A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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LA AVENTURA DEL ÁNGEL
LA AVENTURA DEL ÁNGEL

(Cuentos de amor)


Por EMILIA PARDO BAZÁN




Publicado no diario EL LIBERAL tal día como hoxe, 31 de xaneiro, pero de...1897



Por falta menos grave que la de Luzbel, que no alcanzó proporciones de «caída», un ángel fue condenado a pena de destierro en el mundo. Tenía que cumplirla por espacio de un año, lo cual supone una inmensa suma de perdida felicidad; un año de beatitud es un infinito de goces y bienes que no pueden vislumbrar ni remotamente nuestros sentidos groseros y nuestra mezquina imaginación. Sin embargo, el ángel, sumiso y pesaroso de su yerro, no chistó; bajó los ojos, abrió las alas, y con vuelo pausado y seguro descendió a nuestro planeta.

Lo primero que sintió al poner en él los pies fue dolorosa impresión de soledad y aislamiento. A nadie conocía, y nadie le conocía a él tampoco bajo la forma humana que se había visto precisado a adoptar. Y se le hacía pesado e intolerable, pues los ángeles ni son hoscos ni huraños, sino sociables en grado sumo, como que rara vez andan solos, y se juntan y acompañan y amigan para cantar himnos de gloria a Dios, para agruparse al pie de su trono y hasta para recorrer las amenidades del Paraíso; además están organizados en milicias y los une la estrecha solidaridad de los hermanos de armas.

Aburrido de ver pasar caras desconocidas y gente indiferente, el ángel, la tarde del primer día de su castigo, salió de una gran ciudad, se sentó a la orilla del camino, sobre una piedra miliaria, y alzó los ojos hacia el firmamento que le ocultaba su patria, y que estaba a la sazón teñido de un verde luminoso, ligeramente franjeado de naranja a la parte del Poniente. El desterrado gimió, pensando cómo podría volver a la deleitosa morada de sus hermanos; pero sabía que una orden divina no se revoca fácilmente, y entre la melancolía del crepúsculo apoyó en las manos la cabeza, y lloró hermosas lágrimas de contrición, pues aparte del dolor del castigo, pesábale de haber ofendido a Dios por ser quien es, y por lo mucho que le amaba. Ya he cuidado de advertir que, a pesar de su desliz, este ángel era un ángel bastante bueno.

Apenas se calmó su aflicción, ocurrióle mirar hacia el suelo, y vio que donde habían caído gotas de su llanto, nacían y crecían y abrían sus cálices con increíble celeridad muchas flores blancas, de las que llaman margaritas, pero que tenían los pétalos de finas perlas y el corazoncito de oro. El ángel se inclinó, recogió una por una las maravillosas flores y las guardó cuidadosamente en un pliegue de su manto. Al bajarse para la recolección distinguió en el suelo un objeto blanco -Un pedazo de papel, un trozo de periódico-. Lo tomó también y empezó a leerlo, porque el ángel de mi cuento no era ningún ignorante a quien le estorbase lo negro sobre lo blanco; y con gozo profundo vio que ocupaban una columna del periódico ciertos desiguales renglones, bajo este epígrafe: A un ángel.

¡A un ángel! ¡Qué coincidencia! Leyó afanosamente, y, por el contexto de la poesía, dedujo que el ángel vivía en la Tierra y habitaba una casa en la ciudad, cuyas señas daba minuciosamente el poeta, describiendo la reja de la ventana tapizada de jazmín, la tapia del jardín de donde se desbordaban las enredaderas y los rosales, y hasta el recodo de la calle, con la torre de la iglesia a la vuelta. «Alguno de mis hermanos -pensó el desterrado- ha cometido, sin duda, otro delito igual al mío y le han aplicado la misma pena que a mí. ¡Qué consuelo tan grande recibirá su alma cuando me vea!¡Qué felicidad la suya, y también la mía, al encontrar un compañero! Y no puedo dudar que lo es. La poesía lo dice bien claro; que ha bajado del cielo, que está aquí en el mundo, por casualidad, y teme el poeta que se vuelva el día menos pensado a su patria... ¡Oh ventura! A buscarle inmediatamente».

