A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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FERNANDO DE LESSEPS
Un 7 de decembro de 1894 morreu Fernando de Lesseps inxenieiro francés,que diseñou a construcción do Canal de Suez e tamén a do Canal de Panamá. RSP lembra neste día a importancia de tales obras e tamén conta que en Barcelona hai unha plaza que leva nome dlo inxenieiro e comenta a causa...


7 de diciembre de 1947

FERNANDO DE LESSEPS, EL HOMBRE QUE UNÍA LOS MARES.


Por Ramón Suárez Picallo

El día 7 de diciembre de 1894, ha muerto Fernando de Lesseps, el peregrino ingeniero francés, dedicado a juntar, por medio de canales inverosímiles, mares y océanos. Fue el autor de la idea loca y de la realización del Canal de Suez, reuniéndose por virtud de su genio, el 15 de agosto de 1869, en un lugar denominado “Los Lagos Amargos”, las aguas del Mediterráneo grecolatino, de La Ilíada y de Odisea, y las del Mar Rojo que le abriera milagrosamente paso a Moisés y a sus huestes hebreas cuando andaban en éxodo en busca de la Tierra Prometida. Fue, asimismo, un poco el profeta y un mucho el ingeniero, de la unión por agua de los dos grandes océanos –el Atlántico y el Pacífico- mediante la concepción de un canal que tajase el Istmo de Panamá. En esta empresa gigantesca, sólo paralela al viaje terrestre hecho cuatrocientos años antes a través de los mismos lugares por Vasco Núñez de Balboa, fue infortunado el visionario insigne.

Motivos políticos y de otra índole, que no es del caso examinar aquí, determinaron el fracaso momentáneo de su ensueño americano, y pusieron en tela de juicio, incluso la honestidad de su persona y su competencia en el arte y la ciencia de hacer canales. Pero la justicia, aunque tardía a veces, llega siempre y el portentoso Canal de Panamá fue más tarde una realidad viva y palpable, asentada sobre las ideas esenciales de Fernando de Lesseps. Y los mismos que fueran sus adversarios, tuvieron que rendirle cumplido, homenaje y pleitesía. La realización, plena y lograda del Canal de Suez, y su iniciativa acerca del de Panamá, habríanle bastado para inmortalizar su nombre en la Historia de los grandes propulsores del progreso humano; pero el ilustre vizconde francés poseía, además, otras virtudes que contribuyeron al acrecentamiento de su gloria. Fue un distinguido diplomático de Francia en varias ciudades del África, del Asia y de la Europa, en todas las cuales dejó gratísima memoria de su paso.Entre otras, Barcelona, la imponente capital catalana, en cuyo barrio de gracia, en el terminal del “Metro”, cerca de San Gervasio y de la Bonanova, hay una plazuela encantadora que se llama Fernando de Lesseps.

La primera vez que dimos con ella, hicimos un comentario sobre la obra canalizadora del francés genial; pero nuestro acompañante, buen conocedor de la historia de su ciudad, tuvo a bien rectificarnos: No –nos dijo– el homenaje que Barcelona rinde a Fernando de Lesseps, no es sólo por el Canal de Suez, ni por el de Panamá, ni por sus otros muchos proyectos sobre canales y puertos. Fernando de Lesseps –agregó nuestro guía– fue Cónsul de Francia aquí en un período ardiente de las luchas civiles del siglo pasado (1842). Y cuando Espartero, el caudillo liberal, bombardeó la ciudad, el Cónsul de Francia, con gravísimo riesgo de su vida, ayudó a las víctimas de los dos bandos y dio asilo en los barcos de su nación.
La Cámara de Comercio, el Obispo de la Diócesis y otras instituciones representativas le dieron públicamente las gracias, mandando esculpir su busto en mármoles; y la Reina Isabel II lo nombró Comendador de la Orden de Carlos III, todo por su generosa filantropía y hombría de bien, ayudando a quienes habían menester de su ayuda.

Autor de luminosos trabajos técnicos sobre obras públicas, nacionales e internacionales; de estudios y ensayos sobre Política, Economía y Derecho Internacional, fue Premio de Honor de la Academia Francesa y Gran Cruz de la Legión de Honor.

La gloria inmarcesible de Francia labrada por sus escritores y poetas, por sus artistas, y por sus legisladores, por sus sabios y por sus héroes, fue altamente acrecentada con el nombre de Fernando de Lesseps, constructor de canales y unidor de mares, para el mayor progreso de toda la Humanidad, acortándole la ruta a las naves y poniendo en contacto tierras y continentes y hombres de las más distintas razas, religiones y colores.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 7 de decembro de ... 1947)
Canal de Panamá
Biografía de F. Lesseps
Comentarios (1) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 07-12-2009 19:34
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PEARL HARBOUR
Estamos en 1942. Hai un ano que o exército xaponés realizou un ataque sorpresa á flota norteamericana en Pearl Harbour, elo ocasionou a entrada na guerra dos EEUU e o comezo das hostilidades entre EE.UU e Xapón. RSP xustifica a actuación americana.


7 de diciembre de 1942

AMÉRICA AGREDIDA


Por Ramón Suárez Picallo

Hoy, 7 de diciembre, cúmplese el primer aniversario de la agresión japonesa a Pearl Harbour y, por consecuencia, de la llegada de la guerra a nuestro Hemisferio Occidental, con la subsiguiente iniciación de las hostilidades, entre los Estados Unidos de Norteamérica y el Imperio japonés.

