A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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THOMAS MANN
Thomas Mann, que naceu en 1875 e acadou o premio Nobel en 1929, segue a ser hoxe en día o maior narrador, a lumieira máis brillante do século XX alemán. Cando a chegada ao poder dos nazis en 1933, atopábase fora do país e xa non voltou. Manifestou sempre a sua oposición ao nazismo. Ao remate da II Guerra Mundial , algúns dos seus colegas instáronno a regresar (de ahí que RSP neste artigo falase da sua volta a Alemania) pero só o fixo para feitos puntuais e se instalou en Suiza onde morreu en 1955.


31 de enero de 1947

THOMAS MANN


Por Ramón Suárez Picallo

Thomas Mann es uno de los más grandes escritores de nuestro siglo. Alemán de origen semita, fue perseguido y proscrito por los nazis del Tercer Reich y sus libros quemados en pira. Su obra maestra –una de las mejores de toda la literatura europea contemporánea– es “la Montaña Mágica”, especie de estudio “in anima villis” de la inquietud universal, dejada por la guerra de 1914 – 1918, hecho en un sanatorio de almas y de cuerpos, situados en los Alpes Bávaros. Le sigue en interés “La muerte en Venecia”, primorosa maravilla en que aborda, con exquisita gracia, un tema escabroso, muy en boga en aquellos y en estos tiempos y en todos los tiempos.

Thomas Mann era, antes de subir al poder en Alemania el régimen Nacional-Socialista de Hitler, profesor de Filosofía y de Literatura, en la vieja y gloriosa Universidad alemana de Bonn, donde Carlos Marx se doctoró en Filosofía y Ciencias de la educación con una tesis sobre la propiedad que habría de ser, más tarde, punto de partida de sus famosas doctrinas socialistas. En esa misma casa de estudios, dictaron sus lecciones los espíritus más esclarecidos de Alemania, en los últimos dos tercios del siglo pasado y en las primeras tres décadas del presente.

Pero, pese a la jerarquía universitaria de Bonn y a los esclarecidos méritos de Mann, su profesor, los Nazis arrasaron con ella y el gran escritor fue desposeído de sus títulos, y tuvo que emigrar a los Estados Unidos, en calidad de proscrito, para no dar con su humanidad en un campo de concentración. ¡Eran los tiempos de la fuerza bruta contra el talento, dirigidos y orientados por los ahorcados y suicidas de Nüremberg, que habíanle declarado la guerra a la sabiduría que no fuese nazi y aria pura!

Mas, la justicia llega, aunque a veces llegue tarde. La vieja Universidad de Bonn, reivindica sus fueros y sobre las ruinas de la Alemania Nazi, levanta la figura universal del autor de “La Montaña Mágica”.

En efecto, Thomas Mann ha sido repuesto en ella y en su cargo de profesor de Filosofía y de Literatura. No respondemos de su éxito como pedagogo, actualmente sobre una juventud envenenada para un siglo. Pero de todos modos, la reposición es un hecho auspicioso para la cultura Universal.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe de... 1947)
Comentarios (1) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 31-01-2012 00:00
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Nova carta de RSP a FCO. REGUEIRA -4-
Madrid, 30 de enero de 1932

Sr. Francisco Regueira

Inolvidable amigo mío:

