A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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MAHATMA GANDHI
O asasinato de Mohandas Karamchand Gandhi -un dos máis respetados líderes espirituais e políticos do século XX- a mans dun fanático hinduista, o 30 de xaneiro de 1948 provocou unha conmoción mundial.Tódolos medios de comunicación difundiron de inmediato tal magnicidio. RSP deixa ver no artigo o respeto e admiración que sentía polo Mahatma.
A pesares que Gandhi nunca recibiu o Premio Nobel da Paz, aínda que estivo nominado cinco veces entre 1937 y 1948. Dende 1964, o día 30 de xaneiro se celebra en España o Día Escolar da Non Violencia e da Paz (DENIP) en conmemoración do día da morte de Mahatma Gandhi,que despois tivo o resplado definitivo cando en 1993 a UNESCO recoñeceu a festa e a converteu no Día Internacional pola Non Violencia e a Paz.
Engadimos dous artigos máis: Un publicado uns días despois do magnicidio, onde RSP critica aos que se poñen a falar ou escribir de Gandhi sen ter os coñecementos axeitados e outro, un ano despois, cando se xuzga a morte aos causantes do mesmo e no que RSP opina que Gandhi non aprobaría esa decisión.


31 de enero de 1948

UNA BELLA VIDA Y UNA MALA MUERTE


Por Ramón Suárez Picallo

Pocas veces la pluma del periodista, por muchos que sean los años de su vida profesional, trazó líneas más cargadas de emoción y de angustia, que las que, en estos mismos instantes, están escribiéndose en las redacciones de todos los diarios del mundo, en torno a la bella vida y a la mala muerte del Mahatma Gandhi con ocasión de su alevoso asesinato, ocurrido hace unas horas en Nueva Delhi, la capital del Reino de su alto Espíritu y de su noble Apostolado.

Porque el venerable anciano, inmolado por la ira de un fanático, o por el delirio de un loco, o quizá por la trágica ola de violencia ciega y turbia que, en estos instantes, estremece a toda la humanidad con fuerza de huracán apocalíptico, era una de las más nobles, bellas y grandes figuras de la Historia de todos los tiempos. Si hubiese que hacer paralelismos, sólo Budha, Moisés, Jesús y Mahoma, serían par iguales suyos, como conductores, fundadores, apóstoles y santos. Con una diferencia de tiempo y de lugar, que enaltece aún más la jerarquía del Mahatma. Él enfrentó solo con plegarias y ayunos, a la más grande potencia de su siglo, hasta lograr de ella la Independencia de la India y sus pueblos bien amados; presenció dos guerras mundiales cuyas ideas y principios compartía por la razón y repudiaba por el sentimiento y en las que tuvieron que ser soldados, voluntarios o forzados sus compatriotas más queridos. Hijos de una cultura milenaria, madre de cien otras culturas filosóficas y religiosas, tuvo que acercarse a un mundo que le era espiritual y físicamente extraño, y tomar de él para su Patria, lo que había de bueno y de nuevo, por creador y por progresista; y, muchas veces, abanderado y jefe de una empresa tan ingente y fabulosa como era la de darle la Independencia a trescientos millones de almas y de cuerpos, pensó seguramente en la intimidad de su conciencia vivísima si por los beneficiados por su magno y generoso empeño, sabrían hacer buen uso del inestimable bien de la libertad que él quería darles como legado y como herencia, para siempre inalienable.

Más, todos estos hondos problemas, de sobrado volumen, fuerza y peso, como para apabullar y aplanar a otras gentes -físicamente más fuertes que Gandhi-, no hicieron mella en el gran espíritu del líder hindú, que los venció con la tenacidad bondadosa y optimista de su fe en la inmortalidad del hombre, y en la virtualidad milagrosa y taumatúrgica de sus ideas y de sus pensamientos, cuando se orientan hacia el bien del prójimo, leal y desinteresadamente.

Quédese para los cronistas, comentaristas y observadores políticos y diplomáticos, el hacer resaltar las posibles consecuencias de todo orden que pueda sobrevenir por la muerte del Mahatma, agravando la ya grave situación existente en la India, incendiada en iras, remota y misteriosa. A nosotros, que lo hemos admirado y reverenciado, nos cabe hoy sólo el deber de rendir nuestro espíritu, nuestra emoción y nuestro pensamiento, ante el cuerpo muerto del gran líder. Y recordar de él, la simbólica rueca casera, conque tejía, pacientemente, una bandera gloriosa que ahora le sirve de mortaja y de sudario; su figura física esmirriada, cativa y escuálida, como cárcel material de un grande y luminoso Espíritu, pugnando por elevarse a los planos inaccesibles de la bondad y de la belleza más puras. Y destacar el trágico contraste, entre su vida consagrada a la no violencia, a la armonía racial y religiosa entre sus conciudadanos, a la extraña maravilla de paz y de mansedumbre que significaba combatir la fuerza material con plegarias y ayunos, y su muerte violenta a manos de un pistolero. No sabemos las palabras justas con que estaba compuesta la oración por la paz –por la paz de todos, incluso por la de sus enemigos– que el santo hindú iba a pronunciar cuando fue asesinado: pero las presentimos en todo su hondo y trascendental significado: Eran el verbo de un Hombre lindando con la grandeza de un Dios y la verdad de un Dios, trocado en Hombre para redimir a un mundo.

¡Que de ambas las dos supremas jerarquías, tenía parte el mártir de Nueva Delhi, que acaba de entrar por la puerta grande y para siempre en el Reino de la Inmortalidad.

Por su bella vida, representativa del bien, y por su mala muerte, síntesis de la más triste etapa de la Historia del género humano, en la que se cumple agravado el dicho pavoroso: “En este caso, peor el hombre que el lobo”, porque se hizo a la vez y de un solo golpe parricida, fratricida, magnicida y deicida: Mató al padre, al hermano, al jefe y al santo.


(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o 31 de xaneiro de ... 1948)

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5 de febrero de 1948

DE LO MUCHO QUE NO SABEMOS.



Por Ramón Suárez Picallo

Acabamos de leer, con interés vivísimo el erudito y muy documentado comentario de Don Arturo Ossandón de la Peña, sobre “Motivos indostánicos y exégesis y rituales de sus cultos” publicados en estas mismas páginas de “La Hora”.

Y la lectura nos ha recordado lo que se cuenta que contestó Sócrates, cuando uno de sus discípulos le preguntó, en que consistía su gran saber: “En saber que no sé nada”, dícese que dijo como respuesta, el gran filosofo griego.

Porque efectivamente a la vista del trabajo del señor Ossandón, todas las agencias informativas del mundo y la mayoría de los comentaristas, que, hablando de la vida y de la muerte de Gandhi, quisieron meter baza en la leyenda, la historia, la religión, la filosofía y hasta el lenguaje esotérico que forman la espiritualidad –para nosotros inaccesible- de la India, quedan poco menos que a pan pedir por su petulante y enciclopédica ignorancia acerca del tema que quisieron tratar, algunos incluso con pretensiones exhaustivas.

Y lo peor del caso es que quienes de tal manera entraron a saco en el campo, para ellos vedado y desconocido del espíritu y del pensamiento hindú que sintetizaba en su vida, en sus gestos y en sus oraciones, en sus dichos y en sus consejos, ese gran Apóstol asesinado en Nueva Delhi, creerán que con sus errores, mistificaciones y erudición trabucada han “ilustrado a la opinión pública”.
¡Así anda ella de ilustrada! No reza con ellos la sapiente y modesta respuesta socrática consistente en saber que nada sabía.

Por nuestra parte felicitamos por su bello trabajo al señor Ossandón de la Peña, y le aseguramos que al leerlo, quedamos maravillados y asombrados de las muchas cosas que no sabemos, y que de verdad nos gustaría saber.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 5 de febreiro de ... 1948)

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12 de febrero de 1949

¿QUÉ DIRÍA GHANDI?


Por Ramón Suárez Picallo

Un tribunal hindú reunido en Nueva Delhi ha condenado a muerte en horca vil, a los asesinos de Mahatma Gandhi. Otros acusados de pertenecer al partido político que organizó y dirigió el alevoso asesinato del apóstol y del santo de la India nueva, fueron a su vez, condenados a otras penas menores, pero todas ellas graves.

