A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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CUENTOS DE NAVIDAD (3) La nochebuena en el Purgatorio
LA NOCHEBUENA EN EL PURGATORIO

EMILIA PARDO BAZÁN

Publicado tal día como hoxe, fin de ano ... pero hai 121 anos
(EL IMPARCIAL 31 de decembro de 1892)

El poeta suicida, que me había guiado por los laberintos y recovecos de los círculos infernales, me sacó al fin de la caverna, y juntos salimos a dilatada llanura. Pensé hallarme en los descampados de Castilla, porque si la tierra era árida y de cansado y polvoriento matiz, en cambio, el cielo, vestido de dulce color de zafiro oriental, resplandecía con hormigueo de diamantinas constelaciones. Lo que me persuadió de que me hallaba bien lejos del país castellano fue distinguir entre ellas la centelleante Cruz del Sur.

A lo lejos se oía el choque de las olas contra una playa. Guiados por el ruido, nos fuimos acercando a la orilla. Una barca se columpiaba sobre el oleaje -porque oleaje tenía aquel mar, oleaje vivo y fosforescente, como el del Cantábrico-, y una brisa rauda y salitrosa hacía palpitar las velas. Entramos en la barca, y el poeta, tomando los remos, la desvió muy pronto de la orilla. Así que encontramos el filo de una corriente, alzó los remos y dejó que el viento y el agua nos llevasen sin esfuerzo hacia la isla que se columbraba, lejos aún, bastante lejos, entre los violáceos crespones de neblina de la noche.

-¿Vamos a ver más penas todavía? -pregunté al vate menor, deseosa ya de que terminase nuestro periplo.

-¡Penas! -suspiró, dolorosamente, el condenado-. ¡Ah, quién pudiera sufrir las penas que ahora veremos! No hay más pena verdadera que la que no tiene fin. Un día tras otro consúmese el tiempo y se van absorbiendo las horas como agua filtrada por arena; todo suplicio se hace llevadero al pensar que cesará, y como decía Virgilio -mi ilustre antecesor- la última hora de la vida es el desquite de los vencidos. Pero en la región donde yo habito y de donde acabas de salir no hay días ni horas..., sino un infinito de tiempo siempre presente, sin límite, sin sucesión, sin forma particular... ¡Loco se vuelve quien en ello piensa!

Llena de compasión guardé silencio, y el poeta, dejando caer sobre el pecho la faz, calló también. Nos íbamos acercando a la isla del Purgatorio; sus dentadas costas, sus ribazos, sus vaporosas lejanías, sus valles, se divisaban claramente a una luz que se parecía mucho a la de la luna, o, mejor dicho, a la eléctrica, y que permitía apreciar los colores. Noté que, al acercarnos a la isla, las olas fosforescían más y se volvían transparentes, con la transparencia pálida de la piedra llamada tan propiamente aguamarina: todo era verde alrededor nuestro, y la isla, poblada de tupidísimo arbolado, verdeaba también como gigantesca esmeralda engastada en el oro fino de los arenales, adonde atracaban sin cesar barquillas atestadas de almas, una multitud silenciosa, vestida de verdes tunicelas, hechas tal vez de follaje. La claridad verdosa, difundida en el aire, teñía las caras de un matiz singular, como si se reflejasen en una luna de espejo muy antigua, o más bien como si las mirásemos al rayito fosfórico de un gusano de luz.

-Todo es verde aquí -dije al poeta-. Solo tú me pareces del color de la cera purificada.

-Ya comprenderás la razón -respondió el suicida, con calma horrible-. El verde es el color de la naturaleza, la cual resucita a cada primavera, y al derretirse la nieve, aparece lozana y fecunda, como si no la pudiese ofender el tiempo. En el Purgatorio observarás siempre esa entonación gozosa y juvenil. El Infierno es rojo; el Purgatorio, verde... ¡Repara qué prados, qué selvas, qué frondosas plantaciones!

Entrábamos en una ensenada que rodeaba vegetación tropical, y la barca se detenía, presa en una maraña de algas finas como cabelleras y recias como cordajes de esparto. Saltamos sobre las piedras, que hacían un muelle natural, y abriéndonos paso al través de matorrales espesísimos, llegamos a espaciosa explanada, donde hormigueaba innumerable multitud. Desnudos, o revestidos cuando más de una sobrevesta de lampazos, parecida a la que llevan los salvajes esculpidos en los pórticos de las catedrales, se apiñaban en la inmensa planicie los sentenciados a presidio espiritual, o sea, las ánimas del Purgatorio. La costumbre de verlas siempre, en pinturas y retablo cercadas de lenguas de llama, me hacía desconocerlas con aquel atavío.

-¿No hay fuego aquí? -pregunté al poeta.

