A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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Naufraxio do vapor chileno Montemar en 1947

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Restos visibles del Napo encallado (Chile c.a 1965)

27 de abril de 1947

CATÁSTROFE MARÍTIMA


Por Ramón Suárez Picallo


El S.O.S., corrió otra vez anteayer, a lo largo de todo el litoral chileno, anunciando la catástrofe marinera. Partía el angustiado llamamiento de vapor “Montemar” de matricula nacional, volado por una explosión y envuelto en llamas después, en las proximidades de Coquimbo, punto terminal de su viaje. Llevaba sus bodegas repletas de gasolina y eran treinta y dos sus tripulantes. De ellos, hay cuatro muertos y once desaparecidos sobre cuyas existencias ciérnese también la casi seguridad de la muerte.

Vidas arriscadas, útiles y honorables, caídas en el cumplimiento del deber y en el activo servicio del progreso y de la riqueza de Chile, sobre “ese mar que tranquilo se baña, que le ofrece futuro esplendor”; pero que le cobra regularmente y con creces, diezmos y primicias en el caudal humano de sus gentes costeras, y a cuyo censo dramático se agregan hoy los quince de los muertos y desaparecidos del “Montemar”.

A medida que van conociéndose detalles de las circunstancias que rodearon la catástrofe, se sobrecoge el ánimo y la pluma tiembla de emoción y se da entera al elogio de los que siguen siendo fieles a la buena tradición marinera, de ocuparse de la vida ajena antes que la propia. El capitán, elevado en su puesto, cuando el fuego envuelve a su buque de banda a banda y de proa a proa, y el muchacho más joven de la tripulación que le grita: “Sálvese mi capitán que esto se va”, es una estampa digna del lienzo y del poema. El mozuelo es uno de los desaparecidos y el capitán fue el último de sus hombres en lanzarse al agua, con la ropa chamuscada y el cuerpo cubierto de heridas y de quemaduras, mucho después de dar la orden tremenda de salvarse quien puede.

Sobre la tumba líquida y azul, abierta y cerrada rápidamente en el campo santo del mar, que no tiene cruces ni mausoleos, ni nombres escritos, vayan nuestras mejores palabras, a modo de responso, por los que murieron allí, envueltos en los gritos de “fuego a bordo” y “sálvese quien pueda”, mientras que a lo largo de la costa, corría el S.O.S., anunciando la lucha entre la vida y la muerte de los hombres sobre el mar.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 27-04-2015 01:40
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