A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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POR EL BIEN DE LAS CLASES , por M. L. FREIRE-CALVELO

Desearíamos llevar al convencimiento de todos los miembros de la sociedad, lo indispensable que es unirse en vigoroso conjunto para que, cada colectividad, pueda defender sus fueros y alcanzar el prestigio a que es acreedora, para consolidar los cimientos de su completa emancipación.
La unión es el sinónimo de hermandad, de trabajo, de igualdad, fraternidad, altruismo, sacrificio, abnegación.
En todo momento y en toda ocasión debemos dar inacabables pruebas de este aserto.
Sin la unión será muy difícil que se atienda y satisfagan las aspiraciones de una case: por ejemplo: la de los trabajadores del mar. Les será imposible lograrla sin la unión, como nos decía en uno de sus discursos el incansable propagandista de los “Pósitos de pescadores” D. Alfredo Saralegui, cuyo reglamento-tipo es uno de los medios de satisfacer los anhelos y necesidades de estos trabajadores.
Sus secciones de socorros mutuos, de embarcaciones, de venta de productos de la pesca, caja de crédito, cooperativa de venta de efectos pesqueros, ídem de consumo, cultural, montepío, exportación de los productos de la pesca y de manipulación de esos productos pesqueros, en las que se especifican las aspiraciones de la clase, es la única forma de asociación que les puede hacer prosperar.
Clase pescadora, obreros del mar: despertar de ese letargo en que os halláis sumidos; sacudid esa funesta mandorra que os domina, dejar a un lado esa pereza, esa negligencia y esa indiferencia que os denigran.
La unión es fuente de hermosas realidades futuras y de positivos beneficios.
La desunión es labor insidiosa, de desprestigio, de insociabilidad, de indisciplina por parte de personas poco escrupulosas: rencillas, pequeños odios, rencores, desconocimiento por nosotros, en muchos casos, de la altura de nuestra misión en el mundo, y como consecuencia, concesiones, debilidades y claudicaciones que nos arrebatan la autoridad y el crédito que debe campear en todo hombre civilizado.
Es necesario el destierro de ese aire de suficiencia, ese tono de protección que tan a menudo adopta cierto género de gentes.
Unámonos para desterrar esta costumbre ya inveterada y comencemos la obra de paz, progreso y concordia.
Desde el año 1922, por falta de unión entre la clase de los trabajadores del mar, dejó de encaminarse a su resolución el expediente de un puerto de refugio para barcas de pesca en Sada.
El espíritu práctico y el don de la oportunidad, aun en las personas suelen andar escasos como ha pasado en ese asunto del puerto de refugio.
Es sensible que hubieran caído en saco roto los trabajos y buena voluntad de aquel puñado de jóvenes cuya acción estaba supeditada a energías puras hacia un fin enaltecedor y provechoso.
El pueblo humilde, el verdadero pueblo, admiró la constancia y el trabajo de aquellos jóvenes de “acción sacrosanta” y el cariño y la esperanza que tenían por sus proyectos, prácticos y humanitarios.
Los “caciques”, el pueblo influyente en general, que es lo más bochornoso, no les ofreció ambiente, no les daba medios para desenvolverse y cayeron todos aquellos proyectos –algunos encarrilados por vías de realidad– en una indiferencia casi glacial u dolorosa. Unos cuantos del público “especial” de Sada no les ayudaron porque surgieron envidias y ello fue lo bastante para que, satánicamente, se opusiesen y ordenasen a sus secuaces que hiciesen en contra trabajos de zapa. ¡Qué crimen!...
Ante este desamparo, ante este injusto y fanático proceder, nadie ha clamado fuerte, alto, bien alto...
El pobre pescador, el pobre jornalero, cuyas rentas están mal representadas por el escaso producto de un trabajo mal retribuido, no piensa en los medios conducentes a su emancipación, a su redención económica. El ve que otros van al café y al teatro, son concejales y alcaldes, que visten con elegancia, que se divierten, que viven espléndidamente. ¿Por qué él no ha de vivir así? ¿No tiene derecho a ello? Es claro que tiene esos derechos y nadie puede negárselos; pero el mal está en que equivoca los medios para realizarlo. En lugar de apelar a los medios de emancipación, a la asociación, a la cooperación, a la ilustración de su inteligencia, busca la manera de tener todo lo que ambiciona proporcionándose dinero con el juego, con el fraude, quién sabe si hasta llegando a la miserable rapiña y el pequeño hurto.
No importa cómo, la cuestión es tener dinero de la manera que sea más cómoda y resulte más práctica.
Escasísimas serán las excepciones de esta regla desgraciadamente general.
Todos sabemos que el asunto de la construcción de un puerto de refugio para barcas de pesca en Sada es uno de los problemas (el “primero” de todos cuantos se pueden plantear a nuestra villa) que tiene tanta importancia como pocos alcanzan.
El club, el periódico y las manifestaciones públicas fueron, hace no muchos años, los medios más puestos en uso para jacer sensibles los latidos de la opinión pública.
Hoy toda la actividad se vacía en los moldes de la asociación.


Mariñana, nº 18, 15/09/1925.
Comentarios (0) - Categoría: TEXTOS DE FREIRE CALVELO - Publicado o 08-03-2011 12:44
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