A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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ROSALIA DE CASTRO
Antonte, dia 15, cumplíronse 125 anos do pasamento de Rosalía. No ano 1950, no 65 cabodano, dende Chile escribiu esta semblanza humana e literaria da inmorrente musa do Sar ou Santa Rosalía como adoitaba dicir RSP.



Este blog que hoxe cumple nove meses de andaina na rede, ten publicadas 310 entradas (das que 280 son artigos de Ramón Suárez Picallo) e acadou xa as 1600 visitas.


17 de julio de 1950
La Feria del Mundo

Por Pick–Up (Por Ramón Suárez Picallo)

ROSALÍA DE CASTRO




Era la segunda quincena del mes de julio de 1885. Una mañana veraniega de gracia, de sol y de luz en las verdes campiñas de la Iria Flavia, en los alrededores de la Villa de Padrón de la Provincia de A Coruña. Los dorados trigales en sazón y los maizales empezando a florecer, daban al paisaje verde, jugoso y húmedo, un hálito de emoción virgiliana. Y como fondo, la bocarría tersa de azul y de infinito como una esmeralda, engarzada con el mar de las rutas emigrantes, de los caminos sin retorno de un pueblo en fuga.

En medio de un jardín de mirtos y de laureles, la casona solariega tenía cerrada las puertas y las ventanas, porque la muerte le andaba rondando. Rosalía de Castro, uno de los más grandes poetas románticos del siglo XIX ibérico, agonizaba de una vida de dolores, de angustias y desconsuelos. Estaba a la vera del lecho su hija predilecta y bien amada, Alejandra, a quien le dictó de viva voz, su testamento:

-¿Ves aquel cajón de papeles? Pues quémalo aquí mismo, delante de mí- y el cajón, que contenía más de cien composiciones poéticas -las últimas de Rosalia– ardió como una pira sagrada. Y agregó después: quería yo hacer este sacrificio antes de llegar al Tribunal de Dios. Esos papeles que son ahora un montón de cenizas, eran hace unos instantes mis últimos versos. ¡Vanidad de vanidades! Cosas frívolas y sin ningún valor frente al definitivo Trance de entrar en la Eternidad.

Alejandra, muchacha atontada y sin la menor idea de las cosas que hacen historia, avivó el fuego poeticida, sin saber de lo que se trataba. Rosalía sintió gran angustia y le dictó a su hija la última orden: “Abre las puertas y las ventanas de la casa, que quiero ver el mar”. Un minuto después la esclarecida poetisa entraba en el Reino de la Inmortalidad; y su cuerpo recibía cristiana sepultura en el Cementerio de la Adina, que ella cantara en versos saudosos, de sin par de hermosura:

“O cemiterio de Adina
xa certo que encantador;
Cos seus olivos oscuros
De tristes recordacións...”

A los pocos días de su muerte los restos de la poetisa fueron trasladados de Padrón a Compostela, su ciudad natal y colocados bajo el ara del Altar Mayor del romántico de Santo Domingo: allí están: y sobre ellos aparecen todas las mañanas ramos de flores frescas, sin saberse nunca quienes las colocan.


SEMBLANZA LITERARIA

Rosalia de Castro y Abadía nació en forma irregular en el seno de una de las familias más ilustres de su país. Entre sus antepasados figura dona Inés de Castro que “reinó después de morir” en el romántico Portugal de Luis de Castro Camoens. Su apellido se entronca, además, con los primeros Condes de Lemos, que ya se llamaban señores de Castro– Jeriz en la época de los reyes godos; y con doña Juana de Castro, Reina de Castilla, y con la flor de los leales de don Pedro el Justiciero. El médico de la familia se ocupó de su bautismo en la Real Capilla Gótica del Hospital de Santiago de Compostela; y sigue siendo el misterioso prolector de la niña, de la doncella y de la señora. Y fue quien la situó en la casa señorial de Padrón, donde pasó los mejores y los peores años de su vida; siendo ya lograda doncella, fue a Madrid con un tío abuelo –General del Ejército de la Reina Isabel II– y allí conoció a los grandes poetas románticos de la época; Espronceda, el Duque de Rivas, Nicomedes Pastor Díaz y Gustavo Adolfo Bécquer. Con su trato afable, la dulzura de su voz y la modestia con que ocultaba su genio poético, los cautivó a todos; y en una velada en honor de Manuel José Quintana, celebrada pocos días después de su muerte, dijo algunos de sus versos más hermosos.

