A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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AMOR RUIBAL e GÓMEZ LEDO
Como resposta ao publicado na prensa chilena sobre unha nova cultural acaecida en Madrid coa presentación dun libro sobre o "pouco coñecido filósofo Amor Ruibal" do profesor Gómez Ledo, Ramón Suárez Picallo, fala neste artigo dos dous intelectuais e cregos galegos destacando a importancia do eminente humanista Amor Ruibal , do que falaron e publicaron xa estudios outros intelectuais galegos, e tamén comenta sobre o autor do libro, anécdotas que RSP viviu como alumno cando estudiaba na facultade compostelana así como cando asistiu a algunha charla do citado profesor e escritor...



28 de febrero de 1950

AMOR RUIBAL, ILUSTRE SABIO GALLEGO

Por Ramón Suárez Picallo

Leemos en la sección “España informa”, que publica diariamente “La Hora”, una noticia de Madrid, en la que, a modo de gran novedad, se habla del filósofo y sacerdote gallego Amor Ruibal, diciendo de él que era “poco conocido”, hasta que ahora, otro sacerdote paisano suyo, el doctor Avelino Gómez Ledo, publicó un libro sobre su personalidad y sus doctrinas.

Nosotros tenemos que rectificar la información madrileña. El hecho de que la ciencia filosófica oficial de Madrid no conociese hasta la presente al doctor Amor Ruibal, no quiere decir que fuese “poco conocido”. Sus libros más importantes; “Los problemas fundamentales de la Filosofía comparada” y “Problemas de la Filosofía en relación con el dogma”, han sido glosados, comentados y traducidos a varios idiomas europeos y asiáticos, hace 30 años. Vicente Risco, Ramón Otero Pedrayo y López Ferreiro hablaron de ellos, señalando su índole fundamental en la historia del pensamiento filosófico de todos los tiempos, habida cuenta que Amor Ruibal, eminente sabio, fue uno de los pocos humanistas de su tiempo, que sabía todas las lenguas vivas y muertas europeas, incluyendo el griego, el gaélico y el latín y, además, el árabe, el hebreo y él sánscrito; esta última lengua madre le permitió conocer todas las viejas escuelas filosóficas de la India multimilenaria y de ahí el enorme interés histórico y comparativo de sus libros.

Últimamente dos escritores y profesores relativamente jóvenes, Fermín Bouza Brey y Eduardo Blanco-Amor, éste último pariente suyo, exhumaron, otra vez, con nueva documentación, la obra del ilustre sacerdote, al trazar un guión para el conocimiento de la cultura gallega; estos trabajos, escritos originalmente en lengua vernácula, fueron traducidos al alemán, al italiano y al francés, y publicados por el Instituto de estudios Ibéricos de Alemania, causando verdadera sensación.

El doctor Amor Ruibal había nacido a mediados de siglo pasado, en Lugo, la ciudad gallega Augusta y sacramentada, en cuyo seminario conciliar estudió la carrera sacerdotal. Una vez ordenado, fue a Roma a completar estudios, donde se doctoró en Filosofía, Teología y Sagrados Cánones. Más tarde recorrió toda Europa, becado por el colegio Pío Latino de Roma. Volvió a su ciudad natal y de allí pasó, como canónigo doctoral, a Santiago de Compostela, donde escribió sus libros famosos, en el reposo grave y solemne de la ciudad jacobea.


EL DOCTOR AVELINO GÓMEZ LEDO

En cuanto al doctor Avelino Gómez Ledo, autor del libro que ha revelado recientemente a los madrileños la personalidad y la obra de Amor Ruibal, titulado “Amor Ruibal o la sabiduría con sencillez”, es un sacerdote menudo, áspero y sapientísimo, natural de Sarriá, en la misma provincia de Lugo, donde nació Amor Ruibal.

Posee cinco títulos doctorales, y era, cuando lo conocidos, profesor y examinador en la Facultad de Filosofía y letras de la Universidad Compostelana en las en las siguientes asignaturas: “Fonética y Gramática Histórica Latina”; “Historia de la Literatura latina”, e “Introducción a la Historia de la filosofía”.

El doctor Gómez Ledo, es, además, un magnifico escritor. Los intelectuales, dirigentes de la cultura gallega, no olvidarán nunca que las obras de Virgilio, de Horacio y de Ovidio, los altísimos poetas latinos del tiempo de Octavio Augusto, están traducidas directamente, de su lengua original a la lengua gallega, por este singular y sapiente sacerdote y editadas por el Seminario de Estudios Gallegos de Compostela, en las prensas de la Editorial “Nós”, hace más o menos 25 años. Y aún ahora, al trazar estas líneas cordiales sobre él, se nos pone la carne de gallina, recordando un examen que nos hizo sobre los grupos PE y CE de consonantes latinas (Clavis, Pluviam) en sus diversas variantes españolas (llave y lluvia). Y luego otro, más terrible aún, sobre un germano de Koenisberg, más pesado que el plomo derretido, llamado Manuel Kant. Obtuvimos, en las dos asignaturas, un “aprobado”, mondo, lirondo y raspadito, y salimos del aula dando brincos como niño con zapatos nuevos, pues el tal cura, literato y sabihondo, era en esas materias el hueso más duro de roer para los estudiantes de toda la universidad.

Meses después, ya sin la obligación de hacerlo, hemos asistido a un curso de conferencias dadas por él sobre “Lope de Vega y sus Mujeres”. La Universidad, la Curia Eclesiástica y la pechoña sociedad compostelana estaban consternadas por la “libertad” con que el sapiente y honesto curita aldeano hablaba de los deliquios amorosos del Fénix de los Ingenios Españoles, Quizá habían olvidado que el doctor Gómez Ledo era quien había traducido del latín a la dulce, lírica y sensual lengua gallega, “El arte de amar...”
Artigo reproducido no libro LA FERIA DEL MUNDO
Biografía de Ángel Amor Ruibal
Máis sobre a filosofía de Amor Ruibal
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 28-02-2010 09:26
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EXCAVACIÓNS EN COMPOSTELA
RSP comenta con graciosa sorna os achados que se están a facer no subsolo da catedral onde apareceron mostras importantes. Neses anos estábase a falar de se os ósos atopados eran os do apóstolo e comenta a graciosa anécdota ao respecto aínda que nas nosas pescudas sabemos que o arcebispo na época en que apareceron os supostos restos de Santiago non era galego -Miguel Payá-, e os que sí o foron Manuel Lago entre 1923-1925, non chegou a cardenal e adicouselle un Día das Letras Galegas en 1973, e Fernando Quiroga entre 1949-1971 foi nomeado cardenal en 1952, data posterior a este artigo.


27 de febrero de 1950

EXCAVACIONES EN COMPOSTELA


Por Ramón Suárez Picallo

En la ciudad universitaria y archiepiscopal de Santiago de Compostela se celebrará en breve un Congreso Internacional de Prehistoria y Arqueología, según informa el ilustre Profesor de esas eruditísimas materias, doctor Luis Pericot.

Y asegura el sapiente dómine que en esa gran tenida serán conocidas y estudiadas por los especialistas, verdaderas maravillas halladas en recientes excavaciones hechas en la subtierra de su famosa Catedral.