-Esta noche no lo hay ni en el Infierno. ¿Cómo querías que aquí lo hubiese? -respondió mi guía-. Sin embargo, aquí el fuego nunca es visible. Esas ánimas de retablo que pintáis en la tierra son un medio de dar a entender a los sentidos lo que no podría comprender acaso la razón... y es que aquí se arde por dentro; se sufre una calentura que nunca remite..., excepto esta noche; una calentura de cuarenta y un grados y varias décimas, que disuelve la sangre, seca el corazón, abrasa las fauces, incendia el cerebro y engendra continuo delirio. En el Purgatorio se vive delirando. Esto es un semillero de inventores, de descubridores, de escritores, de artistas, de locos sublimes que todo lo quieren transformar, regenerar y embellecer; su dolorosa fiebre se resuelve en concepciones mitad absurdas, mitad grandiosas, y los únicos momentos en que descansan es cuando pueden acercarse a aquella fuentecilla que brota allí, ¿no la ves?, entre dos peñas..., y que está formada con las lágrimas de los que rezan por las benditas almas del Purgatorio, sospechando que reside en él alguien a quien amaron... Una sola gota de ese milagroso manantial les rebaja la calentura... Lo malo es que a veces la fuente corre tan escasa, tan escasa, que no llega ni para remojar los labios... Hay épocas del año -Carnavales, por ejemplo- en que casi se agota la fuente... En cambio, el día de Difuntos surte abundante, impetuosa, y su rumor consuela a las ánimas... ¿No has estado tú en el campo el día de Difuntos? ¿No te ha parecido que en la danza de las hojas secas, en el estridente aullido de las ráfagas de invierno, en el gotear de la lluvia, en la voz del mar cuando embiste contra las peñas, hay voces misteriosas, voces del otro mundo? ¡Las hay, las hay! ¡Cómo envidio a los muertos que reciben socorro de los vivos a quienes amaron! ¡A mí no puede socorrerme nadie! -y el poeta se echó ambas manos a la cabeza y un rugido se ahogó en su ronca garganta...

Nos llegamos a la explanada y nos mezclamos entre la muchedumbre de espíritus apiñados allí. Era la explanada una pradería de hierba densa y blanda, donde nos hundíamos hasta las corvas. En mitad del prado se elevaba un árbol inmenso, paradisíaco, singular en su forma: sobre el alto tronco brotaban de súbito dos ramas horizontales, gigantescas, pobladas de follaje, y otra rama vertical, irguiéndose en el centro, completaba la copa. La innumerable cohorte de ánimas tenía los ojos tenazmente fijos en el árbol, como si algo muy importante fuese a suceder en él...

Miré a derecha e izquierda, buscando un ánima a quien preguntar, y como llamada y atraída por mi deseo, se me presentó una mujer joven, de tipo muy conocido para mí, aunque al pronto me sería difícil decir dónde, cómo y cuándo la había visto ya. Guirnaldas de hiedra y gentiles abanicos de helecho velaban su casta desnudez, envolviéndola tan completamente como los paños de un ceñido ropaje, ayudando al mismo oficio la copiosa mata de pelo rubio esparcido por espalda y hombros, que en doradas hebras bajaba hasta los calcañares. Aquella mujer tenía la cara ovalada, la expresión candorosa, los ojos bajos, las manos cruzadas sobre el pecho; parecía la estatua del Pudor; tanto lo parecía, que hube de decírselo.

-¿Has podido pecar tú? ¿En qué pecaste? ¿Cómo viniste a las regiones de la expiación?

-Me trajo a ellas el amor, dueño del mundo -contestó la mujer rubia, a quien se le tiñeron de carmín las mejillas. Yo era una pobre muchacha del pueblo; quedé huérfana, sin más dote que mi hermosura y mi virtud. Hilando, cosiendo, barriendo y fregando se me pasaban los días de la mocedad. Sucedió que, al salir de misa, vi a un señor muy galán y bizarro. Me requebró y le adoré. Al sospechar que yo estaba encinta, las comadres del barrio me señalaban con el dedo, y las mozas de cántaro se reían o torcían el rostro. «Has pecado», me decían; y yo contestaba: «Es cierto, pero Dios me perdonará.» Mi hermano, era soldado. Al volver de la guerra y saber mi deshonra, provocó a mi seductor y fue herido mortalmente por él. Expirando, me dijo: «Has pecado; maldita seas.» Y yo contesté: «Cierto; pero Dios me perdonará.» Nació mi hijo; el abandono y la desesperación me volvieron loca..., y le arrojé al agua. Los tribunales me sentenciaron a muerte, repitiendo: «Has delinquido.» «Dios me perdonará», contesté llorando...

-¡Pobre Margarita! -exclamé, porque ya recordaba dónde, cuándo y cómo había visto aquella dulce y lastimosa efigie-. Yo no te hacía en el Purgatorio. El gran poeta alemán nos aseguró que te habías salvado y que estabas en el Paraíso...

-Mi historia es tan vulgar -contestó Margarita, modestamente-, que no sé cómo se le ha ocurrido narrarla a ningún poeta. Tampoco sé cómo ese poeta, que será un sabio, ignora que el pecado ha de pulgarse antes de entrar en el cielo. Lo diría por hermosear mi vida, que fue bien triste y bien sencilla, y bien ajena a galas poéticas... Sí, aquí estoy desde mi muerte, sufriendo, hasta que Dios quiera, la horrible calentura expiatoria. Hoy, no; hoy respiramos; hoy se humedece nuestra boca achicharrada y se calma el ardor de nuestro corazón... Hoy... al punto de la medianoche... cuando en el establo de Belén se verifique el gran suceso... aquí se verificará otro, que aguardamos con afán -y de pronto, juntando las manos, exclamó:

-¿Ves?, ¿ves? Ya se verifica... ¡El árbol florece!