Las naciones americanas en su inmensa mayoría, por no decir en su totalidad, eran adictas desde los comienzos de la guerra, por espíritu, por tradición y por historia, a la causa de las democracias, pero la insólita agresión nipona -realizada en el mismo instante en que emisarios especiales de Mikado parlamentaban en la Casa Blanca, en procura de un arreglo de sus problemas-, las transformó, de adictas, en aliadas y combatientes al lado de la nación agredida. Unidos por solemnes compromisos, por intereses materiales y por la vecindad geográfica, la consigna solidaria fue una e indivisible: “Toda América agredida”. Y cada una dentro de la órbita de sus posibilidades procedió en consecuencia, al cumplimiento de los deberes contraídos y por un inteligente instinto de propia defensa y conservación.

Ligeras diferencias diplomáticas, más de interpretación que de doctrina, no han afectado, sustancialmente, al hecho principal y venturoso que fija en América una unidad de espíritu y de acción para la defensa de la soberanía e integridad de sus pueblos y para el mantenimiento de sus instituciones democráticas consustánciales con su desarrollo material, su cultura y su espiritualidad occidental y cristiana. Un examen objetivo del camino andado, en orden a esta unidad, en los 12 meses transcurridos desde la agresión a la famosa posesión norteamericana, señala notorios progresos a todo lo largo y lo ancho del Continente.

En cuanto a la nación agredida, puede estar, satisfecha al examinar los resultados del primer año de su lucha. Logró la unidad espiritual de su pueblo, desde los más avanzados sectores obreros, hasta las más encumbradas capas sociales, en su esfuerzo común para la victoria. Sus soldados de tierra, mar y aire, lucen con alegría banderas victoriosas en varias latitudes del globo. Se centuplica su producción bélica para todas las armas, con ritmo jamás alcanzado. Una rígida disciplina interior, dirigida y orientada por su gran Presidente, le permite la justa y adecuada distribución de bienes y sacrificios, entre todos los ciudadanos. Y, por último, en el orden internacional, jamás nación alguna ha contado en el mundo con más adictos a su causa. 20 pueblos de esta América, vecina, hermana y amiga y millones de seres de otros continentes, desde la China a la URSS y desde Inglaterra a la Australia, los unos luchando y los otros gimiendo bajo la opresión, tienen hoy sus mejores votos y esperanzas para la gran Democracia que fundó Washington, que consolidó Lincoln y que defiende Roosevelt.

Porque hoy hace un año que la nación norteamericana, contestó a una agresión alevosa, incorporándose como combatiente, a los ejércitos que luchan a vencer o morir por la libertad del mundo, sobre todas sus tierras y mares y en todos sus cielos.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o 7 de decembro de... 1942)
Pearl Harbour
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 07-12-2009 01:32
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A COSTA DA MORTE
RSP aproveita a noticia dun naufraxio na zona da Costa da Morte (da que non temos constancia polos medios de comunicación) para falar brevemente de Galicia e do arriscado que é o traballo do mariñeiro e que él ben coñece.


6 de diciembre de 1947

LA COSTA DE LA MUERTE


Por Ramón Suárez Picallo

Ciento setenta y cuatro pescadores portugueses han perecido frente a los hirsutos acantilados y sobre los temibles bajos de la “Costa de la Muerte”, conocida con este sombrío remoquete por todos los marinos del mundo. Es el trozo que va desde el Cabo Ortegal al de Finisterre, pasando por la Marola (“Quién no pasó la Marola no paso la mar toda”, reza el dicho) doblando luego el litoral lusitano, hasta la desembocadura del Duero en las proximidades de Oporto. La toponimia, costanera es un fiel reflejo onomatopéyico del lugar: Corrubedo, Corcubión, Laxe, Malpica, Leixoes, Moriuxo y Moureira, son algunos de los rudos nombres. Guerra Junqueiro, el gran poeta portugués, injustamente olvidado en nuestros días, escribe así encarándose con el mar que admira, ama y teme unas veces como padre y otras como verdugo:

“Mar iracundo, mar tremebundo, profundo mar…”,

Dice en su poema “A costa de Morte”: y una canción popular gallega confirma la dureza del altivo, incitando al remero a salir de él cuanto antes:

“Rema barqueiriño rema
pola pena da Marola;
rema barqueiriño, rema,
botame d’este mar fóra”

Y el pavor del navegante, frente al Faro que le indica el mortal peligro:

“O Faro de Corrubedo
Co seu mirar largasío,
¡Ay! Amor, púxome medo!”

Pero los pescadores, que se juegan diariamente la vida en la ruleta incierta de las olas embravecidas, para ganar el mísero pan de sus criaturas, desatienden habitualmente los prudentes avisos. Y ni siquiera le hacen caso al can “Urcus”, legendario y mitológico monstruo, que anuncia naufragios y ahogamientos, cuando alzando la fiera cabeza sobre las aguas hirvientes le aúlla al mar que pide su tributo en vidas humanas de humildes pescantines .

Ciento setenta y cuatro de ellos, acaban de rendir sus vidas a la fiera iracunda del mar de la Costa de la Muerte, acuciada por un violento huracán. La cifra es grande. Pero no pasa de ser una cifra más que agregar a la ristra larguísima de los pescadores ahogados. Para que luego los ricos de la ciudad digan –como reza el cuadro famoso– “que el pescado es muy caro”. Sobre su tumba líquida, quedan estas palabras a modo de fraternal responso.

A Costa da Morte
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galicia - Publicado o 06-12-2009 19:09
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BENAVENTE
Que Jacinto Benavente(1866-1954)dramarturgo e Premio Nobel de Literatura en 1922 non estaba moi ben considerado por RSP pódese apreciar na primeira frase do texto no que comenta a representación dunha das súas obras. A crítica irá "in crescendo" no discurrir deste breve artigo.


