A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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DE GAULLE EN FRANCIA (1944)

RSP comenta a visita que De Gaulle realiza a Normandía (14 de xuño) días despois do desembarco e comenta os esforzos do militar francés dende Londres animando aos franceses para conseguir a liberación do seu pais...
RSP (que vivía exiliado en Chile) supón a emoción de De Gaulle ao pisar de novo a sua patria -sentimento que tamén anhela RSP pensando no retorno...



16 de junio de 1944

DE GAULLE EN FRANCIA


Por Ramón Suárez Picallo

En ejercicio de un derecho sagrado, incoercible e inalienable, el General Charles de Gaulle, ha estado en Francia, en la zona ya liberada por la invasión aliada. Llegó a las costas de Normandía, a bordo de una nave de guerra francesa que lleva por nombre, “La Combattante” rodeado de compatriotas suyos que lo acompañaron en aquel su gran gesto histórico, de junio de 1940; en el que, al proclamar la continuación de la guerra del pueblo francés contra sus enemigos –malgradó el vergonzoso armisticio de Compiegne– salvaban, para siempre, el honor de la patria aparentemente vencida por la entrega, la traición y la cobardía; pero realmente viva, invencible y palpitante en el corazón de sus mejores hijos.

Bosques de banderas tricolores, blasonadas con la cruz de Lorena, símbolo de la continuidad de Francia, encarnada en la persona y en la acción del ilustre soldado, le han hecho su saludo de buen retorno a la Madre Patria, después de cuatro años de forzosa y amargurada ausencia. Una ausencia en verdad fecunda y bien aprovechada a favor de la reivindicación, y reconquista de Francia, trabajada con ahíncos heroicos y esfuerzos constantes.

La llegada del esforzado paladín francés, a su tierra matria, coincide con el apoyo de la lucha interna contra el nazismo enemigo: varias ciudades importantes, pueblos y villas, carreteras y caminos de hierro y centros agrícolas e industriales de todo el país, están bajo el control de los gloriosos “Maquis” organizados, exaltados, y lanzados a desigual combate, al conjuro del nombre, del gesto y de la obra del General de Gaulle, contra los enemigos de fuera y los traidores de dentro. En este sentido, pocas veces un hombre, apartado contra su voluntad de su nación, fugitivo de una derrota de la que él no era responsable, pudo volver a ella, con más méritos, títulos y bien ganados honores y a quien no pueden alcanzarle rencores ni amarguras, ni complicidades; ni siquiera momentáneas conveniencias políticas y diplomáticas, que pudiesen desvirtuar su gloria inmarcesible. Porque la obra realizada por De Gaulle, después de su salida de Francia, en junio de 1940, sólo tuvo una meta y un objetivo: Francia y su decoro, su reivindicación y su derecho a seguir viviendo en el mundo, en el conjunto y consorcio de los grandes pueblos, con su vigorosa e imborrable personalidad espiritual.

No nos es dado entrar ni salir en las discusiones diplomáticas, ocurridas antes, en y después de esta visita De Gaulle a Francia entre quienes tienen la responsabilidad militar y política de la victoria democrática. Pero mentiríamos si no dijésemos que nuestra simpatía más fervorosa, está y estuvo siempre, al lado del gran soldado francés, y de su derecho a obrar y hablar, en nombre de Francia -a lo menos mientras su pueblo no diga otra cosa, libre y espontáneamente– en calidad de Gobierno provisional de la gran Nación latina.

Mientras tanto nos imaginamos la emoción del General al poner otra vez los pies en la tierra sagrada. Quienes sabemos de separaciones, igual o parecidas, a la que tuvo que afrontar él; y vivimos aún por la gracia ilusionada de la esperanza del retorno, comprendemos el temblor del alma que debió estremecer al viajero, cuando sus pies tomaron contacto otra vez con el suelo bendito y bien amado ¡En junio, en plena primavera, frente a los campos floridos, con los sembradíos en promesa ubérrima, llegar de retorno a la Patria es un cuantioso bien capaz de compensarlo todo! ¡Todo! Hasta el dolor, sin igual, de haber tenido que dejarla un día, envuelta en sudarios y cadenas.

Fugaz y todo, la visita de De Gaulle a Francia, además del anticipo del retorno definitivo que ella augura, le vale a él para renovar su esfuerzo, nunca escatimado, a favor de la próxima reconquista total. Y la visión de los trigales en flor, le han, seguramente, inspirado un voto: volver para las fecundas jornadas de la siega y de la trilla de las doradas espigas; para recoger la cosecha que, este año, ya será la cosecha de Francia, y de su pueblo.

Millones de almas lo acompañan en el voto con sus mejores deseos. ¡Que así sea, General De Gaulle! Por la gloria de Francia y por la vuestra, que son también, gloria de la Democracia y de la Humanidad.

(Artigo publicado no xornal La Hora en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de... 1944)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial (Francia) - Publicado o 16-06-2013 01:18
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