A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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GALICIA MÁRTIR (1936)
Impresionante e dorido artigo de RSP onde lembra os terribles asasinatos que sembraron os camiños e montes de Galicia de múltiples cadáveres (entre eles o do seu irmán Xoan Antón)... en agosto de 1936.


12 de agosto de 1943

“GALICIA MARTIR"


Por Ramón Suárez Picallo

Entre el 12 y el 30 de agosto de 1936, Galicia, la vieja tierra noroestana de Iberia, sufrió el más grande martirio de su historia. Desde que Brigo, hijo de Túbal, nieto de Jafet y biznieto de Noé, afincó –según la leyenda– sus plantas, en las verdes riberas del Miño, hasta el día de hoy, no se había visto, en la brumosa comarca atlántica de los “Finis-Terraes”, un mayor drama colectivo de terror y de espanto. Se recordaban allí, los tiempos primigenios del Cristianismo, ricos en mártires de la Nueva Doctrina, sacrificados por la Roma pagana: Epifanio, Críspulo, Restituto, Cecilio, Tesifonte, Indalecio, Eufrasio, Atanasio, Teodoro, Torcuato, Marina de Cambados, y Eufemia de Carballo, eran evocados como protomártires. Las invasiones posteriores de suevos y vándalos, los sarracenos, las guerras civiles contra el feudalismo, la lucha contra los reyes católicos, ni las contiendas entre liberales y absolutistas del XIX ni las insurrecciones campesinas de Osera, de Nabra y de Sofán, ya en este siglo, habían logrado superar el martirologio, hasta que, en 1936, sería extravasado con creces.

Era un verano rico, en cosechas de mar y tierra, alumbrado de soles y de esperanzas, aquel de 1936. El régimen democrático y republicano, se reafirmó el 16 de Febrero. El 29 de junio, dos millones de gallegos, en una población total de dos millones seiscientos mil, habían votado, en Plebiscito popular, un Estatuto autonómico, parecido al de Euzkadi y Cataluña. Florecían los proyectos sobre una nueva economía y los planes de industrialización agropecuaria y de explotación pesquera; la Universidad de Santiago, el Seminario de Estudios Gallegos, los Institutos provinciales y comarcales, los Ateneos y Academias de Artistas y que entroncase con los siglos XII y XIII, cuando Compostela era llamada la Atenas o la Jerusalén de Occidente. Ya no emigraba la juventud; las romerías y fiestas mayores eran verdaderas justas de gracia juvenil, en que los pespuntes festoneados de una “Muiñeira”, y los ecos jocundos de las viejas canciones, rendían a las mozas en una invitación a danzar y cantar…

De pronto cayó la gran desgracia, la inmensa desgracia. El 19 de julio de 1936, las ciudades, las villas, las aldeas, los campos o los litorales de Galicia fueron perturbados en su paz fecunda y creadora por un estropicio bélico, proveniente del África infiel; era un barullo exótico, absolutamente extraño al espíritu de Galicia, país donde los campesinos trabajan su propia tierra y los pescadores practicaban aún el régimen colectivista, trabajando y ganando a partes iguales. Un grupo de militares, “perdedores gloriosos” de todas las batallas, frente a los enemigos exteriores, se alzaban con armas y bagajes, contra el pueblo inerme, y contra sus legítimas instituciones políticas y jurídicas. Galicia era, para los insurrectos, una verdadera mina en hombres y en cosas. Eran rica despensa, los bienes de su tierra y de su mar; y sus hogares superpoblados de mozos, un buen surtidero de carne de cañón. Se lanzaron sobre ella como lobos hambrientos y la vencieron a las pocas horas. A fines de julio, Galicia, era un campamento militar, agobiado bajo el peso de las armas y el imperio de la Ley Marcial dictada, con efectos retroactivos, por los vencedores y la muerte iba a comenzar su siega de almas y de cuerpos.


LOS MÁRTIRES

Galicia, sede de grandes fuerzas militares con capitanía general en A Coruña, gran base militar y naval en El Ferrol, formidables cuarteles en Lugo y en Santiago y base de hidroaviones en Marín, pudo ser vencida y rendida por la fuerza de las armas. Pero quedaba indemne su espíritu: sus escritores, sus poetas, sus maestros de escuela, sus jóvenes estadísticas, sus técnicos agropecuarios, sus campesinos y sus marineros, con tierra y casa propias. Y contra ellos hubo que arremeter, salvajemente, en un bárbaro alarde de terror, organizado desde arriba, sistemáticamente practicado. Entre los Consejos de Guerra, que condenaban a muerte por “Rebelión militar” a los que habían defendido los poderes legítimos del Estado, contra los militares sublevados, y los piquetes de Falange, dedicados a matar gente, sin proceso previo, en baldíos, areosas , cunetas y playas solitarias, -aplicando el dicho “claudear”: ir a las “claudias”– se entabló una trágica competición para establecer, quién mataba más. Y los amaneceres de la última mitad del mes de agosto de 1936, alumbraron en Galicia, montoneras inmensas de cadáveres a la vera de todos sus caminos y carreteras. El número de muertos, así, se calcula en las cuatro provincias gallegas –A Coruña, Lugo, Ourense y Pontevedra– en 60 mil, sobre una población total de dos millones y medio de habitantes. De ellos recordamos unos cuantos nombres, con sus respectivas circunstancias personales, que damos a continuación.

ALEJANDRO BÓVEDA, fusilado por sentencia de Consejo de Guerra, Católico, Delegado de Hacienda en Pontevedra, Profesor de Matemáticas.

JAIME QUINTANILLA, Médico, musicólogo, escritor, poeta, Socialista, Alcalde de El Ferrol, asesinado en un monte, junto con su hijo mayor de 17 años de edad, estudiante de Humanidades.

ÁNGEL CASAL, antiguo maestro de Escuela; director de la Editorial “Nós”, que estaba editando el “Codex Calixtinus”; católico, Alcalde de Compostela, asesinado en el camino de Arzúa.

CAMILO DÍAZ BALIÑO, escultor, pintor y dibujante. Encargado por el Cabildo Catedralicio de Compostela, de hacer los afiches para la Fiestas del Apóstol; asesinado en la carretera de Santiago a Padrón. Católico fervoroso.

JOSÉ MIÑONES BERNÁRDEZ, Diputado republicano moderado. Abogado, gerente de una compañía de Gas y Electricidad fusilado por Consejo de Guerra sumarísimo, que lo absolvió primero y lo condenó a muerte dos meses después.

PÉREZ CARBALLO, MARTÍN MARTÍNEZ Y SUÁREZ FERRÍN, Gobernador, Alcalde y Secretario Municipal de A Coruña, respectivamente, fusilados por Consejo de Guerra; abogados los dos primeros y comerciante rico el tercero.

GENERALES SALCEDO Y CARIDAD PITA Y ALMIRANTE AZAROLA. Capitán General y Jefe de la Plaza de A Coruña y de la Base Naval de El Ferrol, respectivamente; fusilados en el Castillo de San Antón.

JOSÉ VILLAVERDE, obrero de la C.N.T. bibliotecario de su organización, arrastrado varios kilómetros atado a la cola de un caballo, por la carretera de A Coruña a Santiago, y rematado después a tiros de pistolas.

SEÑORA DE PÉREZ CARBALLO Y SEÑORA DE MAZARIEGOS, Licenciada en Filosofía y Letras, y maestra de Escuela, respectivamente. Después de ser fusilados sus maridos, fueron declaradas locas y llevadas de A Coruña, al Manicomio de Conxo, en Compostela; en un pueblecillo del camino, llamado Carral, aparecieron asesinadas, ultrajadas y con los senos cortados. Podríamos seguir escribiendo nombres y circunstancias, hasta no acabar. No lo haremos. Sólo queremos, agregar uno, que, por razones que al lector no importan hace temblar nuestra mano y humedecer nuestros ojos al escribirlo:

JUAN ANTONIO SUÁREZ PICALLO, campesino, delegado de la Misión Biológica de Galicia en la comarca de las Mariñas de Sada; genetista vegetal, discípulo de Mr. Henry A. Wallace; técnico en injertos de árboles frutales. Católico galleguista; secretario del Ateneo Popular de su pueblo, donde en las noches de invierno, se comentaba a Platón y a Plutarco; estudiaba por libre la carrera del magisterio y la de Filosofía y Letras, 24 años de edad. Fue sacado de su casa a medianoche por un piquete de Falange, y golpeado, brutalmente, delante de la propia madre, a los dos días, apareció asesinado, con cinco vecinos más, también jóvenes y campesinos, en un monte de propiedad de sus padres. Poco después, murió de pena su padre, y luego, la madre…


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o 12 de agosto de ... 1943)
Comentarios (1) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 12-08-2010 00:58
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SADA

Sada lugar de descanso e veraneo, acolle a moitos turistas nesta época do ano. É de vello. Hoxe presentamos este artigo de Manuel Freire Calvelo publicado no ano 1926, onde xa se fala delo. Unha mágoa ao ver que espacios, lugares e nomes xa non existen, e moita xente de hoxe, descoñece o pasado, a historia e, ata o os fillos ilustres da "Perla das Mariñas".
¡Benvidos, todos os que están a disfrutar en Sada do tempo de lecer! e que as festas patronais que imos celebrar estes días axuden a afianzar esa disposición de acollida e afecto que -dende sempre- o pobo de Sada ofrece aos que se lle achegan e, os que estades a ler os escritos que difundimos dende esta páxina poidades coñecer un pouco máis o noso pasado e a nosa historia.



