A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


Visitas (desde o 05/08/2010)





Únete a nós!
comisionsuarezpicallo@gmail.com
 CATEGORÍAS
 GALERÍAS FOTOGRÁFICAS
 RECOMENDADOS
 BUSCADOR
 BUSCAR BLOGUES GALEGOS
 ARQUIVO
 ANTERIORES
 DESTACADOS

VALLE INCLÁN, IN MEMORIAM
RSP adicoulle varios artigos a "don Ramón María del Valle Inclán Montenegro, o mais grande artífice da la palabra escrita, da sua Patria e da sua xeneración". Algúns deles precisamente como o que difundimos hoxe no sétimo aniversario do seu pasamento, cheo de anécdotas e detalles que indican o coñecemento, trato e relación que mantivo con el...


6 de enero de 1943

DON RAMÓN DEL VALLE INCLÁN


Por Ramón Suárez Picallo

El día 6 de enero de 1936, falleció, en Santiago de Compostela, don Ramón del Valle Inclán. Más o menos un año antes, el ilustre autor de las “Sonatas” y de “Comedias bárbaras” había llegado, de sorpresa, a la pétrea ciudad gallega, apostólica, episcopal y docta, en cuya Universidad hiciera don Ramón los primeros cursos académicos. Gallego por los cuatro costados, de aquella noble estirpe arosana de navegantes y poetas, entre locos y alucinados, Galicia floreció, incluso con los más bellos giros de su Idioma -de su prosodia y de su sintaxis-, con sus ciegos, sus hidalgos y sus monasterios próceres, en la obra del segundo manco inmortal de la literatura del mundo.

Valle Inclán amaba singularmente a Compostela: sus rúas, sus plazas, sus soportales, con capiteles románicos y su ingente Catedral románico-plateresca y barroco-florida, eran una de las más íntimas devociones del gran escritor. En uno de sus libros de glosas, “La lámpara maravillosa” dice de Compostela: “Ciudad de dura piedra labrada, inmortal como la fe que le dio vida”.

Don Ramón, cuando llegó a Santiago, venía de Roma. La República se había honrado designándolo “Conservador del Patrimonio Artístico Nacional”, primero, y, después, Director de la Academia Española de Bellas Artes, de Roma. Allí, en la Ciudad Eterna, se agravó la dolencia que le aquejaba hacía tiempo por el “mal de ausencia”, la “morriña” , que aqueja y mata a los gallegos alejados de la tierra

Su hijo mayor, Carlitos, que cumplía a la sazón 17 años, acababa de hacerse Bachiller, e iniciaba los estudios de Medicina en la Escuela de Fonseca. Se creyó, por eso, que la inesperada llegada del gran escritor a Galicia, tenía por objeto visitar y pasar unos días con su hijo muy querido. A la tarde siguiente de su llegada, paseaba don Ramón, rodeado de un grupo de amigos devotos, por la Alameda Compostelana, cubierta de camelias florecidas. Hizo una historia de la bella flor sin perfume, afirmando que era de origen japonés, traída a Europa por los descubridores portugueses. A boca de jarro, uno de los oyentes le preguntó:

-Bueno, don Ramón, ¿usted a qué vino a Santiago? ¿Escribirá usted la historia de las Camelias? -Don Ramón, se paró y contestó, sin vacilar:

-He venido a morir a Santiago de Compostela.


LA MUERTE

Don Ramón, sufría de una afección prostática. El doctor Villar Iglesias, especialista en la materia, catedrático de la Facultad de Medicina, lo tomó por su cuenta. Era director y propietario de un gran Sanatorio, del cual le cedió al gran escritor un ala entera, que daba sobre un valle de ensueño, del lado del sol poniente. El doctor Villar llamó a un joven doctor -hoy el mejor clínico de España-, Domingo García Sabell, para que se constituyese en su médico de cabecera. El joven galeno, artista él también, admiraba devotamente a Valle Inclán. Se consagró a él. Le prescribió un régimen que el enfermo no cumplió jamás. Hacía escapadas, como los niños; tomaba café, comía mariscos y bebía el exquisito vino “tostado” del Ribeiro de Avia; daba grandes paseos y hacía tertulia diaria, contando sus aventuras como “Coronel General de los Ejércitos de Tierras Calientes” .

