A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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HOXE EN SADA, NOVAS ESTREAS DE GALLAECIA FILMES

Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 30-05-2014 13:22
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Despedida a un periodista chileno en 1947
29 de mayo de 1947

UN AGASAJO FRATERNAL


Por Ramón Suárez Picallo

Ayer a mediodía, el personal de “La Hora”, pertenecientes a todas las secciones de la casa, tendió mesa, pan, vino y manteles blancos y largos, en honor y agasajo de un compañero muy querido: Humberto Espinoza, regente de nuestros talleres gráficos desde hace varios años. El fraternal convivio, tuvo lugar porque el amigo Espinoza se va a Antofagasta a desempeñar igual puesto en “El Mercurio” de allí, llamado por Tito Castillo, su actual director, también muy querido compañero, es jefe y amigo siempre de nuestra comunidad periodística.

La fiesta tuvo el tono, la gracia, los caracteres y el simpático fervor amical, que caracteriza a este gremio, arte, profesión o apostolado de los que administramos, diariamente, el santo sacramento de la palabra escrita, y que orientamos a veces, esa cosa vaga e imprecisa que se llama la opinión pública; el cuarto poder del Estado y las nociones más elementales de la cultura, a base de noticias, no siempre ciertas, provenientes de los cuatro puntos cardinales de nuestro mundo conocido.

Hubo los consabidos discursos, haciendo cada cual la apología del agasajado, según sus especiales puntos de vista. La Contabilidad, la Crónica, la Redacción, los Talleres, la Fotografía, la Expedición, la Propaganda, el Sindicato y todo lo otro que forma la estructura orgánica de un diario chileno y universal, sin olvidar la palabra grave y severa del director, dijeron o pensaron cosas muy interesantes acerca de lo que somos y de lo que debemos ser, para que se nos tenga en cuenta como elementos, más o menos importantes, en la vida colectiva de una nación y de una sociedad civil y civilizada.


ELOGIO DEL TALLER GRÁFICO

La imprenta es el cuerpo plástico del pensamiento hecho palabra. El tipógrafo más modesto, el linotipista que compone y el compaginador que cambian cuerpos y títulos, otorgan al periodismo el valor ornamental y sabroso que da el buen cocinero a los platos que entran por el sentido de la vista, antes de entrar por el sentido del gusto.

De ahí que la imprenta haya sido, en pleno Renacimiento, lo más eficiente y maravilloso, puesto al servicio de la cultura. Gutenberg, su inventor, es tanto o más grave que Erasmo de Rotterdam, Vives, Victoria, Tomás Moro, Copérnico, Shakespeare y Cervantes, que serían simples genios caseros, sin el noble arte de imprimir sus palabras, sus doctrinas y sus pensamientos, dándoles fijeza eterna y universal.

Y, en nuestros mismos tiempos, el periodismo, ágil, dinámico, estremecido de actualidad de minuto, de hora y de día, dándole al lector la noticia de los antípodas al instante de producirse, tiene en el taller del diario la usina que le da forma concreta y visible.

Por eso, en el movimiento político, espiritual y social de nuestro tiempo, figuran en el primer plano, los obreros de las artes gráficas, componiendo el libro, la revista, el panfleto y el diario, y dirigiendo en muchos casos, la vida pública de su país. Humberto Espinoza es en el periodismo chileno, figura señera en tan noble menester.


MENÚ CHILENO

Suele decirse de los banquetes y de los postbanquetes, que los comensales, después de comer, más o menos bien, hablaron mal del menú y a veces del mismo banqueteado. No ocurre esto en nuestro caso. Del banqueteado se dijo que es nervioso, áspero a veces, pero siempre leal y consciente de sus deberes. Del menú, el elogio fue abierto y franco. Un menú chileno puro, con mar, tierra, aire y color chilenos. Porque, en esta hora en la que el resto del mundo lucha a brazo partido por comer mal, en Chile aún se come bien. Sus platos tradicionales, pobres o ricos, tienen la vieja gracia que elogiara en su día el propio Lord Byron; no el poeta, sino que aquel otro, su tío, su tío abuelo, que hiciera aquí muchos almuerzos y muchas comidas, después de infortunadas andanzas marineras. Y de ellos, la cazuela clásica –hija directa y legítima del cocido castellano– “sabrosa de caldo, abundosa de ave o de carne, acompañada de grandes patatas, es el ingente regalo que la prodiga tierra chilena le hizo la Humanidad”. El rico tubérculo que consignan los viejos textos españoles de Historia Natural, como original del “antiguo Reino de Chile en tierras de la Araucanía”. La patata pura, limpia, amable, cocinada sin complicaciones, tal como la comiera él y se la hiciera comer a su Rey, el Caballero de Parmentier. El pan blanco de los pobres que no pueden comer pantrigo . El símbolo culinario de la hartura, que cultivan hoy, amorosamente, todos los campesinos del mundo, para espantar al hambre que ronda sus hogares.

