Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...
Neste corto artigo RSP faise eco do publicado nun libro sobre Gabriela Mistral onde fala dos seus pais e fai referencia a influencia dos mesmos sobre a sua personalidade así como o apego e cariño pola natureza.
Neste blog hai xa publicado outro artigo sobre a Premio Nobel chilena e, na sede da RAG atópase un manuscrito escrito por RSP con motivo da concesión do Premio Nobel e que difundiremos noutro intre.
30 de junio de 1951
LA FERIA DEL MUNDO
(Recopilación de “Cien Autores Contemporáneos”, de Lenka Franulic)
GABRIELA MISTRAL
El padre de Gabriela Mistral, dotado de facultades docentes naturales, poseía una extraordinaria facilidad para improvisar versos a la usanza de los clásicos “payadores”, tradicionales en diversos países de América. Había sido educado en el Seminario de La Serena, de cuyas aulas se retiró cuando estaba ya a punto de ordenarse. Poseía muy bien el latín, y murió entonando, en francés, las Letanías de la Virgen. Su madre, muy hermosa, tímida, suave y amable, se llamaba doña Petronila Alcayaga y falleció en julio de 1929, en La Serena, dejando el recuerdo de un ingénito señorío y de una bondad y comprensión no frecuentes.
Interrogada la madre de Gabriela Mistral, algunos años antes de su muerte, acerca de los recuerdos de la infancia de la que más tarde iba a ser “hija adoptiva de América”, expresó, como iluminada por un rayo de luz: “¡Cuántas veces Lucila no abandonó mis brazos para correr al huerto y ahí quedarse en muda contemplación ante los almendros en flor! ¡Cuántas veces no la sorprendí en íntimos coloquios con los pájaros y las flores!”.
En su adolescencia, la futura poetisa vivió en el campo, y siendo aún muy joven, sin haber cursado nunca pedagogía, se incorporó a la labor docente que profesaba su padre.
(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 30 de xuño de ... 1951)
RSP comenta a noticia ocurrida en San Diego de California en 1947 sobre unha voda entre nudistas...
29 de junio de 1947
EL DESNUDO NO ENGAÑA
Por Ramón Suárez Picallo
En San Diego de California de ha casado una pareja nudista, luciendo los cónyuges el traje de Adán y Eva antes de ser arrojados del paraíso por causa de la maldita manzana. La ceremonia nupcial se celebro ante 85 personas, miembros de la misma colonia a la que pertenecían los novios; y toda la concurrencia lucía idéntico atuendo que ellos; es decir, ni un harapo por arriba ni por abajo, ni siquiera la pudibunda hoja de parra que suele echar a perder la belleza y muchas estatuas clásicas y renacentistas paradas por la censura. El casamiento nudista y desnudo, fue consagrado por un austero ministro de la Iglesia Evangélica, la única persona que desteñía allí, vestido y abotonado con severo recato. No se sabe cuál fue el comentario del reverendo frente al espectáculo; pero es casi seguro que invocó la vieja imprecación latina a los tiempos y a las costumbres.
Por lo que toca a los novios, ha concurrido en ellos una circunstancia muy interesante para que el matrimonio sea feliz: “Se vieron, se conocieron y se amaron” -como se dice en las novelas cursis– completamente desnudos; no hubo pues, engaño en lo que se refiere a las formas puras, líneas y otras características de la topografía corporal, cuyo desconocimiento previo a la boda, tiene y ha sido causa de muchos matrimonios malavenidos y desencantados.
En los viejos tiempos de los polizones, los miriñaques y los manguitos en las señoras, el calzón ceñido, la casaca, la chupa y la gola en los caballeros, habría que ver la emoción de los novios en la noche nupcial. ¡Santo Dios!. Una hora de trabajo para parecer cada uno tal como era de verdad, sin trapos encima.
En cambio, para esta pareja la cosa fue al revés. Se conocían desnudos antes, tal como eran. Falta ver como se vieron después, vestidos y tapados, es decir, ocultando su verdadero ser cuando salieron de luna de miel a la ribera de un hermoso lago donde las gentes van con ropa aunque no con mucha.
En fin, recordemos a la pingüina de Anatole France, a la que nadie le decía una palabra halagüeña mientras andaba desnuda; pero hizo furor cuando se vistió, ocultando sus encantos a los ojos de sus admiradores. Aquellos eran viejos tiempos, distintos de los de hoy. A lo mejor, la señora Helen Tunant –que así se llama la novia– a pesar de sus 41 años, edad poco a propósito para lucirse desnuda una dama, está mucho mejor sin ropas que con ellas.
¡Ve uno cada adefesio vestido de colorines, con una cacerola en la cabeza, que las las preferimos sin ropa!
(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 29 de xuño de ... 1947)
O 28 de xuño do 1936 celebrábase o plebiscito do Estatuto de Autonomía de Galicia. Días antes, XOÁN ANTÓN SUÁREZ PICALLO, dirixente galeguista, publicaba o artigo que hoxe reproducimos pedindo o voto afirmativo.
A AUTONOMÍA PARA GALICIA SIÑIFICA...
Que a nosa Terra sexa unha Patria libre que contribuirá ao acerbo común da Cultura e do Progreso no concerto dos demáis pobos do mundo, convertíndoa nunha célula de universalidade.
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Coa Autonomía, Galicia será dona dos seus destinos, e resolverá pol-o tanto os probremas e necesidades que hoxe nos teñen convertidos n-unha colonia de Madrid con senso i-emoción netamente galegos e humáns.
* * *
O esprito inmorredoiro da nosa raza, esmagado e aldraxado por catro séculos de opresión centralista e castelanizante, xurdirá novamente coma nos millores tempos en que Galicia foi un foco de Progreso e Cultura, cando nas nosas escolas primarias e superiores se ensiñe aos nenos galegos a amar a terra onde naceron, cousa que só ocurrirá cando nós coa Autonomía lexislemos as iñormas do ensiño que terá de ser feito por mestres galegos ou de probada emoción galeguizante.
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Unha Galicia autónoma, será un baluarte para Repúbrica, e a máis segura arma para estirpar o caciquismo que nos fixo aparecer diante dos demáis pobos da península como seres atrasados, e que no estranxeiro o apelativo de galego fose considerado coma un aldraxe, sin ter en conta que Galicia contribuiu cecais máis que ningunha outra terra hispánica ao enriquecimento da cultura nacional.
* * *
Por todo elo ningún galego diño do pasado da nosa Terra, que desexe para mesma benestar, e queira contribuir a empresa de deixarlle aos seus fillos algo millor que o que lle deixaron a él seus pais, debe faltar o día 28 DE XUNIO DE 1936 aos seus deberes cívicos e de galego, votando na furna a papeleta que diga SI.
27 de junio del 50
La Feria del Mundo
Por Pick–Up (Ramón Suárez Picallo)
EVOCACIÓN Y RECUERDO DE GERARDO SEGUEL
Víctima de un absurdo accidente del tránsito, ha muerto en forma violenta el escritor, poeta, profesor y ensayista chileno, Gerardo Seguel. Sus restos recibirán sepultura en el día de hoy, en un ambiente de hondo sentimiento entre los intelectuales de su patria, vinculados a las grandes inquietudes y problemas de nuestros días, a los cuales el ilustre muerto había rendido lo mejor de su vida, de su obra y de su pensamiento.
RECUERDO
Conocimos a Gerardo Seguel en Madrid, en el patio castellano del café “La Granja del Henar”, situado en la calle de Alcalá, corrían los años 1931 y 1932, cuando Madrid era un centro de atracción magnética de los espíritus más inquietos de Hispanoamérica. Seguel hacía tertulias con Blanco Fonbona, de Venezuela; con Luis Martín Guzmán, de México; con el argentino Alberto Ghiraldo, con un grupo de cubanos antimachadistas y con los españoles que ya habían hecho viajes por estas Américas. Era entonces, Gerardo, él más joven de los contertulios; el más original en sus ideas, y también el más pobre de todos. Y muchos amigos suyos que le tomamos gran afecto teníamos que dar cincuenta vueltas y otros tantos circunloquios para que el joven intelectual chileno, con su buena parte de araucano, nos aceptase alguno que otro convite para comer con pan y manteles. En cambio, aceptaba sin vacilar la invitación al paseo por el Prado Recoletos y la Castellana hasta llegar al Museo de Ciencias Naturales, bajo cuyos pinos centenarios, solía encontrarnos a la salida del sol.
Seguel hablaba entonces, de su Patria; evocaba los paisajes maravillosos del sur y glosaba con gracia exquisita capítulos históricos de la Araucanía. Y recordamos haber oído de sus labios la primera versión comentada de “Cautiverio Feliz” y una interpretación de la “Araucana” a cuyo autor consideraba Seguel, el primer poeta nacional de Chile. Ya era, entonces maestro de escuela, traducía admirablemente del idioma portugués y tenía un trabajo original delicioso titulado “Folklore y Pedagogía”.
Al promulgarse la constitución española que concedía en su artículo 23 iguales derechos a españoles e hispanoamericanos. Seguel entro a trabajar en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes, como profesor de dibujo, en calidad de seleccionador de temas plásticos. Fue la primera vez que Caupolicán, Lautaro, Fresia y otros personajes de la legendaria Araucanía, sirvieron de tema a los escolares españoles en figuras y textos perfectos. Un día cualquiera, Seguel misterioso y silenciosamente salió de España y volvió a Chile, donde lo encontraron diez años después en un famoso parque de Viña del Mar, acompañado de su esposa, también distinguida educadora. Reanudamos las viejas charlas y nos mostró magníficos trabajos suyos, reivindicando la vida natural de la Colonia en Chile a través de las excelsas figuras que la ilustraron poetas, cronistas, marinos y magistrados, y alguno que otro bandido de gran envergadura.
Seguel, a pesar de su filiación política e ideológica, sentía a Chile en la carne de su corazón, su internacionalismo arrancaba de dos puntos que él señalaba clara y rotundamente: la cultura española entroncada e injertada en la raza aborígen como fondo de una modalidad espiritual en la que cifraba grandes esperanzas para el futuro de su Patria.
