A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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OS MORTOS
Camposanto de Boisaca en Santiago
Nos dezaseis anos de exilio en Chile, tal día como hoxe (1 de novembro) RSP escribiu artigos de temática diversa. Coñecemos dez. Agora presentamos dous adicados aos mortos, aos difuntos, escritos nos anos 1942 e 1947.

1 de noviembre de 1942

LOS MUERTOS


Por Ramón Suárez Picallo

Recordemos hoy y mañana a nuestros muertos.

A los que, habiendo transpuesto los umbrales de lo conocido a lo inconocido , siguen viviendo en nuestro corazón y en nuestro espíritu, por el amor y por el recuerdo.

Honremos hoy a los que viven en sus obras. Y a los que nadie recuerda, con una ofrenda floral, o una lamparilla de aceite encendida sobre los siete palmos de su morada. A los que tuvieron por sepulcro, el fondo del mar o de la mina. A los que no tienen tumba señalada en ningún camposanto del Mundo.

Recordémosles hoy; a unos por lo que fueron, y a otros, por lo que no pudieron ser. A todos ellos llegará el homenaje. Porque ellos no son muertos, como dijo el poeta:

“No son muertos los que en dulce calma,
la paz disfrutan de la tumba fría;
muertos son los que llevan muerta el alma y viven todavía”.

Y en la celebración cristiana de los Fieles Difuntos, veamos la eterna preocupación del hombre de todos los tiempos, fiel de todas las religiones, por buscar solución al gran problema ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Porque el culto a los muertos, practicado de maneras distintas por todas las civilizaciones y religiones conocidas, es a la vez, protesta y afirmación ante el gran enigma.

¿Siguen viviendo los muertos? Viven: Para unos en el Paraíso o en el infierno. Para otros, en el espacio infinito; para los de más allá, trocados en flor o en gusano; y para los que nos fueron más próximos en el recuerdo de su obra o en el amor de su corazón.

Para los unos, y los otros y para todos, vaya hoy nuestro recuerdo.

Y ante la tumba deslindada con verja y cruz y ante el pedazo de tierra que nadie sabe si hay en él una tumba, descubrámonos un instante por todos los que fueron. Porque así volverán a ser en nuestro pensamiento. Y tengamos misericordia para los que no fueron ni serán nunca. Aquellos que tiene muerta el alma y viven todavía.

(Artigo publicado no xornal La Hora, o 1 de novembro de ... 1942
Tamén está publicado no libro La Feria del Mundo, editado polo CCG en 2008)





1 de noviembre de 1947

NUESTROS MUERTOS


Por Ramón Suárez Picallo

Hoy no es el día de los muertos. Hoy es el día de Todos los Santos, que, por ser muchos, no caben dentro del santoral establecido en los 365 días del año y a los cuales la Iglesia les asigna un día para todos, juntos y remejidos . El día de los muertos es mañana, 2 de noviembre, consagrado a la conmemoración de los Fieles Difuntos de la Comunidad Católica, Apostólica y Romana. Pero en Chile, por causas que no conocemos, las dos fechas se confunden en una sola, y el día de hoy es, en realidad, el dedicado a los muertos. A nuestros muertos; a los que convivieron con los que aún estamos vivos, en el amor del hogar, en la comunión de las ideas y las esperanzas, y en los grandes afanes cotidianos; a los que siguen viviendo en el recuerdo íntimo de nuestros corazones; la madre, el hermano, el amigo, el maestro y el compañero, la novia y la esposa, la abuela y la hermana; todos aquellos que fueron carne de nuestra carne y espíritu de nuestro espíritu y que siguen siendo todo eso, más allá de los umbrales de la muerte física.

TRADICIÓN

La tradición de honrar a los muertos es, quizá, de origen egipcio. En efecto, la vieja patria de los Faraones, ha volcado sus mejores esfuerzos, espirituales y artísticos, en sus incomparables monumentos funerarios. De allí pasó a Grecia, a Roma, y, más tarde a los otros pueblos de cultura cristiana y grecolatina. El cementerio de Florencia, situado en el Fiésole, el de Génova, el de Granada y el de Toledo, son maravillas de arte, sin contar el Escorial y la tumba de los Médicos florentinos, en la que culminó, plenamente, el genio insuperado de Miguel Ángel. Y en los viejos pueblos célticos, Irlanda, Bretaña, Escocia, Gales, Galicia; la Isla de Man y Cambria , sólo hay recuerdos y testimonios de su cultura plástica primitiva, examinando los monumentos dedicados a honrar a los muertos: el Dolmen y el Menhir y sus camposantos, llamados “lubris”, de donde provienen, seguramente, las palabras “lúgubre” y “fúnebre”, indicadoras del rito funeral que honra a los muertos. La Iglesia Católica entristeció un mucho aquel florecimiento con sus tétricos cánticos: el “Dies Icore”, el “Pater Noster” y el “Me recordareis”, además del “Libera Dómine”, que los sacerdotes cantan en los entierros empavorecidos de los cuerpos y las almas.

LA LITERATURA Y LA MUERTE

No es del caso evocar aquí a los poetas y escritores de lengua castellana, que tomaron a la muerte como tema; desde Jorge Manríquez, en la Elegía pesimista a la muerte de su padre, hasta Santa Teresa de Jesús, que cifra en la muerte la esperanza suprema de confundirse con el Amado: “Y tan alta vida espero, que muero porque no muero”.

En el pasado siglo, el tema de la muerte se confundió con los mejores poetas románticos de nuestro idioma. José Zorrilla, salva, después de la muerte de sus víctimas, a don Juan Tenorio, el pecador impenitente, por el camino del amor. El milagro se produce en el cementerio de Sevilla, cuando el iconoclasta empedernido dialoga con sus muertos, se arrodilla ante ellos, simbolizados en doña Inés y, después de unas frases fanfarronas y orgullosas, les recuerda, que si les quitó buena vida, les dio mejor sepultura. Por algo la inmortal y última versión del gran burlador, se representa todos los años el Día de Difuntos, o sea, el 2 de noviembre.

HUMILDAD

Mientras tanto, los que estamos ya en el recodo que tiene por remate la muerte, a modo de postrero descanso, después de rudas y bien vividas jornadas por la Libertad y por la Justicia, hemos de trasladarnos hoy humildemente al hermoso Camposanto de Santiago, con un ramo de flores en la mano, para dejarlo caer sobre la primera tumba innominada que hallemos a nuestro paso: Por todos y para todos nuestros muertos, santos o bandidos, apóstoles o apóstatas, víctimas o victimarios, acogidos con igual ternura en el seno amoroso de la Madre Eterna, que los trueca y los confunde a todos ellos en el mismo polvo original. Por los amigos y por los hermanos, que no tienen quien deposite sobre su tumba un ramo de flores frescas, cualquiera que sea el lugar donde descansan.

Y, a la entrada y a la salida, volveremos a leer, con los ojos puestos en el infinito, una vez más, los bellísimos versos, inspirados en las tres grandes Virtudes Teologales:

“Ancha es la puerta; pasajero, avanza; y ante el misterio de la tumba, advierte, como guardan el sueño de la muerte, la Fé, la Caridad y la Esperanza”.

(Publicado no xornal La Hora, en Chile, o 1 de novembro de... 1947)


Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 01-11-2009 00:45
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UNAMUNO
Nos dezaseis anos de exilio en Chile, tal día como hoxe (1 de novembro) RSP escribiu artigos de temática diversa. Coñecemos dez. Agora presentamos un adicado á película "Todo un hombre" de Unamuno, polo que sentía especial entusiasmo e a quen adicou varios artigos.


