A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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G. SHEPELER,Presidente da Corte Suprema de Chile (1951)
Despois dunha breve paréntese de descanso, Ramón Suárez Picallo retoma o seu traballo periodístico cun novo título na sua sección:BUENAS TARDES. Neste artigo, comenta o xantar homenaxe que se lle fai ao maxistrado chileno D. Gregorio Shepeler Pinochet por mor do seu nomeamento como Presidente do máximo Tribunal de Xusticia de Chile a Corte Suprema de Xusticia, cargo que desempeñou de 1951 ata 1954...


29 de mayo de 1951

¡BUENAS TARDES!
SERENIDAD Y OPTIMISMO


Por Ramón Suárez Picallo

Don Gregorio Shepeler, venerable magistrado chileno, ha sido agasajado con un almuerzo, días pasados, en el más elegante y aristocrático club de la capital, celebrando su ascensión al más alto cargo del Poder Judicial de la República, es decir, a la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia.

Hubo en el ágape los discursos que son de rigor en estos casos, pronunciados por quienes ofrecían el homenaje y por quien lo recibía. Y, por una vez, se dijeron allí frases, que a pesar de tener el carácter de post banquete, merecen ser subrayadas –por su hondura y su significado-: Por ejemplo, éstas del oferente del brindis, don Rafael Elizalde: “Una sabia y austera administración de justicia es el clásico desiderátum de la civilización. Y aquellos países, donde la Ley pareja para todos, es respetada y bien aplicada, honran y dignifican a la especie humana”. Y estas otras magníficas palabras del alto magistrado, agradeciendo el agasajo: “La vida fue buena conmigo. Este acto y el motivo que lo inspira, es una culminación de todas mis aspiraciones. No la ambición inconsciente del que desea todo lo que brilla; ser obispo héroe, hombre rico o Presidente de la República. No. Mi aspiración fue otra: ganar la vida y la independencia, hacer el bien y gozar de la estimación de mis conciudadanos. Yo disfruto de estos bienes y considero que la vida, bien vivida, es por sí sola, aún sin euforia, un fenómeno agradable, digno de ser experimentado y gozado”.

He aquí la noble, digna, serena y optimista posición de un hombre, enfrentado al duro deber de administrar justicia en suprema y última instancia: un hombre que pasa por alto desengaños, desconsuelos y amarguras; que levanta el corazón para que pasen por debajo de él, sin rozarlo siquiera, los sucesos que podrían amargar su vida y sus actos.

Tales palabras, empapadas de hombría de bien, suenan como una música plácida en medio de una época en que las gentes ácidas y amargadas tratan de volcar sus acideces sobre el espíritu y los intereses del prójimo, incluso en aquellas acciones que requieren –para ser dignas– la prudencia, la serenidad y la paz del espíritu. Y constituyen, además, una garantía de que Chile, frente a los adversos avatares por que atraviesa su vida pública y privada, podrá seguir sintiéndose orgulloso de su Administración de Justicia, que es, como decía muy bien el señor Elizalde, ofreciendo el acto que comentamos, “el desiderátum de la civilización y el mayor bien de la dignidad humana”.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1951)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (outros) - Publicado o 29-05-2012 00:07
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