En efecto, la célebre Basílica Jacobea es desde hace más de un siglo objeto de gran curiosidad por parte de los arqueólogos, empeñados en hallar cosas extraordinarias más debajo de sus sólidos cimientos. Y así aparecieron originalísimos documentos, como por ejemplo, el comedor de su primer Arzobispo, don Diego Gelmirez –1100 a 1200– una preciosidad del románico civil, cuyos personajes, verdaderos decorativos en granito vivo y pulimentado, en vez de músicos de la Corte celestial, profetas y apóstoles, con cocineros portando empanadas de lamprea, cabritos asados, y como postre grandes cetas de racimos de uvas.

Poco después de este extraordinario descubrimiento, llegó a la Diócesis Apostólica un ilustre Cardenal dionisíaco y epicúreo muy docto en Sagradas Teologías, pero más docto aún en el buen comer y mejor beber. Estaba por entonces en tela de juicio la autenticidad de los restos de Santiago el Mayor, Santo penate del templo y del país, y su eminencia ordenó a un grupo de sabios que se hiciesen, al respecto, nuevas y minuciosas investigaciones.

Y un día, estando el Emérito purpurado durmiendo la clásica siesta española, después de un copioso almuerzo, fue perturbado su plácido descanso por los gritos jubilosos y entusiastas de su Secretario de Cámara, eminente arqueólogo que había participado en las nuevas excavaciones.

-¡Monseñor!, ¡Monseñor! Lo hemos encontrado y es indudablemente auténtico –gritaba el erudito escriba diocesano–.

Monseñor el Cardenal Arzobispo abrió los ojos, y en ese estado nirvánico del duermevela, preguntó con voz lánguida:

¿El qué habéis encontrado, hijo mío?

-El cuerpo del Apóstol – respondió el secretario.

-Pues seguid trabajando hasta que encontréis el del caballo blanco de la batalla de Clavijo, y avisadme después.

En España hay dos versiones incompatibles de Santiago Apóstol: el dulce y manso peregrino, con cara de campesino agobiado por los foros y los tributos, con humildes sandalias en los pies y bordón del país de Judea, predicador del amaos los unos a los otros; y el otro, adalid guerrero, montado en brioso caballo blanco, matando moros a diestro y siniestro, en la batalla de Clavijo. En Galicia nadie cree en la existencia del de Clavijo ni de su batalla, invención mitológica de Castilla, en su guerra contra el moro infiel. Y el Cardenal Arzobispo de nuestra anécdota era gallego y por eso ordenó a su Secretario seguir excavando hasta encontrar al caballo, mientras él seguía gozando de su plácida siesta.

Es de esperar que en este anunciado Congreso, además de los restos del santo Apóstol, sean exhibidos los de su caballo. Y si no es así, que sigan excavando.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 27 de febreiro de... 1948)
Este artigo aparece tamén na escolma LA FERIA DEL MUNDO, publicado `polo CCG no ano 2008.
Sobre os restos do apóstolo
Reproducción do artigo no libro LA FERIA DEL MUNDO
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galicia - Publicado o 27-02-2010 12:55
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ASTURIAS

Hoxe RSP adica o seu artigo a Asturias. A raíz da folga dos mineiros acabou na cadea. Aquí fai unha sínteis da historia do pais e lembra o carácter e maneira de ser das suas xentes. E como anécdota fala dunha borracheira que colleu a base de sidra...
Escribiu outro artigo adicado a Covadonga e á "santina" que difundiremos noutra ocasión.


26 de febrero de 1950

EVOCACIONES Y RECUERDOS
ASTURIAS LA INVICTA


Por Ramón Suárez Picallo

En la línea Nor-noroeste de la Península Ibérica hay un recio país –damos aquí a la palabra “país” su significación de “paisaje”– que se llama Asturias, nombre con resonancias milenarias en la Historia de España desde sus primeros albores.

Mucho antes de que las legiones romanas se acercaran con asombro y con temor sagrados al misterio del mar tenebroso, que aún no tenía otras orillas, fue Asturias lugar de encuentro y de entendimiento, entre cántabros y celtas, fenicios y griegos, que andaban por entonces más o menos a bien. De ahí que la Asturias actual sea, en una sola pieza, tierra de magníficos labradores, de mineros valientes, de arriscados navegantes, de pastores y de vaqueríos, y de hombres de letras, artes y ciencias, y de pobladores y colonizadores, que reprodujeron con gloria y provecho la vieja estirpe en mundos y continentes, situados en remotas latitudes. Dentro de la historia peninsular es Asturias punto de referencia obligado de las hazañas que hicieron capítulos definitivos; entre ellos Covadonga, punto de arranque de la reconquista Cristiana de España; cuna de las primeras monarquías auténticamente españolas, y centro ecuménico con León y con Galicia, de ese magnífico periodo medieval español, entroncado, por las viejas entradas romanas, los caminos de las peregrinaciones jacobeas, y las rutas guerreras hacia el Sur lleno de infieles, con toda la Europa y el Africa de aquellos tiempos. Y, vinculada entrañablemente más tarde al nuevo mundo, por medio de un grupo de pioneros, salidos de sus puertos de Gijón y Avilés, pariguales de Bilbao, Laredo y A Coruña, expandidos hacia los cuatro puntos cardinales del Globo Terráqueo.

En América, los asturianos –como los catalanes, los vascos, los extremeños y los gallegos- estuvieron en todo; en las primeras guerras civiles, en la Religión en la Encomienda, en las artes y en las letras, en la Milicia y contra la milicia. El más grande enemigo de Simón Bolívar en la lucha por la independencia de América fue un asturiano; y el único amigo que le dio albergue en la hora del desconsuelo, de la derrota y de la muerte, fue también un asturiano.

Asturianos de Cuba, fueron valerosos enemigos de su Independencia, y un asturiano ofreció al primer gobierno independiente de la Isla un empréstito fabuloso, los asturianos son fieramente individualistas; y son a la vez los primeros colectivistas de España. Por eso Asturias fue, quizás, el lugar de España donde el Señor Feudal lo era de verdad y en toda su amplitud; y fue el lugar de donde salieron los primeros grandes maestros del Libre Pensamiento español contemporáneo: ¿Nombres? Gaspar Melchor de Jovellanos y el Divino Argüelles, por no citar más, esclarecidos espíritus enciclopedistas y liberales, cuyas ideas, transformadas a tenor de nuestros tiempos, florecieron más tarde en la Ilustre Universidad de Oviedo, la primera de toda España que implantó la Extensión Universitaria Popular. Es decir, que lanzó a sus profesores más ilustres –los Posada. Los Altamira, los Alas, los Buylla, los Alvarez y cien más- a los centros populares y obreros, grupos políticos, ateneos, cooperativas y sindicatos, para que divulgaran la Buena Nueva de una Cultura sencilla depurada, puesta al alcance de todos.

Sí, señor; Asturias, como todos los pueblos con recia personalidad, no es un grupo uniforme a modo de rebaño regimentado y reglamentado; allí, cada hombre hace punto de honor de su libre albedrío, porque se siente capaz de ser un Rey, un Presidente de la República, aún, si a mano viene, un Imperio Independiente. ¿Causas de esta maravillosa variedad espiritual? Vamos a examinarlas ligeramente.


