A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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UMBRAL Y MADRID; MUERTOS Y RESUCITADOS
UMBRAL Y MADRID; MUERTOS Y RESUCITADOS

Sostengo que los buenos novelistas o cronistas son mejores testigos del devenir que los historiadores, y es bueno acudir a ellos para conocer sucesos y apreciar interpretaciones valederas, aun cuando toda escritura lleve su sesgo, porque hasta “cantar a la rosa” es un acto político, según Vicente Huidobro. Por acción u omisión, todos estamos “comprometidos”.
Es lo que siento y aprecio, en cuanto a testimonios veraces, cuando leo a Francisco Umbral, el gran cronista del Madrid de la segunda mitad del siglo XX. Por eso, no me canso de recomendar su Trilogía de Madrid -aunque Bolaño refunfuñe desde la eternidad literaria-, editada por primera vez en 1984… La encuentras en librerías de viejo, amigo lector, por la mitad o menos del precio de una cajetilla de cigarrillos, en la edición de bolsillo “Literatura Contemporánea; Seix Barral”.
Hace poco, reproduje para mis asiduos un artículo de El País, donde se habla del desprecio de Franco por José Antonio Primo de Rivera (su ideólogo señorito y socio golpista), ultimado en Madrid el 20 de noviembre de 1936. Mi amigo Gregorio no quiere saber nada del caudillo gallego, ni siquiera oírlo mentar; mi amigo Sergio establece diferencias ideológicas entre el pequeño Paco Dictador y José Antonio, fundador del “glorioso Movimiento”, presuntamente iluminado (como Jaime Guzmán en Chile). Yo no puedo evitar las apostillas, que suelen ser lo mejor de la pasión literaria (e histórica). Por eso, replico aquí parte del texto en que Umbral describe el funeral de quien gobernara, con mano de hierro, escapulario al cuello y comunión diaria, a la díscola España, durante cuatro décadas:
Franco muerto en la plaza de Oriente. El cielo negro de la mañana. Noviembre era una candela sombría en manos de Nuria Espert, vecina de la plaza con bella cara de máscara y pantera. La ausencia de Bergamín, el eterno ausente/presente de la Historia, en su buhardillón que daba a la plaza. Alegorías de carboncillo y estatuas de espuma, ángeles de plomo, sin despegar las alas, por el cielo bajo de palacio…
Franco muerto en la plaza de Oriente. Su mandato había sido un plazaorientalismo, un asambleísmo de derechas por el que se tomaban las grandes decisiones nacionales ante los sabios ágrafos con manta y patriotas pedáneos, traídos, en autocar de toda España. El muerto reinaba en lo que fuera su legitimidad. Otra no tuvo. Horda/hidra de mil cabezas con boina, por las esquinas, mirando el miedo. Pasaba en torno al féretro la anacrónica escolta de los moros, con grímpolas y gallardetes, cuando Solís y Cortina Mauri acababan de embarullar lo del Sahara. Augusto Pinochet, último espantajo desbadajado del cesarismo franquista, ponía su color mestizo y chileno en la palidez de las caras y las piedras.
(Costó mucho que se fuese de España, después de aquella mañana; quería quedarse y recibir honores del Rey, que se los negó, quedamente). Era una mañana a contratipo con los solos colores de la bandera roja y gualda arropando la caja del muerto…
…Franco Franco Franco. Arriba España. Vagas y ostensibles Isabelonas hacían el planto y el plante en la plaza, junto a la seráfica madre, transmutada con el siglo en san Pantaleón licuado (iglesia/convento muy cercanos). ¿En el santoral se cambia de sexo? Solitarios fiacres a lo Fernando VII se arriesgaban en la plaza llevando un llanto de niños enredado e interior al estruendo de las ruedas y los caballos… Buenos burgueses de mostacho y medio velito regresaban de mirar a Franco muerto como si saliesen de misa, confortados. Franco muerto en la plaza de Oriente. El cielo negro de noviembre…

