A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


Visitas (desde o 05/08/2010)





Únete a nós!
comisionsuarezpicallo@gmail.com
 CATEGORÍAS
 GALERÍAS FOTOGRÁFICAS
 RECOMENDADOS
 BUSCADOR
 BUSCAR BLOGUES GALEGOS
 ARQUIVO
 ANTERIORES
 DESTACADOS

PRESENTACIÓN DO LIBRO DE LUGRÍS FREIRE "O PENEDO DO CRIME"

Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 27-11-2013 23:40
# Ligazón permanente a este artigo
Colonias francesas en América en 1942

26 de noviembre de 1942

LA MARTINICA Y LA GUAYANA FRANCESA


Por Ramón Suárez Picallo

La caída vertical de Francia, en junio de 1940, planteó para América un grave problema político y diplomático. La Francia derrotada, se entregó, atada de pies y manos al Eje, tanto en lo que concernía a su Imperio Colonial como a Europa. Y a la luz de los acontecimientos, posteriores al armisticio de Compiegne, no era difícil, ni aventurado, afirmar que toda parcela del territorio francés, acogido a la soberanía de Vichy, era campo propicio y abierto a las maniobras políticas y militares de la combinación totalitaria.

El problema afectaba en manera muy importante a las Américas, por tener la Francia de Vichy territorios de su soberanía, dentro de su órbita continental y hemisferial. La Martinica y la Guayana hallábanse en esa situación, confusa y sospechosa aptas para servir los planes de los enemigos de América.

Los Estados Unidos, afectados en primer término por el peligro que esos territorios significaban para su seguridad en la tierra y en el mar, pudieron en cualquier momento, liquidar el problema con un pequeño golpe de fuerza. No lo hizo la gran República del Norte, por respeto a un “status” jurídico, cuya violación no entra en sus planes de guerra, que no tienden a violar la Ley internacional, si no que tienden, por el contrario, a restablecerla, allí donde ha sido violada. Y prefirió iniciar laboriosas gestiones con las legítimas autoridades de esos territorios para lograr sus objetivos políticos y diplomáticos, en el sentido de eliminar del Hemisferio Occidental, todo posible punto de apoyo de sus agresores.

Y como cuando se procede correctamente, todo llega por sus pasos contados, el problema acaba de ser resuelto de manera satisfactoria y cordial, mediante un acuerdo amistoso con las autoridades representativas francesas, por el cual la Martinica y la Guayana, como partes integrantes del Nuevo Mundo, no servirán de trampolín a los enemigos de América.

No hay modificación del “status” de soberanía. Esos territorios, jurídicamente franceses no dejan de pertenecer a la Francia Inmortal; en su día y en la hora de su renacer, los hallará intactos, cosa que no podría asegurarse, si continuaran bajo el control de quienes, hoy por hoy, no pueden defenderlos ni salvaguardarlos. Porque Francia ya no está en Vichy. Se ha desplazado hacia otras latitudes, donde su honor, sus bienes y su caudal espiritual, son patrimonio sagrado e inalienable.

Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de...1942
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 26-11-2013 09:20
# Ligazón permanente a este artigo
SERÁN 2013 EN FONTÁN

Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 23-11-2013 11:23
# Ligazón permanente a este artigo
50 años del asesinato de J. F. Kennedy
TRISTE CONMEMORACIÓN, DULCE CONSUELO.

Hace cincuenta años, en un día como hoy, viernes 22 de noviembre de 1963, en la curiosa exactitud pretérita del calendario, fue asesinado John Fitzgerald Kennedy, Presidente de los Estados Unidos de América. Antes de él, en ominosa lista de magnicidios, fueron ultimados Abraham Lincoln (1865), James Garfield (1881), y William McKinley (1901); penoso récord para la primera democracia del Nuevo Mundo.

Yo tenía entonces veintidós años y trabajaba en la empresa Williamson Balfour, sita en Avenida Bulnes, frente al palacio de La Moneda. Cerca de las cinco de la tarde irrumpió una de las secretarias con la luctuosa noticia. Sentados frente a un kárdex de inventario de repuestos, estábamos don Hugo Petitbon, gerente de la filial, con un enorme puro encendido entre los labios, y yo, ayudante suyo, dictándole cifras que apuntaba en una gruesa libreta azul. Él era un cincuentón trabajólico, viejo y casi venerable para mí, derechista y fascistoide, admirador declarado de Mussolini y de Franco; no sentía predilección por Hitler, porque le repugnaban los alemanes.

Cuando Petitbon (“pequeño bueno”; ni bueno ni chico: medía un metro noventa y pesaba ciento veinte kilos bien cebados) escuchó la mala nueva, escupió restos de tabaco y dijo: -Lo mataron los comunistas, seguro… -¿No habrán sido gángsters a sueldo de la corporación del acero?, me atreví a preguntarle, a modo de comentario, aludiendo a ciertas implícitas amenazas que aquel consorcio había hecho al joven presidente, como clara respuesta a “peligrosas medidas económicas” impulsadas por su administración reformista, que los republicanos de la época consideraron perversas.