Dicho y hecho. El ángel se dirigió hacia la ciudad. No sabía en qué barrio podría vivir su hermano; pero estaba seguro de acertar pronto. Hasta suponía que de la casa habitada por el ángel se exhalaría un perfume peculiar que delatase su celestial presencia. Empezó, pues, a recorrer calles y callejuelas. La luna brillaba, y a su luz clarísima el ángel podía examinar las rejas y las tapias, y ver por cual de ellas se enramaba el jazmín y se desbordaban las rosas.

Al fin, en una calle muy solitaria, un aroma que traía la brisa hizo latir fuertemente el corazón del ángel; no olía a gloria, pero sí olía a jazmín; y el perfume era embriagador y sutil, como un pensamiento amoroso. A la vez que percibía el perfume, divisó tras los hierros de una reja una cara muy bonita, muy bonita, rodeada de una aureola de pelo oscuro... No cabía duda: aquel era el otro ángel desterrado, el que debía aliviarle la pena de la soledad. Se acercó a la reja trémulo de emoción.

No archivan las historias el traslado fiel de lo que platicaron al través de los hierros el ángel verdadero y el supuesto ángel, que escondía su faz entre el follaje menudo y las pálidas flores del fragante jazmín. Sin duda desde el primer momento, sin más explicaciones, se convino en que, efectivamente, era un ángel la criatura resguardada por la reja; habituada a oírselo llamar en verso, no extrañó que una vez más se le atribuyese en prosa naturaleza angélica. Así es como los ripios falsean el juicio, y los poetas chirles hacen más daño que la langosta.

Lo que también comprendió el ángel desterrado fue que el otro ángel era doblemente desdichado que él, pues se quejaba de no poder salir de allí, de que le guardaban y vigilaban mucho, de que le tenían sujeto entre cuatro paredes y de que su único desahogo era asomarse a aquella reja a respirar el aire nocturno y a echar un ratito de parrafeo. El desterrado prometió acudir fielmente todas las noches a dar este consuelo al recluso, y tan a gusto cumplió su promesa que desde entones lo único que le pareció largo fue el día, mientras no llegaba la grata hora del coloquio.

Cada noche se prolongaba más, y, por último, sólo cuando blanqueaba el alba y se apagaban las dulces estrellas se retiraba de la reja el ángel, tan dichoso y anegado en bienestar sin límites, como si nadase todavía en la luz del empíreo y le asistiese la perfecta bienaventuranza. Sin embargo, el recluso iba mostrándose descontento y exigente. Sacando los dedos por la reja y cogiendo los de su amigo, preguntábale, con asomos de mal humor, cuándo pensaba libertarle de aquel cautiverio.

El ángel, para entretenerle, fue regalándole las margaritas de corazón de oro y pétalos de perlas; hasta que, muy estrechado ya, hubo de decir que sin duda el encierro era disposición de Dios, y que no se debían contrariar sus decretos santos. Una carcajada burlona fue la respuesta del encerrado, y a la otra noche, al acudir a la reja, el ángel vio con sorpresa que por la puertecilla del jardín salía una figura velada y tapada, que un brazo se cogía de su brazo y una voz dulce, apasionada y melodiosa le decía al oído... «Ya somos libres... Llévame contigo..., escapemos pronto, no sea que me echen de menos».

El ángel, sobrecogido, no acertó a responder: apretó el paso y huyeron, no sólo de la calle, sino de la ciudad, refugiándose en el monte. La noche era deliciosa, del mes de mayo; acogiéronse al pie de un árbol frondoso; él, saboreando plácidamente, como ángel que era, la dicha de estar juntos; ella -porque ya habrán sospechado los lectores que se trataba de una mujer-, nerviosa, sardónica, soltando lagrimitas y haciendo desplantes.

No podía explicarse -ahora que ya no se interponía entre ellos la reja -cómo su compañero de escapatoria no se mostraba más vehemente, cómo no formaba planes de vida, cómo no hablaba de matrimonio y otros temas de indiscutible actualidad. Nada: allí se mantenía tan sereno, tan contento al parecer, extasiado, sonriendo, abrigándola con su manto de anchos pliegues y mirando al cielo, lo mismo que si de la luna fuese a caerle en la boca algún bollo. La mujer, que empezó por extrañarse, acabó por indignarse y enfurecerse; alejóse algunos pasos, y como el ángel preguntase afectuosamente la causa del desvío, alzó la mano de súbito y descargó en la hermosa mejilla angélica solemne y estruendoso bofetón... después de lo cual rompió a correr en dirección de la ciudad como una loca. Y el abandonado, sin sentir el dolor ni la afrenta, murmuraba tristemente:

-¡El poeta mentía! ¡No era un ángel! ¡No era un ángel!

