A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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CARTA DE SUÁREZ PICALLO A CASARES QUIROGA
Tal día como hoxe de 1933 (cúmprense 80 anos delo) Ramón Suárez Picallo remitiu esta carta a Casares Quiroga explicándolle as razóns da súa baixa na minoría parlamentaria galega.


El Diputado a Cortes por Coruña
Madrid, agosto 31/933
Sr. Dn.
Santiago Casares Quiroga
Jefe del P.R Gallego
S/D

Mi distinguido y respetado amigo:
El día 23 del corriente remití al Presidente de Ia minoría del P.R.G., D. Laureano Gómez Paratcha, una nota en Ia que le comunicaba mi separación de Ia minoría a partir de esa fecha; le decía que Ias razones políticas de esta decisión se Ias exponía a Ud. en carta, en su carácter de jefe del Partido. Minutos después tuve que salir para Galicia por tener gravemente enfermo un familiar muy querido. Por esta circunstancia no pude hasta hoy exponerle a Ud. aquellas razones. Son ellas Ias que van a continuación. Perdone Ud. si al exponerlas hablo algo de mí, de mi trayectoria política y espiritual. Cosas de Ias que no pude hablarle nunca, personalmente, por no haber tenido Ud. a bien preguntarme por ellas. Para mi tienen interés por dos razones, una por que, conociéndolas, tiene una explicación lógica mi actitud de hoy, y otra por que con íntima angustia de mi espiritu, sentí y presentí, rozandome el oído, los calificativos de «aventurero», «audaz» y aún el de «advenedizo». Yo quise hallar una explicación en Ias excepcionales circunstancias por Ias cuales fui elegido diputado, después de 20 años de ausencia de mi país, de todo lo cual hablaré más adelante.
Inicié mi vida espiritual y política en el movimiento socialista y en Ios sindicatos obreros de los oficios con los que, en Ia emigración tuve que ganarme el pan, en un país que es mirador y antena vibrátil de todas Ias inquietudes políticas y sociales del mundo. Dividido aquel movimiento ante los problemas de Ia post-guerra, especialmente Ia Revolución Rusa y Ia resurrección de Ias pequeñas nacionalidades oprimidas o aletargadas, formé parte en Ias filas comunistas, rama desprendida del viejo tronco socialista, convencido de que terminaba el ciclo histórico del capitalismo y de su representación política, el Estado imperialista. La Revolución Rusa, primero haciendo una Federación de Repúblicas y luego una Unión de Repúblicas reivindicaba los viejos pueblos rusos ahogados por el zarismo.
En tal posición ideológica me sorprendió Ia implantación de Ia Dictadura. En lo que yo llamaba marcha revolucionaria del mundo, España retrocedía hacia formas absolutistas, trincada por unos poderes que tenían por puntales un militarismo soez, una Iglesia reaccionaria, un capitalismo semi-feudal y una monarquía que se disgregaba en su propia corrupción. Ante este retroceso hombres jóvenes de tendencias diversas nos reunimos para aportar nuestro esfuerzo para librar a España de los elementos que eran causa de su retorno a formas políticas indignas de Ia democracia y de Ia civilización. Y localizábamos nuestros esfuerzos en Galicia, Ia Tierra que nos diera el ser y que es, para los gallegos, el punto de partida hacia todos los caminos. Nos dedicamos a unir en una entidad pangalleguista a los pequeños núcleos parroquiales y comarcanos para que su acción en lo político trascendiera de Ia lucha contra el cacique local al combate contra todo el caciquismo gallego; para que Ias escuelas laicas no fuesen solo fábrica de emigrantes, sino que también laboratorio de ciudadanos gallegos, conscientes de su raza, leales a su tierra y a aquellas características que nos dan Ia imponderable categoría de ser diferentes, condición indispensable para ser existentes; para dignificar Ia condición de nuestra media Galicia emigrada, indiana y dispuesta siempre a adular al mandón, trocandola en un foco de inquietudes y de fervores espirituales y democráticos. La Federación de Sociedades Gallegas Agrarias y Culturales sintetizó en su programa y en su acción estos ensueños. Ella, además, fue Ia primera asociación de emigrados gallegos que estampó en su declaración de propósitos Ia lucha por Ia implantación de Ia República Federal en España; tan ampliamente federal que sus Estados regionales gozaban de Ia máxima soberanía compatible con Ias bases de Ia Federación de todos los pueblos ibéricos. Creamos con nuestro peculio y con nuestro trabajo —robado al descanso que no dejaban nuestros empleos— semanarios y revistas que fueron tribuna libérrima de los que en Galicia, amordazados por Ia dictadura, no podían decir su «no contento»; y que libraron a España y Galicia de Ia verguenza que hubiera significado, ante Ia libre América, Ia unanimidad de los españoles en su adhesión ai dictador. El primer mitin en lengua castellana dado contra el dictador tuvo lugar en Buenos Aires a fines de 1923, organizado por nosotros, los vascos y los catalanes de izquierda, que eran los nacionalistas. Desde entonces, hasta Ia proclamación de Ia República, subieron de cien los actos públicos realizados allí contra Ia dictadura y Ia monarquía. En todos ellos hemos participado con Ia palabra y con Ia pluma, pués se daba el caso —halagüeño para nosotros— de que Ia vanguardia republicana fuesemos los gallegos de Ia Federación. No se trataba, naturalmente, de apoyar Ia República por Ia República misma, a Ia manera de nuestros «republicanazos históricos» sino de Ia República como medio y como camino por el que habian de encauzarse, para resolverse, todos nuestros problemas de orden espiritual, cultural, social y económico. Problemas básicos en cuya insolución radican Ias causas del hondo drama gallego, desde Ia emigración hasta Ia tuberculosis; desde el caciquismo hasta Ia depauperación de nuestro campesinado. Problemas cuya solución tiene como indispensable y único punto de partida Ia autonomía regional que permita abordarlos de abajo para arriba, desde Ia parroquia rural donde nacen siguiéndolos por Ia comarca geográfica y económica hasta Ia región donde deben quedar liquidados.
