A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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PASAMENTO DE CASTELAO
Castealo finou o 7 de xaneiro na cidade de Bos Aires.O día 9 foi soterrado na Chacarita.Cúmplense pois, sesenta ano de tales feitos.Ramón Suárez Picallo, que estaba exhiliado en Chile, escribiu este obituario.

9 de enero de 1950

CASTELAO


BUENOS AIRES, 8 – (Especial para “La Hora”). – En la mañana de hoy, falleció en esta ciudad, donde residía como exiliado político, el doctor Alfonso R. Castelao, famoso caricaturista escritor y político gallego, ex Diputado y ex Ministro del Gobierno Republicano.

Todas las asociaciones de la colectividad gallega, han decretado duelo oficial, y asistirán en corporación a los funerales, que se celebrarán mañana lunes por la tarde.

Alfonso Rodríguez Castelao, fue, efectivamente, junto con Bagaría, su gran amigo, uno de los más populares caricaturistas de España y de Europa, en lo que va de siglo. Sus dibujos, de entrañable sabor popular, publicados en los principales diarios de Galicia, en “El Sol”, de Madrid, y en “La Vanguardia”, de Barcelona, eran el pan de cada día de los lectores aficionados a la gracia. Muchos de ellos fueron después recogidos en un álbum maravilloso, titulado “Nós”, que causó verdadera sensación.

Era, además, un magnifico escritor, especialmente en lengua gallega, que él dominaba como nadie. “Cousas”, dibujos con textos; “Un ollo de vidro” (drama entre esqueletos), ilustrado con dibujos suyos; “Os dous de sempre” novela con cincuenta estampas; “Sempre en Galiza” , recopilación de estudios políticos, y centenares de ensayos, notas y comentarios, especialmente sobre temas de Arte, lo habían consagrado como a un gran prosista.

Escribió también una obra de teatro originalísima, titulada: “Os vellos non deben de namorarse”, cuyo estreno en el Teatro Mayo de Buenos Aires, ha constituido un sensacional acontecimiento artístico. En ella reivindicada el Teatro de Máscaras, pues todos los actores aparecen con carretas adecuadas a su papel, dibujadas por el propio autor. Diseñó, además los decorados de los vestidos de varias obras de Valle Inclán, su amigo y paisano; entre obras, “Divinas palabras”, en la última versión que hiciera de ella en el Teatro Español de Madrid, Margarita Xirgu. Ilustró centenares de libros, dibujó la presentación de danzas, coros y ballet, entre otros, la famosa Coral Polifónica de Pontevedra.

Fue artista integral, maestro, consejero y protector de artistas. Últimamente había quedado ciego. Y, junto con su esposa y un grupo de amigos devotos, preparaba la publicación en Buenos Aires de la que él consideraba su obra definitiva: “Historia de las Cruces de Piedra”. Subvencionado por el Instituto de Estudios Históricos de Madrid, y por el seminario de estudios Gallegos de Santiago de Compostela, había recorrido toda España y muchos países europeos, en busca de los maravillosos cruceros rurales de piedra viva, en atrios, caminos y encrucijadas. Sólo de Galicia y Asturias, de la Bretaña francesa y de la Normandía, de Irlanda, de Escocia y de Gales –los países de estirpe céltica– había reunido más de cinco mil documentos cruciformes, dibujados por él, con notas explicativas sobre épocas, sensibilidades y estilo. Esta obra, considerada por los eruditos, que la conocen en el original, como la más perfecta y completa en su género, era la última ilusión del gran artista, cuando se le declaró la terrible enfermedad –un cáncer pulmonar– que dio fin a su vida.


RASGOS BIOGRÁFICOS

Alfonso Rodríguez Castelao había nacido en Rianxo, pueblecillo pescador de la provincia de La Coruña, en la Ría de Arousa, hace horas, más o menos, 65 años. Su padre emigró con él a la Argentina, teniendo Alfonso 8 años. Hizo una pequeña fortuna y volvió a Galicia. El muchacho cursó sus estudios de Bachiller y la carrera de médico, en la Universidad de Compostela. Su primer éxito de artista, lo obtuvo, precisamente, siendo estudiante. Dibujó una procesión, presidida por todos los catedráticos de la Universidad, con sus alifafes físicos y sus características espirituales, puesto todo al rojo vivo. Fue un suceso de arte y un escándalo de irrespetuosidad, en la ciudad levítica y jacobea.

Castelao obtuvo su título de doctor en medicina, pero no ejerció su profesión más que en tres ocasiones: en un parto difícil en una aldea, de la que el médico distaba más de 10 kilómetros; sacó al mundo una niña preciosa, a la que adoraba y besaba paternalmente, siendo ya una lograda doncella; en ocasión de la gripe de 1917, que asoló a media Galicia; y por último, estando de turista en una hirsuta ensenada de la Costa de la Muerte. Castelao fue llamado por un pescador, que tenía agonizando a su único hijo de 14 años. El médico no pudo hacer nada, pero el dibujante le hizo al padre angustiado, un precioso apunte de su hijo, rollizo y hermoso como un dios joven.

Enseguida entró a trabajar en los diarios como caricaturista, mientras el Liceo de Pontevedra le ofrecía la Cátedra de Dibujo e Historia del Arte; pero todo eso daba poco, y Castelao obtuvo, por rigurosa oposición, un puesto en el Instituto Geográfico y Estadístico de España, con unos mapas maravillosos.

Castelao, que era refractario a la política, entró en ella al proclamarse la República. Fue elegido dos veces diputado a Cortes, por Pontevedra, con la más alta votación registrada nunca allí: ciento seis mil votos, la última vez. Durante la guerra civil publicó dos álbumes de dibujos, reeditados en todo el mundo con los “pies”, originalmente escritos en gallego y castellano, traducidos al inglés, al francés, al alemán y al sueco.

En 1938, a causa de su ceguera y de lo precario de su salud, salió de España para Francia. De allí pasó después a Cuba y a los Estados Unidos, donde hizo una memorable exposición de sus dibujos y pronunció más de cien conferencias. De Nueva York salió para Buenos Aires, donde había fijado su residencia definitiva, en medio de trescientos mil gallegos, que lo tenían por líder y por patriarca. En la capital argentina –que es, además, la más grande ciudad gallega – trabajó como ilustrador de libros infantiles, en una gran editorial, mientras preparaba la publicación de sus obras completas.

Allí constituyó el Consejo de Galicia, que lo nombró presidente, y de allí salió para París, cuando el Gobierno Republicano en exilio, que presidió don José Giral, lo nombró Ministro de su Gabinete.

Alfonso Castelao murió en el Sanatorio del Centro Gallego de Buenos Aires, la más poderosa y perfecta institución mutualista de toda la América del Sur, dirigida, indistintamente, por amigos y adversarios políticos del artista y del líder; pese a lo cual presidirán las honras fúnebres del esclarecido compatriota, que honró a su tierra, como artista, como político y como hombre de bien.

Porque debe saberse que Alfonso R. Castelao, fue, con Valle–Inclán y el Padre Feijóo, el hijo más ilustre de Galicia, desde el Arzobispo Gelmírez hasta nuestros días.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o 9 de xaniero de...1950)
(Este artigo aparece tamén no libro LA FERIA DEL MUNDO editado no ano 2008 polo CCG)
Falamos de Castealo no noso blog (2)
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Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 07-01-2010 19:13
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