A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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A CONFERENCIA DE MOSCÚ

Na Conferencia interaliada de Moscú (18-30 outubro 1943), os ministros de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, Estados Unidos e a URSS (Eden, Hull e Molotov respectivamente) decidiron a creación dunha Comisión político-militar conxunta que, no futuro, tería que ocuparse de estudiar aqueles asuntos referentes a Europa que xurdisen durante o avance da guerra, así como de dirixir aos gobernantes dos seus países as recomendacións oportunas. En total, a Comisión chegou a reunirse nunhas 120 ocasións ata que, na Conferencia de Potsdam (17 xullo-2 agosto 1945), Stalin, Churchil e Truman decidiron a sua disolución. RSP comenta a importacia desta Comisión.


3 de noviembre de 1943

UNA NUEVA ERA HISTÓRICA


Por Ramón Suárez Picallo

Por días, semanas, meses, años, lustros y, quizá, siglos, se hablará en el mundo de la Conferencia que acaba de celebrarse en Moscú, entre los Cancilleres de Gran Bretaña, los Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, felizmente terminada hace pocas horas. Se la citará como fuente de Derecho, como etapa decisiva en la más grande guerra de todos los tiempos, y como punto de arranque de una Nueva Era en la Historia de la Humanidad.

Cuando escribimos estas líneas, sólo se conocen los temas principales tratados en ella, sobre los cuales ha recaído acuerdo, factibles de ser conocidos por la opinión pública internacional, sin menoscabo del secreto, político, diplomático y militar, indispensables para la buena marcha de la guerra en esos tres frentes esenciales. En días, semanas y meses sucesivos, serán ampliamente esclarecidos, estudiados y comentados esos acuerdos, y sus textos completos serán Historia para las generaciones venideras.

Aparte de lo que se refiere a la continuación de la guerra y de la organización de la paz, basada en la soberanía, la independencia, la justicia y la libertad de los pueblos, salvaguardada por un organismo internacional con fuerza jurídica y ejecutiva de seguridad colectiva; de la inclusión de Austria entre las naciones que serán renacidas con la victoria y de otros temas que afectan principalmente a todo el viejo Continente, hay un punto concreto que queremos tratar por su enorme interés internacional, como complemento a la Carta del Atlántico y a las cuatro libertades proclamadas por el gran Presidente Roosevelt, y, principalmente, como homenaje ejemplar a la justicia, a la cultura, a la humanidad y a la civilización, ultrajadas y escarnecidas, en ésta, como no lo fueron en ninguna otra de las guerras conocidas, desde Atila, Genghis Kan y Tamerlán.

LOS CRIMINALES DE LA GUERRA

Nos referimos al tercer punto de los dados a conocer, consistente en la declaración tripartita de Roosevelt, Churchull y Stalin, prometiendo solemnemente el juzgamiento y castigo inexorables de los criminales de la guerra, allí en los lugares mismos donde cometieron sus atroces crímenes y de acuerdo con las leyes del respectivo país. Todas las naciones civilizadas –y lo son en grado superlativo las asoladas por el nazismo– tienen previstos y penados en sus códigos penales comunes, y penales militares, un grupo de delitos conocidos bajo el rubro genérico de “Delitos contra el Derecho de Gentes”.

Tipifican tales delitos, hechos como el maltrato a los prisioneros de guerra, civiles y militares; las represalias contra rehenes sin discernimiento de responsabilidad individual; las medidas crueles contra las poblaciones no combatientes; las depredaciones y estragos innecesarios a las estrictas operaciones militares; incendios de poblados o campos sembrados, destrucción de viviendas o edificios públicos, templos, monumentos artísticos e históricos y obras de utilidad pública; además del ultraje al sexo, edad y condición de las personas.

Tales hechos, constitutivos de delitos penados con castigo capital, han sido realizados, elevados a la máxima potencia, por los nazis, junto con otros mucho más horribles aún, inconcebibles por la mente del legislador civilizado, para incluirlos en los códigos.

Y fueron realizados, con la concurrencia de todas las circunstancias agravantes conocidas e inimaginables: premeditación, alevosía, nocturnidad, cuadrilla, abuso de fuerza, intención de aterrorizar, ánimo cruel y falta de necesidad entre, otras muchas.

Un solo nombre, Lídice, el pueblo mártir de Checoeslovaquia, incendiado, arrasado, con el asesinato en masa y en frío, con ametralladoras, de todos sus habitantes, basta para sintetizar, en un solo episodio, el grado tremendo de terrorífica criminosidad a que se ha llegado en esta guerra por parte de los nazis alemanes, superando todos los antecedentes conocidos en el sentido de elevar la crueldad a la categoría de norma común. ¡Y toda Europa está llena de Lídices, corregidos y aumentados!

Los autores de tan espeluznantes crímenes serán castigados, y, esta vez, no habrá de valerles aquello de: “es la guerra”. No. No es la guerra normal, reglada por normas de civilización y de Derecho, dictadas por la cultura para distinguirla del crimen colectivo, frío y cruel. Es, sí, la guerra total y totalitaria inventada por ellas para hacer retroceder a la Humanidad a remotos tiempos de barbarie sin límites y dominar al mundo acoquinado por el terror. Esta guerra se llama crimen y quienes la practican son criminales. Y como tal serán tratados, según la solemne promesa de los tres grandes líderes, que no suelen prometer en balde.

PARA PODER VIVIR “LIBRES DE TEMOR”

Para reivindicar la justicia escarnecida, para no dejar impunes delitos que horripilan a toda criatura humana, para escarmiento y ejemplo, y para que las gentes de bien puedan vivir en el futuro libres de temor – la más bella, humana y trascendente de las “cuatro libertades” proclamadas por el gran Roosevelt – los criminales de guerra, serán buscados, perseguidos y sacados de donde se encuentren “hasta el fin último de la tierra”. Estarán, pues, fuera de toda ley universal y de toda protección jurídica, ínterin no comparezcan a rendir cuentas de sus actos y no habrá en el mundo escondite impune para ellos.

Es la necesaria garantía para que la gran consigna “rooseveliana” tenga efectividad sobre la tierra. Porque mientras existan, vivan y se muevan en alguno de sus rincones, uno o varios de tales criminales, la humanidad no podrá vivir libre de temor, porque quedará, oculto y acerante, como la fiera y el bandido de caminos, esperando la ocasión para hacer de las suyas, el peligroso enemigo.

Muy importantes y trascendentales son, sin duda alguna, todos los otros acuerdos de la histórica Conferencia de Moscú. De entre ellos, aunque no lo parezca a simple vista, destaca éste, estrechamente relacionado con la justicia, el orden y la moral internacionales, perturbadas por los criminales de la guerra, total y totalitaria, con escarnio y vilipendio de aquellos principios elementales que distinguen al hombre de la fiera; y, también, porque, como ya queda dicho, es garantía de que uno de los grandes principios que alientan esta lucha gigantesca será, sobre la tierra, una realidad de bienaventuranza: vivir la vida libre de temor, de crueldad y de terror. Y, además, avisarle al mundo que los grandes crímenes no pueden quedar impunes.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile o 3 de novembro .... de 1943)
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O CAFÉ

27 de octubre de 1942

EL CAFÉ


Por Ramón Suárez Picallo

Por una orden del Administrador de Precios de los Estados Unidos, a partir de la medianoche del 28 de noviembre quedará racionado el café en los 48 estados de la Unión Americana. Cada norteamericano tendrá como ración 460 gramos en cada cinco semanas. La cosa no es tan grave como parece. La mayoría de los ciudadanos del Tío Sam no acostumbran a tomar el café puro. Lo toman con leche, con mucho más leche que café. Es una buena costumbre –que nosotros no practicamos– que les permite ahora no sentir en muy gran escala los efectos del racionamiento. Sólo será cuestión de colarlo y recolarlo dos o tres veces, como se hace en otras partes. Por ejemplo, en muchísimos bares, cafés, y fuentes de soda de Santiago y, por añadidura, con leche aguada hasta perder casi su color blanco. En Europa no digamos. En España, en Francia, en Italia, en Alemania y demás países se toma con el nombre de café un brebaje negro, hecho de ciertas semillas silvestres tostadas y el polvo de carbón, que es imposible quemar de ningún modo. En todo hay quien gane, especialmente en esto del racionamiento. Los 460 gramos de café que, podrá gastar un yanki en cinco semanas, las tendría por inestimable tesoro un europeo, aunque tuviera que administrarlas para cinco meses, colándolo y recolándolo por veinte veces consecutivas.