El mismo día en que fue aprobada mi acta, te escribí una larga carta. Era la primera que escribía en cuanto obtuve un instante de reposo, después de un ajetreo sin igual, con su “aquel” de aventura y también de angustia por el salto inesperado. No recibí contestación a ella, a pesar de esperarla con verdadera ansiedad. Recibí otras, cientos de ellas, en todos los tonos. Pero ni la cantidad ni la calidad –salvo las tres o cuatro excepciones del grupo– sirvieron ni sirven para cubrir el vacío de unas líneas personales tuyas.
¿Qué te ocurre? Te conozco mucho. Te sé capaz de desfogarte valientemente cuando las actitudes y las actuaciones te ofrecen reparos. ¿Es que defraudé la gran fe que en mí habías puesto? Yo no olvido nunca aquella fe. Y en algunas de mis actuaciones, tu figura física y tu figura moral y mental, perfectas, pasan ante los ojos de mi espíritu, no sé si animándome o poniéndome reparos. Por mi parte, me creo merecedor de tu fe, y cuando vuelva ahí –que volveré– espero recibir el mismo abrazo tuyo que recibí en la hora inolvidable de la partida.
Aquel abrazo del “Mundial”, cuando para hacerlo más expresivo me levantaste en vilo. Digo esto, porque no quiero suponer que tú pienses que pude haber cambiado. Por lo menos en las características que hicieron de nosotros dos, los amigos, los confidentes, los que nunca nos aburríamos juntos, porque siempre teníamos algo que decirnos. Ni tampoco en el ideal común que nos unía a nosotros dos de un modo especial, distinto, incluso, del ideal que unía a nosotros a nuestros más próximos amigos. Nuestro programa –el programa del famoso manifiesto del 17 de diciembre de 1930– está cumpliéndose al pie de la letra en Galicia, y en él estriba todo el porvenir político de nuestra Tierra. Gloria para ti que lo concebiste, y para mí que le di forma. Este solo hecho, sin contar otros, que fueron la génesis de aquel manifiesto, y de donde partió nuestra actuación posterior, y sin contar la claridad diáfana de nuestra amistad, nos unen a ti y a mí por encima de todo.
Ello, y la seguridad que tengo de que fuiste uno de los principales factores –el principal entre todos– de mi viaje, te darán la pauta de mi estado de ánimo al no recibir unas líneas tuyas, con tu opinión, tu consejo, tu orientación, y, sobre todo, el hálito espiritual de tu afecto. No te hablo de política, porque de eso sabéis ahí más que aquí. Además, El Pueblo Gallego refleja el estado de la nuestra. No obstante, sobre matices y submatices, si me escribes –que espero lo harás– hablaremos cuando tú quieras, con mucho placer, además. De las cosas de ahí estoy enterado por Galicia, que sale cada vez mejor de forma y de fondo. Y por hoy nada más.
Un abrazo a todos los nuestros, y tú manda a tu invariable, incondicional y fraternal amigo,

Ramón Suárez Picallo
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Correspondencia con Francisco Regueira - Publicado o 30-01-2012 00:25
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A imitación do libro HOMBRES CONTRA EL MAR
A aventura de cinco xóvenes que desde a illa de Pascua inician unha perigosa viaxe navegando ata as costas de Chile da pé a este artigo no que RSP alaba dita odisea e rememora o libro "Hombres contra el mar" novela na que se narran as peripecias do famoso capitán do “Bounty”, cando os seus tripulantes e o seu primeiro oficial, armaron un tremendo “Motín a bordo”, o derrotaron e o deixaron nunha débil chalupa na que alcanzou a illa de Timor...


29 de enero de 1944

“HOMBRES CONTRA EL MAR"


Por Ramón Suárez Picallo

Los cinco muchachos pascuenses, lanzados contra el mar, fugitivos de su Isla nativa, tristemente legendaria, en busca de tierra firme, ancha, sana y larga, han dado remate a una bella aventura, que, lejos de ser criminal, es estupendamente varonil y un tanto romántica. Responde, además, a impulsos instintivos, irrefrenables en los isleños de todas las latitudes: salir, aunque sea por una vez y para regresar, de sus Islas, limitadoras de caminos y limitadas de horizontes. Desde los británicos a los malteses, los baleares y los cretenses, a los haitianos y jamaiquinos, pasando por lo demás habitantes de todas las islas conocidas, hallará, quien los estudie, ese afán por salirse del líquido cerco, que suele dar la sensación de encierro. El mar, es una constante incitación al viaje, a echarse a sus lomos, para llegar a alguna parte, aunque esta parte sea la eternidad, que es el lugar del que estuvieron más cerca, estos inquietos pascuenses de nuestro cordial comentario. Y esta incitación habría de causar más influencia en ellos, en relación con lo poco grato del lugar donde estaban –no son nada halagüeñas las noticias que tenemos de la Isla de Pascua- comparado con el Chile continental y magnífico, que aprendieron a amar y admirar, como patria suya, en relatos y leyendas, o en los libros escolares. Por de pronto, no deja de ser conmovedor el detalle de llevar consigo a manera de símbolo una bandera chilena para hacer con ella señales de auxilio, o envolverse en sus pliegues para irse al fondo. La sombra de la patria los protegería, atrayendo el auxilio solicitado, o los acompañaría para siempre en la gran sepultura azul. ¿No sucede así, acaso, en todas las historias, novelas y narraciones, referentes a naufragios y aventuras marineras?