Menú de Chile, en honor de un obrero que lleva a Chile en los tuétanos de los huesos y de la carne del corazón.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (outros) - Publicado o 29-05-2014 17:05
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Concurso de Relatos Breves do Lar Galego de Santiago de Chile

Reproducimos o texto que obtivo o primeiro lugar no Concurso patrocinado polo Lar Galego de Chile, a principal agrupación asociativa dos galegos en Chile con motivo do III Concurso de Relato Breve Rosalía de Castro, que organiza dita Corporación en torno á celebración das Letras Galegas.
O autor da narración gañadora do concruso é Fernando Moure Rojas, irmán do noso habitual colaborador Edmundo Moure que foi quen de facilitarnos dita nova.


SIL


El primer perro de mi padre era mestizo; hijo de la loba Marota y del macho principal de su hogar campesino en las montañas boscosas de Galicia. Esta loba llegó de pequeña, a consecuencia de que el abuelo descubrió la madriguera de la camada después de haber cazado a la madre en una trampa; ahogó en el estero cercano a las crías y dejó sólo a una hembra para cruzarla con su sabueso y así lograr una descendencia más fiera, que sirviera para proteger la casa, las caballerizas y el ganado de posibles incursiones de bandidos. Su primer perro-lobo se llamó Sil, que es el nombre del torrentoso río que baja por un profundo cajón montañoso y es afluente del Miño, al que aporta caudal superior al que trae éste; tanto así que existe un dicho: El Sil aporta el agua y el Miño la fama. El día de su séptimo cumpleaños, mi padre recibió de regalo del abuelo a Sil, quien llegó a ser el amigo más fiel y con quien más horas compartía. El muchacho tendría trece años cuando debió abandonar su lar para cruzar el Atlántico con destino a Sudamérica, en su emigración de por vida. Cuando amaneció la terrible jornada en que mi padre debía dejar su tierra para siempre, ya llevaba dos días llorando sin consuelo; tanto él como su can apenas habían comido. Al momento de la partida, el llanto del niño hacía coro con los ladridos y gimoteos del pobre animal, quien intuía que el destino les separaría. El abuelo se vio forzado a arrebatarle a Sil de los brazos y lo amarró a uno de los pilares de la bodega al fondo de la aldea. Sin embargo, el perro cortó la cuerda que lo mantenía atado tras varias dentelladas y ayudándose con sus garras, y siguió horas más tarde a los carruajes que transportaron toda la parentela con sus enseres hasta el puerto de Vigo, a unos ciento y poco kilómetros de distancia. Se contaba en la familia que aquel perro, desde el zarpe y hasta varios meses posteriores, permaneció echado en el muelle sin quitar la vista del horizonte; tiempo después le vieron desaparecer monte arriba y bosque adentro, donde retornó a su estado salvaje. Los aldeanos relataban que en las noches de luna llena bajaba cerca del caserío y se escuchaban sus aullidos, que sonaban más parecidos a lamentos y llamados que no encontraban respuesta. Para aquel niño que era mi viejo, perder su tierra y su can significó un mismo doloroso duelo....
En Chile mi padre tendría una larga descendencia y un número significativo de perros que -por lo bajo- la triplicó. Una cliente de mi padre, anciana de ascendencia germana, tenía un criadero de ovejeros o pastores alemanes. Un día ella lo visitó trayéndole una propuesta para pagar su antigua deuda; negoció y llegó a acuerdo con él ofreciendo a cambio de su obligación entregar un perro. Él se sentía un hombre muy afortunado; no por recuperar esa cuenta que hacía años había dado por perdida, sino que por recibir un ejemplar de aquella magnífica raza. Mi viejo visitó el canil y eligió un macho de alrededor de cuatro años que había pertenecido a un oficial de Carabineros en retiro y había sido amaestrado por éste. No era el ovejero de mayor porte ni prestancia; tenía una oreja caída y le faltaba un pedazo de la otra, era menos ancho de ancas que otros ejemplares de su edad, y su lomo negro estaba descolorido por un tono amarillento pajizo. Todas esas características podrían haber puesto en duda la autenticidad de su pedigrí. A pesar de ello mi padre lo escogió, porque al tratar de hacerle cariño en la cabeza el animal le dio un tremendo tarascón en una de sus manos, cuyos colmillos quedaron grabados para siempre en dibujo similar a un tatuaje, marca que exhibía orgulloso en su círculo de amigos. Mi padre no se inmutó y permaneció impávido cuando el animal le desgarró la piel; simplemente chupó la sangre que escurría hacia su brazo sin quitarle la vista a su agresor. Se produjo allí una potente conexión entre ambos, con la que el amo se ganó para siempre el respeto del animal al no mostrarle ni un atisbo de temor ante su fiereza. La veterana permanecía inmóvil desde la escena de la mordida, sin pestañear, y en su rostro iban combinándose desvaídos tonos blanquizco-verdosos. Aunque mi viejo nunca compartió el motivo, estábamos convencidos que escogió el animal porque su ferocidad le conectó con el perro-lobo de su infancia. Eso pareció confirmarse cuando dejó escapar un pensamiento en voz alta: -Le pondré el mismo nombre. Sil. Sí, se llamará Sil- dijo convencido. La señora alemana, como si despertara de una pesadilla, preguntó: Perdón, ¿qué ha dicho? Mi viejo, pasando por alto que la anciana seguía al borde de un desmayo, contestó sin más: -Este es el que quiero- y agregó: -Además le compro una hembra. Y mirándome a los ojos, acompañado de un guiño, me comentó a media voz: -Para que le haga compañía a Sil y nos regalen hartos cachorros- y dándome un palmetazo en la espalda se dibujó en su rostro una amplia sonrisa. La nueva pareja de canes se apropió de cada pedazo del sitio de la quinta, demarcando todo su territorio. Con los miembros estables de la familia mostraron una gran docilidad. Sin embargo, para protegernos daban pruebas fehacientes de su bravura; jamás ingresaron amigos de lo ajeno al sitio y quienes requerían entrar por su trabajo desistieron de hacerlo. Sil había adquirido cierta fama en el barrio por su bravura. Un día cualquiera, un respetable cliente frecuente de mi padre se trabó en una larga discusión con él sobre cuáles eran las razas de perros más bravíos; la disputa verbal se zanjó con el desafío de enfrentar al sabueso del cliente con Sil, lo que fue aceptado por mi viejo. El combate sería en la cancha que había en nuestra quinta; en su interior se cerró un espacio con sacos de aserrín para no dar chance a alguna bestia de rehuir a su rival. El dóberman rival lucía imponente: fina estampa, brillante pelo negro, sin cicatrices, buena estatura, brioso, sólida musculatura y nervios tensos, mandíbula con impresionantes colmillos y más joven que Sil, quien lucía inquieto y cansado. Echaron los perros al improvisado ruedo. Con mis hermanos temblábamos. El peligroso visitante parecía apropiarse del espacio y tomar la iniciativa; Sil a la expectativa y sin quitarle la vista esquivaba los tarascones. Así estuvieron varios minutos, con el afuerino hostigando feroz y el local eludiendo los asaltos. Apareció sangre en ambos canes. La pelea acentuaba su fragor. El continuo choque entre las bestias levantaba nubes de polvo; los sacos se tambaleaban. El dóberman llevaba las de ganar y su dueño sacaba cuentas alegres; estaba excitadísimo, ufano y exultante. En mi viejo había preocupación por la evolución de la pelea y molestia con los alardes del cliente. El contendor arrinconó a Sil, quien exhausto e inmóvil daba la impresión de haberse entregado. El primero le acertó al segundo un par de severos mordiscos; Sil resintió el embate con dificultad y se sostuvo apoyado sobre sus cuartos traseros. Al tomar ventaja, el dóberman retrocedió unos centímetros, recogiéndose para su acometida final; en una fracción de segundo Sil cubrió el espacio que los separaba y cogió por abajo del cuello al oponente, más un giro simultáneo que le hizo caer sobre el otro animal y mantenerlo limitado de movimiento; Sil lo sostenía sin soltar y apretaba más y más su mandíbula. Así estuvieron cerca de un minuto, las dos bestias inamovibles cual escultura de piedra. Con el dóberman sin defenderse surgieron los gritos del dueño: -¡Detengan la pelea, por favor! ¡Lo va a matar! Mi padre abrió los brazos en señal de prohibir el ingreso al campo de batalla antes del desenlace. Transcurridos unos segundos con su adversario inmóvil, Sil lo soltó y trotó con sus últimas fuerzas para subirse a los sacos próximos a mi padre, quien extendió sus manos para recibirlo y éste se las lamió satisfecho. El dóberman quedó tendido sin vida. Su amo entró cabizbajo, lento como si llevara una enorme carga y levantó el cadáver de su guardián abrazándolo. Había lágrimas en sus ojos cuando se retiraba, lo que hizo en completo silencio, amargado y vencido en su amor propio.