6 de diciembre de 1949


DON JACINTO BENAVENTE


Por Ramón Suárez Picallo

La Compañía Española de Dramas y Comedias que actúa en el Teatro Municipal está empeñada –y empecinada– en resucitar a un muerto. El muerto, para el Teatro español contemporáneo, es don Jacinto Benavente, de quien habló en su día, con lenguaje justo y descarnado, Ramón Pérez de Ayala.

Don Jacinto puede pasar a la Historia de la literatura dramática de la lengua castellana con tres o cuatro obras maestras: “Los Intereses Creados”, “La Malquerida”, “Señora Ama” y “La Noche del Sábado”. Todo lo demás de la facundia benaventina es paja que se lleva el viento después de la trilla. Palabras bien hiladas, diálogos preciosos, pero intrascendentes entre señoras cursis, y nada más. Sus últimas “cosas” dan verdadera pena, porque muestran toda la pobreza de la decadencia de un fino espíritu, y lo que es peor, un instante muerto del Teatro hispánico que un día inspiró con sus temas y con su técnica, al mejor Teatro europeo.

Y es que a don Jacinto le ocurre lo que a muchos intérpretes de sus primeras obras: que a los sesenta años de su debut quieren hacer el mismo papel en “La Niña Boba” del gran clásico, olvidando que cada día que pase tiene un nuevo afán, una nueva ética y una nueva estética y además, muchas canas y muchas arrugas.

Todo lo cual es muy de sentir por el ilustre comediógrafo y por los comediantes que tienen que serle adictos, empeñados en resucitar muertos en esos escenarios de Dios.

(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o 6 de decembro de... 1949)
Jacinto Benavente
AYALA Y BENAVENTE
Frases de Benavente
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 06-12-2009 09:54
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O MAREO
"O mareo é o mar subido á cabeza" comenta RSP neste orixinal artigo no que fala do descubrimento dunhas píldoras que teñen efecto contra o mareo e que nun principio usarán só os mariñeiros de guerra...


5 de diciembre de 1943

UN REMEDIO PARA EL “MAREO"


Por Ramón Suárez Picallo

Miembros de la Marina canadiense –médicos o farmacéuticos, seguramente– aseguran haber encontrado un remedio contra el mareo, el cual ha dado un resultado positivo en el 75 por ciento de los casos en que fue aplicado.

Trátase de unas pildoritas, de apariencia común, que deben tomarse una hora antes del embarque, o, en alta mar, cada 8 horas, que es el tiempo que dura su efecto. Su contenido es, por ahora, un secreto militar, y su uso está reservado a los marinos de guerra solamente; los civiles no podrán disponer del remedio hasta después de la guerra.

La información en que se da cuenta del peregrino invento, asegura que los experimentos realizados sobre el mareo –en el agua, en el aire, en autos, motos y demás– demuestran que “su causa básica débese a un desajuste del aparato del equilibrio interior del oído, causado por su incapacidad para ajustarse por sí solo”.

He aquí un gran descubrimiento, tras el cual se andaba desde que el mundo es mundo; desde el primer navegante que se echó “aguas adelante”, sobre una cáscara de árbol o dentro de un tronco ahuecado, hasta el capitán del “Normandie” y del “Queen Mary”, no hubo bicho viviente que no se marease, por lo menos una vez. Igual que en los aviones y en los autos de gran velocidad. ¡La velocidad y las alturas suelen “marear” también, pero su mareo ofrece características psicológicas especialísimas, mucho más vulgares que el típico mareo de los que navegan! Un mareo que no sea la mar, es cosa de menor cuantía; sólo hay otro que se le parece en originalidad y en gracia; el que sufren los navegantes, cuando están en tierra y cuando, por falta de costumbre, no saben andar sin balancearse y hacer “eses”, y terminar mareándose por falta de movimiento debajo de los pies. Por eso tenía que ser gente de mar, la que a las largas, diese con el remedio para un mal tan singular y específicamente marinero.
PSICOLOGÍA DEL MAREO

Si le preguntáis a un navegante: ¿qué es el mareo?, os contestará sin vacilar; es el mar subido a la cabeza, pasando por el estómago. Y si estáis mareado y le preguntáis si no hay remedio, os dirá, también sin vacilar: “Hay uno, el único infalible: No embarcarse”. Vendrán después otros más dudosos: Mascar un limón agrio con cáscara y todo; zumbarse unos buenos trozos de whisky, de ginebra o de coñac, para que el licor le haga competencia al mar en sus efectos mareantes, hasta no discernir si fue el mar o fue el whisky la causa del mareo; abrir bien la boca, de cara al viento, absorbiéndolo a grandes bocanadas; no mirar el movimiento de la proa del buque cuando se encabrita sobre las olas y cuando pega tumbos entre ola y ola. Os dirá un navegante, después de asegurar que el no embarcar es, hasta ahora, el mejor remedio para no marearse.

Pero, preguntadle en cambio, a un militante “de base” de un partido político cualquiera ¿qué es el mareo? Y os dirá: Es el que sufre el diputado tal, o el senador cual, o el Ministro X, a quien se le subió el cargo a la cabeza –como el mar al navegante– y no ve a derechas al correligionario de la víspera, sobre el que está “a mucha altura”.

Y si a la puerta de una borrachería a un fulano que se tiene a penas en pie, le preguntáis qué le pasa, os dirá: “Nada. Estoy un poco “mareado” nada más”. Y os guardaréis de recordarle a la dama de la aventura de a bordo ciertos detalles. Ella os dirá en seguida: “¡No recuerdo lo ocurrido! ¡Estaba yo tan marcada!

¡Y a pesar de todo hay quien cree haber descubierto un remedio para un mal tan extendido variado y lleno de matices psicológicos!