1 de noviembre de 1943

EVOCACIÓN DE DON MIGUEL DE UNAMUNO


Por Ramón Suárez Picallo

Acabamos de ver, por cuarta vez, “Todo un hombre”, de don Miguel de Unamuno. La primera fue en Buenos Aires, la noche memorable de su estreno, en el Teatro San Martín, interpretada por la Compañía Enrique de Rosas y Matilde Rivera. De Rosas daba la primera magnífica versión hablada de Alejandro Gómez, la más vigorosa y extraordinaria criatura salida de la pluma del ilustre Rector de Salamanca. Don Miguel estaba entonces en el exilio, y la flor y nata de la intelectualidad argentina, quiso tributarle al maestro un grande y conmovido homenaje. Se lo atribuyó completo y cabal, rompiéndose las manos en un aplauso férvido a su Alejandro Gómez. La segunda vez, la vimos en la ciudad de Milán por la misma compañía, en el verano de 1926, que hacía allí una temporada de teatro en castellano y en cuyo repertorio figuraba “La Serpiente” del gran chileno Armando Moock. Y la tercera fue en Madrid. Hacia el personaje unamuniano López Silva, uno de los más cultos e inteligentes actores españoles de estos tiempos, actualmente exiliado político en algún país de América. Tuvimos esta vez –en 1932– el insigne honor de asistir a la representación, junto con don Miguel, que era, a la sazón, diputado a las Cortes Constituyentes de la República Española.

Todo el mundo recuerda las opiniones suyas, sobre América, a través de ver los trabajos y, muy especialmente, de su cambio de cartas con Rubén Darío, publicadas, recientemente, por Alberto Ghiraldo, en su libro “El Archivo de Rubén Darío”. Pues bien, don Miguel de Unamuno, nos aseguró a quienes le acompañábamos aquella noche, que Enrique de Rosas, el gran actor argentino, era el creador definitivo de su personaje, porque su lucha, su espíritu y su grandeza –aunque enraizada en el viejo solar de la estirpe– sólo podía tener a América como escenario y como atmósfera.

Con tales antecedentes, y otros muchos acerca del tema y de su autor, supondrá el lector con qué estado de ánimo fuimos a ver la versión cinematográfica de la obra del viejo y bien querido maestro. ¡Un cúmulo de recuerdos, de visiones y de esperanzas –todo ido– además de la certeza de que el gran don Miguel, no es ya del mundo que vive, lucha y muere, en esta hora tremenda de angustiosas agonías!

UNA REALIZACIÓN MAESTRA

La versión cinematográfica de “Todo un hombre” no es sólo la mejor, más perfecta, más noble y más responsable realización de la cinematografía argentina, si no que lo es, quizá, también de todas las cinematografías contemporáneas. Se ve en ella la mano y el talento de un director genial capaz de “plastificar” altos pensamientos, dándoles carne, sangre y luz, aliento y paisaje; se ve también la conciencia artística e intelectual de unos intérpretes, sabiendo que tenían que dar pasión, calor de humanidad y sobria elegancia, a las palabras –macizas de contenido– de uno de los más grandes valores espirituales de una gran comunidad de pueblos; y por último se ve el rendido respeto a la concepción unamunista de la obra, sin concesiones a la turbamulta, sabiendo que su ilustre autor, no puede hacer rectificaciones.

Así, para ampliar los límites de la obra teatral en su origen, y llevarla a los más extensos contornos de la película, no se ha recurrido a la truculenta artificiosa, a la que casi invariablemente, se suele recurrir en tales casos; ni fue desvirtuada, con pegotes arbitrarios, la clara y noble limpieza del lenguaje de Unamuno –profesor de griego y de latín y castellanista excelso– cosa bien difícil, tratándose de quien se trata. Se conservó con fidelidad conmovedora, la línea arquitectural del texto, no sólo en la bella letra, sino que también en el profundo espíritu. Y es esta fidelidad –tan rara en las películas inspiradas en obras maestras– una de las más resatantes virtudes de la noble versión cinematográfica de “Todo un hombre”, sumada a aquellas otras de interpretación perfecta de todos los personajes, que hacen de ella una realización maestra.

UN GRAN ARTISTA

Mucho daríamos nosotros por escuchar la opinión de don Miguel de Unamuno, sobre la interpretación que hace de Alejandro Gómez, el gran artista argentino Francisco Petrone. Pero conociendo, como conocemos, algunas de sus opiniones sobre el vigoroso personaje, tal como él lo concibió y le dio vida, no nos es difícil asegurar que Petrone, con su intuición, su talento, su conciencia artística y su cultura, logró calarlo hasta los tuétanos de los huesos y del espíritu.

Efectivamente, tal como cuadra al individualismo, casi feroz, de don Miguel, en su obra, el Alejandro Gómez –ejemplar magnífico de una raza, que, si algo definitivo dio a la Humanidad, fueron individualidades extraordinarias en todo, en el bien y en el mal– lo es todo, lo sabe todo, lo hace todo, lo compra todo y los resuelve todo; y, cuando trata con los demás, se da todo en ira, en energía, en generosidad y en amor. ¡Hasta a la muerte, se le da cuando descubre que no ha podido rendir y vencerla! ¡A la buena muerte, al “morir bien”, una de las grandes obsesiones de la dignidad, del decoro y de la energía espiritual y moral de Unamuno!

Petrone “vio”, admirablemente, el difícil personaje y lo encarnó con alma y corazón, envolviéndolo en un hálito que, en la película, está sobre todos y contra todos, cubriéndolos con su fuerza espiritual irresistible, tal como Unamuno quería ver a su famoso Alejandro Gómez: “Todo un hombre; nada más, ni nada menos, que todo un hombre”.

El cine argentino lleva cubiertas muy gloriosas jornadas en su camino de progreso. Esta es una de las mejores. En ella destaca, en primer plano, como héroe, Francisco Petrone. Es de justicia decirlo y proclamarlo así.

Publicado no xornal La Hora, en Chile, o 1 de novembro de ...1943
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RECEPCIÓN AOS REPUBLICANOS QUE VISITAN SANTIAGO DE CHILE
Nos dezaseis anos de exilio en Chile, tal día como hoxe (1 de novembro) RSP escribiu artigos de temática diversa. Coñecemos dez. Agora presentamos un adicado aos republicanos españois que visitaron Chile no ano 1946. Ramón acaba de deixar o balneario de Las Cruces,onde estivo internado un mes na costa central de Chile, con motivo da sua doenza cardíaca.



1 de noviembre de 1946

CORDIAL RECEPCIÓN SE HIZO A LA MISIÓN DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA



Por Ramón Suárez Picallo

Fervoroso homenaje le rindió a su llegada el pueblo de la capital a la misión de la República Española, encabezada por el presidente de la delegación, don Manuel Blasco Garzón, que ayer llegó a Santiago procedente de Buenos Aires, a la transmisión del mando presidencial. Fue recibida en la plaza Vicuña Mackenna, frente a la Biblioteca Nacional por los representantes de toda la España democrática: vascos, gallegos, catalanes y representantes de los partidos políticos españoles y organizaciones obreras, se hicieron presentes con insignias y banderas. Igualmente los partidos y entidades que forman la Alianza Democrática de Chile.

Inmediatamente de la llegada, se organizó un desfile hasta el local de la Asamblea Radical de Santiago, donde se les brindó a los representantes de la República un cordial recibimiento, entre vítores y aplausos entusiastas.

LOS ORADORES

El amplio local de la calle Teatinos se hizo pequeño para acoger al numeroso público concurrente, deseoso de tributar su homenaje a los representantes de la democracia peninsular, cuyos sectores todos, participan en la Misión.

Hizo uso de la palabra, en primer término, don Carlos Céspedes, presidente de la Asamblea Radical; después Samuel Riquelme, en nombre de la juventud chilena; la señora Cora Cid en nombre de las mujeres democráticas; Vargas Puebla por la C.T.Ch.; Cipriano Pontigo por el P. Comunista; César Godoy Urrutia por los parlamentarios de la democracia. Por los españoles republicanos, antiguos y nuevos residentes en Chile, habló Ramón Suárez Picallo y por el Ejército Español, que sirvió a la República, el General Martínez Monje. Cerró el ciclo de discursos el Jefe de la Misión, don Manuel Blasco Garzón, con un discurso magnífico, agradeciendo la recepción popular que le tributaba el pueblo chileno.

