A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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14 DE ABRIL, A REPÚBLICA E O DÍA DAS AMÉRICAS

A Asociación Cultural Irmáns Suárez Picallo convoca á cidadanía sadense ao acto que terá lugar este mércores 14 de abril ás 20:00 h., consistente nunha ofrenda floral ante o monumento ás vítimas da represión franquista en Sada.





14 de abril de 1944
14 DE ABRIL, LA REPÚBLICA ESPAÑOLA Y EL DÍA DE LAS AMÉRIRICAS


Por Ramón Suárez Picallo

¿Hay alguna relación entre el “Día de las Américas”, democráticas y republicanas, nacidas a la vida independiente bajo el signo de la Libertad, y la proclamación de la Segunda República Española, ocurrida tal día como hoy del año 1931? La hay, en verdad, y de ella queremos hablar, refiriéndonos a las dos efemérides que, españoles y americanos, conmemoramos en el día de hoy.

El “Día de las Américas” significa la afirmación que una comunidad política, geográfica, espiritual y lingüística de pueblos, hace, para conservar sus vínculos históricos, sus tradiciones liberales y proclamar su voluntad común de mantenerse, en todos esos órdenes, como parte integrante de la Civilización Occidental y Cristiana, que condujo sus primeros pasos hacia el conjunto universal de las viejas naciones que la habían creado y desarrollado ya antes del Descubrimiento.

Las Américas, tanto la de lengua inglesa, como la de lengua castellana, afirmaron la personalidad independiente de sus pueblos integrantes, proclamándose republicanas y democráticas, en contraposición con sus viejas metrópolis, monárquicas y absolutistas. Jefferson, inspirador en buena parte de la Doctrina de Monroe, y precursor de la política de la buena vecindad, fijó claramente este carácter distintivo de América, en sus Cartas del Quinto Presidente de los Estados Unidos, en lo que respecta a la de estirpe inglesa. Y, Simón Bolívar, el gran visionario, con su emoción republicana y liberal y sus intentos confederativos, definió asimismo, idéntica filiación en lo tocante al origen español.

La epopeya independentista de las naciones de este continente ha sido -¡nunca nos cansaremos de repetirlo!– una guerra civil entre liberales republicanos y monárquicos absolutistas de pueblos pertenecientes a unas mismas comunidades espirituales e históricas, condicionada, naturalmente, por interés económico y por anhelos de dignidad política, menospreciados por la dinastías que ejercían desde Europa imperio sobre estos pueblos y tierras.

La proclamación del régimen republicano en España, significa nada más, ni nada menos, que una de aquellas naciones colonizadoras, se incorporaba políticamente, al sistema que 120 años antes habían adoptado las que fueran sus colonias. Algo así como si en un hogar, el viejo abuelo se plegase a las ideas políticas de su nieto más joven, considerado antes como soñador y rebelde.

España, -la España de los monarquías austriacas y borbónicas- miró siempre a las naciones americanas, después de Ayacucho, con notorio desprecio. Para ella, estos magníficos pueblos, eran “montoneras insurrectas”, mestizas y demás, a las cuales enviaba el “refugallo ” diplomático y cultural que no podía mandar a ninguna otra parte, porque no valía para nada.

América, su cultura, sus letras, su emoción política y social, y su vital potencialidad en el mundo, como conjunto de pueblos nuevos, cargado de posibilidades y de esperanzas, sólo fue jerarquizada en parte de su justo valor, por las generaciones intelectuales, nacidas y desarrolladas en España, a la sombra de la ilusión republicana. Lo demás era “hispanoamericanismo” de pura pacotilla indiana, de banquetes y de confraternidades, en los que infaliblemente, se hablaba mal del menú y del agasajado.

