A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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RESTAURACIÓN DA REPÚBLICA
O intento de republicanos no exilio, co apoio -en México- dos cinco principais partidos que foron o apoio da República Española,para a volta do reximen republicano fixo que o 23 de outubro de 1943 IR, UR, PSOE, ERC y ARC firmaran o "Pacto de Unidad" para restaurar a República Española, e así poñer os medios para evitar o retorno da nonarquia en España, produce entre os demócratas de América sentimentos de apoio que RSP reflexa e analiza neste artigo chegando a concluir que esto podería ser o primeiro paso para lograr a formación dun goberno español no exilio...
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24 de noviembre de 1943

UNIDAD REPUBLICANO-SOCIALISTA ESPAÑOLA


Por Ramón Suárez Picallo

No sólo los republicanos españoles, de todos los sectores y matices, sino que también todos los demócratas de Chile y del resto de América, están, estos días, vivamente interesados ante las noticias procedentes de México, en las que e da cuenta de haber llegado a un sólido acuerdo político, cinco de los principales partidos que fueron apoyo y sostén de la República Española para restaurar su régimen y evitar el retorno de la monarquía a España.

En efecto, Izquierda Republicana (que dirigiera don Manuel Azaña) Unión Republicana (que tiene por jefe a don Diego Martínez Barrio) Ezquerra Catalana (de Luis Companys) Acción Catalana (que fundara Luis Nicolau D’Olwer) y el viejo Partido Socialista Obrero Español (que fundara y dirigiera Pablo Iglesias) han llegado a entenderse para trabajar, junto y unidos, a favor de la restauración de la República, bajo la advocación y el signo de la Constitución promulgada el 9 de diciembre de 1931.

No asistió el Partido Nacionalista Vasco, pero su gran líder José Antonio de Aguirre, Presidente de Euzkadi, interrogado por la U.P. en Nueva York, donde se halla manifestó que “todo lo que signifique un esfuerzo común para derrocar el orden imperante en España y evitar una restauración monárquica tiene mis simpatías y mi apoyo hasta el fin”. La Cataluña autónoma y democrática estuvo, en cambio, ampliamente representada, Galicia, que estaba a punto de obtener su Estatuto al estallar la guerra, puede darse por presente, toda vez que el Partido Galleguista, que representa ese movimiento, tiene un pacto con Izquierda Republicana y su jefe, el gran artista Castelao –que reside en Buenos Aires con la dirección de su Partido– llegó a un acuerdo al respecto con el señor Martínez Barrio, en ocasión de su reciente viaje por América del Sur. Se informa que la Coalición cuenta, además, con el apoyo oficial u oficioso de las dos grandes sindicales españolas: la Confederación Nacional del Trabajo y la Unión General de Trabajadores. Los vascos habrán de decidir en definitiva –según lo declaró su Presidente– dentro de sus organizaciones, a la vista de la información oficial que al respecto les será facilitada.

De tal manera, todos los partidos y organizaciones, nacionales y regionales que sostuvieron el régimen republicano, participan –o se espera que participen– en la Coalición, menos el Partido Comunista y su equivalente el P.S.U. de Cataluña, cuyas direcciones están, sin duda, a estas horas, estudiando el problema, ya que, según la información que comentamos los líderes coalicionistas esperan su adhesión también por lo demás, el P.C. no ha regateado nunca –sino que lo ha prestado fervorosamente– su apoyo a todo propósito unificador de la Democracia Española.


SUCESO TRASCENDENTAL

Quienes conozcan los medios políticos de los demócratas españoles en el exilio, no podrán menos de reputar como suceso trascendental lo ya logrado, con respecto a su unidad de acción y de pensamiento, en un momento tan decisivo como el presente.

Los observadores políticos y las agencias informativas más autorizadas, lo consideran el primer esfuerzo serio hacia la unión de los partidos republicanos, hecho desde 1939 “y podría constituir el primer paso hacia la formación de un gobierno español en el exilio”.

Es la culminación de muchos y muy sostenidos esfuerzos, hechos en ese sentido, muy especialmente por don Diego Martínez Barrio, de los que fue parte su reciente viaje por toda la América del Sur. Tales esfuerzos lograron parte de los frutos esperados, en un acto de homenaje a Luis Companys, celebrando en octubre pasado, al cumplirse el segundo aniversario de su fusilamiento. Asistieron a él representantes de todos los sectores y, la unidad republicana, fue la voz, el clamor y el deseo unánime de los asistentes.

Días más tarde, el Partido Socialista, Obrero Español, que al comienzo opusiera dudas y reparos a los trabajos del señor Martínez Barrio, publicó un manifiesto en su órgano “Adelanto”, en el que se manifestaba dispuesto a llegar a un acuerdo, sobre la base del restablecimiento de la Constitución, entendiéndose, para ello, sólo con las direcciones ejecutivas y autorizadas, de los Partidos políticos españoles.

El manifiesto socialista puso fin a un largo “impasse”. Comenzaron las gestiones, los contactos, las reuniones y los primeros acuerdos. Sucesos ocurridos en el mundo y en España desde entonces, fueron fuerte estímulo. En España, se trabajaba y se trabaja, para restaurar la monarquía a toda prisa, como solución más o menos “permanente” del problema español, en la guerra y después de la guerra. El asunto fue tema de conversación en Cancillerías y medios diplomáticos. Se habló de él –del problema español en general– en Moscú, seguramente, en la histórica Conferencia de Cancilleres. E informaciones posteriores aseguran que volverá a hablarse en la reunión Churchill – Roosevelt – Stalin. Las relaciones diplomáticas entre Madrid – Londres y Washington, tuvieron ciertos serios tropiezos, mientras en algunas naciones democráticas de América, en sus círculos más elevados, se habló y se habla, de reconocer un gobierno republicano español.

Ante tales acontecimientos, los republicanos españoles –los primeros y más directamente afectados- no podrían continuar divididos, incapacitados para ofrecerle al mundo democrático un índice de puntos de vista que los uniera a todos, ni tener un organismo común que los proclamara y los representara, dimanado de las organizaciones políticas y sociales, que defendieron en la Paz y en la guerra al régimen legal derribado por la fuerza y que son, virtualmente la representación del pueblo español, privado hoy de otro medio de expresión. La Coalición, que mañana elige su Comité Ejecutivo, en México, es ese organismo o, por lo menos puede serlo y debe serlo. Porque, aunque de momento, no cuenta con la totalidad, cuenta con la mayor parte de la opinión pública republicana española.


LA CONSTITUCIÓN DE 1931

Frente a otras opiniones, muy estimables que hablaban de reconocer por parte de las Democracias, éste o aquel comité, persona o grupo de personas, con ésta o aquella investidura, hemos sostenido, invariablemente, en esta misma sección, cada vez que hemos hablado del tema –y fueron muchas las veces que lo hicimos– que todo esfuerzo para el restablecimiento o reconocimiento de un régimen democrático español, habrá de hacerse sobre la base de su orden jurídico y político – no declinado, ni renunciado, ni modificado por vías legales – expresado en la Constitución de 1931. Por muchas razones: entre otras, porque esa Constitución, de origen popular, abre todos los caminos futuros, sin caer en personalismos; desde el camino de su propia reforma, hasta el plebiscito para cambiar el régimen: y señala, con claridad ineridiana cuales son las vías que han de seguirse para poner en marcha todos los Poderes del Estado. Y, porque tiene, ante el Derecho Público, una fuerza “de jure” indiscutible. Y, sobre todo, porque dentro de su articulado, puede llegarse a las máximas conquistas sociales y políticas desde las reivindicaciones de Euzkadi Cataluña y Galicia hasta una economía dirigida o socializada. En un programa mínimo de coincidencia y un sólido punto de apoyo y de arranque.

Por lo demás, a las naciones democráticas, que puedan, ahora o más adelante, reconocen a una España Republicana, les es más fácil, más jurídico y más derecho, el camino del reconocimiento de una Constitución, que el de éste o aquel grupo de personas, comités u organismos de signo personal o partidista determinado.