Su mediocre delfín chileno, Augusto Pinochet, moriría también en su lecho, treinta y un años después de su referente ferrolano, igual que él, sin haber sido juzgado por los crímenes de lesa humanidad cometidos, utilizando sin escrúpulos el terrorismo de Estado para eliminar a todo el que sintiera u oliera como su enemigo ideológico. Muchos chilenos –quizá muchísimos- siguen rindiendo tributo a la memoria del dictador; aun algunos opositores suyos, como Ricardo Lagos, acostumbran reconocer sus “logros económicos”. Es una manera, quizá algo pedestre, de resucitarlo.
Ya ves, amigo lector, la muerte suele ser algo relativo. Eso pudo comprobarlo mi amigo gallego, Afonso Vázquez-Monxardín, arqueólogo, catedrático de lengua y cultura gallega, destacado investigador y ensayista, cuando vino a Chile, en 1988, para dictar un breve curso de Lengua, Cultura e Historia de Galicia, dirigido a miembros de Lar Gallego, nuestra institución asociativa, en virtud de un convenio de colaboración con la Xunta de Galicia.
Le recibimos –el directorio en pleno- en nuestra antigua sede de calle Carmen, zona céntrica de Santiago del Nuevo Extremo (o Último Reino, como la calificara el primer gallego llegado a estas latitudes, el lucense Rodrigo de Quiroga y Camba). Nada más entrar al salón de reuniones, Afonso se topó de narices con dos retratos fotográficos de sendos caudillos militares: Augusto Pinochet Ugarte, a la sazón Presidente forzoso de Chile, y Francisco Franco Bahamonde; de éste último, una foto de perfil de los años 60, con ampulosa dedicatoria de puño y letra que llenaba de orgullo a directores y socios. Uno de ellos, que había recibido aquel testimonio en julio de 1963, aseguraba que Franco le estrechó la mano, diciéndole: -“Enhorabuena, querido paisano”. (Presumía de no haberse lavado más aquella diestra bendecida).
Poco más tarde, ya en contacto con los cuarenta y pico estudiantes matriculados en su curso, Vázquez-Monxardín pudo percatarse de que el pequeño ferrolano no estaba vivo sólo en el retrato blanquinegro, sino en el espíritu y la memoria de estos paisanos suyos del extremo sur del mundo, que seguían viéndole como el “Gran Cruzado de la Fe”, ungido así por Pío XII. Y la confirmación definitiva de tamaña sorpresa iba a constatarla en Estadio Español de Las Condes, donde los viejos emigrantes de las varias Españas, sus hijos y nietos, hablaban del dictador presuntamente fenecido, como una figura admirable y de plena vigencia, de cuyo legado imperecedero ellos eran parte esencial y de suyo agradecida.
De los cuarenta y tres matriculados en el interesante y dinámico curso de Afonso, permanecimos dos hasta el final: José Bouzo Pavón, uno de los pocos que aún podía hablar en la lengua de Rosalía, y este cronista. El resto se fue desgranando. Algunos adujeron compromisos “personales” que les impedían continuar; otros manifestaron, sin ambages, su descontento por el “sesgo político” del profesor, que no narraba la historia de Galicia y de España como ellos la conocían, de fuentes más fidedignas, por supuesto, según testimonios de emigrantes enriquecidos que volvían de sus viajes de placer a la Península y daban fe del progreso y del bienestar alcanzados en la interminable era de Franco. (Y de la calidad de la comida y los buenos precios y de las mujeres púdicas y glamorosas).
Esa España “idílica” no la conocí. Mi primer viaje fue en mayo de 1983. Estuve apenas tres días en Madrid y cuatro semanas en Galicia. Amigos y parientes chilenos me reprochaban no haber recorrido más ciudades y países.... ¿Cómo no crucé a Francia o no volé a Italia? Yo les respondía que aún me faltaba mucho para conocer de Galicia, que es un territorio enorme, quizá el más extenso del planeta, con sus miles de aldeas por visitar, una a una, conversando con los vecinos, al calor de sus intemporales lareiras…
A menudo imagino que soy émulo de Francisco Umbral respecto de Santiago de Chile; camino voy de ser su cronista, como lo fuera en su época Joaquín Edwards Bello. Cuando reviso el millar de crónicas que he pergeñado durante treinta años, me siento con los méritos suficientes para serlo, aunque nuestra ciudad capital no cuente con los pergaminos cosmopolitas de Madrid ni con su tradición de cinco siglos de Corte.
Y pienso en la resurrección -no de mi cuerpo perecedero o de mi incierta alma-, sino en el renacer de las palabras, en ese modesto milagro que cada lector obra cuando hace suyos los sueños del escriba y los revive en su propio corazón, es decir en la memoria cordial que vence el olvido.

