A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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BRINDIS E LEMBRANZAS EN ANINOVO DE SUAREZ PICALLO
RSP escribiu unha manchea de artigos con motivo de tal celebración En todos deixa entrever mágoas de tristura, unha fonda morriña e sempre, sempre pide e desexa paz para os pobos, paz entre as persoas e a volta a sua patria dos desterrados.
Seleccionamos dous neste intre (para non alargar a lectura)os escritos en 1947 e 1948 nos que agroman lembranzas desta celebración na infancia e tamén en alta mar...;
Ámbolos dous son conmovedores, destacando o remate no de 1948,"Año Nuevo en el exilio" que, ainda que duro, desprende un sufrido pero engailolante e tenro amor á terra... ¡FELIZ ANO NOVO!



1 de enero de 1947


BRINDIS DE ESTE AÑO NUEVO


Por Ramón Suárez Picallo

Es costumbre recordar en este día cuantos nos quieren bien; a los que nos ayudaron en trances difíciles; a los que perdonan y toleran nuestras faltas y defectos; los que tenemos por amigos en los reveses y en las bienandanzas; a los que nos dan el bien inestimable de su cordialidad; a las mujeres que nos amaron: la madre, la novia, la esposa, la hermana; a los viejos que nos contaron cuentos y a los niños que nos piden, a nosotros, ahora, historias fabulosas; al maestro que nos desasnó y al sacerdote que escuchó nuestra primera confesión, perdonó nuestros pecados y nos dio buenos consejos; a los compañeros de ideales comunes, que lucharon y murieron por ellos; a los limpios de corazón que nunca nos injuriaron, ni calumniaron; a quienes nos dieron el pan y el agua de la hospitalidad en los largos y polvorientos caminos. A todos, en fin los que nos ofrecieron las esencias puras y las primicias del amor y del bien, a lo largo de los años pasados. Por ellos y con ellos, los unos omnipotentes en el recuerdo, y los otros con su presencia física, brindamos hoy, en el primer día de 1947.


UN AÑO MÁS O UN AÑO MENOS

Pero es también costumbre, en la fecha señalada hoy como lindero en los tramos del tiempo que pasa, reafirmar viejos propósitos o crearse propósitos nuevos, bajo la advocación y el patrocinio del viejo Cronos, anciana deidad de los hechos ocurridos y de los que están por ocurrir en el tiempo y en el espacio.

¿Un año más? Poco importa. Es apenas una arenilla ínfima en la playa inmensa de la Historia, por lo que toca al discurrir de la Humanidad. Mas, en la vida de una criatura humana en un año más o un año menos, es mucho tiempo: es para el anciano que declina, una posibilidad de menos vida y es, en cambio, para el niño, la esperanza de ir más allá en la búsqueda de la ilusión y del ensueño.

El niño dirá lleno de alegría: tengo un año más; me acerco a la vida plena para vivirla y gozarla, o quizá, para derrocharla inútilmente. Mientras dirá el viejo: un año menos me queda de vida. Y según la haya usado para el bien o para el mal, podrá agregar: ya no me queda tiempo bastante para seguir haciendo bien, o viceversa: ya no me es posible remediar el mal que hice.

Mientras tanto, el poeta dice: “No un año; cinco minutos antes de la muerte, tu angustia tiene remedio. Con tal de que quieras tú mismo remediarla”. Y el refrán agrega: “Año nuevo, vida nueva”, que es como decir renueva tu alma, remoza tus pensamientos, y piensa que ahora mismo acabas de nacer.. porque la vida no nace ni muere; se transforma en los siglos y en los cientos de siglos. Pídele, pues, lo que quieras al tiempo que viene.

¿Qué pida? Pues pedido va al 1947: Que le devuelva la paz al corazón y al espíritu del hombre; que le conceda libertad al siervo y devuelva a su patria al desterrado.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o día 1 de xaneiro de ... 1947)


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1 de enero de 1948

PALABRAS AL VIENTO
EVOCACIONES DEL AÑO NUEVO


Por Ramón Suárez Picallo

El niño que ansía vestir pantalones largos para ser más hombrecito, espera del Año que viene un nuevo estirón; atusa con los dedos amables el bozo apenas insinuado, mientras dice orgulloso; “Ya tengo un año más; ya podré rondar la puerta de la dulce amiga de la vecindad, que ha de mirarme desde hoy con más respeto. Y el padre, la madre y los abuelos tendrán que consultarme los graves problemas familiares, que ahora resuelven por su cuenta, sin contar mi opinión”.