Entre los concurrentes había un mozuelo de su misma edad que la aplaudió a manos batientes. Se llamaba Emilio Castelar, que habría de ser más tarde el orador más ilustre de su siglo y que escribiría como prólogo de uno de sus libros una página de inmortal elocuencia. Gustavo Adolfo publicaba entonces su famosa revista “Rimas”, con trabajos originales y no conocidos de Schiller, Heine y Lord Byron; y le cedió a la poetisa gallega una página entera en la que Rosalía dio a conocer composiciones de maravilla, que pasarían después a sus obras completas. Mientras tanto los emigrantes gallegos, en las Pampas, en los Chacos y en las Patagonias, en los ingenios tropicales y en los barcos que navegan por todos los mares, cantaban los versos de su paisana a modo de oraciones de ausencia y fueron los gallegos de Cuba quienes publicaron los dos libros maestros de la gran poetisa: “Cantares Gallegos” y “Follas Novas”.

Solicitada por los principales editores españoles, se avino a ofrecer un tomo de versos en castellano: “En las orillas del Sar”, considerado por los críticos más ilustres como el precursor de la revolución literaria de Rubén Darío, y dos tomos en prosa: “Ruinas” y “El caballero de las botas azules”.


LA CONDICION HUMANA

Rosalia casó con un gran escritor de su tierra: don Manuel Murguía, poeta, novelista e investigador de gran talento. No fue feliz en su matrimonio; circunstancia que se agregó al complejo de angustia que por causa de su nacimiento, gravitó sobre toda la vida de la gran mujer. Su hijo, único que podría haber sido el nexo de la unión matrimonial, murió siendo niño; y la vida de la poetisa paso a ser lo que ella dijo en su más bello poema. “Negra sombra...”.

Pero Rosalia supo sobrepasar los problemas humanos de su vida, para ser el poeta trascendente y trascendido de los dolores de su pueblo, la emigración en masa, creadora de viudez de vivos y de muertos, la dramática paradoja social de unas enormes tierras sin hombres y de una multitud de hombres sin tierra; la “Morriña” y la “Saudade” o mal de las ausencias, los humildes y castos amores campesinos y con las delectaciones frente al paisaje de sin par hermosura, fueron los temas de inspiración de su obra, junto con la soledad y el hálito místico de las campanas de la aldea, en los amaneceres de alborada y en los atardeceres entre dos luces que ella llamaba: “lusco – fusco”.


INMORTALIDAD

El curioso viajero que llegue a la ciudad de Santiago de Compostela tropezará allí con varios recuerdos de la gran poetiza: en el paseo de La Herradura, bajo la sombra patriarcal de cien robles centenarios, su monumento en bronce y en cantería, teniendo como evocación su poema: “Despedida del emigrante”. Y por detrás de la gran Catedral, en medio de un monasterio en ruinas, el ara de un altar bajo el que reposan sus restos, siempre cubierto de flores frescas y en la alta noche escuchará las rondas de la juventud estudiantil cantando al pie de las rejas y de los balcones:

“Adiós ríos, adiós fontes,
adiós regachos pequenos;
adiós vista dos meus ollos
non sei cando nos veremos.
“Airitos, airitos aires
airiños da miña terra;
airiños, airiños aires,
airitos, levaime a ela...” (1)

Despedida, lejanía, ausencia y anhelo de retorno, los temas que inmortalizó Rosalía, Santa Rosalía, la dulce y mágica musa del Sar.

(1) Así aparece o coñecido poema na prensa de Chile.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 17 de xullo de ... 1950)
Biografía de Rosalía
Casa museo Rosalia de Castro
Este artigo no libro LA FERIA DEL MUNDO
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 17-07-2010 03:18
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