Al decir esto vio abrirse las nubes y bajar una legión de ángeles, pero de ángeles reales y efectivos, que le rodearon gozosos. Estaba perdonado, había vencido la mayor tentación, que es la de la mujer, y Dios le alzaba el destierro. Mezclándose al coro luminoso, ascendió el ángel al cielo entre resplandores de gloria; pero al ascender, volvía la cabeza atrás para mirar a la Tierra a hurtadillas, y un suspiro hinchaba y oprimía su corazón. Allí se le quedaba un sueño... ¡Y olía tan bien el jazmín de la reja!


Comentarios (0) - Categoría: TEXTOS DE E. PARDO BAZÁN - Publicado o 31-01-2015 00:39
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Barbarie nipona en 1944
Hoxe se celebra o día Escolar da Non Violencia e da Paz. Hai setenta e un anos RSP escribiu este artigo lembrando as atrocidades cometidas polos xaponeses aos seus prisioneiros de guerra...


30 de enero de 1944

EL ESPANTO AMARILLO


Por Ramón Suárez Picallo

Las denuncias, hechas oficial y simultáneamente en Londres y en Washington, sobre las atrocidades cometidas por los japoneses con decenas de miles de prisioneros de guerra, ingleses, norteamericanos y filipinos, superan en horror y en barbarie todo lo concebible a lo largo de todos los tiempos conocidos entre gentes inicialmente civilizados.

La matanza a tiros y bayonetazos en masa y en frío, de miles de ellos; el ultraje cruel con heridos y enfermos sin auxilio alguno; el abandono de cientos de agonizantes en caminos y selvas, bajo los rayos ardidos del sol, negándoles agua; el enterramiento de vivos, después de marchas forzadas llamadas “marchas de la muerte”, son hechos rigurosamente comprobados y denunciados anteayer, imputables a jefes, oficiales y funcionarios, de un Gobierno y de un país que el mundo tenía por civilizado. No lo era, en verdad; no lo fue nunca, ni lo es, ni lo será jamás este siniestro imperio japonés que, o mucho nos equivocamos, o va a resultar la mayor plaga y pesadilla de la Humanidad civilizada, si no se logra su total y absoluto exterminio, o su absoluta reducción en sus islas, como lo estuvo, a lo largo de veinte y tantos siglos, a la espera de que algún providencial maremoto, las haga desaparecer, sin dejar rastro de ellas ni de las gentes que las pueblan.

A estas horas, y a la vista de los horrores denunciados, no puede ser otra la reacción de las gentes honestas más que este deseo vehemente, de que sus autores, cómplices y encubridores, individual y colectivamente, sean barridos de la faz de la tierra, como lo fueron, por la ira de Dios, las ciudades malditas de las Escrituras.

No basta, para borrar el agravio inferido a la cultura y a la Humanidad, ni siquiera la promesa, hecha en firme, de someter a la justicia, después de la guerra, éstos o aquellos responsables superiores e indirectos de los actos denunciados. En el caso de barbarie nipona, apenas hay responsables individuales. Son la resultante de una manera colectiva y milenaria de ser, de vivir, de creer, de pensar y de actuar, rigurosamente incompatible con todo el resto del género humano. En ella no son diferentes los de arriba de los de abajo, ni de los del medio ni de los de la orilla. Es la esencia única del alma colectiva japonesa: la crueldad, el menosprecio a la vida humana, la insensibilidad fría y el desconocimiento de las leyes del honor y de la misericordia; agravado, todo, por una xenofobia delirante que lo hace ver en todo ser no japonés, un enemigo al que hay que exterminar y aniquilar, cuanto más cruelmente mejor, a traición mejor que cara a cara.

Es el “espanto amarillo”, de que habló un ilustre diplomático colombiano, después de estudiarlo en sus más horribles aspectos y manifestaciones. Es el perro rabioso, cuyo mal no se ataja limpiándole las babas, sino que matando el perro, y enterrándolo después a mucha profundidad.