No es del caso evocar aquí la excelsa figura del gran líder; ni su vida ejemplar dada por entero, en pensamiento y en acción a su patria y a su pueblo; ni las circunstancias que rodearon su muerte impresionante, a manos de un fanático y magnicida; ni tampoco la consternación universal causada entre todas las gentes de bien, por el hecho tan repugnante como estúpido de matar a un santo mientras estaba orando.

Pero es muy del caso preguntar: ¿Qué opinaría, si pudiese saberse su opinión, el propio Gandhi de la sentencia que condena a morir en la horca a sus asesinos? Estamos seguros de que reprobaría el fallo, como contrario a su doctrina de amor universal, incompatible con toda clase de violencia, destinada a corregir un mal con otro mal. “El criminal muere y se repite el crimen”, decía un ilustre poeta en alegato inmortal contra la pena de muerte. Y eso mismo diría Gandhi si pudiese hablarles a los magistrados de Nueva Delhi, antes de emitir su tremenda sentencia.

Y además, es una lástima y un error hacer un mártir político –y lo harán- del asesino que mató a mansalva a una de las más grandes figuras humanas de todos los tiempos históricos, sólo comparable a la de los grandes maestros Fundadores y Libertadores de pueblos: Moisés, Buda, Jesús, Mahoma y Abraham Lincoln.


(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o 12 de febreiro de ... 1949)
Asasinato de Gandhi na Vanguardia
Biografía de Gandhi
Asasinato de Gandhi no ABC
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JESUS GURIDI
Por mor de recibir o Primeiro Premio no Concurso de Música en España no ano 1949, RSP escribe este breve artigo sobre o músico vasco, no que conta como o autor da zarzuela "El Caserío" -estreada no pazo da Zarzuela de Madrid en 1926- adicouse tamén a estudiar e recopilar o floklore galego e musicou outra zarzuela de temática galega "A Meiga" da que incluimos a romanza de Ramón.


30 de enero de 1950

UN GRAN MUSICO VASCO


Por Ramón Suárez Picallo

Don Jesús de Guridi ha obtenido el Primer Premio en el Concurso Nacional de Música, de España, correspondiente a 1949. Es el Maestro Guridi un eminente músico vasco el primero en el país, después de muerto, prematuramente, el autor de “Las Golondrinas”, Usandizaga; el pueblo vasco no ha producido muchos músicos, igual que el pueblo gallego, ambos ricos hasta la opulencia en temas populares de música y danzas entrañablemente suyas. El pueblo es allí el gran compositor desde siempre. Y por eso, no han florecido grandes maestros.

El Maestro Guridi, pese a ello, hizo prodigios en el arte de vestir y revestir los inmortales temas del folklore éuskaro. Compuso preciosas cosas corales, especialmente para grupos de niños cantores, y dirigió con gran eficiencia varios orfeones. Se inmortalizó como cultor de la música vernácula con su zarzuela “El caserío”, estrenada en Buenos Aires en 1928, por una compañía dirigida por él mismo. Jamás el famoso “Zortziko” alcanzó mayor gloria que en el dúo cómico “Chiquillito Arrigorri” de “El Caserío”.

Poco después se estrenó en el mismo teatro y con el mismo elenco, una zarzuela suya de tema gallego, titulada “La Meiga” (La Bruja). Guridi es además de compositor y director, un gran organista, técnico en instalación y reconstrucción de ese noble instrumento. En tal carácter fue a Galicia llamado por los abades de los Monasterios benedíctinos de Samos y Lérez. En ellos halló un maravilloso archivo de música popular que databa de los siglos X, XI y XII. El músico vasco quedo cautivado, cuando el Padre Luis Fernández, le mostró su gran tesoro lírico, entre cuyas piezas estaba la primera versión de la “Salve Regina Mater” – escrita como se sabe, por San Pedro de Mezonzo, obispo de Santiago de Compostela en los tiempos de Almanzor– junto con más de mil canciones de oficios, de estados de ánimo y de paisajes. Guridi y el Padre Luis, se fueron a recorrer Galicia; sus romerías, sus procesiones y sus leyendas, enriquecieron el caudal del gran músico. De todo ello salió “La Meiga”, que es, con “Maruxa” de Vives, la más rica aportación lírica de Galicia a la inmortal zarzuela española y con igual significación que tuviera “El Caserío”, a modo de aportación vasca.

Merece, pues, don Jesús de Guridi –apóstol de la música– el alto galardón que le ha sido conferido.


Outra biografía de Guridi pola Orquesta e Coro da Comunidade de Madrid
Biografía y obras de Guridi
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AUGUSTO D´HALMAR
O pasamento do escritor chileno Agusto D'Halmar o 27 de xaneiro, fai que RSP escriba este sentido obituario do amigo polo que manifesta un profundo afecto. Uns días despois, adicaralle un segundo artigo -que incluímos de seguido- no que conta una curiosa anécdota que lle aconteceu a D'Halmar durante a sua estadía na cidade de A Coruña.



29 de enero de 1950

PALABRAS ESPAÑOLAS
PARA AUGUSTO D’HALMAR


Por Ramón Suárez Picallo

Augusto D´Halmar;
Gran Señor de la Palabra;
Maestro ingente de la gracia de nuestro Verbo:
Oteador amoroso de nuestros paisajes;

Viajero de nuestros caminos, con el alma empapada de emoción peregrina; Exégeta genial del cuerpo y del alma de España; Glosador nunca igualado de la eternidad de su espíritu en el tiempo y en el espacio.

Gran señor de las generosas amistades, así en las horas de la esperanza alegre, como en las de los grandes desconsuelos y desamparos.

Para ti, Augusto D´Halmar, quisiéramos tener hoy a mano a todo el rico caudal de palabras laudatorias del idioma para componer con ellas un responso emocionado sobre tu cuerpo muerto.

Mas ello no es posible. Las palabras no se nos vienen a los puntos de la pluma. Se nos quedan atravesadas en el corazón y en la garganta, atajadas por el sollozo angustiado, ante la marcha definitiva del maestro, del amigo y del compatriota; doblemente compatriota, por haber nacido y muerto en Chile, y haber vivido, amado y sentido en España como un español más sobre sus tierras y bajo sus ciclos.

Y por no poder decirte nada, ni siquiera te decimos descansa en paz; por que la vieja y manida frase de circunstancias, sería un agravio inmerecido a tu espíritu viajero, que ahora desprendido de su envoltura mortal prosigue sus andanzas, en busca de metas ideales sin principio y sin fin.

Sólo podemos afirmar que España viste hoy de luto por la muerte de su más ilustre hijo adoptivo. Madrid y la Cibeles; la Puerta del Sol y Alcalá; Lavapiés y Recoletos, evocan al viejo transeúnte de alba y erguida cabeza, envuelto en noble capa de paño pardo mirando a las estrellas de su alto firmamento. Y hasta los cuadros del Padro, los Otecos, los Murrillos, los Velásquez y los Goyas, recuerdan al conmovido visitante que los inmortalizó en prosas tersas y graciosas, hechas a buril por pluma. Y las torres y las campanas de las ilustres catedrales, desde la Giralda de Sevilla a la Berenguela de Santiago, tiene al filo de esta medianoche, para Augusto D´Halmar, su insigne glosador, solemnes baladas de ternura. Y las niñas de Galicia, “con carne de espumas y ojos de ópalo”; y las de Andalucía, olientes a jazmín y clavel y las de Madrid, que eran para él sal y sapiencia, hechas donaires y donosuras, lloran como río por el poeta que las inmortalizó en la magia de sus prosas y de sus versos. Y los alfareros de Talavera de la Reina, las tejedoras de encajes de Almagro, y los mercantes y navegantes del Noroeste peninsular, recuerdan también al glosador de sus trabajos bailados y cantado como en las fiestas de la vieja y jocunda paganía helénica.

Y nada más, querido Maestro. Las palabras siguen fallando y no encontramos más que las necesarias para decirte adiós. Y para pedirte que nos guardes un buen pedazo de la heredad donde ahora moras, para seguir hablando contigo de España, de su espíritu, de su arte y de su eternidad en el tiempo y en el espacio.