A don Hugo no lo alteró mi respuesta. Se limitó a decirme: -Mire mi amigo, usted está muy nuevito para entender estas cosas, pero yo sé muy bien hasta dónde son capaces de llegar los comunistas… No retruqué; era mi jefe y, además, me invitaba asiduamente al bar Ciro, de calle Agustinas, donde él se zampaba un litro de colemono, nuestra criolla bebida de fin de año, hecha de aguardiente, café con leche y especias aromáticas, de la que era consumidor habitual durante todo el año. El corpulento Petitbon se amistó con nuestro padre gallego y solía llegar los sábados a la casa-quinta con un par de cabritos lechones, vino en abundancia y whisky añejado. Lo perdí de vista después de los tormentosos 70’, pero tengo la certeza que le habrá prendido un cirio pascual a don Augusto luego del golpe militar. Don Hugo Petitbon era dueño de un edificio de departamentos en la Alameda, frente al cerro Santa Lucía. En su penthouse, como llaman los siúticos anglófilos al piso de arriba, disfrutamos deliciosos filetes remojados en coñac.

Buena parte de la juventud chilena de los 60’ vieron con buenos ojos la ascensión al poder del risueño mozalbete hijo de irlandeses católicos, quizá por su aura de reformista democrático, que a la postre iba a ser sólo deformación publicitaria. No obstante, articuló un ambicioso proyecto de cooperación hemisférica, llamado “Alianza para el progreso”, con el que pretendía conjurar la peligrosa epidemia que desató la Revolución Cubana en América Latina, a punto de expandirse, como incontrolable incendio, desde Río Blanco hasta la Patagonia.

Eran los años tensos de la Guerra Fría, cuando se enfrentaron, a riesgo de desatar la tercera guerra mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética. En el episodio de los misiles con ojivas nucleares, instalados en Cuba, Kennedy probó fuerzas con Kruschev. El mundo pareció estar en vilo durante dos largas semanas, hasta que en el colosal “gallito” el brazo del bisoño estadista abatió la zarpa del oso ruso, como escribiera, en manida metáfora, un delirante reportero estadounidense.

La Alianza para el Progreso, fuera de abarrotar nuestros arsenales tercermundistas de armamento en desuso y de organizar a las fuerzas armadas de la región para la llamada “guerra antisubversiva”, no tuvo ninguna significación en mejorar las deplorables condiciones de vida de las expoliadas naciones del patio trasero. Carter y Obama también lo han comprobado: existen siniestros poderes, sin rostro ni filiación, que siguen siendo intocables.

Pero me dolió la muerte violenta de John Kennedy, y declaro que nunca pude sentir animadversión por aquel sonriente estadista, mezcla de jugador de béisbol y actor de comedias. Medio siglo después, y más allá de cualquier consideración ideológica, creo que influyó en mi discreta simpatía hacia él una de las más bellas y atractivas mujeres que han pisado la tierra, o surgido de sus entrañas, desde los días de la tentadora Eva… Hablo de Marilyn Monroe. Fuera de sus filmes –no me perdí ninguno- la vi y escuché cantándole el cumpleaños feliz al Presidente, con esa voz suya, levemente enronquecida y sensual: “Happy birthday, my dear President; happy birthday to you…”, mientras parecía devorarlo con esos ojos que hubieran rendido a un emperador… Décadas más tarde supe que habían sido amantes, mas mi proverbial ecuanimidad me hizo superar el turbio prurito de los celos…

Recuerdo hoy a John Fitzgerald Kennedy, con la nostalgia de los años juveniles y con una encendida admiración… No es asunto trivial haber disfrutado en vida las rubias primicias del paraíso.


Edmundo Moure
Viernes 22 de noviembre, 2013
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 22-11-2013 22:10
# Ligazón permanente a este artigo
UN MITO DO NOSO TEMPO
Vai xa para cincuenta anos, concretamente o día 22 deste mes cumpriranse exactamente os cincuenta. Ese día do ano 1963 era asasinado por (ao menos) un francotirador o que foi o trixésimo quinto presidente dos EE.UU John F. Kennedy. O impacto da súa morte deixouse sentir durante moito tempo, quizais durante xeracións dentro e fora da nación máis poderosa do mundo. Dalgún xeito decisivo contribuíu a mitificación do personaxe máis aló da súa realidade.

O misterio que inda hoxe rodea o seu asasinato, e o do único detido polo crime, Lee Harvey Oswald, un “misterio americano” en si mesmo, como resaltou o escritor Norman Mailer, e o tratamento tanto mediático como libresco que se lle otorgou ía fornecer o mito na súa dimensión planetaria.

Hoxe en día sábese que todas as decisións tomadas encol do asasinato foron máis que cuestionables. Comezando pola viaxe mesma, que semella fíxose condicionada polos enquéritos que lle daban o 38% fronte o 54% o seu contrincante republicano, Barry Goldwater, nas eleccións que se estaban por facer. Foi esa necesidade de votos o que o levou a un Estado hostil (o presidente díxolle a Jacqueline xusto antes de partir para Dallas, “imos hoxe a unha terra de tolos. Pero Jackie, se alguén quere disparar dende unha ventá cun rifle, ninguén pode páralo. Así que, para que preocuparnos?”).