En efecto, sobre el follaje del gigantesco árbol en forma de cruz se destacaban unos puntitos, diminutos primero, como cuentas de coral, y que iban creciendo, ensanchándose, cubriendo de placas rojas la verde espesura. Fragancia suavísima se esparcía por el aire, y las manchas bermejas adquirían contornos de flor, pareciendo a un mismo tiempo cálices de rosa y heridas frescas que destilasen sangre...

La muchedumbre de ánimas, al florecer el árbol, rompió en himnos de adoración; la isla entera resonó como un arpa: collados, selvas, grutas y praderías vibraron musicalmente, y el poeta, separando las manos del rostro, gimió con acento sepulcral:

-¡Felices los que esperan!


Comentarios (0) - Categoría: TEXTOS DE E. PARDO BAZÁN - Publicado o 31-12-2013 14:45
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A RESERVA DA BIOSFERA AS MARIÑAS CORUÑESAS no BOE

No xornal La Opinión de A Coruña se publica o que sigue:


El BOE hace oficial la reserva de la biosfera coruñesa.
El Boletín Oficial del Estado publica hoy la declaración de la Unesco que reconoce la reserva de la biosfera As Mariñas Coruñesas-Terras do Mandeo.

Ep 30.12.2013 | 12:03

El Boletín Oficial del Estado (BOE) publica este lunes la declaración por la Unesco de las reservas de la biosfera de As Mariñas Coruñesas y Terras do Mandeo, en Galicia, junto con las del Real Sitio de San Ildefonso-El Espinar, en la provincia castellanoleonesa de Segovia; y de Terres de l'Ebre, en Cataluña, además de la ampliación de la de Ordesa-Viñamala, en Aragón.

El reconocimiento de As Mariñas Coruñesas y Terras do Mandeo como reserva mundial de la biosfera se conoció en mayo de este año tras ser avalada la propuesta del grupo de desarrollo rural de la comarca coruñesa que planteó la candidatura por el Consejo Internacional de Coordinación del programa MAB (Hombre y Biosfera, por sus siglas en inglés), dependiente de la Unesco.
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 31-12-2013 01:27
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SEGUNDO CABODANO DE ISAAC DÍAZ PARDO
Comentarios (0) - Categoría: ISAAC DÍAZ PARDO - Publicado o 29-12-2013 16:24
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PATRIA DAS MIÑAS PALABRAS
PATRIA DAS MIÑAS PALABRAS
PATRIA DE MIS PALABRAS

Antón Tovar
(Rairiz de Veiga, 1921; Ourense, 2004.)



La lengua es la única patria del escritor.
(Mario Levi)





Patria temporal da lingua Patria temporal de la lengua
onde me acobillo e me defendo donde me cobijo y me defiendo
fixen dos ecos que sementaron hice de los ecos que sembraron
os labios dos mortos los labios de los muertos
a miña casarella de home triste. mi pequeña casa de hombre triste.

Agora son o pegoreiro probe Ahora soy el pobre pastorcillo
que conduce as greas de palabras que conduce rebaños de palabras
polas brañas lentorecidas do silencio. por los matojos yertos de silencio.

Comungo, tal un neno tatexante,Comulgo, como un niño tartamudeante,
os nomes primixenios, verdadeiros los nombre originarios, verdaderos
que desgalgan dende os outos píncaros que se despeñan desde los altos promontorios
e baixan cos regatos polas corgas. y bajan con los arroyos por las quebradas.

Termo da cabezada dise carro Extremo del cabestro de ese carro
de cantigas que regresa co seu feno de cantigas que regresa con su heno
secular, invisíbel abrazado secular, invisible atado
polo adibal do tempo. por la cuerda del tiempo.

Esculco os peitos dos mozos que esgutían Indago en el pecho de los jóvenes que claman
contra a lúa nas noites de troulada contra la luna en noches de jarana
i aturuxo só no meu libro solitario. y grito solo en mi libro solitario.
Apreixo os barazos dos suicidas Aprieto los temblores de los suicidas
que inda colgan das trabes nas casoupas que aún cuelgan de las vigas en las casuchas
asasinados pola indiferencia asesinados por la indiferencia
dos cidadaos de grabata cortesán. de los ciudadanos de corbata cortesana.

Pequena patria das palabras Pequeña patria de las palabras
tristes coma aforcados abalando tristes como ahorcados balanceándose
que eu degraño como un millo que yo desgrano como el maíz
nas miñas maos culpábeis e inocentes. en mis manos culpables e inocentes.




(Traducción de E. Moure)
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 28-12-2013 09:37
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O HEROE DO ORZÁN
Xa está en rede "O heroe do Orzán", curtametraxe realizada por alumnos da Escola de Imaxe e Son da Coruña.





No blogue do profesor Xosé Seoane (http://galegodaestacion.blogspot.com.es/) hai unha grande cantidade de información do cemiteiro de San Amaro:

- Visita a San Amaro (primeira entrega)

- Visita a San Amaro (segunda entrega)

- Visita a San Amaro (terceira entrega)

- Visita a San Amaro (cuarta entrega)

- Visita a San Amaro (quinta entrega)

- Visita a San Amaro (sexta entrega)
Galego da Estación, blogue do profesor Xosé Seoane
Comentarios (0) - Categoría: Xeral - Publicado o 27-12-2013 09:33
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CUENTOS DE NAVIDAD (2) La Nochebuena en el Infierno
LA NOCHEBUENA EN EL INFIERNO