ESPÍRITU Y PAISAJE

Todo paisaje crea un estado de ánimo, una emoción lírica, una modalidad de sentir, del pensar y del obrar. Y Asturias tiene en sus reducidos linderos geográficos cuatro paisajes claramente definidos, cada uno con sus variantes: Un paisaje de alta montaña, solemne, dramático, erguido, donde nacieron las más hermosas canciones individuales asturianas de todos los tiempos. Peñamellera de Arriba y Peñamellera de Abajo, al pie de un Pico, desde el cual, según la leyenda, se divisa toda España, resumen ese paisaje junto con los hermosos puertos: Pijares, El Pontón y Somiedo. Y quizás convenga recordar que de aquella zona de Peñamellera, son todos los ferreteros y merceros de Chile, el primero de los cuales fue don Fernando de la Vega, natural de Guarías, que ya estaba en Chile cuando Méndez Nuñez bombardeó Valparaíso. Y otro asturiano de Peñamellera –patriarca de una ilustre familia de San Fernando– fue el impulsor de los primeros cultivos del arroz en todo Chile.

El otro paisaje asturiano, poco conocido, es el de las tierras labradas y de panllevar, verdes, jugosas y húmedas, cubiertas de panorama y ganados. Es la que llamaríamos la zona virgiliana de Asturias, en la que se unen el buen vivir, los versos de la sidra, conservada en pipas y servida en culínes, con un arte que no conocían ni Dionisios ni Anacreonte. Los poetas y los novelistas –Pérez de Ayala y Palacio Valdés– y los humoristas asturianos inspirándose en este paisaje amable y cordial, para escribir obras de antología, “Adiós, Cordero”, el más conmovedor cuento campesino asturiano que conocemos, tiene su entraña en esta comarca, donde árboles, animales y gentes viven y mueren en comunidad familiar.

Al evocar a Asturias, casi todo el mundo piensa en las minas. En efecto, entre los paisajes físicos y espirituales asturianos, en su zona minera, la más famosa de estos últimos tiempos. Las ideas políticas y sociales más avanzadas y las actitudes más heroicas adoptadas en su defensa corrieron por cuenta de los mineros asturianos. Sama, La Felguera, Laviana, Carbayín y Mieres son pueblos símbolos en el rudo vivir de bajo tierra y del bravo luchar por un mundo mejor sobre de ella. Es éste, de las minas situadas en la Cuenca del Río Nalón, otro vigoroso, original e inconfundible paisaje asturiano.

La costa de Asturias tiene un gran puerto internacional que comunica al país con todo el mundo; Gijón, puerto y ciudad, que no tiene nada que pedirle a sus similares del Océano Atlántico. La Estaca de Bares y el Cabo Ortegal, señales de la vieja navegación de los fenicios, situadas en los próximos lindes un pequeño puente de Cangas de Galicia, marcan rutas históricas, iniciadas en la vieja Gijón; y muy cerca de allí, Avilés, de donde salió un día un asturiano sencillo y común llamado José Menéndez, que al correr de los años sería dueño de las Patagonias y sus alrededores; fundando pueblos, poblando desiertos, creando familias y ofreciéndole al descubridor del gran Estrecho, un monumento con esta sobria y épica dedicatoria: “A Magallanes, Menéndez”. Así, de igual a igual, y de tú a tú, como suelen hacerlo los asturianos de raza y de estirpe. Y entre estos puertos mayores Lastres, Candás, Illanes, Rivadeselia y Luarca, especie de poema toponímico y pescantín de la Asturias periférica, desbruzada sobre el mar.

Asturias tiene por capital de su antiguo reino, principado y región a una de las más ilustres ciudades de España: Oviedo, que les da a todos estos nombres una unidad central, geográfica, histórica, espiritual, política y administrativa, dentro del Estado español. Es una ciudad de tierra a dentro, maravillosa por su situación e inconfundible por su personalidad. Su historia conocida, arranca del siglo VIII (año 761), debido a la fundación religiosa del monje benedictino Fromestano, denominada “Regla sede”; desde Fruela I. Corrió rudos avatares guerreras en el primer período de la Reconquista, mientras reyes, obispos y señores la colmaban de mercedes, Alfondos, Ordeñes, Garcías y Ramiros, todos reyes ilustres, la tuvieron por capital, mandando construir dentro de su recinto templos incomparables y palacios de sin par de belleza y señorío. Y de sus primeras escuelas y de su actual Universidad salieron, santos, sabios, filósofos y poetas de fama mundial, muchos de los cuales recorrieron como maestros toda Europa y toda América.

Oviedo era en 1932 –fecha en que la vimos por última vez– una ciudad burguesa, fina, culta, hospitalaria, y acogedora como pocas, abierta toas las ideas y a todos los pensamientos. Su agua, su carne y su pan eran una exquisitez helénica, aparte de la sidra, que eso es cosa de punto y aparte.

Un abogado, un periodista, varios campesinos, dos diputados y un militar de Carrera –todos los cuales murieron de mala e injusta muerte– nos invitaron a conocer Asturias en 1932. Tenían preparado en nuestro agasajo un impresionante programa. Visitas a la prensa local, a la Universidad, al Ateneo y a la Cámara Santa de su ilustre Basílica. Luego, almuerzo en Gijón, consiste en cabezas de merluza, guisadas por Zabajo, famoso tabernero del próximo puerto; un viaje a Avilés, con visita a varias casas campesinas de la costa y el regreso otra vez a Oviedo por una carretera maravillosa.

Cumplimos cabalmente la mitad del programa, pero de la otra mitad, jamás tuvimos noticias. En cada casa, en cada chigre, y en cada rincón, estábamos obligados por rigurosa cortesía a comer unas magras de jamón, unas tajadas de chorizo, y beber un culín de sidra. El culín es apenas un dedo del precioso jugo de manzana que los asturianos hacen como nadie; echado desde la pipa al vaso a lo largo de una especie de bomba aspirante y expelente, que le da al exquisito licor un tono y un gusto especial, embrujador y cautivante, del que nadie se salva. Pero la sidra como bebida no avisa por etapas como lo hace el vino. El bebedor de culines se siente más fresco que una lechuga después de empinar más de cien, hasta que de pronto cae verticalmente y se queda dormido como un tronco. Y esto nos pasó yendo al Hotel Covadonga a nosotros, que aún hoy no sabemos como ni por donde hemos llegado al Hotel Covadonga de Oviedo, después de nuestra primera excursión por Asturias.

Al siguiente día, nuestros amigos ovetenses se rieron mucho de nosotros y de nuestra ignorancia sobre las características de su famoso trago, que por ser de jugo puro de manzana, lo habíamos considerado tan inofensivo como un vaso naturista y vegetariano, de tomate o de zanahoria.

Subimos después de la aventura a las altas montañas y a los puertos empinados; estuvimos en su zona minera y bajamos a los valles de ensueño; en todas partes la hospitalidad abierta, iluminada por la canción, la gaita y la danza a modo de lírico saludo y a veces por dichos rotundos, referentes a ideas y a pensamientos que fueron y serán por mucho tiempo Evangelio del pueblo asturiano.

Cuando tomamos el tren, que nos conduciría a la vecina y fraterna ciudad de León, les preguntamos a los amigos asturianos que nos acompañaban:

¿Qué misterio encierra esta Asturias, que es a la vez tierna y brava, revolucionaria y lírica; viajera por todos los mundos y apegada siempre al terrón nativo? La respuesta no se hizo esperar, y fue así: çesta es la Asturias invicta donde nadie entró ni entrará nunca a contrapelo, como no sea pasando por encima de sus defensores muertos; pero es, a la vez, la Asturias abierta a todas las hospitalidades, para quienes vengan a ella con las manos extendidas en un amplio ademán de saludo fraterno.