Es el Japón, así genéricamente, que hay que suprimir, para que los pueblos y las naciones, no tengan que avergonzarse de contarlo como a un igual en su comunidad universal; y, para que las gentes de bien no tenga que horripilarse nunca más ante crímenes colectivos como el que acaba de denunciarse en Londres y en Washington, ante la indignación y la protesta de la Humanidad, injuriada y afrentada en su sensibilidad y en su patrimonio físico y moral.

(Artigo publicado no xornal La Hora de Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1944)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial - Publicado o 30-01-2015 00:29
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ASEMBLEA XERAL ORDINARIA DA A.C. IRMÁNS SUAREZ PICALLO
ASEMBLEA XERAL o día 5 de febreiro

Convócase Asemblea Xeral Ordinaria, a celebrar o vindeiro día 5 de febreiro -xoves- ás 19:30 h. en 1ª convocatoria e ás 20:00 h. en 2ª convocatoria, e que terá lugar no local (Casa da Xuventude de Sada) e coa seguinte ORDE DO DIA:


- Lectura e aprobación, se procede, da acta da Asemblea anterior.

- Memoria de actividades realizadas no ano 2014

- Informe do Tesoureiro (contas e balance do año 2014).

- Presuposto de ingresos e gastos para o o ano 2015. Cotas dos socios.

-Colaboracións coa Casa Museo Emilia Pardo Bazán e con entidades culturais (Academia Real Isaac Díaz Pardo) e outras sociedades ou asociacións sadenses e da bisbarra.

- Publicacións previstas para o 2015 e outros proxectos

- Avance do contido de AREAL Nº10, que sae en abril.

- Rogos e preguntas.


De seguido, celebrarase Sesión Extraordinaria para por os cargos a disposición da Asemblea e confirmar -si así se estima procedente- nos seus postos á Directiva actual, ao tempo que se anima a incluir novos vocais colaboradores na citada Xunta Directiva da A.C. Irmáns Suárez Picallo.


Sada, 2o de xaneiro de 2015
Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 27-01-2015 14:42
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A EXPOSICIÓN DOS IRMÁNS SUÁREZ PICALLO VISITA CABANAS
A Residencia de Persoas Maiores de Laraxe (Cabanas) está a acoller estes días a nosa exposición sobre os Irmáns Suárez Picallo. Con tal motivo, unha delegación da nosa asociación desprazouse onte ata alí para presentarlla a un grupo de residentes, que puideron escoitar ao noso socio, o historiador Manuel Pérez Lorenzo, falarlles das vidas dos dous irmáns, Ramón e Xohán Antón. Dende este blog, aproveitamos para dar as grazas pola magnífica recepción que nos dispensaron.

Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 24-01-2015 23:30
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FOTOS DO 90 ANIVERSARIO DA REVISTA MARIÑANA
Con motivo do 90 aniversario da publicación da revista sadense ilustrada Mariñana, sacamos á rúa un número especial dos nosos Cadernos de Estudos Locais escrito por Xesús Torres, e presentámolo onte, 22/01/2015, na Capela de San Roque. Aquí podedes ver imaxes do acto.






Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 24-01-2015 00:16
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ACTO EN SADA. 90 ANIVERSARIO DE MARIÑANA

Neste mes de xaneiro cúmprense 90 anos desde que a revista Mariñana editou o seu primeiro número en Sada. Con este motivo, editamos un novo número de Cadernos de Estudos Locais, da autoría de Xesús Torres Regueiro, co título "Mariñana, unha revista ilustrada na Sada de 1925".
O acto de presentación terá lugar o próximo xoves as 20:00h na Capela de San Roque.
Comentarios (0) - Categoría: Actividades - Publicado o 20-01-2015 10:08
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FOTOS DA HOMENAXE A ISAAC POLO III CABODANO
Como xa anunciáramos, o pasado domingo 11 de xaneiro tivo lugar unha emotiva homenaxe a Isaac Díaz Pardo con motivo do III Cabodano do seu pasamento no cemiterio de Boisaca, en Santiago de Compostela. Podedes ver aquí unhas instantáneas que fixo do acto Luis Pérez Rodríguez e organizado pola Academia Real Isaac Díaz Pardo.