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Edmundo Moure
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 25-10-2016 23:11
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BOB DYLAN. TROVADORES E POETAS
TROVADORES Y POETAS


…Vi diez mil oradores de lenguas rotas
Vi pistolas y espadas en manos de niños pequeños
Y es dura, dura, dura
Muy dura la lluvia que va a caer…


Bob Dylan


Sí, un trovador estadounidense ha remecido el ambiente musical y literario de Occidente. La Academia Sueca, en un proceder inédito y sorpresivo, ha otorgado el Premio Nobel de Literatura al cantautor Bob Dylan. ¡Enhorabuena!
En nuestro país –como bien lo señala Alejandro Lavquén-, entre los “puristas” literarios, o más bien clasificadores algo trasnochados de los diversos géneros estéticos, el revuelo representa una virtual transgresión, algo así como una boutade de académicos por lo general cautos, como suelen ser los funcionarios de las letras y la ciencia suecos, algo sesgados políticamente, según nuestros conocidos carcamales del mundo del arte y de la política establecida. Y antes que yo, Lavquén reflexiona:
“La Academia sueca da como fundamento de la elección, que Dylan se adjudicó el premio por ‘haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción americana’ [léase norteamericana o estadounidense]. Ahora bien, si parafraseamos este argumento, podríamos decir, por ejemplo, en relación a dos cantautores y poetas latinoamericanos, como lo son Silvio Rodríguez y Patricio Manns, que ellos se merecerían también el premio en algún momento por ‘haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción latinoamericana’. Un hecho de la causa irrefutable. Estos dos autores están a la misma altura poética y musical que Dylan. La diferencia para efectos de reconocimiento es que Dylan es estadounidense y Rodríguez y Manns son cubano y chileno. (*Las negritas son originales del texto de Alejo).”
Habría que recordar que el oficio de trovador es tan antiguo como el de poeta, o mejor dicho, que durante siglos los unió en una sola voz creadora, junto a la música. Esa conjunción hizo posible que la poesía se divulgase en amplios sectores de la comunidad, máxime cuando se trataba de espectáculos públicos, léase fiestas populares.
Los trovadores, con sus canciones amorosas, entre las que se diferenciaban la Cantiga de Amor y la Cantiga de Amigo, pues la primera recogía los poemas cantados por el varón a la amada; la segunda, las canciones de la mujer al amado-amante, a quien se daba el eufemístico tratamiento de “amigo”, para no herir las susceptibilidades morales del medioevo, aunque se diera por entendida y aceptada, poéticamente, aquella transgresión amorosa rechazada en la fémina, tolerada y aun digna de admiración en el macho.
La literatura producida por los trovadores y juglares se iba a transformar en una de las fuentes básicas de la poesía cultivada en la Europa occidental, a lo largo de tres siglos. Pero traía también consigo contenidos irreverentes, que se manifestaban en las formas del “escarnio o maldecir”, donde el poeta-cantor denunciaba abusos y tropelías de los poderosos, conductas atrabiliarias del propio rey, si cabía, además de críticas a la jerarquía eclesiástica. Esto expuso a trovadores, vates, rapsodas, y juglares, desde los tiempos de Homero, al riesgo letal de la picota.
Los trovadores se remontan a los albores de la literatura occitana. Escribían en una variedad culta del antiguo idioma provenzal, que surgió en Occitania a finales del siglo XI y se extendió por el occidente europeo, sobre todo en el reino de Cataluña y el norte de la Península Itálica, para florecer luego hacia el noroeste de la Península Ibérica, a través del Camino de Santiago. La tradición literaria de los trovadores atraviesa los siglos con su riqueza melódica y lírica, dejando su huella en la poesía catalana del siglo XX. Del mismo modo, sus géneros y subgéneros tuvieron singular florecimiento en la región galaico-portuguesa, con figuras vigentes hasta nuestros días, revitalizadas, en Chile, por el trovador del siglo XXI, Eduardo Peralta, quien incluye en su repertorio a Pero da Ponte y a Meendinho; también al poeta gallego del siglo pasado, Álvaro Cunqueiro.
Conviene esclarecer la diferencia entre trovador y juglar. El trovador era un poeta lírico, por lo general de condición social elevada, que se acompañaba de una melodía fija y cuyo texto se fijaba por escrito y no se transmitía con variantes, además de que no necesitaba utilizar sus facultades artísticas como medio de vida. El juglar, sin embargo, llevaba una vida ambulante, recitaba con una entonación específica pero no melódica, memorizaba los textos e incluso improvisaba a partir de determinados motivos temáticos, podía ayudarse de la mímica y la dramatización; características que lo convierten en uno de los máximos representantes de la literatura de transmisión oral de carácter folclórico o popular. No obstante, en ocasiones es posible confundirlos o reconocer individuos que reunieron las dos tipologías. De modo muy esquemático, suele asociarse al trovador con el autor (creador), y al juglar con el actor (intérprete). Ambos se sintetizarían en la cultura musical del siglo XI, con la imagen del cantautor .


