A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
Estruturamos o blogue en varias seccións, nas que terán cabida noticias de actualidade sobre as nosas actuacións, artigos, textos históricos, fotografías...


Visitas (desde o 05/08/2010)





Únete a nós!
comisionsuarezpicallo@gmail.com
 CATEGORÍAS
 GALERÍAS FOTOGRÁFICAS
 RECOMENDADOS
 BUSCADOR
 BUSCAR BLOGUES GALEGOS
 ARQUIVO
 ANTERIORES
 DESTACADOS

ESPAÑA EN BANCARROTA

Por reflexar cada día maís a triste realidade que nos embarga, difundimos hoxe este artigo do noso colaborador e amigo Edmundo Moure, que nos remitiu o pasado mes de decembro.


ESPAÑA EN BANCARROTA


Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados
de la carrera de la edad cansados
por quien caduca ya su valentía.
Francisco de Quevedo


Hemos aprendido que, como cualquier individuo o entidad económica, los países también son susceptibles de quebrar, declarándose en bancarrota, aunque todavía no sabemos de ninguno que haya sido embargado en su patrimonio territorial, por deudas internacionales insolutas, aunque se dice que los chinos, pertinaces adquirentes de pasivos occidentales, estarían dispuestos a ponerlo en práctica, en nueva y eficiente forma de imperialismo global.

Imagínate –caro y solvente lector- que los acreedores del Fondo Monetario Internacional irrumpan, con receptores judiciales de ojos oblicuos y policías acorazados, a embargar La Giralda, o que rematen La Alhambra para construir, en todo el periplo de los jardines del Generalife, un modernísimo complejo de edificios corporativos asiáticos, reemplazando los arcos ojivales arábigos y la ornamentación mudéjar, por esos techos de pagoda cutre que ornan los restaurantes de comida cantonesa en todas las ciudades españolas.

Por mí, que no toquen la vieja urbe de Santiago Apóstol ni vayan a subastar la torre de La Berenguela, con su campana que aún tañe los siglos, con gallega paciencia y ecuménico desparpajo; ni que vayan a enajenar la Muralla de Lugo, para proteger y dar lustre, quizá, a la mansión de algún narcotraficante de renombre internacional.

Un amigo, economista y afrancesado, que justifica, defiende y preconiza el actual modelo Neocapitalista Sauvage, como el único posible para alcanzar la humana felicidad, incluyendo la suya propia, me explica –para que yo pueda entender la lucidez de su economicismo planetario- que un país en plena crisis es como una familia, cuyo sostenedor cae en desgracia por cesación de pagos, siendo dañados por igual todos sus miembros, desde el patriarca hasta la mascota de la casa, pasando por mujer, hijos, allegados y sirvientes…

-Qué mal ejemplo pones- le retruco, porque un grupo familiar, como yo lo entiendo y lo vivo, no es semejante a un país. En el primero, está claro que el desbarajuste afecta a cada uno de sus moradores; en el segundo, pagan los menos afortunados, como es costumbre, mientras quienes provocaron la crisis, a punta de codicia especulativa y castillos de papel moneda, vuelven a beneficiarse en virtud del viejo refrán: “A río revuelto, ganancia de pescadores”. Porque éstos siguen siendo propietarios del río y usufructuarios de sus aguas y peces y todo lo que medre en su caudal. Estabilizarán el flujo, restringiendo la pesca de la masa laboral, poniendo en práctica implacables recortes presupuestarios al gasto público, es decir, limitando las carnadas o recursos básicos que mitigan, en parte, la escasez o la incuria de la inmensa mayoría de los pescadores, que se quedaron sin caña y sin río, en un santiamén.

Se argumentará que los españoles –portugueses, griegos e italianos- no supieron administrar, con pragmática cordura y calvinista cautela, los recursos que la Comunidad Europea puso a su arbitrio para cumplir el orteguiano sueño de una España moderna, tecnológica y pujante, integrada a la Europa del euro y a sus hábitos liberales y consumistas. Es posible que, salvo vascos, catalanes y asturianos, el resto de hijos de la invertebrada Península se haya dedicado más a la jarana que al trabajo productivo, sintiéndose hijos de una colosal Tía Rica que les repartía generosas mesadas a cuenta del promisorio futuro, de cuyas migajas venían también a comer los morenos inmigrantes de África e Iberoamérica.

Ejemplos huelgan, ahora que la crisis se ha desatado como tsunami de valores bursátiles enloquecidos, pero a los asiduos visitantes y turistas hiperbóreos, sajones, germanos, estadounidenses y promovidos asiáticos que viajaban tras el sol hispano de la “industria sin chimeneas”, les venía llamando la atención que, a toda hora de la jornada, estuviesen a reventar los bares, restaurantes y mega almacenes de toda España, y que sus locuaces parroquianos no escatimaran recursos ni ganas de exteriorizar –a la española, a la mediterránea o a la latina- la simple y desnuda alegría de vivir, otrora –¡ay!- tan reprimida y coartada.

Voces revisionistas arguyen que quizá el destape fuera un craso error y que el hedonismo desenfrenado, con su sexo libre a cuestas, no le viniese bien a los díscolos hijos de Hispania, alejados de la religión de sus mayores y de la austeridad escolástica que Franco quiso restaurar, a despecho del libertinaje masónico y de la filosofía materialista, tanto del marxismo decadente como del liberalismo ateo. Y es que la confusión económica trae consigo un intríngulis ideológico difícil de desatar, porque la desesperación social acarrea la turbiedad del lenguaje -como dejó dicho el maestro Confucio, hoy, al igual que Buda, preterido en la China de los nuevos mercaderes-, y las palabras desdicen su etimología conceptual, exacerbando las dudas existenciales en virtud de equívocas y falaces interpretaciones.

Los indignados, entretanto, volverán a tomarse las calles y plazas de Madrid y de otras capitales de la Monarquía Autonómica. Asimismo ocurrirá –ya está ocurriendo- en Grecia, Italia y Portugal. Los sindicatos votarán la huelga general, como en los tiempos del tardofranquismo. Los parados alzarán sus protestas en ristre, como caballeros andantes víctimas de ultraje. Y, lo más penoso, tabernas y cantinas verán clausuradas sus puertas por falta de feligreses y asiduos parroquianos.

Para otros -los menos y tal vez lúcidos-, la cuestión parece simple en su dramática disyuntiva: ¿Es equivalente salvar a España, a Portugal, a Grecia y a Italia, que proteger a los especuladores sin bandera de las Transnacionales, de la Banca y de la Bolsa Universal de Valores?

Que respondan los filósofos y ejecutores corporativos del Capitalismo Salvaje. Aunque ya conocemos la respuesta y también las medidas “rectificadoras” que se nos vienen encima, porque la marea, amigos, también es planetaria.


Edmundo Moure
Diciembre 20, 2011
Comentarios (0) - Categoría: Colaboración de Edmundo Moure Rojas - Publicado o 21-04-2012 00:15
# Ligazón permanente a este artigo
Chuza! Meneame
Deixa o teu comentario
Nome:
Correo electrónico: (Non aparecerá publicado)
URL: (Debe comezar por http://)
Comentario:
© by Abertal