C A N T A R E S

Soy asturianín
soilo de verdad
nacido en la Corredoria.
Todo el que nació en Asturias puede ya decir
decir que nació en la gloria.

Alta montaña
Vaqueiriña, vaqueira
me ofreciste querer...
Nunca me olvides, prenda.
Que dame la mano pa´subir al horreo
que dame la mano que de bena morrero.

Tú me ofreciste un quesu
En señal de matrimonio.
El matrimonio fue malo
Vuélvase mi quesu al horreo.

Irónicos
La casa del señor cura
No tiene más que una cama.
Si en la cama duerme el cura
¿Dónde diablos duerme el ama?
cartexiar con la de Asiero
y casar con las de Navas.
Que tienen las piernas gordas
Y la cintura delgada
De ternura
Marchó Pachín pa´la siega
Y po´l camino acordóse
De la mujer y de los fiyos...
Y dio la vuelta y volviése.

Mineros
Pumarabule, el Candín
Saús y La Mosquitera (1)
¡Desde sama el Carbayin
viva la gente minera!.
Cantares locales (De casi todos los pueblos)
Villaviciosa hermosa
¡Que llevas dentro
que me robas el alma
y el pensamiento!

Yo fui al carmín de la Pola
recuerdos traje de allí
yo quise a una polesina
y ella no me quiso a mí.

Danza prima.

¡Ay! Un galán de esta villa
¡Ay! Un galán de esta casa
¡Ay! Diga lo que él quiera
¡Ay! Diga lo que él buscaba
¡Ay! Busco a la blanca niña
¡Ay! Busco a la niña blanca.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o 26 de febreiro de ... 1950)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 26-02-2010 08:09
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José Somoza e Suárez Picallo: O mestre aos ollos do alumno.
Na revista cultural das Mariñas, A XANELA, no seu último número (outono 2009 nº 28) Manuel Pérez Lorenzo, membro desta Asociación, publicou este artigo no que lembra como RSP fala da marca, da sinal que o mestre que o achegou ás primerias letras ,José Somoza Eiríz, deixou nel. En numerosos escritos publicados hai mencións ao seu mestre e lembranzas imborrables que se recollen no citado artigo.


José Somoza Eiriz e Ramón Suárez Picallo: o mestre aos ollos do alumno


Manuel Pérez Lorenzo


Ao longo das súas páxinas de xornalista infatigable, Ramón Suárez Picallo (1894-1964) recorreu en numerosas ocasións á evocación emotiva da súa infancia en Sada: as paisaxes, o traballo no mar, as celebracións festivas, as xentes... Deses artigos, cando menos tres dedicounos a lembrar ao mestre que o achegara ás primeiras letras, única bagaxe instrutiva coa que decidira partir ao novo mundo con 17 anos. Fora ese mestre o vilalbés José Somoza Eiriz, que, nacido nos anos 50 do século XIX, rexentara durante unha ducia de anos a escola nacional masculina de Sada.

Nun dos seus textos máis fermosos, publicado en Chile no 1956, o alumno, que xa entraba no territorio da ancianidade, caracterizaba ao seu mestre cunha xenial descrición:

Era director y maestro único de la escuela don José Somoza Eiriz, caballero de extraordinaria prestancia física, de unos cincuenta años de edad, con barbilla mosqueta, tipo Napoleón III. Escritor elegante, magnífico orador y, además, astrónomo premiado con Mención de Honor, por la Academia Española de Ciencias, a causa de un trabajo maravilloso suyo, sobre la reaparición del cometa Halley, allá en el año 1909. Y, por si ello fuera poco, exquisito glosador de nuestra literatura de todos los tiempos, recitador de versos y narrador incomparable de historias y leyendas. El pedagogo más querido de sus discípulos a lo largo de medio siglo. Y no tan querido ni estimado de los padres y de los abuelos de sus educandos, aferrados a la vieja y bárbara norma de que “la letra con sangre entra”; frente a ella afirmaba don José, que “la letra entra mejor con música”.
Por lo demás, las gentes del lugar, que educaban sus hijos en la Escuela Pública, le tenían cierta inquina al señor maestro. Ellas creían que los niños iban a la escuela sólo para aprender a escribir, leer y contar, hasta las cuatro operaciones tabladas; cuando más hasta las Reglas de Tres y las de Interés, Simple y Compuesto. Todo lo otro, la poesía, las humanidades y la astronomía, por ejemplo, no pasaban de ser cosas vagas, imprecisas y sin ningún interés(1).


O mestre José Somoza, naquela Sada dos albores do século XX, atoparía serias dificultades para o exercicio da súa labor pedagóxica. Dependendo do signo político, progresista ou conservador, dos diferentes gobernos municipais, os informes sobre as inspeccións á súa escola serían favorables e mesmo gabanciosos ou profundamente críticos, segundo se desprende dos Libros de Actas do Concello de Sada.

A modesta escola que rexentaba tamén quedaría gravada por moitos anos na retina do alumno, fundida co seu entorno:

La escuela pública estaba situada en la calle de La Marina, de una villa medio labriega y medio pescantina. Y todos de origen muy humilde, trabajábamos en alguna de las dos faenas, en la tierra o en el mar y, a veces en las dos, según las épocas del año.
El local era blanco y luminoso, con muchas ventanas, y daba por el lado de atrás a uno de los valles más fértiles y más hermosos del mundo; por el frente estaba el muelle de los pescadores y, como telón de fondo, la bocarría azul, tersa como una esmeralda en las calmas chichas de la primavera y del verano, y alborotada como la Ira de Dios, en el otoño y en el invierno.
La casa escolar, su jardín, que nosotros cuidábamos, y un buen pedazo de tierra al fondo, que hacía de granja experimental, agrícola, avícola, cunícola y apícola –había en ella gallinas y conejos, ovejas y patos, y toda la hortelanía conocida- había sido donada al Municipio por la nuestra ilustre vecina, doña Emilia Pardo Bazán y de la Rúa […].(2)


Numerosos artigos que viron luz nas páxinas da prensa chilena e arxentina están salpicados polos consellos do bo mentor, sacados a colación das efemérides e conmemoracións que tanto gustaba de glosar Suárez Picallo. Así, se polo 350 aniversario do Quijote evocaba a vez primeira en que o mestre lle leu aos alumnos as pasaxes máis significativas, prendendo neles o afán pola lectura, cando no 1943, en tempos convulsos da II Guerra Mundial, se celebre en Chile a festa da árbore, lembrará as palabras de don José Somoza, nunha lección de amor á natureza:

Mi viejo y querido maestro de primera letras: inolvidable, bondadoso y paciente, don José, nos dijiste un día, hace muchos años, una frase: “Apartaos, hijos míos, de aquellos que maltratan a los animales y a las plantas. No son buenas personas”. Y después, frente al huerto familiar de cerezos, ciruelos, perales y manzanos, de nuestra vieja escuelita rural salieron de vuestros labios venerables, las palabras de elogio al árbol, en el día de una fiesta límpidas y temblorosas, como brota el agua pura de los puros manantiales.
Vuestro sermón: -¡qué sermón era!– de nobles tonos evangélicos cayó como riego amable sobre nuestra adolescencia florecida: y, a lo largo de años, de luchas, de amarguras, de amores y desconsuelos, aún conservamos, en nuestro más íntimo jardín interior la sensibilidad y la ternura de aquellas plácidas verbas.
De ellas, son pobre fruto estas palabras de hoy, dichas en Chile, en el día inicial de una Semana del Árbol: a vuestra memoria y recuerdo van dedicadas, bienquerido maestro: son nacidas en una tarde de domingo, llena de noticias de guerra y de matanza, de incendios de bosques y de avasallamiento, bajo el tronar de carros de acero y de fuego sobre bellos huertos y sembrados en flor y en fruto. Dejamos de lado la caza de noticias, para preferir esta amable plática, sobre los árboles de vuestros amores y de vuestras enseñanzas. Y ello es, porque, al enseñarnos vos, el amor al árbol, nos enseñabais, indirectamente, el amor a la paz, al bien y a la belleza, a cuyo amparo nos refugiamos, de cuando en cuando, para olvidar nuestro dolor y el dolor del mundo.(3)


O recordo do mestre era para Ramón un refuxio no que agocharse das miserias que o arrodeaban. Unha fuxida cara atrás, cara a nenez idealizada, tratando de evadir a súa irremediable condición de desterrado por unha guerra que, precisamente, rematara co proxecto de fundar unha sociedade baseada no ideal humanista, racionalista e innovador de mestres como don José Somoza.

A primeira ocasión na que Ramón Suárez Picallo evocou a figura do seu mestre foi moito antes desa época de sombras. Fora alá polo 1927, cando era un emigrado na capital bonaerense, e fixérao con motivo do falecemento do inesquecible mentor. Con este seu artigo, preñado de emocións universais, pechamos o noso, dándolle voz a Ramón unha vez máis:

“En Villalba, donde residía, falleció a edad avanzadísima el maestro nacional don José Somoza Eiriz”
Cumpliendo con su misión informativa, el cronista recorre la prensa regional en busca de noticias para satisfacer la curiosidad del lector, cuando sus ojos tropiezan con la que sirve de acápite a estas líneas. […] al tropezar sus ojos con estas pocas líneas, el espíritu se estremece de emoción y de angustia. -¡Este don José Somoza Eiriz fue su maestro en la villa natal! De sus labios escuchó, en los primeros años de la niñez, el deletreo del silabario. Y cuando alboreaba la adolescencia e iba a emprender el largo viaje de la emigración, escuchó su última clase, terminada con palabras henchidas de emoción paternal, de ventura y de buen augurio, rubricadas con su mano venerable, extendida en ademán de bendecir: “Que los caminos del mundo por donde vayas sean florecidos como una mañana de San Juan, hijo mío”. […]
Pasaron muchos años desde aquella mañana de sol en que D. José Somoza Eiriz, dictó su primera clase en el aula de la Escuela Pública de Sada; pero en la memoria de aquella rapazada que lo escuchó, entonces, y que lo escuchó luego durante doce años, vive su figura patriarcal, mitad de apóstol y mitad de gran señor. […]
Cuando en horas de angustiosa añoranza, hemos abierto el libro de nuestra vida y aparecieron, purísimas, las páginas de la infancia, nos hemos tropezado con la figura de El y de sus tres bellas manías: La batalla de Numancia, las estrellas y el “Don Quijote”. Con entusiasmo juvenil, paseándose a grandes zancadas, por el aula, con el dedo pulgar en el chaleco, su espíritu vivía todo el heroísmo de los abuelos. A través de su verbo armonioso, las congojas del sublime loco manchego, llegaban a conmovernos. Y la portentosa maravilla de los astros, en su grandeza inconmensurable tenían en el a su más rendido enamorado. ¡Como creía el la pluralidad de los mundos habitados, no sería difícil que a su alma le fuera concedido el don de habitar en alguna estrella! ¡Lástima de no saber en cual, para que nuestro espíritu estableciera con el suyo un respetuoso diálogo!(4)


Sada, 2009


Publicado en A Xanela, nº 28, Betanzos, 2009.




(1)“Evocación infantil. Cómo conocí a Don Quijote”, El Sur, 05/03/1956.
(2)Id.
(3)“Semana del árbol”, La Hora, 12/10/1943.
(4)“In memoriam. En la muerte del maestro”, Correo de Galicia, 25/09/1927.
Comentarios (0) - Categoría: Historia local - Publicado o 25-02-2010 17:16
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A TIXOLA E O PEIXE

Na obriga que asumiu RSP para colaborar e animar aos chilenos a consumir peixe, presentamos un novo artigo no que comenta un plan consistente para distribuir o peixe polas distintas barriadas e propón que ademais se lle engada un complemento: a preparación na mesma rúa, frito con aceite co que se venderá moito mellor...


24 de febrero de 1949

DESPUÉS, LA SARTÉN


Por Ramón Suárez Picallo

El señor Alcalde de la ciudad de Santiago, doctor Jesús Santos Salas, en cumplimiento de una interesante iniciativa de su Excelencia el señor Presidente de la República, pondrá en ejecución estos días un amplio plan de distribución de pescado fresco en los barrios populares. Al efecto, el dinámico e inteligente Lord Mayor mandó construir 50 carritos de mano, que serán conducidos y servidos por personal limpio y especializado encargado de venderlo adecuadamente, a precios moderados y en condiciones de frescura estrictamente vigilada. Como quien dice, vivito y coleando, del mar al carrito, del carrito a la sartén y de la sartén a la boca.

La idea es maravillosa y triunfará: y cuando triunfe en esta su primera fase habría de tener un complemento: agregarle al carrito la sartén o la paila, repleta de aceite hirviendo en los que –a la vista del público- en lugares fijos, se freirá el pescado y se venderá fresco, frito y frío, o sea a las tres efes, fórmula como se ve muy simple, que le va especialmente bien a la merluza.

Esta forma de fomentar el consumo de pescado en lugares poco acostumbrados a él, dio excelentes resultados en las ciudades interiores de Francia y de España, cuando al final de la Primera Guerra Mundial se cerraron los mercados de exportación y hubo que buscarle al producto mercados interiores. En las ferias, en las romerías populares, en los atrios de las iglesias y en todos los otros lugares de reunión pública se establecieron freidurías de pescado, que fueron la iniciación de los grandes centros de consumidores actuales. Con una particularidad muy interesante. Al principio se regalaba a cada curioso una tajada para que hiciese boca y se le pasase el recelo: una vez probado, el candidato a cliente picaba con tres raciones o más, hasta hartarse. Al día siguiente recién se le cobraba.

Apostamos a chaucha, contra peso, que si el señor Alcalde, hace la prueba obtiene el mayor éxito de toda su gestión municipal, ya muy colmada de éxitos. Y quizá valiese la pena gastar unos miles de pesos en ella a modo de experimento; por lo menos se sabría, a ciencia cierta, si la gente come poco pescado porque no le gusta o si por que le cuesta muy caro...

¡De todas maneras por algo se empieza...!