¡Hasta pronto, maestro y amigo Augusto D´Halmar!.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 29 de xaneiro de ... 1950)

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6 de febrero de 1950

UNA ANÉCDOTA ESPAÑOLA DE AUGUSTO D´HALMAR


Por Ramón Suárez Picallo

Augusto D‘Halmar vivía en A Coruña, en la casa de una familia amiga que le tenía como huésped de honor.

En la casa había dos niños, de 8 y 10 años, que adoraban al escritor; él les contaba historias fabulosas de viajes por mares ignotos, todos llenos de piratas, y en cuyas riberas había elefantes blancos.

D’Halmar salía con los niños al jardín de San Carlos, el jardín más bello y más romántico de Galicia, en el centro del cual hay un sarcófago de mármol purísimo, con un cerco de mirtos y un letrero dorado que dice: “sir John more, Britanicus dux”. Allí están los restos del gran guerrero ingles, segundo de Wellington, muerto en la batalla de Elviña defendiendo la ciudad la ciudad frente a las huestes napoleónicas. El jardín esta situado en una altura que domina la bocarria de las dos Marolas, el castillo de San Antón y las bellas playas de Riazor y Berberiana. Debruzado en la gran balconada sobre el mar del Orzàn, D’Halmar explicaba a los chiquillos, que le llamaban padrino, cosas extraordinarias sobre las palabras “britànicus” y “Dux”.

De regreso de uno de esos paseos con los niños, al llegar a casa, se encontraron con una gran sorpresa. Una familia amiga de D’halmar, que vivía en una aldea próxima, le había mandado un hermoso cabritillo de un mes, blanco como un copo de nieve y juguetón como un niño, con la santa intención de que se lo comiera asado al horno, adosado con patatas nuevas y guisantes de la sazón. Ver el dulce animalito y enamorarse del, tanto D’Halmar como sus ahijados, fue cosa de instantes. Lo colmaron de caricias y lo bautizaron con el nombre onomatopéyico de Be. Al día siguiente, los chicos, en vez de ir al paseo habitual, se fueron al mercado Juana de Vega a recoger berzas, zanahorias y lechugas, para alimentar debidamente al nuevo huésped. Y por si eso fuera poco, se lanzaron sobre el pasto verde de los jardines del relleno, dejándolos a medio pelar, con gran consternación, indignación y asombro de los guardias municipales, empeñados en llevar al “cagarròn” (vulgo calabozo del ayuntamiento) a los “vándalos” de la yerba pública.

A todo esto se acercaba el día de San José, festividad clásica en Galicia y cuyo plato de fondo es el cabrito asado. La víspera, los amigos y protectores del cabritillo Be descubrieron que no estaba en el lugar donde ellos lo habían alojado. Lo hallaron en los aledaños de la cocina, atado a un palo, lloroso y entristecido, como presintiendo su trágico fin, mientras la cocinera, una terrible mujerona gorda y mal agostada, afilaba en una piedra de muela el cuchillo matachín y pavoroso. Los chicos se dieron cuenta en el acto de la tragedia en ciernes. Uno de ellos se abraza a la cocinera asesina, cubriéndola de injurias, mientras el otro subía como una exhalación las escaleras, hasta llegar a la habitación donde Augusto D’Halmar leía “Follas Novas”, de Rosalía de Castro.

¡Padrino!, ¡Padrino! Van a matar a Be. Tenemos que salvarlo, querido padrino, gritaba angustiado el chiquillo. El gran escritor salta de su sillón de mimbres y bajo a la cocina, para tomar cuenta y razón de lo acaecía. Le hizo un guiño a la fámula, y declaro con su incomparable voz, grave y solemnemente:

-Be, esta bajo mi protección y ¡guay de quien se atreva a tocarle ni a uno solo de sus blancos pelos! Los niños aplaudieron a rabiar el gesto magnificente y protector del poeta amigo; pero, por si acaso, se llevaron a Be a su habitación, montándole guardia permanente. al filo de la medianoche, en secreto riguroso, Augusto D’Halmar y los chiquillos sacaron a Be de la casa y lo llevaron a una finca próxima, donde vivió muchos años triscando cardos, madreselvas y zarzamoras.

Esta deliciosa anécdota, rigurosamente cierta, la contó un poco desfigurada Augusto D’Halmar en sus ultimas crónicas sobre Galicia, publicadas precisamente en “La Hora”. Falta en la narración del gran artista un dato muy importante: que él le entrega a la cocinera treinta pesetas para que con ellas comprase otro cabrito con que reemplazar al salvado en la mesa del día de San José.


(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o 6 de febreiro de ...1950)

Ámbolos dous artigos están tamén recollidos na antoloxía La Feria del Mundo publicado polo CCG no ano 2008.
Outra biografía, fotos e bibliografía de A. D´Halmar
Biografía de Augusto D´Halmar
Referencias de A. D´Halmar no Anuario Brigantino
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FOTOGRAFÍAS DE EDWARD STEICHEN
RSP comenta neste artigo un album fotográfico dun dos grandes fotógrafos do século XX o gran artista Edward Steichen (1879-1973)e que na època en en se escribiu o artigo era membro do exército de EE.UU. sobre distintos aspectos e lugares da nación americana e do que tamén sinala outras coñecidas exposicións ou albumes.
No verán de 2008 o Museo Reina Sofía albergou unha magna exposición de Edward Steichen.



28 de enero de 1944

IMÁGENES DE UNA NACIÓN EN GUERRA


En forma de revista, con el título “Hacia la Victoria”, la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos, ha puesto en circulación un bellísimo álbum de fotografías –visión de una nación en guerra– preparado por el Museo de Arte Moderno de Washington, bajo la dirección del Teniente Comandante Edward Steichen.

Es un poema, casi sin palabras, de Fe, de Esperanza y de Optimismo en el que la imagen parece brotada de las palabras de un canto de Walt Withman. Arranca del paisaje primigenio de las tierras vírgenes, donde trotaban los búfalos a miles; pasa por el piel roja, vencido por las infinitas mareas de los pioneros blancos hacia los largos ponientes, en busca de tierra; y llega al mar de espigas de trigo, inmenso tendal de oro que se trocará en pan, renovador de la vida, ante la risa abierta de las gentes campesinas, en la era jocunda, frente al establo y la granja opulenta de bienes.

Y después de la visión rural, el nacimiento de las ciudades campesinas y ribereñas, con los hogares sencillos, la Iglesia y la Escuela, que también elaboran y gestan su cosecha: una humanidad juvenil, limpia y curiosa, de la que han de salir los paladines de la libertad, amor de los amores de los pueblos grandes y dignos; los libros, la tierra y la fe, últimas y mejores esperanzas del mundo.

Luego, más tarde nueva transformación de campos y ciudades: retumba el potente canto de los duros hierros y aceros: represas, usinas, plantas eléctricas, fundiciones, fábricas, puentes, astilleros, minas, torres y rascacielos, surgen como por milagro. La nación, dinámica, vital, poderosa, orgullosa de su nivel de vida, y vigilante del legado de los Padres, que le mandaron vivir con justicia y en libertad, con gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, para siempre jamás.

Hasta que un día, las fuerzas del Mal irrumpieron violentamente contra todo derecho y contra toda justicia, la vida normal y pacífica de los pueblos honestos y laboriosos. Hombres y naciones fueron sometidos y opresos; arrasadas ciudades y campos sembrados; fueron menospreciadas las leyes humanas y divinas. Querían la guerra, las fuerzas del Mar, y, ¡por Dios!, que la tuvieron. La guerra justa, en defensa de preciados patrimonios, que era menester guardar y defender, al costo de la vida y de la sangre.

Y la gran nación, esforzada en los nobles menesteres creadores de la paz, se puso de pie y centuplicó sus fuerzas para la guerra. Sus hombres y sus cosas salieron para remotos continentes, por el aire, por el mar y por la tierra, en sus veloces máquinas de maravilla, nacidas en las tierras vírgenes, donde otrora hacían cabalgata los potros salvajes y los búfalos por millares.

