A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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MIGUEL HERNÁNDEZ
Miguel Hernández Gilabert (Orihuela,; 30 de outubro de 1910 – Alacant, 28 de marzo de 1942), foi un poeta e dramaturgo de especial relevancia na literatura castelá do século XX. Aínda que tradicionalmente estivo encadrado na xeración do 36, Miguel Hernández mantivo unha maior proximidade coa xeración do 27.
Ramón Suárez Picallo, ten a confirmación da morte do poeta nestas datas e escribe este artigo. O ano 2010 é o centenario deo seu nacemento, polo que a figura de Miguel Hernández será novamente reivindicada.



16 de noviembre de 1942

MIGUEL HERNÁNDEZ


Por Ramón Suárez Picallo

Acaba de confirmarse, de modo indubitable, la muerte en la Cárcel de Alicante, del joven poeta español, Miguel Hernández.

Miguel Hernández tenía 16 años cuando comenzó la guerra de España. Era ya poeta de dulces alientos campesinos, como Francis James. Antes de cumplir la edad militar, luchó como voluntario en las trincheras republicanas. Al terminar la contienda cayó prisionero. Fue condenado a muerte. Un distinguido chileno, diplomático y hombre de letras, amigo personal y dilecto de Federico García Lorca –que llamaba a Miguel Hernández “Miguelillo”– revolvió Roma con Santiago, para impedir la ejecución de la terrible sentencia. La pena de muerte fué conmutada por la inferior inmediata: cadena perpetua. El reo fue encerrado en el Presidio de Alicante, donde acaba de morir víctima de una tuberculosis pulmonar.

Para que el joven poeta –que era un ferviente católico– que moría por falta de aire, saliese en libertad, se hicieron inútiles gestiones. Los carceleros del poeta fueron con él inexorables; obedecían al grito feroz de “Muera la inteligencia y viva la muerte”, proferido en los claustros ilustres de Salamanca.

Miguel Hernández, por su edad, era el Benjamín del más glorioso grupo de poetas líricos de todos los tiempos de España. El grupo inolvidable, que tuvo por padres y maestros a Juan Ramón Jiménez (exiliado) y a Antonio Machado, muerto en el destierro y a Federico García Lorca (fusilado en Granada), por hermano mayor. Con su muerte, aquel ciclo poético de España, queda definitivamente cerrado. Su voz española, no igualada en españolidad desde Lope de Vega, no volverá a resonar en España. Fue silenciada por los piquetes de ejecución o languideció encerrada entre los muros sombríos de los presidios.

¡Pero el mundo no olvidará nunca los ecos gloriosos de aquella voz de arte y maravilla!


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile o 16 de novembro de... 1942)
Este artigo está recollido tamén no libro "La Feria del Mundo" (páx 86)editado polo CCG en 2008.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 16-11-2009 11:46
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MARIA TUDOR
Nesta data pero de 1558 falecía María Tudor, filla de Enrique VIII de Inglaterra e Catalina de Aragón.
RSP conta a súa vida e vicisitudes e a relaciona con Chile, pois seu futuro marido Felipe ,recibiu o título de rei de Chile...


16 de noviembre de 1947

MARÍA TUDOR


Por Ramón Suárez Picallo

El 16 de noviembre de 1558 murió María Tudor, la Reina de Inglaterra, que quiso restaurar, a sangre y fuego, los fueros y privilegios de la Iglesia Católica en las instituciones de su Estado, y en el alma de sus súbditos, alborotados contra el Papado desde el famoso pleito conyugal provocado por su padre Enrique VIII al repudiar a Catalina de Aragón para casarse con Ana Bolena.

Si fuese cierto que los hijos heredan y pagan las culpas de los padres, María Tudor sería de ello vivo ejemplo. Hija de un Rey sensual, inescrupuloso, voluble y cruel, que tuviera la suprema habilidad de mezclar la política vital de su país con las pasiones comunes más desenfrenadas, y de una infanta de España, hija de los Reyes Católicos, austera, fanática, teóloga y terca por la herencia aragonesa, el fruto de tal juntanza tenía que salir a uno de los progenitores, ya que no era posible salir a los dos juntos. Y María, hija de un matrimonio tan mal casado y tan mal avenido, salió redondamente a su madre: católica, castellana y aragonesa, que prefería “perder diez Coronas antes de poner el alma en peligro”. A la formación de tal personalidad ocurrieron muchas circunstancias. Su padre, quería que ella hubiese nacido varón y la despreció por haber nacido hembra; despreció, también, a su madre, para liarse con otras mujeres de menor cuantía y abolengo, que al fin, fueron a dar algunas de ellas, al patíbulo. Y la niña primero, y la doncella después, halló el único refugio honorable en la entereza virtuosa y recluida de la madre despreciada injustamente fenómeno muy español, por lo demás, que los ingleses del tiempo de Enrique VIII no sabían apreciar.


DE TAL PALO TAL ASTILLA.

De todas las personas que la Princesa conocía, podrían contarse con los dedos de la mano, las que eran capaces de comprender su angustia y su tristeza; entre ellas estaba Catalina de Aragón, su madre, que como buena creyente esperaba la reivindicación de su persona, de su derecho y de su fe en la hija que ella educó para que fuese Reina. Le puso como preceptor a su mejor amigo y confidente, un letrado español sapientísimo en latines y teologías, que le inculcó el orgullo de ser nieta de Isabel y de Fernando y tía de Carlos V, y, con este orgullo extraño e incompatible con la Inglaterra de sus días, que fincaba su sentido nacional naciente en la discrepancia con la Roma del Papa, la España de Carlos V y la Francia de Francisco I, fue Reina de Inglaterra, a la muerte de su hermanastro Eduardo VI, hijo de Juana Seymour y de Enrique VIII, después de un vano intento insurreccional de Juana Grey, también de sangre real, aspirante a la corona.

Calificando a María Tudor y a su reinado, André Maurois, el más fino observador de la historia inglesa y de sus valores humanos, dice de ella que “fue un deplorable ejemplo de los estragos que puede producir en el alma de una mujer el encuentro del amor, del fanatismo y del poderío”. Le faltó agregar al gran escritor, otra circunstancia menos deplorable; llevar sangre española en las venas y haber recibido una educación que no permite vender el alma para comprar un Reino. Que, como dice el refrán: “De tal palo tal astilla”.


EL PODERÍO Y EL AMOR

En aquella época, el problema religioso apasionaba a los ingleses hasta tal punto, que produjo mártires en el uno y en el otro bando, de idéntica grandiosidad. Pero, por encima y más allá de la cuestión religiosa, estaban los intereses del Estado. Inglaterra era, entonces, una pequeña potencia aislada, frente a dos grandes Estados, que se disputaban el poderío de Europa; España y Francia, católicas las dos, y por lo tanto “religiosamente” incompatibles con la Inglaterra antipapista.

Inglaterra decidió aliarse con España, a través del matrimonio de una hija de los Reyes Católicos con el Príncipe Heredero de la Corona, Arturo, hijo de Enrique VII, muerto antes de ser coronado, la viuda del Príncipe muerto en los albores de la adolescencia, casó con su hermano para que la alianza continuase. Y de ahí vino el pleito teológico que dio origen a la desventura de Catalina de España con Enrique VIII de Inglaterra, inspirado en un texto sagrado que dice: “No cohabitarás con la mujer de tu hermano”. Y fue por este tiquis miquis bíblico que Inglaterra se separó de la Iglesia Romana:

Pero los intereses de Estado subsistían y la alianza de Inglaterra con España, seguía siendo esencial en busca del “equilibrio del poder” en Europa, que era., para los ingleses, cuestión de vida o muerte. De ahí que, pese al pleito religioso, María Tudor, Reina Católica de una Inglaterra antipapista, casase con el Príncipe español, Felipe de Austria.

María Tudor tenía 36 años cuando el Embajador de Carlos V le ofreció la mano del Príncipe Felipe. Heredero de las Españas donde no se ponía el sol. Ella declaró que nunca, hasta entonces había sentido el aguijón del amor, ni entrado en pensamientos voluptuosos, como no fuese para servir los intereses de la Corona. Pero cuando vio el retrato de su bello y joven prometido, que era además, sobrino suyo en segundo grado, se enamoró de él como una colegiala y se echó a reír de muy buena gana, demostrando que le complacía mucho la propuesta, ya que, casándose con él “satisfacía- según dice Maurois- su orgullo de princesa española, su fe católica romana, sus deseos sofrenados de mujer ardiente, a la par que reivindicaba la memoria de su madre, tratada de pelandusca por el marido hereje”. La boda se realizó contra la opinión de los ingleses, que le tenían mucho miedo a la nueva Reina, dispuesta a restaurar el papismo contra viento y marea y a ser, antes que nada, obediente a la Corte española, desde donde sus antepasados más queridos imponían al mundo su fe y su ley.


NACE EL REINO DE CHILE.

El Príncipe Felipe, aconsejado por su padre el Emperador, quiso ser grato a los ingleses. Antes de su desembarco, el Embajador de España hizo fundir cuatro mil escudos de oro, con los que hizo cincelar cadenas y otros objetos con que regaló a los miembros del Consejo y del Parlamento.