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile o 24 de febreiro de... 1949)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Consumo de peixe - Publicado o 24-02-2010 00:06
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EXILIADOS DA REPÚBLICA EN CHILE

Neste entrañable artigo, RSP ten presente aos máis de dous mil refuxiados republicanos españois que -dende Francia- saíron no Winnipeg e ao chegaren a cidade chilena de Valparaiso en setembro de 1939 e iniciaron unha nova vida...
Morriña, lembranzas, ilusións perdidas na patria lonxana, o que foi,e o que será... Centos de españois salpicaron o litoral chileno deixando tamén unha nobre pegada na nova patria de acollida...
Na foto a presidenta de Chile Michelle Bachelet homenaxea aos exiliados españois que viaxaron no barco de Neruda ao cumplirse 70 años desa viaxe en setembro de 2009.


23 de febrero de 1944

PESCADORES ESPAÑOLES EN CHILE


Por Ramón Suárez Picallo

Severiano Rodríguez, pescador asturiano, llegó a Chile en el vapor “Winnipeg”. Pertenecía a la Asturias costera que junto con la Asturias ganadera y campesina, señalaba al viejo principado noroestano de España, una personalidad rica y prócer, fuerte y distinta a la Asturias minera y proletaria. Severiano llegó a Chile “con lo puesto”; con los gloriosos harapos de su uniforme de combatiente por la República. Venían con él su padre enfermo, su valerosa mujer, y dos pequeñuelos que, a la sazón de su llegada, apenas balbucían las primeras palabras del castellano, mixturadas con los giros gráficos y rotundos del “bable” asturiano.

La llegada a Valparaíso, le infundió optimismo. Chile, la nueva patria anunciada y presentida como tierra de promisión a su afán de peregrino y de desterrado de la suya propia, tenía un largo mar, una rica costa con recantos y caletas opulentas en peces y mariscos. -“Aquí podremos vivir”– dijo en su sobrio lenguaje de hombre que gobernaba su barca con una señal de la mano. Y se quedó en la costa con los suyos, de cara al mar promisorio y misterioso. Alquiló una casita con dos piezas y un rincón para cocina; y, antes que en los muebles, las ollas y las camas, pensó en su barquichuela, en el motor y en las redes y los anzuelos: es decir, en los adminículos indispensables, para disputarle al mar, su pan y el pan de los suyos.

Todo vino, después, por sus pasos contados, junto con los peces que llegaban abundantes del mar; la casa hízose hogar amable con las camas limpias y los cacharros relucientes; en la cocina y la despensa hay todo lo necesario y la mujer de Severiano, es allí reina y señora, andando y moviéndose como una ráfaga suave y fresca de viento marino. Los chiquillos, rubios, graciosos y traviesos, son bellos como dioses infantiles; el uno ya va a la escuela con grande aprovechamiento, y el otro se sabe, de pe a pa, todo el silabario de corrido, que la madre le enseña por las noches en la casa, antes de la edad escolar, junto con otras sabidurías populares de su país natal: la cortesanía, la buena crianza, el respeto a los mayores y la ciencia, dificilísima, de mantener limpia su ropa, e intactos sus zapatos.

Ayer fuimos a la Caleta Membrillo, de Playa Ancha, en las proximidades de Valparaíso, donde vive y trabaja el pescador de nuestro comentario; a su hogar, llegaron, al mediodía, dos diputados republicanos españoles, un alto funcionario de la República y un paisano y amigo, que lleva en Chile sus buenos treinta años de trabajo. Fue, por lo tanto, fiesta mayor, con mesa blandida y blancos manteles. Como quien dice, “la casa por la ventana”; los peces más exquisitos preparados con mano maestra, y, como remembranza, la suculenta y popular “fabada” de la tierra remota, querida y añorada. Los muchachos, se van enseguida a corretear y darse tremendos chapuzones en la ribera, con otros amiguitos españoles y chilenos, muy preocupados por cierto juego de mar y de rocas que se traen entre manos. Los mayores, inician la conversación sobre graves temas políticos de la patria lejana; sobre lo perdido, lo que habrá de recuperarse, lo que es ahora, lo que fue antes, y lo que nunca más volverá a ser. Añoranzas, recuerdos, ilusiones, y, después, el silencio saudoso, consigo mismo. Quiebra el sortilegio la señora Rodríguez, con unas frases, dichas mientras levanta los manteles de la mesa y sirve el café:

-Demos gracias a Dios y a Chile; aquí comemos, vivimos y pensamos con libertad; trabajamos duro y firme, pero los chiquillos están robustos, van a la escuela y tienen amigos con quienes jugar en la playa. Pensemos en los que no tienen nada de eso, dentro y fuera de España. A mí, cuando pienso en ellos, se me queda la comida en la garganta. Ellos, los “propines” no pudieron llegar a Chile.

¿Cuántos pescadores españoles hay a lo larago de todo el Litoral chileno, disputándole a su mar el pan de los suyos? Muchos. Aquí mismo, en esta misma Caleta, hay otro grupo de Santanderinos que dan su nota original al popular barrio pescantín. En San Vicente, en San Antonio, en Antofagasta, en Iquique y en otros muchos lugares, los hombres del Norte y del Noroeste de España, están realizando una magnífica labor en pro de la pesca chilena. Tienen sus problemas, sus angustias, sus dificultades, sus defectos y sus virtudes; pero, de todos modos, quedará en Chile un buen recuerdo de su paso y de su estada, y quizá sean, colectivamente el grupo más útil y mejor perfilado de toda la inmigración republicana española, llegada después de la guerra peninsular.

En este hogar, modesto, ejemplar, limpio física y espiritualmente del pescador asturiano Severiano Rodríguez, queremos ver a todos los de sus demás compatriotas establecidos a todo lo largo de la costa chilena, con los ojos, el alma y el corazón extendidos sobre el mar. Y desde aquí los saludamos a todos cordial y fraternalmente.

Bajamos del barrio a la ribera, conmovidos y emocionados. Debruzados sobre la pequeña playa cubierta de gentes y de barquichuelas, descubrimos, sobre la roca, la efigie de San Pedro, el viejo pescador de Tiberíades, elegido por el Maestro para que lo sucediese y extendiese por el mundo el apostolado de su doctrina de amor a los sufridos y a los humildes.

Pedro, el pescador, peregrino y mártir de tierra extraña a la suya, es un buen símbolo y un excelente patrono de estas sencillas criaturas, que le disputan su pan al mar, en todas las riberas del mundo, contentos, por ser libres y por trabajar en un predio donde aún no existe la idea perturbadora de lo tuyo y lo mío.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 23 de febreiro de ... 1944)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda República Española - Publicado o 23-02-2010 01:06
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JORGE WASHINGTON
RSP escribe este artigo no 216 aniversario do nacemento de Jorge Washington pai da Independencia dos EE.UU. e o seu primeiro presidente.
RSP considerao "un cidadán honorable, xeneroso, desinteresado, posuidor dun grande sentido común que veu e venceu as circunstancias que lle eran desfavorables enton, para crear unha poderosa nación realista, san e xuiciosa."


22 de febrero de 1948

JORGE WASHINGTON


Por Ramón Suárez Picallo

El día 22 de febrero de 1732, nació en Bridges Creek, actual Estado norteamericano de Virginia, Jorge Washington, Padre de la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica y primer Presidente de la más poderosa nación democrática de nuestros tiempos. Hijo mayor de una antigua y noble familia inglesa, unía en su estirpe dos grandes tradiciones: militar la una y civil la otra.