A nosotros –el autor de estas líneas– ni eso siquiera. El doctor acaba de prohibirnos radicalmente la exquisita infusión, por temor a una porción de enfermedades todas las cuales terminan con “itis”. De ahí que no tomemos por el lado terrible, esto del racionamiento del café en los Estados Unidos. Ya lo tomarán otros de ese lado, señalando que las cosas no deben andar muy bien cuando hay, que racionar el café. Olvidando que en los países de su predilección no lo prueban ni con ración, ni sin ella. Y olvidando, también, que hay muchísima gente que tampoco lo cata por que se lo prohibió el médico.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile, o 27 de outubro ...de 1942)



19 de febrero de 1950

EL CAFÉ


Por Ramón Suárez Picallo

Acabamos de leer una información oficiosa, según la cual será restringida este año en cerca de la mitad de su cuantía, con referencia a los últimos, la importación de café, el noble estimulante de artistas, poetas, oradores y escritores.

Pero a modo de compensación se anuncia, dentro del mismo texto, que será aumentada la cuota de entrada del té y de la yerba mate, lo cual viene a ser algo así como sustituir el aceite con el vinagre.

Dejemos parte el té y la predilección absolutamente inexplicable que le tiene el bajo pueblo chileno, infusión deprimente, debillitadora, insípida e inocua que los pueblos latinos utilizan sólo como medicina, en los casos de enfermedades gastrointestinales, pero jamás como artículo de uso común. Y pasamos a la yerba mate.

Gil de Oto, en su libro crítico “La Argentina que yo he visto” declara el mate como puntal y base de la extensión de más de cien enfermedades contagiosas. La costumbre de tomarlo en colectividad, chupando todos por la misma bombilla, aunque sea de plata, es –a su juicio– una romántica cochinada, antihigiénica y amarga, mal que les pese a los poetas llamados “criollistas”.

Por su parte don José Ortega y Gasset, en el tomo X de su obra monumental “El espectador”, dedicado a los argentinos, declara al mate como la fuente principal inspiradora del “Guarango”, del “Tilingo” y del idiota, personajes personalizados, sin envergadura, llorones y sollozantes, por formar parte en las ruedas de tomadores de la amarga e ingrata infusión.

En cambio, ¡cuánto más noble, universal, artística y trascendente es la esclarecida historia del café! Nació de una hermosa leyenda árabe en la que un peregrino de la Meca, medio muerto de cansancio y de fatiga, vio, en pleno desierto un árbol cubierto de flores blancas y descansando a su sombra un anacoreta que le vaticinó el fin feliz de su viaje. Era el primer cafetal conocido en la historia.

Siglos después, el noble fruto, aclimatado ya en Europa y en América, inspiró en Inglaterra y en España a grandes reformadores, sociólogos, poetas y revolucionarios, que se reunían en lugares de libre discusión llamados cafés perseguidos, clausurados y vigilados por todos los déspotas del mundo habidos y por haber, y lo que no se hizo en servicio del Arte, de la Libertad, de la Ciencia y del Pensamiento en Academias, Liceos e Institutos, se hizo el los cafés de Londres, de París y de Madrid desde las postrimerías del Siglo XVIII hasta nuestros días.

Bien esta, pues, que los gobiernos y los Ministerios de Comercio, Hacienda, Economía y todo lo demás, restrinjan las importaciones de artículos considerados no indispensables para la vida del pueblo, en defensa y resguardo de Su Majestad la divisa. Pero, ¡por amor a Dios! Que no hablen de substituir el café con yerba mate, algo así como decir que el aceite, suave, amable, místico y simbólica, es la misma cosa que el vinagre, ácido, acre y malhumorado, aún cuando las dos cosas juntas, hagan una buena ensalada.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile, o 19 de febreiro...de 1950)


Comentarios (0) - Categoría: RSP-Alimentos - Publicado o 02-11-2009 00:01
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ESPRONCEDA
2 de noviembre de 1942

DON JOSÉ DE ESPRONCEDA



Por Ramón Suárez Picallo

Por este año de 1942, cumpliéronse los cien -23 de mayo de 1842– de la muerte de don José de Espronceda, uno de los maestros mayores de la poesía romántica española. Con tal motivo se habló mucho del altísimo poeta de “El Diablo Mundo”, “El estudiante de Salamanca” y la famosa “Canción del Pirata”. Nadie –que nosotros sepamos por lo menos– aludió, en cambio, a un popular poema blasfemo y feroz, atribuido a su númen, cuya paternidad, Espronceda mismo ha negado siempre. Nos referimos a “Desesperación”, con su correspondiente “Arrepentimiento”, mucho más conocido entre el vulgo, que su famoso “Estudiante de Salamanca”.

Frente a la critica remilgada y a la negación de paternidad hecha pública por el poeta, -en momentos en que se le instruía un proceso político-, la voz del pueblo –“Vox populi vox Dei”- une invariablemente su nombre a la tremenda diatriba que es “Desesperación” contra lo humano y lo divino.

El poema –o lo que sea– fue conocido públicamente entre 1831 y 1832; es decir, hace 111 años. Cuando aún no había aviación, y Nobel no había descubierto la dinamita; y todos los otros explosivos que terminan con “ita”. Pese a ello la bomba aérea de nuestros días incluso con su refinamiento de “tiempo retardado” –“sin mecha al parecer”– está allí profetizada, con exactitud matemática:

“Quisiera ver la bomba, caer mansa del cielo;
inmóvil en el suelo, sin mecha, al parecer;
de pronto que reviente, que estalle y que se agite y rayos mil vomite
sembrando el exterminio y la muerte por doquier”.

¿Qué tal? ¿Conoce el lector una descripción más perfecta de un bombardeo aéreo, con bombas de espoleta retardada? De Espronceda o de otro, lo cierto es que la famosa composición resultó una trágica profecía. Y es que los poetas, desde el Evangelista Juan a nuestros días, tienen mucho de profetas y de visionarios. ¿No estamos, acaso, viviendo los tiempos del Apocalipsis? ¿No se ha cumplido la previsión de Rubén, cuando anunciaba la presencia de los bárbaros al pie del Arco de Triunfo? No nos ríamos nunca de los poetas ni de sus profecías.


(Publicado no xornal La Hora, en Chile, o 2 de novembro de... 1942)
Artigo tamén publicado no libro "La Feria del Mundo" polo CCG en 2008.
José Espronceda
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (intelectuais) - Publicado o 01-11-2009 23:39
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OS MORTOS
Camposanto de Boisaca en Santiago
Nos dezaseis anos de exilio en Chile, tal día como hoxe (1 de novembro) RSP escribiu artigos de temática diversa. Coñecemos dez. Agora presentamos dous adicados aos mortos, aos difuntos, escritos nos anos 1942 e 1947.

1 de noviembre de 1942

LOS MUERTOS


Por Ramón Suárez Picallo

Recordemos hoy y mañana a nuestros muertos.

A los que, habiendo transpuesto los umbrales de lo conocido a lo inconocido , siguen viviendo en nuestro corazón y en nuestro espíritu, por el amor y por el recuerdo.

Honremos hoy a los que viven en sus obras. Y a los que nadie recuerda, con una ofrenda floral, o una lamparilla de aceite encendida sobre los siete palmos de su morada. A los que tuvieron por sepulcro, el fondo del mar o de la mina. A los que no tienen tumba señalada en ningún camposanto del Mundo.