Hacía un frío siberiano y estaba tentadora para pasar las últimas horas de la noche la cerrada habitación, la camilla con su tibia faldamenta que me envuelve como ropón acolchado, y el muelle-sofá de damasco rojo, donde el cuerpo encuentra mil posturas regalonas en que digerir pacíficamente la sopa de almendra y la compota perfumada con canela en rama. ¡Pero no asistir a la Misa del Gallo en la catedral! ¡No oír los gorgojeos del órgano mayor cuando difunde por los aires las notas, trémulas de regocijo, del Hosanna! ¡Nochebuena, y quedarse así, egoístamente, acurrucada, al amor del brasero! No puede ser; ánimo; un abrigo, guantes, calzado fuerte... A la calle en seguida.
Bañada por la misteriosa claridad de la luna, la ciudad episcopal dormía. Extensas zonas de sombra y sábanas de infinita blancura argentada alternaban en las desiertas calles. Nunca éstas me habían parecido tan solitarias, tan fantásticamente viejas, ni tan adustos los cerrados caserones que ostentan su blasón cual ostentaría la venera un caballero santiaguista, ni tan medrosos los sombríos soportales, que descansan en capiteles bizantinos.
El bulto embozado que al través de aquellos túneles de piedra se desliza a paso de fantasma, ¿no podrá suceder que realmente lo sea? ¡Lo es, sin duda! ¡Lo es! Siento que la sangre se congela en mis venas al observar cómo el bulto, saliendo de las tinieblas del soportal, se dirige a mí y se me pone delante, mudo, derecho, con un dedo apoyado en los labios. Olas de luz lunar le envuelven y me permiten distinguir su faz de cera, que recatan el alto cuello de un montecristo azul y las alas de un sombrero de fieltro caprichosamente abollado. ¡Yo conozco a este hombre... es decir, yo le conocí en otro tiempo, cuando era niña!... ¡Le vi un instante, y nunca olvidé su melancólica y pensativa silueta! Entonces, los estudiantes recitaban sus versos y celebraban sus dichos impregnados de mordaz ironía... Pero, un año después de haberle visto yo, el poeta se pegó un tiro: la bala le entró por la oreja izquierda y le salió por la sien. ¿Cómo es que pasados cuatro lustros me lo encuentro en la calle, a estas horas, la noche del 24 de diciembre, camino de la catedral?
Quiero preguntárselo, y me sucede lo que cuando probamos a gritar en sueños; en mi laringe no se forman sonidos. Él tampoco habla: me hace señas de que le siga..., y le sigo, en dirección a la basílica, cuya masa enorme se alza dominando la Quintana de Muertos.
En vez de entrar por el pórtico bizantino, donde se agolpan los fieles que concurren a la misa nocturna, mi guía y yo nos pegamos al muro de la fachada nueva, y ante nosotros se abre sin ruido una puertecilla pintada de rojo, que yo siempre había visto cerrada. Un pasadizo estrecho, que se enrosca por las entrañas de piedra de la catedral y se va sumiendo cada vez más hondo, se nos presenta: mi fatídico guía se enhebra por él, y yo voy en pos, sin miedo. Verdosas vegetaciones, humedad rezumada por los poros de la cantería, dan a aquel pasadizo gran semejanza con el interior de los acueductos. Allá, a lo lejos, oscila una lucecilla, y diríase que, en vez de acercarnos a ella, la vemos cada vez más distante. Bajamos y bajamos cuestas, rampas, escalones casi insensibles al principio, después tan escabrosos y pendientes, que ya, más que bajar, creo rodar a tropezones. La fatiga y unos asomos de susto me detienen un instante, y entonces mi guía, siempre callado, se vuelve y me hace señas de que continúe. Ya no son escalones; son despeñaderos pedregosos, cantiles de berrequeña, tajos inmensos, de donde amenazan desplomarse gigantescos pedruscos, y luego, una playa árida, escueta, límite de un mar pesado y aceitoso, con olas de un gris de plomo fundido... A la izquierda divisamos resplandores rojizos, intermitentes, como si algún incendio devorase el caserío de los pescadores de aquella ribera maldita.
-Oye, poeta -digo a mi guía, que no da señales de detenerse; antes sigue en dirección del incendio- no quiero más. No sé adónde me llevas, y contigo no voy tranquila. Debes de ser ánima del otro mundo, porque consta que el tiro fue mortal, y tu sepulcro, que luce una inscripción enfática, se les enseña a los curiosos en un cementerio muy poblado de cipreses y adelfas. No tengo preocupaciones, pero la broma ya me parece pesada. Te desconjuro. Rezaré por ti; rezaré devotamente... si me vuelves al punto a la plaza de la catedral.
-¿De qué me sirven a mí los rezos? -contestó mi guía, en voz serena y desesperada, voz de hielo, por decirlo así-. Ven conmigo, y no pidas guía mejor, que Virgilio no había de molestarse en servirte de cicerone. Yo fui uno de los poetas menores del Parnaso romántico: la musa no me amaba lo bastante para hacerme inmortal, y quise ser inmortal desposando a mi musa con la muerte... ¡Ojalá detrás de ésta no hubiese encontrado sino la nada!
Al hablar así, el poeta no hacía contorsiones; su cara, de busto de mármol, no se descomponía ni se alteraba; sólo sus ojos me parecieron anegados en un llanto... que era fuego a la vez.
-¿Estás en el Infierno? -pregunté, con tanta piedad como asombro.
-Así lo llamáis los vivos -respondió el condenado-. Nosotros lo llamamos Mundo inferior, y a su rey le nombramos el Bajísimo.
-¿Por oposición al Altísimo?