VILLAS GALLEGAS

Manuel L. Freire-Calvelo


La villa de Sada es centro de gran importancia. Pertenece al municipio de Sada, al partido Judicial de Betanzos. Enclavada al este de la capital, conocida en ésta por ría de la “Plata”.

Con el nombre de Perla de las Mariñas e “Hija del Mar”, ha sido bautizada con tales “motes”. Respondiendo a ellos se nos muestra graciosamente sugestiva e inquieta.

Está ahora en verano, la estación del año que triunfa por excelencia...

Flores perfumadas, alegría, fiestas. Ricas exhuberancias por doquiera; revelación de todos los encantos de la campiña.

Al lado de los más hermosos y afamados parajes que nos brinda la naturaleza, puede colocarse, sin duda alguna, las encantadas inmediaciones de Sada, cuadros diversos donde parecen fundirse todas las cualidades del panorama gallego.

Las Mariñas son hermosas. ¡Para ellas la gracia y la coquetería, la dulzura de los hombres y de las cosas! ¡Los ojos y el corazón se regocijan de su holgura y alegría!

Cuadro armonioso y bien compuesto se nos presenta con la doble e imperecedera aureola que le han legado la Historia y la Belleza.

Sada es una villa que se moderniza y prospera sensiblemente de día en día. A la belleza de la ría, comparable a los lagos suizos e italianos, une el modernísimo espectáculo de los chalets y casas de quinta y de recreo que por doquier surgen como caprichosos monumentos que adornan un inmenso vergel.

La línea de tranvías eléctricos que la une a La Coruña, que ponen a las mariñas y a su villa en continuo contacto y convivencia con la capital de Galicia.

Muchas de sus casas de recreo y casinos-restaurants como el de “La Terraza”, están circundadas de árboles y plantas y besadas por las argentinas aguas de la poética ría, como ilusionando góndolas venecianas o encantadores hotelitos de la Costa Azul.

Qué jaleo, que barullo, que incesante movimiento, qué ir y venir, los domingos, del paseo de los muelles a las avenidas de Barrié de la Maza y Progreso a los salones de bailes y teatro “Moderno” y “Español”. Luego a los conciertos de “La Terraza” y “Alameda”. De noche a los debuts y sesiones de cine de los salones “Moragra” y “Couceiro”. Por las calles no se puede andar: ríos de gentes, tranvías y autos.

Es Sada verdadera villa de veraneo... Es divinamente inquieta, humanamente sugestiva. Hállase la población en el fondo de una ensenada en forma de anfiteatro. El verdadero puerto es Fontán, barrio muy original. Tiene no sólo un gran valor panorámico, sino, también, el de recordarnos que cerca de nosotros se yergue y vive una importante industria derivada de la pesca, tan extendida por toda Galicia, como lo es la de salazón y conservas.

Cerca de una docena de fábricas existen salpicadas a lo largo del bullicioso caserío fontanés, lleno de laboriosidad y de incesante trajín. Tiene un pie en el mar y otro en los montes; no sé si es un monstruo marino que escala la costa o un desesperado terrestre que se arroja al mar.

En Sada se celebra diariamente un importante mercado, que, sin equivocaciones ni exageraciones podemos considerarlo a la altura del de La Coruña. En el existe desde el cerdo hasta el baratijo de telas y aperos de labranza. Es una verdadera exposición de lo que produce el país y posee el comercio sadense.

Sus manifestaciones florecientes de vitalidad que la enaltecen nos hace sentir la emoción y el orgullo de ser hijos de esta tierra bendita en que tan altos se ponen los ideales a fuerza de trabajo y de loable constancia.

¡A tí van mis votos y mi saludo!

¡Salve, humilde rincón del solar gallego, morada de un bienestar modesto, donde a cada paso se ven las huellas de una mano diligente y de un trabajo lento, pero lleno de perseverancia!

Tiene la villa de Sada hermoso caserío y buenas edificaciones, especialmente en las calles de Linares Rivas, Portales, Iglesia, Castelar, Puerto, Obra, plazas del Conde, Pescadería y San Roque; en las Avenidas de Fontán, Marina, Progreso, Roque Barcia, Agustín García y Barrié de la Maza.

Su alameda se encuentra circundada de ornamentos públicos y en ella termina la lína de tranvías eléctricos Sada-Coruña.

Como se ve, la pintoresca, progresiva villa de Sada no solo es compendio de belleza, variedad y hermosura de paisaje, sino que es ejemplar de progreso cívico, venero de riqueza, estímulo de ulteriores empresas.

La gente de las Mariñas de Sada es de una amabilidad desconcertante. Todo el mudo habla al turista con cariño –con franqueza, casi con amistad. La vida es bella y el hermoso y templado clima de Sada invita a vivirla.

En Sada nacieron el compositor José María Rouco, que se distinguió por su música clásica a últimos del siglo XVIII; el ilustre marino Oveira, que luchó en Trafalgar y llegó a almirante, Ramón Arias de Castro, autor de una interesante obra sobre agricultura; el distinguido poeta José María Montes; el venerable patriarca del resurgimiento industrial de Galicia Antonio Sanjurjo Badía; los escritores y dramaturgos Manuel Lugrís Freire y Ramón Suárez Picallo...

Hoy hemos escrito, dirigiendo los ojos a las cosas exteriores y acopiando detalles que rememoren a los ausentes la visión dilecta de sus retinas: Sada, nuestra amada villa.

He amontonado datos heterogéneos, acaso un poco inconexos, pero no importa. Mi deseo por obtener una especie de fotografía, donde se abarcase todo lo que permaneciese ante el objetivo, y después enviarla en ofrenda a quienes han de agradecer sus menores detalles.

Por cierto que sobre mi mesa de trabajo y en espera de ser contestadas una por una, como así lo pienso hacer, hay unas cuantas cartas de conterráneos emigrados en América, amigos y paisanos queridos, que nos felicitan y estimulan con palabras de aliento, nunca bastante agradecidas, por nuestras modestísimas campañas desde las columnas de los periódicos viguenses y coruñés “Galicia”, “Pueblo Gallego”, “Vida Gallega”, “El Noroeste”, “Galicia” (revista) y desde estas del ECO DE GALICIA, por la propaganda de las bellezas naturales que atesoran nuestras mariñas, así como por la dignificación de la clase campesina y pescadora, en cuyo favor venimos hablando hace tiempo.


El Eco de Galicia, 12/10/1926.
Comentarios (0) - Categoría: TEXTOS DE FREIRE CALVELO - Publicado o 11-08-2010 12:01
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PUBLICACIÓNS
En outrubro de 2009, un ano despois do traslado a Sada dos restos de Ramón Suárez Picallo, editamos un libro colectivo no que expertos en diferentes campos analizan a súa traxectoria, todo elo nun gran formato e acompañado de abundante material gráfico e documental. Do deseño gráfico ocupouse Xosé Díaz. Descargue desde aquí o libro Ramón Suárez Picallo. A voz esquecida do galeguismo.



Ramón Suárez Picallo. A voz esquecida do galeguismo






En 2010 a A. C. Irmáns Suárez Picallo decidiu editar unha revista cultural, que titulou Areal -o nome que Emilia Pardo Bazán lle daba a Sada nas súas obras-, e que ten periodicidade semestral: sae á luz cada 14 de abril -conmemoración da proclamación da II República- e cada 14 de outubro -aniversario da morte de Ramón Suárez Picallo e do seu traslado a Sada.



Areal - nº 1

Areal - nº 2

Areal - nº 3

Areal - nº 4

Areal - nº 5

Areal - nº 6





A A. C. Irmáns Suárez Picallo comezou no mes de xullo de 2010 a publicar os seus CADERNOS DE ESTUDOS LOCAIS, folletos de pequeno formato e sen periodicidade fixa nos que difundir diversos estudos sobre aspectos do noso entorno, así como textos e documentos históricos recuperados.

