Todos los oradores se refirieron a la lucha heroica y solitaria del pueblo español, coincidiendo el la necesidad de restaurar en España la Democracia republicana; planteando como cuestión previa, la necesidad de romper relaciones con el régimen nazifascista que representa el General Franco. Fueron todos clamorosamente aplaudidos.

UN VOTO

Al final del acto fue sometido a la consideración del público un voto que fue aprobado por aclamación y que resumido dice así:

Pedir al actual gobierno que inmediatamente, en las próximas horas, rompa sus relaciones diplomáticas con el régimen franquista, para que el día tres de noviembre, la delegación del Gobierno que preside el doctor José Giral, ocupe el lugar que le corresponde a España, en todas las ceremonias de la Transmisión del Mando. Haciéndose notar que esta delegación republicana española, es la única que fue recibida con fervor por el pueblo chileno como símbolo de los pueblos combatientes por la causa democrática.
El público, puesto de pie, aprobó el voto con atronadores aplausos. Pasadas las 22.30 horas, se terminó el acto con vivas a la República Española y a sus representantes, mientras un grupo juvenil cantaba canciones alusivas a su lucha y a su esperanza.

QUIENES COMPONEN LA DELEGACIÓN DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA
DON MANUEL BLASCO GARZÓN

Abogado sevillano, Ministro de Justicia de la República, cuando estalló la insurrección militar en julio de 1936. Diputado republicano popular por su provincia, gran orador y escritor de exquisito estilo. Crítico literario y comentarista del ciclo romántico español. Nicomedes Pastor Díaz, Rosalía de Castro y Gustavo Adolfo Bécquer, fueron estudiados por él con aclarecido acierto. Poco después de iniciada la guerra española, fue designado Cónsul General en Buenos Aires. Dirige actualmente allí, “España Republicana” y representa en la América del Sur, al Gobierno legítimo de España que preside don José Giral.

GENERAL MARTÍNEZ MONGE

Es un típico representante del sector popular y democrático del Ejército Español. En 1934, con ocasión de los sucesos de Asturias, fue nombrado Capitán General de la octava región gallega. El 12 de octubre de ese año, se celebró en la Comandancia Militar de A Coruña, una gran fiesta. Los republicanos, acosados y perseguidos por el Gobierno Negro de Lerroux y Gil Robles, fueron invitados a la fiesta, ocupando lugares de honor. El general pronunció aquel día un discurso memorable asegurando que bajo su gobierno los demócratas y republicanos no tenían nada que temer. Cumplió, honestamente su palabra y los gallegos no olvidaron nunca su gesto amistoso y cordial.

Cuando se produjo la guerra civil era Comandante Militar de Valencia, y en tal carácter volcó sus fuerzas del lado de la legalidad republicana, cuando la mayoría de sus colegas de Generalato, traicionaban su fe jurada a la República y a su legitimo Gobierno.

ELPIDIO VILLAVERDE REY

Comerciante, propietario y armador de buques. Natural de Vilagarcía de Arousa, de cuya villa fue alcalde republicano. Diputado a Cortes, por su bella provincia natal de Pontevedra (Galicia) en la candidatura del Frente Popular Gallego, en las elecciones del 16 de febrero de 1936. Pertenece al Partido de Izquierda Republicana que dirigía don Manuel Azaña. Es actualmente, miembro del Consejo Autonomista de Galicia, que preside el gran artista Alfonso Castelao, Ministro gallego en el Gobierno Giral.

Al estallar la guerra civil y dominar los insurrectos toda la región gallega, puso todos sus barcos al servicio de la causa republicana, y, en la fuga arriesgó cuanto tenía, incluso la propia vida, en la aventura. Representa las cuatro provincias en la ceremonia de Transmisión del Mando.

CORDIAL RECEPCIÓN SE HIZO A LA COMISIÓN
RAMÓN MARÍA DE ALDASORO

Abogado vasco, Diputado de las Cortes Constituyentes de la República en representación de Euzkadi. Es actualmente, Consejero de Abastecimiento del Gobierno vasco autónomo que preside el doctor José Antonio de Aguirre, en representación de la Izquierda Republicana. Notable y ejemplar jurista, muy querido del proletariado industrial y campesino de su país, al que sirvió con noble y generoso desinterés.

Aldasoro representa a su joven generación, en la vida pública peninsular. Tolerante y cordial, Ramón María de Aldasoro representa la ancestral tradición democrática del pueblo vasco, vinculado a Chile por lazos ancestrales de moral y tradición.

ANTONIO DE LEZAMA

Don Antonio de Lezama y Campillo, es el Delegado oficial y oficioso de la República Española de Chile. De origen vasco, asturiano y mexicano, el señor de Lezama, es una estampa viva y palpitante de la España romántica y señorial. Abogado a ratos, y siempre periodista, fue redactor de “El Liberal” y Subdirector de La Libertad, de Madrid en las horas más duras y difíciles de la democracia Española. Al producirse la guerra civil contra la República, se hizo soldado de los ejércitos republicanos, en calidad de Comisario Político. Antonio de Lezama, intelectual y bibliófilo (poseedor de una de las más ricas bibliotecas privadas de Madrid) aprendió, entonces, lo que es una ametralladora, un cañón del cinco y medio, y el crujir isócrono de los aviones de guerra. Cumplió todos sus deberes como militar, y cuando franco entró triunfalmente en Madrid, don Antonio de Lezama, se hizo asilado en la Embajada de Chile para salvar la vida.

Desde entonces ama a Chile con devota y filial emoción. Estudió su Historia, su literatura y su geografía, y se siente orgulloso y feliz de ser aquí un chileno más.

PELAIO SALAS

Representa en la Delegación al Pueblo Catalán. Abogado, escritor y traductor de libros científicos en lenguas extranjeras. Es Diputado de elección popular por Cataluña a las Cortes de la República Española, y resume el sentido clásico, humano y universal de su tierra mediterránea y grecolatina.

Discípulo y amigo personal de Francisco Macia, el “Presidente Santo” y de Luis Companys el “Presidente Mártir”, es un fiel continuador de su trayectoria democrática y socialista.

Pelaio Salas es jurista notable, que puso su paciencia el servicio de su pueblo. Tiene la emoción cordial de un adolescente, con el alma pura y abierta a todas las ilusiones juveniles. Es socialista y catalán de pies a cabeza. Estrechamente vinculado a las clases proletarias de su país.

Disciplinado y estudioso, cree que el mundo vive en periodo excepcional en los órdenes sociales y políticos, y tiene grandes esperanzas en el porvenir de España y del mundo.

Autonomista y federalista, trae entre manos planes vastísimos para la organización de un gran estado peninsular ibérico que abarque, en una simbiosis democrática, a todos sus pueblos y nacionalidades viviendo cada cual su vida peculiar, dentro de un régimen armónico, respetuoso con todas las particularidades, que dan a la piel de toro de Iberia, el carácter de una policromía y de una polifonía.


Tales y así son, los hombres que representan al Gobierno Republicano Español, en la Transmisión del Mando Presidencial de Chile. Delegación predilecta que acaparó ayer las simpatías y los fervores de nuestro pueblo.