Y los robustos muchachotes, rubios y morenos, trigueños y pardos, salidos del gran crisol de razas, criados para vivir la vida plena, allá se fueron, al Asia y al África, a la Europa y a la Oceanía, bajo la advocación de sus banderas de barras y, estrellas, a darle cara a la muerte y a la gloria. Los que retornen, traerán verdes laureles y en el corazón la alegría de haber contribuido a salvar los valores morales y espirituales de la Humanidad, puestos en peligro en una hora aciaga. Y los que no, jamás, serán olvidados, por lejano que esté el lugar de su postrer reposo. Por los unos y por los otros, se leerán, mañana, en las páginas de la Historia, estas hermosas palabras, que cierran con broche de oro el álbum comentado: “América, tu simiente de destino ha dado fruto multiforme; páginas de duro trabajo, penas y sufrimientos; ardua lucha de hombres de roble y mujeres de gráciles torsos; seguirán viviendo, padres y madres de soldados, marinos, pilotos, campesinos y obreros; después, los hijos ocuparán el puesto, porque el mañana es de los niños de hoy”.

Tales cosas, hemos visto y sentido, hojeando la primorosa colección de fotografías de “Hacia la Victoria”. Digamos, de paso, que supera en belleza, en grabado y en interés bibliográfico, a cuanto habíamos visto hasta ahora, y, entre otros hermosos alardes editoriales, conocíamos “En Guardia”, cuya colección es, quizá, lo mejor que se ha publicado en el mundo, durante lo que va de guerra. Los amantes de la hemeroteca habrán de buscarla, en días futuros, como se busca un tesoro y como un estimable documento gráfico de la magna guerra de todos los tiempos.

“Hacia la Victoria”, destaca un detalle interesante: El hombre, la mujer, los niños; es decir, la criatura humana, trabajando, cantando, riendo o sufriendo, como tema principal, queriendo sin duda significar que eso es –la criatura humana- el motivo principal y la finalidad última de este ingente esfuerzo de América y del resto del mundo democrático. Teníamos ya el alma y los ojos fatigados de ver máquinas, máquinas y máquinas, en periódicos, en revistas y en películas. Preferimos estas visiones de tierras y de hombres, que las humanizan con su presencia y con su esfuerzo.

Ojear “Hacia la Victoria”, nos facilitó, en tal sentido, un placentero descanso espiritual y nos trajo buena dosis de optimismo; agradecemos, por eso, el atento envío, del que dejamos, en estas línea, acusado el recibo.


(Artigo publicado no xornal La Hora, o 28 de xaneiro de... 1944)
Edward Steichen no Reina Sofía en 2008
Maís sobre Edward_Steichen
Edward_Steichen
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 28-01-2010 01:53
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FALANDO DE CHILE LEMBRAMOS GALICIA
Dos vintecinco anos de exhilio por distintos países hispanos, dezaséis residiu RSP en Chile; velahi o cariño que demostra hacia o pais que o acolleu e no que acada o sustento como periodista. Hai moitos artigos adicados a Chile. Neste que presentamos comenta unha exposición fotográfica sobre o país co fin de difundir e promocionar a paisaxe, o mar, as montañas, as persoas e os seus traballos, as costumes, as vilas e cidades, as tradiccións e o pasado e o presente. Lembra as suas viaxes polo país e rememora a visita a illa de Chiloé que tanta morriña e saudade deixa nos galegos que a visitan. Completamos o artigo cunha conferencia que impartiu en Bos Aires que transcribiu Lois Pérez Leira e aparece recollida nas páxinas 415-421 coas que remata o libro La Feria del Mundo e ao que se pode acceder dende esta páxina.


27 de enero de 1949

EL PAÍS DONDE VIVIMOS
UNA BELLA VISIÓN DE CHILE


Por Ramón Suárez Picallo

En los grandes patios colaterales con el salón de honor de la Universidad de Chile, está exhibiéndose, hasta el día 30 del corriente mes de enero, una magnífica exposición de fotografías, y documentales, de todo el territorio de la República. La muestra es patrocinada por los muy meritorios Servicios de Difusión Cultural de la Universidad, a base de piezas de sus archivos propios y de la aportación privada del señor Carlos Keller. Lleva los siguientes títulos: “Imagen Geográfica de Chile (El país donde Ud. Vive)” y es, efectivamente, eso: una bella visión de imágenes de la Patria, elevadas a la jerarquía de arte y de documento, a través de la lente de varios excelentes artistas fotógrafos. Está dedicada, modestamente, a los alumnos y profesores extranjeros que asisten a los cursos de la Escuela de Verano, que deseen conocer a Chile en sus más hermosos aspectos: el paisaje, de tierra y mar y de los lagos y cordillera: las personas que lo humanizan con trabajos, sus costumbres y sus tradiciones y los núcleos de población, villas y ciudades que hablan del pasado y del presente histórico chileno en relación con el progreso en sus múltiples manifestaciones.

La iniciativa no puede ser más acertada para completar el recuerdo, las enseñanzas y los afectos, que sin duda llevarán de aquí los distinguidos huéspedes universitarios, que están conviviendo unos días fugaces con los hombres y las instituciones más representativas de la cultura y la espiritualidad chilenas. Pero lo es aún más, en lo que ella concierne a la oportunidad de conocimiento que les ofrece a los chilenos de aspectos de su propio país y que les son desconocidos a muchos centenares de miles de ellos.

En ambos sentidos, la magnífica exposición a que nos referimos, constituye un perfecto broche de oro a los ya famosos cursos de temporada, que alcanzaron este año un éxito insospechado.

EL HOMBRE Y SU PAISAJE

Hemos ido tres veces en dos días a los salones donde Chile se ofrece a los ojos curiosos del visitante, en una visión de paisajes perfectos en todo cuanto el paisaje dice relación con el espíritu del hombre. Hace unos 28 años, hemos visto “con nuestros propios ojos”, algunos de los bellos rincones que allí aparecen. Punta Arenas, Aysén. La desembocadura laberíntica del Estrecho sobre el Pacífico, y una buena parte de la zona de Los Lagos, viniendo desde “la otra” Patagonia. Más tarde, en 1942, hicimos el viaje por tierra, desde Santiago a Puerto Montt y de éste a Santiago, con el consiguiente “salto” a Chiloé, la antigua Nueva Galicia unida a nuestros mejores recuerdos por su nombre, por su geografía y por su paisaje; por sus costumbres y sus tradiciones, que hacen del hombre y de la tierra un solo ser consubstanciado en lo absoluto, en la vida y en la muerte, en la poesía, en el trabajo y en la leyenda. ¡Los vagarosos atardeceres sobre las rías de Chiloé, con su hálito místico–panteísta de la “pensión” que también se llama “morriña” y “saudade” son el más vivo recuerdo de nuestros viajes a Chiloé!

Allí, y en los otros aledaños sureños de este largo país, verdes, jugosos, fecundos y humanizados, hemos aprendido a develar el extraño misterio que tanto le dio que hablar a nuestro amigo Blanco Amor: el misterio que es en la América de nuestros días la sencilla, llana y naturalísima hospitalidad del hombre chileno, fluyente de su espíritu como el agua fluye de un manantial. El norte y el noroeste de nuestra península, con forma de piel de toro, están allí tan transplantadas con el hombre y el paisaje, como si fuesen traídos adrede en un barco de legendaria aventura.

Así como en los dos nortes , el Chico y el Grande hemos hallado la raíz andaluza, clara y nítida, en la facundia, el ingenio y la gracia simpática que se perpetúa en el humilde nortino de Chile, siempre dado a la alegría extrovertida.

BEBERÁS EN TU COPA

Todas estas y otras muchas reflexiones y evocaciones, nos han sido sugeridas por la visión de Chile, ofrecida en los salones de su Universidad, en una exposición de fotografías. Por causas que no es del caso examinar aquí, pocos son los chilenos que pueden conocer en forma directa -el país es muy largo y los recursos muy cortos- estos prodigiosos y santos lugares de su nación. Pero en este caso, el arte casi supera a la naturaleza; y por eso pueden y deben verlos, aunque sea reducidos a una mínima dimensión física, sin perder belleza ni fuerza evocadora.

