A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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Un truhán que pasa por sacerdote


18 de noviembre de 1947

“EL HÁBITO NO HACE EL MONJE”


Por Ramón Suárez Picallo

¡Pues, qué ha de hacerlo! Ahí está, para reafirmar el viejo dicho, el caso de Manuel Johnson Flores, que amparado en el respeto que merece a las gentes piadosas, y aún a muchas impías, el hábito sacerdotal se apoderaba, impunemente y a mansalva, de los bienes ajenos contra la previa voluntad de su dueño.

Trátase de un avispado mozuelo de 22 años, de finas manos de seda, propias para desfoliar los textos del “Trivium” y del “Cuatrivium” en un severo Seminario Conciliar, o para acariciar los párrafos más conmovedores de las “Confesiones” y de “La Ciudad de Dios” de San Agustín, el gran pecador que después fue gran santo. Su aire juvenil y traza de Angelote, cubierto con hábitos talares prematuros, hacía suspirar místicamente a las beatas que lo miraban como un Ministro del Señor en ciernes, llamado a grandes designios religiosos.

Mas, hétenos aquí que el tal mozuelo resultó ser un truhán de tomo y lomo, doctísimo, no en sagrados cánones, sino que en violar el séptimo mandamiento del Decálogo; utilizando su aire y su atuendo, se metía en las iglesias haciéndose pasar por el curita provinciano y se arrodillaba, con muy edificante fervor, al lado de las señoras y de los caballeros mejor vestidos, especialmente si llevaban a la vista rosarios de oro, bolso incitante o cosa de aparente valor. Y, en el momento culminante del divino oficio, cuando sus devotos vecinos estaban entregados a la oración con los ojos fijos en el altar y en el oficiante, las manos pecadoras del falso curita hacían de las suyas, apropiándose de todo lo apropiable, incluso del devocionario. Después se levantaba y se iba, como si fuese a oficiar también él, después de signar y santiguar y hacer profunda reverencia al Santísimo Sacramento. Mas, no era sólo eso lo que el “padrecito” hacía en el ejercicio de su “profesión”; se captaba la confianza de los propios sacerdotes y se arrancaba, lego, llevándose toda clase de sagrados objetos, sobre todo los de metal precioso, fáciles de pignorar una vez desfigurados convenientemente.

Pero como en este escéptico mundo todo tiene su fin, lo tuvieron también las andanzas del tunante, que robaba en nombre de sus hábitos; cayó en poder de la policía y declaró allí que su disfraz le permitió “adquirir”, ilícitamente, claro está, bienes por valor de 200 mil pesos contantes y sonantes. Muchos sacerdotes verdaderos, encanecidos con el ejercicio de su ministerio, y pobres de solemnidad, se echarán a la cabeza pensando que el falso “hermano”, a los 22 años, ganó por la vía de las malas artes, mayor fortuna que la de ellos en varias décadas de oficiar y administrar los sacramentos. ¡Quiera Dios que el ejemplo no cunda, sobre todo en los que son sacerdotes de verdad! Y, mientras tanto, recuérdese el viejo dicho que reza: “El hábito no hace el monje...”

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (outros) - Publicado o 18-11-2014 01:08
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