Políticamente él, como todos los descendientes de los inmigrantes del “Mayflower”, representaba el pensamiento revolucionario, tolerante y liberal de la Revolución Inglesa que tuviera concreción encarnada en los agitados tiempos de Cromwell, mucho antes de que los enciclopedistas franceses dieran al mundo las bases filosóficas de su grande y universal Revolución. Democrática y militarmente, este rico cultivador de tabaco en Virginia, anotó en su haber triunfos y derrotas de mucho volumen, frente a los franceses primero, y, más tarde ante las tropas de la poderosa Metrópolis cuando las trece colonias insurreccionadas dieron vida a la primera comunidad nacional independiente de América, inspirada en la memorable acta de Filadelfia que proclamaba la libertad y la igualdad de todos los seres humanos en el nacer, en el vivir, y en el morir.

En el orden espiritual, político e ideológico no fue ciertamente Jorge Washington personalidad de primer plano. A su lado estaban Adams, Jefferson, Madison, Hay, Knox y Franklin, sosteniendo cada cual su pensamiento en lo concerniente a la estructura de una nueva nación, aduciendo ideas, formas y principios diferentes. Washington con infalible instinto trató de coordinar las ideas discordantes, implicó en su gobierno a todos los sectores y en carácter de espíritu aglutinante fue elegido primer Presidente después de reducir a la disciplina a las unidades militares que lo habían acompañado.

Aceptó el cargo supremo muy a regañadientes y se dedicó en cuerpo y alma a darle forma y fuerza a un estado naciente, amenazado en su origen por discrepancias fundamentales en lo interno y en lo externo. Gestionó de las potencias europeas, un poco amoscadas por el arranque independentista americano, en una disputa por los impuestos al té de los descendientes de Guillermo Penn, amistades y tratados, y logró consolidar la República, sin que –como ocurriera treinta años después en el resto de América- imperase la anarquía fomentada por los que no sabían qué hacer con La Libertad recién conquistada.

Jorge Washington –digámoslo de una vez- no fue un militar comparable a Alejandro, a Julio Cesar, a Napoleón y ni siquiera a Bolívar; tampoco fue un estadista brillante: pero fue, eso sí, un ciudadano honorable, generosos, desinteresado, poseedor de un gran sentido común que supo ver y vencer las circunstancias que le eran desfavorables entonces, para crear una poderosa nación realista, sana y juiciosa. Quizá la tónica más estimable que le da eternidad hoy en el tiempo y en el espacio a los Estados Unidos de Norteamérica, sea la resultante de la herencia de Jorge Washington, síntesis, a su vez, del mundo lógico y práctico empapado del espíritu democrático anglosajón.

Más tarde vendrían los políticos idealistas encargados de seguir la noble tradición de Jefferson: el grande Abraham Lincoln, libertador y patriarca, y el inolvidable, inmortal y bien querido Franklin Délano Roosevelt. Y con ellos los Edison, los Poe, los Whitman y todos los otros que en las ciencias, en las artes y en las letras proclaman a los cuatro puntos cardinales la fecundidad, la fuerza y el espíritu de un pueblo ejemplar, humano y justo constituido en guardián de las últimas esencias de la dignidad humana.

Por eso compartimos en este día la emoción y el fervor del gran pueblo estadounidense, evocando con él la efemérides natalicia del padre de su gloriosa nacionalidad el gran Jorge Washington. El primero en la paz, el primero en la guerra y en el corazón de sus conciudadanos.


(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o 22 de febreiro de ... 1948)
Biografía de George_Washington
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (políticos) - Publicado o 22-02-2010 00:48
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TAXIS CON MEIGALLO EN CHILE

RSP comenta neste artigo unha curiosa anécdota que lle ocurriu a seu bo amigo Eduardo Blanco Amor, durante a sua estadía en Chile e que recolle no seu libro "Chile a la vista" no artigo titulado Los Taxis esteticistas e que se pode ler accedendo ao link indicado.
A Introducción do libro -que está incompleta na rede- é de Edmundo Moure, colaborador neste blog e entrañable amigo quen nos facilitou tódolos artigos que RSP escribiu dende Chile e que estamos a publicar neste medio.


21 de febrero de 1949

LOS TAXIS BRUJOS


Por Ramón Suárez Picallo

Hace algunos meses, un gran escritor español –Eduardo Blanco Amor- en una serie de artículos titulados “Chile a la vista” y publicados en “La Hora”, dedicó una parrafada humorística a los taxis. Sin quejarse de la anomalía, afirmaba humorísticamente que durante quince días consecutivos había tomado un taxi en el mismo sitio de Santiago para hacer idéntico recorrido todos los días, y que, ni una sola vez, la tarifa había sido la misma.

El escritor trató en vano de justificar el hecho, echando pestes contra las “máquinas” extranjeras que, a pesar de venir de un país famoso por su uniformidad, son totalmente discrepantes en el andar, en el rodar y en el correr de un lado para otro por las calles santiaguinas.

El misterio acaba de ser revelado ahora por el Inspector Jefe del Departamento de Tránsito de la Municipalidad de Santiago, don Ernesto López Batte, quien descubrió la existencia de varios taxímetros “brujos”; es decir, acolchonados, desatornillados y puestos en forma que marquen tres veces más de lo que deben marcar, según el tiempo gastado y los kilómetros recorridos. Nosotros, que como el amigo escritor ya mentado, tenemos cierto respeto por las brujas y por las brujerías, protestamos por el hecho de que se las complique en tan feos negocios. Ya lo hicimos, otra vez, cuando ciertos comerciantes deshonestos cargaban las balanzas en su favor y las gentes con tendencia a darle al hurto nombre distinto, les llamaban “balanzas brujas” con cierta tolerancia.

Y eso no está ni medianamente bien. Las brujas, con sus aquelarres sabatinos, sus vuelos en rabos de escoba y sus entrevistas con el maligno, son una cosa; y los ladrones que hurtan mediante una máquina tramposa son otra muy distinta y mucho más peligrosa.

“A cada cual lo suyo”, como decía el que sacaba trigo de la troje del vecino y lo pasaba a la suya.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 21 de febreiro de 1949)
O mesmo artigo aparece publicado na escolma de La Feria del Mundo publicada polo CCG no ano 2008.
Ler o artigo de Blanco Amor citado (páx. 46-47)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 21-02-2010 00:57
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Film de un marinero gallego que pudo ser senador en América - por Ribas Montenegro
Suárez Picallo durante a entrevista que lle fixo o autor deste artigoRecuperamos da prensa un interesante artigo de Ribas Montenegro sobre a biografía de Ramón Suárez Picallo, entón deputado a Cortes. Para a súa confección entrevistouse co sadense, momento que quedou reflectido na imaxe, tamén recuperada, que o acompaña.



Film de un marinero gallego que pudo ser senador en América


En gracia a la brevedad, el reportero prescinde de las preguntas y respuestas. Del diálogo transcrito, que haría más extensa esta información, y compendia su interlocutorio con Picallo, este hombre salido de la entraña del pueblo gallego para vocear ante el Estado las aspiraciones de sus hermanos los labradores, los marineros.

