A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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TOLÓN, EN 1942

O 27 de novembro de 1942, os franceses afunden os seus propios barcos en Tolón, ante a ocupación alemana e por mor de que caeran nas mas de Hitler. RSP faise eco desde heroico xesto -aínda que tardío- e ao que lle segue outro artigo ao respecto e que incluimos de seguido.


28 de noviembre de 1942

HEROÍSMO TARDÍO


Por Ramón Suárez Picallo

Entre explosiones terroríficas, enormes incendios y enconados combates el heroísmo francés, especialmente el de sus marinos, tuvo ayer un luminoso destello en el viejo puerto de Tolón. Hitler, pasando por encima de una reciente y formal promesa, ordenó a sus ejércitos la ocupación del puerto y, muy especialmente de los buques de guerra allí anclados, que constituían una parte muy importante de la tan llevada y traída flota francesa. Los marinos franceses resistieron y, con sus comandantes al frente, hundieron o volaron sus naves y con las naves muchos de sus hombres.

Es, sin duda, un hermoso gesto de heroísmo, digno de los marinos de Francia. Pero es un gesto tardío y poco práctico. Más nos hubiera alegrado que los buques hundidos o volados en Tolón, hubieran salido, desplegados en línea de combate, se hubieran dirigido al África y se hubieren sumado allí, a los que luchen por reconquistar la libertad y la independencia de Francia. Los alemanes reflotarán los buques hundidos y aprovecharán el hierro de los volados y siempre saldrán ganando algo.

No tanto para los marinos –que al fin y al cabo quedan reivindicados con su gesto de ayer– como para quienes les impartían órdenes y ejercían mando sobre ellos, se desprende una terrible responsabilidad por el suceso, que significa una ctástrofe para Francia. Nació esa responsabilidad en el Armisticio de Compiegne, y culminó cuando el Tercer Reich ocupó toda la zona llamada libre.

¿Qué hacen y qué siguen haciendo en su tierra y en su costa, pertrechos bélicos puestos al alcance de la codicia y de las manos de los invasores?

Y se desprende, también, una enseñanza, muy aprovechable: ¿Hay alguien en el mundo que pueda creer en “seguridades” dadas por quienes habían asegurado respetar a Tolón? El Führer mismo da la respuesta en la carta que le dirige al desdichado Mariscal Petaki, tratando de explicar su acto “!Yo estoy obligado –dice– a llevar adelante esta guerra hasta el final!” Eso es todo y de ahí no pasan las “seguridades”.

Y, por último, una situación nueva, de hecho: El Tercer Reich está en guerra con Francia. No con ésta ni con aquélla. Con toda Francia. Lo de Tolón es definitivo. Los timoratos, los indefinidos los vacilantes no caben. O con Francia o con quienes le hacen la guerra, declarada o sin declarar. La definición, obligada, puede compensar en parte el gran sacrificio de ayer. Todo lo cual no priva de que el gesto –heroico y todo- haya sido tardío y escasamente útil a la causa de Francia.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 28 de novembro de...1942)

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29 de noviembre de 1942

RESPONSO PARA LOS MARINOS DE TOLÓN


Por Ramón Suárez Picallo

“Más quiero honra sin barcos,
que barcos sin honra”

(MÉNDEZ NÚÑEZ)


En medio de un silencio angustioso y solemne, los marinos franceses, sobre cuyas naves flamea el tricolor con la Cruz de Lorena, se reunieron en cubierta y dedicaron un minuto de recuerdo conmovido a sus camaradas muertos en Tolón.

Fue un responso, sin eco y sin palabras, que recogieron los vientos y las olas, para tansmitirlo a lo marinos de todos los mares del mundo, vivos y muertos, desde Salamina a Jutlandia, pasando por Lepanto y Trafalgar. Fue una sinfonía de almas acongojadas, estremecidas al conjuro de un nombre: ¡Francia! Fue la visión del comandante en el puente, erguido como un palo trinquete, hundiéndose de pie; del grumete y del marinero raso, yéndose al fondo del mar, dejando, como recuerdo, flotando en las aguas de Tolón, el “pompón” rojo, sobre su gorra azul.

Mater Anfitrite: Diosa, reina y señora de las profundidades mediterráneas, mujer de Neptuno y madre de Tritón, acógelos en tu Reino legendario de cristales líquidos; bríndales la gracia de tu diestra y ofréceles tu carroza de nácares, para que paseen su gloria, entre tus nereidas y tus tritones, a lo largo y a lo ancho de tus dominios.

Te lo pedimos, reina y señora, cuántos amamos el mar, y hemos aprendido que un marino es siempre un caballero; y un héroe o un mártir, cuando se lo ordenan la Patria, el Deber y el Honor; o cuando prefieran “honra sin barcos, antes que barcos sin honra”.

Y a esa noble estirpe, pertenecen los de Tolón, por quiénes está flameando, cargada de luto y de gloria, la enseña tricolor con la roja Cruz de Lorena de dobles brazos abiertos, sobre el dolor y la esperanza de Francia.


UNA CARTA DE LARGOS ALCANCES

Los tiene, en verdad, la muy extensa que dirige el Fuehrer-Canciller del Tercer Reich, Adolfo Hitler, al Mariscal de Francia, Felipe Petain, a pretexto de explicar el memorable acto de Tolón. Es un documento que debe leerse varias veces, por lo que dice, y por lo que quiere decir. Es una carta para la historia, en relación con uno de sus próximos capítulos: aquel que discierna las responsabilidades de esta terrible guerra.

Lo hecho por Hitler en Tolón, no difiere en escencia de lo de Bélgica, de Holanda, de Dinamarca y de Noruega; aguello fue explicado en unas breves líneas de Cancillería, o en frase a parte de algún discurso, mientras que, para explicar lo de hoy, escribe el Fuehrer una carta de extensión y contenido, absolutamente desusados en su estilo epistolar sabiendo, como lo sabía su autor, que sería leída en el mundo entero.

Y por las pocas líneas dedicadas a Tolón, y a su ocupación militar, hallará el lector muchísimas más, referentes a la guerra en sí, a sus orígenes y causas, con la consabida inculpación a lo judíos y soviético-anglosajones, de ser quienes la provocaron. Dejemos de lado el averiguar quienes bombardearon a España e invadieron Austria, Checoslovaquia y Polonia. En su día se sabrá si fueron los “judeo-anglosajones” o si fueron otros.

Mientras tanto, la carta de Hitler a Petain más parece el alegato de quien comparece ante un Tribunal juzgador, por lo que se hizo, que el documento justificante de un acto presente o futuro. Por imperativo consciente, o por desliz de lo que está por debajo de la conciencia, su autor ha escrito un documento histórico, que tiene todas las trazas de querer ser una pieza de descargo, para ser presentada a un Tribunal extraordinario, con facultades para definir delitos y aplicar las penas correspondientes.

Recuérdese que uno de los peldaños que usó Hitler para subir al Poder, fue el ataque sistemático al Tratado de Versalles, sobre la base de que Alemania no había sido responsable de la guerra de 1914-1918.

(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o día 29 de novembro de... 1942)
O afundimento da flota en Tolón
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 28-11-2010 00:16
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