A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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POR LA SINRAZÓN O LA FUERZA (Referendum catalán)

POR LA SINRAZÓN O LA FUERZA


Las imágenes de Cataluña nos impactaron. Cientos de miles de ciudadanos enfrentando, sin otras armas que sus brazos extendidos, a la policía militarizada del Estado Español. La información, tanto gráfica como escrita, era escasa y sesgada. La TVE entregaba sus programas sosos de tenderetes y teleseries edulcoradas, reportajes del nuevo opio del pueblo: el fútbol, e imágenes trucadas de los guardias civiles “agredidos con votos de papel que les produjeron heridas incurables”.
Don Ramón del Valle-Inclán Peña y Montenegro, Marqués de Bradomín, hubiese gozado con este insuperable despliegue de la esperpéntica nacional (española). Pero el asunto era –es- más grave que el humor escénico, sin duda. Se trata de la tragedia de un pueblo que viene luchando, hace siglos, por su real independencia, siendo avasallado, una y otra vez, por los poderes centrales de la España tardo imperial y neo franquista, con el manido expediente de que “España es una e indivisible”. Una especie de dogma –digamos- como el de la Santísima Trinidad, en el que sus tres entes pueden diferenciarse pero no segregarse, porque integran una sola sustancia.
Cataluña, pues, no puede atentar contra la “esencia española” (nadie ha sido capaz aún de definirla) ni con aquella entelequia de colmao llamada “lo español”, cuya representación cabal es un toro cargado de banderillas que embiste, sin aguardar razones, bajo el grito más universal de España: “olé”, repetido en todas las lenguas y latitudes, no ya en una plaza de toros -¡ay!- porque el balompié ha sustituido, con ventaja, a la fiesta taurina, y Leonardo Messi es mucho más que Manolete, sin arriesgar otra cosa que una canilla luxada y habiendo ganado más dinero y mantones abatidos que todos los toreros juntos…
Los versos de Antonio Machado parecen escucharse hoy a lo largo y ancho de la ibérica península:

Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.

Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.

El resultado del plebiscito del 1 de octubre de 2017 carece por completo de validez constitucional, según afirma y proclama Mariano Rajoy, porque no fue autorizado por el gobierno central (mesetario), ni su ejecución está prescrita en la moderna Constitución española que nos obsequió la llamada “transición democrática”, con rey y altar asegurados per secula seculorum…

Pongámonos en el caso, como la mayoría de los españoles con DNI y pasaporte al día, que esto es cierto. Pero el problema va más allá, pues los catalanes pugnan por pronunciarse y optar por una independencia cabal, al punto de entrever la proclamación de la República de Cataluña, a despecho de los centralistas, entre los cuales conviven los neofranquistas del PP, los socialistas a la violeta y aprovechados del PSOE y otros “monárquicos forzosos” de la democracia paniaguada. Porque la palabra “república” tiene en España una connotación terrible; es como pronunciar “huracán” en el Caribe, a riesgo de obtener de la prosodia una inmediata conjunción de la palabra-cosa y sus funestas consecuencias.
Ahora bien, si la “benemérita guardia civil”, como solía decir y escribir el gallego Manuel Fraga, actuó con enconada ferocidad contra los ciudadanos inermes y las pecaminosas urnas, ¿qué hará en el caso de ratificarse la independencia de Cataluña? No bastará su simple concurrencia “pacificadora”, no. Requerirá de apoyos más contundentes, y para eso está el glorioso ejército español, dispuesto a cubrirse de honores, como lo hiciera, en 1934, batiéndose contra los heroicos mineros asturianos, o en la Guerra Incivil, arrasando ciudades y poblaciones (“venid a ver la sangre por las calles”) con el concurso fraternal de las fuerzas alemanas e italianas, del Führer y del Duce, respectivamente.
Pero la pasividad complaciente, o elusiva, de quienes se dicen “demócratas” resulta insólita e indescriptible. Anoche, domingo 1 de octubre, fuera de las declaraciones comedidamente contestatarias de Pablo Iglesias, el resto de los conglomerados políticos españoles cerraban filas en torno al cacique Rajoy, mientras el líder máximo del PSOE se limitaba a criticar “los métodos inadecuados” del gobierno central para enfrentar la crisis catalana. Era, como si dijéramos, más una cuestión de estilo en los procedimientos que un asunto de fondo. Por su parte, el compuesto jerarca de “Ciudadanos”, Albert Rivera, afirmaba anoche que la Generalitat es “la culpable absoluta de la violencia” y clama por la aplicación del artículo 155, para llamar a “elecciones libres” en Cataluña.

Para él y los otros, la voz de dos millones y medio de catalanes carece de cualquier peso político o ciudadano. Como decir: “Yo toco la música, pongo la pieza de baile y elijo a las parejas”. La perfecta democracia de quienes han venido a conocer, tardíamente, solo una parte de sus presupuestos.
Amigo lector, que algo me conoces, yo creo más en la voz de los poetas que en la de estos tribunos del “gay trinar”, a quienes pagan en oro las malas frases que perpetran desde el estrado. Por eso, concluyo aquí esta breve crónica con un poema de Joan Maragall (1860-1911), el gran poeta de Cataluña.
Oda a España

Escucha, España, la voz de un hijo
que te habla en lengua no castellana;
hablo en la lengua que me ha legado
la tierra áspera;
en esta lengua pocos te hablaron;
en la otra, demasiado.

Demasiado de los saguntinos
y de los que mueren por la patria;
y por tus glorias y tus recuerdos,
recuerdo y gloria de cosas muertas,
triste has vivido.

De distinta manera quiero hablarte.
¿Por qué derramar la sangre inútil?
La sangre es vida, si está en las venas,
vida hoy, vida para los que vengan;
vertida, es muerte.

Demasiado pensaste en tu honor
y escasamente en tu vida:
tus hijos, trágica, diste a la muerte.
Mortales honras te satisfacían;
tus fiestas eran tus funerales,
¡oh triste España!

Yo vi barcos zarpar repletos
de hijos que a la muerte entregabas:
sonriendo iban hacia el azar,
y tú cantabas junto a la mar
como una loca.

¿Dónde tus barcos? ¿Dónde tus hijos?
Pregúntalo al Poniente, a la ola brava:
perdiste todo, a nadie tienes.
¡España, España, vuelve en ti,
rompe el llanto de madre!

Sálvate, sálvate de tantos males;
que el llanto te haga alegre, fecunda y viva;
piensa en la vida que te rodea;
alza la frente,
sonríe ante los siete colores del iris.

¿Dónde estás España, dónde que no te veo?
¿No oyes mi voz atronadora?
¿No comprendes esta lengua que entre peligros te habla?
¿A tus hijos no sabes ya entender?
¡Adiós, España!


Versión de José Batlló
Sí, no te equivocas, él escribió aquello que hoy resuena en las cuatro provincias de Catalunya: “He aquí el alma catalana: Libertad”.

& & &
Edmundo Moure
Octubre 2, 2017
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 03-10-2017 00:37
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