Comentarios (1) - Categoría: Actualidade - Publicado o 18-01-2015 17:18
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HOMENAXE A ISAAC DÍAZ PARDO

Con motivo do III cabodano do pasamento de Isaac Díaz Pardo, este pasado 5 de xaneiro, a Academia Real Isaac Díaz Pardo organiza un ano máis unha homenaxe á súa persoa, que terá lugar no cemiterio de Boisaca (Santiago de Compostela) o vindeiro domingo, 11 de xaneiro, ás 12:30 horas, cunha ofrenda de flores e mazás e unha solta de pombas.
Contarase coa presenza, entre outros, de Carmen Blanco (quen conducirá o acto), Modesto Hermida, Claudio Rodríguez Fer, Ángeles Ruibal, Antonio Alonso Fontán, Maka Arca Camba, Inés Canosa, Henrique Monteagudo, Antón Pulido, Xesús Alonso Montero e Mini e Mero, así como o Cuarteto de Gaitas de Beade.
Desde Sada, non deixamos tampouco de botar en falta ao bo e xeneroso Isaac, e convidámosvos a participar nesta homenaxe.
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 09-01-2015 13:26
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Saúdo literario para o día de Reis
O 5 de xaneiro de 1936 falecía o escritor Ramón María del Valle-Inclán en Santiago de Compostela. En lembranza do autor galego e en harmonía coa data, que aproveitamos para felicitar, incluímos un texto de seu, que nos facilitou Edmundo Moure Rojas.


LA ADORACIÓN DE LOS REYES
Ramón del Valle-Inclán

Vinde, vinde, Santos Reyes
Vereíl, a joya millar,
Un menino
Como un brinquiño,
Tan bunitiño,
Qu’á o nacer nublou o sol.


Desde la puesta del sol se alzaba el cántico de los pastores en torno de las hogueras, y desde la puesta del sol, guiados por aquella otra luz que apareció inmóvil sobre tina colina, caminaban los tres Santos Reyes. Jinetes en camellos blancos, iban los tres en la frescura apacible de la noche atravesando el desierto. Las estrellas fulguraban en el cielo, y la pedrería de las coronas reales fulguraba en sus frentes. Una brisa suave hacía flamear los recamados mantos. El de Gaspar era de púrpura de Corinto. El de Melchor era de púrpura de Tiro. El de Baltasar era de púrpura e Menfis. Esclavos negros, que caminaban a pie enterrando sus sandalias en la arena, guiaban los camellos con una mano puesta en el cabezal de cuero escariara. Ondulaban sueltos los corvos rendajes y entre sus flecos de seda temblaban cascabeles de oro. Los tres Reyes Magos cabalgaban en fila. Baltasar el Egipcio iba delante, y su barba luenga, que descendía sobre el pecho, era a veces esparcida sobre los hombros... Cuando estuvieron a las puertas de la ciudad arrodilláronse los camellos, y los tres Revés se apearon y despojándose de las coronas hicieron oración sobre las arenas.
Y Baltasar dijo:
— ¡Es llegado el término de nuestra jornada!...
Y Melchor dijo:
— ¡Adoremos al que nació Rey de Israel!...
Y Gaspar dijo:
— ¡Los ojos le verán y todo será purificado en nosotros!...
Entonces volvieron a montar en sus camellos y entraron en la ciudad por la Puerta Romana, y guiados por la estrella llegaron al establo donde había nacido el Niño. Allí los esclavos negros, como eran idólatras y nada comprendía, llamaron con rudas voces.
— ¡Abrid!... ¡Abrid la puerta a nuestros señores!
Entonces los tres Reyes se inclinaron sobre los arzones y hablaron a sus esclavos. Y sucedió que los tres Reyes les decían en voz baja:
— ¡Cuidad de no despertar al Niño!
Y aquellos esclavos, llenos de temeroso respeto, quedaron mudos, y los camellos, que permanecían inmóviles ante la puerta, llamaron blandamente con la pezuña, y casi al mismo tiempo aquella puerta de viejo y oloroso cedro se abrió sin ruido. Un anciano de
calva sien y nevada barba asomó en el umbral. Sobre el armiño de su cabellera luenga y nazarena temblaba el arco de una aureola. Su túnica era azul y bordada de estrellas como el cielo de Arabia en las noches serenas, y el manto era rojo, como el mar de Egipto, y el báculo en que se apoyaba era de oro, florecido en lo alto con tres lirios blancos de plata. Al verse en su presencia los tres Reyes se inclinaron. El anciano sonrió con el candor de un niño y franqueándoles la entrada dijo con santa alegría:
— ¡Pasad!

