A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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MATRIMONIO E DIVORCIO EN 1942
Hoxe reflexiona RSP sobre o matrimonio e o divorcio. Ditas opinións vistas case setenta anos despois, parecen a cousa máis normal e natural do mundo.Pero no tempo no que se publicaron seguro que provocaron actitudes reaccionarias en moitos lectores si nos países onde residían non había separación Iglesia-Estado...


25 de agosto de 1942

ENTRE MARIDO Y MUJER


Por Ramón Suárez Picallo

En los países donde la Iglesia está separada del Estado, como en Chile, existe una clara distinción entre el Derecho y la Fe. El Derecho es un problema que afecta a la nación y al Estado, mientras la Fe, lo es de carácter privado, individual, reducido estrictamente a la conciencia de cada uno. Se guardan mutuo respeto, sobre todo cuando la Fe es hondamente sentida y el Derecho es, escrupulosamente, respetado y aplicado a todos por igual.
Ante el Derecho, el matrimonio es un contrato privado rescindible como todos los contratos, cuando no logra los fines para los cuales fue establecido. Ante la Fe católica, el matrimonio es un Sacramento que obliga para toda la vida a quienes lo recibieron. El vínculo, al contrario que en el derecho civil, es indisoluble.
Por eso un católico practicante, que, además, del vínculo sacramental, mediante la ceremonia religiosa, no puede divorciarse so pena de quedar al margen de la comunidad de los fieles. Para el Estado, separado de la Iglesia, regido por su propia ordenación jurídica, sus ciudadanos pueden pertenecer o no a la comunidad de los fieles, como pueden pertenecer a otra asociación cualquiera, religiosa, política, deportiva o cultural. Es una cuestión privativa del ciudadano en la que el Estado no entra ni sale, a menos que se trate de una asociación ilícita.
A pesar de la claridad con que el problema está planteado, los reaccionarios y ultramontanos, se oponen a que el Estado perfeccione la institución jurídica del matrimonio con el divorcio. Su argumento de mayor fuerza es la familia, la moral familiar. En efecto, la familia es una institución sagrada, sobre la cual descansa toda la sociedad bien organizada. Pero su base moral no sufre con el divorcio, porque toda la ley de divorcio contempla el problema –especialmente el de los hijos-, con exquisito cuidado. Donde, en verdad, sufre desquicio moral familiar, es en el seno del matrimonio mal avenido, condenado de por vida a una convivencia que a todos repugna y cuya consecuencia, es casi siempre, el adulterio clandestino, más o menos consentido. Y no hablemos del escarnio a la Ley y a la dignidad del Estado, que significa el socorrido expediente de anular el matrimonio, alegando incompetencia en el funcionario que lo registró. Es inmoral el expediente, ante Dios, ante los hombres y ante la Ley, porque es un falso expediente. Es mucho más limpio, más claro y más honesto el divorcio liso y llano, con todas las precauciones, restricciones y normas que se quiera, para que las reyertas, las incompatibilidades y las faltas entre marido y mujer –que son los verdaderos términos del problema-, no recaigan sobre otros seres, cuya salud moral, bienestar y tranquilidad importan a la sociedad y al Estado.
Los reaccionarios y ultramontanos harán bien en renunciar a su campaña en contra del divorcio. Los católicos de sólidas convicciones casados por la Iglesia, mantendrán su vínculo y el resto de los ciudadanos se acogerá a la Ley civil cuando estén mal casados.
¿O es que los ultramontanos no tienen Fe en ellos mismos? Bien pudiera ser, toda vez que en los países donde el divorcio existe, no son las clases obreras revolucionarias las que recurren a él. El mayor numero de divorciados lo dan, en todos ellos, las clases altas y medias. La familia obrera, tiene hartas preocupaciones con el duro vivir, y no tiene tiempo en crearse en su seno problemas de incompatibilidades psicológicas, hijas del ocio y del vivir holgado. Podríamos dar cifras. Y podríamos probar cómo los mayores enemigos del divorcio, en algunos de esos países, fueron los primeros en divorciarse. Y ni hablar de las causas que alegaron. ¡Que son mucho más complicados de lo que parecen los pleitos entre marido y mujer!...


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 25 de agosto de ... 1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Relixión - Publicado o 25-08-2010 00:58
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