Publicado no xornal La Hora o 1 de novembro de ...1946
Tamén aparece publicado no libro La Feria del Mundo editado polo CCG 2008)
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A DUQUESA DE VALENCIA
Casa de Miguel del Águila,en Ávila, propiedade da duquesa de Valencia e cedida ao Estado.
Nos dezaseis anos de exilio en Chile, tal día como hoxe (1 de novembro) RSP escribiu artigos de temática diversa. Coñecemos dez. Agora presentamos un adicado á Duquesa de Valencia, María Luisa Narváez, descendente directa do xeneral Narváez, por quen profesaba unha extraordinaria admiración,e que pasou no seu pazo de Ávila os derradeiros anos da sua vida; foi unha muller que destacou pola sua oposición ao franquismo, polo que estivo varias veces na cadea; coñeciase tamén polo alcume de a duquesa revolucionaria.

1 de noviembre de 1948

LA DUQUESA, LOS PUCHEROS Y LAS CUCARACHAS


Por Ramón Suárez Picallo

Los aficionados a leer noticias de España, conocen, por las informaciones del cable, las andanzas y malandanzas de la señora Duquesa de Valencia, monárquica ella y antifranquista jurada; primero la “asaron a multas”, como se dice por allá, y después, cuando ya no había de dónde sacar más “tela”, la metieron varias veces en la cárcel como cualquier hijo de vecino de Játiva o de Alarcón de Abajo.

Y la cosa no es para menos. La Duquesa de Valencia, descendiente directa de Don Ramón María de Narváez, regente, dictador y mandamás en los tiempos adolescentes de Isabel II, conocido con el remoquete de “El espadín de Loja”, que inmortalizó Pérez Galdós, tiene manías que dan en lo subversivo. Por ejemplo, tiene en su caserón de Madrid la mejor colección de pucheros de barro de toda España. Los tiene colocados por tamaños en grandes estantes y rigurosamente bautizados con nombres de políticos, militares, gobernantes y, aún académicos, según cada cual figure en la estimativa ducal. Y así, el General Franco figura en la colección como un puchero pequeño, de barro mal trabajado, con capacidad apenas para contener una mísera ración de cocido o de callos no mayor de dos reales; en cambio el Duque de Alba y don Juan de Borbón son dos tremendos pucherazos capaces de contener gazpacho para cuarenta campesinos extremeños o andaluces. Pues bien en uno de los últimos registros hechos en su casa, los policías cayeron en la cuente de lo que significaba la famosa colección de pucheros, numerados y catalogados con nombres y apellidos, por la Duquesa revolucionaria.

Y sin más, la metieron otra vez en la cárcel. Y la alojaron en una celda llena de cucarachas por ver si la asustaban. Más cátate aquí que ella, descendiente de un militar espadín, no es mujer que se deje arredrar por cucarachas más o por cucarachas menos. Ni corta ni perezosa, cogió con sus blancas manos, a varios de los desagradables bichejos y les clavó en los lomos un pedacito de papel, con un mensaje escrito de su puño y letra. Las cucarachas, acicateadas por el inusitado aditamento, salieron corriendo por celdas y pasillos y recorrieron hasta que alguien se fijó en los papelitos que llevaban en el lomo. ¡Rediós con los papelitos! El generalísimo, sus ministros militares, gobernadores, carceleros, policías y aún académicos –junto con los ascendientes, descendientes y colaterales hasta el tercer grado, de cada cual– estaban allí puestos a pan pedir y como digan dueñas. El escándalo –con su buena parte de regocijo– fue épico. A tal punto, que se asegura que un grupo de notable juristas, están estudiando una nueva ley penal que “prevea, fije, tipifique y castigue” a las cucarachas de las cárceles españolas, por el nefasto delito de ser mensajeras de textos subversivos, contrarios a la Seguridad del Estado.

Artigo publicado no xornal La Hora o 1 de novembro de... 1948
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MARTÍN LUTERO
Lutero clavando as 95 tesis na porta da iglesia de Wittenberg en Alemania,o 31 de outubro de 1517..31 de octubre de 1947

LA HEREJÍA DE MARTÍN LUTERO


Por Ramón Suárez Picallo.

Fue el 31 de Octubre de 1517, Martín Lutero, después de una larga polémica con la Santa Sede Romana, y con sus principales autoridades y dogmas, se separa definitivamente de la Iglesia Católica, para convertirse en el jefe de una de sus más importantes sectas disidentes, conocida en la Historia con el nombre de luteranismo o protestantismo alemán.
Eran los tiempos en que la Iglesia universal luchaba ardientemente con las nacionalidades europeas nacientes. Wielef en Inglaterra, años antes; Juan Huss y Jerónimo de Praga en la Moldavia y la Bohemia; Calvino en Suiza; y los Hugonotes en Francia, siguiendo al florentino Savonarola, habían emprendido la gran batalla por la Reforma de la Iglesia en el orden moral y en el orden teológico. De todos ellos, fue, sin duda alguna Martín Lutero, el de mayor volumen. Como que hizo temblar hasta sus propios cimientos, la más grande Comunidad política y católica de la época: el Sacro Imperio Romano Germano Cristiano, dirigido a la sazón por Maximiliano primero, y después por Carlos V.
Y alguien dijo no hace mucho que el Imperio Alemán, de nuestros tiempos, rematado por Bismark, no hubiera sido posible en Europa sin la existencia previa de Martín Lucero, dándole la unidad espiritual, de su herejía como, quizá, no existiría el actual Imperio Británico, si Enrique VIII de Inglaterra se le hubiese autorizado para divorciarse de su primera y única mujer legítima, Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos de España.

EL NEGOCIO DE LAS INDULGENCIAS

Pero dejemos por ahora esos problemas de hermenéutica histórica, para ir a las causas, en verdad harto materiales y materialistas, que determinaron a Lucero para hacerse de hereje, protestante y separatista. Eran los tiempos en que el Vaticano necesitaba mucho dinero para sus grandes obras de arte y para sus francachelas renacentistas. Y no había de donde sacarlo. Surgió, entonces, el negocio llamado de las Indulgencias plenarias, mediante el cual el más empedernido de los pecadores podía ser redimido de todos sus pecados, si enviaba al Sumo Pontífice una determinada suma de dinero, dedicada a terminar las oras de la Basílica de San Pedro, a hacerles la guerra a los turcos infieles y a sostener el opulento boato de la Corte pontificia.

El cobro de estas indulgencias, en dinero constante y sonante, tenía una suculenta comisión y despertó por eso muchas codicias. Todo el mundo quería ser intermediario entre los muchos y grandes pecadores de la época y los encargados de mandarlos derechitos al cielo, mediante el pago del consiguiente arancel de entrada, en el cual los cobradores llevaban su tanto por cuanto de comisión. En Alemania, y por disposición del Arzobispo de Maguncia, en representación del Papa León X, les fue concedido el derecho de cobrar la indulgencia a los monjes domínicos, celosos guardianes de la Fe, en su calidad de inquisidores: privilegio que quitó de quicio a la orden competidora de los agustinos, a la cual pertenecía, como profesor, Fray Martín Lutero. El padre prior de esta orden en Sajonia, Juan Stanpitz, movió Roma con Santiago para desacreditar la misión de los dominicos, a tal punto que puso en tela de juicio las indulgencias mismas. Para esta labor halló un hombre que, por su elocuencia, su tozudez y su tendencia a ser siempre discrepante, le venía como anillo al dedo. Se llamaba Martín Lutero.

