A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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ITALIA EN 1943

24 de julio de 1943
SÍNTOMAS TEMIBLES


Por Ramón Suárez Picallo

Quiérase o no, hay que seguir hablando de Italia. Italia sigue, y seguirá siéndolo por algún tiempo, el tema casi obligado del comentario internacional; es el punto imantado de todas las atracciones, porque está convertida, actualmente, en puerta y un camino; y, porque, de todos los países en guerra, es el señalado para los más extraordinarios acontecimientos.

Por eso, y porque, su cultura, su historia y su próximo porvenir importan mucho al mundo, todo cuanto allí ocurra -¡que no es poco!– repercute, fuertemente, en todos los ámbitos, con ecos de cosa próxima y propia. Hace aún pocas horas hemos trazado aquí mismo un panorama de su situación general, en orden a la guerra, y a la política que la ha provocado, conduciéndolos a un callejón de muy difícil salida, si no se produce una caída rápida y vertical, del régimen fascista, que traiga como inmediata consecuencia, su apartamiento de la combinación totalitaria y por ende del conflicto bélico.

Preveíamos, en aquel comentario, sucesos de orden interno, con detalles y matices imprevisibles; pero con fuerza bastante, para determinar la retirada de los jefes fascistas al paso del Brennero, o aún a más allá. Ello habría de suceder, a medida que se acentuase la derrota militar en los frentes de batalla, que, en las últimas 24 horas, comenzó a adquirir los caracteres de una gigantesca catástrofe, de consecuencias difícilmente corregibles. Se ve, ahora, que no íbamos muy descaminados, cuando afirmamos –a las pocas horas del triunfo aliado en África– que Italia era ahora la “breva madura” que caería en buena parte al primer sacudón. Teníamos en cuento, para afirmarlo, las peculiaridades espirituales y temperamentales del pueblo italiano, en relación con su régimen político de guerra y de violencia, yuxtapuesto o superpuesto, en la historia, a la tradición, la cultura y la mentalidad latina de Italia, que no pueden barrerse ni exterminarse con 20 años de fascismo; todo lo cual está viéndose a la hora de la verdad. Y, de los sucesos, a esa aludíamos, acaban de aparecer los primeros síntomas, con caracteres verdaderamente temibles, por su violencia y su inorganicidad.


EL JEFE ES EL ENEMIGO

Los actos, indicadores de la reacción del pueblo italiano, contra la guerra que le hacen hacer, a favor de Mussolini y de Hitler, son individuales, como cuadra a un pueblo latino, con una vieja y famosa educación revolucionaria, socialista y anarquista. Reacciona el hombre de abajo contra el de arriba. Concretamente, en este caso, el soldado contra el Jefe. El fascismo barrió, en Italia, con toda organización social y política, que no estuviera dentro de sus cuadros partidistas, al igual que lo han hecho todos los regímenes despóticos. Y, quizá, a excepción de algunas organizaciones secretas, los antifascistas italianos a la hora en que, por designio histórico, les toca actuar, no tienen, dentro del territorio nacional, los medios de hacerlo, orgánica, colectiva y ordenadamente. Y lo hacen, como pueden, en forma de ataque individual, un poco como los niños, contra el enemigo que tienen más cerca: contra el Jefe, en quien ven al representante de los que mandan injusta o arbitrariamente.

En efecto, las últimas informaciones –provenientes de distintas fuentes– sobre tropas rendidas y posiciones conquistadas sin lucha, indican que los soldados no obedecen a sus jefes; y, lo que es peor aún, que en algunos casos, esos jefes fueron asesinados, con preferencia, si se trataba de alemanes, para rendirse, después, a discreción. No se trata de un solo caso aislado, sino de varios, producidos en circunstancias más o menos similares. Y, sabiéndose como tales actitudes son castigadas, automáticamente, no deja de ser una extraordinaria valentía individual el recurrir a ellas en pleno campo de batalla. ¡Y no hablemos ya de lo que significan como principio de desmoralización de un Ejército!

Bien sabemos nosotros que, de momento, tales hechos esporádicos, no influyen decisivamente en el resultado de la contienda; pero desde el punto de vista político y psicológico, indican un peligroso estado de ánimo que, en caso de extenderse –habida cuenta la mentalidad pasional de los italianos– puede ser el comienzo de grandes catástrofes: entre otras la guerra civil, aislada, de hombre a hombre, sin dirección ni objetivos marcados, paralelamente con la guerra exterior. ¿Se da cuenta el lector de lo que eso significaría en Italia, en un momento de desesperación? Por Italia, por la suerte de Italia, estremece sólo el pensarlo.

Y DESPUÉS SERÁ PEOR

Hay una cosa, claramente visible, aún par el más miope: el pueblo italiano, los soldados de su Ejército extraídos de las capas populares no luchan. No porque les falte coraje para hacerlo ni porque no sepa hacerlo. No luchan porque esta guerra, en servicio del nazifascismo, no es popular en Italia. Y también porque ella se hace, ahora, bajo el signo inequívoco de la derrota.

Ello no obstante, se le obligará a luchar hasta el fin, cediendo la tierra pedazo por pedazo. Esa es la postura del fascismo, que se lo juega todo en la parada. Postura, como queda visto, incompatible con el pueblo, que es cosa distinta del régimen.

Y este género de incompatibilidades no suele ir nunca a menos; casi siempre va a más, hasta llegar al inevitable chequeo final. En Italia, pues, cuanto más tiempo tarde el régimen en dejar el paso libre a “otra cosa”, mayor será, la tensión, la lucha y, a las largas, quizá el caos, precursor de la creación y de la luz. De ahí la tremenda responsabilidad histórica de sus dirigentes. Porque todo cuanto venga de aquí en adelante será para peor. El fascismo ha iniciado la cuesta abajo que lleva a la irremediable caída final. Y hay un dicho que asegura que “por la cuesta abajo todos los santos ayudan a caer”.

Los síntomas han empezado a hacerse evidentes: y ellos son, verdaderamente, temibles, a pesar de aislados, por la violencia que ya tienen hoy y especialmente, por la que auguran en un mañana quizá muy próximo.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Sanrtiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1943)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Italia) - Publicado o 24-07-2014 01:04
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