Y, sin duda alguna sentirán, como la hemos sentido nosotros, una honda emoción estética, un sentimiento de elevado orgullo, y un fuerte aliento de optimismo, ante el letrero que dice: “éste es un país donde usted vive” y que puede complementarse con esta famosa frase: “ésta es tu copa y beberás en ella, porque, rica o pobre, de tosco vidrio o de fino cristal, ¡es tuya!
Discurso a Chiloé ( por RSP)
Datos sobre a Illa de Chiloé
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 27-01-2010 01:17
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XUBILACIÓNS NOS ANOS VINTE. Suárez Picallo, sindicalista na Arxentina (6)

RS(Picallo) levaba uns dez anos como emigrante na Arxentina desenrolando os mais duros traballos entre os mariñeiros pero era xa un lider sindical que loitaba contra o reximen capitalista que estaba para expoliar aos obreiros.Así afirma: "Para los marxistas, para los que sabemos el valor de la democracia burguesa, para los que afirmamos que sólo la Revolución destructora de todo el sistema capitalista puede sacarnos de nuestra condición de desposeídos del producto de nuestro trabajo, estas comprobaciones son viejas. está para explotar e expoliar ao mundo obreiro..." para rematar dicindo : " No queremos limosnas, no señor. Queremos, exigimos justicia. El producto íntegro de nuestro trabajo es la única recompensa que aceptamos. Y esto no han de dárnoslo ni el Estado burgués ni sus instituciones anexas, cancerberos del capitalismo, nuestro enemigo. Esto lo hemos de exigir y obtener nosotros con nuestro esfuerzo, cuyos efectos revolucionarios quieren aplastar con una adormidera, como la ley de jubilaciones, como cualquier otra ley que los filántropos de la burguesía nos otorguen..." Todo un desafío.



¿UNA LEY DE JUBILACIÓN?
(1)

Según insistentes rumores, los obreros marítimos tendremos jubilación. Y según impresiones recogidas en el campo de los interesados, aún hay quien cree que un proyecto o una ley en ese sentido puede favorecer a la numerosa familia marinera.
Quienquiera que sea el autor o los autores del proyecto o de la ley de marras, no lograrán convencernos de los beneficios que pueda reportarnos a los que dentro del actual sistema social estamos condenados a ser parias, por más leyes que las instituciones típicas de la democracia burguesa –parlamento– quieran endilgarnos.
Hemos estudiado lo bastante para saber que mientras no sea transformado en su esencia misma el régimen capitalista de propiedad privada en un régimen de propiedad colectiva, nuestra condición de expoliados del producto de nuestro trabajo no cambiará fundamentalmente. La experiencia nos convenció de que cualquier reforma, cualquier ley o cualquier proyecto, por obrerista que parezca, en su fondo, no es más que un medio de mantenernos maniatados al armatoste capitalista, tratando de endulzar la amarguísima píldora de una explotación ilimitada. Mas esos proyectos y esas leyes sirven a las mil maravillas para matar en nosotros el espíritu de lucha que nos permita mantener encendida la tea de la lucha de clases, a la vez que convierte a muchísimos trabajadores en conservadores del actual estado de cosas, creyendo, los muy ingenuos, que por el hecho de que a los 20 o más años de trabajos, tengamos una jubilación problemática capaz de salvarnos de la muerte, después de haber dado vida a las arcas de los amos.
La burguesía comprende que su reinado toca a su término por la acción tesonera de la clase productora que con todo ahínco brega por conquistar el mundo. Y esta convicción de la burguesía la lleva a practicar aquella máxima de que, antes de perder todo el cuerpo, es preferible perder un brazo. Tal es el significado de las pretendidas leyes obreras, cuyo resultado es mantener al proletariado esperanzado en las instituciones capitalistas.
Por algo el canciller Bismart [sic: Bismarck], el más hábil político burgués del siglo XIX, cuando comprobó que el socialismo progresaba en Alemania ideó su famoso “Seguro Social” –del que el diputado Bunge copió su proyecto–, convencido que con ello pegaba a la nueva doctrina y a su poderío el más certero de los golpes. En efecto, la legislación obrera alemana fue la más eficaz adormidera del proletariado de ese país, hasta el punto de que todas sus instituciones obreras –a excepción de la fracción comunista– han servido de auxiliares valiosos a la burguesía para no desaparecer, y fueron a la vez los más sólidos puntales de la república burguesa frente a los vigorosos empujes de los verdaderos revolucionarios, que querían no sólo cambiar la forma política de gobierno sino cambiar completamente todo el sistema económico-social, suprimiendo la propiedad e implantando en su lugar la propiedad comunista. Fueron los sindicatos obreros reformistas y los social-patriotas imbuidos de ese concepto de las reformas-adormideras los que salvaron a la burguesía del imperio germánico de su inevitable caída.
Para los marxistas, para los que sabemos el valor de la democracia burguesa, para los que afirmamos que sólo la Revolución destructora de todo el sistema capitalista puede sacarnos de nuestra condición de desposeídos del producto de nuestro trabajo, estas comprobaciones son viejas. Sabemos que el Estado es una institución surgida para defender los intereses de la clase privilegiada en contra de los intereses de la clase desposeída y que, por lo tanto, toda actuación de ese Estado –mientras subsistan los intereses que le dieron vida– no puede ser otra que la de defender los intereses de nuestros enemigos. Atribuir al Estado y a sus instituciones otra función, por ejemplo la función de árbitro componedor entre los intereses de ambas clases en pugna, es pecar de ingenuidad y de tontería suma.
¿Armonía entre obreros y patrones? Brava armonía la que puede haber entre la víctima y el victimario, entre el lobo y el cordero.
Pueden hacerse, con referencia a la ley de jubilaciones, argumentos de carácter sentimental. Hablar de la vejez, de una casita, de una pensión, etc. Valiente cosa. Después de estrujarnos durante treinta años, después de convertir en oro nuestros pulmones, después de aplicarnos la ley social, después de explotarnos escandalosamente, nos prometen una desgraciada limosna que nos permite un entierro relativamente decente. Nos importa el mundo antes del entierro. Esto nos hace recordar la filantropía de Robles, “que hizo un hermoso hospital, pero antes hizo los pobres”.
No queremos limosnas, no señor. Queremos, exigimos justicia. El producto íntegro de nuestro trabajo es la única recompensa que aceptamos. Y esto no han de dárnoslo ni el Estado burgués ni sus instituciones anexas, cancerberos del capitalismo, nuestro enemigo. Esto lo hemos de exigir y obtener nosotros con nuestro esfuerzo, cuyos efectos revolucionarios quieren aplastar con una adormidera, como la ley de jubilaciones, como cualquier otra ley que los filántropos de la burguesía nos otorguen. No imploramos caridad, exigimos justicia. Y la justicia no se mendiga, se exige.

(Artigo recompilado por Hernán Díaz e publicado no Boletín Oficial do Sindicato "Unión de Cocineros, Mozos y Anexos de a Bordo" o 30 de outubro de... 1922 en Buenos Aires e publicado no seu libro editado en Buenos Aires no ano 2008 "Ramón Suárez Picallo. Años de formación política".)


(1) Boletín Oficial del Sindicato Unión de Cocineros, Mozos y Anexos de a Bordo, nº 5, 30 de octubre de 1922, pp. 10-11. El artículo no está firmado, pero sabemos por los debates de 1924 que fue escrito por Ramón Suárez (véase la Introducción). Fuera del problema jubilatorio, el hecho de que alguien que pregona su ideología marxista, como se observa en el texto, pueda escribir en este boletín sin firmar da cuenta del papel central que le cabía al grupo comunista en esta organización.(Anotacións realizadas por Hernán Díaz)

A Unión Sindical Arxentina e as xubliacións
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 26-01-2010 02:42
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A BOMBA DE HIDRÓXENO

Esta é unha foto tomada nas probas da primeira bomba de hidróxeno, levadas a cabo na Polinesia Francesa en 1968 (fixéronse antes xa outras probas con esta bomba no ano 1952 no océano Pacífico).
RSP foi un home de Paz, un pacifista convencido; un loitador sí, que buscou sempre defender os dereitos dos menos favorecidos contra a opresión e abuso do poder. Da sua pluma sairon palabras críticas que denunciaban a prepotencia ou a intolerancia pero sempre respetuosas. Trala experiencia das guerras e loita fratricida que viviu e finalizadas estas, ve como moitasban nacións seguen a armarse con artefactos tan poderosamente daniños e dantescos que sitúan ao home e ao planeta no borde da destrucción total. Neste breve artigo fai un chamamento na procura doutros camiños para a Paz.