As medidas de protección tampouco foron as máis axeitadas. Por exemplo, a limusina ¡descapotable! tiña que coller unha curva antes xusto de enfilar Elm Street, rúa que pasaba diante do edificio do almacén do depósito de libros escolares, onde suponse saíron os tiros fatais, aminorando a súa velocidade, converténdose dese xeito nun branco máis doado para un francotirador experto.

No referente a investigación, a da Comisión Warren (chamada así polo seu presidente que asemade o era do Tribunal Supremo) chegou a conclusión de que a autoría do magnicidio foi responsabilidade dun so home: Lee Harvey Oswald. Posteriormente, o Comité de Asasinatos do Senado, en 1979 (amén de sinalar a falta de rigor das investigacións do asasinato, cuestionando o traballo realizado polo FBI, dirixido por Edgar Hoover, cuxas diferenzas cos irmáns Kennedy eran ben coñecidas), mantivo no seu informe que foi resultado dunha conspiración. Inda por enriba, para rematar a mitificación mediática, os momentos previos o atentado, o do impacto mortal e os posteriores, en total 26 segundos, foron filmados en 8mm. por Abraham Zapruder nun documento histórico, que o tempo é o filme doméstico máis visto da historia.

Todo, xunto o “glamour” da súa muller Jacqueline, xogaba a favor da súa conversión en icona mediática. Os seus discursos, en realidade escritos polo seu “speakwritter”, Ted Sorensen, o pai da súa retórica política (o propio Kennedy dixo del que era o seu “banco de sangue intelectual”), entre eles o famoso do 20 de Xaneiro de 1961 (o de “non vos preguntedes o que os voso país pode facer por vós. Preguntádevos o que podedes facer vós polo voso país”), contribuíron a forxar a imaxe de político idealista, un campión do liberalismo progresista capaz de rachar cas estreitezas burocráticas dos seus antecesores e iniciar unha nova forma de facer política.

O paso do tempo, e o acceso a documentación deica fai pouco clasificada, ía descubrir o envés da trama. Tratábase en realidade, dun político pragmático, cínico en ocasións, e profundamente conservador, inda que isto non ía impedir que fora branco dos ataques da extrema dereita que lle achacou ser brando co comunismo. Inzado a presidencia pola maquinaria político/electoral do seu clan familiar, gañou as eleccións por unha estreita marxe (e inda existen dubidas sobre a limpeza do proceso nalgúns estados) contra un candidato, Richard M. Nixon, vicepresidente oito anos con Einsenhower, coñecido como “tricky Dicky”, ou sexa “Ricardiño o trampulleiro”, gris e que ademais non dominaba un medio como a televisión (na que se celebrou un debate entre candidatos, no que saíu suoroso e grisáceo fronte a brillantez de Kennedy ), que dende entón ía ter un peso importante nos resultados electorais.

Máis interesado na política exterior (“a quen lle interesa iso do salario mínimo?” dixo o tempo da súa toma de posesión), tivo o mérito de rachar ca política de confrontación directa ca URRSS do seu antecesor, que puxera a humanidade a piques do holocausto nuclear. Inda así, meteuse en aventuras como o desembarco en Bahía Cochinos, Cuba, mal aconsellado pola xunta de xefes de Defensa, os cubanos anticastristas e a CIA, no seu descargo hai que dicir que era un plan herdanza da administración Einsenhower.

Do mesmo xeito, convencido da “teoría do domino” (a caída do Vietnan seguiríalle a do resto de países do sueste asiático) foi incapaz de analizar a importancia e a autonomía da guerrilla comunista, do FLN, estaba convencido que dependía do apoio do norte, no sur vietnamita, nin se decatou da debilidade do goberno, inda que autorizou o golpe de estado contra Diem, e o exército, do sur, o que o levou a unha escalada militar, de efectivos humanos (“asesores”) e materiais, e a intervención, apoiando unha guerrilla e con bombardeos masivos, en Laos, como forma de evitar unha retirada deshonrosa e a caída do goberno monicreque do sur. Ademais tivo que facer fronte a “crise dos mísiles” quizais a oportunidade na que, a pesares da súa intención de minorar os enfrontamentos ca URSS, a confrontación nuclear estivo máis próxima.

Tampouco na súa faciana menos oficial, máis persoal, lonxe da imaxe de moderno Camelot, ca que, tomando como referencia o reinado do lendario Rei Artur, describiu a súa esposa Jacqueline a súa presidencia, a realidade foi como se pretendía, agochando aqueles aspectos máis pouco favorecedores. Dende os tres anos, padecía de doenzas que ían necesitar de un importante numero de medicamentos, posiblemente nalgúns momentos chegara a inxerir dez o día, que foron minando a súa saúde.