EL INTELECTUAL
Era Gerardo Seguel un intelectual por excelencia, presencia y potencia. No era un poeta ni un escritor de los que se llaman “brillantes”; era en cambio, un investigador perfecto, acucioso y acuciado, capaz de detenerse en detalles en los que nadie había reparado. En opúsculos critico-biográficos, en ensayos publicados en magazines muy prestigiosos, en revistas de educación de Europa y de América, se había revelado como un maestro de primera jerarquía. Todo lo cual iba acompañado de una ancha generosidad espiritual e intelectual consagrada a buscar en su prójimo las virtudes, pasando por encima de los defectos inherentes a toda condición humana.
Muere Gerardo Seguel en su plenitud física y mental, a los cuarenta y ocho años de edad; tenía en carpeta, para publicar un libro de “Evocaciones y recuerdos de España”. Federico García Lorca, Manuel Altolaguirre, Juan Ramón, Machado y Rafael Alberti, poetas; Bagaria y Castelao, dibujantes y amigos suyos, figuran en el primer plano del original; así como maestros, profesores y sociólogos, unos enterrados y desenterrados otros. La edición queda interrumpida por su muerte, así como el viaje que él proyectaba repetir a modo de confirmación de afectos y de emociones.
Mientras tanto, quienes le hemos conocido y estimado allá y aquí consternados por la brusca partida hacia el otro e impensado viaje sin retorno, lo recordamos y evocamos, con una conmovida oración sin palabras.
Cuando la quilla de la “María Manuela “tocó fondo, don Fernando tiró a tierra un brazado de “ca”, iniciando la largada, formando con el aparejo, un semicírculo, recogido luego desde la playa por la compaña, dividida en `dos grupos, uno por cada punta.
Quiso don Fernando tenerme a su lado, no dejándome bajar a tierra. Me llevó con él a la calima –boya indicadora del copo provisor- desde donde orientaba, mediante señales convenidas, dadas con los brazos, a los hombres que desde tierra arrastraban el enorme “boliche”.
Un gran chapuzón producido en la boca del copo, estremeció al viejo marino. Clavó su mirada penetrante en las aguas en son de angustiosa interrogante y descubrió un banco de sardinas que, cogidas en la red diabólica, agitábase , presintiendo quizá la hora de la muerte. Don Fernando levantó entonces los dos brazos, cerrándolos luego, señal que traducida al lenguaje pescador quiere decir: “Duro muchachos, que hay pan”. Aproximábase a tierra la calima y percibíamos ya las exclamaciones de los de tierra, al ver la señal optimista. Afanosos, jadeantes, dábanse ´ánimo mutuamente:
-¡Duro! ¡Hala, duro! – Y sus cuerpos, atados al aparejo, tumbábanse en supremo esfuerzo dándole una velocidad vertiginosa para impedir la huída de los peces.
-¡Choupa!¡Choupa n’a gola! –clamaba don Fernando en son de súplica angustiosa, notando que las sardinas salíanse de la boca del copo.
Diez muchachos, vestidos con traje de Adán lanzáronse al agua como flechas, y confundidos sus cuerpos con los peces verdosos, daban tremendas brazadas en el lugar indicado por don Fernando, hasta que la boca fue cerrada por los agoladores.
-¡Un ben de Dios!- exclamó el maestro, contemplando el copo repleto del exquisito producto.
Cargados hasta el caurel, lancha, bote y dos minuetas, regresamos a Fontán, entre canciones marineras y el tocar de la bocina, llamando a las pescas a la rambla, de donde saldrían cargadas, llevando a las aldeas más apartadas, el fruto de la ría bendita, al grito del pregón característico.
-Sardiña bulindo, quen come… ¡Sardiña!...
A la hora de la paga, don Fernando fue pródigo. Me llenó el garruncho cuanto cupo, diciéndome al entregármelo:
-Has de ter suerte có mar, rapás. Volve cando queiras
Emocionado, invadido de alegría inenarrable, contemplaba yo el garrucho conteniendo el fruto de mi primer trabajo. Y deseoso de valorarlo en moneda contante y sonante, me dirijí a la primera “pesca” que hallé a mano:
-Véndoche a cazola.
-Douche dez rayás.
-E pouco –contesté, tomando a cuestas la preciosa carga y echando a andar a cuanto me daban las piernas.
¿Privar Yo a mi madre de la alegría de comer primeras sardinas que yo llevara? Herejía que no me hubiera perdonado en todos los días de mi vida. Luego la satisfacción de repartir entre los vecinos el producto de la amorrada.
Un plato a la abuelita de arriba; otro a la madrina; otro al tío. Y la emoción de mi madre al decir orgullosa: -Trouxoas meu fillo. Son as permeiras que gana.
Y las bendiciones que yo recibiría de aquellas buenas gentes que eran otros tantos augurios: “Que Dios lle dea moito ben ”. “Que as areas do mar se lle volvan ouro por donde vaia”.”Que a Virxe d-o Carme o teña sempre da sua man, no mar e na terra.”
Pensando en estas escenas que a los pocos instantes se desarrollaban matemáticamente, llegué al hogar querido, donde mi madre y mis hermanitos pequeños aguardaban ansiosos. Posé a sus pies el garrucho repleto, y al verlo mi madre me abrazó y me besó conmovida, ante mi ofrenda primera, sincera, tierna, hondamente amorosa. En acción de gracias exclamó:
-¡Alabado sea Dios!
La cena familiar me supo a gloria divina. ¡Me la había ganado yo con mi esfuerzo honrado y eso es mucho, para nueve años, Señor!
Aquella noche tuve el sueño más feliz de mi vida. Soñé que un navío muy grande y bonito me llevaba a lejanas tierras encantadas y donde había playas cubiertas cubiertas de pepitas de oro y piedras preciosas y que llevado de la mano por la Diosa Fortuna, llenaba grandes talegas; que en buque veloz y maravilloso regresaba a mi hogar, donde mi madre esperaba; y que a sus pies depositaba las talegas, recibiendo de rodillas su bendición.
(Artigo publicado na revista CÉLTIGA,na data do 25 de xuño de... 1925. Reeditouse novamente no xornal Galicia no número de marzo-abril de... 1973)
Neste intre RSP colabora na revista Céltiga fundada en 1924 e dunha periodicidade quincenal. Neste engaiolante artigo lembra como con pouco maís de nove anos se enrola como mariñeiro.
Respetamos a grafía do texto según aparece publicado en 1973.
REMEMBRANZA
Por Ramón Suárez Picallo
La salida de las traineras constituía para mí un espectáculo deleitante; tanto que todos los días, al salir de la escuela, mientras mis compañeros cazaban grillos en los prados vecinos, o entablaban descomunal batalla de pedradas con los muchachos de la otra escuela, íbame yo silenciosamente a presenciar la partida de las embarcaciones pesqueras. En mis oídos sonaban como las notas de música deliciosa el golpe acompasado de los diez remos, al chocar simultáneamente en los toletes, y el chapoteo monorrítmico de las palas, al clavarse en las aguas azules de mi ría encantada.
De mi corazón de niño creyente –donde palpitaba ya el sentimiento marinero heredado de padres y abuelos- salía una ferviente oración para los que se alejaban, que era un augurio de buena suerte.
Había cumplido los nueve años, harto pocos para ganarme el pan con el sudor de mi frente. No obstante, habíame decidido firmemente a plantear a mi madre mi voluntad de ir al mar. Cierto que era pequeño; pero ¿no iban José de Sabela, Antón de Souto y Vicente da Fonte, que tenían mi misma edad? Ese espíritu de emulación que hace que los gallegos vayamos a donde vaya cualquier otro, y que es innato en nuestra recia estirpe celta, diome fuerza para el trance.
Para el caso, había tomado mis medidas. En la compaña de don Fernando Lourido, andaba mi amigo José de Sabela, con quien había ya hablado para ver si había sitio. - E non ha d´haber, oh. Xa sabes que c’o tío Fernando sempre hay sitio par’os rapaces. Mañán se queres vir, temol’a posta na playa de Miño. Tirouse o Mascato e paréceme que vai haber amorrada.
La profecía de mi amigo, que se las daba ya de entendido en la materia, decidióme del todo y, esa noche obtuve de mi madre el anhelado permiso, no sin una tenaz resistencia de su parte. Rezaba, ¡pobriña! Por un navegante –mi padre emigrado– y desde esa noche rezaría por dos.
Al otro día, mientras colocaba la merienda en el garrucho – que el mar da mucho apetito- me colmó de consejos: - Serás traballador e honrado; serás humilde e ben falado c’as persoas maores; non serás envidioso, nin respondón, nin embusteir; nin falarás mal dos compañeiros. Serás amigo de todos para que todos sean teus amigos. Sendo un neno, portaraste como un home.
Y cuando iba a salir, después de prometerle sinceramente de seguir sus consejos:
- ¡Espera! – me dijo.
Sacó de sus seno un escapulario de la Virgen del Carmen, patrona de los marineros, y después de besarlo fervorosamente, me lo colocó al cuello con su propia mano. (Preciosísimo relicario, que aún hoy, perdidas, ¡ay!, mis creencias infantiles, guardo cual grato tesoro). - Que ela, xunto co’as miñas bendiciós, te acompañe filliño.
E hizo, en ademán de bendecir la señal de la cruz sobre mi cabeza, mientras dirigía al cielo sus ojos bañados en lágrimas y sus labios musitaban una oración. Oración de gozo ante el primer hijo dispuesto a contribuir con su esfuerzo al sustento del hogar, y oración de angustia, presintiendo –¡madre gallega!- al futuro emigrante que un día partirá para no volver quizá nunca más.
Bajo la impresión de la bendición de mi madre y recordando la profecía de la amorrada, llegué en santiamén a la rambla de don José Pena, que servía de repisa al pintoresco pueblo de Fontán, colgado en el ribazo, como si quisiera caerse al mar un día de mareira.
La “María Manuela” tenía a bordo la casi totalidad de la tripulación sentado cada hombre en su bancada con los remos ya armados. Al instante llegaron los que faltaban y con ellos don Fernando, el capitán de la diminuta nave, venerable Decano de aquellas playas, maestro de varias generaciones de bravos marineros que, discípulos agradecidos, mirábanlo con cariño filial, lo que constituía su mayor orgullo.