Para el niño que lo espera todo del tiempo que ha de venir, este punto muerto en girar de las manillas que maneja el viejo Kronos, llamado un Año Nuevo, resume la alegría de todos los bienes esperados. Todo lo que venga, será siempre mejor, por venir cargado de lo que aún no es conocido.

Por eso, el viejo, que ya está de vuelta de todo lo que puede saberse, mira al niño con saudosa melancolía, mientras le dice para su espíritu: “Tengo un año menos; se marchó de mi vigor físico; pero me queda el suficiente entendimiento, para aupar, muchacho, todas tus esperanzas y para brindar contigo por todas las sorpresas que el tiempo y la vida te reservan.

¿Quieres acaso, un regalo? Pues te lo ofrezco: te doy parte de la paz de mi corazón, con la que podrás trocar tu choza en un paraíso. Y además, un vaso de buen vino y un cacho de pan blanco, para celebrar la fiesta, como cuadra a gentes cristianas”. Así hablo para mi el abuelo bien amado tal día como hoy del año 1900, fin de año fin de siglo antes de lanzarme a la rúa aldeana para escuchar el restallido de los cohetes y de los triquitraques que ….daban el amanecer de un año nuevo y de un nuevo sitio en el decurso de mi vida.
Año Nuevo en el Mar
El barco lleva rumbo al sur. Enfrenta con su proa valerosa y cortante el Golfo de San Matías en la costa patagónica, que bautizaron así a las bravas gentes de Hernando de Magallanes. Entre los viajeros y los tripulantes, corre la orden de celebrar dignamente el Año Nuevo. El despensero Juan y el cocinero Antón, andan muy preocupados de un lado para otro de proa a popa y de babor a estribor. En la cocina hierven repletas las marmitas, con todo cuanto en día tal puede hervirse, guisarse y estofarse.
A las doce en punto de la noche, el buque se queda parado en seco: la sirena toca tres pitadas largas como en las grandes solemnidades marineras. Sobre proa, en el de popa, en el comedor y en el puente de mando, el telegrafista recoge desde su cabina, el mensaje de la solidaridad marina: ¡Feliz Año Nuevo!, ¡Feliz Año Nuevo!

Terminó la fiesta a bordo. Cada cual en su camarote o en el rancho echa a mano al coy donde se guardan los recuerdos amados, la última carta; el retrato o la prenda religiosa entregada por la madre, la esposa y la novia. Y el pensamiento vuela sobre el inmenso predio azul, como una golondrina viajera, hacia el hogar, donde a la vez florece la oración conmovida: “Por los navegantes que andan por el mar, para que Dios los traiga a puerto salvo”.


AÑO NUEVO EN EXILIO

Para quien ama, como a la propia luz de sus ojos, a la tierra en que nació y sobre la cual hizo su espíritu el primer aprendizaje de belleza y de amor, hay una tremenda y dramática palabra que resume todas las desventuras. “Desterrado”, es la expresión, de desconsuelo, de angustia y de amargura, que gravita hoy sobre miles de almas, alejadas de su medio propio. No hay para el dolor que las agobia posibles paliativos. Ni la hospitalidad, ni el afecto, ni la estimación, ni el pan, ni el vino ofrecidos sobre la mesa extendida, tienen fuerza bastante para hacerles olvidar su triste condición de desterrados; es decir, de apartados de su propia tierra, de su hogar y del camposanto donde reposan sus muertos queridos.

Si aún quedase en nuestro espíritu alguna fe -que ya no queda- dirigiríamos hoy, por ellos y por nosotros, una oración sin palabras tan vehemente que pudiese llegar hasta el mismo trono de Dios, en un pulo de plegaria y de protesta por la atroz injusticia divina y humana de que el mundo esté aún lleno de desterrados. Pero en fin, como esto sería inútil, volquemos el alma, el corazón y los ensueños en la ilusión infantil de este día, que nos hace creer en que el Año Nuevo habrá vida nueva y digamos como decía a su nieto el viejo abuelo: “Brindo en este día por cuantos aún tienen esperanzas en lo que traerá el tiempo que viene...”


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, o día 1 de xaneiro de ... 1948)

(Este artigo aparece tamén na antoloxía de LA FERIA DEL MUNDO publicado polo CCG en 2008)
Ver outro artigo de RSP sobre o Aninovo de 1950
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 01-01-2010 02:59
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