Este feito foi ocultado a opinión pública, porque o seu coñecemento faríao inelixíbel. Asemade, as súas relacións co crime organizado (que a maioría dos biógrafos atribúen xa o seu pai, Joseph Kennedy o fundador da dinastía, de quen din que se enriqueceu co contrabando de alcohol durante a Lei Seca) quedaron documentadas a traveso dos informes reunidos por Edgar Hoover, o sempiterno director do FBI, do que se di se valeu destes para evitar a súa destitución. Non o ía a favorecer a súa azarosa vida sexual, que o levaría, por exemplo, a ter unha relación con Judith Campbell, o tempo amiga íntima de Sam Giancana, un “capo” da Mafia. Esta muller ía recoñecer, pouco antes da súa morte, que serviu de correo entre os dous homes respecto a un asunto moi delicado: os plans conxuntos para eliminar a Fidel Castro.

Hoxe, no cincuenta cabodano do seu pasamento, o mito parece semellar esmorecerse. Ao menos entre os historiadores. O conxunto da documentación e dos feitos coñecidos dende a súa morte convidan a unha revisión crítica da súa figura e obra. As veces os mitos, utilizados por aqueles que queren fornecer unha visión interesada, de parte, da historia, non resisten a confrontación ca realidade. Como ben saben os mozos seguidores de Crepúsculo, tampouco os vampiros lles favorece a luz do día.


Xaime Rodríguez Rodríguez
Comentarios (0) - Categoría: Notas desde o meu Smartphone, de Xaime Rodríguez - Publicado o 21-11-2013 10:45
# Ligazón permanente a este artigo
LA FELICIDAD
La felicidad es algo subjetivo, quién podría dudarlo, aunque a través de la Historia, gobernantes de orientaciones disímiles y orígenes diversos han proclamado dudosas dichas colectivas. Hace poco, recordamos a José Stalin, en 1930, cuando afirmó que “los rusos nunca habían sido tan felices como ahora”. Hitler aseguraba que, una vez obtenida la supremacía aria, los alemanes iban a gozar de una felicidad de mil años, ininterrumpida y sin sobresaltos.

En los albores de los 80’, en nuestro país, los Chicago Boys y sus acólitos chilenos no entendían por qué los chilenos –la masa desheredada y mayoritaria, se entiende- no mostraba signos de plena felicidad… Quizá eramos necios; estábamos viviendo en el paraíso terrenal y no lo apreciábamos. ¿Quién sería capaz de desentrañar las veleidades del humano corazón?

Buda enseñó que el desprendimiento absoluto conducía al Nirvana… Con perdón de los budistas, su rozagante estampa da más la impresión de un conspicuo sibarita que la de un asceta, pero la mía puede ser considerada una opinión irreverente o sesgada, no lo discuto. Cristo nos dice, en sus maravillosos Evangelios, que no debemos buscar la efímera dicha en el reino de este mundo. ¿Quién se inquieta hoy por el más allá?

Al parecer, los humanos estamos extraviados en la busca de una felicidad material y pedestre, sin vislumbres de elevación espiritual ni trascendencia. Es una suerte de dicha homóloga al entretenimiento, a estar contentos, enajenados con sucesivas y pequeñas diversiones que nos hagan olvidar las dos condiciones y servidumbres esenciales de la existencia: la decrepitud y la muerte. Para la primera, hay toda clase de pócimas y recetas de segura aceptación y consiguiente consumo; para la segunda, sólo el disfraz, la omisión, el ocultamiento.

Tampoco yo iba a caer en cuestiones metafísicas que están fuera del interés de la mayoría democrática y de la llamada opinión pública. Lo cierto es que intentaba comentar las múltiples reacciones de felicidad y de triunfo de los diversos candidatos, en la contienda electoral de este domingo 17 de noviembre de 2013.

La Derecha chilena celebra con júbilo una de sus más bajas votaciones históricas: apenas un veinticinco por ciento de los sufragios… Sus prohombres y adherentes están felices y así lo manifiestan a viva voz… Uno de los candidatos anodinos, que pugna por obtener el tercer puesto en la primera vuelta, como un corcel hípico que buscara el consolador placé, manifiesta su júbilo y dice que “arrasamos en tal o cual circunscripción”.

La antigua Concertación de “socialistas liberales”, llamada Nueva Mayoría se manifiesta “amplia ganadora”. Y lo es en las cifras y en los porcentajes, siendo muy poco probable que no gane en la segunda vuelta… Todo parece indicar que su triunfo resultará aplastante. Lo que está en entredicho es su capacidad real para ejercer un gobierno que satisfaga el cúmulo de grandes expectativas ciudadanas, desatadas como nunca en estos cuatro años del gobierno de los empresarios, cuyo discurso de felices resultados “macro” no se tradujo en un sentimiento de bienestar colectivo “micro”, como dicen los sesudos economistas. La experiencia de veinte años confirma nuestra mirada escéptica y poco feliz de aquel consorcio que subió al poder bajo el curioso eslogan “La alegría ya viene”… Quién sabe si el optimismo falaz de la Derecha no provendrá, en el fondo, de la certeza de seguir dominando a través de sus poderes fácticos y, sobre todo, debido al control de la economía, ayudada por el sistema planetario imperante... El Gatopardo, una de sus deidades preferidas, así lo consagra: “Que algo cambie para que todo siga igual”.

