A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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REFUXIADOS ESPAÑOIS EN 1943

Non é a primeira vez que RSP escribe sobre os refuxiados españois. Agora di que a maioría son republicanos, mariños do Norte, Noroeste e Levante e que nunca serán unha carga para o país que os acolla...
Na foto , un grupo de refuxiados españois no norte de África, fan cola nun campo de concentración.

1 de julio de 1943
REFUGIADOS ESPAÑOLES


Por Ramón Suárez Picallo

Las recientes noticias dando a conocer la situación de los refugiados republicanos, en el Norte de África, han sido y siguen siéndolo, estos días, tema de muchos comentarios, no sólo en los medios españoles democráticos de toda América, sino que también entre los americanos y hombres libres de todos el mundo, que siguieron, paso a paso, la suerte de los primeros combatientes de la guerra actual.

Se elogia, en general, la actitud generosa de las autoridades aliadas de ocupación y, particularmente, la preocupación e interés que los norteamericanos –siguiendo inspiraciones de la Casa Blanca– han puesto en la solución del grave problema. En efecto, de los varios miles recientemente liberados, la inmensa mayoría de ellos, han hallado ocupación, como ciudadanos libres, en las fuerzas armadas norteamericanas, en calidad de no combatientes, con contratos de trabajo y con sueldos equiparados a los demás trabajadores. Los enfermos, o inutilizados, son atendidos por organismos de Socorro, con víveres y auxilio médico, ínterin no puedan ser evacuados del Continente.

Las centrales de trabajo, son transitorios, en espera de que se pueda hacer efectivo el magnífico ofrecimiento del Gobierno mexicano, que acordó recibirlos a todos en su territorio, en un nuevo gesto de su ya tradicional hospitalidad para con la Democracia española. Falta, ahora, resolver el problema de su traslado, que se hará, desde África a la Costa Atlántica de los Estados Unidos, gratuitamente y en buques norteamericanos: debiendo luego los organismos de ayuda, encargarse del tránsito a través de la Unión, hasta la frontera mexicana. En eso se está, y, según nuestros informes, las gestiones discurren por buenos caminos, todos llenos de buena voluntad.

Todo indica, pues, que el largo y penoso cautiverio de los refugiados republicanos españoles del África, toca definitivamente, a su fin. Ya era hora; pero, como dice el refrán: “Nunca es tarde cuando la dicha es buena”. Quedan tan sólo unos cuantos, sometidos a proceso o condenados ya, por altas de indisciplina. Se calculan en unos 300 de los 23.000 que formaban el contingente total. Y esos, saldrán también, una vez que los procesos y sentencias sean revisados por las autoridades democráticas con amplio y generoso criterio, teniendo en cuenta las horribles condiciones en que han vivido esos hombres.

La mayor parte de los refugiados españoles, pertenecieron a la fiesta republicana, cuyas unidades, al final de la guerra se refugiaron en Bizarra: son marinos del Norte, Noroeste y Levante de España, de Valencia para el sur; marineros y campesinos a la vez, gente joven, arriscada y trabajadora, que no serán nunca una carga para el país que los acoja. De ello es una prueba, su actitud al llegar al África las tropas aliadas, a las que, inmediatamente, se ofrecieron sin ninguna clase de condiciones. Y, lo es, también, su comportamiento en sus actuales ocupaciones mencionado con elogio por los jefes norteamericanos, a cuyas órdenes sirven con lealtad, con ahínco y con la alegría de trabajar como hombres libres. ¡Nunca habían ellos deseado otra cosa y por tener tal condición, lucharon en España y lucharán y trabajarán, donde quiera que se encuentren! ¡Por lo demás, la gratitud, virtud de los bien nacidos, es fruto cultivado por los españoles. Y, estos, a su condición de demócratas verticales, bien probados en los hechos, unen, en su nuevo esfuerzo el aliciente de esa gratitud a sus libertadores, para hacerlo más fecundo y provechoso. Alegrémosnos, de que su problema – deuda impaga de la Democracia del mundo a sus más abnegados servidores – esté a punto de resolverse definitivamente: y, deseémosles que los nuevos caminos de libertad les sean amables y florecidos. ¡Bien lo merecen!


