A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


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Conferencia de RSP en 1925
Tal dia como hoxe pero de 1925 o xornal El Despetar Gallego de Buenos Aires reproducía o contido dunha conferencia impartida por RSP en Buenos Aires sobre a situación dos labregos galegos forzados a emigrar na época da dictadura de Primo de Rivera e animándoos a iniciar una revolución liberadora...
Agradecemos a Hernán Díaz o contido do mesmo.


LA CONFERENCIA DEL COMPAÑERO RAMÓN SUÁREZ(1)

El 24 del pasado mes dio su anunciada conferencia el compañero Ramón Suárez. El acto, que estuvo muy concurrido, adquirió en el ánimo de todos los presentes un alto valor por las estimables enseñanzas que el compañero Suárez, con pleno conocimiento del asunto, con palabra cálida y entusiasta y con su expresión clara, ha sabido transmitir al auditorio. Este premió con frenéticos aplausos los párrafos culminantes de la interesante disertación del compañero Suárez. Damos un resumen de la misma. Dijo el compañero Suárez:

Mientras la patria gime bajo la tiranía, mientras en nuestro país las libertades más elementales están suprimidas y un hábito de tragedia ciérnese sobre mi Galicia, no podemos hablar de otra cosa que de la Revolución Liberadora.
Por eso esta mi disertación tendrá ese carácter: hacer de la organización agraria un elemento útil para la revolución próxima y del campesino gallego un factor revolucionario.
El proceso de la asociación del hombre al través de la Historia puede sintetizarse en el proceso de las necesidades humanas. Nació la Asociación ante la primera necesidad y subsistirá mientras estas necesidades subsistan.
Cuando el hombre de la caverna tuvo que habérselas con las fieras y con los elementos que desconocía, sintió necesidad de unirse y nació de ahí la primera sociedad humana: la tribu. Constituida ésta, evolucionó hasta llegar a las naciones de hoy. Y así, fue siempre una necesidad, en todos los pueblos y en todas las épocas, la que determinó la Asociación. Necesidad de defender intereses comunes; de propagar ideas; de perfeccionarse en una profesión u oficio, y así sucesivamente.
Veamos ahora si en nuestro caso, en el caso de los campesinos gallegos, existen necesidades que puedan determinar las organizaciones agrarias.
¿Quién no conoce la vida de sacrificio de nuestros labradores? ¿Quién ignora que después de hozar en la tierra todos los días del año él, la mujer, las criaturas cuando debían estar aún en la escuela, viene la cosecha, que va a parar al arco del forero, del ayuntamiento y del Estado en forma de feroces tributos que lo convierten en paria eterno? ¿Quién de nosotros, paisanos míos, no lo vio cruzar sus leiras, triste, angustiado, porque el fruto de su esfuerzo gigantesco no le pertenece? ¿Quién ignora que nuestro noble labriego, y con él el pueblo gallego, fueron y siguen siendo víctimas de arbitrariedades sin cuento, de injusticias tremendas de parte de caciques y gobernantes deshonestos? ¿Quién desconoce que Galicia se desangra en la emigración yendo a tierras extrañas en busca del pan y de la libertad que allí les son negados? ¡Qué tragedia al contemplar la sangre de sus hijos destrozados en la guerra, en una guerra infame, criminal, hecha por capricho de los tiranos y por la inutilidad de unos cuentos generales sin méritos!
Afirmamos que lo dicho es motivo más que suficiente para que nuestros labriegos no sólo se asocien, sino para que se levanten airados y con la hoz que sirvió a nuestros antepasados para cortar la maleza de nuestra selva virgen, sieguen cabezas de caciques y de déspotas.
Examinemos ahora si la psicología, los antecedentes históricos y en general las características de nuestro pueblo se prestan para ser asociados. Hace pocos días uno de nuestros buenos poetas –con cuya amistad me honro– escribía en un diario que el labriego gallego, el gallego en general, es individualista. Afirmación, a nuestro modo de ver, inexacta. Nuestro pueblo es profundamente colectivista. La tribu Celta, de la que descendemos, fue modelo de comunismo primitivo. Por algo es citada en tal sentido por sociólogos tan eminentes como Engels, el gran amigo y colaborador del socialista Carlos Marx, en su libro Origen de la familia. Las viejas y heroicas “Irmandás” fueron modelo de asociaciones revolucionarias. Mucho antes de nuestro moderno movimiento obrero, en plena Edad Media, los plateros de Santiago aplicaban el boicot, el aislamiento a un individuo por haber lastimado a un