Así lo han considerado, sin duda, los reunidos en México, siguiendo la proposición del manifiesto socialista, cuando dice que las reformas políticas, sociales o constitucionales, que deban hacerse, han de llevarse a cabo por las vías legales que señala la Constitución misma.

En Chile, las noticias de México, que comentamos, han causado sensación y alegría, que tendrán, sin duda expresión y voz en el gran acto que se celebrará el domingo, patrocinado por el Centro Republicano Español, en conmemoración de la resistencia de Madrid, y al que están invitadas altas personalidades chilenas, de la política, el periodismo, las letras y las artes.

Y ya que hablamos de alegría, permítanos el amable lector, que no recatemos la nuestra: la más grande recibida desde hace cinco años.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 24 de novembro de... 1943)
Tamén está publicado no libro LA FERIA DEL MUNDO pax.180-183, editado polo CCG no ano 2008
Republicanos en el exilio
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TEATRO
Neste artigo RSP fala do teatro como vivencia e da súa influencia nas persoas.Despois dunhas reflexións fala do traballo a desenrolar polo grupo chileno de Teatro Móvil así como de Antonio Acevedo creador do teatro social chileno
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23 de noviembre de 1942

TEATRO SOCIAL


Por Ramón Suárez Picallo

Pocas artes han ejercido en las masas populares tanta influencia como el Teatro. El teatro es un reflejo de la vida vivida, proyectado ante los ojos del espectador que se siente un poco personaje en la representación artística. Porque el autor de teatro, cuando tiene talento, es un critico social que actúa sobre costumbres y personajes vivos, representativos de la sociedad que le rodea.

Así Shakespeare es el mejor historiador de la sociedad inglesa en tiempo de los Plantagenet y de los Tudor, como Lope de Vega lo es de la España de los Austrias, y Benavente, de la España de la Restauración. Las pasiones, los problemas, las inquietudes espirituales y las preocupaciones políticas y literarias de muchos pueblos se hallan palpitantes en el Teatro, cuando hubo escritores con genio bastante para darles categoría artística duradera.

Las últimas modas literarias, dadas al arte por el arte, a la que Ortega y Gasset llama el Arte deshumanizado, han causado el olvido de obras y autores, que en su tiempo, hicieron escuela de emoción social y de cultura popular, en tanta cuantía como los apóstoles y los predicadores de los nuevos derechos y de las nuevas ideas redentoras.

Pero como lo eterno es el hombre, con sus virtudes y pecados y las ideas son transitorias, en Arte como en todo lo demás, se vuelve de cuando en cuando, a las viejas fuentes llenas de humanidad, siempre pletóricas de agua cristalina. En Teatro, también.

Vienen a cuento estas reflexiones a la vista de las representaciones del Teatro Móvil, que está realizando un gran esfuerzo de cultura artística y de divulgación social de primer orden, merecedor de los máximos estímulos. Le vimos días pasados una representación perfecta de la bellísima “Canción rota” de Acevedo Hernández y se nos ha llenado el alma de alegría viendo cómo el buen teatro renace vigoroso. El autor de “Chañarcillo” mantiene en alto una bandera de arte y de ideas, con pureza exquisita y con honda emoción humana.

Ayer volvíamos al Teatro Móvil a ver “Juan José”, reliquia venerable de un ciclo del Teatro Español, que ilustran, en primer plano, tres títulos:”El Místico”, “Tierra Baja” y “Juan José”. La recia obra de Dicenta tuvo ayer una versión digna de su prosapia. La muchachada del Teatro Móvil podía haber hecho su trabajo en cualquier barriada de Madrid, por donde el albañil desventurado, paseaba con angustia. Y allí hubiera sido fervorosamente aplaudido como lo fue en Santiago de Chile. Porque hubiera recordado a otra institución española, similar en la quietud y en honestidad artística: “La Barraca” gloriosa que llevara por todas las latitudes de España, el genio prodigioso de García Lorca.

Nuestro aplauso cordialísimo al Teatro Móvil por sus afanes artísticos y sociales y por su empeño a favor de un Teatro de carácter social que educó muchas generaciones y que representó –y representa hoy– altas ideas y nobles pensamientos.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 23 de novembro de ... 1942)
Antonio Acevedo Hernández
SOBRE ACEVEDO HERNÁNDEZ
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MARISCAL PÉTAIN
O mariscal Henri-Philippe Pétain (1856-1951)heroe francés na batalla de Verdún na Primeira Guerra Mundial, chegou a xefe de goberno en 1940 en plena deblace do exército francés despois do ataque alemán.Con 84 años pediu o armisticio a Alemania, a pesares dos enfrentamentos co seu ministro Laval a que destituiu en decembro de 1940. Intentou facer unha política de neutralidadeue pero en abril de 1942 os alemáns forzáronno a nomear Primerio ministro a Laval, e de ahí en adiante, Pétain,pasou a ser unha figura decorativa no régime de Vichy.
Ao remate da guerra tivo un xuicio e foi condenado á morte polo seu comportamento tras 1940. De Gaulle conmutoulle a sentencia pola de cadea perpetua. Degradado e considerado traidor á patria morreu con 95 anos.
RSP analiza neste artigo a actuación do mariscal e deixa entrever o triste final que lle espera.
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22 de noviembre de 1943

FRANCIA Y SUS GRANDES HOMBRES


Por Ramón Suárez Picallo

Cuéntase que cierto famoso valido, dictador y estadista de un monarca español, caído en desgracia y condenado a muerte, cuando se dirigía al cadalso, al escuchar, los gritos hostiles de las gentes que antes lo aplaudieran y veneraran, dijo esta amarga: “Esta es Castilla, que face los homes e los desface”. Efectivamente, en España y en otros países de su misma estirpe, suelen “facerse e desfacerse” grandes hombres, cuando los avatares momentáneos de la política, marcan signo distinto al de su actuación pública.

No ha ocurrido lo mismo, ni en Inglaterra ni en Francia, donde los hombres públicos de valía que tuvieron que apartarse de la vida política, en determinados momentos de su historia, quedaron guardados y respetados, como reserva y como expectativa, factibles de volver a ser útiles, en su día y en su hora. Ello debiese al profundo sentido nacional de esas grandes naciones, que supieron jerarquizar sus valores humanos, más allá y por encima de su significación partidista: esto es, los consideraron valores nacionales, ya fuesen ellos eclesiásticos, militares, socialistas, conservadores u hombres de ciencia.

Sobre el particular, no olvidaremos nunca una sesión que presenciamos, en julio de 1926, de la Cámara de Diputados de la República Francesa. Era en los días tremendos de la caída vertical del franco, que auguraba la total bancarrota de la gran nación. El “cartel” de izquierdas, presidido por el ilustre repúblico, Eduardo Herriot, tenía mayoría absoluta en el Parlamento, y podía, por lo tanto, gobernar al país, jurídica y constitucionalmente. Pero, las fuerzas económicas –las 200 familias que perdieron a Francia– le habían declarado guerra sin cuartel, y la mayoría izquierdista –para evitar la catástrofe de la Nación– tuvo que facilitar el acceso al Poder a una combinación de tipo derechista, con muy escasa fuerza parlamentaria.

Fue jefe del nuevo gobierno, Raymond Poincaré, proclamado desde entonces como “el salvador del franco”, que había empezado a subir con el solo anuncio –dado por “Le Matin”– de que “era posible que se hiciera cargo del nuevo Ministerio”. El viejo estadista de derechas, compareció ante la Cámara, con mayoría adversa, y, después de una brevísima declaración obtuvo el difícil voto de confianza. Apenas hubo de los sectores extremos algunos gritos hostiles que Poincaré no recogió ni tomó en cuenta.