Comentarios (1) - Categoría: PUBLICACIÓNS - Publicado o 11-08-2010 12:00
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TERREMOTO NA R. DOMINICANA EN 1946
A República Dominicana sofriu un importante terremoto o 4 de agosto de 1946. Houbo outra réplica aos catro días. RSP comenta dito desastre, lembrando o agarimo pola poboación da entrañable illa na que -aínda que por pouco tempo- permaneceu no seu periplo como exliado e no que lembra tamén ao dictador Trujillo...



10 de agosto de 1946

CATACLISMO EN SANTO DOMINGO

Por Ramón Suárez Picallo

La República Dominicana, que comparte con Haití la soberanía geográfica, espiritual y política de las tierras isleñas, “que más amó Colón”, en el Mar de las Antillas, matriz y cuna, paradero y ruta inicial del Descubrimiento, la Conquista y la Colonización españolas en América, acaba de sufrir un terrible cataclismo. Un terremoto, junto con un maremoto de tremenda violencia, han arrasado varias de sus poblaciones, dejando, como resaca, centenares de muertos y 20 mil personas sin hogar.

Porque en horas de soledad, de angustia, de proscripción, de desconsuelo, hemos llegado a sus playas calientes y luminosas, y tuvimos allí trabajo, pan y paz, sentimos como propio, en la carne de nuestro corazón, el dolor del noble pueblo dominicano y le pedimos para él, con el alma en los puntos de pluma, la ayuda de las gentes de bien, civilizadas, cristianas y caritativas, suelen prestar a sus congéneres, en instantes de catástrofe y de desolaciones colectivas. Las localidades de Matanzas, San Francisco de Macoris, Julia Molina, Moka y Puerto Plata, especialmente afectadas por la catástrofe sísmico–geológica, son la flor y la nata, con Santiago de los treinta caballeros, La Vega Real y Ciudad Trujillo, la capital de la nación, de la espiritualidad dominicana, de su riqueza y de su frondoso y exuberante paisaje tropical. Gentes cordiales, cariñosas y hospitalarias, con las puertas abiertas para el forastero y el peregrino, con una taza de café en la mano y una sonrisa a flor de labios a manera de bienvenida, están hoy sin techo y sin ropa, sin comida y sin medicina para sus heridos y enfermos. Chile, tierra de entrañas también sacudidas por las fuerzas ignotas sin freno de la Naturaleza, sabe mucho de este género de desgracias; por eso nos atrevemos a pedir a Chile, a sus hombres y a sus instituciones, una ayuda material y un consuelo moral y solidario para el pueblo dominicano en el trance del dolor y de la angustia.

¡Porque es en trances como éste, cuando la Fraternidad humana, hace que el hombre sea de verdad hermano del hombre!


NATURALEZA Y POLÍTICA

Alguien dijo que en el trópico la política está regida por la Naturaleza; el clima, los accidentes geográficos, los huracanes y los maremotos, suelen quitar y poner presidentes. En la República Dominicana la afirmación es cierta, en lo que se refiere a su historia política de los últimos 15 años.

Efectivamente, el bello país antillano fue víctima varias veces de catástrofes similares a la actual; la última, un violentísimo ciclón que en 1935 derribó la mitad de su capital, que entonces aún se llamaba Santo Domingo de Guzmán. Miles de casas destruidas, más de diez mil muertos y unos treinta mil heridos. El Gobierno no tenía fondos para auxiliar a las víctimas y se produjo –con razón o sin ella– una ola de descontento popular, casi tan violento como el ciclón mismo. En Santiago de los Caballeros, la bella y cultísima capital del Cibao, se organizó una revolución contra el gobierno del Presidente Vásquez; y una enorme columna insurrecta llegó hasta las puertas de la capital. El presidente renunció entregando el poder al jefe de la revolución. De aquel gobierno revolucionario fue Ministro de la Guerra el actual Presidente de la República, Generalísimo y Doctor Rafael Leonidas Trujillo Molina, Benefactor de la Patria, restaurador de la Economía Nacional, Jefe Único y Director Supremo del Partido Dominicano, que tales y todos éstos son títulos que ostenta el Primer Mandatario de la vieja Guisqueya.

Desde entonces hasta el día de hoy -16 años justos- el Generalísimo Trujillo, fue Presidente en tres períodos contando el actual, con un interregno, a cargo de su grande amigo el doctor Jacinto Bienvenido Peynado. El régimen de Trujillo, sus orígenes, su desarrollo y su carácter; fueron y son motivo de ruda polémica. No es de nuestra incumbencia entrar en ella. Pero señalamos a manera de curiosidad, su nacimiento en un fiero huracán y en sus catastróficas consecuencias y entre un ciclón y un maremoto, la diferencia no es mucha. Ambos son cosas de los elementos incontrolados por la mano del hombre: el mar y el viento.

Y después de esta digresión, volvemos a lo primero: Nuestra solidaridad cordial con el dolor de los dominicanos y un llamamiento fervoroso a los hermanos de América para que acudan a ayudar a mitigarlo dentro de lo posible.


(Artigo publicado xo xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 10 de agosto de ... 1946)
Terremoto de 1946
Notas de prensa sobre dito terremoto
Outros artigos sobre a R.Dominicana
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 10-08-2010 01:03
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2º CADERNO DE ESTUDOS LOCAIS
CADERNOS DE ESTUDOS LOCAIS · Nº 2
XULLO DE 2010 · I MERCADO MARIÑEIRO DE SADA
A. C. IRMÁNS SUÁREZ PICALLO - SADA



No ano 1925 dous sadenses publicaban a ambas beiras do Atlántico senllos relatos tomados da realidade. Pola súa temática, ningún momento mellor que o presente, no marco do I Mercado Mariñeiro de Sada celebrado os días 30,31 de xullo e 1 de agosto, para sacalos novamente á luz.

A versión ao galego é de Manuel Pérez Lorenzo. Ámbolos dous textos publicáronse xa neste blog. Pódense ler nos enlaces ao pé.

Manuel L. Freire-Calvelo, nado en Sada no 1902 e practicante de oficio, foi, como xornalista, un incansable defensor de causas xustas para o seu pobo (o porto de refuxio, a ponte do Pedrido...) e un verdadeiro propagandista das Mariñas.
Ramón Suárez Picallo, que tamén nacera en Sada no 1894 e emigrara a Buenos Aires aos 17 anos, exerceu o xornalismo de xeito prolífico. Na II República foi deputado en dúas ocasións, exiliándose no 1939 a América.




HISTÓRICO. DAS NOSAS COSTAS


Manuel L. Freire-Calvelo


Era unha época de miseria. A sega do ano precedente faltou, o inverno era máis rigoroso que de ordinario.

Despediuse de Sada cunha tramontana fría e tempestuosa e unha chuvia incesante, tenaz, que converteu o poboado en lameiro inmenso; voou logo o vento cara o gregal e foi percorrendo o cuadrante, desencadeando violentas poñentadas e mistrais dos duros.

Durante o día os pescadores, coas mans nos petos, o pescozo ao aire e a gorra ata as orellas, ían e viñan das súas casas para a da “Trenla” –a súa taberna predilecta– e da “Trenla” ás súas casas. Baixaban pouco á ribeira, a botar unha ollada ao bote, un reforzo ás amarras... e nada: aquilo levaba camiño de non rematar nun mes.

–Queredes saber vós cal foi un dos apuros máis terribles en que xamais me vin? –preguntaba un fornido mariñeiro, mirando a todos os que o rodeaban na taberna–. Pois ben –engadiu– vóuvolo dicir e se hai entre vós algún que poda xactarse de ter corrido un perigo análogo, comprometereime a oílo sen chistar e a pagarlle un “pucheiro” de caña.

–O que vos vou contar aconteceu sendo eu mariñeiro da buceta de pesca “Palmita”, da cal a tripulación compúñana cinco homes e un rapaz de 13 anos.

O vendaval varría os nuboeiros e deixaba o ceo limpo e despexado; pero o mar continuaba tan encrespado e ruxinte. Saímos unha mañá moi cedo, ata a altura do cabo Prior, onde atopamos ao falucho de Periquete. Ata nós chegaba o formidable ruxir da ondada ao romper nos penedos da costa; a marusía tiña un movemento desigual, que se oía xunto co temeroso muxir daquel vendaval que levaba nas súas ás voces dispersas de xentes que falaban desde a próxima aldeíña pesqueira, ao ouveo dos cans e algunha que outra badalada da solitaria igrexa.