Cierto que esta guerra está sirviendo para estimular grandes y extraordinarios descubrimientos. Puedo que los buenos y valientes marinos canadienses, hayan descubierto un remedio eficaz para el mareo, específicamente marinero; pero dudamos mucho que tenga eficacia para ese otro mal genérico llamado “marearse”; subirse las cosas a la cabeza, o creer que todo lo existente le da vueltas en su rededor.

¡Pero, señor, por algo se empieza!


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile el 5 de diciembre de ... 1943)
Contra los mareos
Remedios contra los mareos
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 05-12-2009 23:54
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GARCÍA LORCA
Federico García Lorca (1898-1936) e aínda hoxe, 73 anos do seu vil pasamento -como o foron moitos máis aquela tráxica quincena de agosto de 1936- unha nova ou noticia de interese pois, nestes días se está a falar do seu tombo, xa que se están a buscar os seus osos, aínda que coas excavacións que se están a facer, non se atoparon os seus restos.
Suárez Picallo comenta neste artigo que, os republicanos chilenos están a celebrar as suas festas e facerlle unha homenaxe ao malogrado e sin par poeta. RSP nun sentido artigo vai percorrendo a vida e andanzas do "mais universal dos poetas contemporáneos..."




5 de diciembre de 1942

LOS ANDALUCES A GARCÍA LORCA


Los andaluces republicanos de Chile celebran, hoy y mañana, grandes fiestas de carácter típico regional, lejos de sus tierras luminosas y bellas. Los festejos comienzan esta noche en los patios y salones del Centro Republicano Español, especialmente ataviados para el acontecimiento. Guitarras y “cantaores”, mantones y claveles y manzanilla, con alegría y sal de la tierra, recordarán en Chile a las más universal de las tierras hispánicas.

Pero, antes de todo eso, como primer número del programa, los andaluces rendirán un devoto férvido homenaje a su más noble y popular figura contemporánea: a Federico García Lorca, el excelso poeta granadino, inmolado durante la guerra civil, un amanecer de agosto, en un rincón cualquiera, entre la Alhambra y las Cármenes.

En efecto, bajo la Dirección Artística de Edmundo Barton, un grupo andaluz presentará, escenificado, danzado y musicalizado, uno de los más bellos y exquisitos poemas lorquianos: “El Romance de la Luna, Luna”, del cual damos más abajo un fragmento.

En plena guerra civil, al cumplirse el primer aniversario de la muerte del poeta, el famoso romance fue representado en el Teatro Tiveli de Barcelona, dirigido por “Sacha”, uno de los mejores escenógrafos de Europa. Fue una velada de Arte Memorable interrumpida por un pavoroso bombardeo de aviación.

Esta noche, al amparo de la paz de Chile, un grupo de andaluces, ninguno de los cuales es artista de profesión, convocará con palabras, luces y ritmos, a la flor y nata de los personajes más populares, inmortalizados por el númen del gran poeta de la gitanería. Y habrá, sin duda, alguna que otra lágrima de reacción en recuerdo de la víctima del crimen de Granada, símbolo lírico del grande y hondo drama de España.

Habrá alegría de manzanilla, claveles y mantones después, pero antes habrá lo otro. Que así es Andalucía, y así son los andaluces: el pueblo más dramático y, a la vez, el más alegre del mundo. Así lo veía, lo amaba y lo cantaba, Federico García Lorca.


ROMANCE DE LA LUNA, LUNA
por Federico García Lorca
(Fragmento)

La luna vino a la fragua
con un polizón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.


Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos
Niño, déjame, no pises
mi blancor almidonado. El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano
dentro de la fragua, el niño
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar, venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
Y los ojos entornados.


Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.


Dentro de la fragua llegan
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela
El aire la está velando…


POR TODOS LOS CAMINOS

Por ser entrañable y verticalmente andaluz, Federico García Lorca, era el más universal de los poetas de la España contemporánea. Lo era espiritual y literalmente. Alguien le llamó, un día, peregrino de todos los caminos, y a él le pareció muy bien. Para recorrer España, de punta a cabo, se dio a inventar cosas peregrinas. “La Barraca”, el famoso grupo teatral de estudiantes que él dirigió, era una de esas invenciones: en plazuelas y pórticos de viejas Catedrales y ermitas; en las grandes plazas de Salamanca, León, y Compostela, recibió Federico, los más sentidos vítores y aclamaciones de artesanos y campesinos, de estudiantes y seminaristas.

Resultado de esos peregrinajes, son algunos de sus romances antiguos, armonizados e ilustrados por él. Un día llegó a Galicia en busca de posibles parentescos entre la canción popular de su Andalucía, cálida y luminosa, y la de la húmeda y brumosa tierra noroestana de Rosalía de Castro. No se supo nunca, si encontró los parentescos buscados: pero, al mes de sus andanzas, la Editorial “Nós” de Compostela, publicaba un primoroso volumen conteniendo “Cinco poemas gallegos” , escritos en impecable lengua gallega, pariguales de las famosas “Cantigas” del Rey Sabio. Y un dato curioso: el mismo día en que García Lorca caía fusilado en Granada, el editor de su libro, Angel Casal, apareció asesinado en una cuneta en los alrededores compostelanos.

García Lorca sentía a la España popular en la carne y en la sangre de los ojos y del corazón. Por eso, -por el complejo de dejar, por un instante, lo que se ama mucho-, y para ser fiel a la tradición migratoria de su estirpe, hizo su viajecito a América. En Buenos Aires escribió un poema de emigración, titulado “Pobre Ramón de Sismundi” ; en La Habana, compuso la balada “Quiero ir a Santiago”, y en la esquina de las calles 42 y Broadway, en “Times Square”, escribió los mejores trozos de “Poeta en Nueva York”.