Al término de la histórica sesión, en cumplimiento de nuestra misión periodística, hemos interrogado a varios parlamentarios izquierdistas, un poco asombrados, nosotros, de aquello que considerábamos una claudicación y una entrega, por no decir algo peor. La respuesta fue casi unánime:

-Poincaré –nos dijeron– es el único hombre para esta hora de Francia, así como esta hora de Francia, es la única para Poincaré.

Desde entonces, hemos pensado, siempre en lo venturoso que es para las naciones, tener, reservado y respetado, el hombre para cada hora, y, saber cuál es justamente la hora de cada hombre, según sus circunstancias históricas y políticas.


EL CASO DEL MARISCAL PETAIN

No vamos a justificar ahora que cayó en desgracia, según las más recientes noticias, la posición del anciano Mariscal de Francia, después de la catastrófica derrota militar de su país. Pero, tampoco –digámoslo con franqueza– nos atrevemos a calificarlo de traidor consciente de su patria. Desde luego, jamás lo confundimos, ni antes ni ahora, con Laval, el siniestro vende-patrias, por dinero y honores que le brindaron sus enemigos.

Es más: en los días angustiosos inmediatos a la jornada de Compiegne –que hemos seguido hora a hora y minuto a minuto, desde la sección cables de un diario– hemos pensado si no sería el Mariscal Petain el hombre adecuado, para que, las consecuencias de aquel gran desastre fuesen “las menos peores” para la suerte de Francia. ¿Era el hombre de la hora? Pudo perfectamente haberlo sido. Su alta jerarquía, su limpia historia y su extrema ancianidad, lo ponían en cubierto de toda sospecha acerca de sus ambiciones, que, por esas circunstancias, no podían ni debían ser otras que el bien, o por lo menos, “el menor mal de su Patria.

Petain era un reaccionario, un enemigo del régimen democrático, un admirador de los sistemas totalitarios, un militar, viejo él y de vieja escuela, que creía que gobernar un país, e igual que mandar en un cuartel o en un Estado Mayor; Petain era, ciertamente, todo eso; pero, nadie, honestamente, podía decir que fuese un vendido al enemigo, como puede decirse de Laval, de Doriot y de algunos otros, que ahora, algunos de ellos, buscan su “Jordán” en las aguas democráticas.

En el decurso de los acontecimientos, posteriores al ascenso del Mariscal al Poder Supremo de Francia, hemos ido convenciéndonos, poco a poco, de que habíamos estado equivocados, cuando lo habíamos supuesto “el hombre de la hora”. No lo fue por cobardía moral, por falta de sentido político y por haberse entregado a una pandilla de traidores, a los que debió mandar fusilar, sin juicio ni trámite previos, por un piquete de soldados de su guardia personal.


EL GRAN ERROR

En vez de hacer eso, se les fue entregando poco a poco: primero un dedo, después el brazo, más tarde el medio cuerpo, hasta que, después, le tomaron, con o sin su voluntad, el cuerpo entero, el alma, el nombre y el honor.

Su primer error fue el de creerse arquitecto de un nuevo régimen político para la Francia, vieja y avezada maestra en eso de hacer y deshacer durante siglos, regímenes políticos. Y, en vez de implantar, como medida de emergencia, una dictadura militar transitoria, a la espera de mejores tiempos, el pobre Mariscal -¡a sus años!– se dio a hacer cosas políticas y sociales, absurdas, con nombres absurdos y formas extravagantes, contrarias al espíritu nacional francés, dictadas, por su cuenta y razón, desde afuera por los invasores y enemigos de su Patria.

Petain, como otros muchos hombres de su estado, oficio, ideología y condición, cayó en la tontería de creer que las leyes, las tradiciones políticas y jurídicas y las ideas de amor a la Libertad, que sirven de base a los sistemas políticos democráticos, elaboradas por los pueblos y sus guías a lo largo de siglos de estudio, de lucha y de sacrificio, pueden borrarse desde un despacho presidencial, con un sablazo, un plumazo o por medio de un pomposo decreto medioeval, que empieza con aquello de: “Nos, fulano de tal y tal hacemos, deshacemos y mandamos hacer y deshacer”, todo eso, sin el pueblo, contra el pueblo y por encima del pueblo, que, siempre a las largas o a las cortas, es quien hace y deshace en definitiva, en todas partes, pero en Francia muy especialmente.

Según las noticias que tenemos a la vista y que inspiran este comentario, la caída del Mariscal Petain, se ha producido por haber querido rectificar aquel su error, consistente en haber destruido las bases del orden político democrático francés, para sustituirlas por fórmulas ridículas y extrañas, provenientes del campo enemigo. Por eso, por intentar ahora, reservar y devolver la soberanía de los Poderes del Estado, a las fuentes de su verdadero origen; por repugnancia moral y física a los traidores que lo rodeaban y por una reacción, instintiva, contra los invasores, habría tenido que caer sin gloria y de mala manera sobre un montón de ignominia, a tenor de las noticias referidas.

Si por esas solas y mismas causas, justamente por esas mismas, hubiérase dejado caer hace dos años, la caída habría sido, entonces, aún de pie, como cuadraba y cumplía a un militar y caballero francés. Sus últimos días, habrían sido endulzados por la satisfacción del deber cumplido y del honor salvado, en vez de esta tremenda amargura -la más grande que haya tenido ningún francés de los últimos tiempos- de saber, quizá desde una prisión que todo se ha perdido, incluso el honor, por no haber sabido caer o levantarse a tiempo.

Mucho nos tememos: -¡y lo teme también a estas horas el Mariscal Petain!– que Francia, pese a su generosidad, no pueda considerarlo un grande hombre, de aquellos, a quienes se respeta aún en el error, por haber sabido servir a su hora, aunque fuese ella una hora mala de su historia.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 23 de novembro de ...1943)
Biografía de Pétain
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NICOLAU E CASTELAO

Lluis Nicolau De Oliver foi un político español de ideoloxía catalanista e republicana.Foi elexido deputado o 18 de abril de 1931 polo partido Acción Catalana Republicana, destacando pola sua defensa do Estatuto de Autonomía catalán. En 1933 Manuel Azaña o nomeou xefe da delegación española na Conferencia Económica e Monetaria Mundial de Londres.
Ramón Suarez Picallo tamén deputado naquelas Cortes ,lembra neste artigo -publicado tal dia como hoxe- unha curiosa anecdota que lles ocurría a Nicolau e a Castelao -do que destaca as súas cualidades como gran debuxante- xa que, tanto o presidente como o secretario do Congreso de Deputados os confundían tanto polo seu parecido como pola similitude na terminación dos seus apelidos ...


21 de noviembre de 1942

NICOLAU Y CASTELAO


Por Ramón Suárez Picallo

Entre los líderes republicanos españoles, entregados a España por las fuerzas de ocupación de Francia, está el ilustre profesor de latín y griego de la Universidad de Barcelona, Luís Nicolau de Oliver. Filólogo, historiador, crítico de arte, helenista y auxiliar del doctor Bosch Gimpera, en los estudios de la Antigüedad Clásica de España. Además de todo esto, Nicolau, era miembro de un partido de “elite” denominado “Acción Republicana Catalana”, de tendencia burguesa y moderada. En tal carácter fue diputado a las Cortes Constituyentes, gobernador del Banco de España y Ministro de la República.

En las Constituyentes, se sentaba a su lado un diputado por Galicia, de tendencia galleguista, que representaba a la provincia de Pontevedra: Alfonso R. Castelao, médico, dibujante, empleado de Estadística y, junto con Bagaría, el mejor caricaturista de la Europa de su tiempo. También Castelao era aficionado a las cosas antiguas y en tal carácter, subvencionado por la Institución Libre de Enseñanza, recorrió Europa estudiando y dibujando las cruces de piedra, que están a la vera de los caminos en Bretaña, Irlanda, Galicia y demás países cristianos. Resultado: “Cruces de Piedra”, editado por el Seminario de Estudios Gallegos de Compostela, bajo el patrocinio del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de la República.