Durante todo aquel período dictatorial el panorama político de nuestro país era bien triste. Aparte del republicanismo histórico, dividido y encastillado en tópicos jacobinos, sólo los núcleos galleguistas —el de La Coruña especialmente— trabajaban en silencio en procura de fines culturales y también políticos. A ellos nos vinculamos desde Ia emigración. En 1926 con motivo de mi viaje a Ginebra di en Artesanos una conferencia en gallego, durante Ia cual recuerdo que el delegado gubernativo estuvo varias veces con el brazo en alto en ademán de impedirme continuar. La vinculación se hizo entonces definitiva.
Cuando en Ias postrimerías de la dictadura, apareció Orga, tuvimos una viva alegría al constatar que en sus filas se habían volcado todos los galleguistas coruñeses. Supimos Ia fundación de Orga por ellos y especialmente por Villar Ponte con quien nuestra correspondencia era asidua. Luego don Gumersindo López Iglesias, delegado de su comité, especialmente delegado por Ud. según nos manifestó, nos entregó el manifiesto y nos explicó sus propósitos. A Ias 24 horas bajo Ia presidencia de dicho señor constituimos una filial en Buenos Aires, de cuyos socios soy el N.° 70. Reimprimimos su manifiesto y los distribuimos entre todos los gallegos residentes en Argentina, Uruguay, Chile y Perú.
Nosotros presentíamos en Orga el milagro redentor de Galicia. Venía a conjugar Ia idea republicana y democrática con esencias de galleguidad que le daban a Ia lucha política, matices espirituales de gran valor y, sobre todo, originalidad. Nuestro pueblo, desde el ciclo de los precursores venía acusando, especialmente en los núcleos intelectuales, una ansia viva de resurrección, de reeencontrarse a si mismo. Por otra parte, vinculado políticamente al Estado español, presentía que Ia República abría el camino a su esperanza. Orga,señalaba con nitidez aquel camino. Por eso Orga tuvo en su rededor el mayor caudal de simpatías populares que jamás tuviera en Galicia ninguna organización política. Y por eso nosotros, al ser consultados, hemos opinado en Ia VI asamblea nacionalista de La Coruña, que el galleguismo debía definirse en sentido republicano, ingresando en Orga para fortificar más aún su tendencia galleguista. Fue adoptado el acuerdo en favor de Ia forma republicana pero no en el de ingresar en Orga, lo que nosotros los emigrados hemos calificado de grave error político. Los galleguistas coruñeses siguieron en Orga y los de Buenos Aires también. Quizá antes del tiempo necesario para que Orga se trocase en un gran partido político popular, vino Ia república, a Ia que sumó su simpatía todo el galleguismo: Inmediatamente, Federación Republicana Gallega, de Ia que Orga era su fuerza más vital, convocó a una Asamblea en La Coruña, para estudiar un proyecto de Estatuto autonómico de Galicia tal como lo hiciera Cataluña a virtud de lo pactado en San Sebastian. La convocatoria se extendía a aquellos núcleos de emigrados que hicieran pública manifestación de autonomismo y republicanismo para que tuviesen representación directa en Ia asamblea donde se perfilaría Ia carta de los derechos de Galicia dentro de Ia República, que todos esperábamos habría de ser federal, esperanza, como otras muchas, defraudada más tarde. La Federación de Sociedades Gallegas Agrarias y Culturales y Orga de Buenos Aires aceptaron Ia invitación y, junto con Alonso Ríos y Sigüenza, nos delegaron para concurrir a aquel comicio celebrado en La Coruña el 4 de junio. Nuestro mandato era: Sostener Ia máxima autonomía para Galicia y participar en Ia campaña electoral en favor de aquel grupo político que hiciera artículo principal de su programa Ia autonomía regional y trabajar para lograr Ia unidad de Ias fuerzas republicanas y galleguistas en un partido político regional que comenzará y terminará en Galicia.
Participé por tres veces en aquella asamblea y en su sesión de clausura volqué sobre el auditorio Ias esperanzas fervorosas de los emigrados en Ia República y en Ia autonomía de paro que tracé cual era nuestra visión del porvenir de Galicia y de España. Al terminar, un caballero con el que jamás cruzara una palabra —el doctor Sal Lence— propuso al auditorio que se me propusiera como candidato a Diputado por mi provincia natal. El público apoyó fervorosamente Ia proposición y al otro día, sin que yo hablase una sola palabra con nadie sobre tal proposición, apareció mi nombre en Ia candidatura oficial de Federación Republicana Gallega. Quien lo incluyó, quien intentó luego excluirlo, son cosas de Ias cuales jamás quise ni querré enterarme. Mi aceptación —conmovida y llena de gratitud— iba tácita en mi participación en los mítines electorales como tal candidato. Aquella campaña fue hecha sobre un programa que se basaba en estos dos principios programáticos de Fed. Rep. Gallega: República Federal de izquierdas y autonomía de Galicia, con su secuela de democracia popular de abajo para arriba y de todo el índice de nuestros problemas espirituales, políticos y económicos.
