A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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“WINNIPEG” O BARCO DA ESPERANZA
A chegada a Chile duns 3.000 exiliados republicanos en 1939, foi un acontecemento moi importante na historia dos perdedores. RSP adicoulle varios artigos ao asunto y neste que reproducimos a continuación, lembra agradecido, tres anos despois, a acollida do pobo chileno, para rematar cunhas gratas anécdotas entre españois e chilenos...


2 de septiembre de 1942

“WINNIPEG” EL BARCO DE LA ESPERANZA


Por Ramón Suárez Picallo

Mañana hace tres años que atracó en los muelles de Valparaíso el vapor “Winnipeg” trayendo a su bordo, desde Francia alrededor de 3000 refugiados republicanos españoles. Fue un acontecimiento memorable para el pueblo chileno, cuya hospitalidad se volcó en la calle para acoger a un conjunto de hombres que traían sobre sus almas la amargura de una derrota. La hospitalidad ofrecida, tenía por eso, una generosidad propia de quienes la daban y de quienes la recibían. Porque es en el dolor y en la amargura, cuando se agradece más el apretón de la mano amiga. Al triunfador lo agasajan todos, pero sólo se acercan al derrotado las almas generosas. Los españoles del “Winnipeg” lo saben y no lo olvidan nunca. Desde aquél que venía con su ropa desastrada de milicia, al que alguien metió en una tienda y lo vistió de arriba abajo, hasta aquel otro que tuvo en hogar chileno cama, mesa y afecto, después de cuatro años de no disfrutar de nada de eso.

Andan por todo Chile, los del “Winnipeg”. Trabajan, hablan y viven como en la propia casa. Encontraron en Chile, en sus gentes y en la tierra, una continuación espiritual de la Patria que dejaron en una hora de tragedia, con el alma entebrecida por el dolor y la derrota inmerecidos. Entre los pescadores de Talcahuano y Antofagasta, en el comercio y en la industria, en el periodismo y en la cátedra, en el buque y en el ferrocarril, hay españoles del “Winnipeg”. Se conocen por un denominador común y grato: España. Tienen ya un anecdotario en la migración. De él damos hoy dos sucedidos:

Un vasco, que trabaja en obras de construcción, fue un día a un banco a cobrar un cheque; metió el dinero en el bolsillo, se fue a su oficina y liquidó los haberes de los obreros. Hecho el recuento notó que le sobraba dinero. Volvió a recontar y el dinero seguía sobrándole. En el Banco le habían dado dinero de más. Al día siguiente fue a la ventanilla y le preguntó al cajero, si en el arqueo de la víspera habría notado alguna falta. El empleado del Banco, un hombre anciano, vio el registro del arqueo y dijo: Sí señor, me faltó dinero. El vasco le entregó su sobrante diciéndole:

-Tome, ése es el que a mí me sobra de mi cheque- El cajero lo contó y le dijo a su vez.

-Ése es el que a mí me faltaba- El cajero miró al hombre y le preguntó: ¿Es usted español? - Sí señor: soy del “Winnipeg”.

Fue protagonista del otro sucedido un aragonés de la mismísima Zaragoza. Fue allá un as de la industria hotelera. Aquí fue empleado de esa misma industria y ahora se ha independizado. El 27 de agosto fue a la Caja de Previsión de Empleados Particulares a retirar una parte de sus imposiciones. Firmó todo el correspondiente “papeleo” y se echó al bolsillo el dinero sin contarlo. Al día siguiente fue llamado a la Caja donde le enseñaron los papeles firmados y le dijeron: Señor usted no cobró de acuerdo con lo que firmó.

El aragonés, muy quisquilloso en eso de firmas, y muy terco como buen aragonés, disentió con el empleado de la Caja, con aire amoscado; volvió a mirar lo papeles y vio que había cobrado menos de lo que le correspondía. El empleado le entregó el dinero que cobraba de menos y, sin duda para azuzar el amor propio del baturro, le dijo: “Ponga Ud. cuidado en lo que firma y en lo que cobra”. Volvieron a discutir y el aragonés le mandó desde allí mismo, una carta al Director en la que lo sucedido lo atribuía a estultez suya, de paso que lo felicitaba por la honradez de sus empleados. Cuando iba a marcharse, el empleado le preguntó: ¿Es usted español? Y el aragonés dijo al otro: y además soy del “Winnipeg”. Mis noticias llegan hasta ahí: pero no sería difícil que después de cerrar las oficinas el baturro y el chileno salieran juntos a tomarse un traguillo en “amena y buena compañía”.

Que así andan de amigos, mundo adelante, los chilenos y los españoles del “Winnipeg”.


(Artigo publicado no xornal La Hora, de Santiago de Chile o día 2 de setembro de ... 1942)
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Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda República Española - Publicado o 02-09-2010 00:25
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