Pescabamos ao palangre, a unha milla da costa de Ortegal e fronte á punta Agudela e pena Fouciña, e colleunos o máis forte do temporal. Cando quixemos escapar xa non había tempo: loitamos máis de dúas horas, e eu, cada vez que unha onda rebentaba encima de nós, nin sequera me agachaba. Máis lixeiro e mellor nadador que o resto dos meus compañeiros e porque Deus o quixo puiden agarrarme como a cotra á quilla do bote; o patrón quedou debaixo e tiven que facer un esforzo para desenganchalo e quitalo a flote sobre a quilla. Idéntica operación tiven que realizar co rapaz; así permanecemos dúas horas, que nos pareceron séculos, pois é difícil de contarvos a loita que sostivemos coas indómitas ondas. As doce da noite eran cando saía a lúa. Aconsellei aos meus compañeiros que fixesen un esforzo para aferrarnos a unha gran pena próxima a nós, mentres eu conseguía, a nado, chegar a terra, sen deixar antes de animalos, dicíndolles que intentaría a salvación deles.

Máis de 1.500 metros tiven que nadar ata o pe do monte Candeira, combatendo as cambras e o perigo de estrelarme naquela infinidade de cantís.

–Que xeito de nadar! E estaría aquilo...– dixo un oínte.

–Como un inferno. Como toda a costa. Pero había que subir a Candeira; sobe que sobe por aquela altura cortada a pico. Vin a cara da morte porque levaba a misión de salvar aos meus compañeiros, que xa pedían a berros socorro e tiña que mirar onde puña os pés e as unllas... Total, que estiven suspendido un bo intre sobre... o inferno... Para rematar, ao chegar arriba, sangrábanme os dedos dos pés e varias partes do corpo e saquei un vestiario de sangue empapado en terra.

–Coxeando, camiña que camiñarás, saltando cercas e pisando toxos, percorrera media legua. A noite era clara, o vento fresco e o afastado mar acougara no seu furor. A pesar de todo, a miña ansiedade ía en aumento. A situación crítica dos meus compañeiros angustiábame. Uns carreteiros que acertaron a pasar tomáronme por tolo, e grazas ao estado de desesperación en que estaba consentiron en escoitarme, logo do cal proporcionáronme unha capa de palla coa que cubrir a miña nudez. Indicáronme un poboado de media ducia de pescadores e corrín naquela dirección.

Cheguei. Desde os cumes do monte os carreteiros que me auxiliaron acendían feixes de toxos para indicarnos o sitio en que estaban os infelices fillos do mar.

A situación destes era angustiosa. Agarrados á pena en que os deixei, daban angustiosos berros pedindo auxilio:

“¡Virxe Santísima do Carme, sálvame!... ¡Adeus meus pais, meus irmáns, o meu pobo, a miña aldea querida!...”

–Con isto conclúe o meu conto; logo de dous días, e por terra, regresamos á vila de Sada, onde alguén intentou, sen resultado, pedir para min, ao Goberno, unha cruz de... non me lembro que cruz era. Eu xa tiña bastante coa do naufraxio...

E o narrador dirixiu unha ollada ao seu auditorio, e ao apurar o seu “pucheiro” de caña púxose a recitar:

Busquemos as espigas
que brillan como o oro
e ao soprido da brisa
axítanse cal mar.
Gardemos eses grans,
son o noso tesouro,
mentres o sol de xullo
nos torra sen cesar.

Mariñana, Sada, 15/02/1925


NOTA: O relato, aquí narrado en clave literaria, recolle realmente un suceso acontecido tres anos antes. A traíña “Palmita”, de Sada, naufragou en augas de Cedeira en decembro do 1922. Compuñan a súa tripulación Baltasar Babío (patrón), Román Muiños, Juan Abad Golán, o neno Antonio Bouza e Juan Antonio Blanco Pérez, que protagonizou a aventura que narra Freire-Calvelo, salvando aos seus compañeiros tal e como se relata. Para el foi reclamada a Cruz de Beneficencia (El Ideal Gallego, 13/12/1922).



REMEMBRANZA


Ramón Suárez Picallo


A saída das traiñeiras, constituía para min un espectáculo deleitante; tanto, que todos os días, ao saír da escola, mentres os meus compañeiros cazaban grilos nos prados veciños, ou establecían descomunal batalla de pedradas cos rapaces da outra escola, ía eu silenciosamente a presenciar a partida das embarcacións pesqueiras. Nos meus oídos, soaban como as notas de música deliciosa, o golpe compasado dos dez remos, ao chocar simultaneamente nos toletes, e o choupido monorrítmico das pas, ao cravarse nas augas azuis da miña ría encantada.

Do meu corazón de neno crente –onde palpitaba xa o sentimento mariñeiro herdado de pais e avós– saía unha fervente oración para os que se afastaban, que era á vez un agoiro de boa sorte.

* * *


Cumprira os nove anos, moi poucos para gañarme o pan coa suor da miña fronte. No entanto, decidírame firmemente a expor á miña nai a miña vontade de ir ao mar. Certo que era pequeno; pero, non ían José de Sabela, Antón de Souto e Vicente da Fonte, que tiñan a miña mesma idade? Ese espírito de emulación, que fai que os galegos vaiamos onde vaia calquera outro, e que é innato na nosa recia estirpe celta, deume forzas para o transo.

Para o caso, tomara as miñas medidas. Na compaña de Don Fernando Lourido, andaba o meu amigo José de Sabela, con quen xa falara para ver se había sitio.

–E non ha de haber, oh. Xa sabes que co tío Fernando sempre hai sitio para os rapaces. Mañá se queres vir, témola posta na praia de Miño. Tirouse o mascato e peréceme que vai haber amorrada.

* * *


A profecía do meu amigo, que ía xa de entendido na materia, decidiume de todo, e, esa noite obtiven da miña nai o anhelado permiso, non sen unha tenaz resistencia da súa parte. Rezaba, pobriña! por un navegante –o meu pai emigrado– e desde esa noite rezaría por dous.

Ao outro día, mentres colocaba a merenda no garrucho –que o mar dá moito apetito– colmoume de consellos: –Serás traballador e honrado; serás humilde e ben falado coas persoas maiores; non serás envexoso, nin respondón, nin mentireiro; nin falarás mal dos compañeiros. Serás amigo de todos para que todos sexan os teus amigos. Sendo un neno, portaraste como un home.

E cando ía saír, logo de prometerlle sinceramente seguir os seus consellos:

–¡Espera!– díxome.

Sacou do seu seo un escapulario da Virxe do Carme, patroa de mariñeiros, e logo de bicalo fervorosamente, colocoumo ao pescozo coa súa propia man. (Precioso relicario, que aínda hoxe, perdidas, ¡ai!, as miñas crenzas infantís, gardo cal grato tesouro).

-Que ela, xunto coas miñas bendicións, che acompañe filliño; e fixo, con ademán de bendicir, o sinal da cruz sobre a miña cabeza, mentres dirixía ao ceo os seus ollos bañados en bágoas e os seus beizos musitaban unha oración. Oración de gozo ante o primeiro fillo disposto a contribuír co seu esforzo ao sustento do fogar, e oración de angustia, presentindo –nai galega!– ao futuro emigrante que un día partiría para non volver quizais nunca máis.

Baixo a impresión da bendición da miña nai e recordando a profecía da amorrada, cheguei nun airiño á rampla de don José Pena, que servía de repisa ao pintoresco pobo de Fontán, colgado no ribazo, coma se quixese caerse ao mar un día de mareira.

* * *


A “María Manuela” tiña a bordo á case totalidade da tripulación, sentado cada home na súa bancada cos remos xa armados. Ao instante chegaron os que faltaban e con eles don Fernando, o capitán da diminuta nave, venerable daquelas praias, mestre de varias xeracións de bravos mariñeiros, que, discípulos agradecidos, ollábano con agarimo filial, o que constituía o seu maior orgullo.

Terminados os últimos detalles, ordenou Fernando a saída co seu lacónico “imos”.

Ao impulso de cinco remos pola banda, a “María Manuela” cortaba veloz as augas, aquel día tranquilas, proa á praia de Miño, situada fronte a Fontán, á outra banda da ría.

Mentres os homes que formaban a tripulación remaban rexa e elegantemente, gardando unha absoluta unidade nos seus movementos, don Fernando, sentado a popa, picaba con parsimonia, cunha pavorosa sevillana, tabaco para un cigarro, confiado o remo de goberno a un dos rapaces que se sentaban a popa. De cando en cando orientaba ao rapaz-temoneiro ordenando:

–“Couce”. E ao intre. “Asimán”.

Notando que o número dos “cazoleiros” –clasificación dos rapaces que pola nosa curta idade non entrabamos na compaña e que polo tanto o pago do noso traballo era ao arbitrio do patrón; paga en especies denominada cazola, por supor que con ela se facía “cazolada”– aumentara, buscou a cara nova, achándoa ao instante: era a miña.

–É a primeira vez que ves ao mar, rapás– preguntou.

–É, si señor– respondín.

–¿E ti de quen es fillo?

–Do Zoqueiro de Veloi.