Elegido diputado, formé parte de Ia minoría por Ud. presidida junto con diputados de otros sectores entre ellos los dos galleguistas, convencidos de que el primer gran problema a resolver era el de Ia autonomía. No fué así. No sólo Ia cuestión fue transferida a segundo término si no que del seno de la propia minoría, al discutirse Ia Constitución surgieron voces antiautonomistas; aparecieron los indiferentes y los que evidenciaban una absoluta falta de fervor ante el problema, a pretexto de que carecía de opinión popular. Me permito negar esa falta de opinión, pero aunque existiera, era Orga, con todas sus fuerzas Ia encargada de crearla; con ello sentaba una premisa de lealtad a su programa que al sostener el postulado autonómico, significaba su utilidad y su necesidad, obligándose a esclarecer ante el pueblo esa necesidad. Los programas son casi siempre reflejo de una realidad social, descubierta por los dirigentes; extender Ia conciencia de esa realidad a Ias masas populares es labor obligada después. Mucho más en Galicia, privada durante cuatro siglos de Ia facultad de pensar y obrar por cuenta propia, donde las ideas democráticas sólo son posibles con su práctica diaria,
No se hizo esto. Orga fue perdiendo masas populares hasta que desapareció su nombre y su espíritu primitivo. Desilusionados apartáronse de ella núcleos que le dieran vida, entre ellos los galleguistas de Galicia y aquellos de Ia emigración de quienes era yo representante. Con ellos se constituyó el Partido Galleguista encargado de colocar en primer plano el problema básico de Galicia: su autonomía. En el ingresé recabando Ia libertad, que me fue concedida, de seguir adherido a su minoría para los efectos parlamentarios. Fundado el P.R.G. Ia minoría fue dejando de ser una conjunción de diversos sectores ideológicos para quedar reducida a una minoría de Partido. Y el P.R.G. fue orientandose en una ideología que no comparto; y aumentando sus filas con elementos, para los cuales personalmente son todos mis respetos, pero de cuya ideología y prácticas políticas, estoy separado por distancia insalvable. Si esta manifestación requiriese un ejemplo lo hallaría bien cerca; en Betanzos, partido al que pertenece mi pueblo natal, acaba de incorporarse al partido, con un cargo público, quien fuera allí dirigente de Ia política monárquica, durante los últimos años. Como puede Ud. ver, mi vinculación a Ia minoría era puramente numérica, como lo expresé en una reunión presidida por Ud., al tramitarse Ia última crisis.
La decisión que hoy adopto, de separarme de ella, fue acordada por el Partido Galleguista hace varios meses. Postergué el cumplimiento de aquel acuerdo, por Ia existencia de una obstrucción, a Ia que ni de cerca ni de lejos podía aparecer vinculado. Vino luego Ia crisis y el mismo día del voto de confianza, avisé en Ia minoría mi retiro próximo, no aceptando formar parte de Comisiones, por tal motivo. El estado actual del problema autonomista —para mí, insisto en ello— el problema fundamental de Galicia me obliga a no seguir más en Ia minoría.
Las dilaciones, Ias pasividades, Ias actitudes de dejar parar, de los partidos gubernamentales, después de la asamblea de Santiago —modelo de democracia y de fervor republicano y autonomista— conducentes, voluntaria o involuntariamente, al fracaso del plebiscito, determinaron al Partido Galleguista a separarse del Comité Central por no compartir responsabilidades que no le alcanzan desde que fue el único que, hasta Ia fecha, con más fervor trabajó en Ia propaganda y esclarecimiento del problema. Como consecuencia de esta actitud acordó asimismo Ia no colaboración de todos sus miembros con el resto de los partidos políticos y por lo tanto mi retiro de Ia minoría.
Acatando tal acuerdo, cuyos fundamentos comparto, y para reanudar una trayectoría política e ideológica que deseo seguir, para poder actuar libremente de acuerdo con ella, dejo de pertenecer a la minoría que Ud. preside. Para Ud. y para sus otros componentes con todos mis respetos personales y mis afectos más cordiales, con Ia seguridad de que me hallarán siempre a su lado, cuando se trate de defender Ia República y sus esencias democráticas contra todo intento de reacción; y cuando haya de lucharse, fervorosamente, por dar a Galicia, como pueblo autónomo, su propio gobierno y con él el tesoro preciado de su libertad.
Mientras tanto es siempre su respetuoso amigo y servidor q.e.s.m.
Ramón Suárez Picallo
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 31-08-2013 14:44
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NA MORTE DE MANOLETE EN 1947
Tal día como hoxe, un 29 de agosto de 1947 -hai 65 anos- despois de recibir unhas cornadas o día anterior na plaza de Linares (España), morreu o mítico torero Manolete. RSP ao coñecer a noticia en Chile escribiu este artigo onde outra vez manifesta a sua oposición as touradas.