Porque por su curiosidad espiritual, y su emoción lírica y la vocación gitana de andarlo todo, le ofrecían belleza y gracia los rincones más apartados, las encrucijadas menos conocidas.

De ahí que le gustara oírse llamar caminante de todos los caminos. Y de ahí, también, que en el homenaje que hoy le brindan los andaluces peregrinos, participen en espíritu los amigos y devotos de Federico García Lorca, diseminados por todas las latitudes del mundo.

Por una vida breve.

Por una bella obra.

Y por su triste muerte.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 5 de decembro de ... 1942)
O mesmo tamén se inclúe no libro lA FERIA DEL
MUNDO publicado polo Consello da Cultura Galega (pax 103-108)
Federico García Lorca
Outro artigo sobre F.Garcia Lorca
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 05-12-2009 00:50
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SANTA BÁRBARA
Ramón Suárez Picallo, hai 60 anos, escribiu sobre a festividade do calendario no día 4 de decembro, adicada a Santa Bárbara e patrona do corpo militar de artillería; ao tempo comenta vellas tradicións e ditos referentes as treboadas...


4 de diciembre de 1949

SANTA BÁRBARA


Por Ramón Suárez Picallo

Hoy es el día de Santa Bárbara; abogada y patrona de todos los artilleros del mundo, de los barrenadores de canteras, y de cuantos tengan relación con explosiones y ruidos explosivos, en los mares, en los aires y en las tierras.

Tal patrocinio y patronazgo le viene a la Santa de tiempos muy remotos; de cuando nuestros incultos antepasados no podían explicar a derechas el origen de las tronadas y de los truenos retumbantes, que ellos suponían originados por genios maléficos, situados en las azoteas del mundo, batiéndose de cabeza; y armando los grandes estropicios que son espanto de chicos miedosos y de viejas dadas a brujerías.

Y entonces, en las crudas y oscuras noches de invernía, tétricamente alumbradas por el lostregar de los relámpagos y el retumbar de los truenos, se decía la oración casera: “Santa Bárbara bendita, que en el cielo estás escrita con papel y agua bendita; guarda el pan y guarda el vino y guarda al hombre del camino”. Se quemaba laurel y oliva bendecidos el domingo de Ramos, se encendía una vela que hubiese alumbrado el Monumento del Jueves Santo, y se hacía luego nueve veces la señal de la cruz, con otros tantos Padrenuestros, Aves y Glorias. En algunos países que conocemos, completaba la ceremonia algún viejo barbudo, “saludador y sabidente”, que tenía pacto con el Maligno, quien salía abriendo y cerrando los brazos y dando al aire estos o parecidos gritos:

“Fuera todos, tunantes y tronantes.
Gentes de tormenta y malos ruidos.
Y dejad en paz la tierra bendita,
al amparo de Santa Bárbara,
escrita en papel y agua bendita”.

Y después de tan incongruente y misterioso esconjuro, venía la calma, tras de la tempestad, según apuntó el poeta y según cantan aún los malos barítonos en una famosa zarzuela del Maestro Chapí; “Por qué, por qué temblar, si el cielo está sin nubes, tranquila está la mar”.

Más tarde, cuando los grandes ejércitos empezaron a usar la artillería; y más después, los hermanos Nobel descubrieron la dinamita, y aparecieron en Europa los Orsini y los Bolot, dedicados a matar a bombazo limpio a Reyes, Presidentes, Gobernadores y Emperadores, la buenaza de Santa Bárbara se recluyó en sus celestes moradas, convencida de su impotencia para contener los efectos explosivos del mar, genio y peor ingenio de los hombres.

Las bombas aéreas de aire líquido, los cohetes V2, las piñas espinudas, los morteros, las latas incendiarias y los obuses Berta, caídos de los cielos sobre alegres aldeas, industriosas, villas y ciudades magníficas e indefensas, dejándolas convertidas en pocos minutos en montones de cenizas y escombros, parecía ya el final total, triste y apocalíptico, de este bajo mundo y del total desamparo en que -quizá con razón– lo había dejado Santa Bárbara. Y aún falta lo peor, en lo tocante a estallidos y explosiones tronitonantes; la bomba atómica, que viene a ser el caos, el desiderátum, el despiporre y el ¡no va más! en el arte de acabar con el mundo, en medio de infernales ruidos y miradas al cielo, de donde le vino lo peor, quien sabe por qué antiguas deudas y por qué persistentes pecados.

Mientras tanto, los artilleros, los mineros y los pirotécnicos festejan hoy por tradición devota a Santa Bárbara para que ella nos libre a todos de los truenos y de explosiones, de ruidos y de estronicios innecesarios. Nos sumamos en paz al homenaje, para no caer en aquel dicho: “Se acuerdan de Santa Bárbara sólo cuando truena”.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 4 de decembro de... 1949)

Santa Bárbara
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RÓMULO GALLEGOS

Rómulo Gallegos (1884-1959)escritor venezolano foi un dos grandes creadores da novela hispanoamericana do século XX.A sua novela Doña Bárbara(1929) converteuse nun clásico da literatura hispanoamericana.
Participou na vida política do seu pais, en distintas etapas chegando a Presidente de Venezuela en 1948 aínda que só por escasos nove meses a causa dun golpe de estado.
RSP critica dito derrocamento e lembra cun entrañable e agarimoso afecto, un encontro co político e escritor alá en 1935, cando exercendo de cónsul achegouse a Santiago para manter unha reunión con Valle Inclán sobre un congreso de escritores...