Dos años más tarde mi padre cayó enfermo. Era muy extraño encontrarle en cama, postrado, falto de energía, silencioso como si sólo su cuerpo permaneciera en el lecho y todo el resto suyo en algún recóndito lugar. ¿Viajaría con sus ojos entrecerrados a través del tiempo, a correr con su perro-lobo de niño por los campos de trigo recién cegados, o loma abajo sorteando gigantescos castaños que formaban extensos y umbríos bosques? Nunca nos compartió sus sueños; sólo nos hablaba del paraíso perdido de su niñez, en el cual su Sil originario había sido actor principal, a la vez causante inocente de su primera tristeza que soportaría de por vida. Eso explicaba la presencia constante en sus estados de ánimo de la morriña; esa emoción única que sufren los emigrantes gallegos -incomprensible para foráneos- mezcla difusa de nostalgia por recuerdos que se aman y de tristeza por la pérdida del lugar que se es oriundo, siempre añorados. La mañana en que no fue capaz de levantarse, los perros se mostraron inquietos, excitados e impacientes; giraban alrededor de la casa yendo y viniendo sin propósito aparente ni destino alguno; percibían lo que sucedía a mi padre y sentían los mismos padecimientos. Nuestro viejo se fue apagando y consumiendo como una vela. Los animales no se movieron más de la terraza aledaña a su dormitorio, así que hubo que darles el alimento allí. Se levantaban cuando sentían abrirse la puerta y se acercaban a quien saliera en actitud de pregunta respecto a la evolución del amo. Mi padre se durmió para siempre dos meses después de haberse indispuesto con las primeras fiebres. Sucedió una noche en que no había luna llena; lo menciono porque los perros aullaron igual que lobos, quizás anticipándose como suelen hacerlo cuando su sensibilidad detecta la inminencia de un cataclismo; así vivieron ellos aquel final. Cuando fuimos a dejar a mi viejo en su última morada, Sil siguió el cortejo hasta el cementerio. Se echó al lado de la tumba de mi padre y entonces no regresó más a casa.
Hay noches en que escucho unos ladridos lastimeros y me asomo al balcón para mirar en la dirección de donde vienen. Permanezco quieto, con los ojos cerrados, y pienso que es Sil que me habla desde el más allá. ¿Tal vez desde el cielo de los perros?