Los primeros poetas cultos eran llamados “trovadores” en lengua provenzal. El trovador, además de poeta refinado, era también compositor de la música que acompañaba a los textos literarios. Se desarrolla, pues, una lírica cantada para un público que escucha y se siente interpretado en sus propias vivencias y aspiraciones. La música asociada a la poesía era un divertimento en las fiestas medievales, pero los juglares hacían lo suyo en las ferias aldeanas y en los carnavales, en comunión con los villanos o “bajo pueblo”. Los trovadores eran los compositores de las “cantigas” y pertenecían a la clase nobiliaria; las damas les hacían sus predilectos, quizá contrastándolos con sus bárbaros y rústicos señores. Así, muchas de las “cantigas de amigo” eran inspiradas en los impulsos licenciosos de las “dueñas” enamoradas del poeta.


Mi amigo escritor, Isaac Otero, incansable cronista de “Galicia en el Mundo”, sintetiza con acierto lo que es la trova galaico-portuguesa:

Cuando evocamos los siglos medievales, es inevitable resaltar que la lengua común tanto para los documentos como para los ‘diplomas’, al igual que para los libros escritos, era la lengua latina; un latín ‘romanceado’ al cual llegaban las ‘influencias’ de la lengua hablada por el pueblo en Galicia, esto es, el gallego, que hasta entonces había sido empleado como vehículo expresivo por los trovadores y juglares. A ellos también les alcanzaron las inspiraciones foráneas de la inmarcesible poesía ‘provenzal’ y de los troveros que cantaban a la vez que divertían a quienes transitaban cruzando las rutas de los diversos ‘caminos’ de los peregrinos a Compostela. ¿Quién podría olvidar el hermoso conjunto de poesías líricas –“cantigas de amigo”, “canciones de amor” y “cantigas de escarnho e maldizer”– de los siglos XII y XIII contenidas en los célebres ‘Cancioneros’ de la Biblioteca Vaticana, Ajuda o Colocci-Brancutti?

La energía cultural compostelana dio origen a la denominada “escuela trovadoresca”, de la que forman parte muchos poetas y cuyas composiciones y estrofas figuran en tales ‘Cancioneros’. La lengua gallega –que se nos presenta como una de las primeras manifestaciones de las lenguas ‘romances’– fue dando paso firme hacia la poesía lírica española.