Y aquellos tres Reyes, que llegaban de Oriente en sus camellos blancos, volvieron a inclinar las frentes coronadas, y arrastrando sus mantos de púrpura y cruzadas las manos sobre el pecho, penetraron en el establo. Sus sandalias bordadas de oro producían un armonioso rumor. El Niño, que dormía en el pesebre sobre rubia paja centena, sonrió en sueños. A su lado hallábase la Madre, que le contemplaba de rodillas con las manos juntas. Su ropaje parecía de nubes, sus arracadas parecían de fuego, y como en el lago azul de Genezaret rielaban en el manto los luceros de la aureola. Un ángel tendía sobre la cuna sus alas de luz, y las pestañas del Niño temblaban como mariposas rubias, y los tres Reyes se postraron para adorarle y luego besaron los pies del Niño. Para que no se despenase, con las manos apartaban las luengas barbas que eran graves v solemnes como oraciones. Después se levantaron, y volviéndose a sus camellos le trajeron sus dones: oro, incienso, mirra.
Y Gaspar dijo al ofrecerle el oro:
—Para adorarte venimos de Oriente.
Y Melchor dijo al ofrecerle el incienso:
— ¡Hemos encontrado al Salvador!
Y Baltasar dijo al ofrecerle la mirra:
— ¡Bienaventurados podemos llamarnos entre todos los nacidos!
Y los tres Reyes Magos despojándose de sus coronas las dejaron en el pesebre a los pies del Niño. Entonces sus frentes tostadas por el sol y los vientos del desierto se cubrieron de luz, y la huella que había dejado el cerco bordado de pedrería era una corona más bella que sus coronas labradas en Oriente... Y los tres Reyes Magos repitieron como un cántico:
— ¡Este es!... ¡Nosotros hemos visto su estrella!
Después se levantaron para irse, porque ya rayaba el alba. La campiña de Belén, verde y húmeda, sonreía en la paz de la mañana con el caserío de sus aldeas disperso, y los molinos lejanos desapareciendo bajo el emparrado de las puertas, y las montañas azules y la nieve en las cumbres. Bajo aquel sol amable que lucía sobre los montes iba por los caminos la gente de las aldeas. Un pastor guiaba sus carneros hacia las praderas de Gamalea; mujeres cantando volvían del pozo de Efraín con las ánforas llenas; un viejo cansado picaba la yunta de sus vacas, que se detenían mordisqueando en los vallados, y el humo blanco parecía salir de entre las higueras... Los esclavos negros hicieron arrodillar los camellos y cabalgaron los tres Reyes Magos. Ajenos a todo temor se tornaban a sus tierras, cuando fueron advertidos por el cántico lejano de una vieja y una niña que, sentadas a la puerta de un molino estaban desgranando espigas de maíz. Y era éste el cantar remoto de las dos voces:


Camiñade Santos Reyes
Por camiños desviados,
Que pol'os camiños reas
Herodes mandou soldados.
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 05-01-2015 22:39
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Lembrando a Isaac
Cúmplense xa tres anos do pasamento de Isaac Díaz Pardo.
Dende a A.C. Irmáns Suárez Picallo, esta sinxela pero agarimosa lembranza.
Está a rematar e exposición (último día, o sábado 10 de xaneiro )no Centro Sociocultural Afundación de A Coruña «A vangarda das formas. Obra cerámica de Isaac Díaz Pardo». Horario de visitas de luns a vernes de 17.00 a 21.00h. e sábados de 12.00 a 14.00 e de 17.00 a 21.00h.
E o domingo día 11, no cemiterio de Boisaca en Santiago, unha nova xuntanza no seu recordo.
Comentarios (0) - Categoría: ISAAC DÍAZ PARDO - Publicado o 05-01-2015 22:20
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