Los dignatarios de la Corte británica aceptaron los presentes, los argumentos y las promesas, pero exigieron del Real Consorte el juramento de lealtad a las leyes inglesas. El no sería Rey, sino que, simplemente, el marido de la Reina. Todo fue convenido y aceptado, y Felipe llegó a Londres, seguido de un vistoso y largo convoy, cargado de oro, lo cual impresionó mucho a los mercaderes, que dijeron: “Al menos, éste no viene a robarnos”.

Pero el Príncipe no era Rey aún, y debía de serlo para casarse con María Tudor. Ello no era, entonces, gran dificultad para España. Su Monarca no tuvo más que extender sus ojos sobre el inmenso mapa de sus dominios y elegir entre ellos, el que le fuese más querido, proclamarlo Reino y regalárselo a su hijo para que pudiese tratar a su novia de igual a igual. El Reino elegido y proclamado fue Chile, única tierra americana que ostentó la suprema y soberana jerarquía. Su primer poeta nacional, el futuro autor de la “Araucana”, don Alonso de Ercilla y Zúñiga, figuró como Paje entre el escogidísimo cortejo que acompañó a Felipe, cuando fue a casarse con María Tudor.

El casamiento fue pomposo y sonado; pero, tras de las ceremonias, latía el temor, la desconfianza y el rencor oculto de los ingleses protestantes, que formaban la flor y nata de la vida social británica de la época. El Rey de Chile y Consorte de Inglaterra, azuzó este estado de ánimo cuando, al serle propuesto un arreglo con Roma, fue fiel a su consigna: “Es preferible no reinar a reinar entre herejes”.

María Tudor desencadenó una tremenda reacción contra sus súbditos no católicos, Le llamaron por ello, “La sangrienta”. Razones políticas determinaron la ausencia de Felipe, llamado por los asuntos de España. Se sintió embarazada dos veces y las dos le salió fallido el deseo. Se enfermó gravemente y un mes antes de morir, estaba ya sola, desamparada y combatida por sus propios cortesanos, que rodeaban a su hermanastra y sucesora, la Princesa Isabel, hija de Ana Bolena, la enemiga de su madre. Y murió tal día como hoy de 1558, a los 42 años de edad: Pocas horas después murió su primo el Cardenal Pole, amigo de ella y de su madre, fracasado también en restaurar el catolicismo como religión oficial. Algunos historiadores señalan a Reginald Pole como enamorado de María Tudor, antes de que ella conociese a Felipe de Austria.

Con la muerte de los dos, Inglaterra fue la cabeza visible de la más poderosa comunidad humana enfrentada contra el Poder Temporal de los Papas, y el origen de un gran imperio, bajo la sagaz tuición política de la Reina Isabel. Y comienza, también allí –preámbulo de la derrota de la Armada Invencible– el ocaso del sol de las Españas, iniciado en el Reinado de Felipe II, el marido y único amor de esta Reina, fanática, terca y honesta, que no entendió a los ingleses y que los ingleses tampoco la entendieron a ella.


(Este artigo publicouse no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o 16 de novembro de ... 1947)
María Tudor
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REPUBLICANOS ESPAÑOLES EN CHILE
Neste artigo Ramón Suárez Picallo informa dun acto de exaltación da República española a celebrar na cidade de Santiago de Chile e recabar o apoio dos demócratas chilenos para a restauración da República en España como réplica a outra tendencia que está a promover a restauración da monarquía, en favor de D.Juan de Borbón...

15 de noviembre de 1943

CARTELES ESPAÑOLES


Por Ramón Suárez Picallo

En los últimos días de este mes de noviembre, los republicanos españoles de Chile, refugiados y antiguos residentes, sin distinción ideológica ni partidista, celebrarán, en un acto público de gran volumen, la heroica resistencia de Madrid, florecida en heroísmo, dignidad y energía en el noviembre de 1936.

En el acto que patrocina el Centro Republicano Español de Santiago sólo hablará un orador español, para explicar el significado de la celebración, y recabar de las Democracias americanas, su estímulo, su ayuda y sus alientos, para la restauración de la Democracia Republicana en España, como único medio de asegurar, en la Península, la paz civil y la convivencia espiritual, entre sus ciudadanos, y en perfecto acuerdo y concordancia, con las prescripciones de la Carta del Atlántico, que promete, a cada pueblo, el derecho a darse a sí mismo el régimen de gobierno que estime conveniente.

Ocuparán, después, la tribuna, personalidades chilenas, representativas de la Política, las Artes, las Letras, el Periodismo y las Ciencias que en los instantes duros de la lucha, estuvieron al lado del pueblo español, de su Gobierno legítimo y de sus instituciones jurídicas y democráticas.

No hay por qué ocultar que el acto proyectado, quiere ser una réplica de signo democrático, americana y española, a conocidas corrientes, muy aireadas estos días, a favor de al restauración monárquica que quiere lograrse y establecerse a espaldas del consenso y de la voluntad del pueblo, que es la única fuente de poder y soberanía capaz de facilitar una auténtica clara y duradera solución de los problemas de España.

Los españoles republicanos creen que la ayuda y el apoyo de los demócratas americanos, a favor de su causa, puede ser decisiva y desbaratar cierto tipo de maniobras tendientes a restaurar en España una monarquía recusada y reprobada por el pueblo español arrumbada y desprestigiada, por causa de su propios errores, de sus felonías, de sus perjuicios y de su deslealtades y cuyo reentronizamiento significaría una nueva guerra civil en España, a muy corto plazo.


INHABILITADOS LOS MONÁRQUICOS

Don Juan de Borbón, Habsburgo Lorena y Watenberg, candidato al trono, no ofrece ninguna clase de garantías al pueblo español ni la Europa democrática de la post-guerra. En su día, hipotecó su colaboración a los insurrectos contra la República, mezclándose y mixturándose con fascistas italianos y nazis alemanes. Por su parte, los amigos y partidarios que el príncipe aspirante a la Corona tenía en España, no vacilaron en recabar y admitir las ayudas de la Roma fascista y del Berlín nazi facilitadas en dinero, pertrechos de guerra, unidades militares y orientaciones políticas y diplomáticas, en pro de una insurrección militar de signo totalitario que ocasionó a España la pérdida de dos millones de vidas humanas, la destrucción física de bienes cuantiosos y el quebrantamiento de la unidad espiritual de la Nación, llevando a cada hogar español, un luto y un rencor.

Cuando la suerte de las armas era desfavorable a las democracias y los totalitarios se creían los dueños de Europa y se gritaban, desde Madrid injurias, insultos y augurios de muerte para Inglaterra, los Estados Unidos y la Unión Soviética, ¿dónde estaban, qué hacían, qué decían, y cómo actuaban, los monárquicos españoles y su Príncipe aspirante? Callaban y otorgaban, y consentían frente a los designios nazifascistas de la Falange Española colocada de lleno al lado del Eje tripartito y totalitario.

Fue necesario que reunieran los triunfos aliados del Africa del Norte, las grandes ofensivas rusas contra los nazis la invasión de Sicilia y de Italia, la caída de Mussolini, la anunciada y segura abdicación de Víctor Manuel, y el pánico entre los satélites del “nuevo orden”, para que los monárquicos españoles agitaran y movieran su miedo y se “arrimaran al sol que más calienta”; esto es a las democracias triunfantes, a las que, una vez más, traicionarían en la primera eventualidad malaventurada que se les presentase.

Todo esto y otras muchas cosas, habían de ser recordadas al conjuro del recuerdo de la resistencia de Madrid, en el acto a que venimos refiriéndonos. Como preliminar a él se publicará una colección de afiches y carteles, dedicados a las Democracias de América en general y, en particular, a los demócratas chilenos. Como especial primicia para nuestros lectores damos a continuación uno de ellos, que dice así:


“DEMÓCRATAS DE CHILE”:

Nos habéis alentado y ayudado en las duras horas de nuestro combate; cuando, después de nuestra derrota militar, sólo teníamos por delante, como única perspectiva, el menosprecio y la cerrazón de todos los caminos, vuestra patria lejana, y la estrella de su bandera se nos aparecieron como ruta y como meta. Ya llegados aquí, abristeis, de par en par, las puertas de vuestra hospitalidad hidalga y disteis acogimiento a nuestra desventura y a nuestro amargo dolor de derrotados. Sobre vuestra tierra y bajo el sol de vuestro cielo, hemos recibido el bien preciado e imponderable, del pan, la paz, el amor y la libertad.

¡Quizá nunca podamos pagaros, materialmente, tanto bien como de vosotros hemos recibido! Mas aún así, nos atrevemos a pediros, hoy, un nuevo y muy valioso servicio; no personalmente para nosotros, sino que para España y para el orden democrático del mundo que viene:

Ayudadnos, demócratas de Chile, a impedir que el sacrificio de nuestro pueblo resulte inútil y estéril para la Humanidad. Ayudadnos, para que, en la mesa de la paz, o antes o después de ella, sea restaurado en España, un sistema de Gobierno que represente la soberana voluntad de nuestro pueblo. Ayudadnos a impedir que al socaire de circunstancias políticas o diplomáticas transitorias, se pase por encima de dos millones de muertos, para retrollevar a nuestra Patria a normas, tiempos y costumbres, formas y sistemas que el pueblo español ha reprobado, individualmente, y que volverá a reprobar, cada vez que se le permita expresar libremente su voluntad a ese respecto.

Ayudadnos, a través de los órganos e instituciones representativos de vuestra opinión y soberanía, a restaurar en España un régimen de Gobierno popular, democrático y republicano como el vuestro.

