A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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DOCUMENTOS E LIBROS DE BIBLIOTECAS PARTICULARES

Hoxe en día é normal encontrar en feiras e mercados de ocasión e segunda man libros e documentos pertencentes a eruditos que tras a sua morte, os seus descendentes totalmente desinteresados nos fondos herdados, desfanse deles sen lle importar a valía ou o interese do material desas bibliotecas...
RSP xa manifesta en 1948 o seu desacougo e tristura polos feitos que comenta (subasta de documentos que deberían permanecer nunha biblioteca púbica ou privada....)


27 de octubre de 1948
PALABRAS AL VIENTO

LA BIBLIOTECA EN REMATE


Por Ramón Suárez Picallo

Se anuncia para uno de estos días la venta en pública subasta de la Biblioteca privada de don Miguel Varas Velásquez, nieto del famoso Ministro de igual apellido e hijo de uno de los más ilustres jurisconsultos chilenos del siglo pasado. La biblioteca mencionada pasó del padre al hijo y de éste al nieto quien a su vez la enriqueció con nuevos volúmenes de gran valor. Hay en ella, además, documentos de indudable jerarquía histórica, tales como: Actas de Consejos de Ministros, Dictámenes Jurídicos y Comentarios, Autógrafos sobre Derecho Internacional, ciencia en la que era maestro don Miguel Varas Herrera.

Y, ante el hecho, casi vergonzoso para la cultura nacional, de que documentos de tal valía sean vendidos en “lotes” subastados como si fuesen platos, fuentes o paraguas, un colega matutino pide que intervenga el Archivo Nacional, a fin de que los documentos específicamente históricos que figuran en la biblioteca en remate, sean salvados del innoble loteo, adquiridos e incorporados al caudal que hace y dicta la Historias de la Nación a través de una colección bibliográfica.

Quienes a lo largo de una vida de rudo esfuerzo, sin poder reunir más hacienda que una modesta biblioteca, plácido remanso del espíritu en las horas de la amargura y de la tristeza; los que nos acercábamos a anaqueles de madera tosca y sin pintar, en busca del refugio y del consuelo, en la ruda batalla contra las felonías, las inconsecuencias y las traiciones, quienes pasábamos la mano enardecida con la ira, sobre los lomos del amigo libro, acogedor, sereno, dispuesto a dársenos en amistad en sensatez y en compañerismo, tenemos que expresar nuestro dolor, nuestra angustia y nuestra amargura, cuando vemos en el catálogo de una casa de Remate entre los fríos objetos de una herencia yacente, los libros de una Biblioteca –rica o pobre- repartidos en lotes.

Y recordamos al respecto un sucedido en nuestra tierra. Cuando murió –más pobre que las arañas– don Ramón Vásquez de Mella, jefe de la extrema derecha monárquica carlista española y el mejor orador de su siglo, ordenó testamentariamente que su magnífica Biblioteca fuese vendida para pagar a sus acreedores y costear las honras fúnebres y las misas en sufragio de su alma. Conocida la disposición testamentaria por sus antiguos condiscípulos –casi todos republicanos– y muchos de ellos políticos militantes en el campo opuesto, gestionaron y obtuvieron que la Biblioteca del grande y honesto hombre público, fuese comprada, incorporada y sin dividir por la Universidad de Compostela. Y allí está hoy la colección de libros del gran orador y jurista ilustre para que quienes en su día quieran trazar el perfil espiritual del hombre.

En Florencia está, como se sabe, la cuna del Renacimiento italiano, el maravilloso resucitar de las letras y de las artes clásicas, bajo la dirección espiritual y el mecenazgo material de los Médicis. Pues bien, la fuente eterna y caudalosa para estudiar aquel trascendental acontecimiento histórico, no está solo en las obras del arte de la galería Piti y Degli Uficci, ni en Santa María Novela, ni en las ciento y una iglesias, galerías, casas y conventos de la hermosa e inmortal ciudad del Arno. Está, principalmente, en las Bibliotecas Médicas. Los esfuerzos de Cósimo el Grande y de Lorenzo el Magnífico, reuniendo hoja por hoja, incunable por incunable y tomo por tomo, los textos grecolatinos. Después de la quema de Alejandría y de la caída de Constantinopla, están allí reunidos en vitrinas y anaqueles en forma de libros abiertos ante los ojos de los estudiosos. Y junto a ellos las hojas manuscritas de las traducciones de Virgilio.

Por eso, si aquí en Chile, nuestras palabras valiesen algo y no fuesen simples palabras lanzadas al viento que va y que viene, diríamos que la Universidad, la Biblioteca Nacional, el Archivo Histórico o cualquiera otra institución vinculada a la cultura, deben evitar -comprando todos estos productos del espíritu- que sean enajenados o divididos por la incuria y la codicia de unos pocos.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Libros, prensa, cultura, arte. - Publicado o 27-10-2013 01:35
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