A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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LAS TRES TIAS GALLEGAS, por Edmundo Moure

LAS TRES TÍAS GALLEGAS



Abuela ábrenos tus manos
de pantrigo y de lluvia de mayo
antes que amanezca
antes que partamos
en la postrera singladura del silencio.


Sentir un aroma, en cualquier lugar, asociado a un sabor y la voz de un recuerdo que lo atrapa y parece estallar en la memoria...

Sí, ya lo sé, es algo que ocurre con cierta frecuencia, experimentado por tantas personas, como lo testimonia el célebre texto de Proust, al paladear un trozo de magdalena junto al sorbo de té y remontarse a sus días de juventud en Combray. Pero así somos y así se hilvana la vida que nos viene con el sesgo inconfundible de la individualidad única y particular, haciendo que los sucesos sean nuevos y novedosos, como cuando te enamoras y dices a la amada o al amado “te amo”, y vuelve a ser augural, porque hay palabras que el tiempo no logra corroer, más durables que el granito y más perennes que los mejores sueños.

Esta lluviosa tarde de mayo abro la ventana para sentir ese hálito de lluvia que tanto me gusta. Quizá la vecina del primer piso esté preparando algún guiso que lleva tocino y pimentón entre sus ingredientes, porque el viejo y exquisito olor a la panceta me sobresalta, como si hubiese visto un rostro sonriente suspendido al final de la calle, apremiándome... Me arrellano en el sillón granate, donde solía leer mi padre, mientras mi memoria abre el portón de Chacra El Olivo, en la calle Vivaceta, al norte de Santiago del Nuevo Extremo, donde aún se alza la huérfana araucaria del pozo.

Apareces tú, en el umbral, tía Naulina, llena de cálida diligencia, alerta en la vida y en los afectos, como si temieses escatimar un beso o una caricia. Y me mimas con tu acento gallego, en esa prosodia que es otro de los sabores perdidos en el País de Nunca Jamás. Me conduces a la ancha galería, donde alborotan hermanos y primos, donde está la abuela en su silla de mimbre, oficiando el rito sagrado del domingo… Esto lo he relatado antes –excúsame amigo lector- pero esta tarde trae la primicia de la remembranza, aunque los años que ya empiezan a pesarme avienten ingenuas idealizaciones de épocas pasadas.

Después de aquel yantar digno de las bodas de Camacho, nuestra excitada alegría se volcaba en la cancha de fútbol o hacia las caballerizas que nos incitaban con el aroma embriagador de los corceles.

Pero ahora veo tu rostro, en un gesto desolado y mudo, tía Naulina, porque a esa hora de nuestro jolgorio, el tío Julio, leonés rubicundo de pequeños ojillos pícaros, que lagrimeaban por el perenne pitillo entre los labios, aparecía en la glorieta, con su anticuado traje de compadrito argentino de los 30’, de camisa blanca y enorme corbata listada sobre su panza descomunal. Y callaba tu desazón, tía, porque el hombre se iba, vestido de gala, a la reunión vespertina del Club Hípico, a jugar el dinero que tú y él obtuvieran, después de áspera semana de faenas, desde la ordeña madrugadora hasta la recolección de frutas estivales. Las mujeres bien conocen aquellas aventuras inútiles en que el hombre apuesta al albur lo que no puede extraer de la sudorosa jornada. Ni una queja salía de tu boca, pero en tus bellos ojos azules, de un tono marino que no se ha vuelto a ver sobre la faz de la tierra, se posaba un prematuro e irremediable crepúsculo.

Tía Alicia, que venía después de ti en la sucesión taxativa de la edad, te miraba con sereno entendimiento, como si hubiese un secreto abrazo que las ligara en la congoja de la tarde. Entonces, ella recurría a la salvación histriónica de las palabras, a ese recurso a través del cual se derramaba su gracejo de campesina gallega, mezclando la retranca aldeana con la picardía criolla de un Chile popular que nos parecía algo cetrino y triste al lado de su espléndida alegría. La mala sombra del momento era conjurada por sus ocurrentes dichos gallegos, plenos de socarronería, con una pizca de procacidad que no se recataba ni ante la presencia canónica del tío cura.

Y qué milagros prodigabas, tía Alicia, con la escasa soldada que traía al hogar el bueno de tío Aquiles –vaya nombre inapropiado para su estampa-, modesto funcionario público, asiduo de bares y tertulias, también algo ludópata, aunque sin mayores descalabros, porque tú le controlabas con el brillante acero de tus ojos negros, para que no transgrediera ni la dieta ni el dispendio. En tus últimos días en el departamento de calle Marín, viuda, agobiada por el tiempo y la enfermedad, te dabas maña para invitarme a unos chourizos con cachelos, que tus manos de eximia cocinera hacían cantar en la sartén, como excelsa soprano del condumio. Quizá las últimas palabras tuyas que hoy escucha mi memoria, engarzadas en un gesto de desamparo, fueran: -“Qué mal sabe este caldo sin sal”-. Ahí me percaté de qué manera absurda se priva a los ancianos enfermos de la caricia del sabor, el único regalo que sobrevive a la infancia.