Sólo contestó con un suspiro el poeta.
-Pues yo no quiero tratarme con esa gente -insistí, viendo que de nuevo principiaba a andar mi guía-. Yo no tengo vocación de suicida. A mí, la vida me parece amable, y Dios, bueno, y sus obras perfectas; el arte me proporciona goces, la naturaleza me vivifica; creo en la amistad (no atravesándose el interés), y no tengo malo el estómago. Déjame de réprobos. Déjame de fronteras donde sea género de contrabando la esperanza.
-Si no descendieres al mundo inferior -contestó mi guía, mirándome de pies a cabeza con desdén glacial-, serás inferior tú misma. Quien no realiza la bajada a los Infiernos, que no se tenga por artista humano. Peor para ti si retrocedes. Ya me sospechaba yo que tendrías miedo, y por eso elegí esta noche para introducirte en la mansión del dolor. Para que veas cómo del mismo Infierno no está desterrada la piedad, te traigo a él la única noche del año en que no se atormenta a los pecadores. ¿Ves cómo la roja luz de los hornos de hierros va palideciendo y transformándose en blanco fulgor sideral? ¿Ves cómo las llamas ya son luminarias? No es que el Infierno se alegre del nacimiento de Cristo, porque en el Infierno no cabe alegría; la pena de daño, que es la tristeza, no se nos perdona jamás; pero esta noche se interrumpe la de sentido: los suplicios cesan, y cesan también los aullidos, el rechinar de dientes, el rugir y el maldecir. Ven sin temor... ¡Adelante! ¿No ves, allá lejos, en el último confín de ese mar de metal antes candente, una claridad casi imperceptible, que tan pronto riela como se apaga? Es el último reflejo de la estrellita de Belén..., que alumbra otros parajes menos espantosos. Hasta el amanecer no cesará de rielar, y mientras riele, mal que le pese al Bajísimo, sus verdugos no podrán torturarnos. Entra sin recelo... Te creerás en el Mundo terrestre, porque sólo verás tristeza y amargura, pero no entrañas arrancadas y pies tostados por el fuego...
Como si no dudase de mi aquiescencia, echó delante, y, en efecto, le seguí animosa, sintiendo despertarse ya la curiosidad inextinguible. Cruzamos la puerta sombría con su lema de color oscuro, y vi desde el primer momento que el poeta menor no me había engañado. Aquello, si era infierno, no lo parecía. Nadie se lamentaba por allí. A la puerta se agrupaban los indiferentes; los conocí por su actitud, no porque los importunasen avispas ni moscones. Más adelante, los culpables por pasión no giraban en tremendo remolino a través del negro ambiente; inmóviles, distribuidos formando parejas, se miraban con ansia infinita.
El recio aguacero y duro granizo no azotaban las espaldas de los golosos, y los avaros reposaban sentados en los ingentes peñascos que sin cesar se encuentran compelidos a subir por cuestas y asperezas, empujándolos con el mísero pecho, donde no tuvo cabida la generosidad. Apagadas las fosas de llama o braseros donde los epicúreos materialistas y herejes sufren el castigo de sus errores nefandos, los achicharrados respiraban, y todavía sus ojos, fuera de las órbitas, y su carne, retraída y que descubría el hueso, demostraban la violencia del atroz suplicio. Por el suelo vi trozos humanos, fragmentos del despedazado tronco de los violentos e iracundos, que pugnaban por juntarse aprovechando la breve tregua de horas; las sangrientas cabezas se empalmaban sobre los hombros, las manos descepadas se adherían al brazo otra vez. Al pasar por la umbrosa selva de árboles vivientes, mi guía se volvió y me miró con un dolor tan intenso, tan altivo, tan insondable, que recordé... ¡Los suicidas son los que sufren tal pena; los que, desgarrados perpetuamente por leñadores implacables, acogen entre sus dolientes ramas, al través de las cuales circula la sangre requemada, a las Harpías vengadoras!
A la sazón, los horribles monstruos habían desaparecido. En la selva no resonaban quejidos de agonía. El Infierno descansaba. Presté oído... Ni un sollozo.
Con todo, juraría que allá, en un rincón... ¿Me equivoco? No; alguien gime; alguien se retuerce, alguien profiere imprecaciones y maldice de la hora en que su madre le hechó al mundo...
-Poeta -le dije-, me has mentido. Sácame de aquí. Están atormentando... No quiero oír ni ver... Sácame a la luz; me angustia esa queja tan dolorosa.
-Tienes razón; se me olvidó avisarte -declaró el poeta-. Es cierto que atormentan a uno..., el único..., la excepción... ¡Le fustigan con varas de alambre enrojecido y le echan por la boca pez hirviendo!... Escucha: es que ese hombre asesinó a un rival. Hacía muchos años que proyectaba el crimen y la venganza; no encontrando ocasión de realizarla sobre seguro, acechaba en la sombra, callado, siniestro. Una noche como la de hoy encontró a su enemigo en despoblado. La víctima iba a caballo, y picaba la espuela, porque quería llegar a tiempo de cenar con su madre y acompañarla a la iglesia a celebrar el nacimiento de Aquel... Mano a la rienda de la cabalgadura; puñal asestado, golpe seguro, en mitad del corazón... La madre que esperaba a su hijo recibió a la hora de la misa del Gallo un cadáver cosido a puñaladas. Por eso el asesino no goza de la inmunidad de esta noche, que no respetó.
-Vámonos -supliqué con energía.
-Vámonos -contestó el poeta-. Te llevaré a ver la Nochebuena en el Purgatorio.