En esto como en otros muchos detalles, los héroes de la Isla de Pascua, no tienen nada que pedirle a otros héroes famosos llevados a la Historia y a la Literatura. Y no decimos exageración ninguna, sí declaramos que su hasaña está clamando por el buen novelista que la vista y la calce,y la adorne y la mande después por esos mundos de Dios en letras de molde. ¡Ya la quisieran, para sí, como “materia prima”, muchos escritores traducidos a todos los idiomas!

Desde la persecución de las autoridades de la Isla, hasta el detalle de remar por turno y por parejas, pasando por aquello de tener que pescar para el sobrio, condumio, y hasta lo otro de que el mar, enfurecido por el huracán, les arrebatase los víveres ya escasos, todo eso nos ha hecho venir a la imaginación lo mejorcito que hemos leído sobre el tema: “Hombres contra el mar”, novela en que se narran las peripecias del famoso capitán del “Bounty”, cuando sus tripulantes y su primer oficial, armaron un tremendo “Motín a bordo”, lo vencieron, y lo dejaron en una débil chalupa en la que llegó a la Isla de Timor, después de la más azarosa aventura en bote, conocida en todos los tiempos, todo ha sucedido, pues, según los mejores cánones conocidos, lo que viene a confirmar el apotegma de Oscar Wilde, de que la Naturaleza es a veces la que imita al Arte, y no al revés, como creen los realistas de todos los malos realismos.


¡HASTA EL EPÍLOGO!

Todo, hasta el epílogo. Ahí es nada, haber cubierto 200 millas en 14 días, con la sola impulsión de dos remos uno por banda, y teniendo que hacer frente a un huracán que los dejó sin víveres, hambrientos y extenuados. ¡Y en ese instante preciso y difícil, la Providencia –los héroes son creyentes y llevaban sendos escapularios, sin duda de la Virgen del Carmen, patrona y abogada de los navegantes- en forma de un destructor americano! Es natural que los marinos del Tío Sam, cordiales y no veleros, buenos caballeros del mar, dados a admirar la aventura arriscada, se quedasen pasmados y boquiabiertos, al toparse con cuatro hombres de carne y hueso, de la misma laya de los que ellos habían conocido en las novelas más despampanantes e inverosímiles y, por ende, más interesantes.

Y, naturalmente, que el asombro se trocase en admiración, cuando los aventureros, que ellos suponían fatigados y moribundos, ansiosos de asirse a una litera confortable y conformarse “con lo bailado”, les dijeron que no querían subirse a su barco, sino que deseaban continuar la aventura en la chalupa, por cumplir un solemne juramento pronunciado frente al mar y a la luz de la luna, de terminarla tal y como se lo habían propuesto al salir de la Isla. Lo único que pedían eran algunos víveres que, en tales casos, nunca se niegan, en el mar, como no se trate de corsarios, piratas o submarinos nazis. Y todo, dicho en correcto inglés, para que a los del Tío Sam, no les quedase ninguna duda de la brava decisión de los jóvenes aventureros, de estas latitudes del “South”.

Mas, luego, los hombres hablando se entienden; y, razones son razones, como diría un filósofo. Los muchachos se proponían un objetivo plausible y principal: Conocer Chile, su Patria soñada y presentida, allá en la Isla, lejana y fea. Y pudiéndolo lograr eso, a bordo de un destructor, fumando y bebiendo té; comiendo buye estofado y rebanadas de queso, ¿a Santo de que habrían de hacerlo en la inquieta chalupa, mojados como pulpos, y alimentándose con peces voladores, crudos, esmirriados y poco nutritivos? Sería soberbia contra la Providencia favorable y, además volver a las poco agradables peripecias ya conocidas de los hombres contra el mar.

Por lo demás, la novela estaba hecha y sólo se trataba del epílogo, que para su logro, aún necesita un retoque final: que se gestionen de quien corresponda –y ya está haciéndose- todas las facultades para que los jóvenes curiosos conozcan su patria, noble finalidad de su excelente hazaña; se los vista de “palos gruesos”, se los lleve a teatros y cines, y a algunos que otros lugares “de amable solaz y honesto esparcimiento”, y, luego, se haga, con ellos una buena película. Después Dios dirá… Se los puede incluso dejar por su cuenta, porque ellos son de los que no se pierden ni se “ahogan en poco agua”. Pero, antes, tienen derecho a pasarlo bien al menos algún tiempo. Se ganaron ese derecho, a pulso y con riesgo. Y no todos los que lo pasan bien, pueden decir lo mismo, por esos mundos adelante.