Terminados los últimos detalles, ordenó don Fernando la salida con su lacónico “vamos”.
Al impulso de cinco remos por la banda, la “María Manuela” cortaba veloz las aguas, aquel día tranquilas, proa a la playa de Miño, situada frente a Fontán, a la otra banda de la ría.
Mientras los hombres que formaban la tripulación remaban recia y elegantemente,guardando una absoluta unidad en sus movimientos, don Fernando, sentado en la popa, picaba parsimoniosamente, con una pavorosa sevillana, tabaco para un pitillo, confiado el remo de gobierno a uno de los rapaces que se sentaban a popa. De cuando en cuando orientaba al rapaz-timonel ordenando :
-"Couce". Y al rato. "Asimán".
Notando que el número de los “cazoleiros” –clasificación que los muchahos que por nuestra edad no entrábamos en la compaña y que por lo tanto el pago de nuestro trabajo era el arbitrio del patrón; paga en especies denominada cazola, por suponer que con ella se hacía “cazolada”- había aumentado , buscó la cara nueva, hallándola al instante: Era la mía. -“¿É a premeira vez que ves o mar, rapás?- preguntó.
-É, si señor- respondí.
-¿E ti de quén es fillo?
-D’o zoqueiro de Veloy.
-Acórdocheme coma se fora oxe, da primeira cazola que ganou teu pai. Ganouna conmigo. Dios queira que trayas sorte.
Llegamos a Miño. (continuará)
(Artigo publicado na revista CÉLTIGA,na data do 25 de xuño de... 1925. Reeditouse novamente no xornal Galicia no número de marzo-abril de... 1973)
RSP comenta neste artigo a maxia, supersticións e lendas da noite e dia de San Xoan: as herbas, o lume, os bailes, a auga... multitud de rituais máxicos que aínda perduran.
24 de junio de 1950
La Feria del Mundo
Por Pick–Up
LEYENDAS DE LA NOCHE Y DEL DIA DE SAN JUAN
Íntimamente vinculadas a las fiestas paganas del sonido del solsticio de verano, la noche y la mañana del día de San Juan están pobladas de leyendas, de sortilegios, de encantamientos y de supersticiones, toleradas, admitidas y celebradas por el mundo cristiano, cautivado por su belleza y su sentido simbólico. Damos de algunas de ellas una breve síntesis:
VÍSPERAS:
Baila, niña; baila niña;
Baila, niña, y tú galán
Pasad esta noche alegre,
Que es la noche de San Juan.
Antes de la puesta de sol de la tarde de San Juan, el mozo ofrecerá a la novia enamorada un manojo de plantas olorosas y de pétalos de flores: anís, romero, cantueso y tomillo, y rosas y claveles, y flores de manzano, de peral y de durazno, junto con retamas de zarzamora. La ofrenda floral será colocada por la doncella agasajada del lado de afuera de la puerta de su casa y la tendrá allí hasta la salida del sol de la mañana del día de San Pedro. Y las hierbas tendrán extraordinarias virtudes taumatúrgicas en el amor, en los viajes y en los negocios, y serán maravillosos conjuros contra embrujamientos, mal de ojo y “aires cativos” de muertos o vivos, excomulgados o mal cristianos.
FUEGO:
Las hogueras han sido encendidas a las doce en punto de la noche el día de San Juan. Por sobre sus llamaradas, saltan en vilo nueve veces seguidas los mozos del lugar. El saltarín dirá, seguidas las nueve veces:
“Yo te salvo alumbrada de San Juan; para que no me muerda cadela nin can...”
Y según los agüeros al respecto, no será mordido en el cuerpo ni en el espíritu, por ninguna clase de bichos y fieras, bípedos o cuadrúpedos.
DANZA:
En torno a la hoguera nace la Danza Prima, en las altas tierras asturianas, acompañada de la ancestral letrilla:
Señor San Xohán, señor San Xohán;
En la foguera ya no hay que quemar.
¡Viva la danza y los que en ella están!
¡Señor San Xohán!
Danza de homenaje al fuego, bajo el dosel de las tremelucientes constelaciones, esa noche especialmente rutilantes.
AGUA Y FLORES:
En una jofaina de barro sin estrenar, se recoge agua de nueve manantiales antes de la salida del sol de la mañana de San Juan; y se echan en ella nueve flores, de jardín cultivado o de campo rústico. Cada flor representará un deseo, una esperanza, una ilusión de quien las haya recogido. Las flores estarán nueve días, con nueve noches, en el agua de las nueve fuentes, y según las que conserven su perfume, su frescura y su lozanía, así será el número de deseos cumplidos para quien las recogió y cumplió el mandato legendario.
LA GALLINA Y SUS POLLOS DE ORO:
Entre las doce de la noche de San Juan y las doce de su mañana, aparecerá en nueve fuentes, situadas a nueve leguas a la redonda, una gallina infanzona con nueve pollos, todos de oro. Pero este áureo y raro prodigio sólo puede ser visto por nueve doncellas, en estado de absoluta doncellez. Y en cuanto a poder atrapar alguno de los polluelos, es milagro reservado, únicamente a las destinadas a virginidad permanente. Por eso son muy pocas las niñas que se dedican a coger el pollo de oro.
JUVENTUD, DIVINO TESORO:
Al filo de la alborada, cuando ya empiezan a declinar las llamaradas de la gran hoguera, las muchachas se retiran discretamente. Y los mozos, discretos también, se quedan al amor de los últimos rescoldos. Ellas se van a la vera de los ríos en sus más recogidos recantos, a las playas menos frecuentadas, en busca del milagro de la Fuente de Juvencia.
Enteramente desnudas, recibirán en sus cuerpos, castos y juveniles, el beso de nueve ondas de agua del mar o del río, que las conservarán eternamente jóvenes a través de todos los años de su vida larga o corta.
LA DANZA DEL SOL
Mientras tanto, va a salir el sol, del día de San Juan sobre una alborada de luz y de gracia. Un sol alegre y bailarín, agradecido por la ofrenda que le rinden las criaturas a quienes sustenta con su calor paternal. Y a fuerza de ser día de danza, baila también el sol:
“Fuiste a Villagarcía,
fuiste y no fuiste nada,
no viste bailar al sol
sobre una aurora encarnada...”
MILAGRO Y AUGURIO
¡Mañana de San Juan! Todo está florecido. El cardo, hirsuto y espinudo, fue regado en la noche con una gota de rocío; la higuera, condenada por la maldición bíblica y evangélica a no florecer nunca, floreció también al conjuro del poético y dulce milagro. Y un augurio de bendición y bienandanza es el saludo del día de hoy:
“Que tus caminos sean iluminados y florecidos, como una mañana de San Juan...”
(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o día 24 de xuño de ... 1950)
23 de junio de 1950
La Feria del Mundo
Por Pick–Up
LA MÚSICA EN EL MAR
Técnicos del Almirantazgo y de la Real Fuerza Aérea han descubierto un peregrino artilugio, por medio del cual los barcos situados en alta mar obedecerán automáticamente las ordenes dadas desde afuera, o desde otro barco, mediante notas musicales enviadas por radio. Y lo maravilloso del invento es que el barco que recibe el lírico mensaje se mueve de aquí para allá, vira sobre babor o estribor, completamente fuera de la voluntad de sus tripulantes a sotavento, según las notas musicales que recibe en un dispositivo especial altamente sensible a las delicias de la buena música. Hay muchas fieras que hay que domesticar en este bajo mundo y de la poca música de que se dispone para ello.
Mientras tanto, conviene recordar que la música aplicada a los grandes trabajos marineros no es cosa tan nueva como parece; existía ya en las trirremes latinas, en las carabelas, en las galeras y en los galeones, a modo de estimulo para el mayor rendimiento del esfuerzo humano. Y no falta la leyenda mitológica en las que las canciones amainaban los más violentos temporales, o traían el anhelado viento de popa en las solemnes quietudes de la calma chicha, bajo el sol ardiente de los trópicos.
Pío Baroja, el insigne novelista y cascarrabias vasco, en sus libros de aventuras navegantes, habla de ello refiriéndose a sus paisanos. El “Elogio Sentimental del Acordeón en el Mar” es quizá la más bella página literaria salida de su pluma. Un grupo de marineros vascos, de Bermeo, de Pasajes y de Trincherpe, están sentados en el castillete de proa de un quechemarín, en la hora del atardecer sobre uno de los remotos mares que navegara en pasados siglos Sebastián Elcano. El pinche de cocina es el músico; las canciones nativas, los villancicos y las viejas danzas, le salen de los dedos corriendo por el teclado del humilde y popular instrumento, como si fuesen bandadas de golondrinas viajeras, rumbo a los amados y añorados lares. Y a su conjuro, los rudos marineros sienten humedecérseles los ojos y la brisa esperada se levanta y arrulla el quechemarín, impeliéndolo al fin del largo viaje.
Y los pescadores medioevales, de bacalaos, atunes y toninas, cantaban canciones especiales para atraer los codiciados peces y para provocar los vientos favorables; aparte de los piratas, corsarios y bucaneros, que tenían también sus cánticos, alguno de los cuales inspiró el famoso poema de Espronceda.
“Con cien cañones por banda, viento en popa, a toda vela… no corta el mar sino vuela mi velero bergantín...” Ahora, los ingleses “perfeccionan” la vieja historia de la música en el mar, utilizándola para dar y recibir órdenes en naves guerreras y combatientes.
Pero antes tendrán que solicitar el consentimiento de Haendel, de Liszt, de Beethoven, de Chopin y de Mozart, porque el de Wagner lo tienen ya concedido de antemano. ¡Y ojalá que los marinos de la vieja Reina de los Mares y sus posibles enemigos, al recibir las ordenes de batalla, en vez de acatarlas, se quedan alelados escuchando la música en que les vienen transmitidas!