3 de diciembre de 1948

HOMBRES DE AMÉRICA:RÓMULO GALLEGOS


Por Ramón Suárez Picallo

Un grupo de elementos reaccionarios de toda la América española, con representantes en todos sus países, anda estos días muy preocupado, tratando de justificar o cuando menos de explicar la innoble traición militar y política de que fueron víctimas el pueblo de Venezuela y su ilustre Presidente constitucional, el escritor de universal renombre, Rómulo Gallegos.

Y los principales panegiristas solapados del lícito golpe militar, dado por un Ministro de Guerra del propio Presidente de su nación, que le confiere el cargo con todos los honores a él inherentes, no son militares implicados en los prejuicios de casta y de profesión, que caracterizan a esta América Española, que heredó del viejo tronco racial el deleznable patrimonio del pronunciamiento, del cuartelazo y de la norma gubernativa del palo y tanto tieso. No señor. Aunque nos duela el decirlo, son hombres civiles y en apariencia civilizados, que en su día desempeñaron bien o mal, altos cargos diplomáticos conferidos por gobiernos de impecable origen democrático, los que intentan darle fuerza valedera a una infame traición llevada a cabo por un grupo de insurrectos, alzados contra el Orden, la Ley y el Gobierno legítimo de su patria venezolana.

Y estas gentes no hallan mejor argumento para bailarle el agua a los espadones con mando, que hablar de la jerarquía intelectual, de la mentalidad humana y conciliadora de ese gran hombre de letras y humanidades de América que es Rómulo Gallegos. Por lo visto, y según ellos, un gobernante -aunque sea el insigne autor de “Doña Bárbara”- no debe hablar de concordia nacional, de convivencia y de conllevancia, de cooperación ciudadana y de colaboración en la vida pública entre hombres de ideas diferentes y de discrepantes capillas partidistas.

Porque es efectivamente así. A Rómulo Gallegos se le censuran las magníficas declaraciones hechas cuando se hizo cargo -por virtud de casi unánime veredicto popular- de la más alta Magistratura de su país en las que prometía gobernar con todo su pueblo, dentro de la ley, del orden legalmente establecido y de las normas universales del Derecho y de la Cultura. Y quienes lo censuran hoy -ensañándose con su condición de prisionero de traidores triunfantes- parece que hubieran preferido que el régimen político que él representaba en la nueva Venezuela, fuese un régimen de feroces matachines, que se ensañan con los vencidos para obtener la triste calificación de “gobierno fuerte”.

En fin, dejemos a los solapados panegiristas del grupo de espadones tropicales, que derribaron del poder de su Patria a uno de los más grandes escritores de lengua castellana, honra y prez de las bellas letras de América, y volvamos otra vez, a Rómulo Gallegos, el poeta del Orinoco, el humanista de “Pobre negro” y el prodigioso artista de “Doña Bárbara”, para decir de él, que la Venezuela de Páez y de sus llaneros, de Juan Vicente Gómez y de sus sicarios puede morir de un momento a otro, sin pena ni gloria, ahogada por una dictadura militar, porque no significa nada en la Historia del mundo; pero en cambio, la otra Venezuela de nuestros días, la de Rómulo Betancourt y la de Rómulo Gallegos, vive y vivirá para siempre en los más recónditos y apartados jardines del espíritu americano, en los siglos, y por los siglos.

Y todo ello más allá, por encima y mal que les pese, a los pobres espadones metidos a salva patrias, cuyos restos, al día siguiente de su muerte, nadie reconocerá, siguiendo los versos del gran poeta enemigo del tirano Rosas: “Ni el polvo de tus huesos la América querrá”.


EVOCACIÓN DE UN ENCUENTRO

Era una noche de la cruda invernía de 1935, en la ciudad de Santiago de Compostela. Sobre los tejados cubiertos musgos centenarios y resbalando en las canterías del pavimento de la Rúa de los Bautizados, del Villar y de la Raíña, caía persistente, interminable y tenaz, una fría lluvia de calabobos.

Eladio Rodríguez, estudiante de Filosofía y Letras, poeta y escritor de Ourense -fusilado por Franco en la guerra civil- se acopló de rondón en nuestra pieza gritando voz en cuello: “Levántate. Acaba de llegar a Santiago Rómulo Gallegos, el autor de “Doña Bárbara”. Viene a hablar con Valle Inclán sobre un Congreso Internacional de Escritores que se efectuará próximamente en París.

Rómulo Gallegos, hombre del trópico, calló en Galicia en pleno invierno con la traza de un cuervo mojado. Pero un buen plato de pote gallego, rociado con una jarra de vino del Ribeiro de Avia, produjo inmediatamente la milagrosa reacción. A la hora justa de su llegada, enfilábamos la Plaza de Platerías, la Quintana de los Muertos, San Martín Pinario y el Seminario Conciliar, para caer después en la Gran Plaza Mayor a las 12 en punto de la noche, cuando el reloj de la Berenguela -la torre más bella; más alta y más cristiana de España- desgranaba sus badaladas sonoras y profundas, sobre la vieja Campus Stellae, Jerusalén del Occidente, urbe docta y santa de toda la Europa cristiana de la Edad Media.