Castelao y Nicolau, además de la similar eufonía de sus apellidos eran físicamente iguales. Los dos vestían terno negro, camisa blanca y una corbatita “voladora” de aire bohemio. Miopes los dos, usaban por igual lentes montados en carey. Se sentaban juntos en una de las últimas filas del hemiciclo parlamentario. El primer secretario, Juan Simeón Vidarte, era el encargado de tomar las votaciones nominales, pronunciando en alto y a simple vista, el nombre de cada uno de los 473 diputados que formaban el famoso Parlamento. Buen fisonomista, con una memoria portentosa, el secretario, no se equivocaba jamás. Menos cuando llegaba a Nicolau y Castelao con apellidos de igual eufonía físicamente iguales, con parecidas aficiones intelectuales, y que, además, se sentaban juntos; pero que, para confundir a Vidarte, cambiaban de asiento con mucha frecuencia.

Un día Castelao, hizo su autocaricatura y la de su “sosías”, y le llevó las dos al secretario para que en las votaciones nominales, no se equivocase. Vidarte miró los dos dibujos y quiso guardarlos; pero el presidente, don Julián Besteiro, que tenía gran admiración por el humanista y por el médico dibujante, las dejó encima de su mesa alegando que él también se equivocaba cuando debía concederle la palabra a alguno de los dos. Y luego, el bondadoso don Julián, le dijo a su joven secretario.

-Deje aquí el dibujo. Vale más que cien discursos parlamentarios. Por el dibujo y por los dibujados.

Alfonso R. Castelao, el gran dibujante, está en Buenos Aires, exiliado, casi ciego del todo. Está ilustrando una edición para niños de “El Conde Lucanor”. Luís Nicolau, el gran humanista, está en el Castillo de Figueras a punto de ser condenado a muerte y fusilado.

Castelao preside en Buenos Aires, una comisión de intelectuales y artistas, encargada de hacer gestiones para librar de la muerte a los cautivos de Figueras, entre los que se halla su sosías Nicolau por cuya vida –así acaba de declararlo-, daría de buen grado la poca vista que le queda.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 21 de novembro de... 1942)
Dito artigo tamén aparece publicado no libro LA FERIA DEL MUNDO (páx-94-95) editado polo CCG en 2008.
Castelao
Luis Nicolau de Oliver
Biografía de Castelao
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 21-11-2009 03:48
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BASILIO ÁLVAREZ

Ao coñecer o pasamento de Basilio Álvarez, republicano, ex-deputado,exhiliado en New York, Ramón Suárez Picallo fai esta sentida semblanza deste loitador pola liberdade.


20 de noviembre de 1943

BASILIO ÁLVAREZ


Por Ramón Suárez Picallo

En la ciudad de Nueva York, donde residía como aliado político, acogido a la protección de la colonia gallega democrática, acaba de fallecer, a los 64 años de edad, Basilio Álvarez Rodríguez, sacerdote, orador, periodista, escritor, abogado criminalista, ex Diputado de las Cortes Constituyentes de la República Española y de las subsiguientes y ex miembro el Tribunal de Garantías Constitucionales.

El “Abad de Beiro” –que así fue conocido y célebre en Galicia y en España, por el nombre de la parroquia orensana donde ejercía su Ministerio– fue una de las más curiosas, extraordinarias y discutidas figuras del periodismo, de la política y de la Iglesia española, en todo lo que va de este siglo. Vida la suya de altibajos y claroscuros, unas veces dentro de la Iglesia y otras frente a ella, combatido y combatiente, siempre figurará en la historia de las luchas sociales y políticas de su país, con caracteres muy destacados: como un sin par orador, como un periodista de primer orden, como un demócrata liberal y republicano y como el apóstol precursor del despertar vigoroso del campesinado gallego, al que amó y sirvió por sobre todas las cosas.


EL SACERDOTE AGITADOR

Hijo de una familia campesina muy humilde, huérfano desde la infancia, párroco de una feligresía de labradores pobres, fervoroso creyente cristiano, empezó sus prédicas desde el Púlpito de su Iglesia rural, glosando los dolores, las angustias y las desesperanzas de sus paisanos y fieles: combatiendo el caciquismo, la usura y los foros –especie de derechos feudales milenarios– que asolaban la vida del Tus gallego y que determinaron las emigraciones en masa de aquel pueblo laborioso. Rosalía de Castro, Curros, Enriques y Lamas Carvajal –poetas– cantaban por entonces igual dolor y en la Universidad de Compostela, algunos profesores y muchos estudiantes trataban de igual cosa. Se incitaba al país gallego a recobrar las fe en sí mismo, a unirse para combatir a sus explotadores políticos feudales, ausentistas, usureros y foráneos. “Erguete e anda, como en Irlanda, como en Irlanda”, decía el poema rebelde.

Los sermones de Basilio, causaban sensación; se le invitó a predicar en otras iglesias, y su palabra encendida, elocuente y sencilla, se hizo número obligado en todas las grandes ceremonias. Las altas jerarquías de la Iglesia, puestas sobre aviso por los caciques políticos, lo llamaron al orden y lo amenazaron. ¡Allí fue Troya! Basilio siguió predicando con más ardimiento, alegando que su prédica estaba dentro de la Doctrina de los Padres de la Iglesia. Se le castigo, y el apeló a Roma en un escrito famoso. Se le privó de misa. Se lanzó entonces, junto con un grupo de devotos, por toda Galicia organizando Sociedades Agrarias, Cooperativas y Centros Culturales. El país, se puso de pie, como no lo había hecho desde los tiempos de las “Irmandades”, de los siglos XIV y XV. Basilio y los suyos, perseguidos por la guardia civil, hablaban en la alta noche, a la luz de la luna en sotos y pinares; repartían papeles en ferias y romerías, y cantaban extraños himnos, que la juventud labriega aprendía con fervor.

Pero, el mal que combatían venía de afuera. De la organización centralista, del régimen monárquico. Los diputados se elegían en el Ministerio de la Gobernación, encasillados, de antemano, Galicia, sólo conocía al Estado español, a través de la guardia civil, los cobradores de tributos y las “levas” de sus mozos para el matadero de Marruecos. Un dato interesante: en uno de los más sonados comicios electorales en que intervino Basilio y sus huestes, fue candidato frente al caciquismo. Pepe Calvo Sotelo. Más tarde siguieron rutas distintas, pero conservaron ambos amistad invariable.


EN LA BOCA DEL LOBO

El abad aldeano se fue a Madrid, a meterse, como decía él, en el cubil del lobo. Hizo allí periodismo de combate, fundó una gran institución gallega, fue amigo de intelectuales políticos y poetas con afán de atraerlos a su causa, y, además, estudió la carrera de leyes. Pero en general espiritual y políticamente no le sentó la Corte; fue aquel período el más triste de su vida. Un poeta muy popular, Ramón Cabanillas, le escribió un soneto titulado “Vuelve a Galicia”. Y volvió a Galicia. Fundó en Orense un diario popularísimo, “La Zarpa” y reanudó su combate. En 1927, por gestiones del Obispo de su diócesis –el doctor Cerviño, un santo Prelado– volvió a la Iglesia, después de unos severos ejercicios espirituales. ¡Hasta que vino la República a cuyo advenimiento contribuyó! Orense lo eligió Diputado a las Constituyentes, con la máxima votación. Vestido de sacerdote asistió a todas las sesiones parlamentarias y tuvo intervenciones famosas. Defendió a la Iglesia y a sus instituciones y al clero rural pobre, que quería conquistar para la República. Ingresó al Partido Radical, y, en tal carácter, fue representante del Parlamento en el Tribunal de Garantías Constitucionales. Mas, hete aquí que cuando su Partido en el poder, junto con Gil Robles, vetó la ley agraria de Cataluña, Basilio la defendió en el Alto Tribunal, y cuando, a raíz de los sucesos de octubre de 1934, el mismo Tribunal, condenó a Companys y a sus consejeros, el sacerdote gallego, votó la absolución con voto fundado.