aprendiz. La “Compañía Familiar”, que en Galicia es una institución –aunque el código español no la reconozca, cosa muy explicable si se tiene en cuenta que desde que Galicia perdió su personalidad política e histórica, para entrar a formar parte de la arbitraria unidad española, todas sus cosas, aun las más queridas, fueron sistemáticamente combatidas por el absorbente poder central–, constituye un elemento precioso para demostrar el espíritu colectivista de nuestro pueblo. Y en la actualidad, el trabajo a trueque día; la especie de reparto que se hace con los que no tienen cosecha; el sistema de reparto en las tareas de la pesca y muchos otros detalles, permiten establecer el caráter colectivista de nuestro pueblo.
A pesar de lo cual –diréis vosotros–, las organizaciones agrarias, que antes del desgraciado golpe de Estado que dio el poder al payaso que tiraniza a España,(2) no cumplieron con su deber al plegarse al movimiento liberticida. A eso vamos. Nuestro movimiento agrario carecía de principios políticos claramente definidos; carecía de un programa concreto y objetivo, no vivía la escuela democrática que debe vivir toda institución de esta clase. Lo esperaba todo de las frases, más o menos cálidas de un cura metido a agitador, que en la hora de la prueba tuvo más en cuenta la sotana reaccionaria que el contenido de sus discursos casi incendiarios algunos de ellos.(3) Tales a nuestro entender las causas fundamentales del fracaso virtual de nuestro movimiento agrario, ya que fracaso puede ser llamado el hecho de que se haya entregado, en su mayoría, a los miserables que han hecho de España una cárcel odiosa, cuyos presidiarios además de carecer de libertad carecen de pan también.
¿Qué hacer? Mucho hay que hacer para que el movimiento agrario vuelva a su cauce, esto es, cumpla la misión histórica que le corresponda. En este sentido, la Federación de Sociedades Gallegas ha dado pasos seguros y firmes. Sancionó un programa concreto, contemplando, desde el punto de vista económico, las necesidades más imperiosas del labriego; desde el punto de vista político, dio un paso magnífico al sostener la necesidad de la República Federal Socialista; y lleva, de paso, al agro gallego la luz de la cultura, antorcha preciosa tendiente a capacitar a nuestros paisanos para que adquieran conciencia de sus propias necesidades y la manera de ponerles fin.
La Federación, por otra parte, dio un gran paso al vincular el movimiento agrario al movimiento proletario de la ciudad, al resolver mantener relaciones con la Unión General de Trabajadores, entidad que con el Partido Socialista Obrero Español, será dueña del porvenir de España.
La pretendida incompatibilidad, el antagonismo entre los trabajadores del campo y de la ciudad, es un cascabel que sacuden los reaccionarios de todo jaez, para sacar provecho.
La cooperación más estrecha, la comprensión recíproca de las necesidades de ambos elementos, deben ser el puente de Plata que una en comunidad de ideales y de propósitos a esos dos elementos productores de la riqueza social, haciendo que la organización agraria sea lo que debe ser: el instrumento de liberación y de bienestar de nuestro noble y desventurado labrador.
Compañeros, hermanos: Mientras haya tristeza en nuestro agro; mientras nuestras mujeres trabajan la tierra en vez de cuidar el hogar; mientras nuestra juventud se disemina por el mundo por no hallar alí lo que necesita; mientras la tiranía se cierne sobre la tierra avasallada; mientras, en una palabra, Galicia, que puede ser un Edén, un paraíso, sea un infierno, nuestra voz de orden, nuestro mensaje a Galicia, no puede ser más que éste: ¡Labriegos de nuestra tierra, uníos!;(4) para la Revolución que traerá Paz, Libertad y Justicia para España y para Galicia siempre bienamada, siempre recordada, querida siempre.



1. El Despertar Gallego, año IV, nº 53, 7 de junio de 1925.
2. Es decir, Miguel Primo de Rivera.
3. Vuelve a referirse a Basilio Álvarez. Pasados sus años de agitador fogoso y orador temible, los años de la década del 10, cuando fue expulsado de la Iglesia e incluso se acercó al socialismo, moderó sus ideas y en 1923 pasó a apoyar a Primo de Rivera.
4. Como un indicio de sus cambios ideológicos, aquí Suárez Picallo parodia la célebre consigna del socialismo, cambiando proletarios por labriegos y el mundo entero por “nuestra tierra”.
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Galicia - Publicado o 07-06-2013 12:13
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