DEDICATORIA

Belisario Ito, Esteban Ito, Luo Barurino, Martín Petepahua y Andrés Patys, nombres, en apariencia exóticos personajes de una novela chilena y marinera, ahí os va la mano y con ella la simpatía fervorosa, de “uno que fue marino”, y que no se resigna a no volver a serlo.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de...1944)
Onde se comenta este suceso real
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (outros) - Publicado o 29-01-2012 00:16
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LOA Á AMIZADE

RSP escribe esta loubanza á amizade ante un caso comentado na prensa chilena onde un xoven deficiente pérdese na cidade e os amigos non paran de buscalo hasta atopalo... "La amistad es la que lo da todo sin pedir nada; la que defiende al amigo contra viento y marea, sin cobrarle ni recordarle la defensa; la que ofrece el consejo, el elogio, el sacrificio y el reproche, con la misma naturalidad con que ofrece el pan, la sal y la mano abierta, sin condiciones previas"...


28 de enero de 1949
PALABRAS AL VIENTO
ELOGIO DE LA AMISTAD



Por Ramón Suárez Picallo

Un grupo de muchachos chilenos entre los 16 y los 18 años de edad ha escrito en el libro, aún blanco de sus vidas, un bello capítulo inicial que puede llevar por título esta gloriosa palabra: ¡Amistad! Amistad que es superior al amor, porque lo da todo sin pedir nada; que está por encima de todos los otros sentimientos, ideas e intereses, que unen a las criaturas y que prescinde, para manifestarse en plenitud, de las afinidades físicas, intelectuales, y de sexo, e incluso de los aleatorios vínculos de la sangre.

¿De qué se trata? Lautaro Rojas, de 18 años de edad, y deficiente mental de resultas de una meningitis fue a una fiesta de su vecindad y se perdió en ella o después de ella. Sin saber quién era, a dónde iba, ni de dónde venía a causa de un ataque de amnesia, se echó a andar durante varios días por caminos y calles, que para él no tenían ningún significado, principio ni fin. Andaba por su andar en busca de algo que él mismo no sabía lo que era.

Mientras tanto, sus familiares vivían las horas cargadas de angustia y de los peores presentimientos. Avisos a la policía, a carabineros, por los radios y en periódicos para dar con el perdido. Y nada. Fue entonces cuando se puso en acción la amistad. Oscar Muñoz Avendaño, Raimundo Gatica Sepúlveda, Jaime Cañas Gutiérrez, Oscar Meneses y Anselmo Quevedo, amigos todos del extraviado y de su familia, se lanzaron a la búsqueda con ahincada abnegación: dividieron la ciudad en sectores y se dieron a recorrerlos todos, a pie y en bicicleta, rincón por rincón, de día y de noche, hurtándole horas al recreo y al descanso hasta encontrar al amigo perdido, extenuado en los alrededores de la ciudad con siete días de odisea, de andar y desandar lo andado.

Como se ve, con mucho menos material se han compuesto muchos dramas y poemas, sin la mitad de la substancia humana que hay en esta deliciosa y generosa aventura juvenil, protagonizada por Lautaro Rojas y sus abnegados amigos, que no tienen nada que pedirla a Tom Sawyer ni a Oliverio Twist.

Y ahora, si fuésemos aficionados a la erudición deberíamos hacer una buena glosa de la amistad a través de la historia, y su influencia en la literatura, en la filosofía y en la política; empezaríamos por Sócrates y sus amigos, dejando atrás a Orestes y a Pilades, y citaríamos el diálogo de Cicerón, ‘Lelius sive amicitia’, donde se dice que el gozo que produce la contemplación de las cosas más bellas, se aumenta cuando es amistosamente compartido; daríamos una vuelta por los cancioneros medioevales galaico-portugueses, iluminados por las incomparables “cantigas de amigo”, como tema lírico de primer orden. Y citaríamos ¿por qué no?, la amistad de Oscar Wilde con Alfred Douglas, la de Lord Byron con Shelley y otras muchas que dieron origen a creaciones artísticas y literarias inmortales. En política tuvo también la amistad su buena influencia para bien y para mal. Las amigas de los últimos Luises de Francia y los amigos de Catalina de Rusia; y la amistad de las “tertulias” y “peñas” españolas del siglo XIX fueron historia movida y amena, derribando y elevando favoritos, desde y hasta las cumbres del Poder. ¡Y todo por una amistad!