“MANOLETE"


Por Ramón Suárez Picallo

Manuel Rodríguez, de 30 años de edad, natural de Córdoba en España, la tierra sobria y austera de Séneca y del Califato, tuvo un día la infeliz idea de hacerse torero, profesión de mal vivir y de morir peor, a la que se aferraron todos los pillos, vagos y tunantes españoles, ineptos para ejercer otros oficios y profesiones más útiles, siguiendo la tradición de todos los de su oficio y clase y olvidando además su origen, se hizo “fenómeno”, propagandista y agente de la actual tiranía de su patria. Recordó que Fernando Séptimo, el más abominable de los tiranos y traidores a España, cerró la Universidad de Madrid y abrió en su lugar una Escuela de Tauromaquia, para sostener su repugnante predominio político, repitiendo el viejo grito, grato a todas las turbas de “pan y toros” y “vivan las caenas”. Con el nombre de “Manolete” recorrió España de cabo a rabo, asombrando a las ignaras multitudes con sus suertes de torero oficial. Luego vino a esta América ingenua, y en México y en Lima, fue el asombro de cientos de miles de idiotas de solemnidad, que aplaudieron frenéticamente sus pases, sus verónicas y sus quites. ¡Manilete ganaba más en una de sus fenomenales “corridas” que un sabio benefactor de la Humanidad, en todos los días de su vida! Hasta que, en Esàña misma, en Linares, histórica ciudad de la bella y dramática Andalucía de su pensamiento, se troèzó con la horma de su zapato: un bravo toro Miura, de cuernos brocos y furia hispánica que lo embistió, le traspasó las ingles y lo mandó a mejor vida en menos que canta un gallo. La muerte del torero causó gran consternación en España; se asegura que mucha más de la causada por la pavorosa tragedia de Cádiz, donde murieron varios cientos de personas honorables.

Nosotros hemos hablado varias veces en esta misma columna sobre la bárbara fiesta que deshonra a España ; y hemos dicho que en ella sólo hay un personaje simpático: el toro, al que casi siempre le toca la de perder. En este caso ocurrió lo contrario. El toro murió, pero antes mató al torero, por lo cual le ofrecemos a la familia del bravo bicho de Linares, nuestro pésame más sentido. ¡A la familia del toro, claro está!

Y lo hacemos así en recuerdo de una vieja asociación de intelectuales sevillanos, que se llamó “Los amigos del toro o la parte sana de la afición”. La presidía Martínez de León (“Joselito”) que, desde el otro mundo, felicita por su hazaña al cornúpeto de Linares.