EL ETERNO PROTESTANTE

Martín Lucero nació en 1483 en la ciudad de Eisleben, Electorado de Sajonia. Era hijo de una humilde familia de campesinos, de niño hizo toda clase de trabajos manuales y en las noches componía salmos, bastante peores que los de David. Mostraba grandes predisposiciones para el estudio, por lo cual su padre lo mandó a estudiar Gramática, Derecho, Filosofía y Artes a varias Universidades. Un día paseando con un amigo, hablando de todo lo humano y de lo divino, cayó entre ellos un rayo que dejó redondo al amigo. Lutero interpretó la desgracia como un aviso del Cielo y acordó hacerse monje agustino. Estudió Teología en Witenberg, hasta ser grave doctor en esa ciencia. En 1510 fue a Roma representando a su Orden. De allí volvió hecho un decidido enemigo del Pontificado, “reflejo de las ciudades malditas, sede de los siete pecados capitales y antro de irremediable perdición de las almas cristianas”. En 1516 empezó a escribir artículos contrarios a los dogmas. En el más suave de todos, declaraba que las indulgencias eran un vil negocio que se realizaba en los mesones de las tabernas, entre gentes de mal vivir, que ejercían con ellas tráfico indecente y cuyo dinero gastaban después, los Comisionados del Papa, en sucias orgías. Se metió después con los siete sacramentos y con el Purgatorio –el más maravilloso y pingüe negocio de la Iglesia Romana-; y por último, mando imprimir y publicar noventa y cinco proposiciones, todas contrarias a las doctrinas de la Iglesia. Sus adversarios publicaron otras tantas proposiciones contra él, y se armó entre unos y otros la de Dios es Cristo, o sea una conmoción religiosa y política de tal volumen, que hizo retemblar al Imperio de Maximiliano y de Carlos V. El Papa y los Emperadores le hicieron toda clase de proposiciones conciliatorias –teológicamente deshonestas todas- que el insigne reformador y gran energúmeno rechazó con sutilísimas y cautelosas razones..

Él estaba protegido por el Gran Elector de Sajonia y por otras figuras de gran influencia en la vida pública de la naciente Alemania. Por eso, pudo darse el gusto de provocar varias reuniones de los Parlamentos de la época –entre ellos la célebre Dieta de Works- e incluso ser promotor de Concilios Ecuménicos. El Papado y el Imperio, gastaron más tinta y papel hablando de Lucero, para bien y para mal que el gastado en la compilación del Código de Justiniano. Y aún después de haber sido solemne y oficialmente condenado por hereje, por las más altas autoridades del Imperio y del Papado, oculto y protegido en el Castillo de Wartenburgo, siguió escribiendo y publicando las diatribas más virulentas de su vida contra las dos más grandes potencias universales de su época.

PERFIL

Martín Lutero, pese a la humildad de su origen, pertenecía a la casta de los grandes fundadores y reformadores de los Buda, los Moisés y los Mahoma, a la altura de los cuales no llegó, por su tosco servilismo y su espíritu reaccionario e intolerante. Peleó bravamente con Papas y con Emperadores, y se entregó, a la vez, a señores feudales de menor cuantía. Fue enemigo jurado e inexorable de todos los avances sociales de su época, al revés de Wiclef y de Huss, que vinculaban las grandes reformas religiosas a los problemas nacionales, sociales y políticos, que ya se perfilaban a modo de precursores de los actuales.

Lutero propugnó la muerte de sus adversarios en el orden religioso, y excitó a los mandones que lo habían protegido, a exterminar a sangre y fuego, a los siervos de la gleba, alzados en una de las primeras revoluciones sociales de Europa. Amargado, iracundo, fanático, murió de cólico violento en 1546, dícese que torturado por grandes sufrimiento morales. Su obra perduró en Alemania: pero de ello no obtuvo el género humano ningún provecho espiritual, a no ser la existencia de una secta religiosa más, y, quizá, la existencia de un imperio, causante de las dos últimas guerras mundiales.

Claro está que sus adversarios del otro bando religioso no ofrecen a la Historia un saldo superior al suyo en ese mismo orden de cosas.

(Publicado en Chile,no xornal La Hora, o 31 de outubro de...1947)
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O PRIMEIRO ARTIGO DE R. SUÁREZ PICALLO PUBLICADO EN GALICIA
O 15 de abril do 1925 a revista local de Sada Mariñana publicou nas súas páxinas un artigo que, desde Buenos Aires, enviara Ramón Suárez Picallo. A singularidade deste texto radica no feito de ser, que nós teñamos constancia, o primeiro de Suárez Picallo que viu luz en Galicia, logo dunha dilatada experiencia como xornalista na capital porteña. Polo seu evidente interese, recuperámolo hoxe.



GALICIA DESDE LEJOS…

Cuando el gallego abandona su tierra, para buscar en otras lo que en ella no halló, o no le dieron, siente y ama hondamente, apasionadamente a su dulce, a su incomparable Galicia.
Es entonces cuando la morriña, esa tenaza torturante, se apodera totalmente de su alma. La visión de la casa solariega, de la cena patriarcal, alrededor del hogar, amenizada con cuentos de trasnos y estadeas; el recuerdo de la fuente cristalina y del regacho burbullante, hacen asomar a sus ojos tiernas lágrimas, y su espíritu, envuelto en el manto invisible de la melancolía, vuela hacia hallá…
Y sintiéndose poeta canta. Trueca sus penas en versos añorantes, de una amargura conmovedora, llenos de amor sin límites, en los que campean los diminutivos: ¡naiciña!, amerosiña, santiña. Verdaderos dechados de ternura, que hacen de nuestra habla agarimosa la más dulce de las músicas.
Si una mano piadosa recogiese las ofrendas líricas –lágrimas trocadas en perlas, querido Cabanillas– que a Galicia dedicaron sus hijos emigrados, podría formar con ellas una magnífica corona, que adornase su cabeza augusta. Porque ha de saberse que entre los que comen el poco sabroso pan del exilio, pocos son los que, al recordar el meigo currunchiño, no se sientan poetas. Poetas, cuyos versos son cachos sangrantes de su alma atormentada por su visión perenne y por el temor, ¡ay!, de no volver a verlo nunca más…

* * *

Escúchalos, lector:

“Allá quedó la casa solariega,
a la que el sol besaba enardecido;
la huerta, el castañal, la fértil vega
y el caminito por el cual he huído.
…………………………………………………………….
Veinte años pasaron. ¡Es muy tarde!;
mas todo aquellos es lámpara que arde
a quien mi sangre doy con devoción.
Y siendo, a dios, rebelde le pidiera
que me diera al morir esta visión.”
José Adán.
(De “Añoranzas”).

* * *

“En la paz de tus campos silenciosos,
cuando gimen las místicas campanas,
cuando el toque del “Algelus” se extiende
con invisible estela de plegarias,
y vuelan arrullantes a sus nidos
las aves sobre verdes enramadas,
y una enorme quietud domina todo
y puéblanse los aires de fragancias,
sentí chirriar el carro que da tumbos
por la pendiente pedregosa y áspera,
guiado por un pícaro mozuelo
que, retador, ante su yunta marcha.”
Fausto Vázquez-Pandelo.
(De “Canto a Galicia”).

* * *

“Con la mejor rapaza bailar una muiñeira
al son de nuestra gaita, bajo una carballeira,
beber de un solo trago un jarro de buen bino;
acudir a la tasca y a la hilada del lino;
ser fuerte y comedido, no ofender ni temblar,
blando diciendo amores, rudo al “aturuxar”,
sin pensar en más gloria, galardón ni primicia
que saber que he nacido en tierra de Galcia.
Envío:
¡¡Esto ansía un poeta desde tierra lejana
que ha vivido al calor de esa tierra pagana!!”
Antonio Castro Seijo.
(De “Añoranza”).

* * *

Y estos otros primores escritos en nuestro querido idioma:

“O fogueiral que encende n’o emigrado
teu recordo, naiciña, nobre e santa,
a morriña axiganta
com’a s’amarte, ¡nai!, fora un pecado
pra o pobre alonxado
qu’ante o imposibre de bicarte, canta,
rosarios de querer n’a lexanía…
¡Naiciña!, ¡Nai Galicia!, ¡gran Señora!:
Calquer filliño teu que lonxe ría…
O corazón lle chora…”
Jesús Calviño de Castro.
(De “Vibraciós”).

