A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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EL AVE DE LA TRAGEDIA, por Edmundo Moure
Es la voz de los paisanos en la honda prosodia del llanto. Son viejas inflexiones de las palabras que parecen abrir el libro de la memoria. Pero esto no es una incursión en la remembranza, como tantas otras que encienden el corazón ávido del poeta, sino que ocurre hoy, en el angustioso ahora, lleno de imágenes y palabras que transmiten de inmediato el horror del trágico accidente, con sus precisiones y detalles escabrosos, con algo de la morbosa delectación humana frente a sucesos lejanos que son como una película, irreal de tanto crudo realismo como el que impregna la noticia; distante, porque no se proyecta en la mezquina contigüidad de nuestros miedos, sino “allá muy lejos”, en esa generalización que la inadvertencia reporteril denomina “España”.

Pero nosotros sabemos que es en Galicia, a minutos de Santiago de Compostela, a pocas horas del inicio de la fiesta del Apóstol Peregrino, un sitio que nos habla desde esa intimidad singular de los lugares amados, donde concurren todos los sentidos en unívoca emoción. Persisten entonces, las voces, como si viniesen de los rincones de esa “casa última” de que nos habla el poeta López Valcárcel, la morada que es también nuestra, desde donde brotaron las primeras palabras existenciales, en cuyos cuartos desolados “A memoria destila un olor de mimosas/ Ponlas esgalladas dunha árbore única/ un tras outro/ arrebatados por unha escura maré…” Es la voz del vecino de Angrois, sobre todo, que habla a los heridos para que le respondan, para que no se dejen abatir por el sueño postrero de la muerte, que amenaza arrastrarlos hacia esa oscura marea, niebla del misterio insondable, pues mientras las palabras salgan de nuestra boca, estaremos vivos… El hilo con el ánima palpitante son las verbas amadas que nos mantienen aferrados a la luz, unidos en la conjugación intemporal de la esperanza.

El tren que lleva el nombre equívoco de Ave, gigantesco pájaro de hierro que se arrastra, a velocidad demencial y desaforada, por su metálico sendero, que levanta el vuelo sólo para estallar como un colosal fuego de artificio que buscara abrazar a la muerte; que vemos en extrañas imágenes televisivas, al otro lado del mar, como un tren de juguete que se deslizara, desnortado y ciego, sobre una plataforma simulada en el espacio cibernético. Luis Gómez, periodista, lo describe con certera elocuencia:

Los niños han jugado toda la vida junto a la vía del tren. Allí estuvo ubicado un parque infantil durante años, o se jugaba a la llave (algo parecido a la petanca, con una especie de herradura o suela metálica). A su lado se celebraban los carnavales y, sobre todo, las fiestas patronales cada primer domingo de julio. Los vecinos todavía no se explican que no haya habido víctimas entre los propios pobladores, visto el itinerario del vagón que saltó por los aires y alcanzó las primeras casas.

Un viejo gallego, con su boina calada y los ojos arrasados por el llanto, cuenta al reportero que ha perdido a la mitad de su familia en esos segundos arteros que la razón no es capaz de asimilar. Una ancestral conformidad parece brotar de sus labios cuando expresa, sin un asomo de protesta o de reproche a lo desconocido, sin que el tono de su voz parezca alterado por el horror: “Que lle imos facer, son cousas que pasan, cousas da vida, home… Que lle imos facer”. Es la congoja de toda una estirpe frente a la impredecible y recurrente fatalidad, ante cuyas garras aleves otros muchos optarán por la reflexión aquiescente sobre esa extraña “voluntad de Dios”, prerrogativa insondable que pugnamos por dilucidar y hacer nuestra con nuestro limitado raciocinio. Ascendencia de innumerables “viúvas de vivos e mortos”, al decir de Rosalía.

“Que lle imos facer, home…” Apago el televisor. No soy capaz de seguir mirando esas imágenes. Recibo correos de apoyo de amigos chilenos, breves condolencias, como si yo fuese un deudo directo de la tragedia de Angrois. Colegas escritores me hacen llegar su solidaridad, porque bien saben de mi amor entrañable por Galicia; yo, que nací en este extremo austral del mundo, llevo en mí las palabras de la aldea, como si fueran sones atesorados en el silencio alerta de las viejas campanas, que a menudo repican en la exaltación de la dicha o en el estallido de la pena.

A primeira da alborada
que me traen os airiños
por me ver máis consolada.

Por me ver menos chorosa,
nas suas alas ma traen
rebuldeira e queixumbrosa…

Ave blanca en las imágenes; ave negra, otra vez, en la desgarrada alma de Galicia.


Edmundo Moure
25 de julio, 2013
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 29-07-2013 00:30
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