La República Española incluyó en su texto constitucional, el derecho de todo americano a su ciudadanía, sin perder la de origen mientras conservaba a los españoles que fuesen ciudadanos de estas naciones la ciudadanía española, significando así, que no consideraba extranjeros a estos pueblos nacidos de su fecunda matriz. Poetas, escritores y sabios de primera fila sirvieron, aquí, la Diplomacia republicana, vinculándose a los núcleos de avanzada, intelectual y política, representativos de la mejor y de la más nueva América. Y los republicanos españoles de la Península sentíanse hermanos de San Martín, Bolívar y O’Higgins; Hidalgo y Cáceres, Sucre y Martí, y de todos los héroes militares y civiles americanos, que se habían adelantado en un siglo y dos décadas, en la implantación de sus ideales comunes de Justicia, de Libertad y de Democracia. ¿Y en la actualidad? América está en pie de guerra contra las potencias totalitarias. La del Norte, tiene en Europa su natural estribo en Inglaterra. ¿Y la del Sur? España debía de ser su equivalente. Por tradición democrática, por emoción de ecumenidad , y hasta por conveniencias políticas. España debería tener una posición política y diplomática, concordante con la de las naciones de su estirpe. No tiene esa posición, sino la contraria. La España actual, es todo un problema en relación con la posición, la conveniencia y la lucha democrática de las naciones de América en el actual conflicto bélico. Una España republicana, reverso de la medalla, sería en cambio, para América, en la guerra, en la post-guerra y en la paz, un centro de amistad y un sólido punto de apoyo. Por algo, fue la República Española, por lo que era ella y por lo que significaba en la geografía y en la Historia del mundo, el primer país atacado antes de iniciar el nazifascismo, su carrera vertiginosa de invasiones, de arrasamientos y sometimientos de naciones y pueblos cultos y soberanos.

El “Día de las Américas” tiene este año especial resonancia en Chile. Representantes de casi todos los parlamentos continentales -órganos representativos, insustituibles, de la soberanía popular, y llaves maestras, por lo tanto, del régimen democrático– se reúnen aquí, en un grande y solemne comicio. Los señores diputados y senadores que a él concurren, habrán de recordar que la República Española, proclamada hace hoy 13 años, cuando se había iniciado ya la campaña política totalitaria, contra el sufragio universal, el parlamento y todos los otros organismos del Gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, ella lo instituyó como base fundamental y orgánica de su gobierno y el de su estado, a manera de afirmación ideológica y principista .

¿Qué todo aquello cayó? Es verdad, fue derribado por las mismas “fuerzas del mal” –absolutamente las mismas– contra las cuales está en guerra el mundo civilizado y este magnífico mundo americano, que hoy ha de fustigarlas y proclamar su inexorable derrota por el esfuerzo de los pueblos en armas.

Todos los españoles democráticos, incorporados honradamente a esta contienda universal, por la Democracia –cada uno desde su lugar- esperan de los ilustres representantes de las Democracias de América este recuerdo, aunque sólo sea mental. Mientras tanto, ellos, comparten su emoción a partes iguales en este día, entre los votos de ventura para la América libre y en recuerdo a su República, romántica y magnífica, “de trabajadores de todas las clases”, que quiso organizarse en régimen de Libertad y de Justicia.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o 14 de abril de... 1944)

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14 de abril de 1947

LA REPÚBLICA ESPAÑOLA Y EL DÍA DE LAS AMÉRICAS


Por Ramón Suárez Picallo

Las naciones americanas celebran hoy, 14 de abril, su día de confraternidad. Por su parte, el pueblo español celebra la proclamación de su Segunda República, jornada de democracia y de libertad, que unió en el espíritu de ideales comunes, el viejo tronco materno con las ramas que le dan, en el tiempo y en el espacio, sustantividad y permanencia eternas en la vida libre de 20 pueblos, de leguas, fe y estirpe comunes.