Tú eras la más joven de las tres, tía Elena, de alba belleza mediterránea, como si la advocación de la hermosa reina legendaria hubiera trazado en ti rasgos helénicos. Eras coqueta hasta con los niños. Lo natural en ti era esa modosidad femenina que busca encantar con leves gestos, con guiños sutiles e intuitivos ademanes. También contabas con la gracia del humor galaico que los genes peregrinos nos trajeron desde la otra orilla del mar, para que enfrentásemos la vida y la decrepitud, las pasiones y las penas, la felicidad y el desarraigo, como saben hacerlo aquellos hijos de la tierra que se derramaron por este mundo ancho y ajeno para obsequiarnos entrañables fundaciones.

Te recuerdo en la casa de Mar del Plata -rúa chilena y no balneario argentino- cuando agonizaba tu linda hija Carmiña, mi dulce prima loira, con la que aprendí a jugar al ajedrez, y que partió muy joven, traicionada por las fiebres de un corazón prematuramente estragado. Herida por el cuchillo de la pena, tía Elena, lucías la serena belleza de las viudas de Troya.


Mis tres tías gallegas, con las que hilvano en palabras un coloquio imposible y nostálgico, oficiaban en la gran cocina de Chacra El Olivo como alegres vestales de la fiesta dominical, bajo la tuición atenta de la abuela Elena. La certeza de aquellas alegrías de cada semana no se ha vuelto a cobijar en ninguna mesa, pero los aromas remotos vuelven a encantarnos, tan súbitos e inesperados como la mariposa amarilla que acaricia nuestras hojas volanderas, o como el colibrí que dibuja un nombre olvidado en el cristal de los anhelos perdidos.


Edmundo Moure
Mayo 18, 2013
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 31-05-2013 15:32
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As Mariñas e Terras do Mandeo, nova reserva da biosfera
A UNESCO ven de designar en París a área de As Mariñas e Terras do Mandeo como nova reserva da biosfera. Un dos municipios comprendidos neste territorio de 116.000 hectáreas é o de Sada.

Agardamos que a nova figura coa que a UNESCO dota ao noso concello sirva para promover a preservación do seu medio natural e impida o desenvolvemento de actuacións de todo punto incompatibles co que significa sermos reserva da biosfera. O enlace da Vía Ártabra co porto de Fontán, tal e como aparece trazado no proxecto que coñecimos hai unha semanas, é o primeiro que debe ser replantexado. Da coherencia dos nosos gobernantes agardamos que así sexa.


As Mariñas coruñesas y Terras do Mandeo, reserva de la biosfera
Comentarios (1) - Categoría: Actualidade - Publicado o 28-05-2013 18:38
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NUNCA MÁIS, por Edmundo Moure
¡NUNCA MÁS!


Quisiéramos otorgar a las palabras su originario atributo creador, cuando ellas eran, a la vez, el concepto y la cosa. Es el propósito ideal de la poesía. Pero la realidad transforma este móvil en utopía. Entonces, apelamos a la facultad admonitoria e imperativa del lenguaje, con su exhortación a la humana voluntad. No siempre –o pocas veces- se cumple nuestro propósito, ni en la vida cotidiana ni en ese intrincado encadenamiento de sucesos sociales que llamamos Historia.

Por boca de mi padre conocí dos expresiones que me parecieron atractivas y extraordinarias: ¡No pasarán!, la célebre frase que los madrileños de la República clamaron en las trincheras que defendían la asediada capital; ¡Nunca más!, el grito que desde el holocausto hebreo quisiera conjurar los horrores humanos; consignas que hemos repetido cada vez que una tiranía se desploma. Sin embargo, las tropas franquistas y moras franquearon las barreras y pasaron a cuchillo y metralla a los combatientes republicanos. Y las recurrentes atrocidades del homo sapiens vuelven a perpetrarse, una y otra vez, como fatalidad cíclica.

Hace más de treinta años conocí Chiloé, luego de dos viajes a Galicia. Una mañana de mayo, en la plácida ribera de Dalcahue, observé un grupo de hombres que calafateaban una embarcación blanquiazul, en cuya popa se leía Nueva Galicia. Los dirigía el orensano Demófilo Castro Pedreira Rumbo, sexagenario, a la sazón gerente de operaciones de una empresa conservera de capitales gallegos, asentada en la “tierra de dalcas” .

Nos hicimos amigos y, desde ese encuentro, falaríamos sempre en lingua galega, en fraterna y luminosa complicidad. Demófilo fue así bautizado por su padre, un maestro de escuela que creía en la advocación del lenguaje, para inducir a su hijo a vivir como heredero de la democracia, en espíritu de libertad. Y lo consiguió, aun cuando la circunstancia existencial conspirara a menudo por aplastar esa resolución en aquel muchacho inquieto y fogoso que recibiría, entre los guerrilleros gallegos a quienes asistió, como estudiante de medicina, el apodo de “Nene”.