(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 23 de xuño de ... 1950)
22 de junio de 1950
La Feria del Mundo
Por Pick–Up (Ramón Suárez Picallo)
EL CÁNCER Y LOS ARTISTAS
La Liga Francesa contra el Cáncer, heredera de la tradición, del nombre y de la gloria de los esposos Curie, hizo últimamente un llamado a todos los artistas de Francia -o residentes en Francia– para que cedan una de sus mejores obras a beneficio de la lucha contra el terrible e implacable mal, que aún no pudo ser vencido. Los escritores y los poetas galos han respondido inmediatamente al llamado cediendo los derechos de edición de los libros de la máxima actualidad y del mayor éxito, de critica y de venta, algunos premiados con altos galardones literarios; mientras que los periodistas han contribuido con el importe del mejor trabajo de un mes para acrecentar los fondos de combate de la famosa y benemérita Liga. En cuanto a los artistas plásticos, llevan la palma filantrópica los pintores, que en número de 149, han donado el mejor cuadro de sus últimas exposiciones celebradas en la ciudad de París. Figuran entre los donantes Picasso y Chagall, quienes ofrecieron ya obras de muy alto valor artístico e intrínseco a beneficio de la noble misión.
Las obras cedidas se venderán en pública subasta en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad Luz, después de una Exposición “ad hoc”; y los miembros de la Liga esperan obtener de ella un cuantioso rendimiento.
He aquí un caso emocionante de solidaridad social que protagonizaron los grandes artistas de Francia, mucho más valioso que cien concentraciones, mil panfletos pseudos sociológicos y cuarenta mil declaraciones más o menos “poéticas”, a las que suelen ser muy aficionados los artistas de otros países metidos a sociólogos.
¿Por qué no se hace en Chile algo parecido? No será, ciertamente, porque aquí no haga estragos el cáncer. Por causas que a nosotros no nos incumbe analizar –pero que conocen perfectamente los médicos especializados en la materia– es nuestro país uno de los que llevan en América la delantera de los afectados por la pavorosa y mortal dolencia.
Y hace no mucho tiempo, hemos recogido y comentado en esta misma columna de “La Hora” declaraciones de doctor Leonardo Guzmán, apóstol chileno y generalísimo en la lucha contra el cáncer, quejándose amargamente por la falta de recursos materiales de que dispone, en su noble y generosa batalla, el Instituto encargado aquí de llevarla a cabo.
No sabemos en que quedaron las declaraciones y las quejas del eminente cancerólogo chileno; pero nos tememos mucho que hayan caído como predicación en el desierto, o sea como sermón perdido. Porque la gente, aquí y en otras muchas partes del mundo, sólo se acuerdan de Santa Bárbara cuando truena; es decir, que quienes están hoy sanos no piensan que mañana pueden estar enfermos, y que en este caso, no tienen derecho a pedirles a los demás lo que ellos no supieron darles, a modo de bienes retribuibles de caridad y de misericordia.
Y pensamos que la Liga Francesa contra el Cáncer ha hecho muy bien dirigiéndose a los artistas de todas las artes; pues en estos tiempos materializados y envelecidos por el interés, lo único que quizá quede en el mundo con claro sentido de los más elementales deberes solidarios para con sus semejantes, sea la Comunidad de las Artes, de las Ciencias y de las Letras. A los otros, advenedizos de la política, de la economía y de las llamadas “ciencias sociales”, no les van ni les vienen los enfermos de cáncer, de tuberculosis o de lepra, mientras no puedan ser tema de sus pomposos y huecos discursos.
¡Y a lo mejor, un día se enfermen ellos de cáncer, de lepra o de tuberculosis. Y es recién, entonces cuando reciban lo que dieron; es decir, nada. Y sólo quedarán los apóstoles de la piedad, los que supieron contribuir con la obra de su genio y de su esfuerzo a mitigar ajenos dolores, con el derecho a que su dolor sea también mitigado.
(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 22 de xuño de...1950)
Comenta RSP o que se publica en Chile sobre os escritores españois e que remite a Embaixada do Goberno de Madrid -que ten unha visión pouco imparcial- sobre a vida literaria española marcada polo "index expurgatorius" no que están incluídos entre outros Galdós e Blanco Ibáñez e manifesta a sua particular opinión sobre o que están a publicar neste intre, Azorín, Pio Baroja e Gómez de la Serna..
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21 de junio de 1947
ESCRITORES ESPAÑOLES
Por Ramón Suárez Picallo
En las últimas informaciones oficiales de España que publica en Santiago de Chile la oficina de Prensa de la Embajada del Gobierno de Madrid, se dan algunas noticias sobre libros y escritores; es decir, sobre la vida literaria española, regulada hoy por la idea del “Index expurgatorius” –hecho allí ley positiva por decreto- que condena a Pérez Galdós y a Blasco Ibáñez al ostracismo, entre otros cien escritores más que merecen en la estimativa de los dirigentes de la actual cultura hispánica, igual reprobación y castigo idéntico. La vieja “Doña Anastasia”, solterona, fea y nariguda, caricaturizada por Bagaria como “Jefaza” de la previa censura a la palabra escrita, traza con su gigantesco lápiz rojo, una “equis” inexorable sobre todo lo que en España se piensa, se habla y se escribe en letra de molde, que no esté encuadrado en los cánones culturales señalados por el movimiento salvador. El signo así trazado quiere decir: “fuera”, “no sirve”, o, como diría un políglota: “Kaput”.
De ahí que, a pesar de cuanto quiera hacerse para presentar con cierto decoro, la producción literaria “oficial” española de nuestro días, el esfuerzo resulte inútil, especialmente si se la compara con la que en las más distantes latitudes del mundo-Londres, Moscú, París, México, Buenos Aires, Montevideo y demás– ofrecen los escritores de la “España peregrina” de “la otra España” que no está sometida -gracias a Dios- al fuero arbitrario y antipático de Doña Anastasia.
Pero, aún así, España es bastante fecunda en escritores capaces de producir obras de arte más o menos estimables, cualquiera que sea el medio, favorable u hostil a la creación literaria. Ahora mismo, tres grandes escritores anuncian la edición de libros suyos, nuevos los unos y los otros viejos.
AZORIN: El insigne prosista de la lengua, del espíritu y del paisaje de Castilla, anuncia la publicación de un tomo conteniendo varios artículos sobre Teatro y Crítica Literaria. No se dice si estos trabajos del autor de “Clásicos y Modernos” son de ahora o de antes. Si son de “antes” vale la pena volverlos a leer, porque Azorín fue uno de los más nobles críticos del movimiento literario español; aupador, divulgador y consejero de generaciones enteras que en su día hiciesen escuela. Si son de “ahora” la cosa varía. Por aquello de que también de pan vive el hombre aunque el hombre sea un gran escritor, sus críticas de hoy, hechas desde Madrid, no pueden ser como las de antaño, carecen de lo que es médula, esencia y hálito de toda crítica; la libertad de pensamiento y de opinión ¿Critica sin libertad? Algo así como un estofado de carne fresca sin sal.
PIO BAROJA: Haciendo un alto en el trabajo que le dan las deplorables “Memorias” que está, más que escribiendo, recopilando de periódicos que hablaron bien de él, acaba de terminar una novela que lleva por título “Los enigmáticos” y cuya publicación se anuncia para en breve.
No sabemos de qué se trata en dicha novela. Pero el título no deja de ser sugestivo. Efectivamente en la obra de don Pío hay varios enigmas, de los cuales cabe destacar dos o tres: la gramática castellana, los más de sus personajes artificiales y el espíritu acedo, esquinado y picudo del escritor que nunca estuvo bien con Dios, con el diablo ni con su propio pensamiento. Lo que no le privó de ser un buen novelista cuando pudo escribir a sus anchas, las “Memorias de un hombre de acción” y “Zalacaín, el aventurero”. Lo que escriba hoy no puede interesarle a nadie más que a él mismo, que lo hace por su tanto y cuanto, alabando lo que antes censuró y combatiendo lo que elogiaba antes.
RAMÓN GÓMEZ DE LA SERNA. Nos parece en cambio, muy natural que el jefe de la vieja tertulia literaria del café Pombo, vea reeditadas en Madrid sus “obras escogidas”, entre las que se cuentan las famosas “Greguerías”, válidas por su frivolidad, tanto para un barrido como para un fregado.
Fuera de las biografías de Valle Inclán y de Goya, todo el resto de la obra de Ramón Gómez de la Serna no pasa de una “posse” epatante para gaznápiros y tontos de solemnidad, como los que iban al Pombo a hacerse flagelar por el “Maestro”.
En España está oficialmente vedado leer a Galdós. Pero, en cambio, no hay ninguna disposición que le prohíba a Ramón dar una conferencia literaria, tomando como tribuna la erguida joroba de un camello. Por esto no es de extrañar que sus obras selectas se reediten ahora en Madrid.
OTRAS NOTICIAS. Don José Hernández Díaz (muy señor nuestro) ha publicado una monografía titulada “Goya en Sevilla”, la señora doña Julia Hervaiz, “Don Pedro de Zapata, gobernador de Cartagena de Indias”, y el chileno don Jaime Eyzaguirre “Hispanoamérica del dolor”, éste último bajo el patrocinio de Estudios Políticos, lo que puede ser un nuevo dolor para Hispanoamérica. Además el notable erudito señor Martín Granja (muy conocido en su casa) dio a las prensas una amenísima monografía titulada “Caminos y puentes de España”, entre los que cuentan el llamado “de los suspiros” y otro que construyó el mismísimo diablo sobre el Río Miño.
Como se ve, el panorama literario de España no es muy rico que digamos, pero como nunca falta un roto para un descosido, ahí está el Excelentísimo señor de Carneiro y Pacheco, Embajador de Portugal en Madrid, quien, para cubrir la pobreza bibliográfica de la nación hermana, ha regalado al Municipio de Burgos –tierra del Mío Cid Campeador– un lote de libros portugueses. No sabemos si entran en el donativo Luis de Castro Camoens y Almeida Garret; de lo que estamos seguros es de que en él no figuran ni Guerra Junqueiro ni Eca de Queiroz, las dos plumas más ilustres que dio Portugal de un siglo a esta parte. Porque esos dos grandes de las letras lusitanas están en el “Index”, como Pérez Galdós y como Blasco Ibáñez.
Por lo demás, los buenos burgaleses –pese a que el Cid estuvo en Coimbra– no están ahora como para leer “papeles” en portugués. Les basta y les sobra con leer los que salen por allí en castellano.
¡Total! Para lo que les dicen los unos y los otros ¡De todos modos, valga la intención!