Y cuando después la Iglesia, en aquel mismo período se volcó entera y desmbozadamente al lado de la reacción anti republicana, comenzó a conspirar y se hizo beligerante frente al pueblo, Basilio se retiró de su partido de la política, y la Iglesia dedicándose a su profesión de abogado, que le daba apenas para comer, porque defendía asuntos penales, gratuitamente casi todos.


LA GUERRA CIVIL Y EL EXILIO

Estaba en Madrid cuando estalló la guerra. Su condición de ex radical y de ex sacerdote le ocasionó dificultades en los primeros días. Por otra parte, sus muchos enemigos de la reacción –colados en las filas populares en los primeros momentos– estuvieron a punto de cobrarle su deuda. Y Basilio salió de la zona republicana, hacia Buenos Aires. En la capital Argentina, los adictos a la rebelión, trataron de conquistarlo, explotando su natural amargura. Lejos de entregárseles, Basilio escribió en “Crítica” una serie de artículos notables recogidos en un libro defendiendo a la República; participó en mítines y conferencias y en la gran concentración obrera del 1 de Mayo de 1937, hizo un gran discurso defendiendo al Gobierno republicano. Las autoridades argentinas le prohibieron hablar y escribir, so pena de expulsarlo del país. Prohibirle a Basilio Álvarez, hablar y escribir, era un imposible. Y salió de la Argentina, rumbo a Cuba y Estados Unidos, donde continuó su campaña.

De paso por Chile, sintió al cruzar la Cordillera, los primeros síntomas del mal que acabaría de llevarlo a la tumba: Una hemiplejia que lo dejó semibaldado y de la cual falleció anteayer en Nuevo York.

El brevísimo cable que da cuenta de su fallecimiento, dice que antes de darle sepultura se tomó una mascarilla de su cabeza, para que sirva de guía al escultor que habrá de hacer su estatua en Galicia. ¡Bella cabeza la de Basilio Álvarez! Ancha frente, ojos azules y profundos, cabellera ensortijada de color “loiro-galego”; Indalecio Prieto, que lo admiraba mucho, sostenía que era más impresionante que la de Dantón y la de Mirabeau, los dos europeos que más se parecían a Basilio Álvarez.

Los paisanos de Basilio, sus campesino pobres, aquellos a quienes el les decía una vez desde la tribuna: “Si vuestros derechos y vuestra dignidad, no son respetados; y si en defensa de ellos os véis obligados a matar, éstas manos que consagran y levantan a Dios todos los días, os absuelven desde ahora”; ésos llevarán en su día, al monte más alto de Galicia, piedras vivas de vivo granito, para levantar con ellas el monumento a su amigo y protector, a su valeroso apóstol.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 20 de novembro... de 1943)
Basilio Álvarez
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 20-11-2009 14:00
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MÁIS SOBRE JULIÁN BESTEIRO E A VODA DE ISABEL DE INGLATERRA
RSP comenta que entre a lista de invitados non hai representación española oficial. Si estarán membros da familia real española, por parentesco, pero o réximen de Franco non ten representación como goberno.
Si lembra que durante a guerra civil, cando se produce a abdicación de Eduardo VIII, foi nomeado sucesor a título de rei, seu irmán Jorge VI,e entón o goberno republicano español estivo representado por D. Julián Besteiro, lider do PSOE e ex presidente das Cortes do que fai unha breve semblanza contando os días na cárcere de Carmona...(Na foto que ilustra este artigo aparece Besteiro con curas vascos na cárcere de Carmona)


20 de noviembre de 1947

ESPAÑA E INGLATERRA


Por Ramón Suárez Picallo

Es indudable que la boda de la heredera de la Corona Británica, constituye un gran acontecimiento social, político y diplomático de la Europa contemporánea. Y, dejando aparte el aspecto pintoresco, solemne y tradicional, que suele rodear a estas ceremonias en Inglaterra, puede servir perfectamente para auscultar el pulso político del Gobierno de su Majestad Británica latente en su máxima institución el Foreign Office.

Tenemos delante de los ojos la lista de los invitados oficiales: ellos representan a todos los Estados, pueblos y naciones, que mantienen contacto con la Corte de Saint James de Londres; y también la de las personalidades vinculadas a ella por motivos de parentesco familiar; próximo o remoto. España como Estado y como nación europea, no aparece entre ellos. Irán a la boda, la ex reina Victoria Eugenia y su hijo Infante don Juan, en su calidad de parientes de los cónyuges, pero de ningún modo como representantes de España, ya que son exiliados políticos de su régimen actual. Ni siquiera el Duque de Alba- Stuardo Fitz James y Duque de Berwick- ha sido oficialmente invitado, pese a su esclarecido y real abolengo inglés. Si va a la boda será como chambelán, o sea como “criado mayor” de su amo y señor el Rey de España en ciernes. Don Jacobo María Stuardo fue Embajador de Franco en Londres, y ello, seguramente, es un antecedente ingrato para ser invitado directo.

Es, quizá, la primera vez que España no participa oficialmente, como Gobierno y como Estado, en un acto inglés de tal trascendencia, desde los tiempos de Enrique VIII.


UN RECUERDO

Recordamos, a propósito, otro acontecimiento oficial y real inglés en el que España estuvo por última vez presente. En plena guerra civil, después de la abdicación de Eduardo VIII, actual Duque de Windsor- que tampoco asistirá a la boda- fue proclamado y coronado, Rey de Inglaterra, su hermano Jorge VI de España, la España republicana su Gobierno legítimo, enviaron a los actos de la coronación una brillante representación. La presidía uno de los españoles más ilustres de todos los tiempos: el doctor don Julián Besteiro Fernández, líder del Partido Socialista Obrero Español, ex Presidente de las Cortes Constituyentes de la República. Profesor de Filosofía y Lógica Fundamental de la Universidad de Madrid, Doctor “Honoris Causa” de Oxford y de Cambridge, y, además de todo eso, un caballero a carta cabal por su fino espíritu y por su esclarecido talento.

Don Julián Besteiro, humanista, bondadoso y español por los cuatro costados, inició entonces en forma personal y privada ciertas gestiones en Inglaterra para poner fin a la guerra civil, mediante un acuerdo decoroso entre los bandos en lucha. Fue reprobado por los unos y por los otros para sus nobles intentos pacifistas. Pero los ingleses no le olvidaron. Cuando terminó la guerra, él estaba en Madrid, habiéndose negado a salir. Se le hizo un proceso del que salió condenado a 30 años de presidio. Después que el propio fiscal acusador, en un alegato histórico, lo colmó de elogios por su buena fe y su honestidad personal y moral. “Per“- dijo el fiscal- yo estoy aquí representando a un gobierno antimarxista, y el acusado es uno de los más ilustres marxistas de España”.

Dictada la sentencia, las más distinguidas personalidades inglesas, trataron de conseguir su índulto, alegando el hecho cierto de que el ilustre reo era tuberculoso desde hacia varios años. Fracasaron las gestiones y don Julián fue a cumplir su condena a la tétrica cárcel pública de Carmona, donde se le obligó a barrer las celdas y a limpiar los retretes. Lo acompañaron en la hora de la muerte, cuarenta sacerdotes vascos presos también que lo suplantaron, muchas veces, en el sucio trabajo que a él se le imponía, y lo absolvieron en una ceremonia secreta e impresionante.

No estamos seguros; pero es muy posible que los ingleses, no quieran tener como invitado a la boda de su futura Reina, a los verdugos de don Julián Besteiro, el noble caballero que representó a España en la coronación de su padre el Rey Jorge VI.


