A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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INDEPENDENCIA DA REPÚBLICA DOMINICANA

En 1944, ao cumplirse os cen anos da independencia da República Dominicana, RSP escribe este artigo no que conta de xeito resumido a historia da illa compartida con Haití, así como os eventos maís significativos .A República Dominicana foi lugar de acollida de exiliados -tamén de Ramón- aínda que da sua estadía no lugar temos ata agora escasas referencias e ainda que sabemos que escribiu nos xornais do país, non temos documentos ao respecto.


26 de febrero de 1944

CUMPLE MAÑANA CIEN AÑOS DE VIDA INDEPENDIENTE LA REPÚBLICA DOMINICANA


Por Ramón Suárez Picallo

Efectivamente, el día 27 de febrero de 1844, Juan Pablo Duarte, Francisco del Rosario Sánchez y Ramón Mella, líderes de una asociación patriótica dominicana secreta, llamada “La Trinitaria”, se trasladan a la “Puerta del Conde” de la ciudad primada de Indias de Santo Domingo de Guzmán, para cumplir un sagrado juramento: proclamar la Independencia del antiguo Haití español, y separarlo del dominio haitiano, de origen francés que lo ocupaba desde el 9 de febrero de 1822. La proclamación significó el nacimiento de una nueva República americana, inscrita en el índice de los pueblos libres del mundo, con el nombre de República Dominicana. Tiene por lema: “Dios, Patria y Libertad”, y por escudo blasonado un libro abierto de los Santos Evangelios, sobre los colores rojo y azul, cubiertos con una cruz blanca. Es su lengua oficial la castellana, su religión la católica y su sistema político constitucional, el republicano, representativo y presidencialista. Su población actual es de un millón y setecientos mil habitantes. Comparte con Haití la soberanía de la Isla de Santo Domingo, descubierta por Cristóbal Colón en noviembre de 1492, y bautizada con el nombre de La Española; se llamó más tarde, Santo Domingo, siguiendo el nombre de su primera ciudad, y después retornó a su antiguo nombre primitivo de Haití, que quiere decir “tierra de altura”.

Santo Domingo es matriz y cuna de la cultura española en América; allí se construyó la primera iglesia, el primer hospital, la primera ciudad, la primera Real Audiencia, el primer Virreinato y el primer Colegio Mayor de las Américas –el de Santo Tomás de Aquino-, más tarde y actualmente Universidad dominicana. De allí salieron para realizar sus estupendas hazañas, Vasco Núñez de Balboa, Francisco Pizarro, los Grijalbo y los Orellana. Allí estudió, pensó y conquistó para el cristianismo el primer indio de América, llamado Enriquillo, Fray Bartolomé de las Casas. Allí escribió Tirso de Molina algunas de sus obras más famosas, y una buena parte de “El Condenado por desconfiado”.

Y, actualmente, la antigua y primada ciudad de Indias, Santo Domingo de Guzmán (hoy llamada Ciudad Trujillo), es archivo, museo y relicario, de inestimables recuerdos colombinos, incluso de los restos del Almirante, que reposan en su Basílica Catedra.

Orgullosos de tal estirpe y abolengo hispánico, el pueblo dominicano, tuvo que ver con amargura, los cambios constantes de soberanía y que lo sometió la diplomacia de la Metrópoli. En 1597, por el tratado de Rinswick, España cedió a Francia la parte occidental de la Isla (llamada propiamente Haitì); y, en 1794 por otro tratado –el de Basilea, si no recordamos mal– le fue cedido el resto español de la Isla, o sea la actual República Dominicana. Francia la ocupó con sus colonos haitianos, de raza morena y orígen esclavo, hasta que, en 1809, fue reconquistada la parte española de la Isla, en nombre de la vieja Madre Patria, después de haber sido derrotado, por el general dominicano Juan Sánchez Ramírez, el único ejército napoleónico que luchó en este hemisferio.

El 1 de diciembre de 1821, el doctor José Núñez de Cáceres, proclama el Haití Español independiente de España y realiza gestiones ante Simón Bolívar, para incorporarlo a la gran Colombia; las gestiones fracasaron –Bolívar era amigo de Petién, Presidente de Haití– y la llamada “independencia efímera” de Santo Domingo, duró tan solo nueve semanas; desde el 1 de diciembre de 1821 al 8 de febrero de 1822.