25 de enero de 1950

ESTA NO ES LA PAZ


Por Ramón Suárez Picallo

Las últimas noticias mundiales sobre la fabricación de una nueva bomba de hidrógeno, cincuenta veces superior en poder destructivo a la que arrasó a Hiroshima –comentadas editorialmente en esta misma página de “la Hora”– vienen, efectivamente, a acrecentar el pesimismo, la desesperanza y el desconsuelo del mundo, anheloso de vivir al amparo de la Bienaventuranza de la Paz.

Y las generaciones que hemos vivido ya dos grandes guerras mundiales -aparte de alguna que otra tremenda convulsión civil interna - que echamos a volar las campanas del espíritu con el triunfo aliado de 1918 y con la que suponíamos derrota de los Estados totalitarios, agresivos y guerreros, últimamente; que hemos depositado el último caudal de ilusión al crearse la Organización de las Naciones Unidas, como garantía e instrumento de la paz permanente entre las naciones, los hombres y los pueblos, pensamos ante la perspectiva de una nueva contienda, con bombas y atómicas y hidrógenos, radar y gases venenosos, si no habremos llegado, por nuestra desventura, a los tiempos pavorosos del Apocalipsis. El maldito dicho “Si vis pace parabelum” (“Si quieres la paz, prepárate para la guerra”) trae conturbado al género humano, colocándolo al borde de otra catástrofe, que esta vez quizá sea definitiva, con la destrucción total del propio planeta en que vivimos.

Por otra parte, y como corolario de la noticia comentada, se dice que el costo aproximado de la “Arma nueva” puede llegar a los mil millones de dólares, para crear un instrumento mortífero que liquidará miles de hombres, arrasará poblados, villas y ciudades y dejará quemadas, áridas e infecundas enormes extensiones de tierra de panllevar. Y en el ínterin, no hay en el mundo hospitales, sanatorios ni camas bastantes para acoger a los millares de niños y adolescentes –la humanidad del mañana-tuberculosos por desnutrición y por falta de viviendas higiénicas y decorosas; en los Institutos del Cáncer de todo el mundo falta el maravilloso Radium -¡Oh manes gloriosos de los Curie!– para combatir el terrible mal, sin más remedio que ése, destinado ahora a fines belicosos; y hay estamos que no tienen trigo suficiente para elaborar el pan de cada día de sus ciudadanos y que dedican en cambio al sostenimiento de un enorme aparato militar más de la mitad de sus presupuestos, con vistas a la guerra, a modo de industria retributiva única.

¡Y cuántas bellas obras dedicadas a la salud, a la hartura, a las ciencias, a las artes y al progreso técnico podrían hacerse, Señor, con sólo esos mil millones de dólares dedicados a fabricar una bomba hidrógeno para destruir vidas y bienes...! ¡No! Esta es la Paz.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 25 de xaneiro de... 1950)
Videos da bomba termonuclear
Outro artigo sobre Dereitos Humáns e Paz
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 25-01-2010 14:12
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PARABÉNS A MÉNDEZ FERRÍN

A Asociación Cultural Irmáns Suárez Picallo, felicita ao académico D. Xosé Luis Méndez Ferrín, polo nomeamento como Presidente da Real Academia Galega, e deséxalle que nesta nova responsabilidade, poida levar adiante en unión de tódolos académicos os proxectos xa iniciados pola devandita Academia, asi como todos aqueles que redunden no coñecemento, desenrolo, e expansión da nosa fala e da nosa cultura no só en Galicía, se non alén do mar e mais aló dos nosos confíns naturais e continentais. Felicitamos tamén ao Presidente sainte D. Xosé Ramón Barreiro Fernández pola súa xestión ao frente da mesma así como polo papel que está a desenrolar a docta Institución na defensa da nosa lingua.
D. Xosé Luis Méndez Ferrín, escribiu algúns artigos adicados a Ramón Suárez Picallo. De seguido difundimos o publicado nos xornais Faro de Vigo e La Opinión de A Coruña na data 15 de agosto de 2008 e incluimos a gravación da despedida a Otero Pedrayo da que nos fala no artigo.



A PRIMAVERA DE SADA


Por Xosé Luis Méndez Ferrín

Vista de lonxe, a vila de Sada parece renacer das sombras dunha penosa hexemonía franquista na administración municipal. Cada día nos chega algunha noticia desde Sada que nos conforta. No Maio pasado, celebráronse aló unhas xornadas en memoria de Ramón Suárez Picallo e do seu irmán Xohán Antón, asasinado este polos sublevados de 1936. De tal conmemoración recibimos informes precisos de Isabel Aldao Losada, á que, por tanto, lle estamos ben recoñecidos. Logo houbo no mal chamado Pazo de Meirás unha cornetada ou apupada da que, por unha vez, se fixeron moito eco a prensa e o televexo madridistas. Finalmente, acabo de recibir un telefonazo de Francisco Lores, actual presidente da Federación de Sociedades Galegas de Bos Aires, que me comunica que os restos de Ramón Suárez Picallo (coido que están na Chacarita) van ser repatriados e recibirán laica sepultura na súa vila natal, Sada, no próximo mes e estación de Outono. Será entón ocasión de visitar de novo a figura daquel prodixioso orador e político de fonda incidencia na historia republicana de Galicia. Se estivermos vivos e autentes en Outono, trataremos de Suárez Picallo e lembraremos con el o seu infortunado irmán Xohán Antón.
As actividades do emigrante de Sada en Bos Aires Suárez Picallo foron obreiras e sindicalistas, e nelas constituiu un fito lendario o día no que os traballadores portuarios lle encomendaron un discurso fúnebre, nunha Plaza de Mayo ateigada de militancia en honra de Lenin recén morto. De regreso a Galicia en 1931, comisionado pola Federación, entrou na ORGA e foi deputado nas Constituintes da República. Ao se fundar o Partido Galeguista naquel mesmo ano, abandonou a formación de Casares Quiroga e diuse de alta, pola vida, na de Castelao, Otero Pedrayo e Alexandro Bóveda. Outros nacionalistas, mesmo Antón Villar Ponte ou Blanco Torres ou Gutiérrez Somoza, non confiaron no PG e seguiron a Casares deica Izquierda Republicana.
Deputado tamén nas eleccións do Frente Popular, foi, con Castelao, o candidato máis votado e é fama de que nas "consultas" de procuradores en cortes de concellais polo tercio familiar do franquismo as mesas electorais das Mariñas encontraban moitas papeletas nas que mans anónimas e resistentes grafaban en letra maiúscula neutra o nome de Ramón Suárez Picallo. A súa figura foise esvaecendo nos días de exilio en Chile e en Bos Aires, pro formou parte do Consello de Galiza so a presidencia de Castelao e so a de Antón Alonso Ríos. Certan os promotores en Sada da Comisión Irmáns Suárez Picallo ao suliñaren que ambos, cada un na súa dimensión, representaron o punto de vista de esquerda no seo do Partido Galeguista, e máis despois da escisión dereitista de 1936. Non estiveron sós, os Suárez Picallo.
Entrementres non chega Outono, escoitaremos a voz de Ramón Suárez Picallo presentando a Otero Pedrayo nunha das viaxes deste a Bos Aires, en gravación recuperada polo Consello da Cultura Galega.


Méndez Ferrín Presidente da R.A.G.
Artigo de Méndez Ferrín
Sobre Xosé Luis Méndez Ferrín
Comentarios (0) - Categoría: Actualidade - Publicado o 24-01-2010 16:05
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LEMBRANDO A UNAMUNO

RSP foi un fervente admirador de D. Miguel de Unamuno, a quen adicou varios artigos na sua estadía en Chile. Neste, conta algunhas anécdotas como parlamentario merecentes de aparecer en calquer antoloxía como a que fai referencia ao idioma e que aquí explica (ven a podían aplicar en Galicia os nosos políticos na defensa do galego).
RSP que coincidiu con Unamuno no parlamento,e a quen tanto admirou, sempre sostivo que o insigne catedrático -que morreu o 31 de decembro de 1936- fora pola causa da dor de España...


