A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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EN DEFENSA DAS BALEAS
Xa no ano 1954 RSP escribia en defensa das baleas para frear o seu exterminio...


8 de octubre de 1954


ELOGIO Y DEFENSA DE LA BALLENA



Por Ramón Suárez Picallo

La ballena, especie de gigantesco y pacífico San Cristóbal de los mares, es, desde tiempos muy remotos, presa codiciada de industriales y pescadores que ejercen su comercio y su arte, en forma más o menos lícita, según circunstancias de tiempo y lugar; figura como personaje de leyenda en algún texto bíblico, referente a aquél Jonás que vivió misteriosamente en el vientre de una, y hay quien asegura, que el tal personaje, como buen hebreo, puso una tienda allí dentro a la espera de que llegase algún cliente.

Los pescadores vascos de Vizcaya y de Guipúzcoa, y los gallegos de Corcubión y de la Puebla del Caramiñal, se dedicaban a su busca y captura en plena Edad Media, en el Atlántico llamado “Mar tenebroso”, por no conocérsele aún “las otras orillas”. Y hay testimonios fehacientes, indicadores de que mucho antes de que Cristóbal Colón descubriese América, ya estos pescadores de ballenas y de bacalao habían avistado sus costas inéditas, teniendo como estación de tránsito y referencia la Isla de Terranova.

Ya por entonces se conocían el valor y la utilidad del bondadoso cetáceo y mamífero; porque de él, como de otros animales terrestres –que no citamos porque tienen nombre muy feo- puede decirse que todo es útil y nada tiene de desperdicio: su grasa, su piel, su carne suculenta, sus dientes, sus huesos y hasta sus luengas y flexibles barbas, son aprovechables. Y así “le creció el pelo”. Antes a arponazo limpio; y ahora con modernísimos artilugios, su exterminio inmisericorde, se ha convertido en honesta y lucrativa profesión de aventureros y piratas, que tienen de las opulentas riquezas del mar, la idea egoísta y codiciosa, del todo para mí y para el que venga atrás, el Diluvio.

Para evitar el desaguisado, especialmente en el aspecto de su interés económico, está reunida en Santiago una comisión tripartita de técnicos, juristas e industriales balleneros, de Chile, del Perú y del Ecuador, estudiando el modo y manera de impedir que, en varias millas mar afuera de la jurisdicción de sus soberanías territoriales, ningún extranjero, así se llame Aristóteles y sea griego de nacimiento, como el célebre autor de la “Ética”, que definió al hombre como a un “animal político”, pueda meterse con las ballenas.

Alguien –un viejo periodista chileno- sugirió la posibilidad de que la tal comisión fuese algo así como el perro del hortelano, que no comía ni dejaba comer la fruta del huerto que guardaba. Parece ser que eso no ocurrirá, ya que los caballeros comisionados piensan crear una flota ballenera mancomunada de los tres países conferenciantes, para explotar, por su cuenta y riesgo, la riqueza material que la ballena significa.

Total, que por aquello de “a reunión de rabadanes oveja muerta”, o por aquello otro de “póngase como te pongan no te irá bien”, quien saldrá perdiendo, al fin y a la postre, será la indefensa ballena. Ella, su marido y sus críos, seguirán siendo exterminados, indiscriminadamente, para servir intereses materiales próximos, en detrimento y perjuicio de su codiciada y perseguida familia, víctima de un sórdido genocidio o ballenicidio, realizado con móvil de lucro. A menos que surja –cosa que bien puede ocurrir- algún defensor de la ballena, como ser viviente, con derecho a que no sea perturbada su vida y la procreación de sus hijos.

Mientras tanto, los navegantes que hayan cruzado alguna vez las extensas y angustias soledades marítimas, recordarán con emoción saudesa la aparición de una ballena, seguida de sus juguetones ballenatos, dándoles testimonio de gracia y de vida y haciéndole amable compañía a la nave viajera, en los amaneceres y en las atardecidas, sobre el terso cristal azul del mar en calma. Y ofreciéndoles a los ojos y al espíritu, el ornamento del agua, hecha gran rosa de espumas hervorosas, con su respirar para afuera, y con una música rumorosa de alegre bisbiseo de plata, lanzado al aire.

Y frente a los ires y venires de quienes se proclaman ahora sus defensores, dirán, en nombre de las ballenas amigas, lo que decía el otro: “de tales amigos y defensores, líbrenos Dios”, que de los otros, nos defendemos nosotros.


(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile tal día como hoxe pero de... 1954)
Ler outro artigo de RSP sobre as baleas en 1948
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Natureza e Medio Ambiente - Publicado o 08-10-2012 15:27
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