Mientras escribo estas líneas, el cuarto candidato celebra su “notable victoria”, con amplia sonrisa feliz… No seguiré escuchando al resto de los candidatos, aunque quizá el noveno y último de ellos recomiende girar la lista en ciento ochenta grados, para verse así en primer lugar. Y los que practican creencias de felicidad interior oriental y ritos gimnásticos de levitación, que se pongan de cabeza para obtener la misma perspectiva halagüeña.

Por ahora, me inclino por mi propia y subjetiva felicidad… Me sumerjo en las páginas delirantes de “Los Siete Pilares de la Sabiduría”, de T. E. Lawrence… Sí, el galés de Arabia, el que llevó a los desarrapados guerreros del desierto a derrotar al imperio turco. Su empresa fue calificada de “utopía demente”, pero se vio coronada por el triunfo real, aunque éste no trajera la felicidad al excéntrico paladín inglés.

Bernard Shaw calificó este libro de Lawrence como una de las mejores creaciones literarias del siglo XX. Un respaldo hermenéutico más que honorable. Yo lo comparto con el gran irlandés y me siento feliz, desde mi modestia sudamericana, aunque mi felicidad no vaya a ser tan perdurable como quisiera.



Edmundo Moure
17 de noviembre, 2013
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 18-11-2013 16:00
# Ligazón permanente a este artigo
TEORÍA DA CLASE OCIOSA?
Non paran de sorprendernos. Dende o que foi secretario de organización do partido gobernante nesta Galicia de nosos pecados, que nun programa de televisión, e sostendo os tiros de cámara como un avezado profesional, recoñece que el persoalmente pagaba sobresoldos (e non porque estes entregaranse nun sobre) os seus correlixionarios, non a todos que inda hai clases; diñeiro en negro, como el mesmo recalca. Recalando, no responsable de finanzas, ou xerente pra o caso igual da, do mesmo partido nas ”cospedalanas” terras manchegas, que ven de dicir que el firmaba todos os recibis que lle puxera por diante o nunca ben ponderando Bárcenas, a troques de nada. É rematando en dous “ex”, por unha banda, o experto en referéndums (Otan de entrada non!) quen recentemente creou unha fundación, da que, como non podía ser menos, é o presidente, dedicada a estudar a súa egrexia figura; pola outra, o do trío das Azores, que vén de publicar a segunda parte das súas memorias, nas que demostra, como se fose necesario, a súa infinita capacidade de autobombo, mostrándose as veces como un matón do “farwest,” (véxase senón o que di sobre o golpe de estado contra Chávez), produto quizais daquela viaxe os EE.UU da que voltou falando como un texano, e outras como “Antoñita la fantástica”. Nos últimos tempos os políticos, alomenos algún deles, veñen a demostrar cumpridamente o seu desprezo polos cidadáns, pola súa intelixencia cando menos, e o seu “extrañamento”da realidade.

Pechan o canal 9 (NOU), a canle autonómica valenciana de televisión. Coido que sobre o feito en si e as súas repercusións esta todo dito. Eu quero falar de algo que me chamou a reflexión, inda que creo que non son o único, periodistas como Miguel Ángel Aguilar e Juan Carlos Escuier veñen de falar nos mesmos termos. Refírome as trabas para facer o seu traballo libremente, e máis concretamente as denuncias sobre elo dos profesionais unha vez producido o peche. Sorprende que non o fixeran antes, e o feito de non facelo plantexa dubidas sobre a ética das súas denuncias. Solidarizáronse con estes profesionais os da nosa TVG. Esperamos que o tempo sexan quen de sacar conclusións, oportunas nestas datas nas que se cumpre o undécimo aniversario da catástrofe do Prestige e de que a TVG alcanzara as cotas mais altas de manipulación e desinformación, sobre o grao de liberdade no seu traballo e a utilización que deles fai un poder político que, como se pode ver co acontecido en Canal 9 (NOU), despois de exprimilos, de sacarlle o zume, pode prescindir deles sen miramentos. O mellor, deste xeito podamos ver programas que entren de cheo nas “liaisons dangereuses”, nas relacións perigosas do señor Feijoo. Ou inda máis pertinente co momento que nos toca vivir, nos enteremos do custo real da Cidade da Cultura do Gaiás, do que supón o seu mantemento diario para evitar que remate por converterse nun caso mais dos que aborda lugares-abandonados.com. O tempo saberíamos cantas axudas para o comedor poderían pagarse co monto diario, evitando deste xeito que centos de meniños fiquen sen almorzo.


Xaime Rodríguez Rodríguez

Comentarios (0) - Categoría: Notas desde o meu Smartphone, de Xaime Rodríguez - Publicado o 16-11-2013 11:04
# Ligazón permanente a este artigo
Lembrando a nosa fala

DE AMORES Y DE LENGUAS
(DIÁLOGOS)

-¿De dónde le viene a usted ese amor –disculpe- casi obsesivo por Galicia y eso que usted llama “lo gallego”, y que incluye, al parecer, muchos aspectos, pero, sobre todo, el ámbito literario?