Os lo piden y agradecen, cordial y fraternalmente:

LOS REFUGIADOS REPUBLICANOS ESPAÑOLES



(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile o 15 de novembro de... 1943)
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HUXLEY
Julian Sorell Huxley,(1887–1975) foi un biólogo, escritor e humanista británico, coñecido polas suas contribucións á popularización da ciencia a través de libros e conferencias. En 1946 foi nomeado o primeiro director da UNESCO.Durante unha visita polo Novo Continente, a seu paso por Chile recibe múltiples homenaxes e RSP escribe este artigo.


14 de noviembre de 1947

DEFENSA DE LOS TIGRES Y DE LOS LEONES


Por Ramón Suárez Picallo

El ilustre biólogo británico doctor Julián S. Huxley es, como se sabe, Director General de la “UNESCO”, institución encargada de fomentar, controlar, acrecentar y dirigir los progresos y problemas internacionales referentes a la ciencia, la instrucción y la cultura, en el nombre y representación de la Organización de las Naciones Unidas. Recorrió recientemente todo el Continente Americano, y estuvo aquí en Chile, donde fue objeto de los máximos honores por la alta jerarquía intelectual y científica de su persona, y por la noble misión que desempeña al frente de la entidad que dirige.

Hombre estupendo este doctor Huxley, empeñado en preocupar al ser humano por temas trascendentales, fruto de su condición humana y divina, de criatura sociable y pensante, razonable y bondadosa; del “Zoopolitikon” de que hablaba Aristóteles.
.
El Derecho, base esencial de toda civilización y toda comunidad culta, sigue siendo violado, ultrajado y conculcado, en varias partes del mundo; la libertad de hablar, de escribir, de pensar y de creer, constituye delito penado con puniciones severísimas; y la facultad del libre albedrío político, por la cual el ciudadano puede y debe opinar libremente sobre este régimen o sobre aquel gobierno, es condenada a muerte o a presidio perpetuo con el aditamento de trabajos forzados, sin consideración a la edad, al estado social, al sexo y a los méritos y virtudes públicas y privadas del encantador; y los hombres de ciencia más eminentes del mundo, deben quemarse las cejas para inventar los más poderosos medios de destruir ciudades, arrasar campos y matar criaturas, preciosos tesoros de la civilización, acumulados a lo largo de los siglos de esforzado trabajo creador.

Tal es el panorama que debe contemplar la “UNESCO” y su Director General, el doctor Julián Huxley; y tal el estado de cosas al que tiene que meter mano. ¡No le arrendamos la ganancia, ni creemos que la arriende, para sí mismo, el ilustre sabio y escritor británico!

Por eso, quizás, quiera hacer un “impasse” en la defensa del hombre y de las facultades de su espíritu, para dedicarse a la de otros animales igualmente feroces, pero mucho más dignos que él, de ser defendidos; los tigres, los leones, y otras fieras de las selvas vírgenes y de los parques zoológicos, por ejemplo, a favor de los cuales ha preparado un proyecto de “conservación y de buen trato”, que someterá a una próxima conferencia de la institución que dirige.

¡Puede que por este lado sea mucho más provechosa su labor generosa y humanitaria!

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile o 14 de novembro de... 1947)

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COROS Y DANZAS DE ESPAÑA

A recuperación e conservación do folklore das diferentes comunidades ou rexións de España foi tarea primordial dos grupos Coros y Danzas de España creados a partires de 1939, dentro da Sección Femenina. Grupos de Coros y Danzas de tódalas provincias rivalizaron en campeonatos e concursos rexionais e nacionais, e dende 1948, as agrupacións máis destacadas realizaron xiras internacionais, actuando en embaixadas e centros culturais doutros países.
Ramón Suárez Picallo fai unha loubanza deste grupo folklórico e do que en sí representa namentres por esas datas estaba actuando en Santiago de Chile.






14 de noviembre de 1949

ARTE Y EMOCIÓN DE ESPAÑA
EN TORNO A SUS DANZAS Y CANCIONES


Por Ramón Suárez Picallo

Muy difícil es para un crítico de Arte profesional, de ésta nuestra América española, ejercer su oficio, frente a un grupo de muchachas y muchachos que cantan y bailan libremente, fuera de todo canon normativo, con la limpia, casta y noble pureza, características de un grupo de pueblos –los múltiples y variados, polífonos y policromos países– que integran el opulento mapa lírico de la vieja piel de toro ibérica, o, para decirlo mejor; que integran la gran sinfonía de todas las Españas.

Porque, a pesar de haberlo dicho ya otras veces, tenemos que repetirlo hoy una vez más: España es una variedad prodigiosa de espiritualidades, que van de lo lírico a lo ascético, de lo pagano a lo dogmático, de lo anecdótico a lo substancial, cuando se trata de cantar y de bailar, asociando estas manifestaciones artísticas a todas sus tareas: amar, sufrir, orar, trabajar, -¡y hasta blasfemar!– con solfas y con músicas. Por eso el crítico, aferrado a normas técnicas, no tiene nada que decir frente a los Coros y Danzas de España, que en estos días tiene a su disposición un inagotable caudal de admiraciones y de simpatías, por encima y más allá de la critica, habitual y pragmática.

No entran ni salen aquí, las fusas, las semifusas, los concertinos ni los concertantes. Porque esto es un pueblo cantando sin más pentagrama que su emoción, su buen gusto natural y su modo y manera de darle al aire sus voces, sus puntos y sus pespuntes, con todo lo cual, no tienen nada que ver los profesionales del Arte. Y es éste precisamente, su gran encanto, su gracia, su magia, su trascendencia y su sortilegio. Porque los profesores de música y de canto, de danza y de ballet, no saben ni sabrán nunca, una sola palabra de lo que es una sardana, una seguidilla, una asturiana, una muiñeira, una pandeirada, un arreuski, o una pastorera, tremeluciendo en ritmos, en palabra y en colores, en un atardecer o en una amanecida, cuando la luz, el aire, la tierra y el hálito, forman un todo espiritual indivisible, a modo de maravilla de la Creación.

Por eso España, en las horas más duras y tristes de su Historia, volvió los ojos y el corazón, al tesoro inagotable de su folklore, invitando a sus hijos a cantar y a bailar, para cubrir con la obra de arte, su dolor y el dolor de los suyos, igual que el glorioso hidalgo, que sin haber comido pan en medio año, cubrió sus barbas con las migas del único pan que tenia, para demostrar, públicamente, la hartura y la holgura de su casa. Pero volvamos a lo que íbamos. Los Coros y Danzas de España, integrados por mozos y doncellas de la Patria, pasan por aquí con la deslumbrante fugacidad del relámpago, dejando alampados a millones de ojos, con la plástica de sus vestidos, con la armonía de sus voces y con el ritmo de sus danzares, más allá y por encima de cualquier otro significado que quiera dársele a su Mensaje.

Las tierras españolas -¡todas las tierras españolas!– pasaron estos días por aquí: el clero y el cielo y el claro sol de Andalucía, la gracia grecolatina del Levante, la austeridad mística de las Castillas y de la Extremadura, las brumas del norte y del noroeste, todo eso que hace Patria, pueblo, espíritu y Nación, comunión y comunidad, pasan cantando y bailando por estas heredades espirituales de España donde rebotan las ramas del viejo tronco pairal.

Y lo demás, es lo transitorio, lo que pasa de hoy a mañana, sin dejar huella ni rastro: Porque lo eterno es esto: la canción, la danza, el festín, el ritmo, la polifonía y la policromía de una comunidad humana, que fuera de toda órbita lógica, se dio a la magia de darle nuevos mundos del Arte y a la Fe, a la Esperanza y al Amor, peleando, cantando, bailando y dando al aire el sortilegio de un mundo, cargado de porvenir, de ilusión y de Fe.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile o 14 de novembro de ... 1949)
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RAMÓN SUÁREZ PICALLO

Presentamos hoxe outra documentada biografía realizada polo escritor e sindicalista Lois Pérez Leira. En outubro de 2008 presentou en Sada,en edición bilingüe o libro "RAMÓN SUÁREZ PICALLO, o primeiro deputado da emigración".


SUÁREZ PICALLO: O deputado da emigración


Por Lois Pérez Leira-




Ramón Suárez Picallo naceu en Veloi (Sada) en 1894. O seu lugar natal era por aqueles anos unha aldea que combinaba os labores rurais cos do mar.

Ramón comezou a traballar na terra aos sete anos, e aos catorce acompañaba seu pai como mariñeiro.