(Artigo publicado no xornal La Hora de Santiago de Chile o día 1 de setembro de... 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Animais - Publicado o 29-08-2013 00:17
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CANS AGRESIVOS
PERROS BRAVOS



Al perro que es traicionero, no le vuelvas el trasero.
Del Refranero popular.


Con todo el respeto que merece la tolerancia –a menudo confundida con la falta de compromiso con las verdades que profesamos- declaro que me cargan los perros “fifí”, esas peludas almohadillas de cuatro patas que habitan en departamentos, como si fuesen virtuales “plantas de interior”, inhibidos en su esencial naturaleza, muchas veces en lamentable servidumbre compensatoria por quienes los prefieren –con dudosas razones o sin ellas- a la ardua convivencia con seres humanos.

Se dice que tales canes prestan apoyos extraordinarios a sus amos –sobre todo a sus amas-, procurándoles alivios fisiológicos y sentimentales que les estarían vedados por sus semejantes bípedos. Tampoco me consta que sea así, pero ya saben lo mal hablada que es la gente, como decía una dama tan copuchenta como periodista en práctica. Ayer observé a una veterana que paseaba a su chihuahua infinitesimal en un cochecito, hablándole como a un nieto regalón…

Me gustan los canes que imponen presencia, capaces de guardar una casa y defender a sus moradores, a niños y ancianos desvalidos, víctimas potenciales y reales de tanto delincuente que no se enteró del silabario de la “propiedad privada” y cree que es cuestión de ir por la vida realizando expropiaciones violentas. Admiro a los lazarillos labradores que guían a sus protegidos no videntes hacia la luz.

Tuvimos en la Casa perros bravos y temibles, como el Sil, el Tigre y la Diana II. Pero no eran asesinos de hocico detestable, sino canes de probada obediencia y criterio canino ante los llamados a cualquier acción punitiva. Ni siquiera atacaban a nuestro hermano Toño, que era más forastero que residente.

Se sabe que los alemanes –tan violentos y bélicos ellos- crearon en el laboratorio razas caninas de extrema agresividad, perros en verdad criminales, capaces de despedazar a un cristiano, a un judío o a un musulmán, o a un descreído, si me apuran -que en esto los canes no discriminan, pues son tolerantes y ecuánimes, aunque también los haya clasistas y muerde-rotos-; adiestrados para llevar a ese individuo o presa hasta la mismísima muerte. Y después de la diabólica manipulación genética germana (recuérdese a Mengele), discípulos aprovechados continuaron por la senda de obtener cuadrúpedos, tanto o más agresivos que los bípedos que conducen automóviles en nuestras enloquecidas rúas. El propósito es comercializar los canes utilitarios a buen precio, para que cumplan tareas de protección, junto a rejas puntiagudas, barreras electrificadas y cámaras de vigilancia.

Cabe recordar que el empleo de perros de presa es más antiguo que los alemanes y el resto de los europeos. Los chinos los adiestraron desde los orígenes de su antiquísima civilización, para perseguir a los bárbaros que traspasaban su Muralla. Asimismo, los japoneses, los malayos y otros pueblos del Asia llevaron a cabo virtuales carnicerías perrunas que hoy podríamos catalogar de genocidios. En Sudáfrica los utilizaron los defensores del apartheid; en el Congo, belgas y holandeses muy civilizados. En nuestra Iberoamérica, los españoles y, en especial los portugueses, usaron perros mastines para perseguir esclavos y aniquilar indígenas revoltosos. Hay infinidad de testimonios sobre el particular. Quien tenga dudas, consulte a Fray Bartolomé de las Casas.

Un piso más arriba de nuestro departamento, un vecino que sostiene la teoría de que no existen esas “razas asesinas”, pues todos los perros son iguales y su carácter depende sólo del trato que reciban en su hogar, adquirió una pitbull como mascota… Si hilamos más fino, colegiremos que se trata de la traspolación de la teoría roussoniana del “buen salvaje” a las estirpes caninas, pues “el mejor amigo del hombre” se nos parecería mucho, tal vez demasiado cuando ostenta inclinaciones homicidas. El perro, pues, en estado natural y no contaminado por la sociedad es, en esencia, bueno. Traten de entenderlo, por favor.

No creo que el vecino de marras haya leído a Jean-Jacques Rousseau ni a ningún otro filósofo, pero sabe lo que afirma, porque se lo dijo el oráculo del twitter y se lo confirmó una amiga warrior en Facebook. Pero hay otros inquilinos que no piensan igual y creen que la perra, en un espacio tan reducido, estará más neurótica que un fiscalizador de impuestos internos en período de renta anual. De hecho, hace un par de días, la pitbull hizo amago de morder a una infanta, cuando ambas –la perra y la niña- se cruzaron en la escalera. El padre de la muchacha-humana advirtió al propietario de la hembra-canina que mataría a ésta si le provocaba un daño a aquélla. El inadvertido roussoniano se sintió agredido, e interpondrá un recurso de amparo ante la Sociedad Protectora de Animales.