Fernando Moure Rojas
17 de mayo 2014
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 28-05-2014 02:45
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ESPERANDO A GO(DOT)EBBELS
Para empezar quero facer mención de “Reflexiones de Repronto” un vídeo blog absolutamente recomendable. Unha das últimas entradas leva por título Neolengua, é vai do vello asunto da propaganda, da utilización da mesma polo poder, e non só polos totalitarismos, porque, coma imos ver, o poder democrático tamen ven a utilizala cando considera que llefai falla.

O doutor Repronto fala da neolingua, é dicir, da utilización de novas verbas, de novos conceptos, de eufemismos en definitiva que veñen a substituír aquelas consideradas perigosas ,ou polo menos pouco acaídas, polo poder. Dous exemplos, por utilizar os mesmos que se citan no blogue son os de neno, substituído por menor, ou presos cambiado por internos .Cámbianse as verbas para trocar o contexto.

Con un grande sentido do humor e a ironía, o doutor Repronto, di que dada a tendencia o barroquismo e a ampulosidade da forma de expresión do celtiberismo, do seu gusto polas reviravoltas, era inevitábel que esta forma de falar se dese de labazadas ca neolingua, “unha tecnoloxía lingüística moi coidadosa”, e precisa, engadiría eu. O resultado: a neolingua convértese cando se quere aplicar no noso Estado nunha auténtica parodia. O que non saiba de que estamos a falar que pense no famoso monólogo de Cospedal, a auténtica raíña da “stand up comedy”, dos monólogos vaia, aquel que empeza así, “la indemnización que se pactó fue una indemnización en diferido…”

Anécdotas aparte, paga a pena dicir algo máis da neolingua se queremos coñecer o que está a suceder no mundo globalizado.Permitiranos saber, a modo de exemplo, que a conversión de unha escola de pensamento económico nunha ideoloxía con pretensións hexemónicas e con alcance global ten moito que ver ca propaganda, e máis concretamente co cambio das verbas co obxecto de trocar o contexto.

A cousa é ben coñecida, coido. No ano 1971, Lewis. F. Powell, máis tarde membro do Tribunal Supremo, presentou para a Cámara de Comercio dos EE.UU o Memorando Confidencial: ataque al sistema americano de libre empresa. Mesmo hai quen dí que este documento é acta fundacional do neoliberalismo. Non direi eu tanto.

O documento ven sendo a continuación dunha tradición ben coñecida : a utilización da propaganda dende o poder para manipular a opinión pública. O obxectivo nesta ocasión era facer do capitalismo o sistema económico/social non xa hexemónico senón único. A certeza de que este obxetivo fora alcanzado, xa ao remate do pasado século, pode atoparse coma o “leitvmotiv” da obra A fin da historia de Francis Fukuyama, aínda que a grande crise do sistema está aí para negar a maior.

Powell, preocupado porque na súa opinión “o sistema de libre empresa”( eufemismo que viña a substituír a capitalismo, negativamente connotado) estaba en risco propoñia unha campaña para combater as ideas contrarias o sistema capitalista, nomedamente no eido da educación.

Xa que logo, coñecedor de que isto non era dabondo,engadía:“Porén non deberíamos desbotar a acción política, mentres agardamos o cambio paseniño na opinión pública que debe acadarse a través da educación e a información. O mundo dos negocios debe deprender a lección que fai tempo deprenderon os sindicatos e outros grupos de interese. A lección de que o poder político é necesario; que este poder debe ser asiduamente cultivado, e que, cando sexa necesario, debe ser utilizado agresivamente e con determinación”.

Se alguén inda non sabe como comenzou o predominio das grades corporacións capitalistas a resposta pódella dar a lectura do memorando. Por certo, na nosa transición tamén tivemos a oportunidade de asistir a campañas de prensa co obxetivo de favorecer a imaxe dos empresarios. Só hai que consultar a prensa da época.

Unha das principais estratexias, e ben o sabía Lewis Powell, de manipulación pasa pola da linguaxe.

Cando os nomes das cousas non responden os intereses dos amos do mundo trócanse os nomes. Primeiro os nomes, máis tarde o contexto.
Chamarlle“mercado de traballo” o conxunto das persoas que están na procura de traballo, dicirlle “recursos humanos” o conxunto de homes e mulleres traballando para a mesma empresa, falar de “flexibilización de plantilla” cando se quere dicir despido, é un auténtico baleirado do realmente humano para sacrificalo na sacra ara da “libre empresa”.