En breve relato, Demófilo me narró su vida, desde aquel día en que concurriera, junto a su madre, a una forzosa entrevista ante el gobernador militar de A Coruña, para indagar noticias sobre la desaparición de su padre, a quien una patrulla de civiles armados, asesinos cruzados de Falange Española, le detuviera en casa, a media noche, para conducirle al “paseo”. Era a fines de agosto de 1936; Demófilo tenía trece años de edad, siendo el mayor de dos hermanos varones y de una hermana. Jamás olvidaría el discurso cuartelero del militar: -“Señora, dese por feliz y satisfecha, porque la hemos librado de un masón y comunista, enemigo de la patria. Ése que era su marido está bien muerto, a Dios gracias. Buenos días”. –Allí supe- dijo Demófilo, la dimensión abismal que puede alcanzar el odio.

A fines de 1942, Demófilo pudo embarcarse hacia Buenos Aires, a donde habían viajado su madre y hermanos, tres años antes, para cobijarse en casa de un tío emigrante. En la “ciudad luz” de Sudamérica, cursó estudios de ingeniería y se especializó en el rubro de pesca y conservería. A mediados de los 50’ casó con una madrileña, Elena Carratalá, con quien tuvieron dos hijos: Manuel y Rafael. Fueron veinticinco años de relativa paz familiar en la Argentina, hasta 1976, cuando se entroniza la feroz dictadura militar de Jorge Rafael Videla. Sus hijos, estudiantes de ingeniería y medicina en la Universidad de La Plata, participan activamente en las juventudes peronistas. Su hijo Rafael escapa a una redada de las fuerzas de seguridad. Desaparece para siempre y su rastro no deja más huellas que la de un guijarro lanzado en el estanque. Dos meses después, es secuestrada la joven esposa de su hijo Manuel.

Demófilo regresa a España en 1978, tres años después de la muerte del tirano Francisco Franco Bahamonde, nacido en Galicia para mayor ignominia nuestra. Hace intentos por encontrar trabajo en su especialidad, dentro de las empresas pesqueras en la zona de las Rías Bajas. Fracasa en su empeño, pero un conocido industrial le ofrece la gerencia de la filial de Dalcahue, Chiloé, Nueva Galicia, territorio extraviado en los mares del sur que Demófilo apenas conoce de nombre.

En el invierno austral de 1978, mientras su mujer ha decidido marchar a México con su hijo Manuel, Demófilo viaja a Chiloé, con el objeto de aquilatar, en dos meses, la posibilidad de establecerse allí en forma definitiva, como si los grandes dolores pudieran dejarse atrás como olvidada pesadilla.

-“Era a comienzos de julio. Me senté sobre mi enorme maleta a esperar por el barco que iba a trasladarme desde la ciudad de Puerto Montt, emplazada mil kilómetros al sur de Santiago de Chile, hasta Dalcahue. Una travesía de seis horas por el mar de los canales. Llovía torrencialmente, a la mejor usanza gallega. Sentí cómo el agua iba traspasando mi boina, mi abrigo y reptando por mi ropa interior. Fueron un par de interminables horas antes de abordar. El agua parecía recuperar en mi piel los hilos de la memoria. Entonces, algo se iluminó en mi conciencia, una voz más antigua que todos mis antepasados me susurró: -‘He aquí la tierra que buscabas, Demófilo’.”

Dos años más tarde se le reuniría Elena. Manuel Enrique iba a buscar otros derroteros y oportunidades. Durante los rigurosos inviernos chilotes, en la pesquera sólo se efectuaba trabajos de mantenimiento, lo que aprovechaban Demófilo y Elena para viajar a Galicia, pasando las vacaciones en la Terra Nai. Al cabo de un lustro, Demófilo suspendió aquellas travesías estivales. La Nueva Galicia se transformó en anhelado y entrañable tercer hogar, después de Orense y Buenos Aires. -Sí, amigo, la tierra nos escoge al igual que la amada, me diría en uno de nuestros inolvidables coloquios, junto a la apacible ría que mira hacia la ribera de Quinchao.

En febrero de 2003 viajamos a Dalcahue, Marisol, José María, Sol y este cronista, invitados por Demófilo a su acogedora casa ubicada en calle Rosalía Roa 77, Dalcahue. Estaba viudo y solo, aunque solía visitar a su hijo Manuel, ejecutivo de una importante pesquera, que moraba entonces en las colinas de Chonchi, cerca de Dalcahue. Una tarde compartimos con Manuel y su segunda esposa, un memorable asado a la argentina, esos donde la carne reposa durante horas en el asador… Pasamos dos gratísimas semanas en aquellas comarcas tan queridas. De vez en cuando, yo le telefoneaba desde Santiago. Una mañana primaveral del 2006 nos topamos en el Paseo Ahumada, en Santiago. Compartimos un café bien conversado. Esa noche, Demófilo cenó en nuestra casa. Se le veía algo estragado. –No estoy bien de salud- me dijo. Viajaré a México, donde vive mi única hermana. Es posible que me radique allá, ahora que también Elena me ha dicho adiós para siempre-.