Los casos de ataques letales de estas auténticas fieras domésticas se han repetido en muchos lugares y sus fechorías son transversales, pues los chilenos de buen pelo, de medio pelo o por completo pelados, adquieren estos canes para afrontar distinto tipo de amenazas, sea contra la propiedad o contra la inopia. Niños pequeños han sido desfigurados por feroces agresiones de pitbulls, dobermans, rodweilers y otros cuyas prosapias nobiliarias no recuerdo. En cambio, no se sabe de acciones similares perpetradas por razas como los pointers, setters, labradores o golden retrievers…

Defensores del “perro-objeto” temible argumentarán que cualquier can, de la raza que sea, o también algún ruin mestizo o quiltro callejero puede transformarse en una fiera asesina, si está sometido al maltrato constante y al estrés compulsivo de la vida moderna. Es posible que así sea, pero si se produce un animal con sus genes alterados, para que resulte más agresivo y peligroso que en estado “natural”, estaremos repitiendo, fuera de la ficción, el drama del doctor Jekyl y el doctor Hyde, aunque por ahora sea con perros.

Nos acabamos de enterar, a través del noticiero, que una gringa defendía su derecho a poseer una serpiente pitón como mascota. –“Es lo mismo que tener un perro o un gato –sostenía la rubia, muy oronda- se acuesta a mi lado, sólo que ella es mucho más fría”…

Yo creo que Rousseau jamás intuyó, en la elaboración de sus audaces teorías, que el mundo post moderno iba a engendrar una cantidad tan descomunal de necios, genética y naturalmente dotados, sin linaje ni pedigrí alguno, pero provistos de la peligrosa y agresiva actitud del “imbécil feliz”, espécimen que hoy se extiende, en todas las capas sociales, con la rapidez pavorosa de un maremoto.


Edmundo Moure
Agosto 2013
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 27-08-2013 23:07
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XANTAR DE HOMENAXE A MANUEL COUZO
O próximo domingo 25 terá lugar un xantar de homenaxe a Manuel Couzo, organizado pola Asociación Cultural Irmáns Suárez Picallo con motivo do seu regreso a Buenos Aires ao finalizar o mes de agosto, logo dunha estadía de dous meses en Sada.

Manuel Couzo, fillo predilecto do noso municipio, foi fundador e presidente do C. E. Sada y su Contornos de Buenos Aires, unha institución que agrupa aos sadenses emigrados na capital porteña. Couzo destacouse, ao longo da súa vida, polo seu amor á nosa vila e polo seu traballo na procura de reunir aos emigrantes sadenses para preservar a nosa cultura alén do Atlántico. Colaborou activamente, ademais, no traslado dos restos de Ramón Suárez Picallo, no ano 2008, e no ano 2010 foi nomeado Socio de Honra da A. C. Irmáns Suárez Picallo.

O xantar terá lugar no restaurante Don Chuletón,e a asistencia é aberta a todos e todas os que queiran participar. A data límite de inscrición é o sábado pola mañán, podéndose facer no correo electrónico: comisionsuarezpicallo@gmail.com ou contactando con calquera dos membros da Asociación.

Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 22-08-2013 13:15
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TERRA E AUGA

22 de agosto de 1942

TIERRA Y AGUA


Por Ramón Suárez Picallo

Los dos elementos hermanos, constantemente unidos a la riqueza de los pueblos, por obra de la naturaleza, o mediante el esfuerzo organizado del hombre y de la técnica. Y, unidos también, a las modalidades espirituales del hombre. Cada hombre es hijo de su paisaje, o, como decía Amiel, cada paisaje es un estado de ánimo. El hijo de un desierto sin agua, levantará sus ojos a lo alto en busca de aquello que la tierra le niega, haciendo infecundo su esfuerzo, será un alma dura, retraída y triste; mientras el hombre del valle verde y jugoso, cruzado por las acequias cristalinas y los regatos con sauces y abedules, hará de su trabajo una fiesta de esperanzas y canciones.

“Dadle al labrador tierra y agua, que él hará de su choza un paraíso”, reza un viejo proverbio árabe aplicado en España –especialmente en Valencia- en plena Edad Media por aquella raza de amigos del agua originales del Desierto. Su recuerdo en el fecundo Levante español, es más popular, es más útil y de mayor perennidad histórica, que la Alambra de Granada, la máxima obra maestra de su Arte.

