A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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O Golpe de Pasto (1944) en Colombia
Neste artigo RSP comenta o intento fallido de golpe de Estado en Colombia en xullo de 1944 tamén coñecido polo Golpe de Pasto.


23 de julio de 1944

LAS ENSEÑANZAS DE COLOMBIA


Por Ramón Suárez Picallo

La ejemplarísima democracia colombiana, que ostenta en América una honrosa trayectoria de continuidad jurídica, constitucional y pacífica, ha sido objeto, recientemente, de una agresión a mano armada. Un militar de menor graduación, dio la cara, pero detrás de él, estaba el “clan” reaccionario, filo-nazi y totalitario, que actúa, siempre, en estos últimos tiempos de América en contra de los regímenes democráticos. Alguien definió a este “clan -que allí donde pudo imponerse sometió a los propios generales- como el cuarto de banderas o tertulia o casino militar, convertido en consejo de Ministros después de una partida de ajedrez”, algo que seria pueril, si no tuviese, a veces, insospechados alcances, enlaces y vinculaciones de largas perspectivas y deshonestas concomitancias, ajenas y opuestas al interés de la propia patria, a la que los militares del “clan” juraron defender y sostener, pero no gobernar.

En Colombia fracasaron las actividades ilícitas del “clan” y se impuso, una vez más el buen sentido y el vigor de sus instituciones democráticas, sostenidas, aupadas y defendidas por el pueblo, como patrimonio histórico de la nación. Y, digámoslo también, porque es de justicia decirlo defendidas por las fuerzas armadas de la República, fieles al honor militar, leales al juramento prestado, y a la obediencia debida a los poderes legítimos del Estado, establecidos de acuerdo con las leyes. Pero de los sucesos ocurridos en Colombia, de cuales sólo queda hoy para sus autores, un proceso por rebelión militar, con las circunstancias agravantes de traición, y facciosidad , se desprenden valiosas enseñanzas, especialmente para los rebeldes y para sus posibles imitadores, amigos y cofrades, en otros países y latitudes. El “clan” puede triunfar, y triunfó de hecho en países de gobiernos débiles, de contornos vagos e imprecisos, sin médula ni raíces en la opinión popular y nacional, cuyo signo, ideas y esperanzas, habían sido desconocidas y menospreciadas por esos gobiernos. Pero, en aquellos otros de ciudadanía vigilante, interesada en la continuidad y pervivencia del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, aunque este gobierno tenga fallas y defectos, corregibles y criticables bajo el imperio de la libertad de crítica y de control, los “clanes” y grupos insurreccionales de despechados, ociosos y ambiciosos de mando, de poder y de disfrute, están condenados al fracaso inexorable y al ridículo de un calabozo oscuro, o del exilio sin gallardía y sin gloria, a través del asilo de una legación extranjera.

En Colombia ha ocurrido esto último, porque allí no existe la pena capital en ningún caso. En otras partes, donde el delito de lesa patria, de esa disciplina o de ese honor, tienen más severas sanciones, las aventuras del jaez de la que intentó el “clan” reaccionario colombiano, pueden terminar ante el piquete de ejecución para escarmiento y ejemplaridad de quienes extravasan o pueden extravasar peligrosamente, los linderos de su misión, de sus funciones y de sus deberes específicos, olvidando que la obediencia legítima y honorable es, además de una virtud, una norma de buena conducta y de buen juicio.

Colombia ha salido con bien de la deshonrosa intentona, insurreccional y facciosa, de su “clan” filototalitario, porque el gobierno colombiano impecablemente constitucional, legal y popular, tiene sus raíces en la entraña misma de su ciudadanía soberana, celosa vigilante de una tradición y de una continuidad política e histórica, ejemplar en todo el continente Americano.

Y en todos los otros países, donde sean dadas iguales modalidades, y circunstancias idénticas, el resultado de parecidas actitudes, será el mismo, o peor, que el logrado por ese coronel del Pasto, que quiso deponer las armas rebeldes, con tal de que lo nombrasen a él, Ministro de la Guerra, en el mismo régimen contra el que se había alzado con armas y bagajes.

Y en vez de los cómodos salones ministeriales, en cuyos divanes quería “tenderse a la bartola” está hoy en un calabozo recordando con el poeta: “que todo tiempo pasado fue mejor...”

Como se ve, de los sucesos recientes de Colombia, se desprenden útiles enseñanzas, aplicadas en otras muchas partes, donde la vocación de rebelde a la ley y al poder público legítimo, pudieran tener aliciente de una lucrativa, pero, muy arriesgada, profesión.


(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de...1944)
El golpe de Pasto: 10 de julio de 1944
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Tal día como hoxe... - Publicado o 23-07-2014 00:03
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