"Emigrei aos catorce anos só. Cheguei a Bos Aires sen saber a quen me dirixir. O único amigo -un compañeiro meu de pesca-, de quen levaba o seu enderezo marchara da cidade. Un coche levoume a unha hospedaxe de mala morte a pasar a noite. O ruído da gran urbe non me deixou durmir. Ao outro día merquei un diario, lin os anuncios e botei a andar tras dun deles: pedían un rapaz galego recén chegado para unha farmacia. Alí empregueime como peón gañando 15 pesos por mes. Alí traballei once meses ata que, cando xa gañaba 60 pesos, enfermei. Non me prestaba a farmacia. Funme. O patrón -un italiano que só quería empregados galegos- díxome que me recomendaría para calquera traballo. Ao mes empregueime nunha oficina para escribir a máquina. Xamais tocara eu tal artefacto. Mais a necesidade agudiza o enxeño. Logo fun cobrador dunha casa maiorista cun grande salario. Mozo, con cartos, con pouco traballo, sen unha man que me guiara, fixen unha vida pouco regular: Deixei o emprego e comezou un viacrucis. Acabáronse os cartos e os amigos. Eu non nacín para esmolar, nin quixen nunca proteccións. Fun vender doces para un patrón borracho e analfabeto. Levaba na cabeza unha cesta que pesaba 60 quilos. Porta por porta nos arredores de Bos Aires ofrecía a mercadoría: "¡Alfajores Cordobeses, mandioca y dulce de leche!...". Gañaba 70 pesos mensuais. Ata que caín enfermo de tifus e outras complicacións. Estiven seis meses nun hospital-lazareto de onde saían poucos. Había alí homes de todas as razas, entre eles un galego ao que lle cortaran as dúas pernas a causa dun estraño mal que contraerá no Brasil. Aquel home encariñouse comigo e definiu a vida do meu espírito. Era anarquista tolstoiano. Amosoume o amplo panorama das ideas sociais. Fun sempre un apaixonado pola lectura desde neno. Toda a miña instrucción oficial eran tres cursos de instrucción nocturna. Eu fun o maior de once irmáns e desde os sete anos tiven que traballar no mar e a terra".

Ramón Suárez Picallo tivo unha activa participación na vida sindical e política arxentina. En 1917 a revolución rusa levouno a posicións máis radicais.

"Como membro dun Comité de organización gremial contribuín á organización de 50 organizacións sindicais. A crise que a guerra produciu no socialismo e os fulgores da revolución rusa repercutiron na Arxentina. A esquerda marxista e as mocidades iniciaron unha crítica fonda á obra dos dirixentes socialistas. Unha escisión e a creación do Partido Comunista. Do comunismo retireime para reingresar ao socialismo cando o PC se escindiu en catro grupos".

En 1918 foi candidato a concelleiro na Capital Federal e un ano despois candidato a senador pola provincia de San Juan.

Picallo na súa histórica carta do 31 de agosto de 1933 a Santiago Casares Quiroga vólvenos relatar a súa vida política:

"Iniciei a miña vida espiritual e política no movemento socialista e nos sindicatos obreiros dos oficios cos que na emigración tiven que gañar o pan nun país que é mirador e antena vibrátil de todas as inquedanzas políticas e sociais do mundo. Dividido aquel movemento ante os problemas da posguerra, especialmente a revolución rusa e a resurrección das pequenas nacionalidades oprimidas ou aletargadas, formei parte nas filas comunistas, rama desprendida do vello tronco socialista, convencido de que remataba o ciclo histórico do capitalismo e da súa representación política, o estado imperialista. A revolución rusa primeiro facendo unha Federación de Repúblicas e logo unha Unión de Repúblicas reivindicaba os vellos pobos rusos afogados polo zarismo".

Malia as súas posicións radicais, as divisións internas dentro do partido vano afastando da militancia comunista para se dedicar de cheo á vida sindical e gañar a vida en distintos oficios.

"Despois do trust non tiven máis remedio que ir traballar bordo. Entrei de lavacopas e cheguei a primeiro reposteiro co remoque de polo feito de que tiña certo sentido estético para presentar as bandexas. Naveguei os ríos interiores e logo os mares do sur. Pronunciei discursos e organicei sindicatos en todos os portos do litoral arxentino. Presidín máis dun cento de asembleas de obreiros marítimos, asembleas que non baixaban de 5.000 homes e que tiñan que se reunir en grandes campos de fútbol, fun secretario do Primeiro Congreso Marítimo Arxentino e Conselleiro sindical privado do delegado obreiro arxentino ás Conferencias IX e X do Traballo de Xenebra. Fun membro do Consello Federal da Marítima e membro do Comité Central da Unión Sindical Arxentina. Como delegado destas institucións percorrín o amplo territorio arxentino, desde o Cabo de Vírxes ata o Chaco. En 1924 perdemos unha folga famosa que durou catro meses. Unha folga desafortunada, á que me opuxera nunha asemblea na que se me chamou de todo por parte dos anarco-sindicalistas; producida a folga, e malia a miña discrepancia con ela, fun secretario do seu comité directo.

Outra vez á . Outro ano sen traballo. Escribín un folleto: "Cartas a un obrero" e agotei unha edición de 10.000 exemplares, e estreei "Marola", un drama malo e truculento, que Concepción Olona tivo no cartel cincuenta e sete noites no Teatro Mayo de Bos Aires. Entón fíxenme xornalista, o oficio que sen vacilación tería elixido se algunha vez me fose dado elixir oficio. Entrei na Arxentina para facer "Movimiento Obrero" e "Legislación Social", ou sexa, unha páxina ao meu cargo. De alí pasei a "La República", onde me iniciei facendo unha campaña famosa contra as axencias particulares de colocación, logrando aos tres meses que aqueles antros de explotación de carne emigrante fosen gravados cunha patente de 10.000 pesos obrigando ao seu peche. Conseguido este propósito fun encargado da sección "Notas del día" do "Diario".

Daquela a Avenida de Maio, a avenida dos galegos, era a rúa predilecta dos intelectuais arxentinos para organizaren as súas tertulias. Xustamente nunha destas cafeterías de nome "La Armonía" reuníanse xornalistas e escritores da máis variada procedencia. Picallo ao pouco de frecuentar esta tertulia foi presentado a un compatriota emigrante coma el, que non sería outro que Eduardo Blanco Amor. Aquel encontro marcaría aos dous amigos para sempre. Blanco Amor será o encargado de introducir a Picallo no mundo do nacionalismo e a emigración galega, sendo Picallo un factor moi importante nas posicións de esquerda de Blanco Amor.

Picallo comentará así a súa etapa de ingreso á política galega desde a emigración:

"Fun ademais secretario de redacción do importante semanario "Correo de Galicia" de Bos Aires desde abril de 1926 ata o 16 de maio de 1931, data na que me embarquei". "Paralelamente coa relación que lle relatei desenvolvín outra igualmente intensa con proxeccións sobre a terra patria de Galiza".
En 1921 na colectividade galega de Bos Aires fan a súa aparición as doutrinas do nacionalismo galego. Prenden singularmente na xente nova imbuídas das ideas democráticas e universalistas en voga dotadas da sensibilidade máis exquisita. Os libros en galego, os estudios do Seminario de Estudos Galegos, as publicacións "Nós" e "A Nosa Terra", as críticas sobre os nosos valores artísticos e intelectuais, son o pan espiritual das tertulias que congregan a nosa xente moza. Fundouse con 45 Sociedades Comarcais a Federación de Sociedades Galegas, Agrarias e Culturais cun programa republicano federal e socialista ao que agrega os postulados máis interesantes do nacionalismo galego partindo da autonomía integral da rexión. Actuou na entidade, concorreu aos seus Congresos, a todos, e nun extraordinario como vicepresidente. Lembro que ocupaba eu a presidencia cando os diarios da tarde daban a nova da morte de Pablo Iglesias. O Congreso suspendeu as súas tarefas, os delegados e a barra de pé gardando un minuto de silencio solemnísimo, despois do cal pronunciei o discurso máis sentido, máis emocionado da miña vida, sobre a vida e a obra de aquel galego insigne, apóstolo e patriarca do socialismo español. Aquela entidade foi durante todas as dictaduras a única tribuna española de Sudamérica onde se expresou o forte "non contento" da España que morría e a esperanza dunha nova España. Os máis claros intelectuais de América deportados das dictaduras falaron desde ela. Organizou centos de mitins contra a dictadura e en solidariedade cos intelectuais deportados e encarcerados. Organizou durante varios anos a "Semana Galega" en homenaxe a Pardo de Cela; durante cada unha delas pronunciáronse conferencias sobre arte, literatura, cuestións políticas e sociais, historia, xeografía e música galega. Estes actos mataron ante os ollos de América a lenda da inferioridade galega e o tópico do galeguismo da "morriña", a "terriña", a "gaitiña" e o lacón con grelos.

O galeguismo adquiriu unha categoría de espírito respectable por todos. A Federación editou "El Despertar Gallego", órgano quincenal de batalla (hoxe "Semanario Galicia"), que merecía o honor de ser queimado en pira polos caciques rurais e polos paniaugados da UP. Deste xornal fun secretario de redacción e colaborador asiduo. Ademais".( Alma Gallega).

O 30 de setembro de 1924 saíu á rúa o primeiro número da revista "Céltiga" impulsada por Domingo Rial Seijo e baixo a dirección colexiada de Ramón Suárez Picallo, Eduardo Blanco Amor e Eliseo Pulpeiro.

Como xa contara Suárez Picallo, o 18 de agosto de 1925 estreou a súa obra teatral "Marola" no Teatro Mayo de Bos Aires, a musicalización da mesma foi de Paz Hermo e tivo como asesor teatral a Eduardo Blanco Amor. A obra é de carácter patriótico tendo unha grande repercusión de público.

Suárez Picallo viaxa a Europa en 1926 para participar do congreso anual da Organización Internacional do Traballo que se realizou en Xenebra. Entre os seus cometidos estaba visitar Galiza como correspondente da revista galeguista "Céltiga" e contactar cos círculos políticos daquela época.

Picallo chegou a Galiza no mes de agosto dese ano. O 21 de agosto falou no Círculo de Artesáns da Coruña sobre o xurdimento do nacionalismo galego en América sendo presentado por Antón Vilar Ponte.