Recordémosles hoy; a unos por lo que fueron, y a otros, por lo que no pudieron ser. A todos ellos llegará el homenaje. Porque ellos no son muertos, como dijo el poeta:

“No son muertos los que en dulce calma,
la paz disfrutan de la tumba fría;
muertos son los que llevan muerta el alma y viven todavía”.

Y en la celebración cristiana de los Fieles Difuntos, veamos la eterna preocupación del hombre de todos los tiempos, fiel de todas las religiones, por buscar solución al gran problema ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Porque el culto a los muertos, practicado de maneras distintas por todas las civilizaciones y religiones conocidas, es a la vez, protesta y afirmación ante el gran enigma.

¿Siguen viviendo los muertos? Viven: Para unos en el Paraíso o en el infierno. Para otros, en el espacio infinito; para los de más allá, trocados en flor o en gusano; y para los que nos fueron más próximos en el recuerdo de su obra o en el amor de su corazón.

Para los unos, y los otros y para todos, vaya hoy nuestro recuerdo.

Y ante la tumba deslindada con verja y cruz y ante el pedazo de tierra que nadie sabe si hay en él una tumba, descubrámonos un instante por todos los que fueron. Porque así volverán a ser en nuestro pensamiento. Y tengamos misericordia para los que no fueron ni serán nunca. Aquellos que tiene muerta el alma y viven todavía.

(Artigo publicado no xornal La Hora, o 1 de novembro de ... 1942
Tamén está publicado no libro La Feria del Mundo, editado polo CCG en 2008)





1 de noviembre de 1947

NUESTROS MUERTOS


Por Ramón Suárez Picallo

Hoy no es el día de los muertos. Hoy es el día de Todos los Santos, que, por ser muchos, no caben dentro del santoral establecido en los 365 días del año y a los cuales la Iglesia les asigna un día para todos, juntos y remejidos . El día de los muertos es mañana, 2 de noviembre, consagrado a la conmemoración de los Fieles Difuntos de la Comunidad Católica, Apostólica y Romana. Pero en Chile, por causas que no conocemos, las dos fechas se confunden en una sola, y el día de hoy es, en realidad, el dedicado a los muertos. A nuestros muertos; a los que convivieron con los que aún estamos vivos, en el amor del hogar, en la comunión de las ideas y las esperanzas, y en los grandes afanes cotidianos; a los que siguen viviendo en el recuerdo íntimo de nuestros corazones; la madre, el hermano, el amigo, el maestro y el compañero, la novia y la esposa, la abuela y la hermana; todos aquellos que fueron carne de nuestra carne y espíritu de nuestro espíritu y que siguen siendo todo eso, más allá de los umbrales de la muerte física.

TRADICIÓN

La tradición de honrar a los muertos es, quizá, de origen egipcio. En efecto, la vieja patria de los Faraones, ha volcado sus mejores esfuerzos, espirituales y artísticos, en sus incomparables monumentos funerarios. De allí pasó a Grecia, a Roma, y, más tarde a los otros pueblos de cultura cristiana y grecolatina. El cementerio de Florencia, situado en el Fiésole, el de Génova, el de Granada y el de Toledo, son maravillas de arte, sin contar el Escorial y la tumba de los Médicos florentinos, en la que culminó, plenamente, el genio insuperado de Miguel Ángel. Y en los viejos pueblos célticos, Irlanda, Bretaña, Escocia, Gales, Galicia; la Isla de Man y Cambria , sólo hay recuerdos y testimonios de su cultura plástica primitiva, examinando los monumentos dedicados a honrar a los muertos: el Dolmen y el Menhir y sus camposantos, llamados “lubris”, de donde provienen, seguramente, las palabras “lúgubre” y “fúnebre”, indicadoras del rito funeral que honra a los muertos. La Iglesia Católica entristeció un mucho aquel florecimiento con sus tétricos cánticos: el “Dies Icore”, el “Pater Noster” y el “Me recordareis”, además del “Libera Dómine”, que los sacerdotes cantan en los entierros empavorecidos de los cuerpos y las almas.

LA LITERATURA Y LA MUERTE

No es del caso evocar aquí a los poetas y escritores de lengua castellana, que tomaron a la muerte como tema; desde Jorge Manríquez, en la Elegía pesimista a la muerte de su padre, hasta Santa Teresa de Jesús, que cifra en la muerte la esperanza suprema de confundirse con el Amado: “Y tan alta vida espero, que muero porque no muero”.

En el pasado siglo, el tema de la muerte se confundió con los mejores poetas románticos de nuestro idioma. José Zorrilla, salva, después de la muerte de sus víctimas, a don Juan Tenorio, el pecador impenitente, por el camino del amor. El milagro se produce en el cementerio de Sevilla, cuando el iconoclasta empedernido dialoga con sus muertos, se arrodilla ante ellos, simbolizados en doña Inés y, después de unas frases fanfarronas y orgullosas, les recuerda, que si les quitó buena vida, les dio mejor sepultura. Por algo la inmortal y última versión del gran burlador, se representa todos los años el Día de Difuntos, o sea, el 2 de noviembre.

HUMILDAD

Mientras tanto, los que estamos ya en el recodo que tiene por remate la muerte, a modo de postrero descanso, después de rudas y bien vividas jornadas por la Libertad y por la Justicia, hemos de trasladarnos hoy humildemente al hermoso Camposanto de Santiago, con un ramo de flores en la mano, para dejarlo caer sobre la primera tumba innominada que hallemos a nuestro paso: Por todos y para todos nuestros muertos, santos o bandidos, apóstoles o apóstatas, víctimas o victimarios, acogidos con igual ternura en el seno amoroso de la Madre Eterna, que los trueca y los confunde a todos ellos en el mismo polvo original. Por los amigos y por los hermanos, que no tienen quien deposite sobre su tumba un ramo de flores frescas, cualquiera que sea el lugar donde descansan.

Y, a la entrada y a la salida, volveremos a leer, con los ojos puestos en el infinito, una vez más, los bellísimos versos, inspirados en las tres grandes Virtudes Teologales:

“Ancha es la puerta; pasajero, avanza; y ante el misterio de la tumba, advierte, como guardan el sueño de la muerte, la Fé, la Caridad y la Esperanza”.

(Publicado no xornal La Hora, en Chile, o 1 de novembro de... 1947)


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UNAMUNO
Nos dezaseis anos de exilio en Chile, tal día como hoxe (1 de novembro) RSP escribiu artigos de temática diversa. Coñecemos dez. Agora presentamos un adicado á película "Todo un hombre" de Unamuno, polo que sentía especial entusiasmo e a quen adicou varios artigos.


1 de noviembre de 1943

EVOCACIÓN DE DON MIGUEL DE UNAMUNO


Por Ramón Suárez Picallo

Acabamos de ver, por cuarta vez, “Todo un hombre”, de don Miguel de Unamuno. La primera fue en Buenos Aires, la noche memorable de su estreno, en el Teatro San Martín, interpretada por la Compañía Enrique de Rosas y Matilde Rivera. De Rosas daba la primera magnífica versión hablada de Alejandro Gómez, la más vigorosa y extraordinaria criatura salida de la pluma del ilustre Rector de Salamanca. Don Miguel estaba entonces en el exilio, y la flor y nata de la intelectualidad argentina, quiso tributarle al maestro un grande y conmovido homenaje. Se lo atribuyó completo y cabal, rompiéndose las manos en un aplauso férvido a su Alejandro Gómez. La segunda vez, la vimos en la ciudad de Milán por la misma compañía, en el verano de 1926, que hacía allí una temporada de teatro en castellano y en cuyo repertorio figuraba “La Serpiente” del gran chileno Armando Moock. Y la tercera fue en Madrid. Hacia el personaje unamuniano López Silva, uno de los más cultos e inteligentes actores españoles de estos tiempos, actualmente exiliado político en algún país de América. Tuvimos esta vez –en 1932– el insigne honor de asistir a la representación, junto con don Miguel, que era, a la sazón, diputado a las Cortes Constituyentes de la República Española.