24 de enero de 1943

¿CÓMO MURIÓ UNAMUNO?

Por Ramón Suárez Picallo

En Buenos Aires acaba de ser recordada la muerte de don Miguel de Unamuno, serena y tranquilamente –dicen las crónicas salmantinas de los albores de 1937, en plena guerra civil– falleció en su casa de la calle de Bordadores de la docta ciudad de Salamanca, el Rector de la Universidad, don Miguel de Unamuno. ¿Serena y tranquilamente?; difícil es que el autor de “Agonía del Cristianismo”, se acercara al Tránsito sereno y tranquilo, dejando tras de sí haciéndose pedazos frenéticamente la España de sus amores más hondos y de sus obras más bellas.

Don Miguel fue una vida gloriosa, afanada en la búsqueda de la serenidad espiritual para España. No la halló jamás, y de ahí, sus constantes inquietudes y sorprendentes cambios de postura. Sólo las viejas catedrales, con su eternidad granítica, los paisajes panteístas y los ríos azules y silenciosos, llevaban a su alma –junto con la gracia del Verbo castellano – la sensación de la España inmortal. Los hombres, la carne humana de España, con sus pasiones grandes y pequeñas, lo descomponían y sacaban de quicio. Reñía con ellos, con la palabra admonitoria del pastor protestante. Reñía con sus ideas y, por reñir con todos, reñía consigo mismo frecuentemente. Riñó con la monarquía y con la dictadura, riñó con la república y con sus partidos –de los que decía que estaban “partidos, repartidos y vueltos a repartir”– y riñó con lo que vino después de la República.

La insurrección militar lo sorprendió en unas de estas riñas y creyó que lo tenía por suyo; lo mismo desde julio a octubre de 1936. Hasta la apertura del curso académico en la Universidad. Fue en aquel acto memorable, donde al oír, espantado, el grito hereje de “Abajo la Inteligencia”, proferido por un general mutilado , respondió con su última sentencia: “Con eso venceréis, pero no convenceréis”. Se retiró a su casa y a los tres meses y días -se dice que mirado muy de reojo y estrechamente vigilado- se apagó su gran vida. ¿De qué murió? ¿Cuál fue su voluntad postrera? No se sabe ni se sabrá tan pronto. Mientras tanto, hay un diagnóstico universal: murió del dolor de España. La agonía de España -de la España individualista, paradojal y contradictoria, en la que cada hombre era un imperio independiente- fue la agonía de su hombre más representativo desde “Don Quijote” a nuestros días.


UNAMUNO DIPUTADO DEL “OLIMPO”

Unamuno fue diputado por Salamanca a las Cortes constituyentes de la República. Lo votaron derechas e izquierdas. Acababa de llegar del destierro a hombros de los estudiantes y del pueblo de Madrid en una manifestación memorable y su nombre era una bandera.

Las elecciones habían sido muy reñidas y poco honestas en la provincia. Hubo graves denuncias contra cohechos, fraudes y coacciones por parte de las Derechas. Se pidió la anulación de las actas, en las que aparecía elegido diputado, por las malas artes, José María Gil Robles. La comisión dictaminadora, después de un minucioso estudio, presentó su informe: “Las elecciones han sido incorrectas. Sólo uno de los diputados elegidos obtuvo lícitamente sus votos: Don Miguel de Unamuno. Por respeto a su nombre la comisión, a pesar de las incorrecciones observadas, aconseja su aprobación”. Así, al amparo de don Miguel, entró en la vida política española José María Gil Robles. Unamuno no tenía encasillamiento político. Con Ortega y Gasset, Pérez de Ayala, Salvador de Madariaga, Marañón y otros intelectuales formaban un grupo de diputados sueltos, sin disciplina, orden ni concierto. El reglamento parlamentario, reconocía a los grupos –llamados minorías- a los efectos de conceder la palabra. El tacto extraordinario del Presidente Besteiro y la jerarquía intelectual de estos “diputados sueltos”, les permitía hablar cuando pedían la palabra, extra reglamentariamente.

Discutiéndose la Constitución en el artículo referente al idioma, Unamuno presentó una enmienda: “El castellano- decía el texto- es el idioma oficial de la República; todos los españoles tienen el derecho de hablarlo y el deber de aprenderlo y el Gobierno la obligación inexcusable de enseñarlo”. La discusión constitucional fue, reglamentariamente, muy estricta. Para que don Miguel usara de un turno en el debate, para explicar su enmienda, el Presidente quiso darle al grupo intelectual, carácter orgánico; se le propuso a don Miguel, quien se horrorizó ante la idea que lo encasillasen. No hubo manera. A su turno, fuera de reglamento, habló Unamuno. Haciendo historia de las lenguas españolas –catalán, vasco, gallego y castellano- en medio de un silencio religioso, el gran filósofo, logró una pieza magistral, ovacionada durante cinco minutos por toda la Cámara de pie. Alguien le preguntó después al Presidente, qué turno había consumido el Maestro. Don Julián Besteiro contestó:

-El del Olimpo- Y desde entonces, se le llamó “El Olimpo”, al grupo de “diputados sueltos” entre los que se hallaba, como Dios Padre, don Miguel de Unamuno.


ANÉCDOTAS

Don Miguel tenía cierto sentido reverencial y algo tacaño del dinero –como decía Maeztu- y un gran respeto por el capital. En eso era un conservador a su manera, lo cual no le impedía tener por amigos a los obreros socialistas y anarcosindicalistas de Salamanca. Gustaba de pasear con ellos y tener amables diálogos, a condición de que, los que no tenían hijos, no se llamasen proletarios. Cierta vez que un recién casado se lo llamó a sí mismo, recibió la réplica instantánea de Unamuno:

-Proletario viene de prole; tú no eres un proletario mientras tu mujer no tenga familia. Proletario soy yo, que tengo cinco hijos.

-Pero su polémica predilecta con sus obreros, era en defensa del capital, como elemento necesario, para la riqueza y el progreso de los pueblos. En España –solía decir- no hay capitalistas; todos son semi; semifeudales, semiterratenientes, semicapitalistas, semipolíticos, etc. ¡Oh, si en España hubiera verdadero capital, en plenitud de sus funciones, otro gallo le cantaría!

En uno de sus habituales paseos por la bella plaza de su vieja Salamanca, rodeado de cordiales contrincantes, fue detenido por un mendigo que le pidió caridad. Don Miguel solía dar cinco céntimos a cada pobre que le pedía. Buscó y rebuscó en los bolsillos y no encontró ninguna moneda de cinco. Sacó una de diez y se la dio al mendigo, pidiéndole que le devolviera cinco.

-No tengo vuelto, señor- dijo el mendigo con el propósito de quedarse con la perra gorda.

-Qué le hemos de hacer. Quédese con los diez por esta vez, repuso resignado don Miguel. Luego volviéndose, triunfalmente a sus contrincantes arguyó:

-¿Lo ven ustedes? Hasta para pedir limosna hace falta tener capital.

Y siguió su paseo en medio de la maravilla plateresca y barroco florida, que es la gran Plaza Mayor Salmantina donde discurrió lo mejor de su gran vida, y donde nacieron sus más bellos pensamientos.
Cartas de Unamuno a Galdós
outro artigo sobre Unamuno neste blog
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LA VANGUARDIA DE BUENOS AIRES
Un tristeiro RSP adica este artigo ao xornal "La Vanguardia" de Buenos Aires (fundado o 7 de abril de 1894) e que chegou a ser o órgano do sociliasmo arxentino e, por non poder cumplir coa sua misión social e política por mor de directrices do goberno de turno, suspende a sua publicación. Suárez Picallo, que chegou a colaborar co xornal na súa etapa de sindicalista, esboza nunhas breves e eloxiosas palabras a encomiable historia e importante laboura que durante 50 años estivo a desenrolar o xornal a prol do socialismo americano e arxentino...
A fotografía e URL que acompaña esta introducción corresponde ao primeiro número do xornal e facilitóunola o noso xentil colaborador arxentinio Hernán Díaz.