-Toda gran pasión es obsesiva. De lo contrario, se trataría de una rutina más… Dios nos libre de que lo rutinario se apodere de nuestros anhelos. De ahí a jubilar o aposentarse, hay menos de un paso.

-Usted alude a menudo a Dios, pero se declara agnóstico. ¿Otro contrasentido suyo?

-Dios es el espíritu que todo lo llena e impregna. En eso creo, con una fe irreductible. Otra cosa son los dioses de extraños nombres y rostros humanos, que la desolación ontológica ha impelido al simio pensante a crear, según su imagen y semejanza, para exigirle apoyos circunstanciales, en patética idolatría… Prefiero los dioses lares, que hacen su trabajo silencioso, entre la voz del fuego y el canto de la marmita.

-Aunque sé que le desagrada la pregunta, ¿por qué buscar las raíces paternas en Galicia y no las entrañas maternas en el centro-sur de Chile, o en Valparaíso, donde nació su madre?

-Quizá porque mi padre surgía ante mí con aire forastero, una presencia imponente, pero que tenía un encanto extraño y remoto… Me asustaba y me atraía, al mismo tiempo… He narrado cómo él solía levantarse de la mesa, después del condumio, parándose en el umbral, como si esperase el barco que iba a llevarle de vuelta a la aldea. Entendí que era el peso inconsciente de la saudade… Después, entraba en su dormitorio y hojeaba sus libros gallegos, como quien oficia un sacramento.

-Y su madre, entonces, que fue sin duda un ser de rara distinción, una persona culta, íntegra y espiritualmente sólida, ¿no era acaso un buen motivo para indagaciones pretéritas?

-Mi madre fue siempre certeza tangible, el pasado y el presente fundidos de manera inextricable, la seguridad vuelta casa y cobijo… En cambio, nunca pude salvar la distancia que me separaba de mi padre. Tal vez por eso lo he buscado con la pertinacia de un peregrino.

-¿Pudo acaso encontrarlo, antes de su pasamento; reconciliarse quizá, con aquella distancia o enigmática barrera afectiva?

-No, y me dolió mucho su partida, pero en mi espíritu aquello era previsible, como un descanso compartido. En cambio, recibí la muerte de mi madre como algo irreparable, en el sentido del imposible consuelo. Su ausencia clavó en mí la garra alevosa de la definitiva orfandad.

-Nació usted en Chile, ha vivido toda su vida, o casi, en este Santiago del Nuevo Extremo, y pugna por parecer gallego auténtico.

-No quiero parecer nada distinto de lo que soy, un escritor caminante o, si prefiere, transeúnte, como lo definiera Micaela Souto, situado entre dos nostalgias, la de la Galicia profunda, campesina, y la de Chiloé, en el “sur de sures”, como escribió el poeta.

-Tampoco ha vivido usted extensas temporadas en Chilhué, el lugar de gaviotas, la Nueva Galicia que tanto aparece en sus escritos.

-Eso confirma que puede uno escoger sus amores y sus patrias, o ser escogido por ellos, mejor dicho. Es algo estético y, a la vez, amatorio.

-Su padre, Cándido, llegó de Galicia en marzo de 1925, con sus padres y sus seis hermanos, para radicarse en Buenos Aires… Tenía trece años entonces, pero nunca dejó de ser un gallego entrañable, vinculado a su tierra por la nostalgia…

-Y por la lengua, que procuraba no olvidar, hablando con su madre y sus hermanas… Es lo que recuerdo, porque mi abuelo gallego murió cuando yo tenía cinco años y es apenas una sombra difusa en la memoria… Un hombre que en la aldea escribía cartas por encargo.

-¿Y con los dos hermanos de su padre, Manuel y José?

-No. Ellos eran “españolistas”, en una época en que campeaba el franquismo entre los emigrantes y hablar gallego, catalán o éuskaro era cosa de gente vulgar, de “campesinos ignorantes”, o de separatistas…

-Pero si los inmigrantes españoles en Chile, en su inmensa mayoría, provenían de las capas humildes de la población peninsular… Eran hijos de campesinos o, cuando mucho, “labradores propietarios”, como se rotulaba a los vástagos menos afortunados del minifundio.

-Sí, pero una vez que accedieron a situaciones de prosperidad y treparon en la escala social, se volvieron burgueses conservadores, abandonaron el uso de sus lenguas vernáculas, aferrándose al prestigio imperial del castellano. Una mezcla de indiferencia cultural y arribismo.

-Usted no hable, que toda su obra está escrita en la lengua de Castilla.

-Por supuesto. ¿Y qué quiere? Es mi “lengua de cultura”, en la que recibí mi instrucción escolar, profesional y académica… El habla de la tribu. El gallego apenas lo conocí de niño, en Chacra El Olivo, y a través de los poemas que me motivó a leer mi padre, y de las conversas vespertinas… Luego, pasados los treinta años de vida, lo redescubrí, decidiendo que iba a profundizarlo en estudios personales de filología… Durante once años lo enseñé en Chile.