Tierra y agua, unidas la una a la otra significan el pan y la carne, el árbol y el fruto, la legumbre y la flor, la hartura y la despensa y el amor al suelo natal que devuelve el esfuerzo, multiplicado en bienes, al ciento por uno.

Así multiplicados, volverán a la Economía Nacional chilena en eso 325 millones de pesos, destinados a un gran plan de regadíos recientemente aprobado por la Comisión de Vías y Obras. Volverán en bienes materiales y tranquilidad para el hombre de la tierra que no sentirá reseco el corazón ante el espectáculo angustioso del campo sediento.

(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de...1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Natureza e Medio Ambiente - Publicado o 22-08-2013 11:43
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ACTO EN NÓS. DÍA DE GALIZA MÁRTIR

Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 18-08-2013 11:47
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EXPOSICIÓN MEMORIA DE SADA

Inauguración: hoxe, venres 16, ás 20:30 h. na Capela de San Roque.
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 16-08-2013 09:25
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QUILO E LIBRA (DE PAN)
15 de agosto de 1942


EL KILO Y LA LIBRA



Por Ramón Suárez Picallo

Parece que los panaderos –especialmente los españoles de la Hispanidad- se han declarados enemigos furiosos del sistema métrico decimal; ello se explica sabiendo que el tal sistema es una invención liberalota del siglo XIX. Aquello de la “diez millonésima parte del cuadrante, que se guarda en una barra de platino en el Museo de París”es, para ellos, una monserga democrática, contraria al “nuevo orden” y a la “voluntad del Imperio”.
Para ellos sigue rezando aquella vieja manera de medir: “La libra 16 onzas: la onza16 adarmes, el adarme, 3 comínes, el comín 3granos”. Todo para que al final le den al cliente menos pan del que deben de darle.
A menos que el cliente en vez de pedir un kilo, pida dos libras y mil setecientas treinta y cinco diez milésimas de libras que viene a ser el equivalente, según nuestro viejo maestro de primeras letras.
El panadero se armaría un taco tremendo y le daría al cliente menos de que le da ahora. Total que en esta reyerta entre el kilo y la libra, hay una víctima segura: el comprador de pan para quien reza aquello de “palos porque bogas y si no bogas, palos”.
Porque, con un sistema o con otro recibirá menos pan del que paga.


Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de ... 1942
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Alimentos - Publicado o 15-08-2013 15:05
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EL AUTOMÓVIL

EL AUTOMÓVIL

Desde la ventana del dormitorio, en la casa de Ñuñoa, veía yo la figura del automóvil, delineada bajo la ancha silueta de las cumbres nevadas, mirando hacia el oriente. Parecía un modelo de finales de los 30’, un Ford o Chevrolet de cuatro puertas, estilo redondeado, con grandes tapabarros delanteros y larga pisadera, con maletero que semejaba una mochila adherida a la popa del potente carro. Así lo imaginaba yo, descifrando aquellos trazos que se destacaban cuando buena parte de la nieve se desprendía de la piedra azulada. Era mi auto, algo inclinado. Parecía descender la montaña en procura de nuestra casa. Quizá llegaría a estacionarse frente a ella, para llevarnos de regreso al País de Nunca Jamás.

Por aquella época –fines de los 40’ o comienzos de los 50’- poseer un automóvil era signo de prestigio social y económico. No cualquiera contaba con un vehículo propio. Hoy en día, la vulgar democracia del consumo permite a cualquiera ostentar un coche reluciente y veloz; hasta los poetas se movilizan en cuatro ruedas, y deben aparcarse durante media hora antes de iniciar sus recitales líricos.

Yo sé que mi padre aspiraba a comprar un automóvil. Nunca pudo cumplir aquel sueño burgués, que para él no significaba ascenso en la escala social, sino un modo cómodo y expedito para trasladar a la prole numerosa y a la parentela allegada a la casa.

Los fines de semana, cuando éramos invitados a Chacra El Olivo, debía recurrir a un taxi antiguo y económico, un Ford A propiedad del Tigre Sorrel, famosísimo wing derecho de Colo Colo y de la selección chilena, por entonces jubilado. Amantes del fútbol y bisoños jugadores, viajar en aquel amplio y asmático automóvil, constituía para nosotros los varones un placer y un desmesurado honor. A las 10:00 en punto llegaba el negro Ford a buscarnos. Al lado del astro conductor, se acomodaba mi padre, con la bella y radiante Beatriz en sus brazos, o con el menor correspondiente antes de que ella naciera, pues en todo vivimos marcados por la auspiciosa sucesión de los nacimientos. En el asiento trasero, se acomodaban nuestra madre Fresia y el resto de la prole, abigarrada y expectante. Si nos acompañaban la abuela Fresia y el tío Adolfo, entonces mi padre montaba su roja bicicleta Peugeot y sobre la barra, en improvisado cojín, cargaba con uno de los varones que estuviese dispuesto a la travesía de siete kilómetros hasta Vivaceta con El Olivo.