–Acórdocheme coma se fora hoxe, da primeira cazola que gañou teu pai. Gañouna comigo. Deus queira que traias sorte.

Chegamos a Miño.

Cando a quilla da “María Manuela” tocou fondo, don Fernando tirou a terra un brazado de “ca”, iniciando a largada, formando co aparello un semicírculo, recollido logo desde a praia pola compaña, dividida en dous grupos, un por cada punta.

Quixo don Fernando terme ao seu carón, non deixándome baixar a terra. Levoume con el á calima –a boia indicadora do copo promisor– desde onde orientaba, mediante sinais convenidas, dadas cos brazos, aos homes que desde terra arrastraban o enorme “boliche”.

Un gran choupido producido na boca do copo, estremeceu ao vello mariño. Cravou a súa mirada penetrante nas augas en son de angustiosa interrogante e descubriu un banco de sardiñas que, collidas na rede diabólica, axitábanse, presintendo quizais a hora da morte. Don Fernando ergueu entón os dous brazos, pechándoos logo, sinal que traducida á linguaxe pescadora quere dicir: “Duro, rapaces, que hai pan”. Aproximábase a terra a calima e percibiamos xa as exclamacións dos de terra, ao ver a sinal optimista. Afanosos, bafexantes, dábanse ánimo mutuamente:

–Duro! Ala, duro!– E os seus corpos, atados ao aparello, tumbábanse nun supremo esforzo, dándolle unha velocidade vertixinosa para impedir a fuxida dos peixes.

–Choupa! Choupa na gola!– clamaba don Fernando en son de súplica angustiosa, notando que as sardiñas saíanse da boca do copo.

Dez rapaces, vestidos con traxe de Adán, lanzáronse á auga como frechas, e confundidos os seus corpos cos peixes verdosos, daban tremendas brazadas no lugar indicado por don Fernando, ata que a boca foi pechada polos agoladores.

–¡Un ben de Deus!– exclamou o mestre, contemplando o copo repleto do exquisito produto.

* * *


Cargados ata o caurel, lancha, bote e dous minuetas, regresamos a Fontán, entre cancións mariñeiras e o tocar da bucina, chamando ás pescas á rampla, de onde sairían cargadas, levando ás aldeas máis apartadas o froito da ría bendita, ao berro do pregón característico.

–Sardiña bulindo, quen come... Sardiña!...

Á hora da paga, don Fernando foi pródigo. Encheume o garrucho canto coubo, dicíndome ao entregarmo:

–Has de ter sorte co mar, rapás. Volve cando queiras.

Emocionado, invadido de alegría inenarrable, contemplaba eu o garrucho contendo o froito do meu primeiro traballo. E desexoso de valoralo en moeda contante e soante, dirixinme á primeira “pesca” que achei a man:

–Véndoche a cazola.

–Douche des reás.

–É pouco– contestei, tomando ao lombo a preciosa carga e botando a andar a canto me daban as pernas.

Privar eu á miña nai da alegría de comer as primeiras sardiñas que eu levase? Herexía que non me tería perdoado en todos os días da miña vida. Logo a satisfacción de repartir entre os veciños o produto da amorrada: Un prato á avoíña de arriba; outro á madriña; outro ao tío. E a emoción da miña nai ao dicir orgullosa:

–Tróuxoas o meu fillo. Son as primeiras que gaña.

E as bendicións que eu recibiría daquelas boas xentes que eran outros tantos agoiros: “Que Deus lle dea moito ben”. “Que as areas do mar se lle volvan ouro por onde vaia”. “Que a Virxe do Carme o teña sempre da súa man, non mar e na terra”.

Pensando nestas escenas que aos poucos instantes desenvolvíanse matematicamente, cheguei ao fogar querido, onde a miña nai e os meus irmanciños pequenos agardaban ansiosos. Pousei aos seus pés o garrucho repleto, e ao velo a miña nai abrazoume e bicoume conmovida, ante a miña ofrenda primeira, sincera, tenra, profundamente amorosa. En acción de grazas exclamou:

–Loado sexa Deus!

* * *



A cea familiar sóubome a gloria divina. Gañárama eu, co meu esforzo honrado, e iso é moito, para nove anos, Señor!

Aquela noite tiven o soño máis feliz da miña vida. Soñei que un navío moi grande e bonito levábame a afastadas terras encantadas, onde había praias cubertas de pebidas de ouro e pedras preciosas e que levado da man pola Deusa Fortuna, enchía grandes talegas; que en buque veloz e marabilloso regresaba ao meu fogar, onde a miña nai esperaba; e que aos seus pés depositaba as talegas, recibindo de xeonllos a súa bendición.


Céltiga, Buenos Aires, 25/06/1925






Texto de Suárez Picallo (2ª parte)
Texto de Freire Calvelo
Texto de Suárez Picallo (1ª parte)
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AUSTRALIA EN 1946

Tras case dous anos de silencio periodístico, pois tras a crónica con data 23 de agosto de 1944 sobre os vascos, (e que publicaremos en quince días) se produce según dí Edmundo Moure "la brusca interrupción del trabajo periodístico de Suárez Picallo en “La Hora”. No hay en el periódico notas explicativas por su alejamiento ni algún otro dato que pudiera orientarnos para reconstruir la memoria de ese período que va a extenderse hasta el 8 de agosto de 1946, con la aparición de su artículo titulado “AUSTRALIA”, con otro nombre para esas columnas que encabezara con el título genérico de “La Feria del Mundo”, bajo el seudónimo “Pick-Up”. Ahora serán publicados diez artículos consecutivos, cinco bajo la denominación “Por los Caminos del Mundo...”


8 de agosto de 1946
POR LOS CAMINOS DEL MUNDO

AUSTRALIA


Por Pick-Up

Hoy debe llegar a Santiago de Chile el primer representante diplomático de Australia ante el Gobierno de la Moneda. Excelentísimo señor John S. Duncan.

Con tan feliz motivo, viene muy a cuenta hablar del gran país Oceánico–pacífico, uno de los más singulares de cuantos forman la Comunidad de las Naciones Británicas.

Australia es, además de una Nación perfecta, con todos los atributos de tal, uno de los cinco continentes del mundo, llamado en los antiguos textos de geografía, la Oceanía. Está situado al Sureste del Asia, al Este de Africa Meridional y al Oeste de la América del Sur, bañado por este gran Océano de Vasco Núñez de Balboa y Magallanes. El Trópico de Capricornio lo divide en dos porciones, en orden a su clima delicioso, que va desde lo tórrido a lo templado.


HISTORIA

La Historia de Australia es una recia historia del esfuerzo humano. En 1606, reconocen una parte de su litoral –de catorce mil kilómetros– dos navegantes españoles: Pedro Fernández de Quiroz y Luis Váez de Torres. Bautizan la nueva tierra con el nombre de “Australia”, en homenaje a la casa de Austria, a la sazón, Casa reinante en España. En 1616 y hasta 1636 llegan allí navegantes holandeses, que la rebautizaron con el nombre de Nueva Holanda. Y en 1770 el inglés Coock remata el descubrimiento con la exploración de toda su costa oriental. Desde entonces los ingleses toman por cuenta suya la misión de explorar, reconocer, clasificar, colonizar, civilizar y dar personalidad al rico y misterioso continente. Su fauna y su flora desconocidas, sus gentes de razas y colores distintos, su orografía y su hidrografía, son estudiadas minuciosamente e incorporadas al conocimiento del mundo civilizado, bajo la advocación y el patrocinio de la Corona Británica.

Pocos meses después de perder Inglaterra las colonias norteamericanas, llegaron a la Australia –a la Sidney actual– 757 deportados, castigados por diversos delitos, la mayoría de los cuales lo eran por causas políticas y religiosas, para fundar allí una especie de Colonia Penal. Aquellos hombres magníficos, olvidando su condición de penados, trabajaron ahincadamente y fueron la piedra miliar de la gran Australia actual. El 5 de agosto de 1851, el Parlamento inglés promulgó un Acta dividiendo Australia en cinco provincias, con personalidad propia, y dando normas para su mejor gobierno y administración.


PERSONALIDAD

Desde entonces hasta hoy, el pueblo de Australia, -tanto los nativos como los forasteros- se entregó a la creación de una Patria. Su esforzado propósito fue plenamente logrado porque hoy Australia es una nación ejemplar. Su cultura, su legislación social avanzadísima, sus Gobiernos obreristas y su independencia espiritual, a veces, frente al propio gobierno británico, le dan una personalidad nacional e internacional, altamente admirada en el conjunto de los pueblos libres del mundo. Pocos líderes obreros saben, por ejemplo, que fue en Australia, en 1852, donde se aplicó por primera vez –en Colonia Victoria, llamada antes la Australia Feliz- la jornada de 8 horas y que el hecho fue tenido en cuenta en el Congreso Obrero y Socialista de París, en 1890, para darle a la efemérides obrera del 1 de mayo, como consigna principal, la jornada de 8 horas.