O día 29 as Irmandades da Fala ofrecéronlle un xantar en San Pedro de Nós, un día antes de coller o barco para a Arxentina. Durante a súa estadía en Galiza Picallo establecería unha fonda amizade política con Antón Vilar Ponte, un dos fundadores das Irmandades da Fala e posteriormente de ORGA.

A viaxe de Picallo a Galiza e a súa amizade con Antón Vilar Ponte foron decisivas para a fundación de ORGA en Bos Aires.

A Federación de Sociedades Galegas, Agrarias e Culturais de xeito conxunto con ORGA de Bos Aires resolveu enviar como delegados á Asemblea Republicana da Coruña a Ramón Suárez Picallo, Antón Alonso Ríos e Sigüenza.

Suárez Picallo chegou a Galiza o 4 de xuño xusto para participar o día 5 da Asemblea Republicana que se realizou na Coruña nos salóns do Teatro Principal. Durante a asemblea ambos os delegados da emigración xogarían un papel moi activo. Alonso Ríos foi elixido presidente da mesma e Suárez Picallo foi proposto como candidato a deputado constituínte.

Ramón Suárez Picallo durante os días da campaña electoral percorreu unha chea de vilas e aldeas da Coruña. O 28 de xuño Picallo recibiu 55.054 votos sendo elixido deputado pola súa provincia.

En decembro de 1931 participou da fundación do Partido Galeguista, obxectivo este que se tiñan marcado desde a emigración. Rapidamente Picallo se converteu xunto a Castelao na imaxe pública deste partido, pasando a liderar dentro do mesmo a corrente de esquerda nacionalista. Foi a presión de Picallo a que definiu a política de alianzas progresista do Partido Galeguista cos partidos que posteriormente conformaron a Frente Popular.

Picallo tivo unha activa participación parlamentaria sendo elixido membro da comisión de Traballo e Previsión. Entre as intervencións máis destacadas de Picallo foron: Repatriación de emigrantes españois na República Arxentina; Proxecto de Constitución; Situación angustiosa de emigrantes españois en América, etc.

En 1933 disólvense as cortes e convócanse novas eleccións. A pesar do retroceso electoral obtivo 78.000 votos, os cales non lle chegaron para ser elixido deputado.

Esta nova circunstancia foi aproveitada por Picallo para facer o bacharelato no Instituto de Ensinanza Secubdaria de Lugo e posteriormente a carreira de avogacía na Universidade de Santiago de Compostela.

En 1934 detivérono e encarcerárono acusado de alentar a folga xeral de Asturias.

Durante estes anos Picallo foi o director de "A Nosa Terra", dirixiu "SER" Semanario de esquerdas, foi o vicedirector de "Claridad" de Santiago de Compostela, e escribiu en "Vanguardia Gallega" de Lugo. Os seus artigos foron impresos por distintos xornais de cidades españolas como "El Sol" de Madrid, "Le Humanite" de Barcelona e "El Ideal Vasco".

En setembro de 1935 Picallo licénciase como avogado con notas sobresalientes.

O triunfo da Frente Popular o 16 de febreiro significou para Picallo a obtención dunha acta de deputado en representación do Partido Galeguista pola provincia da Coruña, obtendo 162.000 votos.


Chegada a A Coruña dalgúns dos deputados galegos para asistir á Asamblea pro Estatuto de Galiza.
Durante a Campaña polo Si, Picallo fixo uso da palabra en máis de 170 mitins das catro provincias galegas. Co triunfo esmagador do plebiscito o 15 de xullo de 1936 foi levado a Madrid o Estatuto de Autonomía e entregado ao Parlamento español para ser aprobado en Cortes. O 18 de xullo o Xeneral Franco sublévase no África e comeza a guerra civil. A maioría dos membros da Comisión que levaron o Estatuto de Autonomía ao regresar aos seus lugares son sorprendidos polo alzamento, sendo na maioría dos casos detidos e fusilados. Foron asasinados o seu entrañable amigo Ánxel Casal como así tamén Alexandre Bóveda, Díaz Baliño e o seu propio irmán Antonio paseado en Sada. Picallo e os demais deputados salvaron as súas vidas debido ás súas responsabilidades parlamentarias que os retiveron en Madrid.

A finais de 1936 a maioría de intelectuais e político galeguistas trasládase a Cataluña. Xunto con Castelao foi o responsable de "Nova Galicia", Boletín quincenal dos Escritores Galegos Antifascistas, xornal de difusión do galeguismo durante a contenda civil.

Derrotada a República Picallo esperou ata o último momento para partir ao desterro. Con Marcial Fernández dirixiuse ata Darnius, o cruce da fronteira francesa, e desde alí ata Perpignan. Logo trasladouse a Cherburgo, onde se embarcou no Queen Mary rumbo a Nova York.

En xullo de 1939 marcha á República Dominicana e alí exerceu o xornalismo como director do diario "La Nación".

Neste país estivo un ano, téndoo que deixar debido ás presións políticas do goberno de Trujillo.

Suárez Picallo chegou a este país en outubro de 1940 fuxido e co posto.

En Chile comezou traballando no xornal "La Opinión", para logo pasar a "La Hora",órgano oficial do Partido Radical, "El Mercurio", tamén colaborou en "El Sur" da cidade de Concepción de Chile, onde tiña unha columna denominada "La Feria del Mundo".

O 15 de novembro de 1944 fundouse en Montevideo o Consello de Galiza coa sinatura de Alfonso Rodríguez Castelao, Elpidio Villaverde, Antón Alonso Ríos e Ramón Suárez Picallo.

En 1954 Picallo viaxou por vez primeira a Bos Aires logo de varios anos de exilio en Chile. O motivo da mesma foi participar como figura principal dos actos programados pola Comisión Intersocietaria con motivo do 18 aniversario do Plebiscito de Estatuto de Galiza.

Malia a grande recepción tida na Arxentina, o goberno do Xeneral Perón non simpatizaba coas ideas socialistas de Picallo, quen por cuestións de seguridade decidiu voltar a Chile.

En 1956 Suárez Picallo volve á Arxentina para participar do Primeiro Congreso da Emigración Galega, que se realizou desde o 24 ao 31 de xullo nos salóns do Centro Asturiano.


En 1959 Picallo fíxose cargo da Cátedra de Cultura Galega do Centro Lucense de Bos Aires.

En 1961 comezou tamén o seu primeiro curso de xornalismo que continuou impartindo ata 1962.

Picallo arrastrou durante os seus últimos años a enfermidade do esquecemento e a soidade. En distintas oportunidades foi internado pola súa doenza e abandono físico.

Ramón Suárez Picallo morre no Sanatorio do Centro Galego o 14 de outubro de 1964.





(Confederación Intersindical Galega
www.galizacig.com

ÚLTIMA REVISIÓN: 23/09/2000)
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RECONSTRUCCION E AUXILIO

Unha novidade importante en canto ao desenrolo do Dereito Internacional no pasado século XX foi a creación das Organizacións Internacionais; a Sociadade de Nacións na primeria parte do século e a Organización das Nacións Unidas (ONU) na segunda mitade do mesmo. Ámbalas dúas xurdiron ao rematar as guerras mundiais e como reacción ás mesmas e o obxectivo era o mesmo: evitar de cara ao futuro unha nova confrontación mundial.
Ramón Suárez Picallo comenta os inicios da Conferencia de Atlantic na que Rooselvet pronunciou un discurso despois da firma, na Casa Blanca do acordo das Nacións Unidas sobre socorro e reconstrucción...



12 de noviembre de 1943

RECONSTRUCCIÓN Y AUXILIO


Por Ramón Suárez Picallo

Cuarenta y tres naciones democráticas, en guerra las unas, y las otras asociadas al esfuerzo bélico común, sin ser propiamente beligerantes, representadas por altos personeros debidamente autorizados, están estudiando en “Atlantic City (Estados Unidos), el grave problema de la reconstrucción del mundo, para después que cese la más grande y destructora de todas las guerras conocidas.

Las informaciones referentes a las primeras sesiones de la trascendental Conferencia, son altamente optimistas, y hacen presumir acuerdos unánimes, provechosos y cordiales, para remediar en su día -¡aunque sólo sea en parte!– las consecuencias trágicas de este asolador y pavoroso cataclismo universal. Dijo las primeras palabras de humanitaria tenida, el Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Mrs. Fraklin Delano Roosevelt. Palabras generosas, altruistas, empapadas de emoción cristiana, como todas las que él pronuncia, cuando se refiere a los dolores y desventuras que las fuerzas del mal desencadenaron sobre toda la Humanidad.

Luego, en la primera sesión plenaria, el Subsecretario ayudante de la Cancillería de Washington, Mr. Dean Acheson, explicó las finalidades que, según la opinión de su Gobierno, de bien lograrse en los consiguientes acuerdos a que haya de llegarse.

Esta conferencia, responde indudablemente, a un plan preconcebido, estudiado y organizado de antemano, para que, si es posible, a las pocas horas del armisticio victorioso, se comience a trabajar en la construcción sosegada y ahincada del mundo de la paz; ella está vinculada directamente aquella otra llamada de la Alimentación, celebrada recientemente también en Hot Springs y en la que abordó el problema del hambre y la manera de mitigarlo, mientras en ésta se tratará del problema del albergue, del hogar y de la casa cubierta, que le es inmediato en importancia y en interés humano, el día mismo en que las armas sean depuestas.