EL “QUID” DE LA CUESTIÓN

Por lo demás, el momento diplomático está muy lejos de serle favorable a Franco en Inglaterra. Hace pocas horas el Encargado de Negocios británico en Madrid, ha comunicado al Gobierno del Generalísimo que su Canciller- el inglés claro está- rechaza enérgicamente la protesta madrileña, porque Mister Bebevin, recibió oficialmente en su despacho, a los líderes antifranquistas.
JULIÁN BESTEIRO 1936-1940
Julián Besteiro- Biografía
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 20-11-2009 00:45
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LA CASA DE LA TROYA
A novela "La Casa de la Troya", publicada por Alejandro Pérez Lugín en 1915, é unha das obras literarias en lingua castellana máis lidas.

19 de noviembre de 1946

“LA CASA DE LA TROYA” REFLEJO DE LA VIDA ESTUDIANTIL EN SANTIAGO DE COMPOSTELA


Por Ramón Suárez Picallo

El curioso viajero que llegue a Compostela, para contemplar la más original ciudad de la Cristiandad en el Occidente europeo, visitará la gran Catedral románica y barroca; el gran hospital plateresco; el Palacio Municipal neoclásico y el Colegio de San Jerónimo (hoy escuela normal), de purísimo románico del siglo XII. Son estos cuatro monumentos los que cierra la Plaza, llamada del Gran Hospital, que tiene de largo 180 metros y 130 de ancho. Su pavimento es de duro granito vivo, como lo son los cuatro grandes edificios que la rodean. En su centro hay un gran redondel donde el viajero debe colocarse para escuchar, todos los días, a las 12 de la noche, las solemnes campanadas del reloj de la Berenguela. La más alta y cristiana de las torres que coronan la impresionante Basílica Jacobea.

Pero si el viajero, además de curioso y culto, ha sido alguna vez estudiante, saldrá de la Plaza Mayor, tomará por la calle del Arzobispo Gelmírez y llegará al Pórtico de las Platerías para detenerse allí un instante. Y al susurro del agua surgente de una fuente románica, sus ojos habrán de posarse en la fachada donde nació el gran templo a comienzos del siglo XII. A un lado, los talleres de artesanía plateresca, al otro una casa señorial del siglo XV y al otro la parte trasera de San Buenaventura, el colegio donde se intenta corregir a los estudiantes incorregibles. Subirá, después, una escalinata y se encontrará luego con otra plaza maravillosa. La llamada “Quintana de los Muertos” o “Plaza de los Literarios”; esta última denominación le fue dada en el siglo pasado, en homenaje a los estudiantes de Derecho y Filosofía y Letras, creadores del “Batallón Literario”, que luchó, primero contra Napoleón y después contra el absolutismo. Una placa de bronce tiene grabados los nombres de los estudiantes combatientes.

“La Quintana” es una enorme plaza, a modo de respaldo sonoro de la Catedral, que desemboca en ella por la “Puerta Santa”, por donde entran desde hace nueve siglos los peregrinos que van a venerar la tumba del Santo Apóstol Peregrino. A los lados de la gran puerta, hay 27 cabezas. ¿Los amigos del Apóstol, o los discípulos de Prisciliano, el primer heresiarca de la iglesia Católica, decapitado en Tréveris en el año 465 ? Nadie lo sabe.

Frente por frente de la famosa puerta, está el Monasterio Claustral de Sampaio, mártir adolescente, gallego, sacrificado por las huestes de Octavio Augusto. Del otro lado un antiguo palacio que fue de los Condes de Traba, ayos de Alfonso VI el Emperador, nacido allí, bautizado y coronado en el Altar Mayor de la Catedral compostelana, por el gran Arzobispo Gelmírez. Hacia el lado norte unas escalinatas y una callejuela que sale al Seminario Pontificio. A la tercera puerta de la callejuela, una casa de cantería, con parrón delante y una gran placa de bronce en el frontispicio que reza así:


“LOS TROYANOS A SU PATRONA”

y firman: Gerardo, Barcala, Samoeira, Panduriño, Manoliño, Casas, Nietiño y Cañotas y varios otros. Todos los que estaban vivos cuando la placa fue colocada allí; personajes de carne y hueso de “La Casa de la Troya”, la famosa novela estudiantil de Alejandro Pérez Lugín, fidelísimo reflejo de la vida compostelana en la última década del siglo pasado y primera del presente.

Gerardo, el personaje central de la novela es su propio autor, que además de abogado fue en Madrid, novelista y cronista de todos. Murió en A Coruña en 1926. Barcala fue un especialista en problemas africanos y murió siendo Cónsul de España en Tetuán. Samoeira, abogado también, se dedicó a la burocracia municipal y murió hace poco en el cargo de secretario permanente del Ayuntamiento de Lugo. Panduriño –el estudiante pobre, que estudiaba en el invierno con lo que ganaba en el verano tocando el cornetín en murgas populares– llegó a ser uno de los más ilustres médicos de Galicia; y a su entierro fueron más de cien bandas de música, además de todos los galenos de su tierra. Manoliño Casas es hoy el primer abogado criminalista de Galicia. Fue Alcalde de A Coruña y heroico defensor de los primeros mártires gallegos fusilados en el régimen franquista en la capital de Galicia. Nietiño es el padre de dos grandes cantantes gallegas: Ofelia Nicio y Ángeles Oteín. Murió en Burgos al frente de una muy acreditada notaría hace poco tiempo. Cañotas, el lustrador, y el camarero del café Suizo, viven aún y siguen prestándole dinero a los estudiantes calaveras, a un usurario tanto por ciento.

De las mujeres viven cuatro: Carmiña, Mocha y la Cerato simple. Y Tona, la amable tabernera –tía carnal de quien escribe estas líneas– sigue con su caverna frente al paso del Outeiro, practicando sus obras de misericordia, “dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento y dar posada al peregrino”.

“La Casa de la Troya” es una novela estudiantil vivida por su autor. Ella refleja la vida universitaria gallega y española en el declinar del romanticismo metido en la política, en la literatura, en el foro y en la cátedra. Don Servando es el profesor bondadoso, liberalote y cordial, que aconseja a sus discípulos, en privado, no estudiar los mismos textos que recomienda en cátedra. “Broza jurídica –dice él– que os privará de saber derecho en todos los días de vuestra vida. Porque es mucho peor que la ignorancia, la sabiduría mal aprendida”.

Las travesuras, el vivir alegre, el amor fugaz que se hace permanente; el cantar a la amada en la ronda tunera, el ponerle versos y música a los artículos más intrincados del Código Civil, y el darle interpretación humorística a la Fisiología y a la Terapéutica caracterizaban aquella vida estudiantil, frívola en apariencia, pero honda en la realidad de su contenido humano; en la despedida de Barcala, el gracioso de la novela, lo expresa con estas palabras: “Llegaremos a todas las alturas de la Ciencia y del Poder; pero ¡ay! nunca más seremos tan felices como lo fuimos hasta hoy, porque nunca más seremos estudiantes”.

Cuando Barcala dice estas palabras, en la boda de Gerardo y Carmiña, la “tuna” estudiantil quiere enjugar las lágrimas de emoción con el viejo vals de la serenata, que es también despedida de la vida de estudiante.

“Triste y sola, sola se queda Fonseca;
“Triste y llorosa, quedó la Universidad.
Y los libros empeñados en el Monte de Piedad”.

Y se van a sus comarcas los estudiantes licenciados ya con sus títulos debajo del brazo. Les aguardan a las más altas cumbres de la gloria, en la Ciencia, en el Foro en las Letras o en la Política; pero tras de ellos irá siempre el eco de la canción tunera y troyana, porque ella es la lejana voz del Alma Máter. El recuerdo de “La Casa de la Troya”, que dirigía con emoción maternal Doña Generosa, su patrona.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile, o 19 de novembro de... 1946)
Este artigo está recollido no libro La Feria del Mundo, páx. 255-258 , editado polo CCG en 2008.
La casa de la Troya
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galicia - Publicado o 19-11-2009 13:58
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VODA DE ISABEL DE INGLATERRA
Fai hoxe 62 anos casaba na abadía de Westminster a futura e aínda hoxe raiña de Inglaterra. Ramón Suárez Picallo, comenta na véspera a citada celebración pero detense nos detalles da tarta de vodas e rememora a primeira voda de importacia na que el participou e lembra tamén a tarta ou torta da voda...


