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Andrés García Doural
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¡QUÉ CURIOSO!

En el interior de la iglesia parroquial de Santa María Mayor de Mondoñedo, en la fila de bancos de madera situada a mano derecha de la entrada, nos encontramos con una curiosa inscripción gravada en la parte superior de uno de ellos. Dice la inscripción: “Diez bancos como este es donativo de Don Benito Rodríguez Fernandez (1). Falleció el 3 de marzo del año 1956. Este para propiedad de sus herederos”.
Conocíamos la existencia de un hermoso asiento de madera, colocado a un costado del altar mayor de la iglesia del convento de monjas Concepcionistas de Mondoñedo, muy bien tallado, con el escudo de armas del Patrono del convento en su respaldo, pero desconocíamos la existencia de la donación de estos bancos de madera y con el nombre y fecha de defunción del donante.
En el interior de la iglesia parroquial de Santa María Mayor hay unas bonitas imágenes y una enorme pila bautismal esculpida en piedra de cantería. En el suelo, enfrente del altar mayor, existen las sepulturas de D. Juan Acebo Traveso (+1835), de profesión Escribano y la de su esposa Dª Josefa Rivas Gavín (+1840). En su fachada Oeste, a la altura de las campanas, es una de las escasas iglesias parroquiales de Mondoñedo que tiene colocado un reloj de sol.

(1)- D. Francisco Rodríguez Fernández residió en el lugar de O Souto de la parroquia de Santa María Mayor en compañía de su cuñado Benito Morales Iglesias y de su hermana Antonia. Falleció en estado de soltería.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 26-01-2020 18:48
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“O CHAO DE NAVALLAS”

En alguna ocasión había escuchado nombrar el “Chao de Navallas” del trazado de la antigua calzada que ascendía desde el puente de Ruzos (actual Pasatiempo) a lo más alto de Lindín. Pero no había tenido oportunidad de ver escrito este curioso nombre en un documento. Por fortuna, lo he encontrado en el Archivo Municipal de Mondoñedo, en unas actas levantadas con motivo de los cuantiosos daños causados por la terrible tormenta del año 1761. ¿Pero donde se encuentra?
El “Chao de Navallas” se halla situado en un pequeño descanso que hace el trazado de la empinada calzada, después de superar las viviendas del barrio de las Abidueiras y fuente de Carracedo por el costado izquierdo, las del barrio de Montedarca, Penido dos Corvos y “Rego das Donas”, por el derecho.
En un principio sospechábamos que era un lugar donde habían salido a relucir varias navajas. Por trasmisión oral, unos nos dicen que debe su nombre a un “navalleiro” de la zona de Taramundi, que se instalaba en aquel punto para vender durante las ferias de San Lucas su mercancía a los que venían caminando o sobre caballerías y así, evitar el pago de impuestos en el fielato que existía en las inmediaciones del puente de Ruzos (1). Otros, nos dicen que era un lugar en el que detenían los gitanos varios días sus carromatos durante las ferias de San Lucas. Pero, seguimos sin saber con certeza el origen de tan peculiar nombre.
En la noche del 8 al 9 de septiembre de 1761 se desató una enorme tormenta sobre Mondoñedo y sus alrededores. Los daños fueron muy cuantiosos en caminos y sembrados e incluso resultaron dañadas de consideración algunas viviendas y perecieron ahogados varios vecinos. El documento consultado dice, más o menos así:
“En la cuesta que nombran de Lindín, que es vereda y villa real para los Reinos de Castilla, y otras partes y de mucha utilidad y servicio, era necesario repararla, hacer ramplas y construir diversos trozos de calzada. También conceptuaron ser preciso para hacer uno y otro, desde el Chao de Navallas hasta el puente que llaman de Ruzos, que se halla a la salida de esta ciudad, cuatro mil seiscientos reales, por tener la citada cuesta, de un sitio a otro, en largo, ciento y dos brazas”.

“E subín pola calzada,
que algún día foi romana,
o modernismo a desfixo,
ben desfeita xa estaba”
. (Rebegón)

Con motivo de la concentración parcelaria realizada en el territorio de la parroquia del Carmen, una parte del trazado de la antigua calzada se ha destruido y otro, ha quedado debajo del asfalto, pero el nombre de “Chao de Navallas”, continúa.

(1)- Los fielatos eran los recintos donde se cobraban los impuestos municipales por el tráfico de mercancías. Se pesaban, para valorar su importe, en un fiel o balanza, de ahí su nombre. El funcionamiento era desde la salida hasta la puesta del sol.

Comentarios (0) - Categoría: Cronicón - Publicado o 26-01-2020 18:46
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