-Esos versos de Rosalía y de Curros, que usted le recitaba a su abuela Elena, para su onomástico del 18 de agosto, según ha contado y escrito muchas veces, ¿aún los memoriza?… ¿Acaso no repite los tópicos?

-Es inevitable. Remítase a Borges: escribimos un solo libro, aunque tenga varios ejemplares o volúmenes. Los motivos nunca son muchos, pues la tautología es también porfiada anomalía literaria.

-No se ofenda, pero ¿qué valor o trascendencia hay en aprender un idioma tan minoritario como el gallego?, ¿qué destino o alcance podríamos concederle?

-Veo que también en esto emplea usted el prisma equívoco y aberrante de la estadística, los números mayoritarios, una suerte de democracia cuantificada y abusiva como ecuación demostradora. Según ese criterio, llevado al extremo, debiéramos abocarnos al estudio del chino mandarín, o del inglés yanqui, y abandonar todo otro idioma.

-De acuerdo a fundadas predicciones de organismos internacionales, para el 2050, el gallego y otras muchas lenguas o idiomas minoritarios se habrán extinguido.

-Si así fuere –aunque no lo creo-, ¿qué importa que ello ocurriere?, ¿acaso no vamos a extinguirnos usted y yo? Nuestro planeta Tierra también tiene los días contados, aunque se midan en guarismos que nos parecen inmensos… Su idea de la trascendencia es asaz precaria.

-Lo lleva usted a un terreno metafísico; yo trato de aquilatarlo sobre la base de datos científicos, por tanto, comprobables.

-Haga usted con su ciencia lo que le plazca. Déjeme con el placer estético de la lengua gallega, en su poesía y en su prosa, géneros que hago extensivos a los ámbitos del portugués, lengua que sí posee cientos de millones de hablantes en Portugal, Brasil y en tierras africanas, si quiere apoyarse en multitudes.

-Pero, en el caso del portugués, se trata de otro idioma, distinto del gallego, a mi modesto entender...

-Tan distinto como el castellano que habla usted y el que se habla en Madrid, o en Perú o en Colombia o en México… Formas dialectales salidas de un tronco matriz, la lengua de Cervantes.

-Pero las academias hacen lo posible por preservar la unidad lingüística, desde los grandes paradigmas idiomáticos, aunque el deterioro del lenguaje se va haciendo cada vez más acelerado e incontrolable.

-Es verdad. Quizá el peligro de extinción se cierna sobre casi todas las lenguas humanas, tal como hoy las conocemos. La revolución tecnológica pareciera apuntar a su completa degradación.

-Pero surgirán otras variantes de expresión lingüística, con su literatura y estética propias. Eso ya no lo veremos, ni usted ni yo.

-Mientras tanto, disfrutemos lo que nos queda sobre la mesa de las lenguas y amemos con pasión aquellas que recibimos como preciosa herencia… En particular, el idioma gallego.

-Tengo entendido que en Chile no se habla la lengua gallega, ni siquiera en el estrecho círculo de las asociaciones de gallegos, en las cuales se han extinguido también los emigrantes, quedando apenas sus descendientes, poco inclinados a conocer la lengua de los ancestros, o devanceiros, como usted dice.

-Devanceiros. Sí, adelantados o fundadores, no en el sentido feroz de la conquista, sino en el fundacional, aquel que deja huellas culturales y anímicas, las únicas que debieran importarnos… Mientras quede un gallego hablante, la lengua no desaparecerá, como decía Cunqueiro. Ya hemos visto morir, en Chile, por incuria cultural y ceguera histórica, varias de nuestras lenguas autóctonas, a saber: selknam, tehuelche, kunza, kawéscar, chono y yagán…

-Quizá el drama de aquellas lenguas fue que pertenecían a una etnia específica y desaparecieron con ella. Entiendo que los gallegos no constituyen una etnia, sino una nación inserta en el estado español, y que muchos de sus hablantes están esparcidos por el ancho mundo.

-Así es. Espallados polo mundo… Pero eso no garantiza su vigencia, porque las comunidades asentadas en muchos países –ya lo dijimos- no tienen mayor interés en la preservación del idioma de Rosalía…

-Le he oído recitar a usted, versos de Rosalía, y los seis poemas gallegos de Federico García Lorca… ¿Por qué no concluimos este diálogo con uno de esos poemas?

-Lo haremos; lo haré, pero con unos versos del poeta Antón Tovar, de su bello poema “Patria das miñas palabras”, y no voy a traducirlo; al que entienda, que le valga, como dijo un escritor cuyo nombre no recuerdo… Aprecie usted una buena dicción en lengua gallega:

-Patria temporal da lingua/ onde me acobillo e me defendo/ fixen dos ecos que sementaron/ os labios dos mortos/ a miña casarella de home triste./ Agora son o pegureiro pobre/ que conduce as greas de palabras/ polas brañas lentorecidas do silencio./ Comungo, tal un neno tatexante,/ os nomes primixenios, verdadeiros/ que desgalgan desde os cantos píncaros/ e baixan cos regatos polas corgas… Pequena patria das palabras/ tristes coma aforcados abalando/ que eu desgraño coma un millo/ nas miñas maos culpábeis e inocentes.

