A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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Barbarie nipona en 1944
Hoxe se celebra o día Escolar da Non Violencia e da Paz. Hai setenta e un anos RSP escribiu este artigo lembrando as atrocidades cometidas polos xaponeses aos seus prisioneiros de guerra...


30 de enero de 1944

EL ESPANTO AMARILLO


Por Ramón Suárez Picallo

Las denuncias, hechas oficial y simultáneamente en Londres y en Washington, sobre las atrocidades cometidas por los japoneses con decenas de miles de prisioneros de guerra, ingleses, norteamericanos y filipinos, superan en horror y en barbarie todo lo concebible a lo largo de todos los tiempos conocidos entre gentes inicialmente civilizados.

La matanza a tiros y bayonetazos en masa y en frío, de miles de ellos; el ultraje cruel con heridos y enfermos sin auxilio alguno; el abandono de cientos de agonizantes en caminos y selvas, bajo los rayos ardidos del sol, negándoles agua; el enterramiento de vivos, después de marchas forzadas llamadas “marchas de la muerte”, son hechos rigurosamente comprobados y denunciados anteayer, imputables a jefes, oficiales y funcionarios, de un Gobierno y de un país que el mundo tenía por civilizado. No lo era, en verdad; no lo fue nunca, ni lo es, ni lo será jamás este siniestro imperio japonés que, o mucho nos equivocamos, o va a resultar la mayor plaga y pesadilla de la Humanidad civilizada, si no se logra su total y absoluto exterminio, o su absoluta reducción en sus islas, como lo estuvo, a lo largo de veinte y tantos siglos, a la espera de que algún providencial maremoto, las haga desaparecer, sin dejar rastro de ellas ni de las gentes que las pueblan.

A estas horas, y a la vista de los horrores denunciados, no puede ser otra la reacción de las gentes honestas más que este deseo vehemente, de que sus autores, cómplices y encubridores, individual y colectivamente, sean barridos de la faz de la tierra, como lo fueron, por la ira de Dios, las ciudades malditas de las Escrituras.

No basta, para borrar el agravio inferido a la cultura y a la Humanidad, ni siquiera la promesa, hecha en firme, de someter a la justicia, después de la guerra, éstos o aquellos responsables superiores e indirectos de los actos denunciados. En el caso de barbarie nipona, apenas hay responsables individuales. Son la resultante de una manera colectiva y milenaria de ser, de vivir, de creer, de pensar y de actuar, rigurosamente incompatible con todo el resto del género humano. En ella no son diferentes los de arriba de los de abajo, ni de los del medio ni de los de la orilla. Es la esencia única del alma colectiva japonesa: la crueldad, el menosprecio a la vida humana, la insensibilidad fría y el desconocimiento de las leyes del honor y de la misericordia; agravado, todo, por una xenofobia delirante que lo hace ver en todo ser no japonés, un enemigo al que hay que exterminar y aniquilar, cuanto más cruelmente mejor, a traición mejor que cara a cara.

Es el “espanto amarillo”, de que habló un ilustre diplomático colombiano, después de estudiarlo en sus más horribles aspectos y manifestaciones. Es el perro rabioso, cuyo mal no se ataja limpiándole las babas, sino que matando el perro, y enterrándolo después a mucha profundidad.

Es el Japón, así genéricamente, que hay que suprimir, para que los pueblos y las naciones, no tengan que avergonzarse de contarlo como a un igual en su comunidad universal; y, para que las gentes de bien no tenga que horripilarse nunca más ante crímenes colectivos como el que acaba de denunciarse en Londres y en Washington, ante la indignación y la protesta de la Humanidad, injuriada y afrentada en su sensibilidad y en su patrimonio físico y moral.

(Artigo publicado no xornal La Hora de Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1944)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial - Publicado o 30-01-2015 00:29
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