(Publicado no xornal El Imparcial o 30 de novembro de 1891)
Comentarios (0) - Categoría: TEXTOS DE E. PARDO BAZÁN - Publicado o 26-12-2013 09:58
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FELIZ 2014

A Asociación Cultural Irmáns Suárez Picallo deséxavos unhas felices festas.
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 23-12-2013 21:38
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RECORDANDO O NADAL
MISTERIOS DEL TIEMPO



El tiempo es asunto misterioso. Fluye, lo advertimos, de manera continua e inexorable. El río de Heráclito no es el tiempo que corre por el cauce del existir; somos nosotros que avanzamos o retrocedemos, según se interprete. Suponemos que el tiempo comienza con la vida y concluye con la muerte, pero hay quienes sostienen que el devenir cronológico, tal como lo entendemos, es pura ilusión en el vasto universo del que somos menos que un grano de arena. Otros aseguran que habrá un “tiempo sin tiempo”, en brazos de la eternidad, cuestión que supera nuestra capacidad de entendimiento.

Mas, nuestra memoria y la experiencia que cargamos sobre su implacable fardel, nos dicen que algo transcurre y nos transforma, segundo a segundo. A riesgo de plagiar a Heráclito, podríamos colegir que jamás el mismo rostro se contempla en el mismo espejo, aunque esa extraña misericordia que significa vernos, día a día, nos impide percatarnos de la ocurrencia del cambio, como no es dado, a primera vista, apreciar el moroso crecimiento de una planta o de un árbol… Hasta que nos encontramos con un viejo amigo, que no veíamos desde hacía décadas, y en medio del esfuerzo por mutuo reconocimiento, pensamos: “¡Qué viejo está!”, lo que también pensará él, absteniéndose en la diplomática falacia de las buenas maneras…

Aparte de este curioso instrumento llamado reloj, medimos el tiempo a través de los sucesos, hechos y situaciones que vamos experimentando; muchos de ellos desaparecen tal como llegaron, aventados en la ceniza del olvido; otros dejan su huella en la memoria y podemos recordarlos, por medio del enigmático viaje hacia el pasado, para obtener un rescate que carga con las imprecisiones del pretérito desvaído y las enmiendas de la anhelante imaginación restauradora.

En casa, cuando éramos niños, allá en calle Exequiel Fernández, medíamos el tiempo con la dolorosa impaciencia de la niñez, desde el día 23 de diciembre, cumpleaños de la abuela Fresia, hasta el 31 de diciembre, cumpleaños de mamá Fresia, con el más importante de los interludios, la Nochebuena, momento en que recibíamos los esperados regalos, aparecidos como por arte de magia, pasadas las doce de la noche, bajo al árbol navideño, con esos tonos multicolores que ya no podemos ver como entonces, pues nuestros ojos no son los mismos, desprovistos hoy del candor extraviado, como el paladar que extraña el remoto sabor de las cerezas.

Aquel día 23, los saludos, parabienes y visitas comenzaban antes del almuerzo, se prolongaban en la imperdonable hora del té, cuando la abuela decía, luego que el viejo reloj de péndulo tañía las cinco campanadas, con un dulce seseo que parece aún resonar en mis oídos: “vamos a hacer onces”, expresión única y de rara semántica que a veces intento restaurar, con ese dejo de triste humor por lo perdido…

Entonces, el tiempo se tornaba para nosotros extenso camino, y veíamos muy lejos la víspera de Navidad, que nos aguardaba titilando, en un puñado de horas que hoy sería destello efímero, medido con la desbocada velocidad de la luz que parece arrastrarnos, sin pausa, hacia el delta final.

Los niños, al igual que los pájaros, viven el presente como único estadio de sus móviles y apremios, pues la memoria es en ellos apenas una sensación inconsciente para actuar en relación a los seres y las cosas… Así, el recuerdo, que es la pulsión ávida por recuperar lo pretérito, se volverá también el verdugo de aquel presente difuminado donde fuimos –o creímos ser- felices. La remembranza posee ese valor dual: perseguir la memoria y segarla de un golpe, como la hoz que corta la espiga para desgranarla y convertirla en pan. El alimento ha olvidado el grano, como la espiga no puede evocar por sí misma a la semilla.

Veo ahora la línea del tiempo, mientras escribo; cómo las palabras que van quedando atrás en la frase ya son pasado irremediable… También tú lo sentirás, caro lector, al mover tus ojos entre una y otra palabra… Pero si brota en ti ese fulgor del que nos habló el poeta, habrás atesorado al menos una minúscula semilla en tu corazón… Y créeme, volverá a germinar, porque hemos venido a derrotar el olvido y a vencer toda aniquilación.

Al cabo de las palabras, eso tendrá que ser posible; es mi esperanza y quizá sea también la tuya.