No imagino hoy cómo habrá sido el regreso, al caer la noche, de ese vigoroso ciclista que comía y bebía como un larpeiro en aquella mesa del condumio como no se encontrará otra en el mundo. Sólo puedo decir que el gallego jamás flaqueó en el intento.

En los años de la ferretería, allá en La Cisterna de los 60’, cuando mi padre fuera desplazado e interdicto por su flagrante incapacidad para generar recursos económicos suficientes, en medio de la nueva administración del negocio vislumbramos la posibilidad de adquirir un automóvil para la familia. Un asiduo cliente nos ofrecía su Buick 38, un coche de grandes dimensiones en el que cabían seis adultos sentados con holgura.

Probamos aquella joya automovilística. Recién yo había aprendido a conducir –en sentido figurado, entiéndase- en el camión de Armando Agüero. Esta vez lo hice con mi padre como copiloto, mi madre y algunos de mis hermanos atrás. Después de un paseo hasta San Bernardo, dimos al unísono el visto bueno. El precio nos pareció conveniente para ese vehículo de impecable comportamiento.

Al día siguiente, yo, que a la sazón administraba el negocio –como lo haría durante cinco años-, bajo la tuición benefactora del tío Pepe, propuse a éste aprovechar aquella oportunidad inigualable. No lo estimó así nuestro favorecedor, diciéndome, sin ambages: -No es ninguna prioridad para ustedes comprar un automóvil. Pueden arreglárselas sin él. Tenemos otras urgencias que subvenir-.

Aunque en aquel momento doliera la negativa, hubo algo de certero en ella, sobre todo cuando en el caso de mi padre y en el mío, ambos llegamos a ser “peatones de alma”, caminantes por amor y convicción, renuentes al forzoso acarreo motorizado.

Ahora que vuelvo a mirar la cordillera por las tardes, desde una perspectiva inclinada hacia el norte, busco la silueta del automóvil de la infancia. No ha desaparecido, pero se aprecia más desvaída y borrosa. Será porque el tiempo desgasta los sueños, aun cuando sus siluetas hayan sido delineadas en el granito por nuestra imaginación esperanzada.



Edmundo Moure
Agosto 2013
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 14-08-2013 09:55
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CORSARIOS E PIRATAS EN 1942
13 de agosto de 1942

CORSARIOS Y PIRATAS


Por Ramón Suárez Picallo


Toda la prensa de ayer publica una noticia de Brasil anunciando la presencia de un corsario alemán por aquellas latitudes. No es nada extraño ni nuevo. El corsario es tan viejo como la navegación. El común de las gentes lo confunde con el pirata. Tal le ocurría ayer a un amigo nuestro comentando la noticia aludida. Estaba empeñado en hablar de “barco pirata” lo amenaza la navegación en el Atlántico Sur.
¡No señor, no! Hay una ligera diferencia, como la hay en robo y hurto, por ejemplo aunque para la víctima el resultado es el mismo: queda sin su cosa, con robo o con hurto.
El corsario hace lo mismo que hacía el pirata, o más aún siempre que pueda. Pero el pirata lo hacia por cuenta propia y el corsario lo hace por cuenta de un gobierno en guerra, contra la navegación de gobiernos enemigos. El pirata no llevaba bandera de nación alguna; ni rótulo de matricula, ni rol oficializado y no obedecía a Rey ni a Roque. El corsario en cambio cuando le conviene usa la bandera de otros países, cambia de nombre y matricula en alta mar, se pinta y despinta y varía hasta el número de sus chimeneas. Y hasta hace llamadas de auxilio para atraer a incautos enemigos. Pero lo hace todo eso sí esta de acuerdo con el gobierno de un país.
En una palabra el corsario es un “pirata oficializado”. Por eso los clásicos castellanos los confundían con frecuencia, sobre todo cuando pertenecían al infiel marroquí. Hoy no pueden confundirse. Un tratadista de Derecho Marítimo se indignaría con la confusión. Del mismo modo que un panelista distingue el robo del hurto, hay que distinguir entre corsario y pirata. Aunque para la víctima sea igual el resultado. Pirata o corsario el barco que ronda las costas de Brasil hará de las suyas, siempre que lo dejen naturalmente.


(Artigo publicado no xornal La Hora de Santiago de Chile tal día como hoxe pero de ...1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (outros) - Publicado o 13-08-2013 15:14
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