(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 21 de xuño de ... 1947)
RSP faise eco da noticia na que uns estudiantes portorriqueños agradecen ao presidente,benefactor, generalísimo e dictador Trujillo, a hospitalide recibida en distintas localidades da illa.
RSP coñecedor, por outra banda,das características dos lugares da illa así como das suas xentes (pois residiu na illa case un ano, e a pesares que tivo que fuxir do lugar por problemas co seu presidente)lembra a importancia do lugar onde xurdiu a primeira universidade de América...
20 de junio del 50
La Feria del Mundo
Por Pick-Up (Ramón Suárez Picallo)
HOSPITALIDAD DOMINICANA
Un grupo de estudiantes portorriqueños, que cursó estudios en la Universidad de Santo Domingo de Guzmán, visitaron al Presidente de la República Dominicana, para agradecerle la hospitalidad de que fueron objeto, en Quisqueya, Anacaona y Enriquillo.
El Generalísimo y doctor Leonidas Trujillo y Molina, benefactor de la Patria, Restaurador de la economía nacional, jefe único y director supremo del Partido Dominicano -que tales y todos son los títulos que ostenta el jefe de la nación, que fue matriz y cuna de la civilización española y cristiana en América– escuchó cordialmente a los huéspedes, hermanos de los jíbaros, y muy complacido por la impresión que llevan de la bella tierra que más amó Colón, y en que gozan sus restos del eterno reposo, después de una vida de gran ajetreo.
El común de las gentes de este Hemisferio, sabe muy poco de la historia y de las características de aquella deliciosa isla donde se rezó la primera misa cristiana de América; donde se fundó el primer Hospital de Caridad, y donde funcionó la primera Universidad de todo el Nuevo Mundo, con el nombre de colegio Maya de Santo Tomás de Aquino, con privilegios, facultades iguales a las de las principales escuelas superiores de la Península.
Y no son, muchos, tampoco, los que recuerdan que fue Santo Domingo el punto de pertenecía, de tránsito y de partida de las figuras máximas de la conquista y de la Colonización de América: Hernán Cortés, Vasco Núñez de Balboa, Francisco Pizarro, y los Grijaldos pasaron por allí, antes de las hazañas estupendas y portentosas que inmortalizaron sus nombres en la Historia de la Humanidad.
No es del caso evocar, aquí, la historia larga, ruda y accidentada de aquellos Santos Lugares colombinos, a lo largo y a lo ancho de más de cuatro siglos; pero sí debe destacarse la principal y esencial característica, que se conserva allí a modo de tradición sagrada; su ancha y abierta hospitalidad, practicada en el conuco más humilde y en la casona prócer a modo de ritual deber moral y religioso, heredado de los mayores hispánicos. Y entre las gentes que la conservan y la practican con más fidelidad, están, en primer término los profesores y los estudiantes de la vieja Universidad, Primada de América, donde se explicaron por primera vez los intrincados temas del “Trivium” y del “Cuadrivium”. Últimamente, los Ortega Frier, los Troncosos de la Concha, los Pastoriza y los Bosch, discípulos de los Américo Lugo y de los Montes de Oca, de los Henríquez Carvajal y los Henríquez Ureña, mantienen, en la vida espiritual americana la vieja tradición cultural de la República, nacida en febrero de 1844, por la voluntad de los patriotas trinitarios, después de la larga noche de sometimiento.
La República Dominicana es, por lo demás, en orden, al espíritu y a la cultura una ancha zona que va de sur a norte y de este a oeste de la histórica isla, es decir: que no está limitada a su hermosa ciudad capital, como suele ocurrir en otros países anexos: Santiago de los Treinta Caballeros, capital del Cibao; la Vega Real, la Romana; San Pedro y San Francisco de Macorís; Azúa de Compostela, San Juan de Lamaguana, por no citar más comarcas, son centros culturales donde se está al día acerca de los más palpitantes problemas de la actualidad política, cultural y espiritual del mundo.
En torno a su vieja Universidad y a los colegios secundarios, se crió un grupo de escritores, poetas y periodistas de primer orden, que no tiene nada que pedirles a sus colegas de las naciones más poderosas de la América española.
Y es, por ello, que a los que conocemos bien la amable nación caribeña, no nos causa ninguna sorpresa el hecho de que los estudiantes de Puerto Rico hayan expresado su emoción y su gratitud, por la hospitalidad recibida en el bello, cálido y amable país dominicano, que fue, hace ahora más de cuatro siglos, cuna y matriz de la civilización española y cristiana en América, florecida en las riberas fecundas del Río Ozama y trasladada de allí a todos los ámbitos del Continente Virgen.
(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 20 de xuño de...1950)
Reproducimos hoxe este artigo de RSP que escribiu para El Despertar Gallego tal dia como hoxe pero de 1927 no que comenta a publicación do libro Ardencias de Lugrís Freire, así como tamén unhas breves e curiosas impresións sobre o ilustre sadense.
UN LIBRO GALLEGO(1)
ARDENCIAS, DE LUGRÍS FREIRE
Por Ramón Suárez Picallo
Acabamos de hojear este libro recientemente editado en La Coruña. Es su autor una de las figuras más interesantes del período de transición entre los Precursores y los Continuadores.
El libro contiene una magnífica colección de versos y tres trabajos en prosa, todos de un alto valor literario e ideológico. Lugrís fue un enamorado del tono mayor en que Eduardo Pondal escribió sus poemas bárdicos y de ahí que Ardencias sea un libro de tono pondaliano. Sólo que Lugrís toca también con eficacia la cuerda lírica, como lo demuestra la composición titulada “A Virxe dormida” de un lirismo y de una belleza espiritual sorprendente. Digamos que Ardencias es el libro de un muchacho, por el espíritu entusiasta y batallador que lo anima, característica fundamental de toda la obra de Lugrís Freire. Obra de corazón, de sinceridad y de batalla. Y dejemos el libro para ocuparnos del autor, cuya vida y cuya obra es digna de ser conocida por los nuevos, ya que en ella hay mucho de ejemplar.
Don Manuel Lugrís es mariñán de pura cepa. No tiene por ende nada de la trastienda de las gentes de tierra adentro. Al través de sus ojos azules, vislúmbrase su alma pura de niño grande, abierta a todas las emociones y a las ternuras más delicadas. Las manos de Lugrís contagian, al estrechar, bondad, fe, entusiasmo y franqueza. Entiende el lenguaje del mar y de la nordesía y ama hondamente a los marineros.
Nació en Sada, la bella paloma blanca, perla de las mariñas, debruzada sobre una ría esmeralda. A la sombra de los dos viejos castillos que otrora le hicieron guardia,2 escuchó Lugrís la voz de los abuelos celtas cuando, en las noches blancas, vienen a recordar a los nietos sus deberes sagrados. Subió al viejo “Quemile” y desde allí se sintió tribuno y poeta, al conjuro de la voz solemne de sus pinos y de sus robles.3
En la secretaría de un ayuntamiento rural, vio asombrado cómo se esquilma al labriego y sintió por él una piedad profunda y ansias incontenibles de redimirlo. Después emigró. En la emigarción se desbordaron sus inquietudes todas. Se hizo poeta, dramaturgo, escritor y orador. Regresó a Galicia, anheloso de trabajar por su redención. Republicano federal avanzado, se hizo popular en La Coruña y en sus alrededores, en mitines memorables. Supo muy bien coordinar sus ideas democráticas con los anhelos galleguistas que iniciaran los precursores, con quienes convivió a tal punto que Curros Enríquez prologó uno de sus primeros libros. Toda su obra literaria es gallega. Libros de versos. Cuentos y las primeras obras serias del Teatro Gallego, todas ellas de extraordinaria enjundia: A Ponte, Minia, O Pazo y Mareiras.
En los albores de la organización agraria, allá en 1907 y 1908, desde “A Solidarida Gallega” [sic] y “A Liga gallega” impulsó vigorosamente aquel movimiento. Era su orador de más fuerza. Y les hablaba en gallego a los labradores. Corrido muchas veces por caciques y curas que le profesaban y le profesan un odio cordial. Y nada logró doblegarlo. Hizo su aprendizaje de libertad frente al mar de Galicia y le es fiel por sobre todas las cosas.
Ahora, con motivo de la publicación de Ardencias, su nombre bien querido de la mocedad que le llama maestro suena de nuevo en toda la prensa de la región, aureolado de cariño y de veneración máxima.
La villa de Sada, que lo vio nacer, y en cuyos valles tienen escenario sus obras todas, debe a este hombre un público y vindicatorio homenaje. Y se lo tributará. Si no los de ahora, por ceguera o incomprensión, se lo tributarán las generaciones venideras, más generosas, cuando analicen y estudien los valores de esta hora histórica para Galicia, en la que Lugrís Freire ocupa un alto lugar.
Pero sepa el maestro, el apóstol, el poeta y el dramaturgo, que desde la lejanía hay quien recuerda aquellas frases lapidarias pronunciadas en medio de la plaza de San Roque, señalando la casa del cacique y la del cura:
“Labrego, ti es o Cristo d’estos tempos. I-ali tés a casa de Caifás, i-alí a de Pilatos.”
Y que lo recordamos con devoción profunda y cordial.
R.S.P.
1. El Despertar Gallego, año VI, n° 101, 19 de junio de 1927, pg. 1. El artículo incluye una foto de Lugrís Freire.
2. Se refiere seguramente a las fortificaciones de Fontán y Corbeiroa, construidas una en cada extremo de la ciudad de Sada. Agradezco esta indicación a Manuel Couzo.
3. O Quenlle (y no el Quemile, como figura en el
original) es un monte en la ciudad de Sada, en Riobao, que Lugrís menciona en sus cuentos como habitado por brujas y hechiceras. Debo agradecer esta indicación a Francisco Pita.
¿Estamos, acaso, en un periodo de renacimiento del Matriarcado en la vida pública internacional? ¿O estamos en la consagración del feminismo político que pregonara en su día la arriscada dama inglesa Miss Silvia Pankhurst? Quizás estemos en las dos cosas a la vez, a modo de vida y palpitante protesta por lo malísimamente mal que los hombres dirigen los negocios públicos, individuales y colectivos, en la guerra, en la postguerra y en una paz poco pacífica. O quien sabe si no va a cumplirse, ahora mismo el deseo expresado en aquella vieja coplilla española que, con música de jota aragonesa, decía así:
“Si las mujeres mandasen;
en vez de mandar los hombres,
serían salvos de aceite
los pueblos y las naciones”.