¿Y cómo podríamos dejar de mencionar a los eternos “trovadores del mar”? Meendinho, que cantó al amor, a la ermita y al mar de la isla de San Simón, en la ensenada del mismo nombre, frente a Redondela, en la anchurosa Ría de Vigo? El inmoral Martín Códax, autor de las siete ‘cantigas de amigo’, musicalizadas, en el mar de Vigo. Xohán de Cangas, cantor de la ermita de San Mamede en las orillas de Aldán. Nuno Pérez, cantor de San Cremenzo, santo del mar, venerado en la ermita de un islote, en la costa de Santa María de Ardán. Y el pontevedrés Paio Gómez Chariño, el almirante - trovador que “ganó Seuilla siendo de moros” en el siglo XIII. Universal lírica galaico-portuguesa del Occidente europeo. Cantos de los peregrinos flamencos. “¡Ultreia! ¡Ultreia!

Trovador excepcional, que combina con acierto la poesía con la música, en una simbiosis de alto contenido lírico, es el cantautor chileno Eduardo Peralta, de vasta y pertinaz trayectoria. Musicalizador y traductor del célebre Brassens, ha llevado a la canción versos de conocidos poetas universales y de creadores chilenos, entregando, en especial los lunes, en el Mesón Nerudiano, el talento de su música y su voz. Es él mismo un poeta que crea canciones-poemas de su propio estro. Una demostración cabal del antiquísimo maridaje entre canto y poesía. No cabe duda que Peralta aplaudirá con entusiasmo el otorgamiento del Premio Nobel de Literatura 2016 a Bob Dylan, como él, fino trovador de la modernidad.

¿Y qué fue Violeta Parra, sino la más grande trovadora del alma popular chilena y poeta insigne?
El mérito mayor de Bob Dylan es haber difundido y difundir, más allá de los estrechos cenáculos literarios y los corrillos elitistas de la academia, una poesía auténtica hecha canción, viva y actual, en esos encuentros multitudinarios que solo la música parece capaz de convocar. Muchos de sus poemas constituyen una protesta contra la injusticia, la ignominia, la mentira y el avasallamiento que los feroces poderes del reino de este mundo ejercen sobre las grandes mayorías y contra esas minorías odiadas por ser diferentes o “anormales”, según cánones cerriles y totalitarios.
Ante el otorgamiento de este Premio Nobel de Literatura 2016, he visto gestos enfurruñados entre mis pares de la Casa del Escritor y escuchado también opiniones que lo califican de “despropósito con intencionalidad política”.
¿Será que muchos de nuestros poetas, sumidos en el silencio ominoso de sus libros, en la agostada ceniza de versos marchitos, han olvidado que la poesía es y seguirá siendo canto inmemorial que atraviesa los siglos?


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Edmundo Moure
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 17-10-2016 01:34
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Ofrenda a Suárez Picallo e presentación do nº 13 de AREAL
A asociación cultural Irmáns Suárez Picallo celebrará hoxe a tradicional ofrenda floral a Ramón Suárez Picallo con motivo do 52 aniversario do seu pasamento no cemiterio do Fiunchedo en Sada ás 19.00 horas. A continuación, ás oito do serán, a capela de San Roque acollerá a presentación do numero 13 da revista Areal. Estará presente no acto o poeta chileno Theo Elssaca, que publica dous poemas inéditos en lembranza de Rubén Darío e Lorca. Coa actuación do grupo Os Parabéns finalizará dito acto.
Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 14-10-2016 09:40
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Theodoro Elssaca, poeta, ensaista, fotógrafo antropoloxista chileno por Galicia e tamén en Sada