No volvimos a vernos ni supe más de él. Llamé a su casa de Dalcahue, pero el teléfono ya no le pertenecía y los nuevos moradores ignoraban su paradero. Yo tenía anotadas, en alguna vieja libreta, las señas de su nieta –hija de Manuel Enrique- que fuera mi alumna en los cursos de Lingua e Cultura Galegas de la Universidad de Santiago de Chile. No encontré sus datos. Indagué en la web, ese espacio sideral donde sueles obtener impensados hallazgos. Nada.

Nada hasta anoche. Marisol encontró un enlace en Google, si no auspicioso, sí revelador. Se trata del testimonio de Manuel Enrique Pedreira Carratalá, hecho a un juez federal argentino, en 2007, que resumo y transcribo:

Juez: -¿Usted alguna vez declaró en algún proceso judicial, no?
Manuel: -No, yo viví hasta el mes de septiembre del año 2006 fuera del país.
Juez: -¿Su hermano fue secuestrado en enero de 1977 y después, en Mar del Plata, su propia esposa?
Manuel: -Mi primera esposa, Mabel María Conde.
Juez: -Parece que también sigue desaparecida, ¿no?
Manuel:- Así es.
Juez: -Hay elementos por los cuales se establece que su señora había sido vista en la Brigada de Robos y Hurtos de La Plata, en la calle 55, y también en La Cacha, lo cual le da jurisdicción a este Tribunal… También tenemos presente en que usted, en el año 1974, estaba detenido a disposición del Poder Ejecutivo aquí, en la Unidad 9…
Manuel: -Sí, yo fui detenido el 11 de noviembre de 1974.
Juez: -Y tuvo la fortuna de ser liberado a los quince días… Pero ahora vamos a ver su relato sobre las circunstancias de la desaparición de su hermano Rafael.
Manuel: -Sí, yo supe en enero de 1977, cuando en una de las pocas ocasiones en que pude hablar con mi madre, ellos habían perdido contacto con él en los primeros días de enero. La idea era tratar de sacar de Argentina a mi hermano, que había terminado la carrera de periodismo, pero tenía que hacer el Servicio Militar, y la verdad es que la situación de él era muy frágil, desde el punto de vista legal, porque era uno de los principales referentes de la Juventud Universitaria Peronista, en la Ciudad de La Plata y, de alguna manera, referente político para todo el conjunto de los estudiantes.
Juez: -Después de que su hermano escapó, antes de dársele por desaparecido, ¿tuvo algún contacto con él?
Manuel: -No he tenido posibilidades de conocer ninguna situación o alguna persona que de los distintos Centros de Detención en la Provincia de Buenos Aires hubiera tenido contacto con él. Yo estoy viviendo aquí apenas hace dos años, escarbando historias de hace más de dos décadas, lo que no es fácil para mí y menos para mis padres. Ellos son españoles, vivieron los horrores de la Guerra Civil y, mi padre, la desaparición de su progenitor, mi abuelo.
Juez: -Tenemos listas de varios Centros Clandestinos de detención y tortura, pero en ninguna de ellas figura el nombre de su hermano… ¿Y si él hubiese usado un apodo? Eso era común entonces…
Manuel: -Si, a él se le conocía por el sobrenombre de "Piraña", porque la verdad es que era muy bueno para comer y tenía un metabolismo muy catabólico; era flaco como un espárrago, pero comía como un elefante. Mi padre decía que era un “larpeiro”.
Juez: -Bueno, bueno, algunas anécdotas parecen aligerar la tragedia. Sigamos. Su madre es la que denuncia la desaparición. Manifiesta que no sabía en donde estaba, claro. Dijo que ingresó personal armado en el domicilio y él logró escapar, sin ropa ni documentos.
Manuel: - Bueno, la verdad es que yo estoy empezando a escarbar un poco ahora y ni siquiera están esos vecinos... La única referencia que hay, es la señora de un kiosco que estaba en la esquina, pero tampoco ha sido posible localizarla.
Juez: -Entiendo que el último contacto de su hermano Rafael fue con sus padres, por teléfono…
Manuel: -En concreto, con mi madre, que aseguraba que él estaba refugiado en un sitio de La Plata llamado City Bell. Pero ese dato confuso jamás pudo verificarse.
Juez: -Bueno, lo que le pido es que siga buscando. Nosotros tenemos tan pocos medios y una de las partes de los descubrimientos que se hacen viene de la misma aportación de los interesados…
Manuel: - Por supuesto. Lo que pasa es que uno se tiene que reponer de estas cosas... No es fácil, ni para mí ni para mi padre, hurgar en las heridas de hace veinte años… Y también está mi primera esposa…
Juez: -Claro, también está ella, entiendo que fue secuestrada en Mar del Plata…
Manuel: -Sí, vivía en la casa con los padres, aproximadamente un mes o mes y medio después que desaparece mi hermano… La van a buscar a casa de su padre, militar de la Armada, hoy fallecido. Se la llevaron prácticamente con el consentimiento de él, engañado por aquello del “código de honor militar”, quien trató de perseguir después, infructuosamente, a la gente que se la llevó. Pero tampoco sus padres pudieron saber nada de ella, nunca más.