Fracasado el intento independentista del doctor Núñez de Cáceres, Haití ocupó toda la Isla. Los historiadores discuten, aún hoy, acerca de si el acto de Haití fue una invasión propiamente dicha o una ocupación pacífica con apoyo incluso se sectores del país ocupado.

La ocupación haitiana dura 22 años, desde el 9 de febrero de 1822, hasta el 27 de febrero de 1844; la terminación de la soberanía de Haití, se señala con el nacimiento de la República Dominicana, o sea con la efemérides centenaria que comentamos y celebramos hoy.


DURANTE CIEN AÑOS

No fueron plácidos, ni pacíficos, ni del todo siempre creadores, los cien años de vida independiente de la pequeña república isleña y antillana. Tuvo tremendas luchas civiles intestinas y Haití, durante muchas décadas siguió mirando a los dominicanos como a insurrectos y separatistas. Ambos peligros acechaban a la nueva República, especialmente en 1861, cuando Pedro Santana, que era Presidente, acuerda reincorporarla a España como Colonia; la reincorporación halló fuerte resistencia en varios sectores del país. España ocupó a Santo Domingo, con tropas peninsulares, desde marzo de 1861 hasta julio de 1865, fecha en que fue, de nuevo, restaurada la República. El 29 de noviembre de 1916, la República Dominicana fue ocupada también por tropas norteamericanas, que ejercieron allí poder y soberanía, hasta el 12 de julio de 1924, fecha que los dominicanos consideran inicial de su Tercera y actual República.

En 1930, la República Dominicana, por causa de acontecimientos políticos que no queremos comentar aquí, sufrió una notable transformación. Desde entonces hasta hoy, sus progresos materiales han sido verdaderamente extraordinarios. Urbanización de ciudades, construcción de puentes y caminos, creación de colonias agrícolas, de nuevas industrias y de institutos científicos y culturales en todo el país, junto con el disfrute de una paz civil imperturbable. Y esta efemérides, ha de ser celebrada con alegría por sus hijos, admirables por su hospitalidad, su cultura y su finura espiritual verdaderamente exquisita.


UNIVERSIDAD

En el orden material, son famosos en todo el mundo, algunos productos de la tierra dominicana: sus maderas preciosas como caoba, el espinillo y la sabina: su tabaco, su cacao, su azúcar y su café, sin contar las frutas tropicales: la piña, el plátano, el aguacate y el mango, de olor y sabor sin igual en todo el trópico americano.

Espiritualmente, la República Dominicana, forma parte del grupo de las Naciones Unidas, pues le declaró la guerra al Eje después de la agresión de Pearl Harbour; es asilo de más de mil refugiados republicanos españoles, y de muchos centenares de exiliados judíos, checos, austríacos y alemanes. Fue, junto con Colombia, propulsora de la idea de una Sociedad de Naciones Americanas, y es allí evangelio la doctrina de la más cerrada solidaridad y buena vecindad hemisferial, proclamada por el Presidente Roosevelt.

Poetas, escritores, novelistas y ensayistas dominicanos, son leídos y estimados en todo el Continente. Además de la capital (Ciudad de Trujillo) tiene la República otros importantes centros de cultura vivos y magníficos: Santiago de los Caballeros, La Vega Real, San Pedro de Macorís, Puerto de Plata y La Romana, son pequeñas Atenas, con magníficos grupos de intelectuales jóvenes, curiosos y atentos a todas las inquietudes y esperanzas del mundo que viene.

Preside la República, por tercera vez, a los 50 años de edad, el generalísimo y doctor Rafael Leonidas Trujillo y Molina, con un Senado y una Cámara de Diputados y los organismos del Poder Judicial, funcionando regularmente. Tal, una breve, semblanza de la República Dominicana, que cumple mañana cien años de vida independiente; la tierra que amó Colón, cuna y matriz de la civilización cristiana y española en América, pedazo caliente y jocundo de las Antillas, en el Mar Caribe, abierto a todos los vientos de la Rosa.

Toda América la saluda, hoy con fraternal alborozo; y lo hacemos, con especial fervor, quienes hemos disfrutado, en horas muy tristes, de su pan y de su paz, y hemos sentido en el cuerpo y el alma ateridos por el frío de derrotas y desilusiones, el calor vivificante de su sol esplendoroso.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 26 de febreiro de ... 1944)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 26-02-2011 01:41
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