En las dos guerras mundiales participó Australia con enormes contingentes de hombres y de cosas. Sus jefes y sus soldados, ganaron en ruda lid frente al enemigo, menciones y galardones esclarecidos, por su esfuerzo y valentía, al lado de los de otras naciones de su misma estirpe y la de la propia Metrópoli. Y ahora, en la postguerra en el terreno confuso y pacífico de la diplomacia, el nombre de Australia, está teniendo nuevamente universales y gratísimas resonancias por su heroica defensa del derecho de los débiles y de los oprimidos.


REGALOS DE AUSTRALIA A LA HUMANIDAD

Recientemente estuvo en Santiago y en otras ciudades sudamericanas el doctor Howard Florey, Premio Nobel de Medicina, en su calidad de descubridor de la penicilina, el mayor milagro terapéutico de los últimos tiempos. Pues bien, el ilustre sabio, que abrió insospechados caminos a la vida, y a la salud humana, es australiano y se siente orgulloso de serlo.

Pero ya mucho antes de la penicilina, Australia había regalado a la Humanidad, el eucalipto, árbol maravilloso por su belleza decorativa, por su perfume, y por sus cualidades salutíferas. En efecto, el popularísimo eucalipto, aclimatado hoy, en todos los países civilizados del orbe, es original de Australia. Lo descubrió y catalogó en 1810, el sabio francés Levillardier y lo introdujo en Europa en Padre Silvado, franciscano de Compostela. El doctor F. Muller, lo estudió a través de sus virtudes y atributos medicinales. De España paso a Italia y fue cultivado en las lagunas pontinas de Roma, para sanearlas de la malaria. De Europa vino a la América, y hoy es en todo el mundo una delicia para los ojos, un deleite para el olfato y un tesoro para salud del género humano.

Cada vez que lo vemos, esbelto, perfumado y prolífico a la vera de los caminos o bordeando fincas y huertos, recordamos a la lejana Australia, a sus bellas ciudades de Sidney y de Melbourne, a su costa inmensa, especie de playa interminable, y a las gentes australianas que por virtud de su ahincado esfuerzo, trocaron una antigua Colonia Penal inglesa, en una gran nación, ejemplar por su cultura, su riqueza material y su claro sentido de la Justicia y del Derecho.


(Artigo publicado xo xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 8 de agosto de ... 1946)
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OS CERDOS E A SÚA HIXIENE
Medidas de hixiene na cidade de Santiago para prevenir a "Triquinose" levan a RSP a opinar ao respecto: "Estará muy bien el empeño oficial para que los cerdos vivan como las personas, fuera de los estercoleros y de la cochinería. Solo falta ahora, que a modo de complemento, se haga otra campaña de sentido inverso, tendiente a que muchas personas dejen de vivir como los cerdos, revolcándose y hozando en basurales morales y físicos, corriendo el grave riesgo de enfermarse de triquinosis por vía indirecta..."


7 de agosto de 1947

LOS CERDOS DEBEN SER LIMPIOS


Por Ramón Suárez Picallo

Parece una paradoja, pero no lo es. Efectivamente, el señor Intendente de la Provincia de Santiago, imbuido de una muy plausible preocupación higiénica y sanitaria ha dispuesto que los cerdos no se críen más en los basurales, hozando y comiendo cosas cochinas. Parece ser que la triquinosis, enfermedad porcina, que suele atacar también a las personas, tiene su origen en las poco limpias alimentaciones de que se nutre el sabroso animal. Es posible que ello sea cierto, pues como reza el adagio: “De lo que se come se cría”.

La tarea higienizadora y sanitaria propuesta por el señor Intendente, referente al modo de vivir de los cerdos, no es verdad grano de anís. Porque, puerco, marrano, cocho, cochino y gorrino, sinónimos todos de cerdo, quieren decir desde siempre cosas poco limpias, no sólo en su significación estrictamente física y material, sino que también en el orden moral. Así por ejemplo, a un individuo cuando no hace lo que debe, se le dice que “cerdea”. El verbo “cerdear” dicho sea con perdón –no autorizado claro está, por la Real Academia– se conjuga mucho en estos tiempos que corren, significándose con ello que la limpieza, en los actos y en las intenciones, es una modalidad rarísima en la vida contemporánea.

De todos modos, es muy de desear que los buenos propósitos del señor Intendente se vean coronados por el éxito; que los cerdos vivan y mueran limpiamente, de “muerte natural”, a cuchillo limpio, en vez de morir de “triquinosis”, adquiridos en los basurales, según la autorizada opinión de los higienistas de animales de dos o de cuatro patas.

Estará muy bien el empeño oficial para que los cerdos vivan como las personas, fuera de los estercoleros y de la cochinería. Solo falta ahora, que a modo de complemento, se haga otra campaña de sentido inverso, tendiente a que muchas personas dejen de vivir como los cerdos, revolcándose y hozando en basurales morales y físicos, corriendo el grave riesgo de enfermarse de triquinosis por vía indirecta.

Mientras tanto, viene muy al caso felicitar a los cerdos, que de aquí en adelante y por orden gubernativa, estarán obligados a ser limpios, abandonando sus puercas y cochinas costumbres, contrarias a la salud de quienes de los comen con delectación glotona, pese al mentado dicho que asegura que de lo que se come se cría.

Ahí es nada si el milagro se realiza: hacer limpios y pulcros a los cochinos, supera en maravilla a la multiplicación de los peces y de los panes.


(Artigo publicado no xornal La Hora de Santiago de Chile o 7 de agosto de ... 1947)
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CURAS FRANQUISTAS

Na cidade chilena de San Fernando (onde residian españois de ámbalas dúas Españas) celébranse misas en "acción de gracias" pola sublevación militar de Franco...
RSP opina sobre o asunto.


6 de agosto de 1947

UN CURAZO DE MISA Y OLLA


Por Ramón Suárez Picallo

Los sectores democráticos populares y culturales de la hermosa, blanca y pulcra ciudad de San Fernando están indignadísimos contra el “Padre Fermín”, porque, en una misa celebrada por los españoles franquistas de la capital colchagüina en la Iglesia de los Padres Carmelitas, festejando la sublevación militar contra el legítimo Estado Español, este “padre” padrastro o “padrete” proclamó al General Franco Bahamonde como el primer representante de Cristo en la tierra, atenido, sin duda alguna, al acuerdo de las “Cortes” del régimen que lo declararon “caudillo de España por la gracia de Dios”. Cierto es que el Cardenal Arzobispo de Sevilla, Monseñor Segura, declaró en un texto solemne herética la declaración aludida; pero el Padre Fermín no está fuerte en noticias de última hora, y no van, ni vienen con él, las cartas pastorales, las Encíclicas pontificias ni toda esa literatura considerada herética, aunque provenga de la Santa Sede Romana o de figuras ilustres del Cardenalato español. Ello no tiene nada de particular, toda vez que, en cierta época del siglo XIX, sus amigos –los amigos del Padre Fermín– hicieron oficios en las iglesias españolas, para que el “Papa se convirtiera al Catolicismo”. Era cuando el Sumo Pontífice apoyaba a la reina constitucional, Isabel II frente a las feroces guerrillas que defendían, a tiro limpio, a los facciosos de don Carlos María Isidro, dirigidos, orientados, oleados y sacramentados por la Iglesia Española, declarada en franca rebelión contra la jerarquía romana.

No conocemos religiosa ni personalmente, al Padre Fermín ni maldita la falta que nos hace el conocerlo; más aún, creyentes, cristianos y católicos como lo somos, no lo soportaríamos a la cabecera de nuestro lecho en la hora de la muerte, porque él no representaría allí la infinita misericordia de Cristo, ni su mandato de “amaos los unos a los otros”, ni su Evangelio de paz ni de concordia ni tampoco el amplio perdón concedido a los gentiles; y ni siquiera el sagrado precepto que prohíbe matar. El pobre padre Fermín, no sabe, para mal de su alma, de esas sutilezas cristianas y evangélicas. Es él un curazo de misa y olla, fascista y trabucaire que se emociona con los pistoleros requetés y falangistas, mientras consagra a Dios en el Santo Sacrificio de la Misa, con el mismo frío automatismo con que se pone en marcha un carro tirado por dos mulas. Es un sacerdote, como podría ser un vulgar arriero, coincidente en Patio de Monipodio. Un tal con hábitos sacerdotales que puede convertir el Púlpito de un Templo -¡La cátedra del Espíritu Santo!– en tribuna de mitin político al servicio de los moros rifeños e infieles que Franco trajo a la Península para destruir el orden político, jurídico y cristiano, que el cristianísimo pueblo español se había dado a sí mismo en uso de su histórica y tradicional soberanía.