Pero, ahora hacemos la cuenta de que se nos fue la mano y el pensamiento por los caminos vedados de la erudición y de la Historia, a costa de una sencilla hazaña de un grupo de muchachos chilenos que, inspirados en el noble sentimiento de la amistad, rescataron, después de una búsqueda abnegada y heroica, a un amigo perdido. Hazaña bien importante en verdad, en unos tiempos en que la amistad suele ser simple palabra, torcida y retorcida, para encubrir traiciones y felonías, y muy especialmente para “perder” y no para “encontrar” amigos.

¿Fulano de tal? ¡Oh sí, muy amigo mío! Nos queremos como hermanos. Claro que, en fin... Y luego de este “amistoso” preámbulo, lo que viene, ¡Santo Dios! Acerca del amigo queridísimo. Y menos mal si no va detrás un cheque sin fondos. Y como dice el refrán “de estos amigos líbrenos Dios...”

Pero ésta no es la amistad. La amistad es la otra; la que lo da todo sin pedir nada; la que defiende al amigo contra viento y marea, sin cobrarle ni recordarle la defensa; la que ofrece el consejo, el elogio, el sacrificio y el reproche, con la misma naturalidad con que ofrece el pan, la sal y la mano abierta, sin condiciones previas. La que practican algunos amigos viejos de vuelta ya de otras amistades políticas, literarias e ideológicas que, al perder su sentido humano, generoso y afectivo, dejaron de ser amistad, para ser simple relación de trato. Y la que practican las gentes jóvenes, como los amigos de Lautaro Rojas, en esa edad en que el amor familiar tiene variantes profundas y el otro amor aún no ha llegado; cuando los problemas afectivos suelen volcarse en la afinidad espiritual, en la amable confidencia y en un campo propicio a las limpias ternuras del alma, abierta como una rosa en primavera.

Pues, si no, ¿qué buscaba ese grupo de muchachos sencillos, recorriendo día y noche la ciudad y sus alrededores, sacrificando horas y días de su recreo y de su descanso? Buscaban, sencillamente, a un amigo perdido. Un amigo enfermo, que no podía valerse de por sí, y que necesitaba, para salvarse, del ahincado y generosos esfuerzo de sus amigos.

He aquí la amistad gloriosa como sentimiento superior al amor, y he aquí los amigos para quienes es valedero este viejo refrán: “Más valen los amigos en la plaza, que los dineros en el arca”.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de ...1949)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 28-01-2012 02:15
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SOTERRADOS NUN TÚNEL CHILENO (1944)
Os accidentes e derrubos de pozos nas minas chilenas ou túneles foi sempre algo habitual debido -en parte- as deficientes condicións de traballo.
Xa en 1944 RSP comenta esta desgracia no lugar de Puente Alto debido a "falta de respeto as vidas dos obreiros..."



27 de Enero de 1944

LA TRAGEDIA DE PUENTE ALTO


Por Ramón Suárez Picallo

El derrumbe de un túnel en Puente Alto aprisionando a siete obreros que en él trabajaban, dejándolos soterrados, seguramente muertos lentamente por asfixia o aplastados por la tierra desprendida, es mucho más que un mero accidente del trabajo; es, quizá, la consecuencia de esa habitual falta de respeto a las vidas de los obreros, dedicados a tareas peligrosas por parte de quienes tienen el deber técnico, material y moral de asegurarlas contra tales peligros. Hay por de pronto, un detalle espeluznante en las noticias que se refieren a la desgracia. Se dice por ejemplo en un diario de la tarde, que hasta dentro de ocho días no se podrán extraer los cuerpos enterrados por haber entre ellos y el exterior, gran cantidad de tierra y escombros; se los da por muertos pero se insinúa también que pudo haber en el centro del túnel, algún hueco donde podrían estar refugiados los obreros, muriéndose lentamente, por falta de aire, en espera de auxilio.

Es de creer que ni la Empresa, para la que se hacían los trabajos, ni los técnicos constructores de la obra, hayan dicho tal desatino, sobre todo, teniendo en cuenta que las víctimas tienen familias sumidas en la angustia que es de suponer, pensando que sus deudos puedan estar agonizando ocho días porque se ha desprendido mucha tierra; lo que debieron haber dicho y hecho es que, en las tareas del salvamento se emplean 100 hombres, mil hombres o 5 mil hombres, con todos los elementos necesarios, para rescatar a los infortunados de un momento a otro, partiendo de la obligada suposición, de que algunos o todos, están aún vivos y serán salvados.