El cronista, al igual que el interrogado, suspende aquí la angustia del diálogo. Como dato final de la infamia, consigno que Rafael Antonio Pedreira Carratalá fue el estudiante desaparecido número 499 de los 691 -¿asesinados, incinerados, arrojados al mar?- alumnos secuestrados de la Universidad Nacional de La Plata.

En todo caso, los argentinos nos superaron con creces, logrando juzgar y encarcelar a los principales jerarcas criminales de la dictadura castrense. En Chile, se fueron muriendo en cama, velados por los candidatos que hoy postula la derecha a la Presidencia de la República.

Al filo de la madrugada, encontré datos nuevos para mí del amigo gallego, que refuerzan mi afecto y admiración por él, y ensanchan mi gratitud por haberle conocido:

Demófilo Castro Pedreira Rumbo: Estudante de Medicina, natural de Cortegada (Ourense) politicamente moi activo, tal vez vinculado ao PCE (Partido Comunista Español). En 1942 estaba cursando estudos de Medicina. Facilitou nesa data a operación de apendicite do guerrilleiro Ángel Franco Evaristo, xa que Pedreira tiña parentes médicos na Coruña que posibilitaron a operación e a estancia do enfermo no sanatorio.

Nunca me lo contó, Demófilo. Hay cosas que escuecen al contarlas y otras que la memoria oculta o reverencia en el sagrario del absoluto silencio.

¿Aún vive Demófilo Castro Pedreira Rumbo, en algún lugar de México? No lo sé, pero mientras le recuerde, vivirá.

Ahora pienso, al igual que mi padre, en aquel remoto y crucial septiembre de 1973, que nuestro anhelado imperativo: ¡Nunca más! -¡Nunca máis!- se nos vuelve, en ocasiones, improbable y estéril interrogación desolada:

¿Nunca más?

Edmundo Moure. Maio 2013

1
Dalca: Pequeña embarcación, construida con madera y cueros de foca por los Chono, primera etnia marinera de habitantes de Chilhué, lugar de gaviotas.

Comentarios (2) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 25-05-2013 17:07
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LUGRÍS EN SADA. 150 ANIVERSARIO (II)
Alentador da actividade cultural

Nos anos 20 e 30, o nome de Lugrís Freire aparecerá ligado a múltiples iniciativas de ámbito local. A súa sinatura será habitual nas páxinas da escasa prensa editada en Sada, primeiro como colaborador do semanario Acción Sadense, dirixido por Freire-Calvelo (1921-1923) e logo achegando tamén varios textos a revista quincenal Mariñana (1925-1926). Nesta última publicación, escribiría Freire-Calvelo sobre Lugrís:

Mariñán de nacimiento y de corazón […]; sadense entusiasta que ha trabajado mucho por la gloria de su provincia; amante rendido de las letras gallegas, campeón infatigable de ellas […]; entusiasta de nuestra regeneración científica, años y lustros ha trabajado en persecución de su ideal, exponiendo planes de enseñanza por mediación del dialecto gallego y exponiendo proyectos de renacimiento clásico, defendiendo, como nadie, la libertad colectiva del agro, del oprimido, de los periódicos “enxebres” y de las revistas y bibliotecas (Mariñana, 01/02/1925).

O seu teatro, que acadou importantes cotas de popularidade, tamén será bastante representado en Sada. A comedia O Pazo debeu gustar especialmente ao público local, dado que subiu aos escenarios sadenses cando menos en catro ocasións entre os anos 1918 e 1931. No ano 1921, o empresario José Pérez Pazos escollía o drama Mareiras para a inauguración do seu novo teatro (El Ideal Gallego, 08/07/1921). Dez anos despois, era o cadro de declamación da sociedade Sada y sus Contornos o que se estreaba en escena con O Pazo (El Orzán, 04/03/1931).


Promotor de iniciativas solidarias

Protagonizará tamén Lugrís numerosas campañas destinadas a mellorar o nivel de vida, cultural e educativo dos veciños. Estreitamente ligado a sociedade Sada y sus Contornos, integrada polos emigrantes sadenses nos EEUU, colaborará na empresa de dotar a vila de escolas neutras, inspiradas nos máis avanzados principios pedagóxicos do momento. En agradecemento a súa labor, será nomeado presidente honorario da mesma.