Todo el mundo recuerda las opiniones suyas, sobre América, a través de ver los trabajos y, muy especialmente, de su cambio de cartas con Rubén Darío, publicadas, recientemente, por Alberto Ghiraldo, en su libro “El Archivo de Rubén Darío”. Pues bien, don Miguel de Unamuno, nos aseguró a quienes le acompañábamos aquella noche, que Enrique de Rosas, el gran actor argentino, era el creador definitivo de su personaje, porque su lucha, su espíritu y su grandeza –aunque enraizada en el viejo solar de la estirpe– sólo podía tener a América como escenario y como atmósfera.

Con tales antecedentes, y otros muchos acerca del tema y de su autor, supondrá el lector con qué estado de ánimo fuimos a ver la versión cinematográfica de la obra del viejo y bien querido maestro. ¡Un cúmulo de recuerdos, de visiones y de esperanzas –todo ido– además de la certeza de que el gran don Miguel, no es ya del mundo que vive, lucha y muere, en esta hora tremenda de angustiosas agonías!

UNA REALIZACIÓN MAESTRA

La versión cinematográfica de “Todo un hombre” no es sólo la mejor, más perfecta, más noble y más responsable realización de la cinematografía argentina, si no que lo es, quizá, también de todas las cinematografías contemporáneas. Se ve en ella la mano y el talento de un director genial capaz de “plastificar” altos pensamientos, dándoles carne, sangre y luz, aliento y paisaje; se ve también la conciencia artística e intelectual de unos intérpretes, sabiendo que tenían que dar pasión, calor de humanidad y sobria elegancia, a las palabras –macizas de contenido– de uno de los más grandes valores espirituales de una gran comunidad de pueblos; y por último se ve el rendido respeto a la concepción unamunista de la obra, sin concesiones a la turbamulta, sabiendo que su ilustre autor, no puede hacer rectificaciones.

Así, para ampliar los límites de la obra teatral en su origen, y llevarla a los más extensos contornos de la película, no se ha recurrido a la truculenta artificiosa, a la que casi invariablemente, se suele recurrir en tales casos; ni fue desvirtuada, con pegotes arbitrarios, la clara y noble limpieza del lenguaje de Unamuno –profesor de griego y de latín y castellanista excelso– cosa bien difícil, tratándose de quien se trata. Se conservó con fidelidad conmovedora, la línea arquitectural del texto, no sólo en la bella letra, sino que también en el profundo espíritu. Y es esta fidelidad –tan rara en las películas inspiradas en obras maestras– una de las más resatantes virtudes de la noble versión cinematográfica de “Todo un hombre”, sumada a aquellas otras de interpretación perfecta de todos los personajes, que hacen de ella una realización maestra.

UN GRAN ARTISTA

Mucho daríamos nosotros por escuchar la opinión de don Miguel de Unamuno, sobre la interpretación que hace de Alejandro Gómez, el gran artista argentino Francisco Petrone. Pero conociendo, como conocemos, algunas de sus opiniones sobre el vigoroso personaje, tal como él lo concibió y le dio vida, no nos es difícil asegurar que Petrone, con su intuición, su talento, su conciencia artística y su cultura, logró calarlo hasta los tuétanos de los huesos y del espíritu.

Efectivamente, tal como cuadra al individualismo, casi feroz, de don Miguel, en su obra, el Alejandro Gómez –ejemplar magnífico de una raza, que, si algo definitivo dio a la Humanidad, fueron individualidades extraordinarias en todo, en el bien y en el mal– lo es todo, lo sabe todo, lo hace todo, lo compra todo y los resuelve todo; y, cuando trata con los demás, se da todo en ira, en energía, en generosidad y en amor. ¡Hasta a la muerte, se le da cuando descubre que no ha podido rendir y vencerla! ¡A la buena muerte, al “morir bien”, una de las grandes obsesiones de la dignidad, del decoro y de la energía espiritual y moral de Unamuno!

Petrone “vio”, admirablemente, el difícil personaje y lo encarnó con alma y corazón, envolviéndolo en un hálito que, en la película, está sobre todos y contra todos, cubriéndolos con su fuerza espiritual irresistible, tal como Unamuno quería ver a su famoso Alejandro Gómez: “Todo un hombre; nada más, ni nada menos, que todo un hombre”.

El cine argentino lleva cubiertas muy gloriosas jornadas en su camino de progreso. Esta es una de las mejores. En ella destaca, en primer plano, como héroe, Francisco Petrone. Es de justicia decirlo y proclamarlo así.

Publicado no xornal La Hora, en Chile, o 1 de novembro de ...1943
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RECEPCIÓN AOS REPUBLICANOS QUE VISITAN SANTIAGO DE CHILE
Nos dezaseis anos de exilio en Chile, tal día como hoxe (1 de novembro) RSP escribiu artigos de temática diversa. Coñecemos dez. Agora presentamos un adicado aos republicanos españois que visitaron Chile no ano 1946. Ramón acaba de deixar o balneario de Las Cruces,onde estivo internado un mes na costa central de Chile, con motivo da sua doenza cardíaca.



1 de noviembre de 1946

CORDIAL RECEPCIÓN SE HIZO A LA MISIÓN DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA



Por Ramón Suárez Picallo

Fervoroso homenaje le rindió a su llegada el pueblo de la capital a la misión de la República Española, encabezada por el presidente de la delegación, don Manuel Blasco Garzón, que ayer llegó a Santiago procedente de Buenos Aires, a la transmisión del mando presidencial. Fue recibida en la plaza Vicuña Mackenna, frente a la Biblioteca Nacional por los representantes de toda la España democrática: vascos, gallegos, catalanes y representantes de los partidos políticos españoles y organizaciones obreras, se hicieron presentes con insignias y banderas. Igualmente los partidos y entidades que forman la Alianza Democrática de Chile.

Inmediatamente de la llegada, se organizó un desfile hasta el local de la Asamblea Radical de Santiago, donde se les brindó a los representantes de la República un cordial recibimiento, entre vítores y aplausos entusiastas.

LOS ORADORES

El amplio local de la calle Teatinos se hizo pequeño para acoger al numeroso público concurrente, deseoso de tributar su homenaje a los representantes de la democracia peninsular, cuyos sectores todos, participan en la Misión.

Hizo uso de la palabra, en primer término, don Carlos Céspedes, presidente de la Asamblea Radical; después Samuel Riquelme, en nombre de la juventud chilena; la señora Cora Cid en nombre de las mujeres democráticas; Vargas Puebla por la C.T.Ch.; Cipriano Pontigo por el P. Comunista; César Godoy Urrutia por los parlamentarios de la democracia. Por los españoles republicanos, antiguos y nuevos residentes en Chile, habló Ramón Suárez Picallo y por el Ejército Español, que sirvió a la República, el General Martínez Monje. Cerró el ciclo de discursos el Jefe de la Misión, don Manuel Blasco Garzón, con un discurso magnífico, agradeciendo la recepción popular que le tributaba el pueblo chileno.

Todos los oradores se refirieron a la lucha heroica y solitaria del pueblo español, coincidiendo el la necesidad de restaurar en España la Democracia republicana; planteando como cuestión previa, la necesidad de romper relaciones con el régimen nazifascista que representa el General Franco. Fueron todos clamorosamente aplaudidos.

UN VOTO

Al final del acto fue sometido a la consideración del público un voto que fue aprobado por aclamación y que resumido dice así:

Pedir al actual gobierno que inmediatamente, en las próximas horas, rompa sus relaciones diplomáticas con el régimen franquista, para que el día tres de noviembre, la delegación del Gobierno que preside el doctor José Giral, ocupe el lugar que le corresponde a España, en todas las ceremonias de la Transmisión del Mando. Haciéndose notar que esta delegación republicana española, es la única que fue recibida con fervor por el pueblo chileno como símbolo de los pueblos combatientes por la causa democrática.
El público, puesto de pie, aprobó el voto con atronadores aplausos. Pasadas las 22.30 horas, se terminó el acto con vivas a la República Española y a sus representantes, mientras un grupo juvenil cantaba canciones alusivas a su lucha y a su esperanza.