Outros eufemismos coma “crecemento negativo”, por decrecemento, aseméllanse moito o de “avance estratéxico sobre a retagarda”, eufemismo utilizado para non ter que dicir retirada, creación disque de Goebbels, autor dun decálogo, inda que de once puntos, sobre propaganda, e fonte de inspiración para todos aqueles que pretenden manipular a opinión pública.

Certo que o memorándum “powelliano” ía moito máis aló da sinxela manipulación do contexto a través do renomeamento da realidade. Porén é indudable que o renomeamento semella ser unha das ferramentas preferidas polos xestores da economía de “libre empresa”, sexan estes economistas, políticos ou medios de comunicación.
“Crise”, por estafa, “expediente de regulación de emprego”, por despido colectivo, “globalización,” por imperialismo ou capitalismo, “ estadio temporal negativo”, cando non lles parece acaído falar nin de crise, “emprendedor” porque empresario empezaba a non ter boa imaxe (Díaz Ferrán ou Arturo Fernández, non o que din que é actor,( a min, non sei porque, cando falo deste individuo venme o pensamento o que lle pasou a Víctor Mature unha vez que non lle deixaban pasar o Hotel Ritz, “porque era actor” o que este respondeulle que podía ensinarlles un feixe de críticas que dicían que non o era) o outro, o presidente da patronal madrileña, serían segundo esta lóxica emprendedores nun “estado temporal negativo” o primeiro deles na súa condición de “interno” e o segundo en “expectativa de destino”) son só algunhas das novas verbas e esprexións cas que procuran abstraernos e afastarnos da realidade.

Créanas as institucións académicas e os thinktanks o servizo do pensamento dominante, fannas súas, engadindo cando o consideran necesario da súa propia colleita, algúns políticos, reprodúdenas, sen a menor crítica, os medios de comunicación (curiosamente o espírito crítico reaparece nos xornalistas cando alguén se atreve a facer mención do papel xogado polas corporacións mediáticas para as que traballan. Calquera crítica é entendida polos dilixentes xornalistas coma un ataque a”liberdade de expresión”; que se o fagan mirar!). Porén temos a obrigade saber o que pretenden agochar tras das verbas cas que, coma vulgares “trileros” quérennos enganar. É a nosa obriga impedir que “ nos vendan a moto”

Porque, coma dixo Benedetti:

No me gaste las palabras/No me cambie el significado/Mire que lo que yo quiero/Lo tengo bastante claro.


Xaime Rodríguez Rodríguez
Comentarios (0) - Categoría: Notas desde o meu Smartphone, de Xaime Rodríguez - Publicado o 26-05-2014 10:41
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MEMORIA OLFATIVA

De "El laboratorio y la señalización en seguridad y salud. Conceptos generales M.García Rosell


LA MEMORIA OLFATIVA



Entras en un ascensor y te llega de súbito un olor a líquido de limpieza, lo que llamábamos “brasso” en los días de la infancia, al parecer el nombre de una marca que se volvió denominación universal, y ves en la interminable película de la memoria a la abuela, sentada frente a la mesa del comedor, con los finos cubiertos desplegados y un paño amarillo con el que limpia aquellas piezas de plata o de plaqué o de peltre, quizá, con sus finas manos alargadas, en paciente morosidad, y las va colocando en una caja con espacios para tenedores, cuchillos, cucharas, según tamaño y destino preciso del difícil oficio de comensalía.

A veces entras en un espacio que huele parecido a un hostal donde te alojaste en Lugo, hace mucho, y regresa la sensación agridulce de la nostalgia, porque allí estuviste solo y nunca se te ha dado bien la soledad, aunque a menudo te encierres en el nimbo cerrado de la lectura o de la escritura… Es para ti imprescindible la compañía, sobre todo la presencia femenina. ¿Cómo concebir la vida desprovista de una mujer, de sus aromas, de sus olores amatorios y domésticos?

Cuando vas a la ferretería, a comprar algún adminículo u objeto para reparaciones caseras, tienes que detenerte en busca de la serenidad, porque son demasiados los olores que ingresan a las glándulas olfativas, pugnando por su decodificación memoriosa… La creolina, con su oliscar intenso, picante e invasivo, te recuerda la vieja ferretería del Paradero 27, y otros efluvios intensos, como el aguarrás, el diluyente a base de piroxilina, el aceite de linaza, dulzón y resinoso como los pinos radiales… La creolina te recuerda el baño de los canes, en la mañana del sábado, cuando llenábamos de agua y viscoso líquido desinfectante, un ancho recipiente metálico e íbamos metiendo, uno a uno, a nuestros fieles perros… La Diana no rehusaba el baño, coqueta y melindrosa, parecía alegrarse ante la perspectiva de una piel limpia y lustrosa; el Sil gruñía su disgusto, pero aceptaba el higiénico fregado, bajando la cola en ademán de resignada sumisión… En cambio el Cofi, perdiguero de buena raza, era alérgico al agua, y apenas sentía el fuerte olor de la creolina, arrancaba a perderse, y había que sacarlo a tirones de algún escondrijo, como podía ser debajo de mi cama. Los perdigueros o gracos, suelen ser asiduos al agua fresca, pero yo creo que Cofi tenía ancestros franceses.