Lo decimos, porque en estos mementos las relaciones diplomáticas entre la América del Sur y Europa, están casi enteramente a cargo de una mujer. Las Cancillerías de Madrid y de Londres, de París y de Roma, incluyendo a la Santa Sede Apostólica, están pendientes, a estas horas, de los festejos que habrán de tributársele a la ilustre embajadora, como mensajera de una gran nación del Hemisferio Occidental, que forma meridiano en estas extremidades del mundo.
DOÑA EVA DUARTE DE PERÓN
Nos referimos, naturalmente al viaje triunfal de la señora Eva Duarte de Perón, magnífica artista y bellísima esposa del Presidente de la República Argentina, que inició en estos días en España una “tournée” de muy vastos y largos alcances. Cierto es que la ilustre viajera pertenece, por “jus sanguinis” a la más vieja proceridad ibérica: ella es vasca por sus cuatro costados y se siente orgullosa de descender de tal estirpe.
Pero, aún si no concurriesen en su persona tan destacadas circunstancias, su viaje por España tendría el mismo éxito. Le bastaba con ser una dama ida de América para que la España eterna, galante y hospitalaria de todos los tiempos y de todos los regímenes, le abriese las puertas de su vieja hidalguía. La señora Duarte de Perón anda recorriendo los viejos santuarios de la raza, colmada de homenajes que van desde la Cruz de la Isabel la Católica, hasta el doctorado “honoris causa” otorgado por ilustres Escuelas de Arte, Ciencias y Letras; y, para que nada le falte, tiene incluso los honores militares correspondientes a General con mando en plaza: 21 cañonazos, descarga de fusilería, revistas a unidades con bandas y banderas y todo el otro rachín bélico propio de la España de hoy, que vive sentada sobre bayonetas.
Por lo demás, España es desde siempre, tierra de mujeres ilustres a lo largo de toda su historia. Desde Lupa, la reina de una tribu céltica, que protegió a Santiago el Apóstol en su obra cristianizadora de la Península, hasta Concepción Arenal, la insigne penalista del siglo pasado; siguiendo por Santa Teresa de Jesús, las tierras que ahora visita la señora Perón fueron ciertamente pródigas en valores femeninos.
Y ya que hablamos de Concepción Arenal, no estaría demás que tan distinguida viajera visitara, además de los opulentos museos, los regios alcázares y solemnes catedrales románicas y góticas, algunas cárceles. En sus frontispicios hallaría una frase famosa de la gran pensadora española y cristiana: “Odia el delito y compadécete del delincuente”. Es posible que tal visita no figure entre los números protocolarios de la recepción, dado el carácter diplomático de su viaje; pero, si la hiciese, sería un excelente complemento de la “amable visión” de la España de nuestros tiempos.
Mientras tanto, señalemos el hecho venturoso para el feminismo, una gran dama, que es además artista, es hoy el más agasajado diplomático de América en Europa.
JOSEFINA BAKER
Y por aquello de que mientras unos van, otros vienen, ha llegado recientemente a Buenos Aires la famosa danzarina negra Josefina Baker, llamada por sus admiradores de todo el mundo “la Venus de Ébano”. Josefina bailando rumba, conga borinqueña y otros candombes afrotropicales, ha hecho furor en las más finas y cultas ciudades europeas. En sus días de esplendor fue requerida de amores por los personajes más encopetados de la época; políticos, literatos, pintores y aún honestos y graves pedagogos, se rechiflaban por la gracia de su cuerpo cimbreante, obscuro y juncal. Pero ella, risa de dientes blancos y una genuflexión de palmera real doblada por el viento que pasa.
Más tarde se la dio por agonizante y después por muerta en la célebre y muy pecaminosa ciudad de Casablanca, en el noroeste de África. Los periodistas de todas las latitudes –incluso algunos de “La Hora”– le dedicamos a la sazón algunas amables cuartillas a ella y a su arte. Pero hétenos aquí que ahora resucita en Buenos Aires, casada y hecha una vulgar ama de casa. Se dice que pasará por Chile; pero esta vez en calidad de artista consorte y no como la otra, en que, por bailar sin ropa por arriba y por abajo, si no que cubierta con hojas de plátanos, armó un zipizape de mil y a tantos diablos entre las damas pechoñas, envidiosas de la suritmia alada de su cuerpo hecho ritmo.
Mas aún así, y pese a que su viaje no tiene carácter diplomático, recibirá también rendidos homenajes. Muchos más que los que reciben los grandes intelectuales, directores de orquestas y directores de la “Unesco”, que recorren estos mundos de Dios en plan de hacer cultura académica y transcendental, pero que no tienen la gracia morena, picante y resalada de Josefina Baker.
LA MUJER Y LOS DERECHOS DEL HOMBRE
Y ahora, he aquí una gran mujer que también hace noticia. La señora Eleanor Roosevelt, viuda ilustre del Presidente Roosevelt, ha sido designa presidenta efectiva de la Comisión de las Naciones Unidas, encargada de dictar una Carta de los Derechos del Hombre, que será código obligatorio para todos los países integrantes de la gran institución internacional, nacida en San Francisco de California, como síntesis de los mejores anhelos de la Humanidad.
La ilustre dama, que fuera compañera y colaboradora abnegada del más grande, más generoso y más humano de todos los gobernantes de nuestros tiempos, tiene ya planeados los principios fundamentales en que se basará dicha Carta: Derecho de crear, de pensar, de hablar, de escribir, de asociarse con fines útiles, de vivir libremente, sin miseria y sin temor, dentro de los marcos de la ley, hecha por quien tiene potestad para hacerla.
Ahí es nada, una mujer siendo la encargada de planearla, codificar, guardar y hacer guardar y cumplir los derechos elementales del hombre; aquéllos que constituyen su más preciado patrimonio espiritual, anteriores y superiores a todos los otros artilugios jurídicos y sociales que el hombre mismo se creó para malograrlos y disminuirlos.
“Estamos perdidos” –nos decía a propósito un angustiado caballero chapado a la antigua, que cree que las mujeres sólo deben realizar “labores propias de su sexo”, entendiendo por tales, guisar, zurcir y hacer dormir a los niños-. “Fíjese usted la catástrofe: una mujer encargada de legislar sobre nuestros derechos. ¡Un espantoso contrasentido!”
Nosotros le recordamos la vieja coplilla, y aún le agregamos que es natural que así sea y ocurra a la vista de lo mal que nosotros hemos desempeñado esta misma misión autodefensiva. ¡Y menos mal que hay mujeres que nos sustituyan en tal noble menester! Que si no las hubiera, no quedarían de “nuestros” derechos ni los rabos como recuerdo.
¡Bienvenidas, pues, las mujeres a la vida pública, siempre que lo hagan mejor que los hombres! Para lo cual no tienen que esforzarse poco ni mucho.
RSP escribe este artigo de felicitación ao escritor chileno José Santos González Vera con motivo de acadar o Premio Nacional de Literatura de Chile.
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17 de junio de 1950
La Feria del Mundo
Por Pick–Up (Ramón Suárez Picallo)
TARJETÓN PARA JOSÉ SANTOS GONZÁLEZ VERA
Mi viejo y querido amigo:
Te felicito tres veces seguidas. La primera felicitación es para el hombre modesto, sencillo, cordial y poco ruidoso, que cumple calladamente una misión casi apostólica en servicio de la cultura de su país. La segunda es para el escritor de “Alhué”, el más delicioso, simpático y fino libro que se haya escrito en Chile y en prosa castellana, hablando cosa mínimas, al estilo del santo de Asís. ¿Te acuerdas de la bella palabra “tremelucir” –lo que luce y reluce temblando-? Pues yo recuerdo que fuiste tú el escritor que la empleó por vez primera en toda la América del Sur.
Y la tercera felicitación es para el amigo cordial de las personas y de las ideas, que sabe mantener su amistad en las duras y en las maduras, sin procliveces y sin claudicaciones, pase lo que pase y venga lo que venga; y a todo esto, aún no dije el porque de este tarjetón que te mando sin sobre y sin estampilla de correos. Pero tú, que tienes un claro sentido del porqué de muchas cosas, ya te habrás dado cuenta de todo.
Te pongo este cariñoso recado, sin sobre y sin sello para ahorrarme lo que cuesta el sello y el sobre. Y bien saben Dios y tú que no es por sordidez de mi parte, sino que por otras razones de tipo más crematístico. Y el motivo que viene traído de la mano y por sus pasos contados, a cuenta del Premio Nacional de Literatura, que acaba de concederte por unanimidad, un muy competente y justo jurado de Bellas Letras.
El dictamen que te otorga el alto galardón ha causado gran sorpresa y mucho revuelo y rebumbio en el mundo de los hombres de plumas llevar y de letras saber. Pero a mí –modestia aparte- no me sorprendió ni poco ni mucho. ¿Y sabes por qué? Porque te he leído y estoy convencido de que entre los escritores chilenos que aspiran noblemente, y con razones fundadas, a la alta consagración, tú estabas en el primer plano de cuantos la desean. Es decir que no me sorprendió el discernimiento del codiciado Premio, porque sé que lo mereces, y que conste esto: Es esta la primera vez que hablo con elogio de un Jurado Literario. Quizá por aquello de que “cada uno habla de la feria según le ha ido en ella”, y yo tengo una invencible inquina contra tales jurados, desde que allá en mis remotas mocedades le mande a uno cierto madrigal acerca del que el Jurado ni siquiera hizo mención ni dijo chús ni mús.
Mientras tanto, mi viejo, admirado y querido amigo vuelvo a felicitarte a ti. y al Jurado que, a mi juicio estuvo muy bien concediéndole al autor de “Alhué” el Premio Nacional de Literatura.
(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 17 de xuño de ... 1950)
PARÍS, la maravillosa capital del genio latino de todos los tiempos, celebra en este año el Bimilenario de su fundación; una efemérides universal en la que participan, en presencia física o en presencia espiritual, todos cuantos amaron la gracia, la hospitalidad, la comprensión y el pensamiento trascendido, sobre todas las tierras y bajo todos los cielos del mundo, ya se trate de muertos o de vivos.