QUIENES COMPONEN LA DELEGACIÓN DE LA REPÚBLICA ESPAÑOLA
DON MANUEL BLASCO GARZÓN

Abogado sevillano, Ministro de Justicia de la República, cuando estalló la insurrección militar en julio de 1936. Diputado republicano popular por su provincia, gran orador y escritor de exquisito estilo. Crítico literario y comentarista del ciclo romántico español. Nicomedes Pastor Díaz, Rosalía de Castro y Gustavo Adolfo Bécquer, fueron estudiados por él con aclarecido acierto. Poco después de iniciada la guerra española, fue designado Cónsul General en Buenos Aires. Dirige actualmente allí, “España Republicana” y representa en la América del Sur, al Gobierno legítimo de España que preside don José Giral.

GENERAL MARTÍNEZ MONGE

Es un típico representante del sector popular y democrático del Ejército Español. En 1934, con ocasión de los sucesos de Asturias, fue nombrado Capitán General de la octava región gallega. El 12 de octubre de ese año, se celebró en la Comandancia Militar de A Coruña, una gran fiesta. Los republicanos, acosados y perseguidos por el Gobierno Negro de Lerroux y Gil Robles, fueron invitados a la fiesta, ocupando lugares de honor. El general pronunció aquel día un discurso memorable asegurando que bajo su gobierno los demócratas y republicanos no tenían nada que temer. Cumplió, honestamente su palabra y los gallegos no olvidaron nunca su gesto amistoso y cordial.

Cuando se produjo la guerra civil era Comandante Militar de Valencia, y en tal carácter volcó sus fuerzas del lado de la legalidad republicana, cuando la mayoría de sus colegas de Generalato, traicionaban su fe jurada a la República y a su legitimo Gobierno.

ELPIDIO VILLAVERDE REY

Comerciante, propietario y armador de buques. Natural de Vilagarcía de Arousa, de cuya villa fue alcalde republicano. Diputado a Cortes, por su bella provincia natal de Pontevedra (Galicia) en la candidatura del Frente Popular Gallego, en las elecciones del 16 de febrero de 1936. Pertenece al Partido de Izquierda Republicana que dirigía don Manuel Azaña. Es actualmente, miembro del Consejo Autonomista de Galicia, que preside el gran artista Alfonso Castelao, Ministro gallego en el Gobierno Giral.

Al estallar la guerra civil y dominar los insurrectos toda la región gallega, puso todos sus barcos al servicio de la causa republicana, y, en la fuga arriesgó cuanto tenía, incluso la propia vida, en la aventura. Representa las cuatro provincias en la ceremonia de Transmisión del Mando.

CORDIAL RECEPCIÓN SE HIZO A LA COMISIÓN
RAMÓN MARÍA DE ALDASORO

Abogado vasco, Diputado de las Cortes Constituyentes de la República en representación de Euzkadi. Es actualmente, Consejero de Abastecimiento del Gobierno vasco autónomo que preside el doctor José Antonio de Aguirre, en representación de la Izquierda Republicana. Notable y ejemplar jurista, muy querido del proletariado industrial y campesino de su país, al que sirvió con noble y generoso desinterés.

Aldasoro representa a su joven generación, en la vida pública peninsular. Tolerante y cordial, Ramón María de Aldasoro representa la ancestral tradición democrática del pueblo vasco, vinculado a Chile por lazos ancestrales de moral y tradición.

ANTONIO DE LEZAMA

Don Antonio de Lezama y Campillo, es el Delegado oficial y oficioso de la República Española de Chile. De origen vasco, asturiano y mexicano, el señor de Lezama, es una estampa viva y palpitante de la España romántica y señorial. Abogado a ratos, y siempre periodista, fue redactor de “El Liberal” y Subdirector de La Libertad, de Madrid en las horas más duras y difíciles de la democracia Española. Al producirse la guerra civil contra la República, se hizo soldado de los ejércitos republicanos, en calidad de Comisario Político. Antonio de Lezama, intelectual y bibliófilo (poseedor de una de las más ricas bibliotecas privadas de Madrid) aprendió, entonces, lo que es una ametralladora, un cañón del cinco y medio, y el crujir isócrono de los aviones de guerra. Cumplió todos sus deberes como militar, y cuando franco entró triunfalmente en Madrid, don Antonio de Lezama, se hizo asilado en la Embajada de Chile para salvar la vida.

Desde entonces ama a Chile con devota y filial emoción. Estudió su Historia, su literatura y su geografía, y se siente orgulloso y feliz de ser aquí un chileno más.

PELAIO SALAS

Representa en la Delegación al Pueblo Catalán. Abogado, escritor y traductor de libros científicos en lenguas extranjeras. Es Diputado de elección popular por Cataluña a las Cortes de la República Española, y resume el sentido clásico, humano y universal de su tierra mediterránea y grecolatina.

Discípulo y amigo personal de Francisco Macia, el “Presidente Santo” y de Luis Companys el “Presidente Mártir”, es un fiel continuador de su trayectoria democrática y socialista.

Pelaio Salas es jurista notable, que puso su paciencia el servicio de su pueblo. Tiene la emoción cordial de un adolescente, con el alma pura y abierta a todas las ilusiones juveniles. Es socialista y catalán de pies a cabeza. Estrechamente vinculado a las clases proletarias de su país.

Disciplinado y estudioso, cree que el mundo vive en periodo excepcional en los órdenes sociales y políticos, y tiene grandes esperanzas en el porvenir de España y del mundo.

Autonomista y federalista, trae entre manos planes vastísimos para la organización de un gran estado peninsular ibérico que abarque, en una simbiosis democrática, a todos sus pueblos y nacionalidades viviendo cada cual su vida peculiar, dentro de un régimen armónico, respetuoso con todas las particularidades, que dan a la piel de toro de Iberia, el carácter de una policromía y de una polifonía.


Tales y así son, los hombres que representan al Gobierno Republicano Español, en la Transmisión del Mando Presidencial de Chile. Delegación predilecta que acaparó ayer las simpatías y los fervores de nuestro pueblo.


Publicado no xornal La Hora o 1 de novembro de ...1946
Tamén aparece publicado no libro La Feria del Mundo editado polo CCG 2008)
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A DUQUESA DE VALENCIA
Casa de Miguel del Águila,en Ávila, propiedade da duquesa de Valencia e cedida ao Estado.
Nos dezaseis anos de exilio en Chile, tal día como hoxe (1 de novembro) RSP escribiu artigos de temática diversa. Coñecemos dez. Agora presentamos un adicado á Duquesa de Valencia, María Luisa Narváez, descendente directa do xeneral Narváez, por quen profesaba unha extraordinaria admiración,e que pasou no seu pazo de Ávila os derradeiros anos da sua vida; foi unha muller que destacou pola sua oposición ao franquismo, polo que estivo varias veces na cadea; coñeciase tamén polo alcume de a duquesa revolucionaria.

1 de noviembre de 1948

LA DUQUESA, LOS PUCHEROS Y LAS CUCARACHAS


Por Ramón Suárez Picallo

Los aficionados a leer noticias de España, conocen, por las informaciones del cable, las andanzas y malandanzas de la señora Duquesa de Valencia, monárquica ella y antifranquista jurada; primero la “asaron a multas”, como se dice por allá, y después, cuando ya no había de dónde sacar más “tela”, la metieron varias veces en la cárcel como cualquier hijo de vecino de Játiva o de Alarcón de Abajo.