Y si de Francia se trata, hay un autor que te atrae con predilección. Es Louis Ferdinand Celine, maestro de la narrativa, recurrente en los tópicos de la escatología… Y no me refiero a la vida ultraterrena, sino a las instancias terrenales de los detritos humanos, a las exudaciones corporales, a las evacuaciones nauseabundas, que el parisino repite hasta asquear al lector, aunque siempre hay un destello lúcido o poético que puede sacarte –en sentido literal- de la mierda que recorre páginas de escepticismo y desencanto frente al sucio animal humano que somos. Así, el joven personaje (autobiográfico) de la novela “Muerte a Plazos”, habla y describe sus propios hedores con una fruición que a ratos suena patológica. Parece que oliéramos su ropa interior, sus calcetines, sus pies que solo lavaba el día sábado, si es que su madre, jofaina y toalla en mano, le conminaba al aseo personal. Por otra parte, tanto él como otros personajes del libro, vestían camisa blanca, corbata y ternos convencionales, según práctica burguesa y laboral, aunque no se dieran la ducha diaria que a nosotros no debe faltarnos… Bueno, a veces, si puedo, me salto el baño matinal porque creo, al igual que mi recordado padre gallego, que la ducha cotidiana es un invento gringo que, con tanto jabón, agua caliente y sobajeo, debilita las defensas cutáneas y estraga la piel… (Marisol no concuerda con esta peregrina teoría, y su olfato finísimo puede transformarse en implacable enemigo de la incuria higiénica).

Pero hay aromas y olores gratos que resultan incomparables y necesarios para la estética sutil del olfato. Uno de ellos es el hálito del mar, más intenso en el océano Pacífico que en el Atlántico, y aun que en el mar Cantábrico, según mi experiencia. Hay una hermosa palabra gallega, marusía, que nos hace sentir en las fosas nasales las invisibles partículas salinas que las olas hacen estallar en sus constantes abrazos con la arena de la playa… El aroma del tocino en la preparación de una tortilla española, el olor penetrante de los jamones y chorizos que cuelgan en la bodega de la casa de A Touza; el olor del heno recién cortado que la campesina carga sobre el carro; el inigualable aroma del pan que cada mañana surge del horno y que trae, sobre su piel tostada, la imagen áurea de los trigales y el halo del viento seco que los agita al ponerse el sol.

El olor del recién nacido, con sus intensos efluvios augurales… Pero, sobre todo, el aroma de un cuerpo femenino en el umbral de la plétora amorosa…

Recuerdas a ese joven trabajador que aconsejaste para que se alejara de la empedernida bohemia, y te respondió, como si hubiese sido el mejor de los poetas: -“Profesor, yo no puedo evitar embriagarme con el olor de la noche”.

Pero también cabe oler el mundo en la madrugada, como si fuese una doncella desnuda, cubierta de rocío sobre la hierba temprana.


Edmundo Moure
Mayo 2014
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 26-05-2014 10:03
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XORNADA SOBRE DÍAZ CASTRO EN BETANZOS
O pasado venres 23 de maio, a asociación cultural Eira Vella e a Libraría Carricanta organizaron en Betanzos un acto de homenaxe a Xosé María Díaz Castro, que consistiu nunha charla impartida por Armando Requeixo, experto na figura do poeta, e Xosé A. Cascudo, quen dirixiu o documental "O instante eterno", centrado igualmente no autor guitiricense, traballo do que se proxectou unha parte. Ao final do acto, membros da nosa asociación agasallaron tanto a A. Requeixo como a X.A. Cascudo con senllos exemplares do noso primeiro número da serie de Cadernos de Estudos Xerais, dedicado a Xosé María Díaz Castro, así como tamén aos amigos e amigas da asociación Eira Vella.
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 25-05-2014 15:25
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A EXPOSICIÓN SOBRE A OBRA CERÁMICA DE DÍAZ PARDO, EN SANTIAGO
O Museo do Pobo Galego (Santiago de Compostela) acolle a exposición "A vangarda das formas. Obra cerámica de Isaac Díaz Pardo" ata finais de agosto, unha oportunidade única para quen non tivese ocasión de visitala en Lugo.

Máis información picando aquí.
Comentarios (0) - Categoría: ISAAC DÍAZ PARDO - Publicado o 24-05-2014 15:19
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MONTALBANO EN LEON
A vida imita o arte. É na literatura aínda mais. Coido que foi Sthendal o que dixo que unha novela viña a ser coma un espello na beira do camiño. Para os creadores da novela negra americana, para os mellores entre eles, tiña que ser un reflexo da sociedade na que transcorrían as historias. Unha forma de sinalar os resortes do poder, de espilo, de mostrar coma o exercicio do poder precisa, e aquí lembrarse de Maquiavelo é inevitábel, fai ineludíbel, a violencia.