-Entiendo el sentido del poema y me conmueve su ritmo… Una palabra ha resonado en mí, dicha en mi memoria por su padre Cándido: pegureiro. Le oí contar, poco antes de su viaje definitivo, que de niño, en la aldea remota, había sido pegureiro, es decir “pastor de ganado montesino”, y estaba orgulloso de ese su primer oficio.

-Recuerda usted bien. Ya ve cómo esa lengua antigua hace eco en su remembranza, aunque sea por una sola palabra perdida…

-Y usted, ¿por qué se ha plantado ahora en el umbral?

-Porque espero el pasaje de un barco que ha de llevarme a Puerto Williams, donde debo reunirme con el Flaco Astudillo y con Micaela Souto…

-¿Son ellos colonos de Navarino?

-No. Son habitantes del último finisterre, como usted y como yo lo seremos. Coja la maleta, es preciso levar anclas… Aburiño.

-Ya sé lo que significa aburiño; es un adiós cariñoso que prevé la esperanza del regreso…


Edmundo Moure
Escriba en vías de enamoramiento.
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 15-11-2013 15:02
# Ligazón permanente a este artigo
EXPOSICIÓN EN LUGO SOBRE A OBRA CERÁMICA DE DÍAZ PARDO (II)
LECER E CULTURA

O Museo de Lugo divulga ao Díaz Pardo ceramista
Repasa, a través de 350 pezas cedidas pola familia e por coleccións privadas, sete décadas de creación de formas

SUSO VARELA
Lugo / La Voz de Galicia, 13 de novembro de 2013


O Museo Provincial de Lugo expón desde mañá, e ata o 2 de febreiro, a primeira gran mostra sobre óbraa cerámica do multifacético Isaac Díaz Pardo, falecido en xaneiro do pasado ano. A exposición está formada por máis de 350 pezas que repasan a súa evolución como creador de formas, desde finais dos anos corenta ata os seus últimos deseños, xa no século XXI.

Os visitantes poderán coñecer as diferentes etapas de Díaz Pardo como artista e como impulsor de ideas culturais, ambos os camiños paralelos, aínda que talvez publicamente se coñeza máis a súa faceta de intelectual e de empresario. Grazas á exposición de Lugo intentar divulgar o seu traballo como ceramista, unha vez que varias institucións e administracións galegas expuxeron en múltiples ocasións a súa parte pictórica.

A mostra lucense divídese en cinco etapas. A primeira repasa a súa época máis clásica e influenciada pola pintura, entre os anos 1947 e 1955. Talvez a menos coñecida como ceramista. A continuación viría a súa etapa en Cerámicas O Castro, logo os seus deseños industriais para Magdalena e, finalmente, os seus dúas últimas fases, a constitución do Laboratorio de Formas e a recuperación de Sargadelos, ambas moi vinculadas ao encontro coas raíces da pintura galega.

A exposición do Museo Provincial conta coas obras orixinais dos seus comezos na cerámica, así como os últimos prototipos deseñados polo e polos seus colaboradores, entre os que destacan Luís Seoane, co que fundou o citado Laboratorio de Formas. Ademais, a mostra inclúe debuxos e bosquejos inéditos de Isaac Díaz Pardo sobre pezas emblemáticas que realizou nas diferentes fábricas e fotografías e documentos sobre a súa vida artística.


Pezas inéditas
Na exposición preparada polo Museo Provincial de Lugo pódense descubrir varias obras inéditas. Os comisarios e a coordinadora da mostra (Fernando Arribas, Teresa Pena Moreda e Encarna Lago) conseguiron préstamos de coleccións privadas, dos fondos do Castro e de Sargadelos e da propia familia de Díaz Castro, especialmente da súa muller, Mimina Arias, «que puxo todo da súa parte para esta exposición e temos que lamentar o seu falecemento hai algo máis dunha semana», explicou Arribas.

A compilación das pezas e do seu estudo non foi moi complexa, explica Arribas, grazas á colaboración desinteresada de todas as persoas que cederon o material e ao traballo realizado desde o propio museo. «Conseguimos unha montaxe óptima con recursos limitados, e os resultados poderanse ver na inauguración», explicou Encarna Lago. A mostra, que leva por título A vangarda das formas. Obra cerámica de Isaac Díaz Pardo, inaugúrase mañá ás oito da tarde.
Folleto da exposición
Comentarios (0) - Categoría: ISAAC DÍAZ PARDO - Publicado o 14-11-2013 10:23
# Ligazón permanente a este artigo
EXPOSICIÓN EN LUGO SOBRE A OBRA CERÁMICA DE DÍAZ PARDO

Comentarios (1) - Categoría: ISAAC DÍAZ PARDO - Publicado o 13-11-2013 09:20
# Ligazón permanente a este artigo
1 [2]
© by Abertal