Y la cosa no es para menos. La Duquesa de Valencia, descendiente directa de Don Ramón María de Narváez, regente, dictador y mandamás en los tiempos adolescentes de Isabel II, conocido con el remoquete de “El espadín de Loja”, que inmortalizó Pérez Galdós, tiene manías que dan en lo subversivo. Por ejemplo, tiene en su caserón de Madrid la mejor colección de pucheros de barro de toda España. Los tiene colocados por tamaños en grandes estantes y rigurosamente bautizados con nombres de políticos, militares, gobernantes y, aún académicos, según cada cual figure en la estimativa ducal. Y así, el General Franco figura en la colección como un puchero pequeño, de barro mal trabajado, con capacidad apenas para contener una mísera ración de cocido o de callos no mayor de dos reales; en cambio el Duque de Alba y don Juan de Borbón son dos tremendos pucherazos capaces de contener gazpacho para cuarenta campesinos extremeños o andaluces. Pues bien en uno de los últimos registros hechos en su casa, los policías cayeron en la cuente de lo que significaba la famosa colección de pucheros, numerados y catalogados con nombres y apellidos, por la Duquesa revolucionaria.

Y sin más, la metieron otra vez en la cárcel. Y la alojaron en una celda llena de cucarachas por ver si la asustaban. Más cátate aquí que ella, descendiente de un militar espadín, no es mujer que se deje arredrar por cucarachas más o por cucarachas menos. Ni corta ni perezosa, cogió con sus blancas manos, a varios de los desagradables bichejos y les clavó en los lomos un pedacito de papel, con un mensaje escrito de su puño y letra. Las cucarachas, acicateadas por el inusitado aditamento, salieron corriendo por celdas y pasillos y recorrieron hasta que alguien se fijó en los papelitos que llevaban en el lomo. ¡Rediós con los papelitos! El generalísimo, sus ministros militares, gobernadores, carceleros, policías y aún académicos –junto con los ascendientes, descendientes y colaterales hasta el tercer grado, de cada cual– estaban allí puestos a pan pedir y como digan dueñas. El escándalo –con su buena parte de regocijo– fue épico. A tal punto, que se asegura que un grupo de notable juristas, están estudiando una nueva ley penal que “prevea, fije, tipifique y castigue” a las cucarachas de las cárceles españolas, por el nefasto delito de ser mensajeras de textos subversivos, contrarios a la Seguridad del Estado.

Artigo publicado no xornal La Hora o 1 de novembro de... 1948
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MARTÍN LUTERO
Lutero clavando as 95 tesis na porta da iglesia de Wittenberg en Alemania,o 31 de outubro de 1517..31 de octubre de 1947

LA HEREJÍA DE MARTÍN LUTERO


Por Ramón Suárez Picallo.

Fue el 31 de Octubre de 1517, Martín Lutero, después de una larga polémica con la Santa Sede Romana, y con sus principales autoridades y dogmas, se separa definitivamente de la Iglesia Católica, para convertirse en el jefe de una de sus más importantes sectas disidentes, conocida en la Historia con el nombre de luteranismo o protestantismo alemán.
Eran los tiempos en que la Iglesia universal luchaba ardientemente con las nacionalidades europeas nacientes. Wielef en Inglaterra, años antes; Juan Huss y Jerónimo de Praga en la Moldavia y la Bohemia; Calvino en Suiza; y los Hugonotes en Francia, siguiendo al florentino Savonarola, habían emprendido la gran batalla por la Reforma de la Iglesia en el orden moral y en el orden teológico. De todos ellos, fue, sin duda alguna Martín Lutero, el de mayor volumen. Como que hizo temblar hasta sus propios cimientos, la más grande Comunidad política y católica de la época: el Sacro Imperio Romano Germano Cristiano, dirigido a la sazón por Maximiliano primero, y después por Carlos V.
Y alguien dijo no hace mucho que el Imperio Alemán, de nuestros tiempos, rematado por Bismark, no hubiera sido posible en Europa sin la existencia previa de Martín Lucero, dándole la unidad espiritual, de su herejía como, quizá, no existiría el actual Imperio Británico, si Enrique VIII de Inglaterra se le hubiese autorizado para divorciarse de su primera y única mujer legítima, Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos de España.

EL NEGOCIO DE LAS INDULGENCIAS

Pero dejemos por ahora esos problemas de hermenéutica histórica, para ir a las causas, en verdad harto materiales y materialistas, que determinaron a Lucero para hacerse de hereje, protestante y separatista. Eran los tiempos en que el Vaticano necesitaba mucho dinero para sus grandes obras de arte y para sus francachelas renacentistas. Y no había de donde sacarlo. Surgió, entonces, el negocio llamado de las Indulgencias plenarias, mediante el cual el más empedernido de los pecadores podía ser redimido de todos sus pecados, si enviaba al Sumo Pontífice una determinada suma de dinero, dedicada a terminar las oras de la Basílica de San Pedro, a hacerles la guerra a los turcos infieles y a sostener el opulento boato de la Corte pontificia.

El cobro de estas indulgencias, en dinero constante y sonante, tenía una suculenta comisión y despertó por eso muchas codicias. Todo el mundo quería ser intermediario entre los muchos y grandes pecadores de la época y los encargados de mandarlos derechitos al cielo, mediante el pago del consiguiente arancel de entrada, en el cual los cobradores llevaban su tanto por cuanto de comisión. En Alemania, y por disposición del Arzobispo de Maguncia, en representación del Papa León X, les fue concedido el derecho de cobrar la indulgencia a los monjes domínicos, celosos guardianes de la Fe, en su calidad de inquisidores: privilegio que quitó de quicio a la orden competidora de los agustinos, a la cual pertenecía, como profesor, Fray Martín Lutero. El padre prior de esta orden en Sajonia, Juan Stanpitz, movió Roma con Santiago para desacreditar la misión de los dominicos, a tal punto que puso en tela de juicio las indulgencias mismas. Para esta labor halló un hombre que, por su elocuencia, su tozudez y su tendencia a ser siempre discrepante, le venía como anillo al dedo. Se llamaba Martín Lutero.

EL ETERNO PROTESTANTE

Martín Lucero nació en 1483 en la ciudad de Eisleben, Electorado de Sajonia. Era hijo de una humilde familia de campesinos, de niño hizo toda clase de trabajos manuales y en las noches componía salmos, bastante peores que los de David. Mostraba grandes predisposiciones para el estudio, por lo cual su padre lo mandó a estudiar Gramática, Derecho, Filosofía y Artes a varias Universidades. Un día paseando con un amigo, hablando de todo lo humano y de lo divino, cayó entre ellos un rayo que dejó redondo al amigo. Lutero interpretó la desgracia como un aviso del Cielo y acordó hacerse monje agustino. Estudió Teología en Witenberg, hasta ser grave doctor en esa ciencia. En 1510 fue a Roma representando a su Orden. De allí volvió hecho un decidido enemigo del Pontificado, “reflejo de las ciudades malditas, sede de los siete pecados capitales y antro de irremediable perdición de las almas cristianas”. En 1516 empezó a escribir artículos contrarios a los dogmas. En el más suave de todos, declaraba que las indulgencias eran un vil negocio que se realizaba en los mesones de las tabernas, entre gentes de mal vivir, que ejercían con ellas tráfico indecente y cuyo dinero gastaban después, los Comisionados del Papa, en sucias orgías. Se metió después con los siete sacramentos y con el Purgatorio –el más maravilloso y pingüe negocio de la Iglesia Romana-; y por último, mando imprimir y publicar noventa y cinco proposiciones, todas contrarias a las doctrinas de la Iglesia. Sus adversarios publicaron otras tantas proposiciones contra él, y se armó entre unos y otros la de Dios es Cristo, o sea una conmoción religiosa y política de tal volumen, que hizo retemblar al Imperio de Maximiliano y de Carlos V. El Papa y los Emperadores le hicieron toda clase de proposiciones conciliatorias –teológicamente deshonestas todas- que el insigne reformador y gran energúmeno rechazó con sutilísimas y cautelosas razones..

Él estaba protegido por el Gran Elector de Sajonia y por otras figuras de gran influencia en la vida pública de la naciente Alemania. Por eso, pudo darse el gusto de provocar varias reuniones de los Parlamentos de la época –entre ellos la célebre Dieta de Works- e incluso ser promotor de Concilios Ecuménicos. El Papado y el Imperio, gastaron más tinta y papel hablando de Lucero, para bien y para mal que el gastado en la compilación del Código de Justiniano. Y aún después de haber sido solemne y oficialmente condenado por hereje, por las más altas autoridades del Imperio y del Papado, oculto y protegido en el Castillo de Wartenburgo, siguió escribiendo y publicando las diatribas más virulentas de su vida contra las dos más grandes potencias universales de su época.

