A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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RECORDANDO A UNA MADRE
Fai hoxe un ano tiña lugar o pasamento de Fresia Rojas Ramírez, chilena, nacida en Valparaíso, descendente de estremeños e nai do noso colaborador e amigo Edmundo Moure Rojas. Hoxe recordando a data, escribelle esta sentida oración.


UNA ORACIÓN



Hace un año que te marchaste. ¡Cómo ha corrido, Madre, esta ficción que conocemos como tiempo! Este invierno he sentido el frío como nunca antes. Será que, buscando tu edad para encontrarte, me he vuelto viejo, como quien mira su rostro y ve a otro, distinto y aun extraño, en el calco de la propia imagen.

Te he soñado en la Casa, de pie en el umbral de aquellos días. A tus espaldas, la luz que ilumina el nogal, el damasco, las verdes hojas del parrón. Y una algarabía de pájaros mañaneros que cantan al sol de la primavera. Alguien nos regaló el sueño para que olvidásemos la muerte. Cotidiana misericordia que aplaca la angustia del devenir. Salvo que ahora despierto solo, sin escuchar tus pasos leves en el largo pasillo de cuartos cerrados y de nombres remotos.

Fue un domingo, el 22 de julio de 2012. Ahora es un lunes, para que coincida el número con la torpeza aciaga del calendario. El domingo eran las empanadas, el asado, el vino en la mesa y las palabras fraternales. El lunes, todo volvía a empezar, desde que recorrías las habitaciones para que nos aprestáramos a la primera jornada de estudios, y revisabas los atuendos, el uniforme, el maletín con cuadernos, libros y útiles varios. En el sentido del deber, sigue siendo así, después de tantos años que caben en ese pequeño y efímero vaso que llamamos ‘ayer’, o mejor sea dicho por el poeta Barquero: “el ruido que hace el día al llenarse como un vaso”.

Esto es la soledad, y yo no lo sabía: tu ausencia. Un vaso vacío sobre la mesa. Una fotografía en que posas con un niño en los brazos. Un sillón donde te sentabas a tejer. Una ventana en la que no aparecerá tu sonrisa, ni tus grandes ojos alegrarán la tarde tras los cristales.

Y las palabras, Madre, esas dulces y precisas palabras que busco y persigo en mis horas quietas, que suelo escuchar en silencio, tal como tú las pronunciaras, sobre todo cuando me instabas a rezar cada noche…

Es eso, nada más, la suma de mi vida y de mi escritura: un ruego que hilvano día y noche, sobre el ancho telar de tus sílabas. Una oración que no pide, sino agradece haber nacido de tus sueños y de la certeza de ese sencillo milagro que fuiste entre nosotros.


Amén.


Edmundo Hijo
22 de julio 2013
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 22-07-2013 00:50
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