Se equivocaría, no obstante, quien viese tan solo el aspecto filantrópico y humanitario de estas dos conferencias -¡y de las que vendrán después!– y prescindiese de su enorme importancia social y política, y de su propósito previsor, evidente, de evitar convulsiones y conflictos, revueltas y desórdenes acuciadas por las necesidades imperiosas de los primeros tiempos de la post guerra, inevitables hasta ahora al final de cada guerra. En tal sentido, las palabras del alto funcionario del Gobierno de los Estados Unidos, han sido, ciertamente, explicitas y significativas: Por ahora tienen primacía, sobre todas las otras, las actividades militares tendientes a liberar del yugo invasor, a las naciones que lo están sufriendo; después habrá de verse la forma y manera de administrar, dirigir y auxiliar a esos pueblos, interin no puedan, en libertad, orden y tranquilidad, darse sus propios organismos de soberanía; y, por último, ayudarles a reconstruir, distribuir y encarrilar sus bienes materiales y su economía.

La tarea –lo dijo también Mr. Acheson– es enorme, improba e imposible de llevar a cabo por una sola nación, y, mucho menos, por los esfuerzos particulares, por muy cuantiosos y valiosos que ellos sean. Sólo un sistema orgánico, serio y estudiado, de cooperación internacional, patrocinado por los gobiernos y secundado por los pueblos, podrá darle adecuado remate. Por eso participan en la justa de Atlantic City muchas naciones que no están en guerra, entre las cuales, venturosamente, se cuenta Chile. Y por eso, también, en esos mismo países, sus Gobiernos responsables tienen en estudio de Comisiones de especializados, planes, ideas y proyectos para la post guerra, con vistas a una cooperación internacional amplísima, sin aislamientos egoístas, inconvenientes, y casi suicidas.

De esa cooperación, que tiene como actos preliminares estas conferencias internacionales, y como hito señero la reciente de Moscú, depende que, una vez terminada la guerra en su aspecto internacional, no se reproduzca, como lucha civil, dentro de cada pueblo al conjuro de las hambres y de las desesperaciones. Cooperación, auxilio y seguridad colectivas, son los fundamentos, ya visibles y casi concretos, de la próxima paz internacional.

Por todo eso están trabajando a estas horas, en Atlantic City, los representantes de 43 naciones democráticas, entre las que se cuenta Chile, como asociada a tan generosa y trascendental empresa...


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile o 12 de novembro de... 1943)
LA ACCION DE LAS NACIONES UNIDAS
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A ESPAÑOLA

A illa Española, ou illa de Santo Domingo, está situada no arquipélago das Antillas Maiores.Ten unha lonxitude de 650 qm e unha anchura máxima de 241 qm con unha superficie de 76.000 qm²; é a segunda illa maior do Caribe, despois de Cuba.
Políticamente está dividida en dous países: a República Dominicana que ocupa a maior parte da illa e a República de Haití, que ocupa un tercio restante al occidente
.



12 de noviembre de 1947

LA ESPAÑOLA


Por Ramón Suárez Picallo

1492-12 de noviembre - Cristóbal Colón arribó es este día a las costas de la Isla, a la que bautizó con el nombre de La Española y luego La Isabela. Jocunda y verdosa tierra que años después, habría de ser punto de tránsito para todos los grandes conquistadores y colonizadores españoles de nuestra América. El insigne navegante se enamoró de ella como un colegial. La amó con amor casi carnal y le dedicó los mejores elogios salidos de su pluma: Estaba poblada por gentes pacíficas y amables, que vivían de los frutos que ofrecían los árboles vírgenes. Los mancebos y las doncellas se amaban a la sombra de los mangales y de los tamarindos, y bajo la gloria esbelta de las palmeras reales. Eran tipos humanos de portentosa belleza física, de los que hoy sólo quedan rarísimos ejemplares, mixturados con el negro africano y con el blanco español.

Colón, deslumbrado por la luz y la hermosura de la Gran Antilla, quiso establecer en ella la sede primaria de la civilización cristiana, bajo la advocación de España y de sus Reyes. Levantó el “Fuerte Navidad”, destruido por los indígenas, y allí, en el lugar del desembarco, pueden contemplarse, aún hoy, las ruinas de la humilde iglesia donde se ofreció la primera misa en el Nuevo Mundo; en otro lugar de la Isla, en la vieja Santo Domingo de Guzmán, hoy Ciudad Trujillo, están asimismo las ruinas del primer hospital, “San Nicolás de Bari”, la primera escuela, el primer monasterio y el primer Palacio Virreynal de purísimo estilo español, dechado de gracia y de grandeza. Por allí pasaron Francisco Pizarro, Vasco Núñez de Balboa, los Ojeda y los Grijalba, antes de emprender sus famosas hazañas en la América continental. Y allí inició su gloriosa campaña a favor del indio, Fray Bartolomé de las Casas, protegiendo, defendiendo y cristianizando a Enriquillo, el joven príncipe caribe y el más simpático y romántico personaje aborigen de la época, junto con Caonabo y Anacaona, representativos los tres del hondo drama que aniquiló a la vieja Quiqueya; Tirso de Molina, estuvo también allí y se asegura que planeó y comenzó a escribir, en una celda que se conserva intacta entre las ruinas del templo de San Francisco, su famoso drama teológico “El condenado por desconfiado”.

La Isla que Colón amó con preferencia, no le fue favorable. De ella salió encadenado, procesado y vilipendiado, después de sus varios viajes en sus afanes descubridores. No obstante la amó hasta el último instante de su vida, a tal punto que sus restos, según los mejores testimonios, descansan en la Iglesia Catedral de Santo Domingo. Pese a haber sido una especie de “estación de tránsito”, donde muy pocos quisieron residir definitivamente, florecieron sobre su tierra jocunda, hermosas villas y ricas ciudades, cuyos nombres toponímicos proclaman aún hoy su noble estirpe cristiana, hispánica y latina: Santiago de los Treinta Caballeros, La Vega Real, San Pedro y San Francisco de Macorís, Monte Cristo; San Juan de Lemaguana, Sabana de la Mar, Azúa de Compostela y otras muchas, aparte de su capital, Santo Domingo de Guzmán.

La historia de La Española, desde el día en que arribó a sus costas el Descubridor, hasta la fecha de hoy, ha sido muy accidentada: la instauración en uno de sus recantos costeros, de los piratas, corsarios y bucaneros, dio origen a la división de su soberanía política entre Francia y España. Después de la guerra española de sucesión, España le cedió a Francia por dos veces -los tratados de Rinswik y de Basilea- la totalidad de la Isla, que ocupó a través de sus colonos morenos haitianos, hasta 1844, fecha en la que nace la actual República Dominicana sobre la base del espíritu español original, y Haití ocupa su tercera parte, heredera, a su vez, de la lengua y de la cultura francesa.

En orden a la política interna de la Isla, no fue tampoco pacífica. Haití estuvo dividida en dos, disputándose su poder político un extraño rey morenito y un Presidente de la República, protector de Bolívar. Por su parte las cosas no anduvieron mejor en la República Dominicana. En 1860, si la memoria no nos es infiel, las autoridades legítimas del país, ante el caos interior, y las perspectivas de una nueva invasión haitiana, acordaron renunciar a su propia soberanía y reincorporarse como colonia a la Corona de España: La soberanía fue recuperada por la acción heroica del General Luperón.

En 1916, los norteamericanos ocuparon íntegramente la Isla hasta 1924. Desde entonces, la República Dominicana y Haití, viven en régimen más o menos constitucional.

Detengámonos aquí en este comentario sobre una tierra que nos es muy querida. Porque si siguiésemos, tendríamos que recordar los versos de Manrique: “Cualquier tiempo pasado fue mejor”.


(Artigo publicado no xornal, La Hora en Chile o 12 de novembro de ... 1947)
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MARIANO BENLLIURE
Mariano Benlliure y Gil naceu en Valencia, en 1862. Artista precoz, pertenecente a unha familia artistas,se traslada a Madrid en 1876, onde participará nas Exposicións Nacionais de Belas Artes e onde alcanzará sona, con unha boa acollida por parte da crítica que o fará un dos artistas máis influintes da sua época. Tivo unha enorme producción de escultura pública, e tamén realizou importantes creacións no campo da talla taurina e relixiosa.Benlliure faleceu en Madrid en 1947.


11 de noviembre de 1947

MARIANO BENLLIURE


Por Ramón Suárez Picallo

Con la muerte del escultor Mariano Benlliure, ocurrida en Madrid hace pocas horas, desaparece una figura representativa de la España finisecular, cultora de un preciosismo formalístico, olvidado ya en nuestros días, aniquilada por la generación que apareció en la vida artística española en la segunda década del siglo que corre. Acabamos de leer un comentario de persona muy versada en temas de Arte, comparándolo con Blasco Ibáñez, valenciano y levantino como él, en orden a parangonar al novelista con el escultor. Modestamente, discrepamos con el juicio. El autor de “La Barraca”, era hombre de noble y jocunda tierra, cuyos personajes rudos y sencillos no iban con la sensibilidad ornamental, pomposa y oficialista, del escultor bien avenido con el candelero oficial; cultor de un hispanoamericanismo del postbanquete sin entraña y sin médula, y sin saber de lo que se trataban sus obras dedicadas a personajes de América, no pasan de lo mediocre. Una de ellas, la tratada por Blasco y “ejecutada” por Benlliure. Los apuntes del gran novelista, que sirvieron de base a Porras para una magnífica biografía novelada del descubridor del Océano Pacífico , son una maravilla, mientras que la estatua es una verdadera birria artística. Otro gran americano que pasó por las manos de Benlliure fue el gran Presidente argentino, don Hipólito Irigoyen, cuyo monumento no tiene nada que ver con la personalidad del “ejecutado”. En cambio, no le salieron mal del todo los militares, siempre que estuvieran a caballo. Bulnes, Bolívar, San Martín y Urquiza son bastante pasables. Por algo de toda la obra de Benlliure, quizá sea lo mejor, sus temas de toros, de toreros y de caballistas, es decir donde hay animales.

