A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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SEGUNDA REPÚBLICA
LXXIX ANIVERSARIO DA PROCLAMACIÓN DA II REPÚBLICA
ACTO EN SADA


A Asociación Cultural Irmáns Suárez Picallo convoca á cidadanía sadense ao acto que terá lugar mañá mércores 14 de abril ás 20:00 h., consistente nunha ofrenda floral ante o monumento ás vítimas da represión franquista en Sada.




GÉNESIS POPULAR DE LA REPÚBLICA
13 de abril de 1947

UNAS ELECCIONES QUE DERRIBARON 15 SIGLOS


por RAMÓN SUÁREZ PICALLO

La Segunda República Española fue proclamada oficialmente el día 14 de abril de 1931; pero la institución monárquica, con 15 siglos de existencia en España, interrumpida sólo por algún breve interregno de meses, había caído verticalmente y para siempre, días antes: el domingo 12 de abril, derribada por la voluntad popular en las urnas, en unas elecciones para elegir municipios en toda la Península, caso único quizá, en la historia del ir y venir de los regímenes políticos. La originalidad de España, que hizo cien guerras civiles, para quitar o poner reyes de ésta o de aquella dinastía, y que, un día, derriba a la institución misma, tradicional y cristal, en los que van escritos los nombres de unos ciudadanos, para que sean regidores municipales, alcaldes o jueces de paz, en los ayuntamientos urbanos, rurales y villegos.

Cierto es que detrás de los papeles, echados en las urnas, había muchas cosas. Había el deseo latente de poner fin a un ciclo de monarquías extranjeras –austrias y borbones– superpuestas al auténtico espíritu ibérico; hacia un resurgir de la conciencia política y social de la masas obreras y campesinas, intelectuales y de la clase media, exacerbadas desde arriba por camarillas políticas, ciegas, sordas e ineptas, a la evolución de las ideas y de los tiempos; había la repugnancia invencible por una casta militar, que tenía mediatizado el poder civil y órganos constitucionales del Estado, de los que hizo tabla rasa en 1923, implantando una dictadura castrense, en complicidad con el Rey perjuro, que violó la Constitución jurada, para salvar la corona y la cohorte de casa y boca; estaban doliendo aún los atropellos a la Ley y al Derecho, y los nombres de Galán y García Hernández, fusilados en Jaca, unos meses antes, andaban de boca en boca, a manera del conjuro sentimental, y tras las rejas de la cárcel Modelo de Madrid, asechaba para dar su grito y su salto la nueva España, intransigente y dispuesta a no hacer transacciones con el pasado.

En tal ambiente fueron convocadas las elecciones municipales para el día 12 de abril, por un Gobierno de viejos políticos monárquicos que quisieron saber a que atenerse; frente al régimen agonizante: habían sido puestos allí para que fueran médicos y tuvieron que ser enterradores.

El mismo día del acto comicial, por la noche, Barcelona, Madrid, Sevilla, Bilbao, Vigo, Valencia, la Coruña y las ciudades y villas mayores y menores de España, habían dicho su palabra definitiva: “Esto se acabó”. Las candidaturas republicanas habían triunfado contra viento y marea. Y nadie –ni el mismo Rey– se llamó a engaño. Aquello era un plebiscito que ponía fin a quince siglos de monarquía, confirmando el “Delenda” que le vaticinara Ortega y Gasset, el de la “España Invertebrada”. Al día siguiente, se prepararon las cosas para que la muerte del viejo régimen, fuese lo menos dolorosa posible. ¡Ni una gota de sangre! ¡Ni un cristal roto en Madrid! ¡Respeto para todas las vidas humanas! ¡Amparo y protección, brindadas por las masas populares, para las mujeres y los niños que están en el Palacio de Oriente, llenos de miedo bajo la mirada torva y ruda de los reyes godos!

¡Nada de desmanes, ni siquiera de befa o escarnio a los vencidos! (Lo de ensañarse con los vencidos, vendría mucho después, traído por vientos foráneos, asoladores y crueles). España para hacer renacer viejos derechos de soberanía popular, originalmente suyos, nacidos en atrios de viejas iglesias cristianas, o a la sombra de venerables encinas milenarias, o en los salones de Junta de sus viejos municipios, no creyó necesario levantar horcas y guillotinas, ni hacer campos de concentración; ni llenar las cárceles. (También esto había de venir después, para imponer otros derechos, otras normas y otras costumbres, que no tuvieron su origen en España).

A España le bastaban los papeles de la urna electoral; ya vendrían después, los nietos de los juristas de Salamanca y de Compostela, a ordenar los papeles y convertirlos en Ley; una ley que comienza así: “España es una república democrática de trabajadores de todas las clases, que no se organiza en régimen de libertad y de justicia. Los poderes de todos sus órganos emanan del pueblo”.

Bello comienzo para servir de pórtico a la Ley de las leyes de una nación, cuyos súbditos solían tratar como a igual a los propios reyes. Las palabras, que parecen nuevas, tenían, no obstante, allí tanta savia española y tanta proceridad como los viejos árboles, a cuya sombra naciera su espíritu. Tan bellas las palabras, como la jornada doceabrileña en que nacieron, al conjuro de varios millones de papeletas echadas, una a una, cuidadosamente, por las ranuras de un millón de urnas de cristal.

¡Sólo palabras! –Dirán los descreídos del verbo que piensan que cada cambio del régimen ha de ser necesariamente, fiestas de matachines y carniceros- ¿Sólo palabras? Es posible; pero qué palabras. Eran del mismo jaez de aquellas que afirman. “Primero fue el verbo” por eso las palabras aquellas, no se han perdido ni se perderán. Ellas alumbran la tristeza íntima de muchas almas. Y tienen sortilegio de esperanza, de luz y de sol, en las noches oscuras de cárceles, hogares y exilios, todos entristecidos.

Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda República Española - Publicado o 13-04-2010 02:45
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