Se unha problemática aflixía a Sada, aí estaba Lugrís Freire para apoiar as reivindicacións dos veciños ou para contribuír, da forma en que puidera, a paliar os seus efectos. No ano 1924, logo do paso dun temporal que arrasara a flota pesqueira e arruinara a moitas familias, Lugrís desprazábase a Sada para participar nunha asemblea na que se reivindicaba a construción dun porto de refuxio. O contido da súa intervención, desde o escenario do Salón Moderno e ante o delegado do Gobernador Civil, era recollido pola prensa:

Habla seguidamente el Sr. Lugrís Freire, defensor entusiasta de todo lo que con Sada pueda guardar relación. Lamenta los daños ocurridos con motivo del temporal, que siente como propios, y solicita la unión de todos los marineros para la común defensa de sus intereses. Indica las mejoras de que este puerto es susceptible y pide que se pongan en ejecución los medios necesarios al efecto. Dirigiéndose al delegado con vehemencia le suplica que se interese por las mejoras antedichas como gallego que es […] (El Orzán, 15/01/1924).

Acto seguido, contribuía a subscrición popular con 150 pts. Poucos anos despois, no inverno de 1930, ante o afogamento de varios mariñeiros, dirixirá unha carta ao alcalde para se solidarizar coas vítimas:

La desgracia que acaba de sufrir nuestro querido pueblo con el naufragio de la lancha "María del Carmen" ha llenado mi corazón de tristeza […]. Estoy siempre [dispuesto], dentro de mi modestia, a ayudar en lo que pueda en todo lo que esa Corporación acuerde en favor de las familias de los desaparecidos (Arquivo Histórico Municipal de Sada, Notas sesións Comisión Permanente, 691).


Sada como recurso literario

Sada non só estará presente nos actos de Lugrís. Tamén na súa ampla obra, que abrangue todos os xéneros. Tanto os espazos urbanos da vila como as paisaxes rurais son os escenarios nos que se desenvolven as súas pezas teatrais e moitos dos seus contos En ocasións, trasládannos feitos e personaxes reais levados a ficción. Este recurso a realidade local queda patente no prólogo do drama Mareiras (1904):

Inda que teñen os nomes trocados, tódolos personaxes desta obra viviron, e algúns deles foron moi amados por min.
¡Cantas veces, cando eu iba para a escola do demócrata e nobre mestre don Crisanto Vidal, que inda vive no ridente lugar de Sada de Arriba, esquecido dos que recibimos del o proveitoso pan das primeiras letras, teño sido agasallado pola señora Andrea con anacos de bola quente, de sustanciosa e recendente mistura!... E moitas veces, nas tristeiras e bretemosas tardes de inverno, cando a campán de Santa María espallaba nos aires as melancónicas bateladas das oraciós […], teño visto ó señor Marcelo, rodeado de sinxelos mariñeiros de Sada baixo o balcón de Calillo, rezar unha salve á Reina dos Anxes para que fuxiran as negras Mareiras que privaban da mantenza ós recios traballadores do mar!
Neste drama non fixen máis que un traballo de recolleita.


A vila de Sada, as rochas de Corbeiroa e a aldea de Samoedo serán o escenario da súa novela O Penedo do Crime (1884), a primeira da nosa literatura escrita integramente en galego:

As rúas da pequena vila de Sada achábanse completamente desertas, e somente se vían ir e vir polo areal algunhas luces, que debían ser de mariñeiros que atracaban os botes pra que a mareira nos levara […].

Na creación poética de Lugrís, as lembranzas da nenez e a descrición lírica de lugares coñecidos conxugaranse en non poucas ocasións coa transmisión de mensaxes en clave ideolóxica. A vila natal será a gran protagonista do poemario As Mariñas de Sada (1928) e doutras moitas composicións:

¡Qué terra linda esta de Sada
onde natura entusiasmada
verteu a fermosura con farturenta man!
veigas e soutos e cortiñas,
as rabaleiras e as campiñas,
de amor e libertades a todos falarán.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Hei de atoparte mais fermosa,
veiga ridente, terra nosa,
que te levei gardada no mesmo corazón,
cando nas veigas encantadas
as tuas xentes libertadas
entoen as cantigas de enxebre redención.



Manuel Pérez Lorenzo

Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Manuel Pérez Lorenzo - Publicado o 23-05-2013 11:59
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INVENTARIO, por Edmundo Moure
INVENTARIO

Llegué a poseer dos mil setecientos treinta y ocho libros de los géneros literarios conocidos. Un diez por ciento eran textos en lengua gallega, ensayos sobre temas del imaginario popular galaico-portugués, atesorados en mis viajes al Finisterre del noroeste.

Como funesto corolario de mi definitiva defenestración conyugal, los libros gallegos fueron incinerados en punitiva enmienda y cruel escarmiento. De la vasta biblioteca logré rescatar dos centenares que fueron cobijados, por poco tiempo, en mi efímero Walden de la precordillera. El resto fue vendido a saco y bulto, sin mayor escrutinio.