Os crimes na novela negra veñen sendo síntomas. A laboura dos protagonistas da novela negra, detectives, investigadores privados, policías, redúcese sinxelamente a interpretalos. É o que ocupa o tempo do comisario Salvo Montalbano, creado por Andrea Camilleri, e que por certo leva ese apelido en honra do gran Vázquez Montalbán.
O comisario Montalbano fai o seu traballo na pequena cidade de Vigata, unha cidade de ficción que pretende reflexar a vida na illa de Sicilia.

Armado dun sabio escepticismo, comprensible porque coma di o propio Camilleri “Montalbano vive rodeado de imbéciles” (nos que amén dos delincuentes inclúense policías, fiscais e periodistas) é un amante da boa cociña, dos bos viños e da vida en xeral. Os mellores momentos os ten cando saborea as arancini, unha especie de croquetas de arroz, chícharos, queixo parmesano e mozzarella, que son debedoras do seu nome o azafrán que se utiliza no seu rebozado, preparadas pola súa asistenta.

A Mafia, que en Sicilia é dicir o poder, esta sempre presente nas procuras de Montalbano. Non no primeiro plano senón coma unha sorte de pano de fondo ,neste sentido Camilleri di que no quere darlle máis protagonismo por non dignificala.

Engade nembargantes, que negala seria coma negar a existencia do ar, xa que logo o seu poder inflúe nas relacións e condiciona a existencia. Deste xeito, sabedor de coma funciona o poder, coñece perfectamente onde hai que buscar as motivacións últimas dos crimes que ten que investigar, a meirande parte das veces.

Se falo do comisario Montalbano, non é só para recomendar a lectura das novelas de Andrea Camilleri, é de paso, se non son lectores, a serie de televisión que baseada en elas está a pasar o canle da televisión pública española. A motivación ven a ser outra.

Quizais precisemos de Montalbano para mellor entender o que ven de ocorrer en León. Un asasinato coma o de a presidenta da Deputación desa provincia ven a poñer xuntos os ingredientes habituais nas súas pescudas.

Un poder omnipresente, e certamente non excesivamente democrático se temos en conta que non é elixido directamente nas urnas, no conxunto de decisións que afectan a provincia. O tempo, a representante dese poder é máxima dirixente da organización política con máis presenza na vida provincial. Condicionando as relacións e a existencia.

Inevitabelmente, esta forma de exercicio do poder deixa tras de si unha gran manchea de damnificados.

E, agora ven a parte que xustifica o aserto de Camilleri sobre os imbéciles que rodean Montalbano:

Unha delas, das vítimas do exercicio despótico do poder, correlixonaria da vítima, empeza a tomar decisións que podían ser tomadas, e cas mesmas consecuencias, por un mono bebedo.

Decide asasinar a súa examiga,( se nos temos que fiar dos medios tiñan unha grande amizade a familia da(s) asasina(s) e máis a defunta, no caso do marido e a vítima tiñan, segundo algún destes medios,unha”estreita relación” enténdase o que se entenda pola expresión/ eufemismo) o que en se mesmo é unha tolemia.

Faino para máis inri nun dos sitios máis visibles da localidade. Desprendese da arma do crime endosándolla a unha amiga policía local (a presenza da policía é unha constante neste asunto, casque a totalidade das personaxes,chamémoslle secundarias,teñen esta profesión).

Por si fora pouco, o piso da súa filla, onde acostumaba a pasar máis tempo que no piso de Astorga co seu marido, e presunta cómplice, esta ateigado de pistas seica inculpatorias (entre elas mencionase un quilo de marihuana que coido que nada ten que ver co delito de asasinato, pero pode servirlle para ser imputada por un contra a saúde pública).

O coñecemento da verdade neste turbio asunto semella complicado.Hai que ter un grande dominio dos resortes do poder, nomeadamente do que se fai na rebotica, sen luz nin taquígrafos. Tamén da imbecilidade que leva a cometer un asasinato tan afastado do que De Quincey viña a entender como “unha das belas artes”.

É por iso que eu atrévome a pedirlle a Camilleri que deixe vir a León a Salvo Montalbano. O asasinato, e as circunstancias que o rodean, incluindo o numerus stultorum (aínda que é xa sabido, stultorun infinitum est numerus), semella virlle coma anel o dedo.

Co fin de que a morriña non sexa tan grande, propoño que o acompañe a súa asistente, Adelina, para facerlle unhas apetecibels arancini.


Xaime Rodríguez Rodríguez
Comentarios (0) - Categoría: Notas desde o meu Smartphone, de Xaime Rodríguez - Publicado o 23-05-2014 10:15
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INMIGRANTES DIXITAIS vs NATIVOS DIXITAIS
Un dos problemas centrais, ou cando menos dos máis recorrentes, das ciencias sociais, nomeadamente da Socioloxía e a Antropoloxía, e o da identidade. Mais alo da identidade nacional, sempre motivo de reflexións fortemente ideoloxizadas, o predominante é falar das “identidades múltiples”, un termo que fai referencia a identificación ca diversidade de afiliacións colectivas na que vivimos no mundo actual: familias,categorías de xénero, grupos ocupacionais, partidos, confesións e etnias, desplazándonos dunha as outras con unha relativa facilidade.