Por eso, no compartimos poco ni mucho la indignación de los creyentes y católicos democráticos de San Fernando, ni tampoco los escritos a que dio motivo allí el dicho curazo de misa y olla, que proclamó el General Franco, como representante de Cristo en la tierra. Hay un refrán que dice que es gran tontería “dar por el pito más de lo que vale”. Y preferimos en cambio referirnos a ilustres jerarcas de la iglesia Española, que han abominado del régimen nazifascista allí imperante: Monseñor Vidal y Barraquer, Cardenal Arzobispo de Tarragona, muerto en el exilio; Monseñor Mateo Mujica, Obispo de Vitoria; el Canónigo Vásquez Camarasa –el mejor orador sagrado de lengua española- muerto exiliado en Burdeos; Monseñor Pildaín, Obispo de Canarias y cuya carta pastoral sobre las atroces inmoralidades del régimen fue prohibida en España; todo ello aparte de la violenta diatriba del Cardenal Segura, declarando herética la proclamación de Franco como “Jefe del Estado por la gracia de Dios”.

Tampoco nos va, ni nos viene la declaración que hizo el mentado “padrote” afirmando que Franco es el vencedor de las 52 Naciones Unidas o sin unir. Y quédese en la paz sanfernandina el Padre Fermín y los tontainas que escucharon su bélico sermón apologético de totalitarismo nazifascista en la capital de Colchagua, ya tiene lo suyo con este curazo trabucaire, de misa y olla, que no explica nunca el Evangelio, pero que de cuando en cuando los “ilustra” predicándoles las delicias de la más abominable tiranía política de la Europa de nuestros tiempos.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 6 de agosto de... 1947)
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PERIODISTAS NA 2ª GUERRA

Está a ser noticia novamente o "caso Couso" (reporteiro galego de Tele 5 asasinado en Bagdag o 8 de abril de 2003) RSP tamén adicou -por mor da II Guerra Mundial- artigos á dificil e arriscada laboura dos periodistas e reporteiros nos lugares de conflicto ...


5 de agosto de 1944

PALABRAS DE FUEGO


Por Ramón Suárez Picallo

Sin metáfora, sino que en su verdadera acepción, así como suena; palabras con fuego, con lumbre y con estrépito, amenizadas con ulular de obuses y ladridos de ametralladoras. Tales las que el lector mira todos los días, sosegadamente cuando, desde su mesa de trabajo, o del desayuno, echa los ojos a las informaciones de guerra de los diarios, fechadas en cualquiera de los cuatro puntos cardinales del mundo. Provienen esas palabras del propio campo de batalla, desde las primeras líneas de fuego, y tienen por eso, el color, el sabor y la emoción de la lucha en su plenitud.

El corresponsal de guerra es un soldado más de la primera línea de vanguardia. Ha dejado de ser el huésped de los puestos de comando o del cuartel general, donde se enteraba de lo que ocurría por lo que le decían. En esta guerra, el corresponsal cuenta lo que él mismo ve “con sus propios ojos”, desde la trinchera, desde el tanque, el avión, el buque, crucero o el destroyer, o el submarino. De ahí que en ninguna otra guerra estuviese la prensa tan bien informada de los hechos bélicos, hora a hora y minuto a minuto. Pero de ahí, también el aporte dado en vidas, jóvenes y ágiles, por nuestro gremio a la voraz curiosidad del público de todas las latitudes.

Su obra y su sacrificio benemérito no quedarán, por esta vez, en el anónimo. “Nuestros héroes, llenan ya una extensa lista de honor y reciben, de cuando en cuando, tributo de reconocimiento; así el Gobierno de los Estados Unidos dio a algunos de sus barcos “Liberty” el nombre de periodistas caídos en los frentes en cumplimiento de sus deberes informativos, prendidos al teclado de sus máquinas de escribir; mientras tanto, el Premier británico, Mr. Churchill, en su reciente discurso ante los Comunes, afirmó que la prensa diaria, gracias al servicio de sus corresponsales de guerra, informa al público con toda veracidad de lo que ocurre en los frentes, y muchas veces, lo hace con gran antelación a las propias noticias oficiales.

Es un buen homenaje rendido a unos hombres dados a servir a millones de personas de todas las razas y lenguas, jugándose la piel y la vida con olímpica gallardía; pero, ellos, lo sabemos de buena tinta, estimando en mucho tales homenajes oficiales, estiman en mucho más el otro que no se expresa con palabras que lleguen a ellos; estiman la admiración silenciosa de este lector, que en Santiago de Chile, o en Madrid, en La Habana o en Estocolmo, lee todas las mañanas su información, disputada a las balas, a los obuses y a las bombas aéreas, para que él –el lector– pueda saber lo que ocurrió hace unos minutos en el otro extremo del globo.

¿Acaso no cree el lector en el esfuerzo que cuesta informarlo? Pues vea el resumen de un cable publicado en “La Hora” de ayer, fechado “con las fuerzas norteamericanas en la Isla de Guam”, en el que se habla de eso.

Los corresponsales de guerra Charles Arnot y Mac Johnson –dice la información– han inaugurado formalmente su “OFICINA” en el primer territorio capturado a los japoneses en esta isla; está ubicada en un reducto de bolsas de arena, en la playa sur; pero, si es preciso puede ser “trasladada” a un refugio subterráneo.

Se efectuaron las sencillas ceremonias de la inauguración con acompañamiento de silbar de granadas y de obuses, que pasaban sobre las cabezas de los asistentes al acto. Inmediatamente, los corresponsales han comenzado a trabajar en sus informaciones.

Y menos mal que había allí sacos de arena, que las más de las veces, ni eso hay. Lo que sí hay siempre es fuego, estrépito y metralla, acompañando al teclear de la máquina a manera de música desagradable. Ya lo sabe, pues el lector. Eso que lee por las mañanas de éste, de aquel o del otro frente de batalla; son palabras con fuego, logradas para él, con riesgo de la vida.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o día 5 de agosto de... 1944)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 05-08-2010 09:05
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1º CADERNO DE ESTUDOS LOCAIS
Agora que se cumplen 75 anos da creación do "Ateneo de Cultura Política y Social de Sada" dende a A.C. Irmáns Suárez Picallo rendemos esta cativa homenaxe dando a coñecer a sua historia e actividades a pesares da corta existencia.
Con tal motivo celebrouse unha charla coloquio e presentouse a publicación CADERNOS DE ESTUDOS LOCAIS cuio nº 1 adícase precisamente ao Ateneo e da que é autor Manuel Pérez Lorenzo, membro desta Asociación Cultural.


CADERNOS DE ESTUDOS LOCAIS · Nº 1
XULLO DE 2010
A. C. IRMÁNS SUÁREZ PICALLO - SADA


O ATENEO DE CULTURA POLÍTICA Y SOCIAL: UNHA EXPERIENCIA SOCIETARIA NA SADA DA II REPÚBLICA

Manuel Pérez Lorenzo


En xullo do 1935 constituíase en Sada o Ateneo de Cultura Política y Social, unha asociación que perseguía a divulgación da cultura e o coñecemento co fin de construír unha sociedade máis capacitada e máis próspera.

O Ateneo nacía nun momento propicio ao desenvolvemento de iniciativas culturais: a II República, co seu marco democrático favorable ao pluralismo de ideas. Os anos trinta serían a nivel estatal un fervedoiro de empresas instrutivas, cunha longa traxectoria previa nos ámbitos do movemento obreiro e do republicanismo. Os ateneos e asociacións artellarán bibliotecas, cadros teatrais, formacións corais..., e programarán recitais, tertulias, debates, charlas... Acompañando á súa obra cultural, interesaranse por ofertar actividades recreativas (bailes, festas, excursións, formacións deportivas, etc.) coas que dotar de elementos de diversión aos que doutra forma tiñan vedadas as actividades de ocio características da burguesía.


A Sada da II República

A Sada dos anos 30 era un concello de preto de 9.000 habitantes conformado por unha vila marítima, na que se concentraba a maior parte da poboación, e un ámbito rural artellado en torno a aquela. A agricultura, a pesca e as industrias derivadas desta última eran os sectores produtivos maioritarios. Mantiña Sada, especialmente no período estival, unha intensa relación coa cidade da Coruña, cun tránsito permanente de visitantes a través do tranvía que unía ambos núcleos. A emigración a América era moi intensa xa desde a segunda metade do século XIX, cun destino moi predominante nos EEUU.

No terreo socio-político os anos da II República representan a eclosión dun movemento asociativo (agrario, sindical, cultural...) que leva aparellada unha ampliación e redefinición da sociedade civil. Tamén estaba a ter lugar un proceso de pluralización das tendencias políticas, coa aparición de novas formacións.