PORQUE PARÍS, además de ser ciudad Luz y centro ecuménico de la Francia inmortal, es la capitalidad indiscutible del Arte, del Espíritu y de la Civilización Grecolatina. Nuestra Señora, el Louvre y Los Inválidos resumen sus últimos siglos de Historia; y a su lado, el Arco de Triunfo, como síntesis de universalidad heroica, querida y admirada, especialmente por los amigos de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.
SOLITARIO Y MAGNÍFICO, en el centro de una de las más bellas perspectivas de París, el Arco maravilloso es hermano legítimo de los que mandaron construir, en sus tiempos, Trajano y Constantino, en la Antigüedad clásica, y en las Estradas que iban desde la Gran Metrópoli, hasta las más remotas provincias del Gran Imperio Espiritual, Político y Jurídico. Y los miles de visitantes de París, en este año de su Bimilenario, llegarán devotos y reverentes, frente a la Gran Arcada simbólica, y se inclinarán religiosamente ante una tumba, perpetuamente iluminada que ostenta allí este sencillo epitafio:
AQUÍ REPOSA UN SOLDADO FRANCÉS MUERTO POR LA PATRIA.
15 de junio del 50
La Feria del Mundo
Por Pick–Up (Por Ramón Suárez Picallo)
CLAUDIO ARRAU
Claudio Arrau, el insigne pianista chileno, honra de su patria y gloria del mundo musical contemporáneo, ha formulado a los representantes de la prensa declaraciones terminantes, en el sentido de conservar su independencia ideológica, artística y espiritual frente a quienes trataron de hacerlo aparecer en sectores políticos determinados.
La alta y universal jerarquía del gran chileno, ganada a lo largo de una vida, ejemplar y por su esfuerzo, su dedicación y su amor al arte, pudo ser un arma de propaganda para ciertos grupos, siempre dispuestas a acaparar altos valores y emplearlos bajo sus banderas; pero el artista sabe que ello significaría una limitación, como ocurrió en casos parecidos, dados en casi todos los países del mundo. Con escritores, poetas, pintores, músicos y autosustentados por el halago más o menos multitudinario, en que ganaron en populachería mucho menos de lo que perdieron a fuerza creadora.
No se trata de privar al artista de una ideología, siempre que ella sea honda y honestamente sentida. Ni mucho menos de pedirle que viva al margen de los grandes problemas, sociales y políticos que inquietan a toda la Humanidad de s tiempo. Porque ése no es el caso de Claudio Arrau. El gran pianista se declara demócrata fervoroso, pero dentro de una vasta zona democrática, llena de variedades y de matices espirituales, donde existe libertad para expresar mediante la palabra hablada y escrita, o por medio de la obra de arte en sus más altas manifestaciones. Es decir, exactamente, todo lo literario de ser devoto de una coplilla, donde no hay más verdad que la que dictan sus sacerdotes desde sus altares. O sea, la negación de la gloriosa subjetividad que hace del artista un ser divino y un constante productor de belleza, que no se da nunca en ambientes medidos por raseros comunes.
Por lo demás, la magnificas declaraciones que venimos comentando, referentes al pacifismo y a la emoción democrática del gran pianista, están avaladas por gestos y actitudes suyos, bien conocidos -y recordados con vivo afecto– por todos los demócratas de Europa y de América, que entendemos por democracia el cumplimiento de las cuatro libertades, tal como las expuso su gran Evangelista; aquel inolvidable Presidente Roosevelt, que tiene en su noble viuda la continuadora de la gran Democracia.
Por eso, la posición de Claudio Arrau nos parece ejemplar. Y deseamos que sea imitada por los artistas, todos negándose a autolimitarse en compartimientos sectarios; ya que frente a tantos fanatismos desbocados como andan por esos mundos de Dios, frente a las intolerancias que hacen un erial del campo de los espíritus, somos michos los que no vemos más refugio amable que el que puedan ofrecernos los artistas y su obra.
A seca dos anos 1944-45 provocou a colleita de trigo máis pobre de todo o século e agora en 1950 xurde outra.Aos efectos das secas hai que unir a falta de xestión, de inversións, de melloras tecnolóxicas.... Foi unha etapa de racionamento e de duras condicións onde houbo que importar alimentos de primeira necesidade.
A aparición en maio e xuño de 1959 das chuvias fan lembrar a RSP ditos e refráns así como poemas de Lorca e Rosalía...
13 de junio de 1950
La Feria del Mundo
Por Pick–Up (Ramón Suárez Picallo)
LLUVIA SOBRE ESPAÑA
Los estanques del cielo abrieron sus compuertas para dejar caer sobre el suelo español el preciado bien de las copiosas lluvias.
España había, últimamente un largo periodo de terribles sequías. Sus tierras de panllevar y los campesinos que fecundan con su rudo esfuerzo, sufrieron la atroz angustia de la sed. Se secaron las viejas y las nuevas fuentes donde nacen los Fontmiñá, Fontibres y Jucares.
Mas, por ello de que no hay mal que dure cien años, en la última quincena del mes pasado y en lo que va del presente llovió a raudales en las más importantes comarcas, cumpliéndose así el viejo refrán que dice: “Bienvenida es como agua de mayo”. Y este otro: “Agua de San Juan, que es vino y que da pan”.
Y es que la lluvia en España, significa mucho en su riqueza agrícola, en su clima físico, espiritual y en la morfología de los más bellos paisajes. El hombre de Castilla y de Extremadura, que vive constantemente mirando el cielo, deseando la lluvia del norte y del noroeste, siempre mojado por ella, eran dos de las principales modalidades líricas y místicas de la Península Ibérica.
Quizá los hombres que algunas regiones españolas le dan a las lluvias, indiquen fonética y eufónicamente el significado que tiene en el espíritu de sus gentes. Especialmente los de las lluvias tenues y suaves, que envuelven el paisaje con un cendal de gracia jugosa; la garúa vasca, la lluvia de calabobos, montañesa, el orballo y la bretema de Galicia, y la bruma catalana, son modalidades poéticas lingüísticas de oír y de ver llover.
Y de ahí el rico folklore español en torno al agua y a la lluvia; leyendas y refranes, e incluso normas jurídicas de Derecho consuetudinario en torno al agua que cae de los cielos o que brota de las tierras y las rocas; hacen un copioso caudal en las letras hispánicas, que viene desde el Derecho Romano sobre servidumbre de aguas pluviales, pasa por los Tribunales de viejos de Valencia –maravillosa y respetada creación jurídica de los árabes– hasta las magníficas elegías al agua de las fuentes de Granada de Francisco Villaespesa.
Y hay aún otros aspectos literarios y poéticos referentes al agua y a la lluvia: Un alto poeta romántico español, en ocasión de la muerte de la madre, le canta desde lejos: “llueve por mí, lluvia de sangre, y siento frío en los huesos…”
Y Federico García Lorca, cuando fue a Compostela por vez primera y entró allí y salió de allí, lloviendo, pensó en sus magníficos “cinco poemas de homenaje a la lengua gallega ” y los encabezó con estos versos:
“Chove en Sant Yago
meu doce amor...;
Cinzas de sombras antiguas
Cobren o meu corazón” .
Por su parte, Rosalía de Castro, evocando las tierras verdes, jugosas y fecundas, por llovidas, de Iria Flavia, glosa esta deliciosa coplilla popular en su libro “Cantares Gallegos”.
“Como chove miudiño,
como miudiño chove;
pol–a banda de Laíño,
pol–a banda de Lestrove...”
Mientras tanto, nos alegramos mucho de que el cielo abriese sus compuertas y lanzase sobre las tierras sedientas de España, el bien de sus copiosas lluvias. Agua bendita y fecunda, “Bienvenida, como agua de mayo” o como “agua de San Juan, que da vino y que da pan”.
(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile o 13 de xuño de ... 1950)
Neste artigo RSP nos presenta e fala de Edward A. Birge, recoñecido limnólogo, botánico e zoólogo norteamericano que morreu case centenario e a quen RSP coñeceu e tratou persoalmente e lle dixo que os seus antergos eran de Monforte de Lemos...
12 de junio de 1950
La Feria del Mundo
Por Pick–Up (Ramón Suárez Picallo)
UN ANCIANO GLORIOSO
Acabamos de leer una noticia cablegráfica, procedente de Madison, Estado norteamericano de Wisconsin en la que se da cuenta del fallecimiento del doctor Edward A, ilustre profesor, esclarecido sabio y Presidente (Rector “Honoris de la ilustre Universidad), especializado en ciencias naturales, en todos los Estados de Norteamérica.
Mister Birge murió, pues cumplía los 99 años de edad en el próximo mes de septiembre. Lo conocimos personalmente, en junio de 1939, en su Universidad Wisconsin. Nos llevó hasta él un profesor de Matemáticas, de origen judío, que habla el delicioso castellano romanceado, de los tiempos anteriores a los Reyes Católicos. Cuando nos dijo a nosotros con orgullo que era español, le preguntamos en qué lugar de España había nacido, y nos contestó: -“Mis antepasados de hace cuatro siglos y medio eran de Monforte de Lemos; y yo conservo las llaves de mi viejo hogar, la judería de la famosa ciudad lucense”.
El sabio insigne nos recibió amable y cordialmente, en su “Herbarium”, donde había más de 20 mil ejemplares de plantas, la mayoría de las cuales cultivaba él mismo en un predio anexo a la universidad. Y cuando hemos notado que faltan allí el comillo y el antueso españoles, y le prometimos -y cumplimos la promesa- de obsequiarles unas matas de estas especies odoríferas, se puso más alegre que un niño con zapatos nuevos.
La visita y la entrevista fueron una cosa encantadora; el eminente sabio, limnólogo, botánico y zoólogo nos invitó a comer una sobria dieta vegetariana, en el apartamiento que la tenía estrictamente reservado la Universidad de Winconsin, frente al huerto donde él cultivaba las plantas más variadas de todos los climas del mundo. Tenía entonces 85 años y estaba estudiando taquigrafía y mecanografía, para dejarles a las futuras generaciones sus apuntes científicos en lenguaje legible y claro.