En cuanto, a las autoridades, después de hacer todo lo posible –que lo hacen sin duda alguna– por rescatar a los obreros, vivos o muertos; deberán realizar una severísima investigación sobre las condiciones de seguridad o inseguridad de la obras y proceder en consecuencia de lo averiguado. No se trata de prejuzgar responsabilidades; pero se sabe, por universales y dolorosas experiencias, que en este género de catástrofes suelen intervenir en cuantía importante, la codicia, la falta de previsión y el ningún respeto a la vida y al trabajo ajeno. Ojalá que en el doloroso caso de nuestro comentario, no haya intervenido ninguno de estos factores.

Mientras tanto vaya con nuestro pesar por la desgracia el voto porque, lo antes posible, sean sacados del mortal encierro -¡ojalá que vivos!– los siete mártires del trabajo.

(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1944)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 27-01-2012 02:48
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RAMÓN SUÁREZ PICALLO E RAMÓN OTERO PEDRAYO EN AMÉRICA
Incluimos hoxe este arquivo sonoro no que interveñen Ramón Suárez Picallo e Ramón Otero Pedrayo. Foi gravado durante unha homenaxe realizada a este último.




Comentarios (0) - Categoría: RSP-A voz de Ramón Suárez Picallo - Publicado o 26-01-2012 00:21
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O CREGO BOMBEIRO
RSP comenta un incendio na cidade chilena de Cartagena -nos anos 50- onde ten un papel relevante o crego da localidade...


A fotografía -de 2008- corresponde a: Sociedad de Bomberos Voluntarios de Alberti(Buenos Aires-Argentina)



25 de enero de 1950


EL CURA BOMBERO


Por Ramón Suárez Picallo


Al pavoroso incendio producido en Cartagena concurrieron, con gran diligencia todos los equipos de bomberos de la comarca, desde Melipilla hasta todos los de la costa, pues la dotación local no era bastante para vencer el siniestro. Y, naturalmente, el de San Antonio, según nos dicen personas que estaban en el escenario del dama, se portó heroicamente luchando con el “voraz elemento” –como decían los cronistas de incendios de hace 20 años– y con la falta de agua para combatirlo.

Llamó especialmente la atención un personaje de la bomba sanantonina, por su vestimenta estrafalaria y rara, compuesta de manteo sacerdotal, y en la cabeza, en vez de bonete o teja, un tremendo casco bomberil. Era el cura párroco del simpático puerto, don Manuel Barros, alto, fuerte, con enérgica voz de sochantre, a cuyas ordenes obedecía, dócil y eficazmente, el bravo grupo de apagalumbres.

En efecto, don Manuel Barros es un sacerdote singularísismo, bondadoso, alegre y cordial y, a la vez enérgico y fuerte. Su iglesia, limpia, clara, llena de luz, es una de las más simpáticas de toda la costa chilena, llena por las tardes de arrapiezos que lo adoran y a los que él desasna en el intrincado texto de doctrina y de catecismo, regalándoles alguna vez manzanas y naranjas a los más avispados, y contándoles, de cuando en cuando, historias extraordinarias, entre místicas y aventureras, que los chiquillos escuchan alelados.

Conquistó nuestra simpatía a través de un niño español refugiado, de 8 años, hijo de pescador, un tanto herejote, que hablaba del señor cura como si fuese un gran amigo y consejero suyo: Tanto que el niño estuvo a punto de preguntarle si debía ir a pedirle a la abuela de la “Trini” –una encantadora niña de su misma edad, a la que ya le había echado el ojo– que se le guardase para novia, al regreso de un largo viaje.