Solía ir a dar sus vistazos por la Universidad; tenía predilección por el Aula Magna de Filosofía y Letras. El Profesor Pérez Bustamente -actual, líder falangista-, explicaba allí minuciosamente, “Historia de América”; una vez por semana, “Historia de la Cultura”. Un día, don Ramón, escuchó una clase de Bustamante sobre esta última asignatura. Comentándola después dijo:

-No soporto a este Profesor. Sabe de qué color eran las zapatillas de Felipe II, y, además, eructa a Spengler .

Durante este período escribió Valle Inclán magníficos artículos, publicados, casi todos, en “Ahora” de Madrid; entre otros, uno sobre Azaña, que causó verdadera sensación. Azaña estaba entonces procesado por los sucesos de octubre de 1934, por orden del Gobierno Lerroux-Gil Robles y el elogio que de él hiciera Valle Inclán cayó como un tiro en las altas esferas de Madrid.

Escribió también, una novela, inédita aún, cuyos originales guarda su hijo Carlos. Es una novela de contrabandistas y carabineros, que vendría a completar la serie de “El Ruedo Ibérico”. A fines de 1935, el estado del enfermo se agravó. Comenzó, entonces, a obedecer a sus médicos. Se acostó para no levantarse. Lo velaban día y noche, amigos dilectos, junto con su hijo. El 5 de enero de 1936, al anochecer, entró en agonía. Conservaba el conocimiento. A las 4 de la mañana, el Dr. García Sabell se dispuso a aplicarle una inyección, mientras decía, lleno de congoja:

-Esto se va-. No se sabe si el enfermo oyó. Lo cierto es que sus labios murmuraron, como un susurro:

-Cuánto tarda!- Fueron sus últimas palabras. A las 7 da le mañana del 6 de enero, Fiesta de los Reyes Magos, exhalaba su último suspiro .

Sobre la blanca almohada del lecho, su cabeza muerta, tenía la solemne serenidad de un patriarca bíblico; y su mano única, de artífice prodigioso, el color y la tersura de un camafeo antiguo.


EL ENTIERRO

La muerte del gran artista circuló en pocos minutos, “urbi et orbi”. El gobierno español -que ya presidía entones Portela Valladares, otro gallego ilustre-, dio un Decreto de honores oficiales, y designaba, para que lo representase, al Rector de la Universidad de Compostela. La bandera, blanca y azul de Galicia flameó, enlutada a media asta. La Universidad suspendió sus clases y los obreros de Santiago -artistas y aprendices de artistas-, suspendieron el trabajo el día del entierro. Todas las viejas campanas compostelanas, de los siglos medioevales, que saludaban a las peregrinaciones, donde venían Carlomagno, Dante y San Francisco de Asís, doblaron a muerto por el gran don Ramón.

El día 7, señalado para el entierro, la ciudad amaneció envuelta en un vendaval. En Santiago llueve siempre, pero es aquella, una lluvia sutil de “calabobos” y “orballo”, suave, de las prosas valleinclanescas. La de aquel día, era torrencial, con viento huracanado y truenos y relámpagos. Una verdadera sinfonía wagneriana, que no amainó en todo el día. El cadáver de don Ramón, vestido con el hábito franciscano, en un ataúd de roble gallego, sin pulir ni pintar —como él lo indicara-, debía ser sacado a las 4 de la tarde. No fue posible. A esa hora, arreció la desusada tormenta. Cerca del anochecer, sin que el vendaval cesase, fué sacado el ataúd a hombros y conducido al cementerio rural de Boisaca. Artistas, poetas, escritores, decanos de facultades y obreros de las tradicionales artesanías de la vieja urbe Jacobea, se turnaron para llevar el cuerpo del gran maestro a su último reposo, por un camino de 5 kilómetros.

Fue entregado a la tierra madre, a la sombra de un pino, hidalgo y venerable. A las nueve de la noche, fué echada la ultima palada sobre la fosa, en medio de la tormenta furiosa.

De regreso a la ciudad, entre el grupo de allegados al muerto ilustre, alguien murmuró con voz adolecida:

-Terrible noche.

-Sí. Es una noche de “Romance de Lobos”-


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile o día 6 de xaneiro de... 1943)
Revista de estudios sobre Valle Inclán
Biografía de R. del Valle Inclán
Sobre Valle Inclán
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galegos de sona - Publicado o 06-01-2010 01:30
# Ligazón permanente a este artigo
Chuza! Meneame
Deixa o teu comentario
Nome:
Correo electrónico: (Non aparecerá publicado)
URL: (Debe comezar por http://)
Comentario:
© by Abertal