Picallo nace en Sada, un pueblecito del litoral galaico, mitad labriego, mitad mareante y pescador, como todos los de la costa atlántica. En su niñez empuña el remo y la primera peseta que gana es yendo a la pesca del boliche. A los diez y seis años se va a América, empujado por ese afán de más allá que tienen todos los gallegos enxebres. En la inmensidad bonaerense se encuentra solo y desamparado. Entra de peón en una botica, y luego, en unos almacenes de productos químicos. Más tarde se emplea en un almacén al por mayor. Lo despiden por no acudir al trabajo el día 1º de Mayo. Marcha luego a Montevideo y Brasil, en busca de trabajo, y consume, sin encontrarlo sus pocos ahorros. Regresa a Buenos Airea, y con un paisano se coloca de vendedor ambulante de dulces; dulces que tiene que portar llevando una cesta en la cabeza. Por exceso de trabajo, enferma y pasa seis meses en un hospital. Se emplea luego en la Aduana de Buenos Aires, y la organización obrera de estos empleados le nombra secretario y redactor de su boletín. Por entonces empieza su actuación de propagandista y fautor de las reivindicaciones sociales. La Asociación de Empleados Postales le nombra su secretario. Una huelga desafortunada da al traste con todos los avances sociales, y se deshacen las organizaciones societarias. Un acontecimiento que pone a prueba sentimentalidad étnica lo aleja de la lucha social momentáneamente, y vuelve al mar: al mar donde todos los gallegos costeros buscan refugio para ahogar su saudade fundamental. Se enrola en la tripulación del vapor argentino Helios, como camarero; luego es peón de cocina en otros buques. Se hace después periodista. Funda la revista Celtiga y otros periódicos, que mantienen viva en Sudamérica la llama de la galleguidad.

En 1914 ingresa en las organizaciones obreras bonaerenses y en las Juventudes socialistas de la gran capitel del Plata. Es candidato a concejal y diputado. Los comunistas de Buenos Aires lo proponen para senador. Recorre toda la República Argentina fundando Sindicatos.

En 1917, en la lejana Patagonia resuena por primera vez una voz reivindicadora para los derechos de los hombres que trabajan: es la de este gallego.

En 1926, los obreros marítimos argentinos lo designan consejero técnico de su Delegación en Ginebra.

Al proclamarse la República en España, las Sociedades gallegas de Buenos Aires lo diputan como su representante en la Península. Llega a La Coruña, da una conferencia en la Sociedad de Artesanos, de esa capital, y al terminar, el auditorio, puesto en pie, lo proclama diputado a las Constituyentes. Victoria electoral. Sobreviene el bienio gilroblista, y otra vez, como cuando llegó casi niño, a la capital argentina. No tiene entonces más que cincuenta pesetas de capital para toda la vida. En tres años se hace bachiller y abogado, a fuerza de matrículas de honor. Durante la revolución de Octubre va a la cárcel. Y de ella sale para venir al Parlamento español como genuino representante de esa Galicia que tales hombres produce y que hasta ahora fue tan mal conocida.


RIBAS MONTENEGRO

Crónica, Madrid, 19/04/1936
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 20-02-2010 10:31
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ÁRBORES
De novo RSP escribe sobre o coidado e respeto á natureza. Trátase agora de comentar a iniciativa do goberno chileno para frear o avance do deserto nese pais.
Si plantar unha árbore é unha maneira de alcanzar a inmortalidade, según RSP "dar vida a un bosque é ser tantas veces inmortal como árbores teña ese bosque".
Este é o segundo artigo que difundimos sobre o tema pero aínda hai máis que oportunamemente publicaremos. Insistimos no adiantado que se mostra o noso autor, de cara a protexer este planeta que habitamos.


19 de febrero de 1947

Á R B O L E S


Por Ramón Suárez Picallo

Parece ser que el Gobierno chileno, por intermedio de su Ministro de Tierras y Colonización, está dispuesto a llevar a cabo un amplio plan de población y repoblación forestal en el Norte Chico. La terrible sequía de este año y el notorio avance del desierto pampeano hacia zonas otrora verdes y fértiles, con grave perjuicio de la economía agropecuaria nacional, y con la angustia de varias decenas de miles de personas, constituyen problemas de bastante gravedad como para que los Poderes Públicos estudien y traten de resolverlos, no sólo en sus consecuencias inmediatas, sino que muy especialmente, con vistas a evitar su repetición en el futuro.

Trátase de ir al fondo de la cuestión. Las ayudas momentáneas, los subsidios circunstanciales, ésta o aquella obra de emergencia, no pasan de ser remiendos nuevos en paños viejos. El norte chileno, con otras muchas tierras desérticas y sedientas del Continente americano y de otros continentes, no tienen más que dos remedios: un sistema difícil y costoso de irrigación, trayendo el agua o sacándola de donde se halle y la creación de arboledas y bosques, capaces de levantar una valla que contenga el avance del desierto y de provocar un régimen de lluvias naturales imposible de sustituir con otros procedimientos. Árboles, árboles y árboles; he ahí la consigna y el sortilegio para trocar en plácidos y fecundos vergeles, los desiertos, los páramos y los descampados. Fuente de riqueza, fuente de salud y fuente de belleza, que da fisonomía a un país, al regir las principales características físicas y climatéricas de su paisaje.

Una patria no es sólo un conjunto de leyes que regulan su soberanía independiente, su vida política y las relaciones civiles entre sus ciudadanos. Una patria es, además de eso, y por encima de eso, una tierra fecunda, un paisaje amable, una personalidad geográfica y toponímica, creadora de una espiritualidad nacional.

TRAYECTORIA INVERSA

Mientras todos los países del mundo, tratan de acorralar, de cerrar, de reducir el desierto a sus mínimas proporciones, arrebatándole un metro o diez metros diarios, tratando de fecundizarlo y de transformarlo, aquí en Chile se produjo, desde hace muchas décadas un fenómeno inverso. El desierto se agrandó día a día; ¿Por incuria, por codicia, por desamor a la belleza rural? No nos atrevemos a decir el porqué, pero lo cierto es que la inconmensurable riqueza forestal de Chile, enemiga del desierto, reguladora de las lluvias y elemento estético de primer orden, tiene muchos enemigos y muy pocos e ineficaces amigos.

En el bello, verde, jugoso y sombreado sur, incluso, los roces a fuego, las talas impías e indiscriminadas, sin repoblar lo despoblado, hechas por gentes que suelen decir, “detrás de mí el diluvio”, corre el peligro cierto de que el secano norteño –otrora cubierto a su vez de ricas arboledas – avance hasta sus predios jocundos y los convierta en desierto desolado.

Es pues, muy oportuna cualquier iniciativa gubernamental orientada en el sentido de crear una seria política forestal con vistas al hoy, al mañana, y al pasado mañana. Primero, levantando en el norte un muro verde que ataque el avance del desierto ya existente allí, y después tratando de evitar que el vergel de hoy no sea desierto mañana, por dejadez, codicia o incuria de quienes no saben vivir para el futuro.

Hay un refrán que dice que “nadie come nueces del nogal que plantó; pero muchos bendicen al que plantó el nogal”. Plantar un árbol –es, según decir de un gran escritor español– un modo de lograr la inmortalidad. Dar vida a un bosque es ser tantas veces inmortal como árboles tenga el bosque.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 19 de febreiro de... 1947)
Outro artigo de RSP sobre as árbores
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Natureza e Medio Ambiente - Publicado o 19-02-2010 01:12
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