Mas, con todo, no sabíamos que don Manuel fuese un gran bombero, condición que acreditó en el incendio de Cartagena, ante la admiración de muchas gentes que sólo lo concebían consagrado a Dios y echando bendiciones.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal día como hoxe do ano... 1950)
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BORRACHOS NAS PRAIAS CHILENAS (1950)

24 de enero de 1950

LOS BORRACHOS EN LA PLAYA


Por Ramón Suárez Picallo

El señor Alcalde de Cartagena, velando por el prestigio de las hermosas playas que ornan aquel maravilloso rincón en Chile, ha tomado severas disposiciones tendientes a evitar la nota trágica que ponen los ahogados allí, en casi todos los fines de semana. Supone el distinguido jefe edilicio en esos accidentes se deben en buena parte, a la ebriedad de los bañistas y turistas que allí concurren, a modo de injuria al paisaje y deshonra del turismo costero. De ahí que haya solicitado y obtenido del benemérito Cuerpo de Carabineros, su valiosa colaboración para que revise minuciosamente los vehículos en tránsito, en busca de chuicos, garrafones, frascos y damajuanas en cuyo líquido contenido hay mucho más peligro de ahogamiento que en las playas de aquellas riberas.

¡Tiene muchísima razón el señor Alcalde de Cartagena! Porque eso de irse a hacer playa, rodeado de los mismos elementos que envenenan los días y las noches de la ciudad, es antihigiénico, antiturístico y antiplayero. O como decía el otro: “Para ese viaje no hacían falta las alforjas”. Todo ello, aparte de que es muy desagradable, para un lugar balneario, tan plácido, tan amable y tan acogedor como lo es Cartagena, el registrar semanalmente una larga lista de muertos, procedentes casi todos de la capital, donde hay muy duras penas, habían ya sorteado la muerte por aplastamientos, de micros, autos, góndolas y demás artefactos mortíferos con que la Providencia castiga a los ciudadanos, quién sabe por que terribles pecados.

Por último, no hay nada más deplorable, más anacrónico, más paradójico, ni más incivil que un borracho en una playa.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de... 1950)
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EDOUARD HERRIOT

En outubro de 1932, visitaba Toledo o presidente de Francia Edouard Herriot. Na imaxe aparece cun grupo de persoeiros importantes na historia española. Xunto a Herriot (no centro), á dereita aparecen Manuel Azaña, Gregorio Marañón e Luis de Zulueta. Na esquerda de Herriot, Fernando de los Ríos e detrás de Azaña está Salvador de Madariaga...
Neste artigo, RSP fala do nomeamento de Herriot como presidente da Asemblea Nacional francesa en 1947, cargo que ostentou ata 1954.


23 de enero de 1947

EDOUARD HERRIOT


Por Ramón Suárez Picallo

Por una abrumadora mayoría, equivalente a la casi unanimidad, la Asamblea Nacional de Francia ha elegido su Presidente a Monsieur Edouard Herriot. En la organización constitucional de la Cuarta República, la Asamblea -Cámara baja y para los efectos de gobernar y legislar, casi Cámara única– es el eje político del Estado. De ahí la importancia del cargo de presidente de este organismo, tanta o mayor, que la del Presidente de la República.

El cargo, en estos momentos está además rodeado de tremendas dificultades, por la composición política de la Corporación y la aparición en ella de grandes fuerzas nuevas en la vida cívica de Francia, que poco o nada tuvieron que hacer en las instituciones de la fenecida Tercera República, hasta sus últimos años. Gravísimos y hondos problemas económicos, políticos, sociales, diplomáticos y espirituales, habrán de ser discutidos y resueltos por el Parlamento; y ello, a través de puntos de vistas distintos; y muchas veces opuestos, según la ideología de los grandes partidos que lo integran.

Quizá fueron estas circunstancias las que los diputados franceses tuvieron en cuenta para elegir Presidente a un parlamentario ilustre, que no pertenece a ninguno de los tres partidos de la mayoría que virtualmente gobierna el país: el Comunista, el Republicano Popular y el Socialista. Monsieur Herriot pertenece al viejo Partido Radical Socialista, que gobernó los últimos años de la Tercera República y que, en la Cuarta, tiene muy escasa influencia, a causa de sus enormes errores. Se salvaron de la catástrofe algunos de sus valores políticos morales y espirituales, que sobrepasaron los límites partidistas para ser figuras nacionales europeas y universales. Destaca entre ellos, solitario y magnífico por su grandeza, Edouard Herriot, el viejo alcalde de Lyon, ex Ministro, ex Premier y Presidente de la Cámara de Diputados de Francia antes de la caída de 1946, ocasión en que se opuso a los plenos poderes a Petain.

