A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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LEMBRANDO A BATALLA DE STALINGRADO
En agosto de 1942 iniciouse o asedio a cidade rusa de Stalingrado por parte do exército alemán. Foi unha das grandes batallas que se recordan desa guerra. O asedio rematou seis meses despois coa retirada do exercito nazi.
RSP comenta en dous artigos seguidos o seu apoio a que se levante un monumento aos heroicos defensores da cidade e lembra que se cumplen os cen días do comenzo da citada loita...


29 de octubre de 1942

LA TORRE DE STALINGRADO


Por Ramón Suárez Picallo

Pedro Antón Olave, bilbaíno residente en Buenos Aires desde hace muchos años, hombre de fortuna y entusiasta socialista, ha lanzado por todo el Continente Americano y allí donde es posible, del europeo, una peregrina iniciativa para que el mundo rinda un bien merecido homenaje a la heroica ciudad de Stalingrado.

Consiste en levantar, cuando llegue la paz con la consiguiente victoria de las Democracias, en el corazón de la gran urbe soviética, una torre de mil metros de altura con un faro perpetuamente encendido que ilumine miles de kilómetros a la redonda. Dentro de la torre, museos de arte, bibliotecas, laboratorios científicos y un gran observatorio astronómico.

Conocemos muy pocas torres –la Eiffel en París, la de Hércules en A Coruña y la muy famosa de Pisa– y no tenemos la menor idea sobre ingeniería; pero reconocemos que una torre de mil metros, debe ser mucha torre y muchos metros. El lector puede tener una idea aproximada, pensando en un kilómetro de Alameda, mucho más ancho que la Alameda, puesto de pie. ¿Qué eso cuesta un platal? Así lo reconoce el autor de la iniciativa. Y en una cuartilla, impresa en papel de avión, de la cual repartió mundo adelante varios millones lo explica así: “Las pirámides de Egipto, la torre de Babel y la torre Eiffel, costaron también muchos millones y su significado para la Humanidad no tiene punto de comparación con el que tiene la epopeya de Stalingrado”.

Efectivamente, de la torre de Babel no queda más rastro que la multitud de idiomas para castigo de estudiantes de Humanidades; las pirámides tienen cada vez menos visitantes desde que hay guerra por allí, y de la torre Eiffel, ni hablar. Apenas sirve hoy para despertar la codicia de las fuerzas alemanas de ocupación que quieren derribarla para llevarse el hierro. En cambio, en Stalingrado quedará recuerdo indeleble en la historia de los siglos.

¡Es mucha torre la que propone Antón y Olave! Pero Stalingrado merece eso y mucho más.


1 de noviembre de 1942

LOS CIEN DÍAS DE STALINGRADO


Por Ramón Suárez Picallo


El mismo día en que comienza el pavoroso invierno ruso, cúmplense los cien días del comienzo de la batalla de Stalingrado. Cien días con sus cien noches de lucha fragorosa, apoyada por el más poderoso aparato bélico que registran los siglos, con la muerte de cientos de miles de hombres, por una ciudad cuya conquista estaba planeada para el plazo de dos semanas por un ejército considerado invencible, hasta que llegó a sus puertas, es hazaña pocas veces registrada en la historia.

Pues ahí está la gran ciudad del Volga, ferozmente hostil a quienes quieren conquistarla desde hace cien días. Sus heroicos defensores no ceden de ella un palmo, sin regarlo primero con torrentes de sangre de los suyos y de los otros, en un alarde de valor y de fe que los hará inmortales por cien siglos.

En su ayuda están avanzando fuerzas de auxilio próximas ya al fraternal abrazo a la sombra de los escombros gloriosos de sus fábricas y factorías; de sus barriadas obreras llenas de luz y cristalerías, y de sus opulentas bibliotecas repletas de libros. Mientras tanto, ha llegado el invierno ruso, con su siniestro augurio de muerte para quienes no le vieron nunca el rostro. El augurio, silencioso y triste, que trae consigo un ejército de auxilio tan poderoso como el de Timoshenko.

Stalingrado saluda su llegada con una cifra: 100 días, la misma cifra que apagó para siempre la estrella del más grande y afortunado guerrero de nuestro tiempo.

¡Cien días que durarán por cien siglos!

(Artigos publicados no xornal La Hora en Santiago de Chile a finais de outubro e primeiro de novembro de... 1942)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial - Publicado o 01-11-2013 00:23
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