No hubo palabras; ¿Para qué? El gran escritor de la América alborotada o sometida, recorrió las callejas que lo separaban de su alojamiento, con las manos extendidas, palpando con estremecida emoción filial, los capitales románicos de granito vivo y pulimentado de los soportales del siglo XIII. Unos días después, Rómulo Gallegos -cumplida ya su misión literaria- salió de Galicia por la carretera de Curtis hacia Monforte de Lemos, ruta de salida gallega hacia Madrid. No volvimos a verlo desde entonces. Porque, poco después, el exiliado político, el fugitivo del régimen de Juan Vicente Gómez, era en su patria Ministro de Instrucción Pública, senador; y más tarde Primer Magistrado de la República. Por una especie de honesto rubor intelectual y del otro; no quisimos entonces recordarle en las horas del triunfo político, su vieja condición de exiliado. Pero hoy, derrotado y vencido por una abominable traición, prisionero sin delito en su propia Patria, queremos hacer llegar hasta él estas cordiales palabras de evocación, de saludo y de recuerdo, a manera de mensaje fraternal y democrático, con la frase inolvidable: “Bárbaros, las ideas no se matan”; o con estos versos de Eduardo Pondal, el vate inmenso, que Rómulo Gallegos leyó en Compostela:

“Poderán as cadeas agrilloar os peitos
encol dos rexos corpos garoñarán os ferros,
máis as altas ideas, os sagros pensamentos
ninguén pode coutalos, nin cinguilos;
Nin Deus mesmo.”


(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile, o 3 de decembro de... 1948)
Rómulo Gallegos
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 03-12-2009 00:29
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ARMANDO MOOK

Armando Mook foi un escritor e dramaturgo chileno(1894-1942)Afincado en Buenos Aires, ali estrenou moitas das suas obras como "La Serpiente" .Ramón Suarez Picallo coñeceuno e tratouno pois Ramón tamén se relacionaba co mundo do teatro (no ano 1925 representouse a sua obra Marola). Neste artigo,por mor da morte do autor chileno,comenta que no ano 1926, cando Ramón viaxou a Xenebra representando a Arxentina na Organización Internacional de Traballo, e despois de voltar a Galicia fixo unha xira por Europa e, estando en Milán, asistiu a unha representación de "la Serpiente" de Armando Mook...


2 de diciembre de 1942

ARMANDO MOOCK EN MILÁN


Por Ramón Suárez Picallo

Milán, la populosa y progresista ciudad italiana, es famosa en el orden artístico y no sólo por su Teatro Scala, especie de pila bautismal de todos los grandes cantantes del mundo, sino que le es también por su afición y exquisito sentido crítico con respecto a otras manifestaciones del arte teatral.

Por eso, en los buenos tiempos de la paz, no era extraño ver actuar en Milán, grandes compañías de drama y de comedia, representando obras en varias lenguas, no italianas. Especialmente en castellano, lengua casi popular en el norte de Italia, llevada y enseñada allí por miles de italianos ex emigrantes en América.

Llegamos a Milán en la Primavera de 1926. Y en cuanto bajamos en la estación del ferrocarril nuestros ojos tropezaron con las carteleras de los teatros anunciando los programas del día; y leímos en uno: “La Serpiente”, por Armando Moock. La magnífica compañía de Enrique Rosas y Matilde Rivera, anunciaba su debut en el “Teatro Lógico”, con la bellísima obra del gran actor chileno.

Llegábamos a Italia por el Simplón, procedentes de países de “lenguas infieles”. Conocíamos la obra, el autor y los comediantes que iban a representarla. Y se nos hizo la boca agua, a la espera de un buen hartazgo del magnífico castellano con que Moock hacía dialogar a sus personajes. No nos equivocamos. En el “hall” del Teatro, el conjuro fraterno del idioma en que decimos Dios, Madre y Amor, se hizo amical cofradía. Era el nuestro un castellano de “Mapa-mundi”; con giros y acentos de Buenos Aires, de Madrid, de Santiago de Chile y de Ciudad de México, y para que nada faltase en la amplitud de nuestra universal fraternidad, había dos sefarditas, comerciantes en Milán, que decían “facer”, “agora” y “maguer”.

Ocupamos juntos dos o tres filas de platea. Y desde la primera escena fuimos “los amos”. Aplaudimos y gritamos “muy bien” hasta rompernos las manos y las gargantas. Los artistas, animados por “gente amiga”, se superaron y el diálogo de Moock alcanzó insospechados motivos de emoción.

Después de la función nos fuimos a cenar todos –con los artistas naturalmente-, a un restaurante de la Plaza Zurich. ¡Dios cómo comimos y bebimos! Que cuseca y que bistecks a la milanesa. Uno de los comensales nos afirmó que en aquel restaurante se comían los mejores bistecks a la milanesa, porque el cocinero se había “educado” en América del Sur. Hablamos de Chile, de Literatura y de Armando Moock. Pagó la pavorosa adición, un relojero de Milán, enriquecido en Chile.

De Rosas y sus artistas se fueron pronto, porque después de “La Serpiente” iban a poner en escena “Todo un hombre”, de Miguel de Unamuno y “Barranca abajo”, de Florencio Sánchez, y tenían que ensayar. Los demás nos fuimos a ver “Il Duomo”, por fuera, a la luz de la luna, sin dejar de hablar de Chile, de América y de literatura.

Mucho ha llovido desde entonces. ¡Cuántos caminos andados! Pero, la emoción de aquella noche de mayo en Milán, no se borró nunca, ni se borrará de nuestros recuerdos más queridos. La evocamos hoy, como homenaje devoto a Armando Moock, muerto anteayer en Buenos Aires.

¡Sírvale al admirado artista, a manera de oración y de responso!
Armando Mook
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 02-12-2009 23:23
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CARLOS JIMÉNEZ DÍAZ
O Dr. Carlos Jiménez Díaz chega a Chile, procendente de Buenos Aires, a impartir varias conferencias e para recibir a homenaxe e testemuña dos intelectuais chilenos,e médicos, alumnos e republicanos españois que polas vicisitudes da historia están exiliados neste pais e que sinten hacia el unha profunda e estimable admiración.
Ramón Suárez Picallo únese a esa loubanza cunha entrañable salutación ao eminente médico español.