19 de noviembre de 1947

¡VAYA TORTA!


Por Ramón Suárez Picallo

Con vivísima visión infantil, que deseamos conservar contra viento y marea, seguimos paso a paso las crónicas referentes a la boda de la Princesa Isabel de Inglaterra con el teniente de navío Felipe de Mountbatten. No nos impresionan, poco ni mucho, los valiosos regalos que le envían a la novia desde todos los puntos del mundo; ni tampoco los títulos nobiliarios de los contrayentes y ni siquiera de los vistosos desfiles de los invitados a la real ceremonia. Y la Epístola de Pablo que al sacerdote consagrante recitara a los desposados, no pasará de ser una elucubración literaria de buena ley, recordándoles la unión eterna e indisoluble de Cristo con su Iglesia y una norma suprema que dice: “Mujer te entrego y no sierva”.

Todo eso es muy bello, muy simbólico y muy espiritual; pero está superado por la emoción que representa y exalta la torta de bodas; un dulce monumento comestible, lleno de filigranas sabrosísimas, de figuras y de sorpresas, capaces de hacer agua en la boca al menos goloso de los mortales. La torta es la mayor maravilla de todos los casamientos, cualquiera sea el rito con que se celebran. Comerse a un Cupido con su carcaj lleno de flechas, o a un escudo nobiliario de los tiempos de las Cruzadas, o una escena de nuestra actualidad deportiva, con jugadores y jugadoras de tenis o de béisbol, es un placer de dioses, propio de las bodas principescas de nuestros días.

En este sentido, la torta de bodas de la Princesa Isabel de Inglaterra, es una verdadera preciosidad. Mide tres metros de altura, pesa ciento veinte kilos y lleva entre sus ingredientes ron de Jamaica, vino de Jerez, cognac de Trinidad, almendras y piñones garrapiñados, azúcar quemada de los trópicos, miel purísima de Escocia, anisados de Irlanda, frutas olorosas, castañas molidas, peras y manzanas y otros bienes y dones que sólo da el Espíritu Santo a los predilectos de su gracia. En la confección participó un gran dibujante inglés, encargado de diseñar las escenas de la vida infantil de los novios y los juegos favoritos en que pasaron su tiempo, así como los blasones de sus respectivas casas pairales.

Pero el trabajo maestro de esta portentosa obra de arte, está a cargo de mister Fredd Schur, de Ipswich, reputado como el mejor pastelero, confitero y repostero de toda la Europa de nuestros tiempos. El es el encargado de darle gracia, gusto y sabor al ingenio del dibujante, haciéndolo comestible, Se dice que Mr. Schur, rellenó de sorpresas la torta real; le metió dentro un anillo, un botón, un dedal, una herradura de caballo, un hueso de muslo izquierdo de pollo y una pata de gato negro, a modo de amuletos para la buena suerte y la mejor ventura de los cónyuges. Y quiera Dios que él, o sus operarios, no fuesen tentados de ponerle también una corona, con la hoz y el martillo, lo cual sería una sorpresa ingrata y de muy mal agüero para la bella princesa y para lo que ella representa en el actual mundo político europeo.

Mientras tanto, tenemos la obligación y el deber de admirar la mentada torta como una magnifica obra de arte y de ingeniería contemporánea. Tres pisos de cosas dulces, construidos en este mundo de creaciones amargas, no son, ciertamente, un grano de anís que deba pasar inadvertido a las personas sensibles y golosas, amigas del buen vivir y del mejor comer.

Mas, aún así no podemos olvidar nunca la primera boda de gran rumbo a la que hemos asistido. La torta, que entonces también se llamaba “tarta”, habíale sido encargada a un humilde convento de monjas Carmelitas; la Madre Superiora era célebre en tales menesteres y nunca en el mundo se comieron tartas como las que ella dirigía: chocolate de Indias, café hecho licor, anís escarchado, miel de los panales del claustro, yemas de Santa Teresa, mantecados de Astorga, bizcochuelos de Monforte, brazos de gitano y compotas frutales de tierras antípodas, eran los elementos, que entraban en la composición del codiciado manjar. Los muchachos de entonces nos relamíamos de gusto antes de probarla.

Y, una vez probada, siempre nos sabía a poco. ¡La torta de boda!. He aquí la mayor maravilla de las bodas reales de Inglaterra, provocadora de la codicia, del ensueño y de la ilusión de los niños europeos que no conocen el azúcar, el chocolate ni la miel.

Ellos dirán, si leen la descripción del endulzado monumento: ¡Vaya torta! ¡Quién pudiera probarla! Y nosotros decimos, que les haga buen provecho y que todo sea, para bien.


(Este artigo publicouse no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 19 de novembro de ...1947)
Isabel de Ingalerra
Video da voda
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A CRUZ VERMELLA
Por mor de celebrarse en Chile uns días de evococacións e recordos sobre a Cruz Vermella, Ramón Suárez Picallo fai en 1950 esta semblanza de dita institución.



18 de noviembre de 1950
La Feria del Mundo

Por Pick-Up (Ramón Suárez Picallo)

LA CRUZ ROJA


La Cruz Roja Chilena, filial de la poderosa, benemérita y generosa institución internacional del mismo nombre y del mismo signo, que tiene su sede en la bella y pacifica ciudad de Ginebra, a la orilla del Lago Lheman, donde discurrieron las “Reflexiones de un paseante solitario” de Juan Jacobo Rousseau, acaba de celebrar aquí su semana anual de recuerdos, evocaciones y festejos.

Entidad altruista, consagrada a practicar las más nobles obras de misericordia -visitar el enfermo, consolar al triste, dar de comer al hambriento y de beber al sediento, dar posada al peregrino y, muchas veces redimir al cautivo, con mensajes de esperanza- merece el respeto, la admiración y el amor de tirios y troyanos de todos los pueblos civilizados del mundo, tanto de los que se persignan todos los días, como de los otros que nunca trazan la señal de la cruz sobre su frente.

Y es que por encima y más allá de las ideologías, doctrinas y principios sociales y políticos, que dividen al género humano en bandos aparentemente irreconciliables, flamean sobre la ardida batalla, la cruz bermeja estampada sobre la tela blanca, a modo de lábaro de paz y de sangre, ofrecida para redimir, destacando y subrayando la blancura de los pensamientos, de las intenciones y de las obras brindadas pródigamente al amor del prójimo aterecido por el dolor y por la angustia.

No es del caso hacer aquí una semblanza histórica de la Cruz Roja en el mundo. Basta decir que ella nació para civilizar y humanizar las guerras, en lo que tales cosas puedan hacerse frente a esa calamidad inmensa, cruel e incivil, que azota a los pueblos, representada por el peor de los cuatro jinetes del Apocalipsis de San Juan.

Más tarde, la Cruz Roja se convirtió en institución de defensa civil y ciudadana, cuando los pueblos fueron azotados por calamidades y desgracias interiores; guerras civiles, remezones sísmicos, pestes, hambrunas, epidemias y angustias sociales. Y allá se fueron y allá se van a mitigar dolores y desconsuelos ajenos, los soldados y las soldadesas que este poderoso ejército de paz, sin más armas de combate que un botiquín de remedios y una cruz atada al brazo.

En Chile, la Cruz Roja cumple cabalmente con estos deberes de amplia caridad y generosa misericordia, de solidaridad social y de beneficencia cristiana, en todos los avatares del vivir colectivo, que no dependen, para bien ni para mal, de la voluntad del hombre.