En la conversación surgió el tema de la muerte y de las enfermedades que conducen a ella. Mister Edward A. Birge nos dijo entonces cual era al respecto, su aspiración: Morir sin que los médicos pudieran decir de qué dolencia o enfermedad había muerto. Su deseo se cumplió cabalmente, pues el ilustre sabio murió de noventa y nueve años, sin que se haya podido especificar la causa de su deceso, ninguna otra enfermedad conocida que el haber terminado el ciclo de su vida.
He aquí un héroe del largo y útil vivir. Es posible que no entiendan su gloria las generaciones jóvenes de nuestros días, que piensan que la juventud da de por si méritos y derechos, olvidando que es muy fácil ser joven, y que en cambio, muy difícil saber ser anciano, sin perder la emoción y el sentido juvenil de la inmortalidad. Virtud y condición que cultivó y mantuvo durante su larga vida Mister Edward A. Birge.
(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 19 de xuño de... 1950)
Un invento adicado a facer luz entre a néboa, dalle pé a RSP a falar dos neboeiros e das brétemas...
11 de junio de 1951
LA FERIA DEL MUNDO
Por Ramón Suárez Picallo
LA NIEBLA
Míster Peter Harle, eminente sabio inglés del Sur de Inglaterra, anuncia un sensacional invento; dedicado a hacer luz en las más espesas cerrazones de la niebla.
Su descubrimiento estriba, esencialmente, en una especie de cemento, compuesto con materias químicas, cuya luminosidad está en relación directa con la espesura de las nieblas que borran los caminos y las perspectivas, sobre la tierra y sobre el mar, en todos los paisajes, cuya tónica espiritual se inspira, precisamente, en el extraño misterio de las bruma. Es decir, que los cielos brumosos y encapotados, creadores del humor, de la Filosofía introspectiva y de un vagoroso lirismo céltico, se tornaron en una especie de claridad mediterránea, al conjuro de una nueva luz, inventada en el laboratorio de un sabio.
LA BRÉTEMA
La niebla castellana es la Brétema que cubre las viejas naciones, representadas por los siete cisnes blancos de Danians y que formaban en los remotos tiempos aurorales una comunidad de siete pueblos brumosos: Bretaña, Britania, Cambria, Brigoncía, Cambre, Tambre y Tíobre; una toponimia con “bre”, indicadora de tierras de bruma, de la más pura estirpe druídica perdida hoy —como cultura viva—, pero dejando tras de sí una buena herencia: la herencia del humorismo, que se ríe de la vida y de la muerte, de la presencia del Diablo, y que quebró incluso la tristeza de los cementerios y la solemnidad de las iglesias de Dios, donde el malo vende cruces y esparce agua bendita sobre las cabezas de ingenuos feligreses.
EL NEBUEIRO
Galicia y Portugal recogieron la vieja tradición bretemosa, Curros Enríquez, Eca de Queiroz y Guerra Junqueiro, con Luis Taboada y Julio Camba, son espíritus hijos de la niebla, que en sus tierras nativas se llama Nebueiro: un espeso misterio de luz encapotada y brumosa, que cubre la gracia verde de las tierras y la extensión misteriosa de los mares azules, en el mismísimo sitio donde se oculta el sol en todos los vagorosos atardeceres.
Por eso, quizás resulte para mejor el fracaso de míster Peter, empeñado en diluír con cemento la niebla misteriosa, eterna y creadora, que dio a la Patria un sentido de lo eterno y de lo impalpable en orden al espíritu.
(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 11 de xuño de ... 1951)
Que é España según o Dereito Público Constitucional?. Primeiro foi unha e varias monarquías, despois República en 1873 por un ano, para volver a selo en 1931; despois unha rebelión militar encabezada por Franco, derribou o reximen repúblicano pero non instaurou a monarquía e según definición de Gil Robles "un régimen vago, impreciso, sin posible definición jurídica en los marcos del Derecho”
RSP comenta ante o anuncio dun plebiscito amañado, (para decirlle SÍ a Franco) a Lei de Sucesión pola que "tiene la facultad omnímoda de mandar y desmandar, como si fuese un rey absoluto, no sólo en él ni en los suyos, sino que también, en los que vengan después de él, pues la pintoresca “ley de sucesión” ya citada, lo autoriza para calificar los derechos y la calidad de quien pretende sucederlo como monarca, es decir, que él mismo puede elegir el rey futuro, facultad nunca ostentada por ninguna otra persona a todo lo largo de la Historia conocida...">
10 de junio de 1947
Por Ramón Suárez Picallo
¿QUÉ ES ESPAÑA
Si detrás de los acontecimientos políticos que en estos días se desarrollan en España no existiera -como existe– la fuerza latente de un hondo drama colectivo; quizá el más hondo de toda la Europa contemporánea concatenado con millones de dramas individuales, sería cosa de trocarlos en el más divertido de los sainetes, frente al cual los mejores que escribió Arniches serían poco menos que una habichuela de las que no hacen plato.
Pues, señor, ¿qué es hoy España, a la luz del Derecho Público Constitucional? Dejemos aparte la bellísima definición espiritual, humana y geográfica, que de ella hizo en su “grande y General Crónica” el único rey sabio que en su trono tuvo asiento -don Alfonso X de Castilla y de León– y veamos de buscarle una respuesta adecuada a la pregunta que se refiere a su actualidad.
España fue una y varias monarquías, durante quince siglos. Dejó de serlo en febrero de 1873 para convertirse en República durante un año y volver a ser después lo que fuera antes hasta abril de 1931, fecha en que, por la voluntad expresa de sus pueblos se proclamó “República democrática de trabajadores de todas las clases, organizada en régimen de libertad y de justicia”, según regula el artículo primero de su Constitución Política.
Una rebelión militar, apoyada por ejércitos extranjeros hecha por quienes le habían jurado por su honor, defensa y fidelidad, derribó el régimen republicano y no reinstauró el monárquico. Fue entonces cuando surgió la pregunta que, hasta ayer, ningún tratadista de Derecho Político habría podido contestar. ¿Qué es España, no siendo ni una república ni una monarquía? Don José María Gil Robles, antiguo líder de las Derechas Españolas, ex Ministro de la República y actual líder monárquico “donjuanista”, después de haber apoyado la rebelión de Franco, dijo –apoyándose en su propia autoridad de Profesor de la materia en Salamanca– que el franquista es “un régimen vago, impreciso, sin posible definición jurídica en los marcos del Derecho”. En buen romance, un régimen fuera de la ley.
Mas, hétenos aquí, que tal vaguedad indefinida acaba de tener un fin adecuado a su origen. España es un reino sin rey, una monarquía sin monarca, o séase, como diría un buen cazador, un guiso de liebre sin la liebre. Así han tenido a bien declararlo los “procuradores en Cortes” designados a dedo por el generalísimo, para que digan que “Si” a cuanto se les pregunte, referente a la política que por allí se gasta y se desgasta. A modo de parto de los montes, de esperpento valleinclanesco o de paradoja unamuniana, ahí está la “ley de sucesión” como expectativa de hallar un rey para los españoles, cada uno de los cuales y de acuerdo con su “real gana” se considera de por sí, no ya un reino, sino que un imperio independiente.
“MIENTRAS TANTO YO SOY EL REY”
Ínterin no se produzca el regio hallazgo, don Francisco Franco Bahamonde, “Jefe del Estado español por la gracia de Dios”, según acuerdo de esas mismas “Cortes”, tiene la facultad omnímoda de mandar y desmandar, como si fuese un rey absoluto, no sólo en él ni en los suyos, sino que también, en los que vengan después de él, pues la pintoresca “ley de sucesión” ya citada, lo autoriza para calificar los derechos y la calidad de quien pretende sucederlo como monarca, es decir, que él mismo puede elegir el rey futuro, facultad nunca ostentada por ninguna otra persona a todo lo largo de la Historia conocida. Cierto es que quien pretenda la bicoca de ceñir sobre su cabeza la corona arrumbada, tiene que ser de sangre real. Pero en España, eso no es ninguna dificultad para ejercer el ingrato oficio. Pues todos los españoles, incluso los gitanos, mientras no se demuestre lo contrario, llevan en sus venas sangre de reyes.
Por el momento hay conocidos ocho candidatos oficiales pertenecientes a las casas de Borbón, Austria, Batember, Parma y Braganza; pero nosotros conocemos a muchos más; entre ellos a don Juan de la Coba Gómez, poeta chiflado e inventor del idioma llamado trampitán, natural de Orense, descendiente directo –según él– de un viejo rey de Albania; a un tal José López, extremeño de origen y ex rey de una tribu salvaje del Amazonas, a la que conquistó regalándole baratijas de vidrios y hojas de lata; y a un señor don Pedro de los Montes, huésped del Manicomio de Conjo, en Compostela, heredero por derecho de primogenitura del bastardo de Trastamara, ilustre antepasado de la reina Isabel la Católica, y aún conocemos a muchísimos más, que no citamos aquí por no fatigar cpn su retahíla al paciente lector de esta columna.
Tiene pues, ancho campo donde elegir sucesor, el mílite ferrolano, de origen hebreo, que gobierna España, “por la Gracia de Dios” y su personal voluntad; ya veremos a quién cuando crea oportuno dejar los reales aposentos del Palacio del Oriente, del Pardo, de Aranjuez y de La Granja y se disponga a decir, “ahí queda eso”, o aquello otro: “detrás de mí, el Diluvio”.
¿Y don Juan?, bien, gracias. El hijo tercero de Alfonso XIII, a la vista de esta ley “sui generis” votada por sus propios correligionarios, si insiste en sus plintos constitucionales y democráticos, y no se pone de acuerdo con Franco para reinar con él y para él, tiene tantas de ser rey de España como yo ser Papa de Roma. ¿Y el pueblo? El pueblo está obligado ahora a decirle que sí a Franco, en un plebiscito o referéndum que se celebrará en el próximo mes de julio, apañado, organizado y hecho por el régimen imperante, por esta sencillísima razón: porque a la fuerza ahorcan. ¿Y después? Ya lo veremos. España no es –no puede ser- este sainete ridículo de quitar y poner rey, después de una tragedia en la que murieron dos millones de sus mejores hijos.