PERFIL

Martín Lutero, pese a la humildad de su origen, pertenecía a la casta de los grandes fundadores y reformadores de los Buda, los Moisés y los Mahoma, a la altura de los cuales no llegó, por su tosco servilismo y su espíritu reaccionario e intolerante. Peleó bravamente con Papas y con Emperadores, y se entregó, a la vez, a señores feudales de menor cuantía. Fue enemigo jurado e inexorable de todos los avances sociales de su época, al revés de Wiclef y de Huss, que vinculaban las grandes reformas religiosas a los problemas nacionales, sociales y políticos, que ya se perfilaban a modo de precursores de los actuales.

Lutero propugnó la muerte de sus adversarios en el orden religioso, y excitó a los mandones que lo habían protegido, a exterminar a sangre y fuego, a los siervos de la gleba, alzados en una de las primeras revoluciones sociales de Europa. Amargado, iracundo, fanático, murió de cólico violento en 1546, dícese que torturado por grandes sufrimiento morales. Su obra perduró en Alemania: pero de ello no obtuvo el género humano ningún provecho espiritual, a no ser la existencia de una secta religiosa más, y, quizá, la existencia de un imperio, causante de las dos últimas guerras mundiales.

Claro está que sus adversarios del otro bando religioso no ofrecen a la Historia un saldo superior al suyo en ese mismo orden de cosas.

(Publicado en Chile,no xornal La Hora, o 31 de outubro de...1947)
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O PRIMEIRO ARTIGO DE R. SUÁREZ PICALLO PUBLICADO EN GALICIA
O 15 de abril do 1925 a revista local de Sada Mariñana publicou nas súas páxinas un artigo que, desde Buenos Aires, enviara Ramón Suárez Picallo. A singularidade deste texto radica no feito de ser, que nós teñamos constancia, o primeiro de Suárez Picallo que viu luz en Galicia, logo dunha dilatada experiencia como xornalista na capital porteña. Polo seu evidente interese, recuperámolo hoxe.



GALICIA DESDE LEJOS…

Cuando el gallego abandona su tierra, para buscar en otras lo que en ella no halló, o no le dieron, siente y ama hondamente, apasionadamente a su dulce, a su incomparable Galicia.
Es entonces cuando la morriña, esa tenaza torturante, se apodera totalmente de su alma. La visión de la casa solariega, de la cena patriarcal, alrededor del hogar, amenizada con cuentos de trasnos y estadeas; el recuerdo de la fuente cristalina y del regacho burbullante, hacen asomar a sus ojos tiernas lágrimas, y su espíritu, envuelto en el manto invisible de la melancolía, vuela hacia hallá…
Y sintiéndose poeta canta. Trueca sus penas en versos añorantes, de una amargura conmovedora, llenos de amor sin límites, en los que campean los diminutivos: ¡naiciña!, amerosiña, santiña. Verdaderos dechados de ternura, que hacen de nuestra habla agarimosa la más dulce de las músicas.
Si una mano piadosa recogiese las ofrendas líricas –lágrimas trocadas en perlas, querido Cabanillas– que a Galicia dedicaron sus hijos emigrados, podría formar con ellas una magnífica corona, que adornase su cabeza augusta. Porque ha de saberse que entre los que comen el poco sabroso pan del exilio, pocos son los que, al recordar el meigo currunchiño, no se sientan poetas. Poetas, cuyos versos son cachos sangrantes de su alma atormentada por su visión perenne y por el temor, ¡ay!, de no volver a verlo nunca más…

* * *

Escúchalos, lector:

“Allá quedó la casa solariega,
a la que el sol besaba enardecido;
la huerta, el castañal, la fértil vega
y el caminito por el cual he huído.
…………………………………………………………….
Veinte años pasaron. ¡Es muy tarde!;
mas todo aquellos es lámpara que arde
a quien mi sangre doy con devoción.
Y siendo, a dios, rebelde le pidiera
que me diera al morir esta visión.”
José Adán.
(De “Añoranzas”).

* * *

“En la paz de tus campos silenciosos,
cuando gimen las místicas campanas,
cuando el toque del “Algelus” se extiende
con invisible estela de plegarias,
y vuelan arrullantes a sus nidos
las aves sobre verdes enramadas,
y una enorme quietud domina todo
y puéblanse los aires de fragancias,
sentí chirriar el carro que da tumbos
por la pendiente pedregosa y áspera,
guiado por un pícaro mozuelo
que, retador, ante su yunta marcha.”
Fausto Vázquez-Pandelo.
(De “Canto a Galicia”).

* * *

“Con la mejor rapaza bailar una muiñeira
al son de nuestra gaita, bajo una carballeira,
beber de un solo trago un jarro de buen bino;
acudir a la tasca y a la hilada del lino;
ser fuerte y comedido, no ofender ni temblar,
blando diciendo amores, rudo al “aturuxar”,
sin pensar en más gloria, galardón ni primicia
que saber que he nacido en tierra de Galcia.
Envío:
¡¡Esto ansía un poeta desde tierra lejana
que ha vivido al calor de esa tierra pagana!!”
Antonio Castro Seijo.
(De “Añoranza”).

* * *

Y estos otros primores escritos en nuestro querido idioma:

“O fogueiral que encende n’o emigrado
teu recordo, naiciña, nobre e santa,
a morriña axiganta
com’a s’amarte, ¡nai!, fora un pecado
pra o pobre alonxado
qu’ante o imposibre de bicarte, canta,
rosarios de querer n’a lexanía…
¡Naiciña!, ¡Nai Galicia!, ¡gran Señora!:
Calquer filliño teu que lonxe ría…
O corazón lle chora…”
Jesús Calviño de Castro.
(De “Vibraciós”).

* * *

“Alma lonxana da Galicia Nai
que é todo meu orgullo e meu tesouro;
¡o corazón, coma una frecha d’ouro,
nas alas da saudade hacias ti vai!”
Eduardo Blanco Amor.
(De “Ofrenda”).
* * *

“Quen puidera c’o vento, fuxir d’aquí
e pousando en Galicia, bicar alí,
o verde manto,
que, dos meus, cobre as cinzas
n’o camposanto.”
Ricardo Conde Salgado.
(De “Fora do niño”, musicada por el maestro Paz Hermo).

* * *

No creas que los autores de los que acabas de leer son genios corridos por las trompetas de la fama. Nada de eso. Son modestos trabajadores, que se ganan el sustento en tareas ajenas a la literatura y que dedican las horas de descanso a cantarle a la tierra que los vio nacer. A pesar de estar alejados de Galicia desde hace muchos años, no perdieron, no, su visión dolorosa. Exhalarán, ¡pobriños!, el último suspiro con ella reflejada en sus pupilas.


* * *
Que Galicia es un pueblo lírico por excelencia, es cosa archisabida para quien haya estudiado sus características, sus tradiciones y su historia. Galicia canta siempre, aun cuando expresa sus dolores más hondos. Por eso Galicia es un verdadero vergel de poetas. Ahí están dando de ello testimonio, Curros, Rosalía y Pondal, trilogía augusta, iniciadora de nuestro renacimiento literario. Y siguiendo sus huellas, ahí están también Cabanillas, Taibo, López Abente, Noriega Varela, Andrade y otros, cuyas producciones constituyen un monumento más que sobrado para simbolizar en las más altas cumbres nuestro idioma y nuestras letras gallegas, glorificadas por el gran Alfonso el Sabio.
Y a este renacimiento y a este espíritu lítico, no son extraños los emigrados gallegos, especialmente los residentes en la Argentina. Solo en la ciudad de Buenos Aires aparecen periódicamente cinco órganos de publicidad, semanales, decenales y quincenales, sin contar los órganos de entidades mutualistas y culturales, que son más de veinte y de excelente muchos de ellos.
¡Es que Galicia despierta! Despierta a la aurora de días mejores. Los emigrados la acompañan, desde lejos –¡demasiado lejos!– en su gloriosa alborada. Que no sólo aportando ahí riquezas materiales se honra a Galicia, sino que también aportando valores morales y espirituales se contribuye a su grandeza.
De un pueblo que sabe expresar cantando sus inquietudes, hay mucho que esperar. Por eso esperamos mucho de Galicia.
Mientras tanto, ¡Nai Galicia!, tus hijos diseminados por el mundo, te llevan en su alma y cuando quieren mitigar tus penas, te cantan para mecerte.
A cambio de las flores de su lírico jardín, mándales, naiciña, tu bendición. Que bien la merecen los que desde lejos cantan a la madre augusta su saudade.