Escritor magnífico, historiador, humanista, demócrata vertical y francés hasta los tuétanos, es hoy, en la cumbre de su vida ejemplar, símbolo vivo y carnal del espíritu humano de la Francia que nunca morirá; de su buen sentido político y jurídico, de su cultura y de su tradición de Madre de los derechos del hombre.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1947)
Sobre Edouard Herriot
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CABALEIRO DE GALICIA (ISAAC DÍAZ PARDO)

Rosa Méndez Fonte publicou na web de Fuco Buxán este texto ao coñecerse o pasamento de Isaac. O mesmo texto aparece tamén no Diario de Ferrol do pasado día 6 de xaneiro.


CABALEIRO DE GALICIA




Por Rosa Méndez Fonte

Benquerido Issac, despois de tantas conversas, de tantos instantes compartidos en fraternal compaña, non agardes hoxe de min un adeus melancólico, nin unha ladaíña de mágoa. Hoxe, Isaac, coma sempre, só quero e teño para ti o meu profundo agarimo e a miña admiración sincera, porque sinto que segues estando aí, recio e forte, observando as mudanzas deste noso país cunha mirada entre carraxenta e magoada; qué pouco fai falla para desandar o conquerido despois de tanto esforzo común, cantos e cantas serían os que hoxe, se puidesen, virían das cinzas a berrar alto e forte a súa protesta. Bos e xenerosos que, coma ti, tentarían impedir este desmantelamento sociocultural e económico que semella aveciñarse a través dunhas mans inexpertas e incompetentes. Semella non ser casualidade que o teu último alento nos deixase o mesmo día en que dende Madrid se pretende, paseniñamente, dar marcha atrás a este proxecto dunha Galicia maior de idade, competente no seu e atenta ao porvir das súas xentes. Xunto con outros compañeiros da túa xeración, fuches para todos nós ese símbolo útil ao que mirar nos instantes en que é preciso levantar a cabeza sen medo para defender o que é noso, por historia e por dereito, por amor á nosa terra e por obriga ao noso pobo e ás xeracións futuras. E non che foi sinxelo noutros tempos, naqueles en que o anano alugapatrias campaba o seu desexo até os recunchos máis íntimos. Pero sempre estabas aí, en pé, con ese paso curto de longa travesía, sorteando con habilidade aos corsarios benmantidos e de sospeitosas voces. Home de empresa ?pero endexamais de presa? é curioso que nos últimos anos tiveses tamén que sortear a quen non comprendía os teus anhelos. Mais se venceron na primera batalla, non convenceron máis que a si mesmos; e novamente saíches victorioso e reforzado cos apoios de todos aqueles e aquelas que, á fin, falabamos esa mesma linguaxe na que o compromiso coa cultura desta terra ía por diante de calquera outro proxecto de carácter esencialmente económico. E aí están tamén os traballadores que che fixeron compaña ao longo de tantas décadas para falar de ti, nos seus xustos termos. Aí están tantos e tantas escritores e investigadores que saben do que digo. Aí tes hoxe tamén, atentos ao teu recordo, ás ducias de artistas galegos que te tiveron preto cando fuches preciso para eles. Aí están os teus nomeamentos e recoñecementos públicos ao longo de tantos e tantos anos, as rúas que por Galicia adiante levan o teu nome, sen que ninguén ouse a cuestionar que o teu recordo quede impreso nelas para o futuro. Poucas persoas son tan dignas coma ti para acompañarnos nesas ducias de espacios de tránsito compartido. Recórdaste? Ante calquera homenaxe sempre te amosabas sorprendido, con esa actitude de falsa modestia que a todos nos era familiar, e que agardabamos sorrintes, como sorrinte e fachendoso estabas ti, sempre agradecido. Benquerido Isaac, desde este Ferrol dos Traballadores, patria primeira do teu pai e lugar ao que sempre fuches benvido, quero hoxe, unha vez máis, enviarche una forte aperta (tensa aperta, como ti dicías). Onde estés, agárdanos, e entrementres non chegamos vai poñéndote á fronte dun recuncho dese espacio e organiza para nós unha patria libre, coas coordenadas de Galicia. Boa viaxe, Grande Mestre da Arte, Cabaleiro de Galicia e Señor de Sargadelos.

Rosa Méndez é Directiva da A.C. Fuco Buxán


O mesmo artigo no Diario de Ferrol
Artigo publicado en Fuco Buxán
Comentarios (0) - Categoría: ISAAC DÍAZ PARDO - Publicado o 22-01-2012 13:43
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