A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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SÁTIRAS CONTRA RAMÓN SUÁREZ PICALLO

A revista humorística Gracia y Justicia, publicada en Madrid durante os anos da II República, adoitaba empregar o sensacionalismo e a sátira máis despiadada para facer política, nunha liña evidentemente dereitista. Tanto daba se as súas afirmacións eran veraces ou se se valía da esaxeración.
Un dos políticos sobre os que verquía os seus ácidos comentarios era Suárez Picallo, ao que lle criticaba o seu pasado como emigrante na Arxentina (que para a dereita lle quitaba lexitimidade á hora de representar á provincia da Coruña como deputado), e, sobre todo, o seu tardío paso polas aulas (cursando o bacharelato mentres no ano 1932 e licencíandose en Dereito no 1935).
Reproducimos aquí dous textos satíricos, polo seu evidente interese histórico. Ás críticas voraces contra Suárez Picallo súmanse outras contra destacados dirixentes do Partido Galeguista, entre eles o tamén sadense Manuel Lugrís Freire, polo que fica evidente que tras un texto humorístico existe un trasfondo político de desprecio cara os nacionalismos periféricos e cara a cultura galega por parte da prensa madrileña máis cavernícola.



COMO NOS DIVERTIMOS EN EL MITIN GALLEGUISTA DE LA CORUÑA

CORUÑA.—Envío una información completa del mitin galleguista celebrado el domingo en esta capital. Se produjo el suceso en el teatro de Rosalía de Castro, con una gran concurrencia ávida de hacer una apoteosis a los diputados gallegos por su brillante actuación en las Cortes. Apenas aparecieron éstos en el estrado, uno de la Estrada (provincia de Pontevedra) lea gritó entusiasmado:
—¿Por qué non vos quedáchedes nas Cortes?
Algunos coruñeses, que entienden algo el gallego, porque fueron a la escuela que tenía la “Irmandade da fala”, se retorcieron de risa, Víctor Casas torcía el gesto: Lugrís Freire no sabia qué hacer con los cuatro infinitivos de que dispone para él solo cuando habla en la vernácula. Por fin, Suárez Picallo consiguió dejar oír su voz argentina:
—Queridos “connasionale, se venimo” aquí a daros cuenta de nuestra labor que como “gachegos cossiente” emprendimos bajo los pliegues de nuestra bandera.
A “sielo” arrebataron,
nuestros gigantes padres
el blanco y el “seleste”
de nuestro pabellón.
Un camarero de los vapores que hacen la travesía a la América del Sur grita:
—Eso es el himno argentino.
—Si, eso es de Lino, lo del pabellón es de lino.
—Vea, compadre—ruge Suárez Picallo—, a mi no me pisa el poncho ningún otario.
Un notario de Betanzos se da por aludido e increpa al orador. El público en masa canta el conocido tango que empieza: “Fume, compadre”, etc. Por fin un caballero de un palco impone silencio, al decir:
—Dejadlo que hable, que nos recuerda a la Maizani.
Picallo continúa:
—Nosotro hemos conseguido para esta querida capital y para Vigo, los muelles para trasatlánticos que tan necesarios eran.
—¡Adiós, Guadalhorce!—grita uno que estuvo al servicio de la Dictadura.
Picallo continúa impertérrito:
—A nosotros nos debéis la repoblación de los montes de la provincia de Pontevedra, que malas lenguas atribuyen al señor la Sota.
—¡Embustero! —exclaman varios—. Lo del monte se debe a la Sota.
El escándalo es inenarrable. Al pobre Suárez le dan un tute. Lugrís Freire dice a Casas:
—Me parece que hemos hecho las diez de últimas.
El diputado argentino, inmutable, sigue diciendo:
—Hemos conseguido la libre importación del maíz, el abaratamiento de la hoja de lata, el ferrocarril de Zamora a la Coruña. Las obras de éste han adquirido tal intensidad, gracias a nosotros, que dentro de poco vendrá a visitarnos en él don Indalecio Prieto. Ya me parece oír la locomotora que pita.
En este momento la silba en el teatro es tan estrepitosa que se oye en la calle, en la calle de Silva, de Madrid.
Interviene Castelao y por poco se origina la hecatombe. El público cree que el insigne dibujante se burla, porque saca la lengua, la lengua gallega, que casi nadie conoce. Pero el diputado por Pontevedra se apodera de la mayoría, pues arremete contra la minoría gallega del Parlamento. Dirigiéndose a los diputados, dice:
—Sodes un fato de lacazáns.
—¡Que hable en castellano, que estamos en Coruña! —le gritan.
Villar Ponte traduce la frase; pero Lugrís Freire se muestra disconforme con la traducción, y saca a relucir su gramática de los cuatro infinitivos. Villar Ponte, al ver la gramática, queda suspenso, y el público también, porque como en su mayor parte es de coruñeses, sabe tanto gallego como el ministro de Instrucción pública.
Castelao aprovecha la circunstancia para continuar, y consigue apoderase de la atención de la mayoría, porque despotrica contra la minoría. Se declara francamente separatista pues anuncia que se separa de sus compañeros del Parlamento. El público, en masa, también se hace separatista. Es decir, que se separa de sus diputados. Castelao dice luego que el ideal gallego es que la voz de Galicia llegue a Portugal, pasando por encima de los carabineros. Don Alejandro Barreiro manifiesta airadamente que “La Voz de Galicia” ni pasa por encima de los carabineros ni pasa por eso que dice Castelao. Un redactor de “El Ideal Gallego” declara que “La Voz de Galicia” ni va a Portugal ni a ninguna parte. El escándalo es indescriptible. Sólo podría reproducirlo la banda republicana, dirigida por Pérez Madrigal. Se oye rugir, croar, gañir...
—¡Quen me dea un pau doulle un peso! —berra uno.
—¡Ey, Carballeira! —responde otro.
—¡Terra a Nosa! —gritan acullá.
Y allí:
—¡Viva Rusia!
—¡Viva la Constitución checoslovaca!
—¡Viva Coruña! ¡Muera Vigo!
—¡Viva Vigo! ¡Muera Coruña!
Fracasó el galleguismo; pero triunfó la galleguidad. Castelao, triste, morriñento, saudoso, se va recitando los versos de Rosalía:
“Teño unha espiña cravada,
cravada no corazón...”
Suárez Picallo, con su andar de taita de arrabal, canturrea:
“Percanta que me amuraste
en lo mejor de la vida,
dejándome el alma herida
y espina en el corazón.”
El público sale escamado, como Albornoz cuando oye hablar de crisis.