Edmundo Moure
Diciembre 2013
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 23-12-2013 09:29
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MIMINA, FILLA ADOPTIVA DE SADA a título póstumo
Mimina, Carmen Arias de Castro Montero, esposa de Isaac Díaz Pardo, e que falaceu o pasado mes de novembro será nomeada Filla Adpotiva de Sada a título póstumo.
O Pleno da Corporación do Concello de Sada, aprobou por unanimidade, na sesión celebrada onte día 19 a moción que presentou o grupo do BNG.
Celebramos dito acordo e felicitámonos por elo xa que,no ano 2011, a Asociación Cultural Irmáns Suárez Picallo homenaxeábaa e designábaa Socia de Honra "en recoñecemento a unha vida exemplar de dedicación a Galicia e polo seu contributo ao progreso material e cultural de Sada".


De seguido incluímos o contido da moción presentada.

MOCIÓN RELATIVA AO INICIO DA TRAMITACIÓN DO NOMEAMENTO DE CARMEN ARIAS DE CASTRO MONTERO COMO FILLA ADOPTIVA DE SADA


O pasado 1 de novembro falecía na súa casa do Castro de Samoedo Carmen Arias de Castro Montero, coñecida por Mimina. Nacida na Coruña no ano 1921, Carmen Arias pertencía a unha familia de fonda raigame en Sada, os Arias de Castro, e no pazo familiar transcorrería parte da súa infancia.

Muller de gran habilidade e capacidade para a creación artística, iniciaría os seus estudos de debuxo e acuarela con Lolita Díaz Baliño, ingresando posteriormente na Academia de Bellas Artes de San Fernando.

No ano 1945 contrae matrimonio no Castro de Samoedo con Isaac Díaz Pardo, establecéndose ambos en Madrid, onde Isaac, xa reputado pintor, exercía de retratista. Tres anos despois, instálanse ambos na casa do Castro, creando, nos terreos da familia de Mimina, a factoría de Cerámicas do Castro, que, andando o tempo, habíase converter nun dos símbolos da identidade galega e nun dos principais elementos de proxección da nosa imaxe no exterior.

A labor de Mimina á fronte, canda Isaac, da empresa será crucial ao longo da súa traxectoria. Neses anos iniciais, se Díaz Pardo vai ser quen asuma as labores de deseño, será Mimina quen se encargue de coordinar a decoración, debido ás súas habilidades para as artes pictóricas. Exercerá tamén un papel fundamental como mestra de decoradoras. Posteriormente, será ela quen idee e leve á práctica a produción de xoias en porcelana, deseñando e decorando.

Máis alá da súa faceta artística e empresarial, Mimina exerceu de forma profusa e xenerosa o mecenado e, ao igual que Isaac, xogou un rol fundamental na conexión de Galicia co seu exilio, mantendo unha intensa relación con personalidades como Luís Seoane, Rafael Dieste ou Lorenzo Varela.

No transcorrer da súa longa vida, Carmen Arias, Mimina, fíxose acredora do recoñecemento dos galegos e galegas, pero, sobre todo, dos seus veciños e veciñas de Sada, dada a súa implicación esencial no desenvolvemento de Cerámicas do Castro e do Grupo Sargadelos e dada a súa relación vital permamente co noso Concello; precisamente, no ano 2011, a Asociación Cultural Irmáns Suárez Picallo homenaxeábaa e designábaa Socia de Honra "en recoñecemento a unha vida exemplar de dedicación a Galicia e polo seu contributo ao progreso material e cultural de Sada".

En atención a todos estes méritos, e a moitos outros innumerables, constituiría un acto de xustiza para coa súa memoria o seu nomeamento, por parte do Concello de Sada, como Filla Adoptiva do mesmo, entendendo ademais este recoñecemento institucional como unha oportunidade para difundir o seu legado material e inmaterial e para trasladar o seu exemplo as novas xeracións.

O Pleno desta Corporación ten aprobado un Regulamento Especial de Honras e Distincións (REHD) que establece no seu capítulo VIII o procedemetno a seguir para a concesión desta honra.

Por todo elo o Grupo Municipal do BNG, propón ao Pleno a adopción do seguinte

ACORDO

1.- O Pleno da Corporación, ao abeiro do art. 18.2 do REHD do Concello de Sada acorda requerir do Alcalde-Presidente que decrete o inicio do procedemento para a concesión do recoñecemento a título póstumo de filla adoptiva de Sada a Dona Carmen Arias de Castro Montero.

2.- Nomeado o Instructor e unha vez finalizado o expediente, inclúase o asunto na orde do día do seguinte pleno Ordinario que se celebre, co fin de proceder á concesión deste recoñecemento a título póstumo, consote ao establecido no art. 7 do citado Regulamento.

Sada, a 7 de decembro de 2013.
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 20-12-2013 14:54
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ECONOMÍA DE CASINO
“Cando o desenvolvemento do capital dun país convértese nun subproduto das actividades dun casino, é probábel que a tarefa se realice mal.”(John Maynard Keynes, Teoria Xeral do Emprego, o Interese e o Diñeiro,1936)


Cantas veces unha nova nos medios de comunicación fainos caer nas redes evocativas da sétima arte. Por moi pouco cinéfilo que un sexa sempre existen referencias fílmicas que evocan os asuntos, a temática, suxerida polas noticias.