* * *

“Alma lonxana da Galicia Nai
que é todo meu orgullo e meu tesouro;
¡o corazón, coma una frecha d’ouro,
nas alas da saudade hacias ti vai!”
Eduardo Blanco Amor.
(De “Ofrenda”).
* * *

“Quen puidera c’o vento, fuxir d’aquí
e pousando en Galicia, bicar alí,
o verde manto,
que, dos meus, cobre as cinzas
n’o camposanto.”
Ricardo Conde Salgado.
(De “Fora do niño”, musicada por el maestro Paz Hermo).

* * *

No creas que los autores de los que acabas de leer son genios corridos por las trompetas de la fama. Nada de eso. Son modestos trabajadores, que se ganan el sustento en tareas ajenas a la literatura y que dedican las horas de descanso a cantarle a la tierra que los vio nacer. A pesar de estar alejados de Galicia desde hace muchos años, no perdieron, no, su visión dolorosa. Exhalarán, ¡pobriños!, el último suspiro con ella reflejada en sus pupilas.


* * *
Que Galicia es un pueblo lírico por excelencia, es cosa archisabida para quien haya estudiado sus características, sus tradiciones y su historia. Galicia canta siempre, aun cuando expresa sus dolores más hondos. Por eso Galicia es un verdadero vergel de poetas. Ahí están dando de ello testimonio, Curros, Rosalía y Pondal, trilogía augusta, iniciadora de nuestro renacimiento literario. Y siguiendo sus huellas, ahí están también Cabanillas, Taibo, López Abente, Noriega Varela, Andrade y otros, cuyas producciones constituyen un monumento más que sobrado para simbolizar en las más altas cumbres nuestro idioma y nuestras letras gallegas, glorificadas por el gran Alfonso el Sabio.
Y a este renacimiento y a este espíritu lítico, no son extraños los emigrados gallegos, especialmente los residentes en la Argentina. Solo en la ciudad de Buenos Aires aparecen periódicamente cinco órganos de publicidad, semanales, decenales y quincenales, sin contar los órganos de entidades mutualistas y culturales, que son más de veinte y de excelente muchos de ellos.
¡Es que Galicia despierta! Despierta a la aurora de días mejores. Los emigrados la acompañan, desde lejos –¡demasiado lejos!– en su gloriosa alborada. Que no sólo aportando ahí riquezas materiales se honra a Galicia, sino que también aportando valores morales y espirituales se contribuye a su grandeza.
De un pueblo que sabe expresar cantando sus inquietudes, hay mucho que esperar. Por eso esperamos mucho de Galicia.
Mientras tanto, ¡Nai Galicia!, tus hijos diseminados por el mundo, te llevan en su alma y cuando quieren mitigar tus penas, te cantan para mecerte.
A cambio de las flores de su lírico jardín, mándales, naiciña, tu bendición. Que bien la merecen los que desde lejos cantan a la madre augusta su saudade.


RAMÓN SUÁREZ PICALLO
Buenos Aires, Marzo de 1925.
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A DUQUESA CAYETANA DE ALBA
María del Rosario Cayetana Alfonsa Victoria Eugenia Francisca Fitz-James Stuart y de Silva (Palacio de Liria, Madrid, España, 28 de marzo de 1926) é unha aristócrata española, XVIII Duquesa de Alba, actual xefa da Casa de Alba é coñecida habitualmente como Cayetana de Alba, Cayetana II de Alba, a Duquesa de Alba. Aínda hoxe é noticia nas portadas de revistas e xornais. Cando casou, no ano 1947, RSP escribiu o seguinte artigo.

14 de octubre de 1947

BODAS DUCALES QUE PODRÍAN SER REALES


Por Ramón Suárez Picallo

En la maravillosa Catedral de Sevilla, una de las más hermosas del mundo, a la sombra de la famosa torre de la Giralda, se ha celebrado el matrimonio de la Duquesa Cayetana do Montoro, hija del Duque de Alba y de Berwick, don Jacobo María Stuardo Fitz James y Portocarrero, con don Luis Martínez de Orujo, hijo del Duque de Sotomayor.

Entre ambos consortes reúnen alrededor de cincuenta títulos nobiliarios más y son entre los dos veinte veces Grandes de España, según lo que en los cánones de la Heráldica, se entiende por grande y por noble. La novia, personaje principal del acontecimiento, tiene 21 primaveras y se dice que es bellísima; agrega a sus blasones y a su belleza, una especial circunstancia: es descendiente directa y lleva el mismo nombre de pila de aquella otra famosa Cayetana de Alba que según decires le sirviera de modelo a don Francisco de Goya y Lucientes para el maravilloso cuadro “La Maja desnuda”.

En cuanto al novio no le va en zaga en lo de nobleza y abolengo. La casa de Sotomayor, original de Galicia, entronca con la primera aristocracia real sueva de los tiempos de don Frucia, que tenía por sedes de las villas de Tuy, Allariz y Betanzos y se enlaza después con las más linajudas familias de España y de Portugal. La boda ducal, según informaciones que tenemos a la vista, ha superado en fastuosidad y pompa a cuantas se hayan celebrado en España y en Europa en el último siglo, incluyendo a las más renombradas bodas reales y principescas.

Las bellas naves de la espléndida Catedral gótica estaban materialmente ocupadas por más de tres mil personas pertenecientes a la aristocracia de toda España y a las tres tradicionales Órdenes Españolas de Caballería – Santiago, Alcántara y Calatrava – con sus vistosos hábitos y uniformes; y además altos jefes militares con sus mejores atuendos de gala, y más de mil damas, luciendo peinetones y mantillas cuajadas de alhajas y de claveles reventones y de albos jazmines. Sin contar con la presencia del “brazo eclesiástico” que debió también echar lo suyo, puesto que el Sacramento fue consagrado por Monseñor el Arzobispo de la Diócesis, doctor Marcelino Olaechea y Loizaga con todos los miembros del Cabildo sevillano, y con una especialísima bendición papal “ad hoc” concedida por el Sumo Pontífice romano, contraviniendo los cánones que obligan para consagrar matrimonio la presencia del párroco.

Como podría observar el curioso lector, una ceremonia deslumbrante digna de un buen libretista italiano y de la inspiración musical de Verdi para lograr una ópera muy superior a la “Aída” en olor, color y sabor.

En cuanto al yantar subsiguiente a la ceremonia religiosa, palidecieron ante él Trimalción, Lúculo, Gargantúa, Pantagruel y aún el españolísimo Camacho a quien alude Don Quijote y aplaude el gran comilón de Sancho Panza, por sus memorables bodas. Las mesas fueron colocadas en los jardines encantados del Palacio de las Dueñas, cubiertas de claveles y de jazmines. El opulento condumio fue aderezado y aliñado por los catorce mejores maestros cocineros de España que responden geográficamente a las catorce regiones en que se divide el incomparable mapa gastronómico peninsular ibérico y que en su día elogiara fervorosamente Francisco I de Francia, como el más suculento del mundo conocido. ¡Y eso que él tenía por súbdito al insigne Rabelais! El pote gallego, el lacón y las empanadas de lampreas y de anguilas del Miño, del Sar y del Sarela; la fabada asturiana; la caldereta montañesa y el bacalao a la vizcaína, del País Vasco; la sin par paella valenciana con el gazpacho andaluz y murciano; el incomparable cocido castellano y extremeño y el jabalí en adobo de los manchegos; la buyavesa de Mallorca y Cataluña y el sancocho semitropical de Las Canarias. Y después la maravillosa repostería española que va desde las tartas de Monforte, las mantecadas de Astorga, las yemas de Santa Teresa hasta los insuperables brazos de gitano que tienen su capitalidad en la prócer Granada. Rociado y regado todo ello con los vinos rojos y dorados que sintetizan la luz del sol de Andalucía, y la agilidad mental de sus tierras anacreónticas.