Por eso, en estos días de evocaciones y recuerdos de su pensamiento, de su historia y de su labor, la saludamos con las mejores palabras de nuestro lenguaje y con nuestro más intimo sentir espiritual:

El hombre es hermano del hombre, y esta hermandad tiene su expresión en una Cruz Roja, estampada sobre una tela blanca.
Cruz Vermella
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 18-11-2009 01:20
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RAMÓN SUÁREZ PICALLO

Presentamos hoxe una terceira biografía de RSP. Está recollida en GALIPEDIA, a wikipedia en galego.

RAMÓN SUÁREZ PICALLO


(según Wikipedia)

Ramón Suárez Picallo (Veloi, Sada, 1894 - Bos Aires, 14 de outubro de 1964) foi un xornalista e político galeguista.

Ramón Suárez Picallo comezou a traballar na terra aos sete anos, e aos catorce acompañaba seu pai como mariñeiro. Emigrou el só á Arxentina con catorce anos. Ali tivo unha activa participación na vida sindical e política. En 1917 a Revolución Rusa levouno a posicións máis radicais. En 1918 foi candidato a concelleiro en Bos Aires e un ano despois candidato a senador pola provincia de San Juan.

Foise afastando da militancia comunista para se dedicar de cheo á vida sindical e gañar a vida en distintos oficios. Foi secretario de redacción do semanario Correo de Galicia de Bos Aires desde abril de 1926 até o 16 de maio de 1931. Influenciado pola obra do Seminario de Estudos Galegos e as publicacións Nós e A Nosa Terra, colaborou na creación da Federación de Sociedades Gallegas, Agrarias y Culturales, de ideoloxía republicada federal e socialista, da que chegou a ser presidente. Organizou mitíns contra a ditadura de Primo de Rivera e durante varios anos a "Semana Galega" en homenaxe a Pardo de Cela. Foi secretario de redacción e colaborador asiduo do seu órgano quincenal, El Despertar Gallego. O 30 de setembro de 1924 saíu á rúa o primeiro número da revista Céltiga impulsada por Domingo Rial Seijo e baixo a dirección colexiada de Ramón Suárez Picallo, Eduardo Blanco Amor e Eliseo Pulpeiro.

O 18 de agosto de 1925 estreou a súa obra teatral patriótica Marola no Teatro Mayo de Bos Aires, con música de Paz Hermo e asesoría teatral de Eduardo Blanco Amor.

En 1926 viaxou a Europa para participar no congreso anual da Organización Internacional do Traballo que se celebrou en Xenebra. Entre os seus cometidos estaba visitar Galiza como correspondente de Céltiga e contactar cos círculos políticos daquela época. O 21 de agosto falou no Círculo de Artesáns da Coruña sobre o xurdimento do nacionalismo galego en América, acto no que foi presentado por Antón Vilar Ponte, un dos fundadores das Irmandades da Fala. O 29 estas ofrecéronlle un xantar en San Pedro de Nós, un día antes de coller o barco para a Arxentina. Durante a súa estadía en Galiza Picallo establecería unha fonda amizade política con Antón Vilar Ponte, e posteriormente de ORGA.

De regreso a Bos Aires, fundou unha sección da ORGA. A Federación de Sociedades Gallegas, Agrarias y Culturales, xunto coa ORGA, resolveu enviar como delegados á Asemblea Republicana da Coruña a Ramón Suárez Picallo, Antón Alonso Ríos e Sigüenza.

Suárez Picallo chegou a Galiza o 4 de xuño xusto para participar o día 5 nos actos que se celebraon nos salóns do Teatro Principal da Coruña. Durante a asemblea ambos os delegados da emigración xogarían un papel moi activo. Alonso Ríos foi elixido presidente da mesma e Suárez Picallo foi proposto como candidato a deputado constituínte. Durante a campaña electoral percorreu unha chea de vilas e aldeas da Coruña. O 28 de xuño Picallo recibiu 55.054 votos, sendo elixido deputado.

En decembro de 1931 participou da fundación do Partido Galeguista, obxectivo este que se marcaran desde a emigración. Rapidamente Picallo se converteu xunto a Castelao na imaxe pública deste partido, pasando a liderar dentro do mesmo a corrente de esquerda nacionalista. Foi a presión de Picallo a que definiu a política de alianzas progresista do Partido Galeguista cos partidos que posteriormente conformaron a Frente Popular.

Picallo tivo unha activa participación parlamentaria sendo elixido membro da comisión de Traballo e Previsión. Entre as intervencións máis destacadas de Picallo estiveron a situación dos emigrantes españois na República Arxentina e a súa repatriación e o proxecto de Constitución. Nas eleccións de 1933, ainda co retroceso electoral, obtivo 78.000 votos, que non lle chegaron para ser elixido deputado. Aproveitou para facer o bacharelato no Instituto de Ensinanza Secundaria de Lugo e posteriormente a carreira de Dereito na Universidade de Santiago de Compostela.

En 1934 foi detido e encarderado, acusado de alentar a folga xeral de Asturias.

Durante estes anos Picallo foi o director de A Nosa Terra, dirixiu SER, un semanario de esquerdas, foi o vicedirector de Claridad de Santiago de Compostela, e escribiu en Vanguardia Gallega de Lugo. Os seus artigos foron impresos por distintos xornais de cidades españolas como El Sol de Madrid, Le Humanite de Barcelona e El Ideal Vasco.

Co triunfo da Frente Popular o 16 de febreiro de 1936, Picallo obtivo unha acta de deputado en representación do Partido Galeguista pola provincia da Coruña, obtendo 162.000 votos. Formou parte da comisión que levou Estatuto de Autonomía de Galicia a Madrid, co que o Alzamento Nacional o sorprendeu ali. O seu irmán Antonio foi paseado en Sada. Acompañou a Castelao a Barcelona e alí responsabilizouse da edición do Nova Galicia, Boletín quincenal dos Escritores Galegos Antifascistas, xornal de difusión do galeguismo durante a contenda civil.

Derrotada a República Picallo esperou ata o último momento para partir ao desterro. Con Marcial Fernández dirixiuse a Darnius, o cruce da fronteira francesa, e desde alí ata Perpignan. Logo trasladouse a Cherburgo, onde se embarcou no Queen Mary rumo a Nova York.

En xullo de 1939 marchou á República Dominicana e alí exerceu durante un ano o xornalismo como director do diario La Nación. Abandonou o país cara Chile debido ás presións políticas do goberno de Trujillo. Alí comezou traballando no xornal La Opinión, para logo pasar a La Hora, órgano oficial do Partido Radical, que gobernarou Chile entre 1938 e 1951, El Mercurio e El Sur da cidade de Concepción de Chile, onde tiña unha columna denominada "La Feria del Mundo". Foi a súa época máis prolífica como escritor, xa que neste período produciu o 80% da súa obra.

O 15 de novembro de 1944 participou na fundación en Montevideo do Consello de Galiza, xunto con Alfonso Rodríguez Castelao, Elpidio Villaverde, Antón Alonso Ríos. En 1954 viaxou por vez primeira a Bos Aires logo de varios anos de exilio en Chile co obxecto de participar como figura principal dos actos programados pola Comisión Intersocietaria con motivo do 18 aniversario do Plebiscito de Estatuto de Galiza. Abandonou a Arxentina pola hostilidade do goberno de Perón. Voltou en 1956 para participar do Primeiro Congreso da Emigración Galega, que se celebrou desde o 24 ao 31 de xullo nos salóns do Centro Asturiano.

En 1959 Picallo fíxose cargo da Cátedra de Cultura Galega do Centro Lucense de Bos Aires. En 1961 comezou tamén o seu primeiro curso de xornalismo, que continuou impartindo ata 1962.

Nos últimos anos padeceu unha enfermidade mental que o obrigou a ser internado. Morreu no Sanatorio do Centro Galego de Bos Aires o 14 de outubro de 1964.


(Traído desde "http://gl.wikipedia.org/wiki/Ram%C3%B3n_Su%C3%A1rez_Picallo"=
Ramón Suárez Picallo
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