De todos modos, no puede negarse que el artista recién fallecido, fue popular en España y en América, en un momento en que la escultura no tenía en nuestro mundo figuras de mayor volumen: antes de él estaban los gloriosos tallistas, los imagineros y los escultores, arquitectos de los pórticos y de las grandes fachadas; después vinieron los seguidores de verdad. Entre los unos y los otros, Benlliure fue un mago necesario de gran importancia con alegría, con gracia, pero sin hondura. Dejemos a un lado los galardones oficiales, con que en su día fue honrado por Academias y Gobiernos. Todos estamos al cabo de la calle, acerca del cómo y del porqué se tributaban entonces, los nombramientos y los homenajes. ¡Cómo que hemos conocido a un Director del Museo del Prado, que tenía arrumbados en un sótano, los cartones-matrices de los incomparables tapices de Goya!

Más, con lo dicho y todo, la muerte del artista, no deja de causarnos tristeza y melancolía; la España de su tiempo, estaba llena de defectos pero tenía la virtud de no ser sórdida ni rencorosa, ni cruel; vivía la vida en busca de lo bello y de lo plácido, con afanes de superación espiritual. Al fin y al cabo les tributaba honores a los artistas. Comparada con la de nuestros días, era una delicia de la que sentimos saudade. La vida personal y artística bien vivida, de Mariano Benlliure, podía ser un reflejo de ella. Y su muerte, repentina, sin angustias, torturas ni agonías; no deja de ser hoy una fortuna difícil de alcanzar.

(Artigo publicado no xornal La Hora en Chile, o 11 de novembro de ... 1947)
Mariano Benlliure
Mariano Benlliure y Gil
Esculturas en Madrid
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RAMÓN SUÁREZ PICALLO

Coñécense distintas biografías publicadas de Ramón Suárez Picallo. Presentamos agora a que escribiu Alberto Vilanova Rodriguez no seu libro "Los gallegos de Argentina"


Alberto Vilanova (1910-1985)naceu en Ourense. Fixo maxisterio,dereito e filosofía.
Rematada a Guerra Civil traballou como profesor en disitntos colexios. Ó cumprirse o primeiro aniversario do centenario do nacemento de Curros Enríquez, o Centro Galego de Bos Aires organizou un concurso no que foi premiado un traballo de Alberto Vilanova. Como consecuencia destas actividades e invitado polo Centro Ourensán para dar algunha conferencia trasladouse a Bos Aires en 1954, de onde non regresou ata 1982. En Arxentina conseguiu a praza de Lingua e Literatura Galaico-Portuguesa na Universidade Nacional da Plata e publicou en separata do volume dedicado ó benedictino español por esta universidade: La galleguidad del Padre Feijoó. Entre 1956-59 ocupou a cátedra de Cultura Galega no Centro Lucense de Bos Aires. Contratado pola Universidade Nacional do Nordeste, rexentou as cátedras de Historia Medieval e Moderna e dirixiu o Instituto de Investigacións Histórica
s.


RAMÓN SUÁREZ PICALLO

(La voz de la emigración gallega de la Argentina)


Por Alberto Vilanova Rodríguez


Ningún título nos parece más exacto para configurar la estampa de Suárez Picallo. Orador por antonomasia y conocedor como pocos del vivir humilde de la emigración gallega, y conocedor además de la dramática existencia del labriego y del marinero que constituían el mayor contingente en la inacabable diáspora de nuestras gentes, ponía en su palabra encendida y vehemente el relato vivido, tremendamente realista de los estragos morales y materiales que consumieron lo mejor de nuestra juventud en las latitudes americanas, pero también sabedor de sus causas, ponía siempre al lado de ellas los grandes remedios que podían atajar aquella enfermedad social. Por todo ello, dolor, conocimiento y la clara expresión, para expresarlo, explica en gran parte su meteórica carrera política, e incluso universitaria a poco de llegar a Galicia en 1931.

Mas antes hagamos un poco de historia, indispensable para llegar a esas conclusiones fugaces.

Nació en Sada (La Coruña) el 4 de noviembre de 1894. En la pequeña localidad de Veloy, “pueblo mitad marinero, mitad labrador” en que transcurrió su infancia, hizo la enseñanza primaria bajo el maestro galleguista don José Somoza Eiriz, natural de la Villalba lucense. Aquí muy pronto trabajó en las duras faenas del mar, por cuyo elemento sintió siempre Picallo una especial devoción. La cerrada posibilidad de mejoramiento económico le arrojó como a tantos otros a las playas más generosas de América, llegando a la Argentina en 1912, o sea a los 18 años de edad.

Ya en Buenos Aires era uno de esos gallegos “que saben hacer cualquier cosa” como él contaría años después en las Cortes Constituyentes, entendiendo por cualquier cosa los quehaceres más humildes. Fue lavaplatos, peón de farmacia, vendedor ambulante de alfajores, mecanógrafo en una oficina y finalmente “dominado por mis aficiones marineras - le diría en una entrevista a Ribas Montenegro -, entré como marmitón de un barco de los que hacían la navegación a Tierra de Fuego”.

Todas estas labores las compatibilizaba con una infatigable sed de lector, que no le abandonó nunca, sin más preparación que los tres años de enseñanza primaria que hubo de hacer den las clases nocturnas de la escuelita de Veloy, lectura que tenía como preferencia los grandes diarios bonaerenses que devoraba con gran fruición, pasión que mantuvo permanentemente y que más de una ocasión motivó algún comentario irónico de su compañero Castelao, afirmando que “si os libros de texto os fixeran en forma de xornaes o Picallo levaría matrículas de honor en todo los cursos”, lo cual explica en gran parte su aficción rápida al periodismo.

Picallo escribió su primer artículo –según su propia declaración- en Adelante el 1º de Mayo de 1916 refiriéndose éste a una huelga de frigoríficos. Lo firmó con sus iniciales. Siguió escribiendo en periódicos obreros hasta 1918, en que fue secretario rentado de los trabajadores del puerto y allí fue nombrado director del periódico Libertad. También fue colaborador del diario La Argentina, donde se inició con una crónica obrera. Fue secretario de redacción de Correo de Galicia durante dos años. Escribió reportajes sobre la vida política de la América Latina en “El Pueblo Gallego” de Vigo, “Le Humanité” de Barcelona y “El Día Vasco” de San Sebastián.

En 1926 concurrió en representación de su gremio a la Conferencia Internacional de Trabajo en Ginebra. Por los años 1924 a 1931 fue codirector de “Céltiga” y por esta época llevó al teatro “Marola” que representó la compañía de Concepción Olona, de nítido ambiente galaico.Vinculado a la Federación de Sociedades Gallegas, publicó artículos en “El Despertar Gallego” y en “Galicia” órganos de dicha entidad. Ocupó la plaza de bibliotecario del Club Español. Dio conferencias y pronunció multitud de discursos, fue uno de los organizadores de la ORGA en Buenos Aires propugnando por la incorporación de los galleguistas al campo republicano.

Proclamada la República en España, partió para Galicia en mayo de 1931, acompañado de Alonso Ríos en representación de la citada Federación, llegó a La Coruña el 4 de junio; el día 10 lo eligieron candidato a diputado y el 28 salía triunfante en las urnas en la candidatura de la ORGA por la provincia de La Coruña. ¿Cuál era la causa de tan meteórico éxito? Simplemente su oratoria. Por aquellos días se celebraba en La Coruña una gran Asamblea de todas las fuerzas vivas de Galicia para discutir el anteproyecto de Estatuto Gallego, que túvole honor de presidir Alonso Ríos, y otro emigrante, Suárez Picallo habló con tal emoción y acierto que muy pronto nos asombró a todos y ganó la voluntad de sus electores, los coruñeses. Recuerdo sobre todo el entusiasmo de otro ex emigrante, compañero mío de delegación, el notable escritor y periodista Roberto Blanco Torres, que no se cansaba de elogiar la facundia elocuente de Picallo, que se traducía al siguiente mes en un artículo en que decía con este estilo tan peculiarmente suyo:

