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Esta noche estoy velando a uno de los cachorrillos recién nacidos de mi perra; biberón en mano, a cada rato le enchufo leche infantil a capón, empeñada en que viva, porque tiene la mitad de tamaño que sus hermanos y no le alcanzan las fuerzas ni para mamar.
Cuando me aprendí este cantar de berce era mi hermana pequeña quien andaba en los huesos, y mis padres eran los que se turnaban a orillas de su cuna día y noche.
A ella fue al primer bebé a quien se lo canté, y después se lo he cantado a cuantos niños he tenido que dormir a lo largo de#blgtk08# la vida.
Hoy, a las cinco de la madrugada, junto al anaquiño de vida que late penosamente sobre la mesa entre trapos, escuchando de nuevo estos versos, he vuelto a sentir aquel miedo indefinido que me atenazaba entonces, cuando le cantaba a mi hermana para que durmiera porque, como decía mi abuela, "durmiendo se cura todo"...
Esta es la tercera vez que le pongo la canción al perrillo, espero que haga el mismo efecto que entonces y se cure.
Besos, Benedicto, ya te contaré si vuelves a hacer magia y la vida gana...
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