23 de enero de 1944

“LA VANGURDIA” DE BUENOS AIRES


Por Ramón Suárez Picallo

En sobre cerrado, sin carta ni nota alguna, ni indicación de remitente, ha llegado a nuestras manos un ejemplar de “La Vanguardia”, el viejo y glorioso órgano del socialismo argentino. Es un número de la edición en que anuncia editorialmente que, “por no poder cumplir con su misión social y política, a causa del Decreto gubernativo que regula y cohíbe las funciones de la prensa”, se ve obligado a suspender su publicación. Sabemos que otras personas, argentinas, que residieron en la Argentina, o que están vinculadas espiritualmente con la Argentina, recibieron en la misma forma su ejemplar.

La suspensión “voluntaria” de “La Vanguardia” –que el cable dio a conocer en su día- tiene que causar honda pena a todos los socialistas de América, a los obreros organizados, a los demócratas y a los periodistas y hombres de letras del Continente. “La Vanguardia” cumple en este año el 50 de su existencia. Apareció su primer número, en marzo o abril de 1893, a los pocos días de fundarse el Partido Socialista- disuelto también por orden gubernativa- bajo la dirección del eminente doctor Juan Bautista Justo. Era una hojita impresa de los dos lados, pequeña de formato, pero ya vibrante de ideas y de nobles propósitos. En los centros socialistas, en las Bibliotecas obreras y otros centros populares de cultura, se conservaban en cuadros de honor, como una reliquia ejemplares de su primer número. Desde entonces hasta este ejemplar que tenemos a la vista, sorteo muchas dificultades como diario obrero, socialista y verticalmente democrático. En las grandes luchas proletarias de 1902 y 1909, y en la reacción “chauvinista” de 1910, sufrió clausuras, multas y hasta asaltos e incendios de sus talleres. Pero, últimamente, con la consolidación del Partido que representaba, iniciada en 1912 y la perfección de las instituciones democráticas entre 1916 y 1930. “La Vanguardia” gozaba de los respetos de amigos y adversarios. Del diario de Partido que fuera en sus primeros años, se trocó en un órgano de publicidad completo, austero, bien escrito, bien presentado y admirablemente informado en lo nacional y en lo internacional. Sus comentarios editoriales, hacían cátedra, por su ponderación, su justeza y la documentación con que sus redactores abordaban los temas más intrincados. En el conjunto del admirable periodismo argentino –al que saludamos desde aquí en el instante más adverso de su historia– “La Vanguardia”, daba su nota original y destacadísima, con justo orgullo, por su bien ganado prestigio.


CÁTEDRA DE CULTURA Y DE EDUCACIÓN POLÍTICA

El Partido Socialista, cuidó siempre de tener en la Dirección de “La Vanguardia” a sus figuras más ilustres: el doctor Juan B. Justo, el doctor Mario Bravo, Nicolás Repetto, Enrique del Valle Ibarlucea, Enrique Dickman, José Luis Pena, América Ghioldi y cien más, parlamentarios y escritores dejaron su impronta en el diario, como directores. A su lado, en la vieja casona de la calle Reconquista, se formó una pléyade de periodistas críticos economistas y literatos de primer orden, más tarde diseminados en múltiples actividades de la vida pública argentina.

Jaurés, Vanderbelde, Pablo Iglesias, Kautzki, Turatti, Treves, Branting y otros maestros del socialismo internacional, fueron sus colaboradores durante muchos años. Entre los americanos, Recabarren, de Chile, fue su tipógrafo, redactor y colaborador; Frugoni, del Uruguay, poeta magnífico, escribió allí sus primicias. No sólo los socialistas argentinos, sino que altísimos intelectuales –Ingenieros, Lugones, en sus buenos tiempos, Joaquín V. González, Augusto von Ugarte- colaboraban con gusto en el diario socialista.

Durante la Dirección del doctor del Valle Iberlucea –allá por 1915 y 1916- “La Vanguardia” creó páginas semanales y especiales de divulgación: “Arte y Literatura”. “Ciencia y Educación”, “Doctrinas sociales y económicas” e “Historia Argentina”, que contribuyeron a formar una generación de militantes y dirigentes obreros y políticos, sin parigual en América por su cultura, sólida y selecta. Y, siendo un diario socialista, acusado de “extrajerizante” por los patrioteros, ha contribuído, como muy pocos, a popularaizar las figuras más excelsas de la Historia Argentina y otros, fueron examinados y glosados en sus obras y en sus ideas con verdadero fervor.

Además del diario, en los talleres de “La Vanguardia”, y con su propio sello editorial se publicaron miles de folletos y valiosísimos libros. La primera gran traducción de “El Capital” de Carlos Marx, al castellano, hecha e iluminada con notas inestimables por el doctor Justo, fue editada por “La Vanguardia” como lo fue “Filogenia” del gran sabio Ameghino y “El culto de la vida” del doctor Bunge y las obras completas de Alberdi y de Sarmiento. Uno de los últimos libros editados allí fue una “Historia de la Revolución Española” del ex Director de “El Socialista” de Madrid. Julián Zugazagoitía, escrita en Francia pocos días antes de ser capturado por la Gestapo, enviado a España y fusilado en Madrid.

Y he aquí un dato interesante para Chile, Luis Emilio Recabarren, redactor y tipógrafo, como queda dicho, de “La Vanguardia”, publicó, en su editorial, dos de sus folletos más notables y famosos: “La materia eterna e inteligente” y “El valor de la organización gremial”. Se agotaron inmediatamente, las primeras ediciones y se reeditaron por decenas de miles de ejemplares.


ESCUELA DE PERIODISMO

“La Vanguardia” fue siempre un diario combatiente. Tuvo adversarios tremendos a su derecha y, también, a su izquierda. Y lo eran, ciertamente, estos últimos los menos agresivos. El anarcosindicalismo argentino, que ejerció gran influencia en el movimiento sindical, mantuvo un diario. “La Protesta” durante más de 25 años; era, naturalmente, adversario de “La Vanguardia” en torno a ideología y a táctica en la lucha obrera. Las polémicas entre los dos, fueron famosas y violentas; pero, jamás derivaron hacia la injuria, la diatriba, lo personal o la interpretación capciosa de las doctrinas del adversario. Igual manera era usada para combatir a los adversarios de la Derecha. “La batalla por las ideas –decía el doctor Justo- es la única en que la leal caballerosidad tiene cabida”. Al desprenderse del viejo Partido Socialista, en 1917 un núcleo de izquierda, y fundar el Partido Socialista Internacional –más tarde Partido Comunista- tuvo “La Vanguardia” fue blanco de sus ataques. Un día, le preguntaron a su Director, el doctor Justo, que le parecía el nuevo periódico: “Muy bien y muy peligroso, contestó; son astillas del mismo palo y por lo tanto, cosa de cuidado. Menos mal –agregó- que las astillas honran al palo”.

En una cosa, era intolerante “La Vanguardia”. Cuando combatía la coima, el prevaricato, el peculado en la vida pública argentina, atacaba con tremenda violencia. Lo hacía con autoridad. En cierta ocasión en que un abogado del partido, altamente colocado en él, defendió en un pleito, tésis contrarias a su programa pidió públicamente su expulsión lisa y llana.

Tribuna política, ágora de redención social –cátedra de cultura popular, escuela de periodismo de ideas, los 50 años de vida de “La Vanguardia”, hacen capítulo en la Historia argentina. En el momento de suspender su publicación, preparaba una gran edición extraordinaria para celebrar la efemérides. Es de suponer que los materiales ya recogidos queden guardados hasta su reaparición, que tendrá que ser, como es por las mañanas de buen tiempo, la salida del sol, después de varios días nublados.

Mientras tanto, ahí le quedan estas palabras, escritas por unas manos que, hace 25 años, escribían en sus páginas, las primeras gacetillas, tan vacías de méritos como llenas de ilusión.
Sobre o xornal La Vanguardia de B. Aires
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Comentarios (0) - Categoría: RSP-Libros, prensa, cultura, arte. - Publicado o 23-01-2010 01:27
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