Gracia y Justicia, Madrid, 02/01/1936



SUAREZ PICALLO ESTÁ A LO QUE SE PESCA

En el “Acuarium” encontramos al diputado argentino.
—¿Cómo dise que le va, che, viejo?
—Así, no más, ilustre ex proel. Venia a hablarle a usted de la Marina.
—¿Viene usted de La Coruña?
—No; es de nuestra Marina de guerra.
—No me hable usted de la guerra. A mi lo que me interesa es la pesca. ¿Usted sabe lo que cuesta coger una merluza?
—Con esto del Estatuto del Vino, debe ser un dineral.
—Me refiero al malacopterigio de los subranquiales.
—¡Reproa, qué erudición!
—Acabo de aprobar el bachillerato. Pues coger una merluza, como iba diciendo, cuesta mucho trabajo y mucha zozobra.
—Si, sobre todo cuando el barco zozobra.
—Pues bien, para terminar, la solución del problema de la pesca está contenido en el “folk-lore” gallego.
“Teño lanchas, teño redes,
teño sardiñas no mar,
teño unha muller bonita
xa non quero traballar.”
Y el que quiera entender que entienda.
—Que entienda el gallego, naturalmente.

Gracia y Justicia, Madrid, 10/12/1932
Comentarios (0) - Categoría: Textos históricos - Publicado o 29-01-2011 11:40
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