A. C. Irmáns Suárez Picallo - Sada


Este blogue nace co obxecto de difundir a actividade da A. C. Irmáns Suárez Picallo, así como de recuperar e por a disposición do público diversos materiais de interese sobre o noso pasado,ao tempo que damos a coñecer os artigos escritos por Ramón Suárez Picallo e outros autores sadenses.
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DE TOROS E TOREIROS (EN 1947)
En 1947, RSP enmigo das corridas de touros, comenta o desencontro entre toreros de México e de España, que está a dar que falar, cando hai problemas máis serios e importantes e critica a decisión, no seu día, de Fernando VII de pechar a Universidade e abrir unha Escola de Tauromaquia...

23 de febrero de 1947

PLEITO ENTRE TOREROS



Por Ramón Suárez Picallo

A los muchos motivos de tipo político y diplomático que mantienen una tensa situación entre México y la España de Franco, se añade ahora otro pleito, de solución tan difícil que, según los entendidos puede derivar en “casus belli”. La cosa es entre toreros, taurómacos y otras “gentes de la afición”, como dice nuestro informante, que es persona de gran metimiento en el mundillo de los pases y las banderillas.

Como todo el mundo sabe, existe en la República Azteca una extraordinaria afición a las corridas de toros y el país cuenta con un plantel de toreros realmente notables, que tiene gran aceptación en la propia España, lo cual motiva las lógicas rivalidades profesionales, que la afición aviva para estímulo de la llamada fiesta brava.

Pero el caso que actualmente ha surgido un desacuerdo respecto al pacto tauromáquico que existía entre España y México, desde el año 1945, y que permitía a los toreros de cada país presentarse en el otro sin mayores dificultades; tal acuerdo ha sido roto por el Sindicato Mexicano de toreros, fundándose la resolución en que el Sindicato de Espectadores de España, exige que los toreros españoles actúen en las corridas mexicanas en la proporción de dos españoles por un mexicano, mientras que los toreros de México tienen en las corridas que se celebran en España la proporción de uno a tres.

La diferencia aparentemente es favorable para los mexicanos, explican los españoles sosteniendo que las corridas de toros son tres veces más numerosas y frecuentes en España que en México y que es en esa mayor frecuencia donde los aztecas tienen compensación numérica. Como verá el curioso lector, también los toreros deben tener en cuenta la ley de la oferta y de la demanda para vender su estupendo trabajo consistente, en capear gigantescos bichos astados.

Más aquí que los toreros, escasamente doctos en economía política, no aceptan aquellas razones y, en la última corrida clásica, los españoles fueron privados de actuar en sus corridas. Entre los impugnados, negados de hacer faena; está el astro de primera magnitud, Manuel Rodríguez, conocido con el apelativo de “Manolete”, que armó en la América torera una revolución más grande que la que hizo su jefe y maestro, el generalísimo, para meter en cintura a 26 millones de españoles, ariscos, ingobernables y comunizantes, dados a los diablos del infierno y de Moscú, “asegún” su propio decir.

La cosa quedó ahí. Tamañísimo agravio a una clase social tan útil, productiva, culta y respetable como la de los toreros españoles –por algo Fernando VII cerró en sus tiempos la Universidad de Madrid y abrió en su lugar una Escuela de Tauromaquia– debía de tener, como la tuvo, gran resonancia y largas consecuencias. Los toreros españoles fueron llamados a su país y, el Sindicato de los mexicanos, dio a sus socios que actúan en España, iguales instrucciones, produciéndose así lo que, en lenguaje diplomático se llama un “impasse”, tan grave que está bordeando los linderos del “casus bellis”.

En medio de este tremendo acontecimiento, que conmovió a inmensas multitudes mexicanas y españolas, se vislumbra aún una posibilidad optimista, según la información que tenemos frente a los ojos y que dice textualmente. “si los españoles no se ponen en un plan de intransigencia, acaso se podrían establecer nuevas negociaciones”.

¿Qué tal? La bomba atómica, las perspectivas de una nueva guerra, lo de Grecia, lo de Palestina, las cuestiones del Ártico y del Antártico, “el problema español en la UN”, los fusilamientos de presos políticos en Grecia y en España, la guerra civil de China y todo lo demás que preocupa el mundo, no pasan de ser bicoca y grano de anís, frente a este pleito entre toreros mexicanos y españoles, capaz de apasionar a muchísima más gente que si se tratase de un acuerdo de los cuatro grandes en sus tenidas para organizar o desorganizar la paz del mundo.

Si no fuera porque tenemos una vivísima simpatía por los toros bravos –los únicos animales simpáticos que actúan en la corrida, contando los del redondel y los de los tendidos, dábamos ahora mismo un gran ¡viva! al rey narizotas, por su felicísima idea de cerrar la Universidad y de abrir en su lugar una escuela de toreros.

(Artigo publicado no xornal La Hora, en Santiago de Chile, tal día como hoxe pero de... 1947)
Comentarios (0) - Categoría: RSP-Persoeiros (outros) - Publicado o 23-02-2012 08:35
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