Una tarde, presa de esa angustia existencial con que nos golpea el implacable devenir, eché cuentas respecto al tiempo que yo necesitaría para leer dos mil libros, considerando un ambicioso promedio de tres horas diarias de lectura. Si lo cumpliese con rigor, eso daría para tres libros por semana y ciento sesenta al año. Con suerte y aplicación, en tres lustros habría consumido aquella biblioteca.

¿Y los nuevos libros? Sólo en lengua castellana se editan entre setenta y cien por día. ¿Y los posibles hallazgos en librerías de viejo? ¿Y las sugerencias de compañeros de oficio? ¿Y las necesarias relecturas?

Por momentos creí enloquecer, pero recuperé la serenidad, convencido de que la lectura debe asumirse como un deleite ajeno a toda compulsión aritmética. Es preciso entender el disfrute del arte como goce intemporal, jamás adscrito a réditos utilitarios.

Ayer me enteré que don Augusto –tan filántropo él- había donado al Ejército de Chile su biblioteca personal, ascendente a cincuenta y cinco mil volúmenes, algo así como noventa años de lectura sin pausa. Algunos de esos libros fueron adquiridos bajo la premisa del simple latrocinio, como el Diario de don José Miguel Carrera, hurtado del Museo Histórico Nacional; otros o la mayoría, regalo de lameculos y cagatintas.

Un sesudo investigador-periodista ha escrito un ensayo sobre esta secreta afición maníaca por el papel impreso, discordante, al parecer, con esa impronta de militar zafio y cuartelero que le endilgamos sus honorables enemigos, refractario a todo quehacer intelectual, al estilo de un Millán Astray criollo.

Tema para un buen análisis psiquiátrico, sin duda, si suponemos que en sus escasos momentos de solaz, entre el despacho delirante de instructivos de aniquilación, acariciaba perfumados folios en el incomparable ejercicio de desentrañar palabras. Qué opuesto a nuestra visión de atroz cabecilla del golpe cruento que en sus ominosas imágenes nos mostrara piquetes de soldadesca enardecida quemando rumas de libros…

Se dijo en aquellos días que el único presumible lector del cuarteto siniestro era el almirante Merino, y que cuando el recién asumido embajador de España preguntó a don Augusto si había leído a Ortega y Gasset, éste le respondió, muy orondo: -Por supuesto, los tengo bien leídos a los dos-.

Ahora resulta que Augusto era lector compulsivo y un escriba a tener en cuenta entre sus pares. Si lo hubiésemos sabido a tiempo, la suerte de la Sociedad de Escritores de Chile, despojada de todo beneficio y bajo constante vigilancia de esbirros ágrafos, hubiera sido otra cosa en aquellos años de piedra y hierro. Imaginen por unos segundos a Pinochet Ugarte como presidente honorario y perpetuo de la SECH. Pudo haber significado nada menos que una larga prosperidad para nuestra querida Casa del Escritor, tan alicaída de apoyos como menguada de arcas.

Me declaro incapaz de leer el libro de Cristóbal Peña, pero seguiré en mis apasionadas lecturas, que incluyen también notables textos encontrados en el ciberespacio. Por de pronto, omitiré cálculo de probabilidades, eludiendo así la pavorosa tentación del inventario.


Edmundo Moure
Mayo 2013





Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 22-05-2013 12:40
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XANTAR
O historiador Hernán Díaz fainos chegar, desde Buenos Aires, o seguinte artigo, en tradución súa do francés.
No texto, titulado xa no orixinal en galego ("Xantar"), coméntase a íntima relación entre arxentinos e galegos logo da I Guerra Mundial, ao mesmo tempo que se fai mofa, en palabras do propio Hernán Díaz, "de los intentos de Casa Galicia por halagar los oídos oficiales criollos". Resalta Díaz o "tono preocupante y xenófobo" do texto, ao trazar unha comparación entre os boches (alemáns) e os galegos.



XANTAR

No hay dudas de que un espíritu imparcial y curioso (ya pertenezca a un argentino o a un extranjero de cualquier nacionalidad) está obligado a reconocer que, especialmente durante estos últimos años, se ha producido una evolución profunda en las relaciones casi podríamos decir íntimas entre argentinos y españoles y, sobre todo, entre “criollos y gallegos”. Desde nuestro punto de vista, es uno de los resultados de la guerra.

Quizá resulte interesante un día plantear un estudio a fondo sobre este tema, lo cual podría tener una gran importancia comercial, pero por el momento no vayamos tan lejos, y detengámonos frente a las crónicas de grandes títulos, repetidas a cada instante, sobre el “Xantar en Casa de Galicia”.

En otro tiempo, solía observarse la nota más española, más aristocrática, más diplomática, si se puede decir: estaba el Ateneo, los jueves del Ateneo, mi querida… y sin embargo, si se hojeaba la colección de los diarios de entonces, no se encontraban crónicas opulentas, pues éstas, salvo el caso de gruesos intereses políticos en juego, son siempre el resultado de un contrato tácito y espontáneo, entre un estómago que digiere bien y un cerebro que asimila con más facilidad los discursos “inter pocula”(1) que aquellos del régimen seco (un nombre extraño inventado por gente que no tenía ninguna noción de lo que es el champagne, y si no ¿cómo iban a quejarse porque el extra dry no está suficientemente mojado?).

