A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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FOTOGRAFÍAS DE EDWARD STEICHEN
RSP comenta neste artigo un album fotográfico dun dos grandes fotógrafos do século XX o gran artista Edward Steichen (1879-1973)e que na època en en se escribiu o artigo era membro do exército de EE.UU. sobre distintos aspectos e lugares da nación americana e do que tamén sinala outras coñecidas exposicións ou albumes.
No verán de 2008 o Museo Reina Sofía albergou unha magna exposición de Edward Steichen.



28 de enero de 1944

IMÁGENES DE UNA NACIÓN EN GUERRA


En forma de revista, con el título “Hacia la Victoria”, la Oficina del Coordinador de Asuntos Interamericanos, ha puesto en circulación un bellísimo álbum de fotografías –visión de una nación en guerra– preparado por el Museo de Arte Moderno de Washington, bajo la dirección del Teniente Comandante Edward Steichen.

Es un poema, casi sin palabras, de Fe, de Esperanza y de Optimismo en el que la imagen parece brotada de las palabras de un canto de Walt Withman. Arranca del paisaje primigenio de las tierras vírgenes, donde trotaban los búfalos a miles; pasa por el piel roja, vencido por las infinitas mareas de los pioneros blancos hacia los largos ponientes, en busca de tierra; y llega al mar de espigas de trigo, inmenso tendal de oro que se trocará en pan, renovador de la vida, ante la risa abierta de las gentes campesinas, en la era jocunda, frente al establo y la granja opulenta de bienes.

Y después de la visión rural, el nacimiento de las ciudades campesinas y ribereñas, con los hogares sencillos, la Iglesia y la Escuela, que también elaboran y gestan su cosecha: una humanidad juvenil, limpia y curiosa, de la que han de salir los paladines de la libertad, amor de los amores de los pueblos grandes y dignos; los libros, la tierra y la fe, últimas y mejores esperanzas del mundo.

Luego, más tarde nueva transformación de campos y ciudades: retumba el potente canto de los duros hierros y aceros: represas, usinas, plantas eléctricas, fundiciones, fábricas, puentes, astilleros, minas, torres y rascacielos, surgen como por milagro. La nación, dinámica, vital, poderosa, orgullosa de su nivel de vida, y vigilante del legado de los Padres, que le mandaron vivir con justicia y en libertad, con gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, para siempre jamás.

Hasta que un día, las fuerzas del Mal irrumpieron violentamente contra todo derecho y contra toda justicia, la vida normal y pacífica de los pueblos honestos y laboriosos. Hombres y naciones fueron sometidos y opresos; arrasadas ciudades y campos sembrados; fueron menospreciadas las leyes humanas y divinas. Querían la guerra, las fuerzas del Mar, y, ¡por Dios!, que la tuvieron. La guerra justa, en defensa de preciados patrimonios, que era menester guardar y defender, al costo de la vida y de la sangre.

Y la gran nación, esforzada en los nobles menesteres creadores de la paz, se puso de pie y centuplicó sus fuerzas para la guerra. Sus hombres y sus cosas salieron para remotos continentes, por el aire, por el mar y por la tierra, en sus veloces máquinas de maravilla, nacidas en las tierras vírgenes, donde otrora hacían cabalgata los potros salvajes y los búfalos por millares.

Y los robustos muchachotes, rubios y morenos, trigueños y pardos, salidos del gran crisol de razas, criados para vivir la vida plena, allá se fueron, al Asia y al África, a la Europa y a la Oceanía, bajo la advocación de sus banderas de barras y, estrellas, a darle cara a la muerte y a la gloria. Los que retornen, traerán verdes laureles y en el corazón la alegría de haber contribuido a salvar los valores morales y espirituales de la Humanidad, puestos en peligro en una hora aciaga. Y los que no, jamás, serán olvidados, por lejano que esté el lugar de su postrer reposo. Por los unos y por los otros, se leerán, mañana, en las páginas de la Historia, estas hermosas palabras, que cierran con broche de oro el álbum comentado: “América, tu simiente de destino ha dado fruto multiforme; páginas de duro trabajo, penas y sufrimientos; ardua lucha de hombres de roble y mujeres de gráciles torsos; seguirán viviendo, padres y madres de soldados, marinos, pilotos, campesinos y obreros; después, los hijos ocuparán el puesto, porque el mañana es de los niños de hoy”.

Tales cosas, hemos visto y sentido, hojeando la primorosa colección de fotografías de “Hacia la Victoria”. Digamos, de paso, que supera en belleza, en grabado y en interés bibliográfico, a cuanto habíamos visto hasta ahora, y, entre otros hermosos alardes editoriales, conocíamos “En Guardia”, cuya colección es, quizá, lo mejor que se ha publicado en el mundo, durante lo que va de guerra. Los amantes de la hemeroteca habrán de buscarla, en días futuros, como se busca un tesoro y como un estimable documento gráfico de la magna guerra de todos los tiempos.

“Hacia la Victoria”, destaca un detalle interesante: El hombre, la mujer, los niños; es decir, la criatura humana, trabajando, cantando, riendo o sufriendo, como tema principal, queriendo sin duda significar que eso es –la criatura humana- el motivo principal y la finalidad última de este ingente esfuerzo de América y del resto del mundo democrático. Teníamos ya el alma y los ojos fatigados de ver máquinas, máquinas y máquinas, en periódicos, en revistas y en películas. Preferimos estas visiones de tierras y de hombres, que las humanizan con su presencia y con su esfuerzo.

Ojear “Hacia la Victoria”, nos facilitó, en tal sentido, un placentero descanso espiritual y nos trajo buena dosis de optimismo; agradecemos, por eso, el atento envío, del que dejamos, en estas línea, acusado el recibo.


(Artigo publicado no xornal La Hora, o 28 de xaneiro de... 1944)
Edward Steichen no Reina Sofía en 2008
Maís sobre Edward_Steichen
Edward_Steichen
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Pobos, cidades e lugares - Publicado o 28-01-2010 01:53
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