O ESCRITOR CHILENO THEODORO ELSSACA NA FACULTADE DE HUMANIDADES E NA CÁTEDRA VALENTE
O escritor Theodoro Elssaca, poeta, ensaísta, artista visual e fotógrafo antropoloxista chileno que ven de participar no 82 Congreso do PEN Club internacional celebrado en Ourense pronunciou a conferencia “Gonzalo Rojas y la poesía chilena en el centenario del nacimiento del poeta”, o luns 3 de outubro, ás 12 h., no Salón de Graos da Facultade de Humanidades do Campus Universitario de Lugo. Foi presentado polo poeta e profesor Claudio Rodríguez Fer e no coloquio interveu Ana Chouciño, profesora de Literatura Hispanoamericana.
Theodoro Elssaca falou da poesía chilena dende La Araucana de Alonso de Ercilla ata os nosos días, neste caso de maneira moi próxima, pois foi gran amigo do poeta chileno e Premio Cervantes Gonzalo Rojas, así como alumno do tamén poeta chileno e Premio Cervantes Nicanor Parra. Comprometido co legado poético dos grandes poetas de Chile, Gabriela Mistral, Vicente Huidobro e Pablo Neruda, colabora coas súas fundacións e incorpora as súas voces á súa propia obra.
Despois de degustar os productos tradicionais da nosa terra, percorreu a milenaria muralla da man de Claudio Rodríguez Fer e visitou o Museo Provincial interesandose polos Torques e a historia do Carneiro Alado.
A conferencia impartida no Campus de Lugo, repetirase o mércores 5 de outubro, ás 13 h., na Aula D03 da Facultade de Filoloxía, no Campus Norte da Universidade de Santiago de Compostela.

O martes 4 de outubro terá lugar na Cátedra José Ángel Valente de Poesía e Estética, situada na Facultade de Filoloxía da Universidade de Santiago de Compostela e dirixida polo escritor Claudio Rodríguez Fer, un Encontro Internacional de doutores e poetas, que se suma aos xa realizados con poetas como Antonio Gamoneda ou Bernard Noël ou con filósofos como José Luís Pardo. Neles participaron filólogos de Europa, como o británico Arthur Terry; de África, como a marroquí Fatiha Benlabbah, e de América, como o estadounidense Jonathan Mayhew, todos eles estudosos de Valente, ademais de moitos outros galegos e españois.
Ás 19 horas, intervirá o investigador italiano Stefano Pradel, autor dunha tese doutoral sobre Valente na Università degli Studi di Trento, que falará de “Avances sobre Valente en Italia”. Ás 19.30 horas intervirá a investigadora francesa Claudie Terrasson, catedrática da Université Paris-Est-Marne-La-Vallée, quen tamén se doutorou cunha tese sobre Valente, e que falará sobre “Avances sobre Valente en Francia”. E ás 20 horas terá lugar un recital poético seguido de conversa co citado escritor Theodoro Elssaca.


O vindeiro venres, día 7 -en Sada- invitado pola A.C. Irmáns Suárez Picallo,- recitará algúns dos seus poemas e lembrará e homenaxeará a Cervantes cun texto da sua autoría no que fará intervir a consagrados poetas chilenos como Mistral, Huidobro ou Neruda.




Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 05-10-2016 09:05
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Caderno nº 8 de Estudos Xerais dedicado a Ramón Villar Ponte
Este venres 30 de setembro, enmarcado nos actos de Centenario das Irmandades da Fala, presentouse na Capela de San roque de Sada o número 8 dos nosos Cadernos de Estudos Xerais, "A longa pós-guerra de Ramón Villar Ponte", un artigo do escritor José-Maria Monterroso, que iniciou unha interesante conversa sobre o tema tras a introdución de Luis Pérez Rodríguez.
Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 02-10-2016 15:47
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La Opinión de A Coruña faise eco do libro "Querido Eduardo"
O libro "Querido Eduardo", publicado este mesmo ano por Chan da Pólvora, e introducido e anotado por Antón Lopo, recompila as cartas que Ramón Suárez Picallo lle enviou a Eduardo Blanco-Amor entre 1931 e 1946. Na seguinte ligazón pode lerse a nova:

--> "Más allá de una amistad" (La Opinión de A Coruña, 02-10-2016)
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 02-10-2016 15:12
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