Entre o 1931 e 1936 a corporación municipal estivo formada por republicanos progresistas. Ademais, existiron diversas formacións políticas: Unión Regional de Derechas-CEDA, Partido Radical, Unión Republicana, Izquierda Republicana, PSOE, PCE e Partido Galeguista, este último cunha implantación significativa.

O movemento obreiro e agrario estaba dotado nos tres primeiros anos da República de importantes organizacións sindicais, vinculadas maioritariamente á CNT e cunha moi ampla filiación: Sada, Meirás, Mondego, Carnoedo, Soñeiro e Osedo contarían con cadanseu sindicato. Embora, logo das folgas de decembro de 1933 e da revolución de outubro do 1934, este entramado quedaría desartellado polas políticas represivas dos gobernos conservadores. A mediados do 1935 estaban a se recompor, para retomar a actividade tras o triúnfo da Fronte Popular en febreiro do 1936.


Os precedentes do Ateneo

Á empresa cultural do Ateneo precederíana outras de intencións e actuacións máis ou menos similares e que se desenvolveron nos anos 30, se ben existen experiencias moi anteriores.

No ano 1930, antesala da República, créase o Centro Cultural Obrero, que agrupa aos opositores do réxime ditatorial: anarquistas, republicanos, socialistas, galeguistas... (Arquivo do Reino de Galicia, Fondo do Goberno Civil, G-1812). Presidirao o anarquista José Monzo Ríos, poñéndose en marcha numerosas iniciativas culturais: un cadro de declamación, sesións de cine con finalidade benéfica, charlas... A partires de setembro do 1931 incorporarase ao novo Sindicato de Oficios Varios da CNT, como Sección Cultural (ARG, FGC, G-2552).

No 1932 funcionaba unha Tertulia Literaria-Pedagógica que, segundo a prensa, era unha reunión de dez rapaces que se xuntaban «para hablar de literatura, asuntos de interés relacionados con el momento regional, nacional y mundial» (El Pueblo Gallego, 04/11/1932).

No 1933 constituirase a sociedade Artística Sadense, cunha intensa actividade ata o 1936 (ARG, FGC, G-2552). Será frecuente a celebración de charlas, concertos, representacións teatrais, etc., e aínda o serán máis os bailes e excursións. Artellarase un cadro dramático e unha formación coral ben nutrida.

O movemento asociativo espallarase tamén polo rural: Samoedo, Mondego, Carnoedo, Meirás... contarán con agrupacións culturais bastante activas.


O Ateneo de Cultura Política y Social

O 19 de xullo de 1935 constitúese no Pavillón Moragra o Ateneo de Cultura Política y Social (ARG, FGC, G-2552). Nace baixo o impulso de Xohán Antón Suárez Picallo coa vocación de converterse en crisol das diversas faccións progresistas e do movemento obreiro para desenvolver proxectos culturais en común, toda vez que se estaba artellando en paralelo unha Alianza de Esquerdas que había derivar na Fronte Popular.

O Ateneo quedaba definido como unha institución que debía atender primeiramente a cuestións político-sociais, sen deixar á marxe outros ámbitos que puidesen ser obxecto de estudo e divulgación. Asemade, optaba por un ámbito municipal, incorporando a elementos das parroquias rurais.

O 3 de agosto inaugurábase o local social, instalado na casa nº 12 da Praza de San Roque. Para a ocasión organizábase un acto no que interviñan Xohán Antón Suárez Picallo, presidente do Ateneo, e o médico coruñés José Búa Carou. Os dous oradores aludían a «lo que significaba que la Sociedad estuviera constituída por galleguistas, republicanos y obreros en fraterna cordialidad, como deben caminar siempre todos los que anhelan y se desvelan por un mañana mejor para sus semejantes» (Ser, 11/08/1935).

No único ano de vida do Ateneo, desenvolveranse diversas actividades: excursións, tertulias, mitins, charlas e mesmo algunha verbena. Serán frecuentes as conferencias, ben a cargo de oradores convidados (Otero Pedrayo, José Villaverde, Plácido R. Castro, etc.), ben de elementos da propia vila (os mestres Nicandro Golán, Alejo Candocia e Rafael Fernández Casas e o médico José Pubul). Nestas charlas trataranse temáticas moi diversas, pero todas elas encamiñadas a achegar ás capas populares o coñecemento racional da realidade máis próxima: falarase de medicina e hixiene, educación, prevención de riscos laborais e agronomía, pero tamén de política e de arte. De todas elas dará conta a prensa.

En setembro do 1935 o Ateneo dirixiría unha carta ao presidente da República, Alcalá Zamora, solicitando o indulto aos condenados trala revolución de outubro do 1934, co obxecto de levar o «consuelo a miles de hogares españoles, privados de seres queridos y del sustento que con su trabajo aportaban a ellos» (Ser, 15/09/1935).

Un dos actos máis multitudinarios do Ateneo será o mitin antibelicista celebrado no salón Moderno o 10 de novembro do 1935. Ante unhas 4000 persoas tomarán a palabra X. A. Suárez Picallo, os anarquistas Genaro Pazos e José Villaverde, o galeguista Plácido R. Castro, o republicano Manuel María González López e o profesor da Universidade de Santiago Ventura Castro Rial. O primeiro dos oradores sinalou «cuan necesaria es la intervención de los hombres liberales y humanistas para impedir la guerra» (Ser, 17/11/1935 ).

En xaneiro do 1936 renovarase a directiva, ocupando a presidencia o mestre de Souto Rafael Fernández Casas con Luis Pita da Veiga de secretario e o médico José Pubul de vicepresidente (ARG, FGC, G-2552). Outros socios destacados, ademais do omnipresente X. A. Suárez Picallo, galeguista, serían os comunistas Antonio Carballeira e Antonio Alonso, o exalcalde Justo Rodríguez, tamén galeguista, o socialista Elisardo Abruñedo, os republicanos Luis Castro e Amador Cubeiro, o anarquista Julio Caamaño, etc.


Un final dramático

Esa experiencia intensa e ilusionante que foi o Ateneo derrubouse á par que a República. A sublevación militar de xullo do 1936 deu ao traste con todas as expectativas dunha época de cambios. O novo réxime para implantarse houbo destruír todo canto representaba pensamento crítico, construíndo un modelo cimentado sobre o desprezo pola cultura, outrora cultivada como factor de emancipación individual.

O Ateneo foi clausurado, os seus fondos incautados e o seu local e mobiliario transferido a Falange (La Voz de Galicia, 22/08/1936). A biblioteca sería queimada. Catro dos seus directivos foron paseados, entre eles os dous presidentes, X. A. Suárez Picallo e R. Fernández Casas.


Apéndice · As directivas*

Xullo de 1935
Presidente: X. Antón Suárez Picallo (PG)
Vice-id.: Luis Castro Álvarez (IR)
Secretario: Amador Cubeiro Suárez (IR)
Vice-id.: Eugenio Taibo Canle (SOV-M, PG)
Tesoureiro: José Regueira
Vice-id.: Julio Caamaño Amor (SOV-S)
Bibliotecario: Antonio Blanco Ramos
Vogais: Justo Rodríguez Pérez (PG), Antonio Carballeira Muñiz (SPV-M, PCE), Elisardo Abruñedo Aréva-lo (PSOE), José García y García

Xaneiro do 1936
Presidente: Rafael Fernández Casas (UGT)
Vice-id.: José Pubul Cartelle (UR)
Secretario: Luis Pita da Veiga Mojón (IR)
Vice-id.: Luis Castro Álvarez (IR)
Tesoureiro: Julio Caamaño Amor (SOV-S)
Vice-id.: Antonio Blanco Ramos
Bibliotecario: Antonio Alonso Couceiro (PCE)
Vogais: José Casal Cividanes, Manuel García García, Salvador González Mora (PG), Eugenio González Rivero (PG)
Comisión de contas: José Regueira, José García y García, Francisco Fernández Vila (PG)

* Entre paréntese a filiación política e/ou sindical de cada un, nos casos en que se coñece.

Abreviaturas

PG: Partido Galeguista
IR: Izquierda Republicana
UR: Unión Republicana
PSOE: Partido Socialista Obrero Español
PCE: Partido Comunista de España
UGT: Unión General de Trabajadores
SOV-S: Sindicato de Oficios Varios de Sada (CNT)
SOV-M: Sindicato de Oficios Varios de Mondego (CNT)
SPV-M: Sindicato de Profesiones Varias de Meirás (CNT)



Cartaz da charla sobre o Ateneo de Sada
Comentarios (0) - Categoría: PUBLICACIÓNS - Publicado o 04-08-2010 14:07
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