Por esta vez –¡la cosa no era para menos tratándose de quien se trataba!- se olvidó que 28 millones de españoles tiene rigurosamente racionados los artículos esenciales de su comer y de su vivir diario: el pan, el aceite, el pescado, la carne, las patatas, la mantequilla, y las cebollas, entre otros, que, quien quiera tenerlos, ha de comprarlos a precios fabulosos en el Mercado Negro que allí se llama straperlo , dirigido y usufructuado por los jefes militares si los funcionarios falangistas del movimiento “salvador”.

De todos modos, el Generalísimo y sus adláteres no deben estar muy satisfechos del suceso social de Sevilla después de haberlo autorizado. Porque la boda de la Duquesa de Alba y del Duque de Sotomayor apadrinada por el pretendiente a la corona fue un gran mitin político y una manera de poner en ridículo las pretensiones del Generalísimo y su inaudito título de “Jefe del Reino de España, por la gracia de Dios”. Él, pese a su plebeyez espiritual y heráldica de milite afortunado, de muy humilde y turbio origen, tenía sus reales pretensiones. Pensaba, según fuentes de información fidedignas, casar a su hija Carmen, tontita, fea y gazmoña, con algunos de los príncipes tronados de Europa vinculados a viejas casas reinantes, para proclamarla reina de España en uso de las facultades que le concedieron unos cuantos señores – muy señores nuestros- llamados procuradores en Cortes.

Pues señor, ahí es nada lo de Sevilla. Cualesquiera de los asistentes de la comentada boda ducal le da vuelta y raya al Caudillísimo en lo de poder ser jefe del reino sin llaves que él había inventado, quizá con el remoto afán de ser rey suegro. En pureza de sangre, en opulencia, en blasones heráldicos y hasta en saber hacer bodas rumbosas, don Francisco Franco Bahamonde a pesar de ser propietario de las Torres de Meiras, que un día ilustrarán el talento esclarecido de la Condesa de Pardo Bazán, no pasa de ser un mediocre escudero o camarero mayor.

¿Y España? Eso ya es harina de otro costal. España contempla estos espectáculos diciendo para sí: “Ni contigo ni sin migo; ya vendrá la mía – que no es la vuestra- por sus pasos contados, con tiempo, con humor y con vagar”.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile, o 14 de outubro ...de 1947)
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ERASMO DE ROTTERDAM
27 de octubre de 1947

ERASMO DE ROTTERDAM


Por Ramón Suárez Picallo

En la nota anterior, hemos hablado, de pasada, de Erasmo de Rotterdam, como figura cumbre de la Europa culta del siglo XVI. En efecto, el gran humanista holandés, nació en la ciudad cuyo nombre llevaba, el 27 de octubre de 1467 y murió el 12 de julio de 1536. Fruto de la unión irregular, quedo huérfano a los catorce años de edad, cuando cursaba, con gran aprovechamiento, estudios religiosos. Fue un niño de coro en Utrecht, muy dado a la música y a las literaturas clásicas, diciéndose de él que en pocos meses aprendió de memoria a Horacio, a Virgilio y a Terencio. Fue ordenado presbítero el día de San Marcos de 1492, pero no era por ahí por donde habría de discurrir su vida gloriosa. Espíritu independiente, indisciplinado y librepensador, abandonó enseguida la carrera eclesiástica, para viajar; visitó la Italia del Renacimiento, la Francia alucinada por la Teología y la Inglaterra de Enrique VIII. En la casa del canciller Tomás Moro, católico ferviente, escritor de “Utopía” y amigo de Catalina de Aragón, escribió la obra que habría de discurrir su vida gloriosa. “Elogio de la estulticia”, más conocido en castellano como “Elogio de la locura”1.
Doctor en Teología, cristiano sincero y profundo, eruditísimo en los textos sagrados, tradujo al griego y al latín el Nuevo Testamento que le dedicó al Papa Pío II, a pesar de que su versión había sido censurada. Pontífices, Cardenales, señores y reyes –Francisco I, Carlos V, León X, Enrique VIII y otros- le ofrecieron puestos y prebendas que él no aceptó. Prefería ser profesor de Cambridge y de Oxford, amigo de Luis Vives y de la desventurada Catalina, y de todos los grandes humanistas de su época, criticando, censurando y ridiculizando a los grandes fanáticos en que se dividía el mundo en que vivió: los reformistas y los contrarreformistas, absolutamente iguales en sus alucinaciones, en sus excesos y en la apología de las más inverosímiles supersticiones, que no tenían nada que ver con los principios puros, claros y sencillos del Cristianismo de los Apóstoles.

Arremetió bravamente contra la Escolástica, contra los dogmas y contra la corrupción que envolvía a la Roma Vaticana caída en los deliquios sensuales del Renacimiento; pero no escatimó tampoco sus dicterios contra los reformistas protestantes –especialmente Lutero- cuando liquidaron a sangre y a fuego la revuelta de los campesinos de Maguncia y quemaron vivos a sus adversarios.

Después de recorrer casi todas las universidades europeas, se refugió en la de Basilea, de la que fue rector en sus últimos años; allí dirigió y corrigió las pruebas de imprenta de muchas obras suyas, especialmente del “Elogio de la locura”, que alcanzó, entonces el fabuloso tiraje de 25.000 ejemplares distribuidos por todo el Continente. Quizás fueron los suyos, los libros que hicieron más popular el reciente invento de Gutenberg.

Erasmo de Rotterdam fue, de todos los grandes humanistas europeos de su época, el que ejerció mayor influencia sobre sus contemporáneos. Hubo “erasmistas” en Francia, en Italia, en Inglaterra, en Alemania, en Hungría, en todos los países donde el humanismo era parte de la cultura. No obstante, su eclecticismo no fue bien entendido en su época, momento histórico de fanáticas controversias y extremismos.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile, o 27 de outubro ...de 1947)
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MIGUEL DE SERVET
27 de octubre de 1947

MIGUEL DE SERVET


Por Ramón Suárez Picallo

El día 27 de octubre de 1553, murió en Ginebra, quemado vivo en pira, el insigne sabio español Miguel Servet, víctima del árido y fiero fanatismo protestante, que en las tierras helvéticas dirigía, controlaba y regulaba, a la sazón, un bárbaro tirano, legítimo hermano de los Arbués y de los Torquemada, colocado en la acera de enfrente en lo que al dogma se refería, pero igualito a ellos en su feroz intolerancia. Se llamaba Juan Calvino. En recuerdo de aquel terrible sacrificio, el curiosos viajero que visita, hoy la ciudad del Lago Lheman, encontrará en uno de sus más bellos rincones – en el mismo sitio donde fue asado vivo el descubridor de la circulación de la sangre- sobre un muro de piedra, una placa en granito, que dice así: “A Miguel Servet de Villanueva de Aragón, los ginebrinos devotos de Calvino, sinceramente arrepentidos, le ofrecen este homenaje de desagravio. Él fue víctima, más que de la mala voluntad de un hombre o de un pueblo, de un momento histórico, caracterizado por polémicas teológicas olvidadas. Felizmente, para siempre”.