Hoxe, en relación cunha nova amplamente comentada nos medios de comunicación, viñéronme a memoria non unha, senón unha morea de películas. En primeiro lugar, Casino, película dirixida polo grande Scorsese e cuxo protagonista é o non menos grande De Niro. A película, (a quinta da historia do cine na que máis se pronuncia a palabra “fuck”, nada menos que 398 veces ), baseada na vida de Frank Rosenthal, un experto en apostas deportivas , a o que a Mafia encargoulle a xestión de casinos da súa propiedade nas Vegas, conten altas doses de violencia, e pon en evidencia que no entorno do xogo non semellan medrar os máis nobres sentimentos, pero por enriba de todo, que tras a perda do poder da Mafia sobre os casinos esta foi substituída polas grandes corporacións que os financian a través de bonos de “valor especulativo” e decir de “bonos lixo”.

Tamén, lembreime de Bugsy de 1991, unha película semi-biográfica, protagonizada por Warren Beatty, sobre Benjamin “Bugsy” Siegel.

Pero ocorreu que a partires dela, como cereixas collidas dunha cesta, empezaron a xurdir películas e inda series televisivas nas que sale, dunha forma ou outra a figura de Siegel. Entre elas, Érase unha vez en América de Sergio Leone ou a serie Boardwalk Empire. Bugsy Siegel, compoñente do grupo do crime organizado de Meyer Lansky e Lucky Luciano foi o principal pioneiro na creación das Vegas, abrindo o primeiro dos complexos “integrados” (como gustan de chamar na neo-lingua dos neoliberais) o famoso “Flamingo”. Como o seu desempeño na xestión non foi do agrado dos seus socios, foi liberado das súas obrigas mediante unha sesión de tiro na que el fixo, contra a súa vontade, de branco. Unha modalidade de finiquito que non sei, espero que non, se esta prevista na nova reforma laboral.

Non é difícil adiviñar que a nova en cuestión, a que espertou as lembranzas cinéfilas, ten que ver co crimexogo organizado a gran escada, que xuirdiu máis ou menos en paralelo a creación (no medio da nada) da cidade das Vegas, Nevada, USA. Hai polo tanto en dita noticia unha relación cos tugurios industriais, nada que ver cos Casinos que empezaron a funcionar no noso Estado tras o franquismo nin, por suposto, cas timbas máis ou menos clandestinas que séguense a organizar.

Pero estas películas de temática ludópata- gansteril non pechaban as reminiscencias ceibadas pola noticia.

A que viña a pechar o circulo dos suxerimentos o que a nova, como a madalena de Proust, abocoume. Tratase da película de Berlanga, do ano 1953, Benvido mister Marshall. En ela, un pobo do noso Estado, na película Villar del Río,alporizase e preparase para recibir os americanos dos USA, que seica viñan a repartir cartos, e benestar, a crear postos de traballo. Os esperados pasan de largo.

Frustráronse os traballos, a preparación e a simulación ( para mellor atraer a atención dos venideiros, e facer xustiza o “typical spanish”, simulan ser dun pobo andaluz, nas veces do pobo castelán no que vivían) deixándose de paso algo da sua dignidade.

O publicitado, e esta é a nova da que vimos falando, faraónico e megalómano proxecto de Eurovegas, que ía a vir da man do xudeo- americano Sheldon Adelson xa no se vai facer realidade. Como na película de Berlanga os estadounidenses pasaron de largo. Pero a diferenza da película,despois de deixar espidos os nosos políticos, dispostos a facer case de todo , incluso modificar leis que teñen relación ca saúde pública, con tal de poder dispoñer dun complexo con todas as características dos negocios de “Bugsy” Siegel e Frank Rosenthal, pero multiplicado por catro.

A aposta por unha política económica de casino, é dicir, a economía meramente especulativa, ven sendo unha constante no noso país. Tras da febre dos parques temáticos, que ían ser pouco menos que a panacea universal (Onde están e en que condicións a maioria deles?), entrouse na fase dos grandes complexos de “resorts” nos que cabían hoteis, casinos, campos de golf e “tuttiquanti”. Xa pasou algo parecido, entre outros, co complexo Gran Scala, en Ontiñena, Osca. Despois de facer unha lei a medida dos supostos inversores, de vergoña para os políticos aragoneses, ninguén se presentou na fase final, a de poñer os diñeiros para a compra dos terreos. Outra vez, mister Marshall pasou de largo.

A miopía, a cortedade de miras, pero por enriba de todo, a cobiza, a dedicación “full time” a cultura do “pelotazo”, seguen a ser as características da economía no noso país, instalada na práctica do que chamase “capitalismo de amiguetes” (o que non entenda a que se refire esta expresión, só ten que ler os e-mails de Blesa, que estanse a publicar nos xornais). Deste xeito, facendo terreo ermo da economía real, expúlsanse os mellores preparados dos nosos mozos, mentres, os que aquí fican non teñen outro obxectivo que esperar un traballo, nun país, con todo o respecto a tan digno oficio, de camareiros. Iso, se algunha vez, míster Marshall ou míster Adelson deciden non pasar de largo.

Mentres tanto cantaremos o pasadobre que cantaba a recen falecida Lolita Sevilla na película de Berlanga, e cuxo estribillo dicía así:

“americanos
vienen a España
guapos y sanos,
Viva el tronío
de ese gran pueblo
con poderío,
olé Virginia,
y Michigan,
y viva Texas que no está mal,
os recibimos
americanos con alegría,
olé mi madre.
olé mi suegra y
olé mi tía “


Xaime Rodríguez Rodríguez

Comentarios (0) - Categoría: Notas desde o meu Smartphone, de Xaime Rodríguez - Publicado o 19-12-2013 18:02
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