RAMÓN SUÁREZ PICALLO
Buenos Aires, Marzo de 1925.
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A DUQUESA CAYETANA DE ALBA
María del Rosario Cayetana Alfonsa Victoria Eugenia Francisca Fitz-James Stuart y de Silva (Palacio de Liria, Madrid, España, 28 de marzo de 1926) é unha aristócrata española, XVIII Duquesa de Alba, actual xefa da Casa de Alba é coñecida habitualmente como Cayetana de Alba, Cayetana II de Alba, a Duquesa de Alba. Aínda hoxe é noticia nas portadas de revistas e xornais. Cando casou, no ano 1947, RSP escribiu o seguinte artigo.

14 de octubre de 1947

BODAS DUCALES QUE PODRÍAN SER REALES


Por Ramón Suárez Picallo

En la maravillosa Catedral de Sevilla, una de las más hermosas del mundo, a la sombra de la famosa torre de la Giralda, se ha celebrado el matrimonio de la Duquesa Cayetana do Montoro, hija del Duque de Alba y de Berwick, don Jacobo María Stuardo Fitz James y Portocarrero, con don Luis Martínez de Orujo, hijo del Duque de Sotomayor.

Entre ambos consortes reúnen alrededor de cincuenta títulos nobiliarios más y son entre los dos veinte veces Grandes de España, según lo que en los cánones de la Heráldica, se entiende por grande y por noble. La novia, personaje principal del acontecimiento, tiene 21 primaveras y se dice que es bellísima; agrega a sus blasones y a su belleza, una especial circunstancia: es descendiente directa y lleva el mismo nombre de pila de aquella otra famosa Cayetana de Alba que según decires le sirviera de modelo a don Francisco de Goya y Lucientes para el maravilloso cuadro “La Maja desnuda”.

En cuanto al novio no le va en zaga en lo de nobleza y abolengo. La casa de Sotomayor, original de Galicia, entronca con la primera aristocracia real sueva de los tiempos de don Frucia, que tenía por sedes de las villas de Tuy, Allariz y Betanzos y se enlaza después con las más linajudas familias de España y de Portugal. La boda ducal, según informaciones que tenemos a la vista, ha superado en fastuosidad y pompa a cuantas se hayan celebrado en España y en Europa en el último siglo, incluyendo a las más renombradas bodas reales y principescas.

Las bellas naves de la espléndida Catedral gótica estaban materialmente ocupadas por más de tres mil personas pertenecientes a la aristocracia de toda España y a las tres tradicionales Órdenes Españolas de Caballería – Santiago, Alcántara y Calatrava – con sus vistosos hábitos y uniformes; y además altos jefes militares con sus mejores atuendos de gala, y más de mil damas, luciendo peinetones y mantillas cuajadas de alhajas y de claveles reventones y de albos jazmines. Sin contar con la presencia del “brazo eclesiástico” que debió también echar lo suyo, puesto que el Sacramento fue consagrado por Monseñor el Arzobispo de la Diócesis, doctor Marcelino Olaechea y Loizaga con todos los miembros del Cabildo sevillano, y con una especialísima bendición papal “ad hoc” concedida por el Sumo Pontífice romano, contraviniendo los cánones que obligan para consagrar matrimonio la presencia del párroco.

Como podría observar el curioso lector, una ceremonia deslumbrante digna de un buen libretista italiano y de la inspiración musical de Verdi para lograr una ópera muy superior a la “Aída” en olor, color y sabor.

En cuanto al yantar subsiguiente a la ceremonia religiosa, palidecieron ante él Trimalción, Lúculo, Gargantúa, Pantagruel y aún el españolísimo Camacho a quien alude Don Quijote y aplaude el gran comilón de Sancho Panza, por sus memorables bodas. Las mesas fueron colocadas en los jardines encantados del Palacio de las Dueñas, cubiertas de claveles y de jazmines. El opulento condumio fue aderezado y aliñado por los catorce mejores maestros cocineros de España que responden geográficamente a las catorce regiones en que se divide el incomparable mapa gastronómico peninsular ibérico y que en su día elogiara fervorosamente Francisco I de Francia, como el más suculento del mundo conocido. ¡Y eso que él tenía por súbdito al insigne Rabelais! El pote gallego, el lacón y las empanadas de lampreas y de anguilas del Miño, del Sar y del Sarela; la fabada asturiana; la caldereta montañesa y el bacalao a la vizcaína, del País Vasco; la sin par paella valenciana con el gazpacho andaluz y murciano; el incomparable cocido castellano y extremeño y el jabalí en adobo de los manchegos; la buyavesa de Mallorca y Cataluña y el sancocho semitropical de Las Canarias. Y después la maravillosa repostería española que va desde las tartas de Monforte, las mantecadas de Astorga, las yemas de Santa Teresa hasta los insuperables brazos de gitano que tienen su capitalidad en la prócer Granada. Rociado y regado todo ello con los vinos rojos y dorados que sintetizan la luz del sol de Andalucía, y la agilidad mental de sus tierras anacreónticas.

Por esta vez –¡la cosa no era para menos tratándose de quien se trataba!- se olvidó que 28 millones de españoles tiene rigurosamente racionados los artículos esenciales de su comer y de su vivir diario: el pan, el aceite, el pescado, la carne, las patatas, la mantequilla, y las cebollas, entre otros, que, quien quiera tenerlos, ha de comprarlos a precios fabulosos en el Mercado Negro que allí se llama straperlo , dirigido y usufructuado por los jefes militares si los funcionarios falangistas del movimiento “salvador”.

De todos modos, el Generalísimo y sus adláteres no deben estar muy satisfechos del suceso social de Sevilla después de haberlo autorizado. Porque la boda de la Duquesa de Alba y del Duque de Sotomayor apadrinada por el pretendiente a la corona fue un gran mitin político y una manera de poner en ridículo las pretensiones del Generalísimo y su inaudito título de “Jefe del Reino de España, por la gracia de Dios”. Él, pese a su plebeyez espiritual y heráldica de milite afortunado, de muy humilde y turbio origen, tenía sus reales pretensiones. Pensaba, según fuentes de información fidedignas, casar a su hija Carmen, tontita, fea y gazmoña, con algunos de los príncipes tronados de Europa vinculados a viejas casas reinantes, para proclamarla reina de España en uso de las facultades que le concedieron unos cuantos señores – muy señores nuestros- llamados procuradores en Cortes.

Pues señor, ahí es nada lo de Sevilla. Cualesquiera de los asistentes de la comentada boda ducal le da vuelta y raya al Caudillísimo en lo de poder ser jefe del reino sin llaves que él había inventado, quizá con el remoto afán de ser rey suegro. En pureza de sangre, en opulencia, en blasones heráldicos y hasta en saber hacer bodas rumbosas, don Francisco Franco Bahamonde a pesar de ser propietario de las Torres de Meiras, que un día ilustrarán el talento esclarecido de la Condesa de Pardo Bazán, no pasa de ser un mediocre escudero o camarero mayor.

¿Y España? Eso ya es harina de otro costal. España contempla estos espectáculos diciendo para sí: “Ni contigo ni sin migo; ya vendrá la mía – que no es la vuestra- por sus pasos contados, con tiempo, con humor y con vagar”.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Chile, o 14 de outubro ...de 1947)
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