Miguel Servet había nacido en Tudela o en Villanueva de Aragón, es decir, en las tierras de gentes rudas, sinceras y tercas, de las confluencias de Aragón, Navarra, La Rioja y el País Vasco. Era hijo de un notario, de familia acomodada que educaba a sus hijos en las Universidades de la época. Por eso Miguel estudió leyes, teología, geografía, matemáticas y humanidades clásicas en la Universidad de Zaragoza. Eran los tiempos del Humanismo y de la Reforma y era Maestro en toda la Europa culta de la época, Erasmo de Rotterdam. El joven navarro-aragonés, salió de España y recorrió, como viajero y estudiante, todas las escuelas europeas de la época como buen español, terco aventurero y librepensador: Bolonia, Basilea, Estrasburgo, París, Montpellier. Pobre de solemnidad, vivía como corrector de pruebas de los más intrincados textos latinos, hebreos y griegos con míseros jornales de obrero de imprenta.
Fugitivo de la intolerancia católica española, italiana, y francesa, estuvo en Alemania donde armó un escándalo épico, que le obligó a cambiar de nombre. Volvió entonces a París, donde conoció por primera vez, al que habría de ser más tarde su juez y su verdugo: Calvino, que lo mismo que Lutero, era más reaccionario y más cruel que los peores inquisidores españoles. Por lo demás, él atizaba incesantemente el fuego polémico, discutiendo, nada menos, que el dogma de la Santísima Trinidad. Mientras tanto, completaba sus estudios como podía, hasta hacerse un médico ilustre, especializado en los problemas de la circulación de la sangre, en las Matemáticas y en la Exégesis de los textos bíblicos, así como de los Padres y los Doctores de la Iglesia. Conoció al Emperador Carlos V y a todos los que eran entonces sus servidores y vasallos; se metió con todas las universidades europeas, hasta que, por su mal, fue a dar a la ciudad de Ginebra, donde su antiguo amigo, Calvino, era dueño y señor. Calvino era un tipo torvo, cruel, injusto, torpe y astuto en el peor de los sentidos. Mandó instruirle proceso al español que en todos los órdenes le hacía sombra por su grandeza moral, por su sabiduría y por la magnífica independencia de su pensamiento aplicado a los misterios de la fisiología humana y al proceso circulatorio. Trátase del tema que fue más tarde esencial y básico para los más extraordinarios descubrimientos científicos en referencia con la Medicina.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile, o 27 de outubro ...de 1947)

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O ASNO

26 de octubre de 1943

ELOGIO DEL HERMANO ASNO


Por Ramón Suárez Picallo

Tiempos son estos, ¡oh hermano asno!, de grandes y definitivas reivindicaciones. Ahí está la tuya, en solemne prosa gubernativa, declarándote artículo de primera necesidad, como el pan de Dios, el arroz, el azúcar, la leche y el café. Serás, desde ahora, objeto de atenciones, vigilancias y cuidados de que mucho habías menester.

Tú, honesto, discreto, paciente y filosófico, cuadrúpedo y semoviente, eras motivo de muchos y muy inmerecidos agravios; aparte de tu triste vida física de trabajador menospreciado y mal comido, eras punto de referencia y término de comparación insultante, para todas las ineptitudes. Así, se le llamaba “burro” al zopenco y al mentecato, al mal escritor, al diputado mudo, al gobernante torpe, al municipe indolente, al estudiante que jamás supo la lección y al profesor que nunca la explicó a derechas. Y cuando los hombres solían hacer una de las suyas, su inmensa vanidad les hacía decir que habían hecho una burrada, en vez de decir, como era lo justo, que lo mal hecho era una “hombrada”.
Y por si todo eso fuera poco, ahora, últimamente, por causa de la guerra, de la carestía y de las dificultades de la importación, la humana ingratitud –que es infinita– vino a colmar las desdichas de tu triste vida, con una muerte infame y un destino, “post–mortem”, más infame aún: El fiero matachín de carnicería, te quería convertir en chuletas, en bisteques y en chorizos, para saciar la voracidad de aquellos mismos a quienes habías servido, con ejemplar paciencia y cristiana mansedumbre, llevándolos a tus lomos por senderos y caminos, pasito a paso, para que los ojos del que iba encima de ti se deleitasen en el verdor de los paisajes.

Tú, que condujiste al Redentor del Mundo, desde Galilea a Egipto para librarlos de las iras de un rey envidioso e infanticida; tú que fuiste competidor –aunque por casualidad como todo lo grande– del Dios Pan, tocando la flauta; tú que fuiste dilecto de Apuleyo, y compañero de aventuras de Rocinante, al lado del más estupendo caballero de todos los siglos; muy querido del más discreto y razonable de los escuderos; tú, bienamado amigo de la libre gitanería, motivo de madrigalescos elogios de los faraones; tú que condujiste a James Borrow, a lo largo y a lo ancho de Europa, divulgando la Santa Biblia protestante. Tú, hermano asno, necesitabas una rehabilitación histórica, política, social y hasta filosófica. Hasta el presente, sólo tuvieron palabras amables para ti, los gitanos y algún que otro poeta generoso. En la casa pairal de los amos, no eras admitido por indigno; los caminos, todos llenos de tus andanzas, se te hicieron hostiles: el caballo, el tren, el automóvil y la bicicleta, te arrumbaron a las cunetas; sólo para los santos y pobres, los tristes y los humildes, tuviste algún valor y merecimiento.
Pero todo llega en su día, y la justicia llegó también para ti. Alguien dijo que este siglo será el siglo de los seres simples, sencillos y comunes, porque el mundo está cansado de las cosas complicadas y difíciles. Y tú eres, desde siempre, el más sencillo y más simple de todos los seres de la creación. Hay quien te supone, terco, tozudo, amigo de llevar la contraria. Es posible que haya algo de cierto en la afirmación; pro aún así, tu terquedad resulta una malva, frente a la de muchos hombres, empeñados en llevarle la contra el mundo entero, a sangre y fuego, contra viento y marea y contra toda razón y justicia.

Y, ahí estás, siendo tema y motivo de preocupaciones gubernativas, en estos tiempos de reivindicaciones democráticas, para impedir que la ingratitud y la voracidad humana te hagan víctima de sus desaguisados, lanzándote, como a los injustos y condenados, en calderos hirvientes..
Enhorabuena y que sea para bien, hermano asno.

En tu honor –bien merecido en verdad– ahí te va este elogio en prosa, seguido de otro en verso, que viene más abajo y que escribió un amigo que o es tuyo y mío.



CANCIÓN SUAVE A LOS BURROS DE MI PUEBLO

Por Héctor Inchaustegul Cabral En su libro

Poeta de la República Dominicana “Poemas de una sola angustia”


Asno de San José y del Carbonero,

triste vehículo que liga al pobre diablo

y al ricachón ufano,

que llevas todas las mañanas, trotandito

el agrio sudor del campesino

tornado en frutas olorosas;

¡yo te saludo y canto!

Si la preñada está en el mes,

que vaya en burro;

que el viejo puede dar un paso apenas

porque la tierra y lo está llamando, a

que monte en burro;

que el muchacho es harto chico

para llevar la leche al pueblo,

que vaya en burro, pues…

Asno de San José, del acordeonista

y del maestro rural que peina canas

asno que lleva el agua

y la santa medicina.

Asno de infancia triste y corta,

cuya vejez es larga

y mucho más triste todavía…

De pequeño, dulces ojos ingenuos,

pero largo, mansedumbre,

y un amor sin nombre

hacia las flacas sombras…

Después orejas largas y caídas,

muertas como dos cáscaras inútiles

sobre la noble frente añubascada.

Después la larga caminata,

los excesivos pesos,

las rojas y opacas mataduras,

y, muy de tarde en tarde,

la blanca manecita de un niño

que acaricia, lentamente,

los doloridos belfos

en donde ya la espina

no halla donde clavar

su única garra.

Después a ancha sábana

los abrojos florecidos de amarillo,

el pasto inaccesible,

el sueño imposible de la cebada;;

y las pedradas, los insultos,

el duro hueso que va rompiendo, poco a poco,

el pellejo sin pelos;

y mil espinas clavadas

en las ancas, en las patas y en los belfos.

Asno de San José y del Carbonero

triste y tardo vehículo que liga

lo rural y paupérrimo

con el alarde urbano de la aldea;

asno de infancia inútil y alegre,

cuya vejez, como todas,

del otro mundo…

se detiene en la puerta, abierta de par en par.

¡Yo te canto y saludo!

Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile o 26 de outubro de... 1943
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Animais - Publicado o 26-10-2009 00:31
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