G R A T I T U D

Y ya que estamos hablando de refugiados españoles y hemos mencionado la palabra gratitud, queremos referir, a propósito, un sucedido de aquí, en Santiago y de hace muy poco tiempo y que confirma nuestras anteriores afirmaciones.

No se conoce bien –y de ello debía llevarse cuenta– cómo y en qué se ganan la vida la mayoría de los venidos en el “Winnipeg”. Se adaptaron tan maravillosamente al medio chileno, el ambiente les fue tan propicio y ellos tenían tales propósitos de vivir y trabajar en paz, que hoy están absolutamente integrados a la vida nacional, mantienen con decoro sus hogares, educan ejemplarmente sus hijos y son “unos más” en la comunidad nacional, material y espiritualmente.

Pero, vamos a la anécdota: Dos de esos refugiados hermanos que llegaron al país “con lo puesto” han logrado montar una pequeña industria que tuvo éxito; trabajan bien, cumplen a cabalidad sus compromisos, y el artículo que fabrican es original y de gran aceptación. Tanto que han hecho excelentes rentas, incluso a varios organismos oficiales. Empezaron su negocio con un crédito de 15.000, concedido a título personal por una generosa institución chilena muy querida de los refugiados españoles. El crédito de 15.000 se acrecentó a 100.000, y hoy el negocio es floreciente, y acreditado, y vale muchos más miles.

Un día llegó a la puerta de la fábrica un caballero muy elegante, en un magnífico auto, para hablar con los fabricantes. Habló con ellos, lo examinó todo pidió datos, vio máquinas y demás. Traía la misión oficiosa de un país americano vecino de ofrecerles que trasladasen a su capital su industria, pues el producto interesaba mucho allí. Las condiciones eran magníficas desde el punto de vista económico se les ofrecía un contrato en firme y, como principal cliente, al Ejército del que serían proveedores.

Sin vacilar, contestaron los industriales: “No señor, no tenemos el menor deseo de salir de Chile, cualesquiera que sean las condiciones que nos ofrecen en otra parte. Cuando salgamos de Chile ha de ser para ir a España y a ningún otro lado”.

El caballero, un poco impresionado insistió y aún mejoró las condiciones ofrecidas anteriormente. Los españoles sintieron que la españolada se les subía a la cabeza y pusieron fin al diálogo con la siguiente andanada:

-Mire Ud. señor: en su país de Ud. han tratado mal a nuestra República; nos llamaron toda clase de cosas feas y cuando se le pidió a su gobierno que admitiera un contingente de refugiados, se negó en redondo.

En cambio Chile, nos recibió en bloque, cubiertos con nuestros harapos de milicianos, sin preguntarnos si éramos rojos o amarillos. Allí está el retrato del hombre que nos abrió las puertas de su patria –señalaba un retrato de don Pedro Aguirre Cerda-. Y mire Ud., tenemos esta industria gracias a nuestro trabajo y a la hospitalidad de Chile: pero, si la perdiéramos por una desgracia, cualquiera, tampoco no iríamos, aunque tuviéramos que ganarnos la vida tocando la guitarra y cantando flamenco por las calles.

El caballero escuchó la andanada a pie firme y no insistió más. Y para quitarle su “amoscamiento”, los españoles terminaron agradeciéndole con toda clase de cortesías el ofrecimiento y agregando como final: ¡Pero, señor el Chile es el Paraíso Terrenal de América y del mundo! El viajante se fue y los industriales volvieron a sus máquinas, sus tuercas y sus alambres todos satisfechos. Miraron el retrato de don Pedro y les pareció que su empresa se hacía más amplia y más bondadosa.

Luego comentaron entre los dos hermanos:

-Qué diría don Pedro.

-Nos llamaría ingratos.

-¡Y por dinero, nada menos! Si fuera por otras cosas!

-Por nada del mundo seremos nunca ingratos los españoles.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 1 de xullo de ... 1943)
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Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda República Española - Publicado o 01-07-2010 00:28
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