2 de diciembre de 1943


SALUTACIÓN A UN ILUSTRE SABIO ESPAÑOL


Por Ramón Suárez Picallo

Hoy, a las dos de la tarde, debe arribar al campo de aviación de Los Cerrillos, procedente de Buenos Aires, el eminente médico y profesor español, doctor Carlos Jiménez Díaz. Invitado por la Universidad de Chile, residirá en Santiago ocho días, durante los cuales, explicará varias lecciones de su alta especialidad científica, y recibirá el homenaje de respeto y admiración de los círculos médicos y universitarios chilenos, y de un sector de la colectividad española, porque homenaje y admiración le son debidos por su esclarecida sabiduría.

El doctor Carlos Jiménez Díaz, es uno de los más claros y altos valores de la ciencia médica de España, rica hasta la opulencia, especialmente en las dos o tres últimas décadas de su historia, por la aparición de varias promociones de estudiosos, investigadores, apóstoles y hasta descubridores: cirujanos, clínicos, patólogos, terapeutas, fisiólogos, psiquiatras y epidemiólogos. ¡Hijos espirituales de los Ramón y Cajal, y hermanos dilectos de los Novoa Santos! Gente joven, inquieta, desinteresada, espiritualmente selecta, de origen mesocrático y modesto, que ilustraron con su presencia y sus afanes las aulas de Fonseca de Compostela, de San Carlos de Madrid, de Baracelona, y de otras ciudades universitarias peninsulares, de prócer y gloriosa tradición y estirpe.

Una generación aquella en gran parte malograda, por sucesos extraordinarios, que tuvieron, sobre España, la fuerza asoladora de los grandes cataclismos, de las catástrofes cósmicas, de los terremotos y de los ciclones incontenibles. Muchos de sus hombres, están enterrados, desterrados, o silenciados en la obscuridad más desoladora. ¡Sólo muy pocos de ella viven y perviven! Y más pocos aún son los que pueden asentar los pies, y clavar los ojos sobre la tierra sangrada de la Patria.

Uno de ellos es por su ventura merecidas, este doctor Carlos Jiménez Díaz. Su probidad científica, su apartamiento -¡repulsión casi!– de los pleitos partidistas; y, sobre todo, su jerarquía científica internacional –quizá la única pura, inmaculada e indiscutida que puede ver la España de hoy– le permiten viajar con un pasaporte, que tiene visado para el retorno a la Patria. Esta última circunstancia, tiene implícitos, para el ilustre viajero, ciertos deberes que él cumple a cabalidad. Los entendemos perfectamente y este entendimiento nuestro, nos veda ver en el otra cosa, que no sea un sabio español, que, por serlo representa a los ojos del mundo, lo sustantivo, lo permanente, lo eterno de España: aquello que está más allá y por encima de avatares accidentales y transitorios, tristes y malaventurados, pero pasajeros frente a la eternidad de España. ¡Ojalá que quienes al conjuro del nombre glorioso de la seis letras sonoras, no vean otra cosa –más cativa y menos trascendente– en la presencia y compañía del eminente profesor, que aquella su alta representación científica y española, con gloria y renombre universales, exaltada, honrada y admirada en todos los centros científicos del mundo.


ENCARGO

A esta altura de nuestro saludo, tenemos que detenernos con viva emoción; un grupo de refugiados republicanos españoles, que saben del cordial recogimiento que en este recinto de “La Hora”, tienen España y sus cosas, se acercan a nosotros, para hacernos un gratísimo encargo: que saludemos cordial y respetuosamente, en su nombre, al doctor Carlos Jiménez Díaz. Algunos de nuestros interlocutores fueron discípulos suyos; otros, fueron oyentes oficiosos de sus magníficas lecciones, dadas en la Facultad de Medicina de Madrid; otros eran miembros de asociaciones, en las que al ilustre galeno prestó servicios; muchos fueron vecinos suyos y algunos sus pacientes, sin faltar incluso alguien que obtuvo el título doctoral en su misma promoción universitaria. Todos lo conocen, lo estiman, lo admiran y lo recuerdan, y jamás lo confundieron con claudicantes ni apóstatas, de aquellos que vilipendiaron e injuriaron a hombres, a sistemas y a cosas de las cuales antes habían usufructuado con creces. El doctor Jiménez Díaz fue siempre, científica y espiritualmente, la misma cosa que es hoy. Y esto le concede una jerarquía moral, que saben estimar, especialmente, quienes lo perdieron todo por servir a un ideal, cierto o equivocado, pero honrada y hondamente sentido.

Nuestros interlocutores refugiados españoles republicanos hubieran deseado tributarle un homenaje colectivo, a través de alguna de sus organizaciones específicas; no lo harán por causas obvias y evidentemente comprensibles; pero en sus conferencias y lecciones, cuando el doctor Jiménez Díaz extienda su mirada por los rostros de sus oyentes, tropezará con los ojos, con las almas y con los corazones de quienes nos encargan el saludo. Otros leerán los resúmenes de sus discursos y conferencias sabiendo de antemano, que aparte de su sapiente contenido, no hallarán en ellos frases ni pensamientos que vengan a avivar el dolor aterecido de heridas aún sin cicatrizar; porque en este singular saludo español, se dan de consuno, el saber y la hidalguía.

Cumplido queda pues el gratísimo encargo. Con estas otras palabras, que van a partes iguales, por nuestros amigos citados y por nosotros: Bien venido seáis señor, y bienandanza y ventura, sean con el ilustre sabio español, por estas tierras de la vieja común heredad espiritual, donde las seis letras sonoras, que forman el nombre de España, resuenen con alientos de sinfonía eterna.


(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o 2 de decembro de ... 1943)
JIMÉNEZ DÍAZ
Carlos Jiménez Díaz (por Grande Cobián)
Jiménez Díaz (Fundación)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 02-12-2009 01:32
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