“Cuando se celebró en La Coruña a primeros de junio, la asamblea regional para discutir el Estatuto gallego, una de las voces que más me impresionaron fue la de un emigrado que, de humilde instrucción social, sin medios por lo tanto para desenvolver su inteligencia y adquirir en el umbral de la adolescencia una cultura, se abrió paso en América con sus fuerzas propias y luchó por la redención de los oprimidos en los medios societarios, en la tribuna y en la Prensa. Acabada de llegar a Galicia, desde Buenos Aires, y, enfermo, tomó parte en las deliberaciones de la asamblea. He nombrado a Suárez Picallo, elegido diputado por La Coruña. Su intervención en aquella reunión representaba la voluntad –más que la voluntad el entusiasmo, el fervor, la pasión ardiente de un núcleo numeroso, y sobre todo selecto, de gallegos expatriados. Pero hubiera sido una intervención desmedrada, si en el fuego de la palabra no chisporroteasen las ideas como saltan en las herrerías sobre el yunque las estrellas de luz que el martillo arranca al acero. Palabra sobria, apretada, firme, recortada sobre una idea para demostrar mejor sus vértebras. El caudal precioso de imaginación para darle alas al pensamiento para hacerlo llegar a las almas con una carga fecunda de emoción. Y allí le hemos oído algo que ahora Unamuno lanza en el Parlamento para que las gentes abran los ojos y no se resequen el espíritu o esterilicen su acción en un empirismo chabacano , sometiendo a operaciones algebraica, envasadas, rígidas, la libre determinación de un pueblo.
Para hacer una Constitución –dice Unamuno- hace falta el concurso de los líricos. Esta es la hora de los líricos, dijo Suárez Picallo en aquella asamblea; los líricos que entrevean un mundo mejor y que pongan en el primer plano, con un sentido continuativo de la Historia, dentro de una tónica de avance, el elemento idealista, decoro del hombre e impulso de los pueblos. Ese pensamiento flotó sobre la asamblea como un polen, como si la fecundase exaltando la valoración espiritual del debate. Y era un gallego humilde, un hombre de la calle, hecho entre las contiendas civiles por la libertad y entre el hervor de las muchedumbres, quien expresaba con garbo sencillo y parsimonioso una idea que debía inundar en esta hora el hemiciclo del Parlamento español.”


Picallo pudo entonces decir como César: “llegué, vi y vencí” A partir de entonces su nombre brincó de un punto a otro de Galicia, en donde su palabra era escuchada con aquella atención religiosa que despiertan las palabras acentuadas por un tono de cordialidad y sinceridad.

Hizo entonces el bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Lugo, para cursar después estudios universitarios. En las bochornosas elecciones de noviembre de 1933 fue derrotado al igual que varios otros distinguidos parlamentarios gallegos y españoles, que desunidos y pesimistas no pudieron hacer frente al enemigo compacto que supo además desencadenar una campaña de difamación sin precedentes contra la mayoría constituyente de 1931, así como contra los Gobiernos que fueron fruto de aquel Congreso, el más ilustre que tuvo España en el siglo XX.

Cursó en la Universidad de Santiago de Compostela la carrera de Derecho, dirigiendo al mismo tiempo el semanario compostelano “Ser” alcanzando la licenciatura en 1935. Puso un gabinete de abogado en La Coruña y sus primeras actuaciones forenses fueron verdaderamente victoriosas, defendiendo a dos procesados por delitos de parricidio y homicidio, “uno de dichos procesados había residido en este país, en Avellaneda, y Suárez Picallo, además de otros argumentos para su defensa, alegó la condición humilde de aquél, que había sido marinero y, luego emigrado, y a quien las duras circunstancias de la vida, habíanlo llevado a una penosa situación. El informe fue una gran revelación del nuevo letrado y ha sido justamente apreciado por el jurado que dictó veredicto absolutorio”. Estos y otros éxitos hiciéronle objeto de un homenaje cariñoso de sus amigos y colegas que le obsequiaron con un banquete que le ofreció Plácido R. Castro, hablando también en esta ocasión don Manuel Casás.

En 1936 fue reelegido diputado en la candidatura del Frente Popular, representando al Partido Galleguista, al pertenecía desde su fundación, por la provincia coruñesa. Lo mismo en estas Cortes ordinarias que en las Constituyentes, hizo uso de la palabra repetidas veces defendiendo los intereses de Galicia, especialmente tratando temas económicos y sociales.

El rus gallego con sus problemas agrícolas y ganaderos, el paro obrero, la reforma agraria y el conflicto foral fueron los asuntos favoritos de sus interpelaciones. Paralelamente desarrolló por toda Galicia una gran campaña galleguista en asambleas y mítines, escribiendo artículos y defendiendo acaloradamente el Estatuto Gallego hasta su plebiscito.

Sorprendido en Madrid por la Guerra Civil, actuó en el cuerpo jurídico militar y hubo de soportar la horrible noticia del asesinato en Sada de su hermano Juan Antonio, legítima esperanza del renacimiento gallego. Terminada la Guerra, pasó a Francia, y de aquí se trasladó a Estados Unidos, Santo Domingo, nuevamente Estados Unidos para fijar definitivamente su residencia en Santiago de Chile donde ejerció el periodismo durante 16 años seguidos.

En 1954 vino a Buenos Aires a tomar parte de un gran acto de propaganda dedicado a conmemorar el aniversario del plebiscito estatuario, siendo acogida su presencia con extraordinario cariño por sus viejos amigos y compatriotas. Vuelto a Chile retornó en 1956 para asistir como delegado al Primer Congreso de la Emigración Gallega, tomando parte en varios actos, radicándose ya para siempre en Buenos Aires.

Integrante desde su fundación del Consello de Galiza, al que se mantuvo fiel hasta su muerte, actuó en infinidad de actos patrióticos y políticos, requerida su palabra y su colaboración en todo momento, a lo que accedía siempre son su bondad y entusiasmo característicos. En 1959 el Centro Lucense le encargó de la cátedra de Cultura Gallega, en la que trabajó activamente, a la vez que desempeñaba la secretaría de redacción de su periódico “Lugo” y actuaba como asesor cultural de tan importante sociedad.

No se limitó su actividad a Buenos Aires, pues actuó en distintos puntos de la República, así en Montevideo, convirtiéndose más de una vez en el orador obligado en diversidad de ocasiones, algunas de las cuales ya han sido registradas en este libro. De igual manera su pluma firmó numerosas colaboraciones en los periódicos de la colectividad, redactó proclamas y suscribió ponencias en las muchas reuniones en las que era reclamado su consejo y colaboración.

Resentido por lenta pero persistente enfermedad, estuvo hospitalizado algunas veces en el Centro Gallego, pero siempre remozado y optimista volvía a reanudar sus tareas. Todavía poco antes de caer para no levantarse más, preparaba su cátedra en el Centro Lucense con un programa interesante y ambicioso que quedó sólo en esquema, aunque muchas veces de sus intervenciones se guardan en aquel Centro, debidamente grabadas, esperando algún día su publicidad al igual que otras de sus muchas conferencias y artículos dispersos por los periódicos de Galicia y América.

Falleció en el sanatorio del Centro Gallego el 14 de octubre de 1964. Su cadáver fue velado en el Centro Coruñes, siendo su entierro en el pabellón del Centro Gallego muy concurrido, hablando en el momento de despedir sus restos Valentín Fernández por los cuatro Centros provinciales; el Dr. Juan Rocamora por la delegación de la Generalitat de Catalunya; Pedro Basaldúa por el Gobierno Vasco; Ramón de Valenzuela por la Federación de Sociedades Gallegas; Don Jesús Canabal, por los gallegos del Uruguay y finalmente Antón Alonso Ríos por el Consello de Galiza abundando todos los oradores en exaltar su Figura y virtudes.

También los periódicos de la colectividad dedicaron sus páginas a rendir su homenaje, especialmente “Lugo” y “Nosa Terra”. También en el Centro Coruñes le fue dedicada una velada necrológica.

A su muerte, la revista del Centro Gallego “Galicia” en un bello artículo, en el que es fácil adivinar el estilo de Eduardo Blanco Amor, su director, se intercalaban estos párrafos:

“Pocas figuras entre la inmensa expatriada en todos los tiempos y países, han simbolizado de modo tan enternecedor y consecuente su activa fidelidad ala tierra natal como la del gran luchador y entrañable amigo -amigo de todos- que acaba de dejarnos. Desde la impetuosidad de su espíritu esclarecedor y reivindicativo , hasta su misma envoltura física, Suárez Picallo reflejaba la figura y el genio del emigrante arrancado del terrón y, empero, unido a él por lazos esenciales, casi consanguíneos, de continuidad, de lucidez y de amor. Tras la aparente tosquedad del antiguo labrador de Veloy y del ”rapaz de a bordo” de las heroicas traineras de Sada, Ramón Suárez Picallo cobijaba un alma transida de ternura y energía, identificada al ser mismo de Galicia por las más delicadas y vibrantes fibras del sentimiento poético y de la emoción personal. En millares de artículos y de discursos de oratoria única, en la que se mezclaban , con la naturalidad más discreta y entusiasta, los elementos del saber y del sentir gallegos, queda acuñado en la letra o rtemblando en la memoria de las gentes, el rastro de una existencia, quizá sin paralelo, en esa historia de la confianza y del dolor, que es la vida de quienes, lejos del medio natural, logran compensar y transmutar en su corazón lo negativo y postrador del sentimiento saudoso y convertirlo en fuente inagotable de incitación y dinamismo en bien de una patria cuyo contacto y disfrute les fueron negados y cuya lejanía fue día a día , sentida com o una desesperada y sangrante amputación”.


Vilanova Rodríguez A.:Los gallegos de Argentina. Ediciones Galicia. Buenos Aires.1966. 2 tomos (páx. 1354-1359)
Comentarios (0) - Categoría: Biografías-Ramón Suárez Picallo - Publicado o 10-11-2009 00:05
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