Pues de unos meses a esta parte, hay toda una banda de buenos glotones (suponemos) que saben que sus cubiertos están puestos el domingo al mediodía en la Casa de Galicia, y que basta con poder agregar, de vez en cuando, algunos elogios discretos a los elogios oficiales para tener los honores de la publicidad e incluso de la gratitud.
Los franceses ya habían imaginado un “guiso”(2), pero un guiso en el Plaza Hotel, que no es lo mismo, y luego faltaba la idea luminosa, el elogio obligatorio oficial de un tipo vivo o muerto (comenzando por los muertos, los vivos ya no tenían más nada que decir) y con un orador diferente cada vez.

Quién sabe si no terminaremos por recomendar que se copie o que alguien se inspire en el proyecto, así como hemos recomendado tantas veces que se copie brutalmente, servilmente todo proyecto boche, desde que se ha reconocido que era bueno. Y no olvidemos que las organizaciones científico-literarias, músico-militares, químico-explosivas siempre han estado muy en boga en las riveras del Spree.(3)


(Artigo sen sinatura aparecido en Le Courrier de la Plata de Buenos Aires, 28 de marzo de 1922, p. 1).


(1) “Inter pocula”, locución latina que significa “entre vasos”, “con el vaso en la mano” o “en el brindis”.
(2) “Garbure”, con comillas la primera vez que aparece en el original, es una sopa espesa de legumbres típica del sudoeste de Francia.
(3) El río Spree cruza Berlín.
Comentarios (0) - Categoría: Xeral - Publicado o 19-05-2013 10:54
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SADA Y SUS CONTORNOS: CENTENARIO (1913-2013)

O pasado xoves, o CEIP Sada y sus Contornos estivo de celebración. Festaxaban o centenario da creación, en New York, da sociedade Sada y sus Contornos, un colectivo formado por sadenses emigrados na procura de dotar de escolas á súa vila natal. E, tras anos de traballo e de privacións, conseguiron xuntar os cartos precisos para erguer o edificio que aínda hoxe acolle nas súas aulas a nenos e nenas de Sada.
O acto do xoves resultou emotivo e profundamente pedagóxico. Serviu para percorrer, unha vez máis, as ideas que alumearon Sada y sus Contornos, que hoxe seguen a resultar atrevidas e avanzadas.
Parabéns a toda a comunidade educativa, dignos herdeiros todos da obra iniciada no 1913, e especialmente a Miguel Gayoso pola súa labor encomiable de difusión do coñecemento verbo dun pasado do que debemos sentirnos orgullosos.

Dixámosvos esta ligación con abondosa información acerca da sociedade e da escola de Sada y sus Contornos:


Orixe do centro

Así coma este fermoso video:

Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 18-05-2013 10:07
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LETRAS GALEGAS 2013 · ROBERTO VIDAL BOLAÑO

Hoxe, os galegos e galegas homenaxeamos ás nosas letras e, en particular, á figura de Roberto Vidal Bolaño, que forma parte determinante da nómina de autores que, desde os días de Lugrís Freire, traballaron na consolidación dun teatro galego propio, ata converter a Galicia nunha potencia teatral.

Podedes acceder a ampla información sobre o autor homenaxeado na seguinte ligazón:


2013 · Roberto Vidal Bolaño
Comentarios (2) - Categoría: Actualidade - Publicado o 17-05-2013 10:06
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INFORMACIÓN SOBRE O VIAL DE ENLACE DA VÍA ÁRTABRA CO PORTO

Na seguinte ligazón pódese acceder á información acerca do vial de enlace da Vía Ártabra co porto por Fontán, un proxecto con gravísimas repercusións para os valores naturais e paisaxísticos da zona, para o seu patrimonio e que, ademais, carece de xustificación en base á actividade portuaria.

Xunta de Galicia: novo vial Oleiros-Sada e porto de Sada


Tamén colgamos a recreación virtual do resultado final, na que se pode comprobar o impacto da enorme trincheira e do falso túnel.
Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 15-05-2013 22:49
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EXPOSICIÓN DE CALROS SILVAR EN CAMBRE

O noso colaborador e membro da Asociación Cultural Irmáns Suárez Picallo, CALROS SILVAR, recoñecido naturalista e ilustrador presenta na Biblioteca Municipal de Cambre a súa exposición Unha Ollada Natural, formada por trinta ilustracións que amosan ao visitante pinceladas da biodiversidade de Galicia. Aves, mamíferos, anfibios, fungos, plantas, e árbores conforman unha selecta mostra da nosa fauna e flora. Estará alí ate o 1 de xuño, formando parte das mostras do III Congreso Natureza e Imaxe, organizado polo Centro de extensión universitaria e educación ambiental de Galicia (CEIDA).
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 14-05-2013 22:42
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