A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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PREPARANDO O FIN DA 2ª GUERRA MUNDIAL

A finais de 1943 se constata que o Tercer Reich está a perder a guerra e que os mandatarios Winston Churchill, Franklin Delano Roosevelt, Xosé Stalin e outros se reunirán en secreto para organizar e decidir o futuro.
Na foto os asistentes á Conferencia de El Cairo en novembro de 1943.

RSP, adianta neste artigo cales poden ser os puntos a tratar nesa conferencia...


1 de diciembre de 1943

“EN ALGÚN PUNTO"


Por Ramón Suárez Picallo

Parece indudable, a juzgar por indicios, detalles y circunstancias muy significativos, que a estas horas, “en algún punto del mundo” –Persia o el Egipto, quizá– están reunidos, tres, cuatro, o cinco hombres, sobre cuyos hombros pesa la mayor responsabilidad, nacional e internacional, que hayan tenido nunca, ningunos otros gobernantes de la Historia de la Humanidad.

Se supone, efectivamente, que Winston Churchill, Franklin Delano Roosevelt y José Stalin –en la presencia posible de Chiang Kai Shek de China y el doctor Eduardo Benes de Checoeslovaquia– están celebrando una conferencia, por todas razones decisivas, en el presente y en el próximo porvenir del mundo. Los tres primeros, representan al mayor grupo internacional, en poder material, político, humano y geográfico, en hombres y cosas, en decisión y en voluntad de triunfo de todos los tiempos; Chiang Kai Shek, representa el viejo y fabuloso mundo asiático en guerra, incorporado a la comunidad de los pueblos occidentales por los caminos de la Democracia, de la libertad, del entendimiento y de la humana comprensión; el otro, Eduardo Benes, no tiene representación material considerable, es el gobernante de un pueblo ocupado, peregrino por el mundo, sin tierra propia y suya donde asentar sus pies.

Ello no obstante, el doctor Benes, Presidente de Checoeslovakia, Mandatario de un pueblo tan ejemplar como infortunado, tiene o tendría en la histórica reunión, si estuviese en ella, un altísimo significado: la tolerancia democrática, el equilibrio espiritual, la simbiosis admirable de todo lo bueno del mundo que se va, con lo inquieto, dinámico y renovador del mundo que se viene, sintetizada en la República que fundara Massryk y que Benes quiso sostener. ¡Por eso su ausencia o su presencia, en cualquier parte es siempre conmovedora!

Tres, cuatro o cinco los reunidos a estas horas “en algún sitio del mundo”, es lo cierto que encima de la mesa, en torno a la cual ellos discurren, están colocados los destinos del género humano trascendental sobre el mañana y sobre el pasado mañana.

Todos juntos y cada uno de por sí, gozan de un margen de universal confianza sin parigual, por su sabiduría, su honestidad y su devoción a la causa de los suyos y de los demás pueblos del planeta. Ellos lo saben; y a esa conciencia de su alta representación y de la consiguiente responsabilidad, habrán de acomodarse las históricas decisiones que adopten, dondequiera que se hallen.

Al resto del género humano, le queda el deber de acompañarlos con la fe; y con los mejores votos: ¡Qué Dios los guíe y los ilumine y los proteja y ampare! ¡A ellos y a lo que ellos representan!


DE QUÉ TRATAN

Una zarabanda de rumores, suposiciones y conjeturas, está llenando el mundo acerca de lo que estarían tratando los tres, los cuatro o los cinco, reunidos en algún punto del mundo.

Desde unas ciertas o supuestas gestiones de paz atribuidas al Tercer Reich a través de la Santa Sede Romana, hasta una invasión europea por gigantescos contingentes democráticos pasando por la destrucción aérea de toda Alemania, hay rumores para todos los gustos y para satisfacer todas las fantasías. Pero, todos ellos, arrancan de una premisa previa: El Tercer Reich ha perdido ya la guerra de manera irremediable. De ahí para adelante, ya todo lo demás; la posible intervención de sectores económicos, militares, y hasta religiosos, alemanes, para lograr un armisticio; la agitación de los elementos monárquicos, austríacos, españoles e italianos, para no caer con el nazifascismo; crisis política en Finlandia, en Rumania y en Hungría, en evitación de correr la suerte del amo y del socio; vaticinio de la derrota totalitaria hecha por generales franceses al servicio de Vichy, dispuestos a bienquistarse con los vencedores; discurso triste, angustiado y pesimista de Hitler a sus cadetes militares diciéndoles: “Las cosas van muy mal, pero tendremos que morir matando, por qué de ningún otro modo podremos vivir”, es la zarabanda de verdades o de infundios, precursora de la gran catástrofe totalitaria, parecida como lo son dos gotas de agua entre sí, a la otra que en su día preludió el fin de la guerra de 1914-1918 con la derrota alemana.

Con tal panorama y perspectivas a la vista no es difícil señalar los puntos esenciales de la discusión y diálogo en que están ocupados los líderes democráticos. Podrían ser perfectamente los siguientes:

PRIMERO: Llamamiento, a modo de ultimátum, a las potencias totalitarias, para que se rindan inmediatamente y pongan fin a una guerra que tienen irremediablemente perdida, para evitar un inútil derramamiento de sangre y la destrucción de bienes cuantiosos, cuya conservación importa a todos.

SEGUNDO: En previsión de una negativa a aquel llamamiento, planear, preparar y llevar a cabo, simultáneamente, la gran ofensiva final, con todas las fuerzas disponibles, sincronizadas y ordenadas por distintos puntos, con vistas a una meta común: llegar a Berlín para proclamar desde allí la victoria democrática.

TERCERO: En un caso como en el otro, la rendición de los totalitarios y de sus secuaces y satélites, plantea a las Democracias el problema de la reorganización política, geográfica y social del mundo, sobre bases justas y equitativas explicadas, globalmente, en la Carta del Atlántico, pero que deberán ser estudiadas, particular y específicamente –con nombres y apellidos, como quien dice– en la reunión actual o próxima de los grandes dirigentes.

CUATRO: Ganada la guerra, las cuatro grandes potencias combatientes –el Imperio Británico, la Unión Soviética, los Estados Unidos de Norteamérica y la China de Chiang Kai Shek– deberán conservar y aún estrechar más, su actual alianza para hacer fecunda y justa la paz, garantizar la seguridad individual y colectiva de todas las naciones y hacer imposible una nueva guerra mundial.

Tales, a nuestro juicio –y salvando otros mejores– los puntos capitales en diálogo entre Churchill, Roosevelt y Stalin, con la posible presencia de Chiang Kai Shek y del doctor Benes.

¿Las soluciones halladas? Serán sin duda las más justas, las mejores y las más convenientes, para afianzar la fe y la esperanza y para rematar venturosamente, lo que aún falte de la grande y dura jornada.

Dentro de días, de horas quizá, el mundo habrá de conocerlas en su letra y en su texto. Después las conocerá por su espíritu y por sus frutos. ¡Esperémoslas con confianza!

(Artigo publicado no xornal La Hora de Santiago de Chile,tal día como hoxe pero de...1943)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Segunda Guerra Mundial - Publicado o 01-12-2012 13:14
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