Coinciden, pues, y se complementan las dos efemérides, como una recta continuidad histórica. La celebración del “Día de las Américas”, instituida por la Unión Panamericana como fecha de afirmación, de unidad, de solidaridad y de defensa común de las naciones continentales, bajo la advocación de los ideales de Libertad y de Democracia que les infundieron los padres y los Libertadores, desde la declaración de Philadelphia, hasta las doctrinas de Martí hechas ley y evangelio del pueblo cubano. Y en todas esas naciones, en su incorporación al acervo moral, espiritual y cultural del mundo, en todas - sin exceptuar los Estados Unidos que habla inglés y Haití que habla francés– tuvo España su papel histórico, en remotos tiempos. Y su 14 de abril de 1931, fue el acto equivalente, con las diferencias adecuadas de tiempo y de lugar, a las jornadas americanas de fines del siglo XVIII en el Norte y comienzos del XIX en el Sur y en el Centro.

Los españoles de América lucharon contra Fernando VII, desde 1810 a 1825. Los españoles de España lucharon, desde 1931 a 1939, contra los nietos de Fernando VII, que seguían manteniendo en España el régimen colonial que América había liquidado un siglo antes. Desgraciadamente, una buena parte de América, no quiso ver el paralelismo para sacar de él consecuencias. Lo vio la República Española, aunque, tampoco, en toda su magnitud. Comenzó a verlo, y de ahí que considera a todos los ciudadanos de Hispanoamérica su propia ciudadanía, sin que perdiesen la originalidad. Y se dio el caso de algún ciudadano de América -exiliado político, además– que fue Gobernador de una provincia española, en el régimen republicano.

España Republicana sabía, y la América Democrática lo sabía también, que las relaciones espirituales, culturales hasta diplomáticas entre los pueblos de origen común, quedaban trocadas en hermandad cierta y verdadera con el advenimiento de un régimen político en España compatible con el de las democracias americanas; sin esa comunidad de regímenes políticos, tales relaciones no pasaron nunca de lo puramente protocolario. Por eso los artistas, los intelectuales, los escritores y los poetas más estimados en América, fueron aquellos que antes, en o después de aquella fecha, sirvieron a la España del 14 de abril.

Por lo demás, hubo en el mundo una reciente y terrible guerra, en defensa de aquellos ideales comunes. En ella fue la España republicana y democrática, brava y heroica combatiente, durante tres años de esfuerzos. América ganó la guerra, pero España sigue aún en el rudo combate por la libertad conculcada y por la democracia escarnecida.

Muchos pueblos americanos – entre ellos el de Chile – lo entienden así y vuelcan hoy, su fraternal simpatía sobre las causas de la España del 14 de abril de 1931, sobre los fieles y leales a quienes, aquí, lucharon y triunfaron contra la tiranía de Fernando VII y de la Santa Alianza, que defendía su despotismo. Otros no entienden el problema; son los herederos de quienes, en su día, habrían ahorcado a O’Higgins, a Bolívar, a San Martín, como ahorcaron a Hidalgo y a Morelos. Por eso el 14 de abril de la España Republicana y el 14 de abril de la fiesta de las Américas libres, no tienen, los dos, más diferencia que aquella que les marca el tiempo, el clima y la geografía.

Las ideas, los propósitos, los esfuerzos y los afanes son los mismos: la libertad, la democracia y la justicia. Se celebran los dos en el mismo día, pero serían igualmente similares y paralelos, en su significación, aunque se celebrasen en días distintos y en diferentes latitudes. Porque las altas ideas y los nobles pensamientos que unen a los hombres y a los pueblos, en la fe y en la esperanza, son permanentes en todos los días de todos los años.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 14 de abril de ... 1947)

(Ámbolos dous artigos aparecen publicados na escolma La Feria del Mundo, publicada polo CCG en maio de 2008)
14 de abril de 1944 no libro LA FERIA DEL MUNDO
Día das Américas
La República y el Día de las Américas en 1947 en LA FERIA DEL MUNDO
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda República Española - Publicado o 14-04-2010 01:42
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