A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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A PAZ

O 24 de outubro de 1945 constituiuse oficialmente a Organización das Nacións Unidas (ONU). Ramón Suárez Picallo no 4º ano da súa constitución adica este artigo.


24 de octubre de 1949

PALABRAS AL VIENTO

LA PAZ


<Por Ramón Suaréz Picallo


Bajo la advocación de la Organización de las Naciones Unidas, se celebra hoy, en todos los países que la integran, el “Día de la Paz”. En Chile, país substancial y esencialmente pacifista, la parte más importante y significativa de los festejos, corre a cargo de los escolares, niños y adolescentes, que harán exhibiciones deportivas, cantarán y bailarán en homenaje a la Paz, que para ellos es y quiera Dios que lo sea siempre una realidad viva; o, como decía el gran poeta argentino, Mario Bravo:

“Cantan los niños de las escuelas;

juegan los niños en las escuelas;

¡Esta es la Paz!
Mientras tanto, los hombres ya maduros, que hemos oído hablar de la Paz, junto con las canciones de cuna de nuestras madres, y que hemos soportado ya las consecuencias de dos tremendas guerras mundiales y de alguna que otra feroz guerra civil doméstica, hemos agotado ya la facultad de creer en la existencia real y positiva de la imponderable Bienaventuranza, proclamada en el Gloria in Excelsis…

Mas, esta angustia por falta de fe en la Paz, que entristece los últimos años de los hombres de nuestra generación, liberal, democrática y humanística, formada en los principios que creíamos inmortales de la Revolución Francesa, ampliados con las ideas generosas del socialismo -¡utópico y delicioso socialismo!– de los Tomás Moro, de los Iglesias, los Jaurés, los Briand, los Vandervelde, los Besteiro y los de los Ríos, no debe ser causa bastante para perturbar las esperanzas y las ilusiones de la juventud en una paz futura, por la que hoy, cantan y bailan los que vienen tras de nosotros, ¡ojalá que para enmendarnos la plana!

¡No! La primera condición para amar y servir a la paz, es olvidar agravios, injusticias y amarguras para que ella venga a nuestros corazones y a nuestros espíritus y pueda trocar las chozas en paraísos; apartar el rencor de nuestras almas, levantándola en vilo, para que, los malos recuerdos pasen por debajo sin tocarlas y la otra condición es ser de los que se van, sabiendo estar con los que vienen, para que éstos logren los bienes y dones de que nosotros –los hombres de mi generación– fuimos privados, quien sabe si en penitencia de terribles errores y de imperdonables pecados. Quizá -¡quién lo sabe!- por haber querido, amado y servido a las ideas de una paz vacía de contenido, en vez de enrolarnos derechamente, en la guerra, cuando la guerra estaba cargada de razones de justicia. Cuando, en fin, la guerra debía haberse hecho, precisamente, contra los enemigos permanentes y jurados de la paz del mundo.

¿Un sermón? De ninguna manera. Estas palabras, lanzadas al viento para que el viento se las lleve, quieren ser otra cosa: un voto todavía esperanzado, una oración, un deseo, a favor de la paz verdadera; de la paz de todos y de la paz para todos los hombres de buena y de mala voluntad. Para que los niños que aún están en las cunas, duerman y sueñen con mansos elefantes blancos, cruzando en paz, caminos de leyenda; para que los mozos vean logrados sus ensueños de largos viajes por el aire, la mar y la tierra, en busca de remotas metas ideales; para que los labradores de todas las campiñas puedan arar cantando las tierras de panllevar, y festejar con palmas, laureles y olivos, las opimas cosechas; para que en las fábricas y en los talleres, nadie se sienta esclavo de nadie, y una esperanza de superación humana, ilumine las rudas jornadas; para que los navegantes de todos los mares naveguen por rutas francas, en el noble trueque y transporte de hombres, ideas y mercancía.

No por la paz, monótona, silenciosa y fría y de los camposantos, impuesta por los gendarmes; sino que por una paz viva, con voz y voto, amparada en la Ley y en el Derecho; por una paz surgida de lo íntimo de las almas, con libertad para creer y expresar en voz alta la creencia, sin miedos ni temores físicos, ni espirituales; una paz con tolerancia , con convivencia y con estilo para saber llevarse y conllevarse, en buena vecindad y en buena armonía, buscando en el prójimo ls virtudes y prescindiendo de los defectos que de todo hay, y todo se encuentra, cuando se busca con afán y buena voluntad. Por una paz civil y civilizada, entre los hombres, entre los pueblos y entre los Estados.
Por todos estos inestimables bienes que deben ser base, cimiento, alma y cuerpo de la paz universal, elevamos hoy nuestra voz al viento, a modo de oración y de elegía, los hombres que no tuvimos paz; mientras las voces juveniles que tapan nuestra voz, entonan canciones de fe y de esperanza, afirmando su derecho a tenerla, a vivir en ella, con ella y para ella.

¡Que su cántico, cargado de porvenir esperanzado, sea oído y atendido a todo lo largo, lo ancho y lo profundo de la tierra! Tal es nuestro voto ferviente en este Día de la Paz.


(Publicado no xornal La Hora de Santiago de Chile o 24 de outubro... de 1949)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 24-10-2009 15:52
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