Pois ben, a maiores de todas estas os da miña xeracion, entendida a estos efetos como os nados con anterioridade os anos corenta deica os anos oitenta, temos outra identidade; somos inmigrantes dixitais.

Porque dese xeito denominouno snun, máis mencionado que coñecido, artigo, (Nativos digitales, Inmigrantes digitales), Marc Prensky, no ano 2001.Por enriba do interese do artigo no eido da educación, e das controversias que sendubida pode plantexar, (solo cabe dicir que no primeiro parágrafo di o seguinte (…)Nosos estudantes mudaron radicalmente. Os estudantes actuais xa non son as persoas para as que o noso sistema educativo estaba deseñado) planea na miña opinión unha volta de torca máis o problema do “gap”, da fenda xeracional, plantexado ademais como unha descontinuidade insalvable.

Xunto os inmigrantes dixitais, define, xa se sabe que na maioria dos casos as identidades constrúense en oposición a “outros”, os “nativos dixitaís”, coma “ falantes nativos” da linguaxe dixital das computadoras, os video xogos e a Internet. Pódese doadamente deducir que os inmigrantes dixitais somos todos aqueles que non somos “falantes dixitais nativos”. Utilizamos as novas tecnoloxías, porque aprendemos a utilizalas, porén, como todo inmigrante, mantemos en maior ou menor grao, o “acento”que delátanos como “non nativos”.

Haberá que falar, se hai ocasión, do significado, alcance e consecuencias da metáfora de Prensky no eido educacional, mentres tanto, eu quero falar da fenda xeracional que pode supoñer a oposición nativos dixitais/ inmigrantes dixitais.

No pasado tamén semellaba que as fendas xeracionais poderían resultar insalvables, pola confrontación das cosmovisións de cada un dos termos da ecuación. Nunca foi asi. Por enriba das diferenzas, as xeracións enfrontábanse os dilemas vitais que veñen a acompañar o home dende que este evoluciou dende os homínidos.

Non, non vai ser a tecnoloxía, por moi avanzada, que esta sexa, por moito que troque a forma de pensar, de educarse e de confrontar os problemas da humanidade, (Prensky, chega a plantexar que as TIC, as Tecnoloxías da Información e a Comunicación, poden estar a producir cambios no cerebro humano), a que complete unha discontinuidade insalvable.

A única posibilidade é que nos convirtamos non xa en ciborgs totales, xa sabedes un organismo cibernético, ou peor aínda en replicantes coma na película Blade Runner. Porén, as cousas non van por aí. Hai pouco un rapaz, un nativo dixital, reflexionaba que a pesares de estar tecnoloxicamente e permanente conectado, sentía a cotio a aixada da soidade a pinchalo.
Mais aínda, na secuencia final de Blade Runner, o replicante, Roy Batty, é quen de dicir:

“Eu vin cousas que non creriades: Atacar naves en lapas mais alá de Orion. Vin brilar raios-C na escuridade a carón da porta de Tannhauser. Todos eses momentos perderanse no tempo… coma bagoas na choiva. É hora de morrer."

É dicir, ao final dun posible pesadelo tecnolóxico é posible albiscar a poesía fondamente humana.

Xaime Rodríguez Rodríguez
Comentarios (0) - Categoría: Notas desde o meu Smartphone, de Xaime Rodríguez - Publicado o 23-05-2014 10:01
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VELLOS MOZOS E MOZOS VELLOS

22 de mayo de 1947

LOS VIEJOS SE VUELVEN NIÑOS


Por Ramón Suárez Picallo

Los médicos de Pesylvania, están estudiando el caso de la señorita Florencia Dolph, que a sus cien años de edad, se desliza por las barandillas, salta a la cuerda, juega con muñecas y hace otras muchas cosas pueriles propias de las niñas que viven su primera infancia.

Anotan los sapientes doctores de la tierra de Guillermo Penn que el fenómeno no se da sólo con la señorita Dolph, ni con otras ancianas de su sexo. Varones, también centenarios, ofrecen iguales o parecidas características; les da por bailar danzas del tiempo de Maricastaña, por coger frutas en el cercado ajeno, y por vestirse con trajes de la época de Abraham Lincoln, además de manejar pistolones que se cargan por la boca, con un fulminante a modo de “ceba”.

De todo lo cual, deducen que los viejos se vuelven niños a medida que avanzan en su vejez; o como se dice en un buen romance, que sufren de cochera infantil con alegría de los nietos que juega con ellos a la rayuela, al trompo y a las bolitas y echando volantines por primavera.

A nosotros, nos parece muy bien esa involución de la ancianidad hacía la infancia, porque ella viene a compensarnos del otro fenómeno muy común consistente en ver por aquí a una porción de muchachos, viejos caducos ya a los 20 años, con ideas más reaccionarias que la de sus bisabuelos y con el alma cargada de complejos y de rencores, de esquinamientos y acideces espirituales que cubren de feas arrugas sus almas y sus cuerpos.

(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (outros) - Publicado o 22-05-2014 14:43
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